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Blog de alberto

La escalera de Jacob

Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.

Tuvo Jacob un sueño: Una escalinata apoyada en la tierra con la cima tocaba el cielo. Ángeles de Dios subían y bajaban por ella. El Señor estaba en pie sobre ella y dijo: «Yo soy el Señor, el Dios de tu padre Abrahán y el Dios de Isaac (Génesis 28, 12-13).

Caminos de Dios

Buscad al Señor mientras se le encuentra, invocadlo mientras esté cerca; que el malvado abandone su camino, y el criminal sus planes; que regrese al Señor, y él tendrá piedad, a nuestro Dios, que es rico en perdón. Mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos -oráculo del Señor-. Como el cielo es más alto que la tierra, mis caminos son más altos que los vuestros, mis planes, que vuestros planes (Isaías 55, 6-9).

Felicidades, Mateos

Hoy, día de San Mateo, contemplo su llamada. Alguien con un “buen” o al menos bien remunerado trabajo (era recaudador), no bien visto por su sociedad (como les pasa a los que trabajan hoy en los bancos), sin gustar quizá el sentido de su actividad pero sin una mejor opción que le animara a atreverse a darle un giro a su vida. Hoy contemplo cómo se le acerca Jesús y le llama. Sin aspavientos se levanta y le sigue. Mateo necesitaba una llamada y recibió la de Jesús. Otros muchos están preparados para recibir esa llamada. Quizá no ha llegado aún el momento de recibirla. Jesús llama cuando quiere, en realidad llama en el momento más propicio. Aquel día le llegó el momento a Mateo y él sin dudas se levantó y le siguió.

¿A quién se parecen los hombres de esta generación?

¿A quién se parecen los hombres de esta generación? ¿A quién los compararemos? Se parecen a unos niños, sentados en la plaza, que gritan a otros: «Tocamos la flauta y no bailáis, cantamos lamentaciones y no lloráis.» Vino Juan el Bautista, que ni comía ni bebía, y dijisteis que tenía un demonio; viene el Hijo del Hombre, que come y bebe, y decís: «Mirad qué comilón y qué borracho, amigo de recaudadores y pecadores». Sin embargo, los discípulos de la Sabiduría le han dado la razón (Lc 7,31-35).

Me hizo capaz. Se fio de mí

Doy gracias a Cristo Jesús nuestro Señor que me hizo capaz, se fió de mí y me confió este ministerio. Eso que yo antes era un blasfemo, un perseguidor y un violento. Pero Dios tuvo compasión de mí, porque yo no era creyente y no sabía lo que hacía. Dios derrochó su gracia en mí, dándome la fe y el amor cristiano (1Timoteo 1,12-14).

Me hizo capaz. Se fio de mí

Doy gracias a Cristo Jesús nuestro Señor que me hizo capaz, se fió de mí y me confió este ministerio. Eso que yo antes era un blasfemo, un perseguidor y un violento. Pero Dios tuvo compasión de mí, porque yo no era creyente y no sabía lo que hacía. Dios derrochó su gracia en mí, dándome la fe y el amor cristiano (1Timoteo 1,12-14).

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