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Tomad, Señor y recibid

Tomad, Señor y recibid, toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad. Todo mi haber y mi poseer; vos me lo distes, a vos, Señor, lo torno; todo es vuestro. Disponed a vuestra voluntad; dadme vuestro amor y gracia, que esta me basta.

Nos hemos hecho uno sin confusión

En estos tiempos últimos, Dios se ha dirigido al hombre en la persona de Jesucristo y nosotros nos convertimos en sus hermanos. Acercarse a Él ya no es una cuestión de miedo sino de la alegría en el Señor y sobre todo en su sinceridad. Esa es la visión del Creador que desea asociar al hombre a su plan de amor. Nosotros y vosotros también, de una forma u otra, pese a la distancia que nos separa, nos hemos purificado y nos hemos hecho uno sin confusión. Buenos días en esta unidad deseada por Cristo.

El amor no muere por causas naturales

El amor NO muere por causas naturales ... Muere por negligencia y abandono, muere por ceguera e indiferencia y porque se lo da todo por sentado. Las omisiones en el amor son generalmente más graves que los errores cometidos. Sabes QUÉ? Finalmente, el amor muere de cansancio, porque no se lo alimenta. No dejamos de amar así porque sí, del mismo modo en que nos enamoramos porque sí. Cuando el amor muere, es porque uno o ambos amantes lo descuidaron, no lo avivaron ni renovaron. El amor nunca muere por causas naturales ... Lo más triste es que siempre cada quien termina echándole la culpa al otro. Como cualquier otro ser viviente, el amor requiere del esfuerzo mutuo de mantenerlo sano. El amor es como una flor bella; mientras vive, todos lo quieren, pero una vez muerto nadie lo desea. También pienso que muchas veces desechamos el tallo que dio vida a una hermosa flor, sin saber que ese tallo algún día podría dar otra flor más bella aún.

Los mayores que saben serlo

Los mayores que saben serlo, han podido integrar la vida y la muerte. Miran al pasado como algo valioso y reconocen la ambigüedad de sus logros. Son conscientes de sus limitaciones. Gozan de lo vivido y de lo que tienen, con la paz del desasimiento de sí mismos. Han llegado a la sabiduría.

Naturaleza y educación

La diferencia entre naturaleza y educación hace que al llegar a la edad adulta vayamos equipados de forma distinta. Si las relaciones afectivas fueron poco seguras, la ansiedad crece. Si la educación ha culpabilizado las pulsiones, nuestras necesidades humanas tienden a estar reprimidas. Si se valoró la competitividad social, nuestro conflicto viene de la autoimagen. Hasta la adolescencia el desarrollo depende del ambiente, de que no sea opresor, sino posibilizador. A partir de ahí, el desarrollo depende de cómo reaccione el yo con el ambiente.

La madurez espiritual es proporcional al amor

El proceso de maduración cristiana está marcado por la totalización de la propia vida en Cristo. La madurez espiritual es proporcional a la maduración del amor de caridad, del Ágape del Nuevo Testamento.

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