cananeaEvangelio según san Mateo (15, 21-28)  En aquel tiempo Jesús salió y se retiró a la región de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: «Ten compasión de mí, Señor Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo». Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: «Atiéndela, que viene detrás gritando». Él les contestó: «Solo he sido enviado a las ovejas descarriadas de Israel». Ella se acercó y se postró ante él diciendo: «Señor, ayúdame». Él le contestó: «No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos». Pero ella repuso: «Tienes razón, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de los amos». Jesús le respondió: «Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas». En aquel momento quedó curada su hija.

Este evangelio está recordando el enfrentamiento entre los judíos y los gentiles paganos, pues los judíos consideraban que habían sido elegidos por Dios, y rechazaban a los otros pueblos por impuros e infieles. Una primera enseñanza se sigue de este evangelio: Esa misma tentación de exclusividad y prejuicio que tuvieron los primeros judeocristianos, la podemos tener nosotros hoy en día. Y una segunda enseñanza: Jesús nos enseña que debemos orar y decir «Señor, ayúdame» con perseverancia y no desalentarnos.  

Escrito por ricardo el Vie, 14/08/2020 - 12:53

animo no tengais miedoEvangelio según san Mateo (14, 22-33)  Enseguida Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Y después de despedir a la gente subió al monte a solas para orar. Llegada la noche estaba allí solo. Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. A la cuarta vela de la noche se les acercó Jesús andando sobre el mar. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, diciendo que era un fantasma. Jesús les dijo enseguida: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!». Pedro le contestó: «Señor, si eres tú, mándame ir a ti sobre el agua». Él le dijo: «Ven». Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: «Señor, sálvame».  Enseguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: «¡Hombre de poca fe! ¿Por qué has dudado?». En cuanto subieron a la barca amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él diciendo: «Realmente eres Hijo de Dios».

Este texto se asemeja mucho a los relatos de aparición de Jesús resucitado, aunque este episodio sea anterior a la pasión: Jesús se presenta a sus discípulos en medio de la noche, pronuncia palabras salvadoras y finalmente es reconocido por sus obras prodigiosas como Hijo de Dios.

Escrito por ricardo el Mié, 12/08/2020 - 11:24

panes y pecesEvangelio según san Mateo (14, 13-21) En aquel tiempo Jesús se marchó de allí en barca, a solas, a un lugar desierto. Cuando la gente lo supo, lo siguió por tierra desde los poblados. Al desembarcar vio Jesús una multitud, se compadeció de ella y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: «Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren comida». Jesús les replicó: «No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer». Ellos le replicaron: «Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces». Les dijo: «Traédmelos». Mandó a la gente que se recostara en la hierba y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos y se saciaron y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

Este evangelio de la multiplicación de los panes y los peces se encuentra al final de la misión de Jesús en Galilea y antes de la misión en Jerusalén. Es uno de los fragmentos más conocidos de Mateo por los hechos extraordinarios que contiene. Si bien el tema central es el 'milagro' de la multiplicación de los panes, no debemos perder de vista el marco donde se sitúa la narración y su sentido: Jesús sale a sanar a los enfermos, los enfermos son curados y finalmente Jesús comparte los pocos panes y peces, de modo que todos quedan saciados.

Escrito por ricardo el Sáb, 01/08/2020 - 13:08

parabolasEvangelio según san Mateo (13, 44-52)  En aquel tiempo Jesús dijo a la gente: «El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo. El reino de los cielos se parece también a un comerciante de perlas finas, que al encontrar una de gran valor se va a vender todo lo que tiene y la compra. El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final de los tiempos: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Habéis entendido todo esto?». Ellos le responden: «Sí». Él les dijo: «Pues bien, un escriba que se ha hecho discípulo del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando de su tesoro lo nuevo y lo antiguo».

Las enseñanzas de Jesús acerca del reino de los cielos, que hemos leído los domingos anteriores, concluyen con el evangelio de esta semana. Jesús evoca tres nuevas imágenes para hablar del reino: el tesoro y la perla, y la red que recoge toda clase de peces. Mientras que el reino es como una red en la que todos caben, sin embargo sólo los que  conocen su valor incalculable arriesgan en ir tras él.

Escrito por ricardo el Sáb, 25/07/2020 - 12:02

trigo y cizañaEvangelio según san Mateo (13, 24-43Jesús les propuso otra parábola: «El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras los hombres dormían, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo: “Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?”. Él les dijo: “Un enemigo lo ha hecho”. Los criados le preguntan: “¿Quieres que vayamos a arrancarla?”. Pero él les respondió: “No, que al recoger la cizaña podéis arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y cuando llegue la siega diré a los segadores: Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero”». Les propuso otra parábola: «El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno toma y siembra en su campo; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un árbol hasta el punto de que vienen los pájaros del cielo a anidar en sus ramas». Les dijo otra parábola: «El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, hasta que todo fermenta». Jesús dijo todo esto a la gente en parábolas y sin parábolas no les hablaba nada, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta: «Abriré mi boca diciendo parábolas; anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo». Luego dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle: «Explícanos la parábola de la cizaña en el campo» (...)

En el evangelio de este domingo, continuación del anterior, Jesús utiliza tres parábolas unidas para transmitir su enseñanza acerca del reino de los cielos. Por medio de ellas Jesús habla de la presencia del reino, que con su predicación está comenzando a llegar: su presencia es por ahora germinal; su apariencia, como la de la semilla y la levadura, es insignificante. Con la parábola de la cizaña Jesús advierte del riesgo de separar a simple vista a buenos y malos, es una llamada de atención sobre la tentación en que caemos con frecuencia de ser jueces de los demás. ¿Qué tienen en común las tres parábolas? Las parábolas nos enseñan que el inicio del reino de los cielos arraiga en lo que parece insignificante en la vida cotidiana y no se detiene a pesar de las dificultades.

Escrito por ricardo el Sáb, 18/07/2020 - 12:43

parábola del sembrador Evangelio según san Mateo (13, 1–23)  Aquel día salió Jesús de casa y se sentó junto al mar. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó y toda la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló muchas cosas en parábolas: «Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, una parte cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se la comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y como la tierra no era profunda brotó enseguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otra cayó entre abrojos, que crecieron y la ahogaron. Otra cayó en tierra buena y dio fruto: una, ciento; otra, sesenta; otra, treinta. El que tenga oídos, que oiga» (...) Bienaventurados vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen (...) Vosotros, pues, oíd lo que significa la parábola del sembrador: si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino. Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que escucha la palabra y la acepta enseguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, enseguida sucumbe. Lo sembrado entre abrojos significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas ahogan la palabra y se queda estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ese da fruto y produce ciento o sesenta o treinta por uno».

En el contexto bíblico, las parábolas son un género literario que consisten en un símil tomado de la naturaleza o de la vida cotidiana y que contienen una enseñanza con que se trata de sorprender a los lectores. Concretamente en el evangelio, se trata de asimilar las enseñanzas que Jesús propone con situaciones frecuentes y bien conocidas. La parábola del sembrador que se nos propone este domingo tiene una fuerza especial y resulta muy sugerente por la gran cantidad de imágenes que incluye, y por sus contenidos, que hoy también son actuales.

 

Escrito por ricardo el Sáb, 11/07/2020 - 18:04