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Blog de alberto

¿Acostumbrados a hablar con gente que no conoce a Dios?

La esperanza nos abre el corazón, nos preserva del egoísmo y nos lleva a amar. Es armarse con el yelmo de esperanza en el cielo. La esperanza nos salva de tantas cosas …

Pablo está acostumbrado (como a la mayoría de nosotros) a tratar con personas que no han conocido a Dios. Al conocerlo se llenan de esperanza que les hace vivir de otra manera. Descubrimos que no somos de este mundo y estamos llamados a construir una sociedad nueva. Aunque camine por cañadas oscuras, no tememos porque Dios va con nosotros, es nuestro buen pastor. Esperanza es saber que Dios nos acompaña en comunión. No nos preguntamos cómo tener esperanza para nosotros sino para los demás. La esperanza nace del anuncio de la llegada de Dios.Ll

No vamos a ser presa del vacío

Conocemos a Dios, tenemos futuro, un sentido y un para qué, una certeza de que no vamos a ser presa del vacío. Vivir la esperanza futura nos da mucha fuerza para vivir el presente. El diario de Anna Frank lleva al límite la esperanza humana pero los cristianos aspiramos a una esperanza con mayúsculas que es Dios mismo, un amor sin condiciones, la vida eterna.

Para crecer en esperanza nos ayuda mirar el pasado con agradecimiento (la memoria agradecida), al presente con mucha atención (estando vigilantes y ver cómo Dios actúa en cada momento) y al futuro con ojos abiertos, porque Jesús viene a estar con nosotros. Por la esperanza aspiramos al cielo, la felicidad que no se acaba.

Adviento, tiempo de esperanza

Adviento es tiempo humilde para recibir al niño Jesús en medio de un momento que se nos hace oscuro, agitado, lleno de ansiedad cuando somos presa de la angustia, la desesperación y el cansancio. Vivimos en una cultura de la desesperanza. La esperanza cristiana va más allá de la alegría humana. Es una gracia que nos invita a mirar al futuro con esperanza hasta el límite de esperar contra toda esperanza.

Jesús vino, viene y vendrá a nuestra vida. Quizá por eso los cristianos podemos convivir con la desesperanza. La esperanza del cristiano viene del Señor, de que siempre viene a salvarnos.

El esfuerzo humano es inútil sin Dios

SALMO 126

Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles; si el Señor no guarda la ciudad, en vano vigilan los centinelas.

Es inútil que madruguéis, que veléis hasta muy tarde, que comáis el pan de vuestros sudores: ¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!

La herencia que da el Señor son los hijos; su salario, el fruto del vientre: son saetas en mano de un guerrero los hijos de la juventud.

Dichoso el hombre que llena con ellas su aljaba: no quedará derrotado cuando litigue con su adversario en la plaza.

¿Qué sale de nuestra boca?

Malas palabras no salgan de vuestra boca; lo que digáis sea bueno, constructivo y oportuno, así hará bien a los que lo oyen. No pongáis triste al Espíritu Santo de Dios con que él os ha marcado para el día de la liberación final. Desterrad de vosotros la amargura, la ira, los enfados e insultos y toda la maldad. Sed buenos, comprensivos, perdonándoos unos a otros como Dios os perdonó en Cristo (Efesios 4,29-32).

Buenos días, Señor

Buenos días, Señor, a ti el primero
encuentra la mirada
del corazón, apenas nace el día:
Tú eres la luz y el sol de mi jornada.

Buenos días, Señor, contigo quiero
andar por la vereda:
Tú, mi camino, mi verdad, mi vida;
Tú, la esperanza firme que me queda.

Buenos días, Señor, a ti te busco,
levanto a ti las manos
y el corazón, al despertar la aurora:
quiero encontrarte siempre en mis hermanos.

Buenos días, Señor resucitado,
que traes la alegría
al corazón que va por tus caminos
¡vencedor de tu muerte y de la mía!

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