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Blog de alberto

Que se postren ante Él todos los reyes

Que se postren ante Él todos los reyes, y que todos los pueblos le sirvan. Porque Él librará al pobre que clamaba, al afligido que no tenía protector; El se apiadará del pobre y del indigente, y salvará la vida de los pobres. (Salmo 71).

Tu, Jesús, modelo consumado del hombre verdadero

Tu, Jesús, modelo consumado del hombre verdadero,
muéstranos que el amor es el camino.
Ven, Jesús, ten paciencia con nosotros,
mira con ternura a este mundo desgarrado y envuélvelo en tu misericordia.
Ven, Jesús, amigo del ser humano.
Crezcan en nuestro campo tus fermentos
y llegue tu amor a todos nuestros rincones.
¡Venza tu calor nuestros inviernos!

Te pusiste a recorrer aldeas y pueblos

Te hiciste niño y ternura, Enmanuel.
Dejaste la gloria y te manchaste en el barro.
Olvidaste los caminos estrellados,
y te pusiste a recorrer aldeas y pueblos.
Crecías y reías, crecías y llorabas y temías.
Sabiduría infinita, tuviste que aprender, y dudar, y no saber.

Naciste, niño- Dios, en un planeta dramático.
El hombre mata para sobrevivir y para prevalecer.
Y Tú viniste a esta tierra,
que también se abre a la belleza y al progreso.
Venías con un mensaje de esperanza: que otro mundo es posible,
que es preferible el entendimiento a la guerra,
compartir a acaparar, el perdón a la venganza,
el respeto al abuso, la bondad a la crueldad.

¡Mirad cómo nos amó el Padre!

¡Mirad cómo nos amó el Padre! El amor que nos regaló hasta el punto de llamarnos hijos de Dios y realmente lo somos. El mundo no nos reconoce, porque no lo ha reconocido a él. Queridos míos, desde ahora somos hijos de Dios, y lo que seremos no se ha manifestado todavía. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es. El que tiene esta esperanza en él, se hace santo así como él mismo es santo.

El Señor nos ha dado una lengua de iniciado

El Señor nos ha dado una lengua de iniciado para saber decir al abatido una palabra de aliento. Lo que Tú quieras, como Tú quieras, cuando Tú quieras, si acaso quieres. Porque Tú eres mi queridísimo Señor y en Ti confío.

Que el Señor te bendiga y te proteja

Que el Señor te bendiga y te proteja. Que el Señor haga brillar su rostro sobre ti y te muestre su gracia. Que el Señor te descubra su rostro y te conceda la paz. Que otros invoquen mi Nombre sobre ti, y yo te bendeciré.

Y la prueba de que eres hijo, es que Dios infundió en tu corazón el Espíritu de su Hijo, que clama a Dios llamándolo" ¡Abba!, es decir, ¡Papá! Así, ya no eres más esclavo, sino hijo, y por lo tanto, heredero por la gracia de Dios.

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