Documentación de CRISMHOM

Proyectos Vigentes

Esta sección contiene los proyectos vigentes que se han ido aprobando en los diferentes congresos de CRISMHOM. Los proyectos van haciendo hincapié en distintos aspectos. Por tanto, se complementan y si en algún punto existe una contradicción, el proyecto más actual prevalece al más antiguo en ese punto.

III Congreso CRISMHOM 2011-13: Yo soy la vid, vosotros los sarmientos

Este apartado contiene adjunto el documento oficial del III Congreso de CRISMHOM titulado "Yo soy la vid, vosotros los sarmientos" formado por la ponencia sobre el ser y misión y la ponencia de organización. También se adjunta modificaciones de este texto que tuvieron lugar el 15 de junio de 2014:

1. III Congreso de CRISMHOM titulado "Yo soy la vid, vosotros los sarmientos".

2. Modificaciones del 15 de junio de 2014 del III Congreso de CRISMHOM.

 

IV Congreso CRISMHOM 2013-15: Crecemos y construimos comunidad cristiana

A continuación se adjuntan los materiales elaborados en el IV Congreso de CRISMHOM para el período 2013-15:

1. IV Congreso de CRISMHOM 2013-15: "Crecemos y construimos comunidad cristiana.

 

Reglamento de régimen interno.

Este artículo contine el reglamento de régimen interno de CRISMHOM:

1. Reglamento de régimen interno.

 

V Congreso CRISMHOM 2015-17: El amor no pasa nunca

A continuación se adjuntan los materiales elaborados en el V Congreso de CRISMHOM para el período 2015-17:

1. V Congreso de CRISMHOM 2015-17: "El amor no pasa nunca".

 

VI Congreso CRISMHOM 2017-19: ecumenismo y liturgia

A continuación se adjuntan los materiales elaborados en el VI Congreso de CRISMHOM para el período 2017-19:

1. Documento VI Congreso CRISMHOM sobre ecumenismo.

2. Documento VI Congreso CRISMHOM sobre liturgia.

3. Documento VI Congreso CRISMHOM sobre evaluación y perspectivas futuras.

4. Actualización del reglamento de régimen interno.

 

Comunicados y Manifiestos

2011

2011-07-23 Cristianos en Positivo

Documento de Crismhom sobre la dignidad de las personas con VIH. Este documento ha sido escrito en 2011, año dedicado al colectivo de personas seropositivas.

Desde que apareciera en la década de los 80 los primeros casos de infección por VIH hasta la actualidad, ha sido una realidad trágica que ha afectado a millones de personas de cualquier índole social, cultural, religiosa; de igual manera afecta a cualquier condición sexual, orientación sexual e identidad de género


A pesar de los esfuerzos políticos, sociales y científicos, no se ha logrado completamente erradicar la expansión del virus causante que sigue afectando a toda la población, pero con mayor virulencia a los más desfavorecidos del planeta.

Se han logrado avances médicos en los tratamientos antirretrovirales, disminuyendo las muertes causadas por los efectos del VIH y logrando una mejor calidad de vida para los afectados. Sin embargo, este avance también supone la bajada de alerta en la prevención causando nuevas infecciones entre la población más joven.

Existe otra problemática, no menos importante que la que afecta a la salud física de las personas infectadas. Se trata del problema de la visibilidad de la persona seropositiva. Esta estigmatización social agrava la situación de estas personas pues a la enfermedad física deben unir la presión psicológica y social que experimentan en una sociedad que todavía, por desconocimiento o por falta de información, margina en determinados sectores laborales o sociales al seropositivo.

En este documento queremos desarrollar nuestro planteamiento cristiano sobre la dignidad de la persona con VIH y las respuestas que como comunidad cristiana lgtb+h queremos ofrecer a la sociedad, y de manera especial a nuestras hermanas y hermanos seropositivos. Pretendemos exponer un mensaje liberador pero, a la vez, comprometido y denunciante de toda marginación a causa del VIH.

Jesús, un mensaje liberador, un gesto solidario

Para muchas personas, Jesucristo sigue siendo modelo de coherencia y de profeta en la defensa de la dignidad de toda persona. Esta fuerza de su persona radica en la unión de sus palabras con sus obras: lo que dice, lo hace.

En los evangelios aparece de una forma clara y precisa la actuación de Jesús con las personas marginadas de su tiempo. Un sector importante que sufre la marginación son los enfermos. En la sociedad judía de la época de Jesús, la enfermedad no sólo era un estigma social, sino también religioso. Los enfermos, minusválidos, las personas con problemas mentales; eran apartados de la sociedad, vivían a las afueras de las ciudades y no podían trabajar para ganarse el sustento. Pero sufrían además una marginación religiosa, eran declarados “Impuros”, pues se consideraba su enfermedad como fruto de sus pecados o de los pecados de sus progenitores.

Jesús trae un mensaje liberador y sanador. Dios, que es Padre, no puede querer la enfermedad de sus hijos; Dios no castiga con enfermedades. La enfermedad tiene una causa natural, no religiosa. Y para demostrar este mensaje, realiza gestos solidarios de atención y curación de enfermos. Él mismo se convierte ante los ojos de la sociedad en un “impuro” al acercarse y tocar a los enfermos. La compasión de Jesús no es un sentimiento de pena, sino un gesto de padecer con aquellos que sufren, y devolverles la dignidad.

La acción de Jesús supone una revolución en la manera de entender la enfermedad pero, sobre todo, en la manera de tratar a las personas enfermas y ayudarles a visibilizar su realidad devolviéndoles la dignidad. Las personas no son enfermas; las personas tienen enfermedades. Esta diferencia es fundamental para entender la identidad de una persona que padece una enfermedad, que no debe ser considerada por su dolencia, sino por lo que ella es, con sus capacidades, cualidades y actitudes, que están mucho más allá de su enfermedad o diagnóstico médico. LC 10,29 ss; Jn 9,3 ss; LC 7,21; Mt 7.26; LC 4,18; LC 7,14; Mt 11,28.

Cristianos lgtb, cristianos en positivo

Como comunidad cristiana de diversidad sexual queremos continuar la misión de Jesús. Esta misión tiene una cualidad imprescindible: la positividad. Decir cristianos en positivo es mirar la realidad con esperanza; es afirmar la dignidad de toda vida humana, por encima de sus capacidades, disfunciones, enfermedades, limitaciones. Es apostar por la visibilidad de todos y crear una sociedad tolerante, solidaria e integradora.

Pero cristianos en positivo también supone denunciar todas aquellas acciones y actitudes que conlleven la discriminación de cualquier persona; y en especial, de aquellos que viven con la infección por VIH.

A continuación vamos a desarrollar diferentes apartados que pondrán de manifiesto nuestra postura y actuación frente a la realidad del VIH y las personas seropositivas.

La prevención

Una de las medidas importantes para frenar la transmisión del VIH son las medidas preventivas. La educación en salud sexual debe ser una de las prioridades de compromiso de nuestro colectivo lgtb cristiano.

La prevención supone evitar prácticas de riesgo sin las medidas que han demostrado mayor eficacia como es el uso del preservativo y la no exposición a sangre, semen y fluidos vaginales sin protección. Como cristianos defendemos su uso en toda relación sexual donde no haya seguridad de que ninguno de los dos miembros de la pareja sea seropositivo. Es una responsabilidad moral seria practicar sexo sin protección, pues estamos jugando con la salud e integridad de otra persona: máxime cuando uno de los dos conoce su situación serológica y no se lo expresa a la otra persona por miedo al rechazo. Cuando la pareja es estable, el diálogo y el amor entre ambos será el camino adecuado para vencer estos miedos usando la protección necesaria; en el sexo esporádico, si se práctica, no debe haber excusa alguna para realizar sexo sin protección.

La prevención no debe confundirse con el rechazo al seropositivo; la información adecuada y el uso de las medidas preventivas posibilitan la relación sexual plena entre dos personas VIH positiva y negativa sin riesgos de transmisión. Los análisis periódicos y exámenes médicos ayudarán también a vivir la sexualidad de una manera plena y responsable.

Como cristianos apostamos por el amor de pareja, con un proyecto de vida y amor que supone unas actitudes que fortalecen la unión de la pareja. Estos valores son la fidelidad; estabilidad, diálogo, la sinceridad, entre otros. Vivir esto valores desde nuestra fe también ayuda a la prevención de enfermedades de transmisión sexual, y entre ellas, el VIH. Esta forma de vida nos lleva a practicar la sexualidad de manera responsable y comprometida con nuestra pareja, sea esta seropositiva o no.

La persona con VIH

Cuando una persona contrae el VIH y tiene que comenzar un tratamiento es importante que no se sienta solo.; al problema de salud física se le añaden otros no menos importantes como son los psicológicos, los relacionales, familiares, laborales, etc. Supone un momento crítico de asimilación y adaptación a su nueva realidad que necesita de una red social positiva que le ayude a confrontar con objetividad y de forma constructiva su nueva realidad.

En nuestra comunidad cristiana lgtb hay personas seropositivas, y quizás están viviendo su situación en soledad por miedo a la visibilidad y al rechazo. Es importante recordar aquí la actitud de Jesús: Las personas no son enfermas, tienen un virus, pero no son el virus. Cualquier discriminación de una persona VIH positiva no sólo es antievangélica, sino inadmisible desde los derechos humanos de cualquier persona, que tiene una dignidad que está por encima de su situación física.

Nos sentimos solidarios con todas las personas seropositivas; en especial con aquellos que sufren más su situación por carecer de los recursos económicos necesarios para tener los tratamientos antirretrovirales eficaces. El VIH es también injusto socialmente, pues los pobres de la tierra son los que más lo sufren al carecer de medios frente a el.

Como cristianos denunciamos también cualquier discriminación laboral. Las personas VIH positivas pueden ejercer sus profesiones con total normalidad, no diferente a otras personas con enfermedades crónicas. Pedimos a los gobiernos medidas de protección laboral para estas personas; y a los sindicatos que se movilicen ante cualquier discriminación por esta causa.

Las políticas de sanidad no deben recortar gastos en la prevención y tratamiento del VIH; así mismo deben invertir en investigación. Los medicamentos antirretrovirales tienen un elevado coste; y puede parecer que la ciencia se mueve por motivos económicos más que humanitarios. Pedimos que se investigue para crear una vacuna que acabe con esta epidemia; que se redoblen los esfuerzos en investigación, no movidos por lo económico sino por el bien de la humanidad que está sufriendo las consecuencias de este virus. En nuestro país se ha recortado el dinero destinado a la prevención, y pensamos que esta medida puede tener consecuencias negativas, como es el incremento de casos de nueva infección por VIH.

Otros motivos de discriminación que consideramos inadmisibles son: problemas para la concesión de créditos bancarios e hipotecas a las personas seropositivas; restricción de entrada en algunos países de viajeros con VIH; estas discriminaciones acentúan el VIH social que probablemente tiene mayor incidencia en estas personas que el VIH físico.

La visibilidad

Las personas lgtb entendemos muy bien el significado profundo de esta palabra. Nosotros hemos vivido un proceso de “salida del armario” que nos ha costado muchos años de sufrimiento, miedos, culpabilidad, inseguridad. Este proceso lo hemos vivido cada uno de forma personal, y hemos decidido visualizar nuestra realidad lgtb en el tiempo y modo que nos ha parecido. Pero ¿le ocurre lo mismo a una persona lgtb seropositiva? Probablemente no, muchos seropositivos han salido del armario cuando fueron informados de que eran positivos, no eligieron ni el modo ni el tiempo; otros menos afortunados, han tenido que vivir este proceso en soledad por miedo a visibilizar su enfermedad, incluso en entornos familiares.

Si la visibilidad es un derecho que los colectivos lgtb hemos reclamado a la sociedad; la visibilidad de los lgtb VIH positivos, es un derecho que debemos no solo defender sino arropar con nuestra cercanía y solidaridad. Cristianos en positivo es el talante de nuestra comunidad cristiana; integradora de toda diversidad, integradora de toda realidad personal.

Las personas lgtb somos hijas e hijos de Dios; las personas lgtb con VIH son además hijas e hijos de Dios preferidos porque en ellos está el rostro sufriente de Jesús. “Dichosos los VIH positivos porque ellos experimentarán al Dios positivo, amoroso”.

CRISMHOM
Cristianas y cristianos de Madrid Homosexuales lgtb+h
Madrid 2 julio 2011

2011-07-23 Protesta frente a la guía "Homosexualidad y Esperanza"

El Obispado de la Diócesis de Alcalá ha colgado en su página web una guía con el título de 'Homosexualidad y Esperanza'. En ella se asegura que la orientación sexual puede cambiar en el transcurso de la vida y se dan indicaciones para personas interesadas que deseen un cambio o evolución o quieran formarse sobre este tema. Frente a esta publicación, CRISMHOM ha elaborado este comunicado de protesta frente a esta guía.


Ante la publicación por la Diócesis de Alcalá de Henares de una especie de guía para curar la homosexualidad.

 

Bajo la bonita frase de que "es posible la esperanza", la página web de la diócesis de Alcalá de Henares acumula una serie de consejos y recomendaciones para las personas con "tendencias o comportamientos homosexuales".

Recuerda "teorías científicas" que consideran la homosexualidad como "enfermedad", como la de la "Asociación Médica Católica" de EEUU: "un desarrollo psico-sexual saludable lleva naturalmente a la atracción de personas por el sexo opuesto. Traumatismos, errores educacionales y el pecado pueden causar una desviación de esta conducta".

Como comunidad cristiana mostramos nuestra firme y respetuosa protesta ante esta publicación. Creemos que el amor entre dos personas (independientemente de su orientación afectiva-sexual) no es una enfermedad, sino un don de Dios.

Manifestamos nuestro rechazo a la valoración negativa que el Sr. Reig Pla, obispo de Alcalá de Henares, viene realizando desde hace tiempo sobre nuestro colectivo LGTB. Con todo respeto le proponemos fraternalmente que
haga un buen examen de conciencia sobre sus propios sentimientos y convicciones personales, para después estudiar las consecuencias dolorosas y dañinas que provocan algunas de sus acciones y afirmaciones.

Cuestionamos la coherencia de fomentar la culpabilización, discriminación y persecución de las personas con otra orientación afectiva-sexual, con la vida y mensaje de Jesucristo.

Nuestra comunidad cristiana intenta por todos los medios reconciliar a muchas personas homosexuales con su fe. Actitudes como considerar "enfermos" a los que tenemos otra forma de querer hacen mayor el alejamiento de las
personas LGTB de la Iglesia y de Dios.

La orientación homosexual no es una enfermedad ni una patología social; la ideología y los sentimientos homófobos sí lo son.

Seguiremos intentando anunciar el Evangelio a los marginados, rechazados, humillados y perseguidos por sentir el amor de otra manera y tener otra orientación afectiva-sexual.

Un saludo fraterno,

CRISMHOM (Cristianas y cristianos de Madrid homosexuales - Comunidad cristiana de diversidad sexual LGTB+H)

2011-09-03 Yo soy el Camino, La Verdad y la Vida

Desde CRISMHOM queremos manifestar nuestra postura como cristianas y cristianos LGTB sobre la vida y la importancia de su defensa; sobre la dignidad inherente del ser humano; por la riqueza que supone la diversidad; por la maravillosa bendición que nos ha dado Dios con la Creación y nuestra responsabilidad de utilizar las riquezas para bien de toda la humanidad; y por ser Hijas e Hijos de Dios.



DOCUMENTO EN DEFENSA DE LA VIDA Y DIGNIDAD HUMANA

YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA

(Juan 14,6)


CRISMHOM (comunidad de cristianas y cristianos de Madrid homosexuales lgtb)


El valor absoluto y fundamental de la vida humana, de toda vida humana, desde su origen hasta su final, es la base y fundamento de todos los demás derechos humanos[1]. Sin el reconocimiento de este principio no tendría sentido la reivindicación o defensa de los demás.

Evidentemente no sólo se trata de defender el derecho a la vida de toda persona, sino también de la calidad de dicha vida. No sería justa la defensa de la vida olvidándose de la defensa y logro de las condiciones adecuadas que favorezcan el desarrollo de la vida de una forma integral y humanizadora. Ambas realidades, la defensa de la vida y de su calidad, deben darse de forma unitaria e inseparable[2].

Los cristianos concebimos la vida como un don y tarea. La vida humana no tiene su origen en la ley de la “casualidad”, fruto del azar o carente de sentido en su origen. La vida humana es fruto del proyecto amoroso del Dios creador. Dios es el origen, sentido y fin de la vida; pero Dios necesita de nuestra intervención para llevarla a su desarrollo pleno. Somos corresponsables y colaboradores con Dios del proyecto de cada vida. No somos los dueños de la vida, como tampoco lo somos de la creación. De esta afirmación se deriva el carácter del valor absoluto de la vida humana.

Las leyes sociales o políticas son el cauce necesario para la convivencia y el marco regulador de las relaciones sociales, asimismo limitan el uso de la libertad individual cuando es perjudicial para el bien social. Sin embargo, la ley no establece el valor de una determinada acción. Los valores preceden a la ley y no al contrario. Tenemos claros ejemplos en la historia de la humanidad de leyes establecidas por la mayoría que atentan contra la dignidad y derechos humanos[3]. Los valores deben ser el fundamento, los que dan consistencia moral a la ley. La política, la economía, la ciencia o cualquier otro factor que influya en la toma de decisiones sobre la vida humana deben tener el referente moral del valor de la vida y su dignidad, por encima de circunstancias de otra índole; de lo contrario caemos en el relativismo moral. Este relativismo es una de las causas de la negación de los derechos humanos, pues no dependen del valor objetivo, sino de la interpretación subjetiva o circunstancial de dicho valor.

Los cristianos afirmamos el valor absoluto de la vida humana. Sin embargo conviene matizar esta afirmación. Hay una excepción a este principio, que lejos de relativizar el valor de la vida, le dota de un sentido pleno: el amor. La entrega de la propia vida por amor a los demás supone un reconocimiento de la no pertenencia de la propia vida, de una llamada a vivirla descentrado y a entregarla por amor. El amor dota de sentido el origen, presente y fin de la vida, toda ella concebida como un proyecto de amor, como un don y tarea. Esta entrega de la vida puede tomar diferentes formas, desde la entrega diaria al servicio de los demás hasta la entrega real de la vida por ser coherentes a la proclamación del Evangelio o por ideales humanitarios. La vida, así vivida, es un proyecto de amor, que tiene su origen y fin en Dios[4].

El origen de la vida humana no nos pertenece[5]. Forma parte del designio amoroso de Dios. Cada vida humana es única e irrepetible, pues en ella hay un proyecto que se debe desarrollar. Entendemos la vida humana como un proceso que pasa por diferentes etapas. Desde su origen hasta su final la vida humana debe ser protegida y defendida.

Al defender la vida, defendemos también el desarrollo integral de ella, su calidad. No sería coherente ser defensores de la vida si no nos hacemos también responsables de su desarrollo integral: físico, intelectual, afectivo, psicológico, sanitario, espiritual, etc. Esta responsabilidad es nuestra, pero también de políticas sociales y económicas. Los desafíos demográficos no deben solucionarse con la implementación de políticas agresivas de control demográfico que destruyan la vida, sino más bien, que favorezcan una cultura de la vida y una justa distribución de los bienes de la tierra. Denunciamos los programas de control de la natalidad desarrollados en el Tercer Mundo que incluyen la imposición del aborto forzado o la esterilización a grupos étnicos indígenas y que condicionan las ayudas económicas a la aceptación de dichos programas antinatalistas.

Somos cristianos, seguidores del Dios de la vida. Creemos en el triunfo de la vida sobre la muerte, en la Resurrección. El Dios del amor y la vida que está en su origen, también está en su final. No somos dueños tampoco del final de la misma, ni para adelantarlo, ni para prolongarlo artificialmente en detrimento de la libertad y dignidad de la persona.

Tenemos la esperanza en la vida eterna como culminación de una vida vivida plenamente desde el amor. Esta fe, no nos hace olvidar el drama y sufrimiento de tanta gente que no puede vivir de una manera digna y plena su vida. El drama del hambre, las guerras, las enfermedades, etc, son llamadas a la solidaridad y responsabilidad. No podemos defender la vida si no nos hacemos presentes también en aquellos lugares y dramas personales donde se vive el sufrimiento.

Los cristianos lgtb sabemos, por experiencia personal, el significado de la marginación y la lucha por la defensa de nuestros derechos humanos. Esta realidad nos interpela a ser solidarios en la defensa de otros muchos colectivos por sus derechos. No olvidemos que en siete países todavía se aplica la pena de muerte por la condición homosexual, y en otros muchos se aplican torturas y penas de cárcel[6]. Pero también hay que destacar que en treinta países se permite la adopción a personas homosexuales. [7].

Como cristianos no sólo debemos denunciar las situaciones donde no se respeta el derecho a la vida, también debemos anunciar soluciones con gestos y palabras

Por lo tanto, rechazamos la promoción y práctica del aborto como medida de control demográfico y método anticonceptivo, al igual que diferentes prácticas abortivas, como por ejemplo la que se lleva a cabo en algunos países asiáticos, en las que sistemáticamente se abortan los fetos femeninos. Igualmente rechazamos la práctica del aborto como método eugenésico. En ningún caso consideramos el aborto como un derecho humano, sino como un acto que se ha de intentar evitar por sus consecuencias irreparables para el no nacido y sus secuelas tanto físicas como psíquicas para los sujetos activos en su realización.

No obstante, no condenamos a los varones y mujeres que hayan decidido participar activa o pasivamente en la práctica del aborto, sino que les acogeremos en la infinita misericordia de Dios con actitud de amor y tolerancia, respetando el valor de su libre albedrío [8] y la importancia de la propia conciencia [9] como núcleo más íntimo en que el ser humano se siente a solas con Dios reconociendo, no obstante, el peligro de que dicha conciencia pueda errar por ignorancia invencible. Especial cuidado tendremos siempre en no juzgar a la mujer, que es quien vive conscientemente esta situación de la manera más íntima, de tal manera que los demás muy difícilmente podremos ponernos en su lugar: “No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados”[10]. Sin embargo, nos acogemos a lo manifestado en la Declaración de los Derechos del Niño[11], proclamada por la Asamblea General de la ONU en 1959, que reconoce explícitamente en su preámbulo que «el niño, por su falta de madurez física y mental, necesita protección y cuidado especiales, incluso la debida protección legal, tanto antes como después del nacimiento». Más aún, el artículo 8 de esta Declaración dice: «El niño debe, en todas las circunstancias, figurar entre los primeros que reciban protección y socorro».

Por todo lo cual, como cristianas y cristianos lgtb defendemos[12]:

1.- La promoción de la educación y el acceso a la información para todas las personas, con especial incidencia en la mejora de la educación sexual existente, en la que se abogue por una sexualidad responsable y se informe correctamente a todas las personas (en especial a las y los jóvenes y adolescentes) de los riesgos de una vida sexual sin precauciones e irresponsable, así como del maravilloso valor de toda vida humana.

2.- Políticas eficaces de ayuda a todas las familias, tanto a las heterosexuales como a las homosexuales, que permitan la promoción de la institución familiar como ámbito de crecimiento y desarrollo de la persona en un entorno de amor, ayuda y protección.

3.- Adecuada planificación familiar que permita a las parejas llevar a cabo una verdadera paternidad responsable con el uso de medios naturales y artificiales que permitan regular responsablemente el derecho a la reproducción de todas las personas, facilitando el acceso a métodos anticonceptivos no abortivos y su uso adecuado.

4.- La adopción permitida tanto a personas heterosexuales como a personas lgtb (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales) como medio de apertura a la vida, agilizando su tramitación para implementar su eficacia como institución que permita al menor acceder a un ámbito familiar de formación y amor adecuados, y que posibilite igualmente a adultos responsables canalizar su necesidad de darse al prójimo en un ámbito de generación de vida y amor.

5 Ayudas sociales y psicológicas, económicas, humanas, etc, a las personas que estén planteándose recurrir al aborto, de manera que posibiliten la adopción de alternativas que eviten que éste se lleve a cabo. Estas ayudas deberán garantizar que nadie haya de recurrir al aborto por no tener los medios para llevar a término el embarazo o para enfrentarse a un ambiente hostil o para garantizar una educación a su hija o hijo durante todos los años que esté a su cargo.

6.- Abolición de la pena de muerte u homicidio legal.

7.- Políticas que favorezcan el desarrollo de los pueblos; condonación de la deuda externa de los países empobrecidos; inversión en educación, información, salud e infraestructuras. Así como medidas legislativas y su aplicación efectiva para la consecución de una sociedad más justa, tolerante e integradora que promocione el bien común y el respeto a todos los seres humanos. [13]

8.- Los avances científicos en materia humana y sanitaria no deben estar determinados por intereses económicos. Es necesaria una bioética en la investigación médica que respete el origen de la vida humana. En muchos países las enfermedades son incurables por la escasez de medicamentos, pedimos una justa distribución de los medicamentos por encima de los beneficios económicos.

La Comunidad de Cristianas y Cristianos de Madrid Homosexuales lgtb, al redactar y hacer público este documento, quiere manifestar que no se adhiere ni subscribe ningún comunicado que puedan realizar otras asociaciones o instituciones tanto cristianas como LGTB, de las que forma parte en su reivindicación lgtb cristiana, que atente contra los términos redactados en este documento; y contradiga la defensa de la vida humana, de toda vida humana, tal como la hemos manifestado en este documento[14].

[1] Declaración Universal de los Derechos Humanos: Artículo 3: “Todo individuo tiene derecho a la vida….”.

[2] Declaración universal de los Derechos del Niño. ONU 1959: ARTÍCULO 17. DERECHO A LA VIDA Y A LA CALIDAD DE VIDA Y A UN AMBIENTE SANO. Los niños, las niñas y los adolescentes tienen derecho a la vida, a una buena calidad de vida y a un ambiente sano en condiciones de dignidad y goce de todos sus derechos en forma prevalente.

La calidad de vida es esencial para su desarrollo integral acorde con la dignidad de ser humano. Este derecho supone la generación de condiciones que les aseguren desde la concepción cuidado, protección, alimentación nutritiva y equilibrada, acceso a los servicios de salud, educación, vestuario adecuado, recreación y vivienda segura dotada de servicios públicos esenciales en un ambiente sano.

[3] Leyes contra grupos étnicos; discriminatorias de la mujer, contra los homosexuales, legalizando la esclavitud, etc.

[4] "Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos" (Jn 15, 13). ...

[5] “Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te consagré” (Jeremías 1, 5).

[6] Homosexualidad ilegal que puede ser penalizada con castigo corporal o la muerte

En 2001, los marcos legislativos de los siguientes países permitían penalizar los comportamientos homosexuales con castigos corporales o la muerte: Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Sudán, Afganistán, Paquistán, Mauritania, Yemen, Irán...

[7] “Combatamos el aborto con la adopción” Madre Teresa de Calcuta.

“Les confiaré algo hermoso: Estamos combatiendo el aborto con la adopción: cuidamos a la madre y adoptamos a su hijo. De ese modo hemos salvado miles de vidas. Hemos enviado comunidades a las clínicas, diciéndoles: "Por favor, no maten al niño, nosotros nos haremos cargo de él". Siempre hay algunos de los nuestros que les dice a las madres en problemas: "Venga, la cuidaremos y hallaremos un hogar para su hijo". Y así tenemos una gran demanda de niños por parte de matrimonios que no pueden tener hijos.

Les pido por favor que no maten a los niños. Yo quiero esos niños: ¡Dénmelos! Estoy dispuesta a aceptar todo niño que se pretenda abortar y darlo a un matrimonio que lo ame y a su vez sea amado por el niño. Sólo en nuestro Hogar Infantil de Calcuta hemos reunido 3,000 niños que han sido salvados del aborto, niños que luego han brindado mucho amor y alegría a sus padres adoptivos [y han crecido tan llenos de amor y gozo.]”

[8] "La orientación del hombre hacia el bien sólo se logra con el uso de la libertad, la cual posee un valor que nuestros contemporáneos ensalzan con entusiasmo. Y con toda razón. Con frecuencia, sin embargo, la fomentan de forma depravada, como si fuera pura licencia para hacer cualquier cosa, con tal que deleite, aunque sea mala. La verdadera libertad es signo eminente de la imagen divina en el hombre. Dios ha querido dejar al hombre en manos de su propia decisión para que así busque espontáneamente a su Creador y, adhiriéndose libremente a éste, alcance la plena y bienaventurada perfección. La dignidad humana requiere, por tanto, que el hombre actúe según su conciencia y libre elección, es decir, movido e inducido por convicción interna personal y no bajo la presión de un ciego impulso interior o de la mera coacción externa. El hombre logra esta dignidad cuando, liberado totalmente de la cautividad de las pasiones, tiende a su fin con la libre elección del bien y se procura medios adecuados para ello con eficacia y esfuerzo crecientes. La libertad humana, herida por el pecado, para dar la máxima eficacia a esta ordenación a Dios, ha de apoyarse necesariamente en la gracia de Dios. Cada cual tendrá que dar cuanta de su vida ante el tribunal de Dios según la conducta buena o mala que haya observado". (Gaudium et Spes, 17) Concilio Vaticano II

[9] "En lo más profundo de su conciencia descubre el hombre la existencia de una ley que él no se dicta a sí mismo, pero a la cual debe obedecer, y cuya voz resuena, cuando es necesario, en los oídos de su corazón, advirtiéndole que debe amar y practicar el bien y que debe evitar el mal: haz esto, evita aquello. Porque el hombre tiene una ley escrita por Dios en su corazón, en cuya obediencia consiste la dignidad humana y por la cual será juzgado personalmente. La conciencia es el núcleo más secreto y el sagrario del hombre, en el que éste se siente a solas con Dios, cuya voz resuena en el recinto más íntimo de aquélla. Es la conciencia la que de modo admirable da a conocer esa ley cuyo cumplimiento consiste en el amor de Dios y del prójimo. La fidelidad a esta conciencia une a los cristianos con los demás hombres para buscar la verdad y resolver con acierto los numerosos problemas morales que se presentan al individuo y a la sociedad. Cuanto mayor es el predominio de la recta conciencia, tanto mayor seguridad tienen las personas y las sociedades para apartarse del ciego capricho y para someterse a las normas objetivas de la moralidad. No rara vez, sin embargo, ocurre que yerra la conciencia por ignorancia invencible, sin que ello suponga la pérdida de su dignidad. Cosa que no puede afirmarse cuando el hombre se despreocupa de buscar la verdad y el bien y la conciencia se va progresivamente entenebreciendo por el hábito del pecado". (Gaudium et Spes, 16) Concilio Vaticano II

[10] Lc 6,37

[11] Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, “Declaración de los Derechos del Niño”, http://www.unhchr.ch/spanish/html/menu3/b/25_sp.htm.

[12] La defensa de estas tesis no excluye el diálogo ni el que, eventualmente, se escuchase a quien quisiera expresar otra opinión, entendiendo que se refiere a los modos de defender el valor de la vida, y no a la defensa en sí. No obstante, se exigirá siempre respeto a la postura de Crismhom y en ningún caso habrá de entenderse como aprobación, por parte de Crismhom, de sus planteamientos.

[13] "La interdependencia, cada vez más estrecha, y su progresiva universalización hacen que el bien común -esto es, el conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia perfección- se universalice cada vez más, e implique por ello derechos y obligaciones que miran a todo el género humano. Todo grupo social debe tener en cuanta las necesidades y las legítimas aspiraciones de los demás grupos; más aún, debe tener muy en cuanta el bien común de toda la familia humana.

Crece al mismo tiempo la conciencia de la excelsa dignidad de la persona humana, de su superioridad sobre las cosas y de sus derechos y deberes universales e inviolables. Es, pues, necesario que se facilite al hombre todo lo que éste necesita para vivir una vida verdaderamente humana, como son el alimento, el vestido, la vivienda, el derecho a la libre elección de estado ya fundar una familia, a la educación, al trabajo, a la buena fama, al respeto, a una adecuada información, a obrar de acuerdo con la norma recta de su conciencia, a la protección de la vida privada y a la justa libertad también en materia religiosa.

El orden social, pues, y su progresivo desarrollo deben en todo momento subordinarse al bien de la persona, ya que el orden real debe someterse al orden personal, y no al contrario. El propio Señor lo advirtió cuando dijo que el sábado había sido hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado. El orden social hay que desarrollarlo a diario, fundarlo en la verdad, edificarlo sobre la justicia, vivificarlo por el amor. Pero debe encontrar en la libertad un equilibrio cada día más humano. Para cumplir todos estos objetivos hay que proceder a una renovación de los espíritus y a profundas reformas de la sociedad.

El Espíritu de Dios, que con admirable providencia guía el curso de los tiempos y renueva la faz de la tierra, no es ajeno a esta evolución. Y, por su parte, el fermento evangélico ha despertado y despierta en el corazón del hombre esta irrefrenable exigencia de la dignidad" (Gaudium et Spes, 26) Concilio Vaticano II

[14] Esto no irá en contra de que pueda colaborarse con estas asociaciones, instituciones o individuos en cualquier otro campo en el que nos podamos encontrar. Tampoco significará que no reconozcamos los méritos de su labor en otros campos ni impedirá que podamos hacer expreso este reconocimiento. En cualquier caso, este eventual reconocimiento o colaboración no habrán de interpretarse en ningún caso como apoyo de Crismhom a tesis contrarias a las expuestas en este documento.
 

2011-09-04 Las y los transexuales son hijas e hijos de Dios

En la apuesta por los derechos de transexuales como eje central del 2010, bajo el eslogan "Año para TRANS-formar",CRISMHOM emite este comunicado para unirse a los gestos e iniciativas en pro de una mayor comprensión, apoyo, visibilización y sensibilización hacia el colectivo transexual.

 
 
Documento de CRISMHOM, “Comunidad de Cristianas y Cristianos de Madrid Homosexuales LGTB”

Las y los transexuales son hijas e hijos de Dios.

  
Índice
 
I. Introducción.
 
II. Conociendo un poco mejor el hecho transexual.
 
III. Y la Iglesia Católica, ¿qué dice a todo esto?
 
IV. Y Cristo, ¿qué dice sobre la transexualidad?
 
V. ¿Cómo puedo formar parte de la Iglesia cuando su jerarquía y el 80 por 100 de sus integrantes me rechazan por ser transexual?
 
VI. Conclusión.
 
  
Las y los transexuales son hijas e hijos de Dios
 
 
I. Introducción.
 
Bajo el lema “2010, año para transformar”, la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) apostó por dedicar este año a los derechos de las personas transexuales, con proyectos en materia educativa, sanitaria, legislativa y social. Es bueno recordar las palabras que Desirée Chacón, Secretaria General de la Federación, pronunció en el momento de la presentación del lema: “la FELGTB  marcará un hilo conductor, para que en este año 2010  los derechos de las personas trans se conviertan  en el eje transversal de trabajo  de  todas las asociaciones y áreas de trabajo federales, y  que, ya adelantamos,  marcará el mensaje principal de todos los Orgullos que se celebran en España”. En el mismo sentido, la coordinadora del Área Trans de la Federación, Mar Cambrollé, concretó las metas indicando que “El 2010 es el Año para TRANS-Formar porque vamos a formar, desde el punto de vista educativo sobre transexualidad, vamos  a informar sobre transexualidad y vamos  a transformar esta sociedad para acabar con la transfobia”.

 
La Comunidad de Cristianas y Cristianos de Madrid Homosexuales, CRISMHOM, es por Estatutos “una organización de naturaleza asociativa de carácter cristiano lésbico, gay, transexual y bisexual”1. Si bien en la actualidad, casi finales de 2010, la mayoría de sus socios y simpatizantes son hombres y mujeres homo o bisexuales, sí es cierto que por espíritu fundacional, carisma, proyecto y razón de ser, la transexualidad es una parte esencial de la Comunidad, lo mismo que lo es la presencia de la mujer o de la bisexualidad. Esto se manifiesta en una sensibilidad hacia el hecho “trans”, sensibilidad que, por ejemplo, se plasma continuamente en el Documento Oficial del II Congreso de CRISMHOM, en el que se aprobó el Proyecto para los años 2009-20112, llegándose a crear, incluso, una vocalía transexual como cargo en la Junta Directiva3, la cual a la fecha, permanece vacante por falta de socias/os trans.
 
 
Es en este marco en el que hemos sentido la necesidad de reflexionar y estudiar a fin de conocer mejor la realidad transexual y, sobre todo, profundizar en una idea que, como socios militantes de CRISMHOM, creemos y defendemos: que las personas transexuales son hijas e hijos de Dios y, más aún, hijas e hijos queridísimos de Dios que participan del proyecto liberador de Cristo para todo el género humano y que, por tanto, pueden y deben formar parte de la comunidad de mujeres y hombres que celebran y viven su fe inspirados por el amor de Cristo o, en otras palabras, de la Iglesia, entendiendo por ésta, lejos de definiciones excluyentes, la comunidad inclusiva en sentido amplio que, entre otros, defiende CRISMHOM.
 
Confesamos que no nos ha resultado fácil adentrarnos en este tema por dos motivos: uno, el desconocimiento personal que, debemos admitir, teníamos de la transexualidad. Y dos, la falta de una teología que haya profundizado en este tema, ni siquiera por parte de los teólogos protestantes más progresistas. Por ello, desde el principio, deseamos aclarar que estas reflexiones no son un estudio teológico, sino simplemente unos sencillos pensamientos que se apoyan en el material más avanzado que se ha publicado sobre transexualidad y, como no, en el Evangelio.
 
Ojalá que este pequeño esfuerzo sirva para que muchas mujeres y hombres se sientan más queridas y queridos por Dios y acogidas por sus hermanas y hermanos de las diversas comunidades LGTB y, especialmente, las cristianas.

 
  
II. Conociendo un poco mejor el hecho transexual.
 
En la Wikipedia 4 leemos que “Una persona transexual encuentra que su identidad sexual está en conflicto con su anatomía sexual. Es decir, se produce una disconformidad entre su sexo biológico y su sexo social y el sexo psicológico. Una mujer transexual es aquella que nace con anatomía masculina y un hombre transexual es el que nace con anatomía femenina. Es decir, se les designa por el sexo con el que se sienten identificados y no por el sexo al que al nacer corresponden, por ejemplo, sus genitales. En estas personas suelen darse el deseo de modificar las características sexuales que no se corresponden con el sexo con el que se sienten identificados. Por eso, algunas de estas personas suelen pasar por un proceso de reasignación de sexo, que puede incluir o no una cirugía de reconstrucción genital, mal llamada «operación de cambio de sexo» ”.
 
Para Carla Antonelli5 “la Transexualidad, generalmente, es considerada por muchos/as autores/as como una variación de la conducta sexual, se estima que no es una conducta sexual sino que fundamentalmente es un problema de género, y más específicamente de identidad de género. Un transexual es una persona que se siente dentro de un cuerpo de otro género (su cuerpo le dice "soy un hombre", pero su mente le dice "soy una mujer", y lo mismo en el caso de la mujer). Esta condición se conoce como disforia de género, provocando infelicidad o insatisfacción con el género de uno/a mismo/a (Hyde, 1994). Ante esta situación, algunas personas optan por someterse a operaciones quirúrgicas de cambio de sexo. El término transexual se utiliza tanto para la persona que decide cambiar su sexo como para la que no toma tal decisión”
 
Encontramos una alusión a los conceptos de “sexo”, “género” y “sexualidad” que convendría aclarar desde el punto de vista médico para adentrarnos en la cuestión. En la página web de Carla Antonelli6 leemos en palabras del doctor Alberto Musolas, que se remite a su vez al doctor Bataller, que “por sexo entendernos todos aquellos caracteres físicos y biológicos, incluidos nuestras gónadas y nuestros genitales, y por el que pasamos a ser hombres o mujeres según sean estos unos u otros (sexo de asignación). Hay varios tipos de sexo, el cromosómico, gonadal, genital, psíquico y social. Normalmente todos ellos coinciden, y entonces se adopta el rol sexual esperado. Si el psíquico no concuerda con los restantes, hablamos de una discordancia con el rol presumiblemente esperado y se adopta una identidad de género distinta
 
En principio, el sexo y el género no conllevan a un determinado tipo de sexualidad (en su globalidad) ni a una determinada orientación sexual. Así, la orientación sexual es la atracción física hacia una persona por razón de su sexo (que puede ser heterosexual u homosexual, básicamente), mientras que la identidad sexual es el rol que adopta socialmente uno mismo, sea éste el esperado o no por razón de su sexo asignado. Por tanto, no hay que confundir la transexualidad con la homosexualidad ni con el travestismo, pues en ellos intervienen diferentes factores de los que resultan comportamientos diferentes, y en ningún caso no patológicos en sí mismos.

La homosexualidad implica relaciones afectivas y/o sexuales entre personas del mismo sexo, es decir, entre dos hombres (gays) o entre dos mujeres (lesbianas). El homosexual se siente a gusto con su propio sexo (biológico) y con todos sus caracteres primarios y secundarios, es decir, no experimenta ningún rechazo hacia su morfología sexual (genitales,...). Por tanto, solo se diferencia del heterosexual por su orientación sexual.
 
El Travesti es aquella persona que se viste con ropas del otro sexo para satisfacer un deseo erótico-fetichista, pero de ninguna manera desea un cambio real de sexo, ya que se siente plenamente identificado con el sexo de nacimiento.

Dado que la identidad sexual y la orientación sexual son dos conceptos distintos, no excluyentes entre sí, los transexuales pueden ser homosexuales, heterosexuales, bisexuales o asexuales (al igual que el resto de la población). Así, hay transhomosexuales o transheterosexuales, siendo un transhomosexual aquél o aquella que tras un cambio de sexo, mantiene una relación con una persona del mismo sexo social al cual o ella pertenece ya en la actualidad.

Se consideran términos sinónimos:

Transexualidad = Disforia de Género = Trastorno de la Identidad Sexual — Trastorno de la Identidad de Género (TIG) = Trastorno de la Identidad Sexual de Género = Gender Identity Disorder (GID)

Definición:

El término transexualidad fue citado por primera vez por Hary Benjamin en 1953, quién matizó la definición, ya ofrecida antes por Cauldwell.

La transexualidad es el deseo irreversible de pertenecer al sexo contrario al genéticamente establecido (o sea, al de nacimiento, ratificado por sus genitales) y asumir el correspondiente rol (el contrario del esperado), y de recurrir si es necesario a un tratamiento hormonal y quirúrgico encaminado a corregir esta discordancia entre la mente y el cuerpo.

La transexualidad no es una elección. Por tanto, se nace transexual. Aunque no se conoce el origen de esta situación7, existen básicamente dos teorías al respecto, aunque es probable que sea el resultado de múltiples factores. La teoría psicológica sostiene que en algún momento de la vida del transexual (especialmente en los primeros años de vida), se produce un trauma y, por tanto, cree que la afloración de este trauma a la superficie debería curar al transexual. Actualmente y tras intentos fallidos de curaciones de transexuales está siendo relegada por la teoría biológica, que por el contrario, se basa en la existencia de diferencias biológicas entre los transexuales respecto de los demás individuos. Últimamente, presta mucha atención a los baños de hormonas durante el desarrollo prenatal y su posterior influencia en el desarrollo de la identidad del individuo, y considera que el tratamiento más viable es la terapia hormonal y la intervención quirúrgica.

Deseamos citar un estudio realizado por el Área Transexual del Colectivo COGAM de Madrid, titulado “las personas transexuales en busca del reconocimiento a su propia identidad de género”8, estudio que puede resultar de gran interés para quien por primera vez se acerque al hecho transexual.
 
 Por último, hacer mención a un estudio que el equipo de salud de la Fundación Triángulo realizó sobre la interacción de la transexualidad y la prostitución9 constatando una de las realidades más tristes del hecho transexual: muchas personas transexuales se ven abocadas a ejercer la prostitución ante la imposibilidad de encontrar otros trabajos; imposibilidad que no tiene otro nombre que el de “discriminación” y que supone un doble y doloroso estigma.

  
III. Y la Iglesia Católica, ¿qué dice a todo esto?
   
La Comunidad de CRISMHOM es vocacionalmente de tipo ecuménico: contamos y estamos abiertos a mujeres y hombres de cualquier iglesia cristiana y aspiramos a una comunidad unida en lo esencial del amor y mensaje de Cristo, respetando, e incluso fomentando, las particularidades de cada confesión. Con todo, en este apartado del documento vamos a limitarnos a analizar el punto de vista de la Iglesia Católica-Romana –de la cual procedemos la mayoría de nosotros y nosotras– en parte por haber desarrollado nuestra formación y espiritualidad en ella y, en parte, por desconocimiento de la opinión profunda de las Iglesias Reformadas y de la Ortodoxa.
 
No nos ha sorprendido el hecho de no encontrar ni una sola referencia a la transexualidad en el Catecismo de la Iglesia Católica10 (en adelante CIC), compendio éste de la fe y doctrina católica en vigor, tras el Concilio Vaticano II. Las referencias fundamentales que este texto hace sobre “la cuestión sexual” van ubicadas en la Tercera Parte, Sección Segunda, Capítulo Segundo, Artículo Sexto, “el sexto mandamiento” (puntos del 2331 al 2400) donde, por cierto, vienen los famosos tres puntos11 sobre homosexualidad que inspiran el Magisterio actual de la Iglesia al respecto y ¡ay! caballo de batalla de las y los homosexuales cristianos que los consideramos no acordes con las Sagradas Escrituras. Pero ese es otro tema.
  
Es más, teniendo en cuenta la definición de transexualidad anteriormente expuesta y la interpretación que los estudios médicos actuales y que, en síntesis, consistirían en considerar a una persona transexual femenina como una auténtica mujer y a una persona transexual masculino como un auténtico hombre, nos encontraríamos con que, en teoría, y con el Catecismo en la mano, serían plenamente aceptables la unión de una transexual femenina con un hombre o de un transexual masculino con una mujer. Digo en teoría, puesto que las dificultades prácticas para modificar en los registros eclesiásticos el sexo y el nombre de un Manuel por una Raquel serían, posiblemente, insalvables.
  
En 1995, el Pontificio Consejo para la Pastoral de los Agentes Sanitarios, aprobó una carta pastoral de los agentes sanitarios. Esta carta, que puede descargarse en la página web de la Archidiócesis de Madrid12, no es que en sí desarrolle la moralidad o inmoralidad del hecho transexual a la luz de la doctrina católica, sino que da ciertas pautas de determinadas cuestiones sanitarias y, es una de ellas, referente a las intervenciones quirúrgicas que conlleven la modificación, mutilación o extirpación de órganos, la que ha dado pie a que Fernando Pascual, L.C. elabore un documento denominado “una reflexión sobre la transexualidad” que aparece reproducida, y siempre literalmente, en múltiples páginas webs, normalmente de corte católico conservador. Como ejemplo, cito la web www.chuchforum.org13 pero bastaría con meter en cualquier buscador de internet las palabras “transexualidad e “iglesia católica” para encontrarse con esta reflexión.
 
No vamos a reproducir aquí dicho trabajo para, a continuación, criticarlo, pues preferimos desarrollar este documento en positivo, es decir, los transexuales como hijas e hijos de Dios, en vez de hacer una labor de crítica a otros estudios. Baste decir, con todo, que en nuestra opinión el padre Fernando Pascual no ha profundizado en la diferencia de “sexo”, “género”, “conducta sexual” e “identidad de género”. Invitamos además a la lectora o lector paciente a reflexionar a los comentarios publicados por personas transexuales a dicha “reflexión” publicada, en este caso en www.bioeticaweb.com14
 
Con todo, y volviendo a la nota 66 de la carta pastoral de 1995 comentada, lo que dice literalmente es que “para la recuperación de la salud de la persona, pueden ser necesarios, como único remedio alternativo, intervenciones que conllevan la modificación, mutilación o extirpación de órganos.

La manipulación terapéutica del organismo es legitimada por el principio de totalidad, el cual se aplica también a la terapéutica en virtud de que "cada órgano particular está subordinado al conjunto del cuerpo y debe someterse a él en caso de conflicto. Por consiguiente, aquél que ha recibido el uso de todo el organismo posee el derecho de sacrificar un órgano particular, si la conservación o la funcionalidad de éste provoca a todo el organismo un daño considerable, imposible de evitar de otra manera".


Concluye, a partir de esta Nota, el citado padre Pascual, que la reasignación de sexo no es aceptable y que los poderes públicos no deberían costear dichas operaciones de igual modo que no sería aceptable un cambio de raza, de altura, de esbeltez o de color de ojos. Las comparaciones y la conclusión nos parecen, cuanto menos, un despropósito.
 
En cualquier caso, nos parece dudosa que esta “reflexión” pueda tomarse como “doctrina” de la Iglesia, teniendo, a nuestro parecer, el simple valor de una opinión personal, eso sí, ampliamente difundida por Internet.
 
  
IV. Y Cristo, ¿qué dice sobre la transexualidad?
 
Las personas LGTB cristianas nos planteamos frecuentemente, en nuestras reflexiones, meditaciones y en la oración personal, qué pensaría Jesús de Nazaret sobre nuestra condición homo, bi o transexual concreta: ¿la habría aceptado o no? ¿nos habría acogido, como acogió y amó a la mujer adúltera, a la samaritana, al publicano, o nos habría expulsado del Templo, como hizo con los mercaderes que profanaban aquél lugar santo?
 
Simpáticamente, el apóstol Juan finaliza su Evangelio15 afirmando que “hay otras muchas cosas que hizo Jesús. Si se escribiesen una por una, yo creo que ni en el mundo entero cabrían los libros que se podrían escribir”. Total que, entre otros, las lesbianas, gays, bi y transexuales, nos hemos quedado sin saber lo que específicamente diría Jesucristo de nosotras y nosotros, so pena de inundar el mundo de escritos. Con todo, podríamos atrevernos a imaginar cuál sería la reacción de Jesús si se le presentara una persona transexual. Y este atrevimiento, no sería sólo dar rienda suelta a la imaginación poniendo en la boca de Cristo-Dios las palabras que nos gustaría que hubiese pronunciado. No, no es sólo eso.
 
Los creyentes familiarizados con el Evangelio, que lo consultan, lo leen, lo usan como fuente y motivo de oración o, simplemente, lo meditan a diario, llegan a alcanzar un trato directo con Jesús de Nazaret que les permite, en su oración personal, mantener un auténtico diálogo con el Espíritu Santo. Es entonces cuando se percibe que el mensaje salvador de Cristo es único y que, a través del mismo, se pueden tamizar todas las circunstancias de la vida y tener la certeza de hasta donde alcanza el Amor de Dios. Esta idea, con base diríamos ascética, tiene además un sustento teológico.
 
El creyente cristiano reconoce en la Biblia la única Sagrada Escritura y la cree inspirada por Dios16. Ahora bien, en la Sagrada Escritura, Dios habla al hombre y a la mujer precisamente a la manera de los hombres y mujeres y, para interpretar bien la Escritura, es preciso estar atento a lo que los autores humanos quisieron verdaderamente afirmar y a lo que Dios quiso manifestarnos mediante sus palabras17, método conocido como “histórico-crítico”; así, el CIC (Catecismo de la Iglesia Católica) manifiesta que “para descubrir la intención de los autores sagrados es preciso tener en cuenta las condiciones de su tiempo y de su cultura, los «géneros literarios» usados en aquella época, las maneras de sentir, de hablar y de narrar en aquel tiempo”. En definitiva “la Escritura se ha de leer e interpretar con el mismo Espíritu con que fue escrita18”. Es, en aplicación de este método histórico crítico, que autores como el sacerdote católico Daniel A. Helminiak, PH.D., sostiene en su magnífica obra “Lo que la Biblia realmente dice sobre la homosexualidad”19 que, en ningún caso, las Escrituras pueden emplearse para condenar a las personas homosexuales ni a los actos homosexuales. Libro cuya lectura nunca nos cansaremos de recomendar encarecidamente.
 
Sin embargo, la generalidad de los teólogos afirman que el método histórico-crítico, si bien sigue siendo indispensable, adolece de ciertas limitaciones por lo que debe ser complementado con la denominada “exégesis canónica” que se propone leer los diversos textos bíblicos en el conjunto de la única Escritura. Así lo afirma, entre otros, Joseph Ratzinger20, citando la Constitución Dei Verbum del Concilio Vaticano II: “quien quiera entender la Escritura en el espíritu en que ha sido escrita debe considerar el contenido y la unidad de toda ella”. Esto significa, si se nos permite sintetizar toscamente, que si en la Biblia encontramos a un Dios, que se auto-revela al hombre y a la mujer, les dice cómo es, se muestra como Abba, es decir, un Dios que es Padre y Madre, y que su esencia es el amor… si la Biblia revela el amor que Dios tiene por cada una y cada uno de nosotros, que quiere nuestra felicidad, y por tanto nuestra salvación primero en la Tierra y después en el Cielo… difícilmente podrá extraerse un solo párrafo de la Biblia para condenar a una transexual, a un transexual, a una lesbiana, a un gay, a un bisexual, por el solo hecho de tener esta inclinación afectivo-sexual concreta y manifestarla en la propia vida.
 
Retornando a la cuestión inicial, diríamos que estos argumentos son los que nos permiten imaginar, desde la familiaridad con los Evangelios, la reacción, palabras y acogida que hubiera tenido Cristo ante una persona transexual (o bisexual u homosexual) que se le hubiera acercado… tal como se le acercaban los hombres y mujeres que tenían necesidad de El: con confianza, con humildad, con hambre de afecto, cargados del desprecio de los poderosos, humillados, incomprendidos, llenos… de sufrimiento –y las personas transexuales que eventualmente pudieran leer este documento, bien saben de qué estamos hablando–.
 
En los textos evangélicos que siguen y que nos ayudarán a hacer ese esfuerzo de imaginación, hemos elegido el de Mateo21, pues Mateo había sido un publicano, es decir, un recaudador de impuestos para los romanos y, en consecuencia, alguien despreciado por las clases religiosamente dominantes del pueblo judío. Queremos creer que la solidaridad entre minorías es un hecho, salvando incluso la distancia de los tiempos.
 
Podríamos haber elegido muchos textos, pero proponemos el texto conocido como “el pasaje de la fe de la mujer sirio-fenicia”22; se trata, pues, de una extranjera que humildemente se acerca a Jesús para que sane a su hija de una enfermedad. En un primer momento, parece que éste se resiste alegando que ha sido enviado por Dios, antes que nada, a sanar “las ovejas descarriadas del pueblo de Israel”, añadiendo en un tono literario que “no está bien tomar el pan de los hijos y arrojarlo a los perros”. La extranjera, que desparpajo no le falta, no se amilana y replica en la misma onda “cierto, Señor, pero también los perros comen las migajas que caen de la mesa de sus amos”. Jesús se sorprende y se maravilla. Su respuesta es una de las alabanzas más grandes que se oyen de su boca: “¡Mujer, grande es tu fe! Sea como tú deseas.” Y, en aquél momento su hija recobró la salud.

Los estudios que se han hecho acerca de la situación socio-política del pueblo de Israel, nos informan de que, por aquél entonces, las mujeres en general y las extranjeras y viudas, en particular, estaban marginadas. No sería del todo riguroso hacer un paralelismo entre dos culturas separadas por veintiún siglos, pero sospechamos que no nos equivocamos demasiado si se afirma que su situación ante la sociedad era como la de los y las transexuales actualmente. José Antonio Pagola, en su muy recomendable Libro “Jesús, aproximación histórica”23 afirma que (en el Israel de entonces) “el comportamiento de las mujeres que se alejan de la casa y andan solas, sin la vigilancia de un hombre, tomando parte en comidas o actividades reservadas a los varones, era considerado como una conducta desviada, propia de mujeres que descuidan su reputación y su honor sexual. Jesús lo sabía cuando las aceptaba en su entorno”. En el Evangelio vemos como Jesús acoge, dialoga, abraza y predica el Reino de Dios precisamente a estas mujeres ninguneadas. Pagola remarca24 “probablemente se movían en su entorno mujeres no vinculadas a ningún varón: viudas indefensas, esposas repudiadas y, en general, mujeres solas, sin recursos, poco respetadas y de no muy buena fama. Había también algunas prostitutas, consideradas por todos como la peor fuente de impureza y contaminación. Jesús las acogía a todas”. ¡Qué fácil nos resulta pensar en ese sector del colectivo LGTB que son las personas trans!
 
Bajo estos parámetros, podemos volver a hacer un esfuerzo de imaginación y pensar en una transexual femenina, por ejemplo, que se acerca a Cristo para dialogar con Él, pedir que sane a algún familiar o amiga, o simplemente escuchar un mensaje que habla de amor. Tal vez, hoy como entonces, Jesús se hiciera cariñosamente el remolón, argumentando que, si entonces fue enviado a las ovejas descarriadas de Israel, hoy también debería ser enviado a las ovejas descarriadas de su Iglesia “oficial”, que no son pocas. La transexual, que seguro que desparpajo tampoco le falta, le respondería algo así como “cierto, Señor, pero también los perros comen las migajas que caen de la mesa de sus amos”. El Señor, que bien conoce sus circunstancias, no podrá sino decir “¡Mujer, grande es tu fe! Sea como tú deseas.” Jesús las acogía a todas, concluye Pagola.
 
No se nos escapa la idea de que, desgraciadamente, un porcentaje significativo de personas transexuales se ven abocadas a ejercer la prostitución al no poder acceder a otros puestos de trabajo. Es el doble estigma a que se refiere el ya citado informe de la Fundación Triángulo25. Es especialmente a este colectivo, al que Jesús de Nazaret acompaña. Decía en una “revisión de vida”26 un piadoso miembro de CRISMHOM, cuya identidad prefiere que permanezca anónima, “paseando por las calles de Madrid, donde mujeres, hombres y transexuales ejercen la prostitución, me entran ganas de ponerme de rodillas del mismo modo lo hago en cualquier iglesia, delante del Sagrario donde se venera al Santo Sacramento, porque en esas calles y entre esas prostitutas, se encuentra Cristo, realmente presente”.
 
Una última reflexión que surge en este apartado es la importancia real que puede tener el sexo –ser hombre, ser mujer– para Cristo, cuestión que sería la piedra de toque para solucionar todos los conflictos que las jerarquías de todas las Iglesias cristianas mantienen en cuestiones de moral sexual y participación de la mujer en sus ritos y estructuras. Como en tantas otras cuestiones, el Evangelio no refleja un “sí” o un “no”, pero da sus pistas… Cito de nuevo a Mateo27, para recordar un pasaje en el que un grupo de saduceos le plantean un caso de una mujer casada sucesivamente con varios hermanos, interrogándole de quién sería esposa después de la resurrección de los muertos. La respuesta de Jesús debería, cuanto menos, hacernos reflexionar: “Estáis en un error. No entendéis las escrituras ni la omnipotencia de Dios. Porque cuando resuciten los muertos, no se casarán ni ellos ni ellas, sino que serán como los ángeles de Dios en el cielo”. La Iglesia predica28 que el Reino de Dios llegará a su plenitud al final de los tiempos y prepara a sus fieles para ese momento. Bien claro deja Jesús, cómo seremos al final de los tiempos: ellos y ellas serán como los ángeles de Dios en el cielo. Poco importa, entendemos, que aquí en la tierra seamos mujeres u hombres, gays o lesbianas, transexuales masculinos o transexuales femeninos. No es eso lo importante.

  
V. ¿Cómo puedo formar parte de la Iglesia cuando su jerarquía y el 80 por 100 de sus integrantes me rechazan por ser transexual?
 
Esta pregunta también nos la hacemos las lesbianas cristianas y los gays cristianos… casi a diario. Por un lado, con los Evangelios en la mano –y en el corazón– tenemos la certeza de que Jesús de Nazaret, el Cristo, no nos rechaza por nuestra concreta inclinación homo-afectiva o por nuestra condición transexual. Por otra, nos encontramos con el triste panorama de que la Iglesia –no sólo la Católica-Romana– por Él fundada, está también integrada por una Jerarquía que rechaza, cuando no desprecia, insulta o agrede, a las personas LGTB. A la Jerarquía eclesiástica la corea también un sector de fieles ultraconservadores que se ocupan con mucho cuidado en alimentar un odio hacia los homosexuales en general, y transexuales en particular, que por cierto, poco tiene de cristiano, sembrando ese desprecio en sus ámbitos familiares, sociales y políticos… ¡Qué lejos está aún –parece– el Reino de Dios, tan proclamado por el Cristo!
 
Ante este panorama, las personas LGTB, por regla general, responden de dos formar: una, abandonando sus Iglesias, es decir, decidiéndose por la apostasía. No existiendo estadísticas fiables, es un hecho patente que a este fenómeno se acogen numerosas personas del colectivo LGTB, en parte animadas por diversas asociaciones29. La segunda, es vivir una fe individual, un cristianismo personal, al margen del resto de creyentes, buscando una relación directa con Dios. Esta opción es la más generalizada cuando, un/una transexual tiene fe, cree en Dios y en las cuestiones esenciales de su religión pero, ante el rechazo percibido, prefiere encerrar esta faceta espiritual en su intimidad.

Sin embargo, el cristianismo, a diferencia de otras religiones como el budismo, pierde gran parte de su sentido si no se vive en comunidad. Es en la comunidad donde se vive la fe, donde la fe se mezcla con su dimensión práctica, que es el amor, pues, como dice Pablo de Tarso30, aunque tuviéramos fe suficiente como para mover las montañas de sitio, si no tenemos amor, nada somos. Es en la Comunidad donde se hace patente el amor verdadero del hermano por el hermano, de la hermana por la hermana, del hermano por la hermana… transparentando así el Amor de Dios hacia los hombres y las mujeres.31 Es en la Comunidad donde se celebra la fe, donde se hace oración colectiva, donde se perdona de corazón y donde la ayuda material y humana se lleva a cabo. Sin duda, que el mensaje de Cristo no puede plasmarse sino en la Comunidad. Comunidad llamada inicialmente en griego Ekklesía, que, a medida que fue creciendo y complicándose en su estructura, daría lugar a la Iglesia que hoy conocemos.
  
Es fácil pensar que la Iglesia actual poco o nada tiene que ver con aquéllas comunidades sencillas de los primeros tiempos del cristianismo y que podemos leer en los Hechos de los Apóstoles. Sin embargo, sí que existen pequeñas comunidades donde vivir la fe y el amor de Dios es posible y donde una o un transexual pudiera sentirse amado por Dios-Padre-Madre y por el resto de hermanas y hermanos. Es fácil rehusar, de antemano, estas comunidades argumentando el rechazo por parte de las jerarquías pero, ante este hecho, hemos de recordar un detalle especial que se destaca en el Documento de CRISMHOM antes citado: “tener en cuenta la diferencia entre jerarquía e Iglesia”32. La Iglesia es mucho más que su estructura jerárquica y un obispo, un sacerdote, o un presidente de cualquier conferencia episcopal no tendría porqué decidir si una o un transexual debe forma parte de la Iglesia porque esa o ese transexual… ya es Iglesia.

Desgraciadamente, muchas personas que se autodenominan cristianas, predican un amor teórico, pero no reparan en rechazar, insultar, perseguir y burlarse de los y las transexuales, acudiendo a sus propios prejuicios sazonados con citas textuales bíblicas, sin ir más lejos, al pasaje de Sodoma en el que, por cierto, hoy día, los especialistas bíblicos más reputados no ven una condena de la homosexualidad, sino de una falta contra el sagrado deber de la hospitalidad. Curiosamente, Jesús de Nazaret que, hemos visto, no dice nada en relación con la homo, bi o transexualidad, sí que habla de Sodoma y no de una forma tan negativa como algunos suponen. Mateo escribe33 “Y tú, Cafarnaum, ¿piensas acaso levantarte hasta el cielo? ¡Hasta el infierno te hundirás! Porque, si los milagros que se han hecho en ti se hubieran hecho en Sodoma, seguramente que ésta no habría desaparecido todavía. Por lo tanto, os aseguro: los habitantes de Sodoma serán tratados con menos rigor en el día del juicio” Jesús deja claro lo que es importante y lo que no: es la fe en Él y la conversión a su amor lo que llevará a cualquier hombre, a cualquier mujer a la felicidad aquí en la Tierra y después en el Cielo y no una circunstancia afectivo-sexual concreta

 
Volviendo al rechazo experimentado en la Iglesia, es bueno recordar que el cristianismo no puede equipararse a pusilanimería o doctrina especializada en dejadez de derechos. No; la labor profética de denuncia es una parte importante. Los profetas, la practicaron; Jesús de Nazaret, también. Los cristianos y cristianas de hoy estamos obligados a denunciar aquéllas declaraciones que provengan de otros cristianos o de sus jerarquías eclesiales y que contradigan el mensaje de amor de Jesucristo. Y, en este sentido, es una tarea especialmente confiada a los cristianos y cristianas LGTB gritar a quién sea, con voz clara y fuerte, que las personas transexuales son hijas e hijos de Dios; hijas e hijos queridísimos de Dios.
  
 
VI. Conclusión.
 
Somos conscientes de que las anteriores reflexiones no sean quizá demasiado rigurosas, teológicamente hablando, pero sí podemos asegurar de que, por lo menos, las hemos realizado movidos por un gran amor hacia Jesucristo; amor que se quedaría en una mera construcción intelectual si no se plasmara en un amor efectivo y real hacia nuestras hermanas y hermanos, hombres y mujeres y, entre todos ellos, los más pequeños, los más necesitados, los más discriminados, vapuleados y vilipendiados. Por aproximación, pertenencia y militancia, este amor se dirige, en primer lugar, a la comunidad LGTB y, dentro de la misma, a los más desfavorecidos: el mundo de la prostitución, el colectivo inmigrante, los afectados del VIH, las y los mayores LGTB y, sin duda, el colectivo transexual. En su primera carta, el apóstol Juan escribe: “Si alguno dice «yo amo a Dios», pero aborrece a su hermano, miente. Porque quien no ama a su hermano a quien ve, no es posible que ame a Dios a quien no ve. Y éste es el mandamiento que hemos recibido de Él: Quien ama a Dios, que ame también a su hermano”34.
  
No hace falta ser cristiano para tener una sensibilidad especial hacia las minorías desfavorecidas. Los Estados laicos contemporáneos han descubierto el fenómeno del asociacionismo: hombres y mujeres que, sin pedir nada a cambio, lo dan todo para extender los Derechos Humanos a todas las realidades sociales. La Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales (FELGTB) es un buen ejemplo de unión de asociaciones que engloban a personas volcadas en fines sociales bien claros.

 No, no hace falta ser cristiano para ser “buena persona”. Con todo, a los hombres y mujeres que Dios nos ha llamado por el camino del cristianismo, nos plantea una exigencia grave: que amemos de la misma forma con que Cristo nos amó. Por otra parte, si además de cristianas y cristianos, somos homo (o bi, o trans)-sexuales la exigencia no es menor y, quizá, Dios se valga de nosotras y nosotros para hacer llegar su Amor a rincones donde otros no llegan: por ejemplo, el colectivo LGTB35. La Asociación CRISMHOM, consciente de esta peculiar vocación, pretende hacerse eco de esta insinuación del Espíritu Santo y ser vehículo del amor de Dios a dicho colectivo. Y no puede, no debe, olvidar que la transexualidad es una “T” que está en su propio nombre, en sus propios fines, en sus propios estatutos… en su propia vocación.
  
Pedimos a Dios que esta Asociación, y otras muchas que ha suscitado por todo el mundo, sepan hacer llegar a las personas transexuales el mensaje de amor de Dios de una forma concreta, real y éstas descubran una maravilla, una novedad: que ellos y ellas, transexuales masculinos y transexuales femeninos son hijos e hijas queridísimos de Dios.

 
En Madrid, a 9 de noviembre de 2010, festividad de Nuestra Señora de la Almudena, Patrona de la ciudad de Madrid.
 
 
CRISMHOM
 
 
 

1 Artículo 1 de los Estatutos de la Asociación.
 

2 Véase http://www.crismhom.org/documentos/66-material-congreso/199-dcoumento-oficial-ii-congreso-crismhom-ser-y-mision-de-la-asociacion
 

3 Punto 6.3.5 del Proyecto 2009/2011 antes citado.
 

4 http://es.wikipedia.org/wiki/Transexualidad
 
 
 

5 http://www.carlaantonelli.com/informe_sobre_transexualidad.htm
 
 
 

6 http://www.carlaantonelli.com/transexualidad_masculina_carla_a.htm
 
 
 

7 En la cita original, el Dr. Bataller no dice “esta situación” sino “este trastorno”, término que hemos preferido modificar por apoyo al actual movimiento trans que lucha por la despatologización del fenómeno. Somos conscientes de que los tiempos y la sociedad avanzan y es importante cuidar el vocabulario.
 

8 Véase: http://www.cogam.org/_cogam/archivos/14628_Archivos_es_Gu%C3%ADa_de_informaci%C3%B3n_sobre_transexualismo___%C3%81rea_Transexual_COGAM.pdf
 

9 “Trabajadoras transexuales del sexo: El doble estigma”. Fundación Triángulo 2008. http://www.transexualia.org/DOCUMENTACION/estudiotransexualiadtriangulo.pdf
 

10 Puede consultarse su edición en vigor en http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/index_sp.html
 
 
 

11 Puntos 2357-2359 del Catecismo de la Iglesia Católica, (CIC en adelante), sobre “castidad y homosexualidad”.
 

12 http://www.archimadrid.es/dpsanitaria/pontificio/+PDF_files/Carta%20Op%20Sanit/Carta%20CD-Rom/Carta_Es.pdf
 
 
 

13 http://www.churchforum.org/una-reflexion-sobre-transexualidad.htm
 
 
 

14 http://www.bioeticaweb.com/content/view/4260/828/ , ver comentarios al final del artículo.
 
 
 

15 Jn 21, 25.
 

16 Punto 105 del CIC y 822-823 de la Const.Dogm. Dei Verbum (Concilio Vaticano II)
 

17 Punto 109 y ss. del CIC.
 

18 Concilio Vaticano II, Const.Dogm. Dei Verbum, 12: AAS 58 (1966) 824.
 

19 Daniel A. HELMINIAK, Ph.D., “Lo que la Biblia realmente dice sobre la homosexualidad”; Editorial Egales, S.A..; Barcelona 2003.
 

20 Joseph RATZINGER –Benedicto XVI– “Jesús de Nazaret”, prólogo, pp. 12-17. Ed. La Esfera de los Libros, S.L.; 2007.


21 Hemos utilizado la versión del Nuevo Testamento publicada por la Ed. Verbo Divino, pues es de las pocas ediciones que no acompañan el texto bíblico con comentarios de autor que parecen, de entrada, prevenir el juicio del lector y, por ende, dificultar la posibilidad de una comprensión personal del mismo con la Escritura inspirada por el Espíritu Santo al hagiógrafo o autor inspirado.
 

22 Mateo 15, 21-28
 

23 2007, José Antonio PAGOLA, “Jesús, aproximación histórica”. PPC, Editorial y Distribuidora, SA, pag. 214, Capítulo 8, “Amigo de la mujer”
 

24 Op.cit., pag. 215.
 

25 http://www.transexualia.org/DOCUMENTACION/estudiotransexualiadtriangulo.pdf
 

26 La “revisión de vida” es una de las actividades espirituales que CRISMHOM propone a sus sacias, socios y simpatizantes y consisten en encuentros de grupos reducidos y estables en los que, a partir de un texto propuesto, cada participante confronta su vida con el Evangelio, exponiendo dificultades, buscando luces y proponiéndose propósitos. Es un rato de oración, de dirección espiritual compartida y de encuentro fraternal.


27 Mateo 22, 23-30
 

28 CIC 1060
 

29 Citamos, a modo de ejemplo, la campaña de la Comisión de Derechos Humanos de COGAM (Colectivo LGTB de Madrid), a favor de la apostasía. Esta campaña fue respondida por CRISMHOM en un documento cuya lectura nos parece muy interesante aconsejar: http://www.crismhom.org/documentos/documentoscrismhom/140-contestacioncomisionderechoshumanos.html
 

30 I Carta a los Corintios 12,31-13,8 “Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, no soy más que bronce que resuena o platillos que aturden. Aunque tuviera el don de profecía, penetrara todos los misterios, poseyera toda la ciencia y mi fe fuera tan grande como para cambiar de sitio las montañas, si no tengo amor, nada soy. Aunque repartiera en limosnas todos mis bienes y aunque me dejara quemar vivo, si no tengo amor, de nada me sirve.

El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia; el amor no es presumido ni se envanece; no es mal educado ni egoísta; no se irrita ni guarda rencor; no se alegra con la injusticia, sino que goza con la verdad. Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, soporta sin límites.”
 
 
 

31 La expresión “transparentar el amor de Dios” fue muy empleada por el Hermano Roger, de Taizé por lo evocativa que resulta. Para más información puede consultarse www.taize.fr/es
 

32 Documento “Contestación de CRISMHOM a la campaña de apostasía de la Comisión de Derechos Humanos de COGAM”, ver link en nota 23.
 

33 Mateo 11, 23-24
 

34 I Juan 4, 20-21
 

35 Como anticipaba en una anterior nota, el hermano Roger, de la Comunidad Ecuménica de Taizé, empleaba con frecuencia una expresión muy ilustrativa: las mujeres y los hombres debemos “transparentar el amor de Dios”, pues es la forma de que se sirve Dios para hacer llegar su amor a todos, hasta los más oprimidos. La cita no es textual, pero recomiendo, en este sentido, la lectura de su obrita, “Dios no puede sino dar su amor”. Ed. Ateliers et Presses de Taizé.
 

36 Los autores del Documento dan expresamente su conformidad para la reproducción del mismo en cualquier formato y medio, a condición de citar expresamente a la Comunidad de Cristianas y Cristianos de Madrid Homosexuales, CRISMHOM.
 

 

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2012

2012-01-27 Comunicado de Crismhom (cristianas y cristianos de Madrid homosexuales) ante las declaraciones del Arzobispo de Tarragona

CRISMHOM COMUNICADO OFICIAL

Las declaraciones de Mons. Jaume Pujol Balcells, expresan poco conocimiento de la realidad de las personas homosexuales. Nosotros como homosexuales cristianos, vivimos de forma integrada nuestra orientación sexual con todos los demás aspectos de nuestra realidad personal. Separar lo que somos como personas de lo que hacemos no es lo más acertado para hablar de la realidad de la homosexualidad. El comportamiento homosexual no es una realidad moral (como tampoco lo es el heterosexual), sino un reflejo de lo que una persona es, de lo que vive, piensa y siente. Se pueden juzgar moralmente comportamientos concretos o prácticas concretas pero no al comportamiento general de una persona por su orientación sexual. Seguramente los comportamientos no adecuados concretos los compartimos tanto las personas homosexuales como las heterosexuales.
Este tipo de manifestaciones no ayudan a la normalización y no discriminación del colectivo LGTB. Agradecemos a nuestros hermanos de la Asociación cristiana Acgil su pronta respuesta ante estas declaraciones. Aunque pedir disculpas siempre se agradece, es más adecuado no expresar opiniones fundadas en estereotipos o apegadas a una tradición que no siempre se ha distinguido por la defensa de la dignidad humana. Todo esto refleja la necesidad de un acercamiento, conocimiento personal de la realidad y de diálogo fluido y fraterno que la jerarquía de la Iglesia debe hacer con las personas homosexuales, pues no es suficiente decir que son hijos de Dios, sino que tienen que sentirse como tales. Invitamos a Mons. Pujol que se acerque y comparta con cristianos homosexuales su vivencia, y descubrirá que en ellos también se realiza la obra de Dios y dan testimonio de ello con su fe y comportamientos.

Crismhom

2012-04-08 Comunicado sobre las declaraciones del obispo Reig Pla

 

Crismhom responde mediante este comunicado a las palabras cargadas de homofobia del obispo Reig Plá el día de viernes santo.

 

 

En este día en que las comunidades cristianas de todo el mundo celebramos con alegría que Jesús el Cristo ha resucitado y vive en cada uno de nosotros leemos con tristeza las  declaraciones del Sr. Obispo de Alcalá en su homilía de los Oficios de Viernes Santo, en el que afirma que  llevados por "tantas ideologías que acaban por no orientar bien lo que es la sexualidad humana" hace que ya desde niños tengan "atracción hacia las personas de su mismo sexo". "Y a veces para comprobarlo se corrompen y se prostituyen o van a  clubes de hombres nocturnos", continuó. "Os aseguro que encuentran el infierno".
 
El verdadero infierno con el que nos encontramos los cristianos y cristianas gays es la incompresión y el rechazo de personas como el Sr. Obispo de Alcalá, tratando de estigmizar   las personas del colectivo LGTB, rechazando desde su supuesta verdad dogmática la realidad de que todos somos hijos de Dios, asimilando corrupción o prostitución al hecho de  ser miembros de la comunidad LGTB, este es nuestro infierno.
 
Nos duelen especialmente estas declaraciones en un viernes santo en que desde el recogimiento y el luto en nuestro corazones miramos la muerte de un Jesús, Hijo de Dios, que  los amó tan hasta el extremo que entregó su vida por nosotros, Amor éste que ni se ve en sus palabras ni se percibe en los actos del Sr. Obispo de Alcalá de Henares, que con sus  palabras  nos mira desde el rechazo, la lejania, el juicio y la condena, juicios y condenas que como sabemos fueron capaces de matar hasta el mismo Hijo de Dios y, no nos miran  sus palabras desde la misericordia, la cercanía y la proximidad de un hermano en la fe y el Amor.
 
Crismhom como comunidad cristiana LGTB+H, lleva ya un recorrido en el que desde la cotidianeidad y la normalidad y, sabiéndonos hijos de Dios integramos nuestra fe con  nuestra afectividad sexual y, entendemos que este tipo de declaraciones no nacen desde el Amor y generan odio e incompresión hacía nuestra realidad.
 
Nos quedamos con Jesus, Camino, Verdad y Vida, y su mensaje de Amor, 'Amarás al Señor tu Dios con todas tus fuerzas, con todo tu Ser y al Prójimo como a ti mismo', Amor  nucleado en el corazón de las personas independientemente de su orientación sexual !!
 

CRISMHOM

2012-06-28 Manifiesto de CRISMHOM en relación al matrimonio entre personas del mismo sexo, emitido con motivo de la marcha estatal del Orgullo 2012

Hace  más  de  40  años  un  grupo  numeroso  de  personas  LGTB  en  los  llamados “disturbios de  Stonewall” se rebelaron contra el miedo, las leyes y la persecución solapada o abierta contra el  colectivo LGTB. Fueron personas valientes que pusieron en riesgo su prestigio, su posición social e  incluso sus vidas. Después de siglos de sufrimiento, negación y ocultamiento, muchas personas de  nuestro colectivo fueron tomando  conciencia  de  que  ninguna  persona  debe  avergonzarse  de  lo   que  es, cualquiera que sea su sexo, orientación o identidad sexual. Estas personas, conscientes de su dignidad, salieron a la calle, a proclamar que su orientación sexual no los hacía menos dignos que las  personas heterosexuales, y que por lo tanto había llegado la hora de salir a la luz y recobrar los derechos negados.

Han sido muchos los avances sociales en estas décadas: la visibilidad cada vez mayor, la  despenalización, el reconocimiento social, y sobretodo la aprobación en diversos países del matrimonio igualitario.

Tristemente uno de los focos de resistencia más fuertes a nuestros derechos procede de las religiones y en concreto de las Iglesias cristianas. Por eso ha llegado también la hora  de  vivir  en  el  seno  de  las  religiones  la  misma  experiencia  de  valentía  y  de liberación que vivieron las personas que participaron en los disturbios de Stonewall. La experiencia bíblica nos habla precisamente de que los  hombres y mujeres creyentes experimentaron a Dios precisamente en la liberación de la esclavitud  de  Egipto. Por eso, la Sagrada Escritura, tantas veces usada para condenarnos, se convierte para las personas creyentes en una invitación a salir fuera, recuperar nuestra dignidad, nuestro orgullo de ser  personas LGTB cristianas, creyentes y enfrentarnos a la hostilidad de aquellos que desde las diferentes Iglesias nos oprimen en la esclavitud del rechazo y del desamor. Por eso las personas  creyentes tenemos que desafiar a las Iglesias a experimentar el Evangelio, Buena Noticia de Jesús, sin añadidos homofóbicos.

Los cristianos y cristianas LGTB no sólo defendemos el matrimonio igualitario como legal, sino que  también defendemos la sacramentalidad del matrimonio igualitario. Dos personas que se aman, en  una relación de amor preferencia, son sacramento, signo del amor de Dios, independientemente que sean heterosexuales o no.
 
Iguales en la dignidad, iguales ante la ley, iguales en todo, como Dios manda. También en el matrimonio. El matrimonio es una vocación, una llamada de Dios. Por eso cuando dos personas LGTB  deciden formar una familia, lo primero que están haciendo, más que unos planes comunes es responder a una vocación, una vocación que es llamada a un pleno desarrollo personal, la mutua santificación, en definitiva a la glorificación de Dios. No reconocer la familia cristiana LGTB, es negar a Dios la libertad para llamar a estas dos personas a una vida plena humana y cristiana en un proyecto común.

La familia cristiana LGTB, expresa de una manera igual de nítida la gratuidad del amor. Pues  el  amor  entre  dos  personas  LGTB  no  tiene  otra  fin  primario  que  crear  una comunidad de amor. Esto no quiere decir que el amor homosexual no sea fecundo. En primer lugar, la familia LGTB es fecunda para los propios contrayentes, que encuentran la posibilidad de liberarse de la soledad y de vivir en diálogo íntimo y personal con el otro. Este dialogo conyugal ofrece la posibilidad de abrir este diálogo al  diálogo con Dios. Superando el propio egoísmo, abriéndose cada vez con más hondura al otro cónyuge,  compartiendo  los  gozos,  temores  y  alegrías  pueden  avanzar  los  esposos cristianos en el diálogo con Dios, la escucha de Dios, el encuentro con ÉL.

El matrimonio LGTB cristiano es fecundo porque en él encuentran la complementación   mutua,   y   el   enriquecimiento   al   encontrarse   con   el   otro, descubriendo en el otro que es “hueso de mis huesos y carne de mi carne” (Gn 2,23). La fecundidad se manifiesta también  en el encuentro sexual, como fiesta del amor, de intimidad, de placer, de descubrir, compartir y disfrutar la intimidad sexual, y el valor del cuerpo como medio de expresión y comunicación del amor. Viviendo así el sexo, hacen de este el signo y presencia del amor de Dios. En la familia LGTB la unión de los cuerpos  expresa  la  unión  de  los  corazones.  El  matrimonio  LGTB  es  una  auténtica comunidad de amor, un amor que se manifiesta fecundo también en el don de los hijos naturales o en la adopción manifestando así la gratuidad y fecundidad de un amor que no queda encerrado, sino que crece y se expande en la educación y crecimiento de los hijos.

Por eso, como cristianos LGTB defendemos el reconocimiento legal del matrimonio igualitario, porque un amor secreto, oculto a la sociedad, y no reconocido socialmente, difícilmente conducirá a las personas que lo viven a su realización y expansión plenas. Por eso, una convivencia sexual estable, basada en el amor y la ayuda mutua, pide una integración en el marco social con todos los derechos y deberes de cualquier familia heterosexual. Por eso, este 30 de Junio invitamos a todas las personas  creyentes a defender en la manifestación del “día del orgullo” nuestro derecho civil y cristiano a formar una familia, a ser iguales en todo, como Dios manda y quiere.

 

2012-09-29 El sentido cristiano del amor entre personas del mismo sexo

 

 Este documento contiene una declaración de CRISMHOM a propósito del sentido cristiano del amor entre personas del mismo sexo. Escrito desde la reflexión cristiana y la experiencia vivencial, este documento pretende ser un punto de referencia para liberar a personas que por diversos motivos creen o piensan que la experiencia del amor entre personas del mismo sexo no es querida por Dios.
 
Declaración de la Asociación de Cristianos y Cristianas Homosexuales de Madrid, Crismhom, en relación al sentido cristiano del amor entre personas del mismo sexo.
 
Dios es Amor, así nos lo ha revelado Jesucristo, Él que haciéndose hombre fue igual en todo a nosotros, excepto en el pecado. Ese pecado, que como nos señala muy bien Pablo, está formado por nuestras actitudes que nos cierran hacia los demás; el egoísmo, la envidia, la arrogancia, la avaricia, el individualismo, etc. El Amor que nos enseñó Cristo con su caminar entre nosotros, es un amor que se define por su entrega a los demás, por su fidelidad a su vocación de servicio y fidelidad al amor, por su generosidad y, por liberar de fardos y cargas pesadas a sus coetáneos que otros trataban de imponer. Un amor que nos habla desde la proximidad y cercanía de un padre y, de un hermano.
 
Jesús siempre respeta la libertad individual de cada persona, pero desde ese respeto, nos indica un camino de crecimiento y acercamiento hacía Dios, crecimiento en el Amor. Un camino que es nada más y nada menos, que su Vida entre nosotros, para descubrirnos de forma total, la belleza irresistible del Amor de Dios, que habita en el corazón de todos los hombres y mujeres, hechos a imagen y semejanza suya y, que cada uno de nosotros puede y debe descubrir con su Vida.
 
Para todo cristiano de cualquier iglesia, todos los hombres y mujeres hemos sido concebidos a imagen y semejanza de Dios, somos hijos suyos. Habitando Él en nuestro corazón, en nuestro interior, en forma de amor puro que trata de abrirse camino en nuestras Vidas, a pesar de nuestras dudas y temores, propios o impuestos por la sociedad en la que vivimos. Realidad ésta, especialmente cruel para el caso de nuestra comunidad LGTB cristiana en todo el mundo.
Que Dios es Amor, es una verdad irrefutable para cualquier cristiano y cristiana, por eso cuando entre dos hombres o dos mujeres existe un amor cristiano nucleado en sus corazones, que los une como pareja o matrimonio. Amor este basado en la entrega, la generosidad, la fidelidad, el compartir un proyecto cristiano de vida en común, no podemos hablar de otra cosa que Dios que es Amor, une dicho matrimonio o pareja. Así lo vivimos y, así el Espíritu de Amor del Señor nos lo dice, a todos los miembros de la comunidad LGTB cristiana y, así se lo queremos comunicar al mundo, para que desde la proximidad y el respeto, crezcamos juntos con el resto de la sociedad, en este apasionante proyecto de Vida que Jesucristo nos ha revelado.
 
La Comunidad cristiana LGTB de Madrid, aún sintiéndose parte de la iglesia universal, como comunidad de todos los creyentes en Cristo Jesús, echa en falta en las distintas iglesias un mensaje hacia nosotros, sus hermanos y hermanas, que nos hable desde la proximidad, a quien tiene también inhabitado en su Ser, en su corazón, el Amor del Señor, un Amor que debe unirnos a todos en un cuerpo universal cuya cabeza es Jesús. Sentimos y vemos una jerarquía de la iglesia más centrada en el imponer formas de vivir la vida, preocupada por mantener su poder y sus estructuras y que, cada día se aleja más del mensaje único y fundamental de Jesús, Amarás a Dios sobre todas la cosas y al Prójimo (nosotros lo somos) como a ti mismo.
 
Madrid, Septiembre de 2012
 

2012-09-29 Las JMJ, no son las jornadas de "toda" la juventud católica

Durante este mes de agosto, el Papa Benedicto XVI asistirá a Madrid para la celebración de las Jornadas Mundiales de la Juventud 2011. En principio, debería ser un encuentro de jóvenes católicos para estimular su adhesión al Evangelio y vivirlo en la sociedad. Sin embargo, no toda la juventud católica va a estar representada.

Hay una parte de los y las jóvenes católicos que están excluidos de esta celebración. Se trata de todos aquellos jóvenes, chicos y chicas, que viven su afectividad y sexualidad de una manera que la enseñanza oficial desaprueba. Estas personas, estos jóvenes, se ven puestos ante la tesitura de negar la expresión de sus sentimientos más genuinos, o bien de situarse fuera de lo aprobado.

Las JMJ, por desgracia, no son las jornadas de "toda" la juventud católica. Cierto es que, como sabemos bien, la atención pastoral concreta en muchas ocasiones es bien diferente, y a veces sorprendente, pero la enseñanza oficial sigue siendo clara, y sigue siendo aplicada por muchos; por ello, vemos con pesar cómo muchos jóvenes son puestos al margen.

En Crismhom hay muchos jóvenes católicos que se ven personalmente aludidos cuando se les dice que su sexualidad es objetivamente desordenada, cuando se les indica que su afectividad no tiene mejor salida que meterla en un cajón. Otros son algo menos jóvenes y se vieron hace ya años en situación similar; en ese momento, optaron en conciencia por vivir en fidelidad crítica y disenso leal. Otras personas dejaron la juventud hace ya más tiempo y aún recuerdan tiempos más duros, cuando crecieron como chicos y chicas estigmatizados, con sentimientos de culpa que les atenazaban, y cuando tuvieron que sacar fuerzas de flaqueza para aceptarse como son y dirigirse desde su identidad al Padre amoroso. Hoy, todos estamos construyendo comunidad, junto con cristianos de otras confesiones, en Crismhom, buscando vivir la fraternidad y hacer presente el Evangelio. Los que nos consideramos católicos, además, seguimos dando testimonio de palabra y de obra, en permanente conversión, con la esperanza de construir camino hacia un cambio en la Iglesia de la que, pese a todo, formamos parte. Siempre en espíritu de diálogo y concordia, desde un desacuerdo claro y firme -con la firmeza que da la serena convicción- pero desde el más riguroso sentido de eclesialidad.

Es en este espíritu de disenso leal y fidelidad en el desacuerdo como Crismhom ha decidido mantener el local abierto durante los días de las JMJ. Hemos considerado que es la mejor forma de hacernos presente: como unos cristianos más que se ofrecen a los peregrinos. La enseñanza oficial dice que estamos al margen de la comunión de la Iglesia, pero nosotros nos sabemos parte de la Iglesia, en comunión con todos los santos, y obramos en consecuencia, al igual que harán tantos otros cristianos en Madrid acogiendo a los visitantes. Por tanto, nuestro local estará abierto a todo el que quiera pasarse y conocernos, estaremos dispuestos al diálogo y nuestro pequeño espacio estará abierto a la tranquila conversación y a compartir la oración, especialmente en los momentos de oración que convocaremos. Es así, mostrándonos como lo que somos, como parte del pueblo de Dios, a pesar de lo que diga una enseñanza contingente y -creemos con firmeza- equivocada, como nos haremos presentes en las JMJ.

Crismhom,

Barbieri 18
Madrid
www.crismhom.org

2012-09-29 Valores y actitudes del ser de CRISMHOM

Este documento de CRISMHOM quiere identificar los valores y actitudes que constituyen la seña de identidad de esta asociación y comunidad cristiana. Por otra parte, también se reflejan las actitudes y valores que bien o por ser diametralmente opuestos a nuestros principios o bien porque nos apartan de los mismos, no compartimos y no tienen cabida entre los miembros de CRISMHOM.

 

 
Documento de la Asociación de Cristianos y Cristianas Homosexuales de Madrid, Crismhom, acerca de los valores y actitudes que forman parte de la asociación y, los que son rechazados por la misma.
 
 
Este documento refleja los valores y actitudes que forman parte de nuestro Ser como asociación y que, constituyen parte de nuestra seña de identidad y, también refleja las actitudes y valores que bien o por ser diametralmente opuestos a nuestros principios o bien porque nos apartan de los mismos no compartimos y no tienen cabida entre los miembros de Crismhom.
 
Actitudes y Valores que Integran nuestro Ser como Asociación:

 

 - Vocación de Servicio.

 - Respeto a la pluralidad de pensamiento y, a las distintas sensibilidades sociales y políticas que existen en la Asociación.

 - El dialogo, la comunicación y la corrección fraterna como forma de resolver conflictos en la Comunidad.

 - Compromiso en nuestra vida con el Ser Cristiano, con la comunidad LGTB y, con las actividades de la Asociación.

 - Ayuda a los hermanos y hermanas necesitados.

 - Cuidado los unos de los otros.

 - Respeto a las relaciones de pareja y matrimonios de la Asociación.

 
Actitudes y Valores que No Forman Parte de Nuestro Ser como Asociación y que son Rechazados entre nuestros miembros:

 - Uso de la violencia física o verbal, el insulto o la descalificación personal para expresarse respecto a otro miembro o miembros de la Asociación.

 - Uso de símbolos que sean contrarios a las actitudes y valores que definen el Ser de Crismhom.

 - Manipular la opinión de los hermanos o hermanas para beneficio propio de forma no transparente al resto de la Comunidad

 - Tratar de imponer una ideología determinada en la Asociación.

 - Falta de respeto a la pluralidad, al Ser y Misión de Crismhom.

 - Tratar de aprovecharse de la asociación o de algún miembro de la Asociación en beneficio propio y/o utilizando el engaño para ello.

 - No respeto al Ser Ecuménico de la Asociación y al sentir de la mayoría católica de sus miembros.

 

 

2013

2013-02-12 Comunicado con motivo de la renuncia del papa

A todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Esta mañana, el mundo ha amanecido con la noticia de la renuncia del Papa Benedicto XVI. Desde Crismhom, como comunidad cristiana LGTB y de mayoría católica, queremos hacer un llamamiento general a todos los cristianos y personas de buena fe del mundo. Nos gustaría contar con su oración y la ayuda del Espíritu Santo, para que el colegio cardenalicio apueste por un modelo de renovación carismática en la sede Petrina.

Esta renovación debería apostar por la dignidad de hombres y mujeres y la perfecta integración de fe, afectividad y sexualidad como partes integrantes, fundantes e indisolubles del Ser humano en general, y en particular del colectivo homosexual, lésbico, transexual y bisexual. El colectivo LGTB en general, y en particular el colectivo LGTB cristiano, ha venido sufriendo durante siglos una profunda incomprensión de su realidad. Ha existido y existe un rechazo hacia su realidad social y personal por una parte de la jerarquía de la iglesia católica, así como de otras iglesias cristianas. Todo esto origina rechazo, problemas de aceptación y sufrimiento por parte de este colectivo en todo el mundo. Nosotros vivimos y creemos en un Dios del Amor, que nos ha hecho a su imagen y semejanza. Un Dios que respeta la dignidad de nuestro Ser, integrador de Fe, afectividad y sexualidad, que nos invita al amor profundo entre las personas y también a la comunión del amor profundo entre personas del mismo sexo. Cuando un amor profundo y cristiano une dos personas, es el Señor quien lo hace.

 

Crismhom, 11 de febrero de 2013

2013-03-15 Comunicado de CRISMHOM frente a la elección del nuevo papa

Desde la Junta directiva nos unimos al gozo de todos los miembros católicos de Crismhom por la elección del Papa Francisco I como obispo de Roma y Pastor de la Iglesia Universal.

Aunque queda mucho camino por recorrer en la normalización de la orientación sexual e identidad de género en la Iglesia Católica Romana, la elección de un nuevo sucesor de Pedro es un momento de esperanza.

Deseamos que a través de la oración, el diálogo y el testimonio de una vida coherente con el seguimiento de Jesús, se vayan abriendo camino, en la Iglesia Católico Romana y en el resto de las diferentes confesiones cristianas, la aceptación de la orientación sexual que es querida por Dios.

Somos conscientes de la oposición del cardenal Bergoglio al matrimonio igualitario, pero la cercanía del nuevo Papa y su sencillez nos animan a confiar en que un nuevo horizonte empiece a descubrirse. Todos los miembros de Crismhom, al mismo tiempo que nos unimos al gozo de nuestros hermanos católicos, oramos juntos y nos comprometemos a seguir luchando por la plena aceptación de las personas LGTB en la Iglesia Católica y en las demás Iglesias.


JUNTA DIRECTIVA CRISMHOM

2013-04-28 Comunicado ante las afirmaciones de Mons. Reig y ataque del Card. Rouco

COMUNICADO: Ante las recientes afirmaciones de Mons. Reig Plá y el ataque a nuestros derechos por parte del Card. Rouco Varela, nosotros como cristianas y cristianos LGTB, no podemos quedarnos callados:

El colectivo LGTB es sin duda el más humillado y el más atacado por una parte importante de la jerarquía de la Iglesia Católica. Sobre él, y principalmente sobre la realidad homosexual, hacen caer el estigma de la destrucción de la familia y de la destrucción del sentido de la sexualidad humana, lo que no sólo no es verdad, sino que se trata de afirmaciones que son ajenas a la sabiduría creadora de Dios, que nos ha hecho diversos. Nadie elige su orientación sexual, sino que sencillamente nacemos con ella. Los prejuicios que recaen sobre nuestra orientación sexual provienen de las limitaciones de los hombres y no de Dios. Nadie puede curar la homosexualidad, sencillamente porque no es una enfermedad.
De la misma manera, que nadie puede hacer que otra persona se haga homosexual por su educación recibida o por su entorno familiar y social. En todas las naciones, en todas las razas y en todos los tiempos, siempre han existido personas con orientación homosexual. Nuestro compromiso con la institución familiar es tan claro, que en un momento de crisis de esta institución, hemos pedido que se nos reconozca el derecho de formar y de vivir en una familia, fundada en el amor entre dos personas, la entrega generosa y la ayuda mutua. Las personas LGTB no nacemos en un país extraño, no somos personas ajenas a la vida civil, ni a la vida eclesial. Somos vuestros hermanos y hermanas, vuestros familiares, amigos, educadores, médicos, constructores, empresarios, sacerdotes, etc. La falta de acogida por parte de la Iglesia a los homosexuales, es tan injusta, y causa tanta violencia y sufrimiento en las personas homosexuales creyentes, que no podemos permanecer más tiempo callados. Este hecho, debería llenar a los creyentes de vergüenza e indignación contra los pastores que usan su autoridad y su cargo para crear este tremendo sufrimiento en las personas homosexuales, buscando la negación de sus derechos y mermando su autoestima e incluso su dignidad, dificultando el crecimiento personal de las personas LGTB. Por eso, nosotros, cristianos y cristianas LGTB, al mismo tiempo que queremos mostrar nuestro rechazo e indignación ante los últimos pronunciamientos de estos dos obispos, hacemos un llamamiento a todos los creyentes de buena voluntad para que se manifiesten también contra las posturas homófobas de cierta Jerarquía de la Iglesia Católica. Os invitamos a que conozcáis nuestras vidas, nuestros anhelos y deseos de vivir con coherencia nuestra fe cristiana. Ya no valen los discursos abstractos sobre los derechos humanos, sino el compromiso sincero con los derechos y la dignidad de todas las personas.
 
JUNTA DIRECTIVA CRISMHOM
 
 
CRISMHOM - Asociación de Cristianas y Cristianos de Madrid Homosexuales LGTB
C/ Barbieri, 18 – 28004 MADRID
secretaria@crismhom.org
www.crismhom.com
Teléfono: 647 879 188
 

2013-05-14 Pentecostés LGTB: 7º aniversario CRISMHOM

 

SÉPTIMO ANIVERSARIO CRISMHOM: COMUNIDAD EN CONTINUO PENTECOSTÉS

El 3 de junio de 2006, vísperas de Pentecostés, un pequeño grupo de cristianos lgtb iniciamos la andadura como asociación-comunidad. Han transcurrido siete años desde aquel día y, aunque jóvenes todavía, hemos realizado un intenso y apasionante trayecto.

Somos conscientes que el Espíritu Santo es el fundador de nuestra comunidad. Él en su providencia no sólo nos ha dotado de los recursos materiales que necesitamos moviendo los corazones de personas que en principio no nos conocían o pudieran estar en sintonía con nuestra orientación sexual e identidad de género si no, lo más importante, ha atraído a nuestra comunidad a muchas personas que nos han enriquecido enormemente con su presencia y testimonio de vida cristiana.

Aquel día fue un verdadero Pentecostés para nuestra comunidad, pues recibimos la misión-encargo del Señor, y a su vez, el carisma y la fuerza-luz necesaria para llevarlo a cabo. ¿Y cuál fue el carisma específico que nos otorgó el Señor? La comunidad durante estos años ha hecho un discernimiento sobre cuál es su identidad y misión. Este carisma nos da unidad en la diversidad de experiencias, carismas personales, formas de pensar y de sentir la Iglesia, inquietudes evangelizadoras, etc. Nuestro carisma que dota de ser y sentido a Crismhom es la evangelización del colectivo lgtb. Todas las acciones y actividades de Crismhom van orientadas a esta misión, y carecerían de fidelidad a la misión otorgada si se desvinculan de la evangelización.

Pero recordar cada año esta fecha de la fundación como acción de gracias por tanto bien recibido, no debe ser un mero recuerdo complaciente de lo bien que hemos hecho las cosas. Al contrario, debe ser un permanente discernir sobre la voluntad de Dios para nosotros, que implica siempre novedad y desinstalación de posibles autocomplacencias. Celebrar Pentecostés es celebrar la presencia del Espíritu Santo en nuestra comunidad que nos guía y anima para afrontar nuevos retos pues la Palabra de Dios es siempre nueva y profética ante la realidad siempre cambiante que nos rodea.

El siguiente texto del libro de los Hechos de los Apóstoles nos puede ayudar a hacer una reflexión sobre cómo evitar el peligro de la satisfacción y el riesgo de no abrirse a los signos de los tiempos donde podemos descubrir la voluntad de Dios hoy para nosotros.

Hechos (44:15:1 - 44:15:35)
Entonces algunos que vinieron de Judea enseñaban a los hermanos: “Si no os circuncidáis de acuerdo con el rito de Moisés, no podéis ser salvos.”
Puesto que surgió una contienda y discusión no pequeña por parte de Pablo y Bernabé contra ellos, los hermanos determinaron que Pablo, Bernabé y algunos otros de ellos subieran a Jerusalén a los apóstoles y ancianos para tratar esta cuestión. Entonces los que habían sido enviados por la iglesia pasaban por Fenicia y Samaria, contando de la conversión de los gentiles; y daban gran gozo a todos los hermanos. Una vez llegados a Jerusalén, fueron recibidos por la iglesia y por los apóstoles, y les refirieron todas las cosas que Dios había hecho con ellos. Pero algunos de la secta de los fariseos que habían creído se levantaron diciendo: —Es necesario circuncidarlos y mandarles que guarden la ley de Moisés. Entonces se reunieron los apóstoles y los ancianos para considerar este asunto. Como se produjo una grande contienda, se levantó Pedro y les dijo: —Hermanos, vosotros sabéis como, desde los primeros días, Dios escogió entre vosotros que los gentiles oyesen por mi boca la palabra del evangelio y creyesen. Y Dios, que conoce los corazones, dio testimonio a favor de ellos al darles el Espíritu Santo igual que a nosotros, y no hizo ninguna diferencia entre nosotros y ellos, ya que purificó por la fe sus corazones. Ahora pues, ¿por qué ponéis a prueba a Dios, colocando sobre el cuello de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar? Más bien, nosotros creemos que somos salvos por la gracia del Señor Jesús, del mismo modo que ellos. Entonces toda la asamblea guardó silencio. Y escuchaban a Bernabé y a Pablo, mientras contaban cuántas señales y maravillas Dios había hecho por medio de ellos entre los gentiles.”

La meditación de este texto nos puede dar pistas de ciertas actitudes que como comunidad en misión que somos necesitamos discernir y actualizar en nuestro momento actual en Crismhom.

Es evidente que la Iglesia se jugó en esta asamblea su futuro y pervivencia, y a su vez, la universalidad del evangelio. Si hubiera tomado fuerza la postura autocomplaciente y legalista “religiosa” desde luego el mensaje de salvación (felicidad) de Jesús no hubiera traspasado la frontera del judaísmo; y la humanidad no hubiera conocido el rostro paternal y misericordioso del Dios revelado en Jesús.

¿Qué actitudes podemos recoger de este texto para nuestra comunidad y su futuro?

1.- La lectura vital y permanente de los signos de los tiempos.
A veces tenemos la tentación de enfocar nuestra misión desde un centro erróneo. Nos situamos nosotros en el centro y deliberamos qué podemos ofrecer al mundo. Ciertamente son importantes los proyectos claros y eficaces, la organización y sus estructuras. Sin embargo ¿no corremos el peligro de quedarnos sin ver lo que el ambiente que nos rodea nos demanda? El proceso pienso que debe ser a la inversa; son los signos que nos llegan del mundo los que deben movilizar nuestros corazones y acciones para responder adecuadamente a los anhelos de Dios y a las necesidades personales de quienes se nos acercan.

Nuestra comunidad es diversa, hay personas con mucha experiencia cristiana y formación, otros con vivencia de fe pero con formación deficiente; otros alejados de la fe y vienen a nuestra comunidad buscando recuperarla, y otras personas vienen por diferentes motivos, pero muchas veces detrás de ellos está la soledad y la marginación por su orientación sexual e identidad de género. ¡Cuántas personas rotas que necesitan salvación, felicidad!

Todas estas personas son llamadas de Dios a nuestra comunidad. Sí, habrá personas agradables y desagradables; equilibrados y con problemas psicológicos, con buena posición económica y social, y pobres con muchas necesidades. Todos deben ser acogidos para que les llegue el mensaje liberador de Cristo. En algunos casos no puede ser una mera acogida asistencial, si no que la comunidad deberá buscar medios para promocionar y ayudar a estas personas a recuperar su dignidad que tienen como hijos de Dios que son.

¿Pero el pobre, el marginado, el desequilibrado, el pesado puede provocar problemas en la comunidad? Evidentemente sí, porque está en una situación diferente a los que por suerte no padecen ninguna de esas situaciones. Decía Madre Teresa de Calcuta a sus novicias cuando estas sentían cierta repulsión al cuidar a los enfermos y pobres, pues estos tienen por cualidad no oler bien y un rostro marcado por la marginación: “ Ved en ellos el rostro de Cristo; y ellos verán en vosotros el rostro de Cristo”

Una comunidad que no está pendiente de la situación social que la rodea y no acoge a la persona tal y como llega, será religiosa pero no cristiana.

2.- El discernimiento comunitario
Todos tenemos carismas, cualidades o dones que nos da Dios al servicio de los demás. Estos carismas se descubren en la vivencia y quehacer de la vida comunitaria; no son medallas que ostentamos. Son los talentos puestos al servicio de la comunidad y la misión.

Esto que es una riqueza, en ocasiones puede generar ciertas tensiones en la vida comunitaria debido al ímpetu carismático de unos y a la pasividad carismática de otros. Crismhom está lleno de carismas, pero todos ellos deben estar puestos al servicio del carisma común: la evangelización del colectivo lgtb. Pero una comunidad evangelizadora también debe ser a su vez evangelizada sino quiere perder la fuente de su quehacer.

Pensar que ya lo hemos conseguido todo a nivel de fe; vivir de rentas o de una fe aburguesada en nuestras experiencias pasadas, anteponer nuestra ideología religiosa o social y pensar que es la mejor para todos, no solo genera tensiones innecesarias si no que paraliza la acción del Espíritu en nuestra comunidad; y lo que es peor, pierde mordiente profética de cara al testimonio frente a las iglesias y la sociedad.

En Crismhom hay suficientes medios y actividades para crecer en comunidad, como decíamos en nuestro último Congreso celebrado en febrero de 2013. Nuestro reto es implicarnos en ellas de forma efectiva y vital, no meramente asociativa o de voluntariado.

Sólo desde la perspectiva de una fe basada en la formación continua, la vivencia comunitaria, la oración y el trabajo por los demás nos puede capacitar para poder discernir lo que conviene y es adecuado a la voluntad de Dios en el día a día de nuestra comunidad.

3.- Sencillez, sencillez, sencillez ...
¿Por qué no nos alegramos de los logros de los hermanos? ¿Por qué tenemos suspicacias sobre el proceder de las personas? ¿Por qué somos poco agradecidos con los hermanos que dedican lo mejor de sí a la comunidad? ¿Por qué no somos sencillos?

Estas preguntas y sus respuestas las dejo a criterio del lector. Eso sí, de su respuesta dependerá que esta comunidad de Crismhom viva en permanente Pentecostés, vivificada y guiada por el Espíritu; o por el contrario, seamos una comunidad burguesa atrincherada en sus propias estructuras, pero desde luego alejada del regalo que nos otorgó Dios al contar con nosotros, los de la “frontera” de las iglesias para llevar el mensaje transformador del amor a los que también están en la “frontera” de la sociedad.

Julio M.
Presidente Fundador de Crismhom

 

CRISMHOM, PENTECOSTÉS LGTB.
Homilía sobre la Solemnidad de Pentecostés de 2013.
 

Textos bíblicos: Hechos 2,1-11. 1 Corintios 12,3b-7.12-13. Juan 20,19-23. Con la creación hace siete años de Crismhom se produjo en Madrid el Pentecostés arco iris lgtb. El Espíritu Santo descendió sobre un grupo de cristianos homosexuales y formó una comunidad eclesial ecuménica. Crismhom será conducido no por la ley o norma gris eclesial que margina y condena la dignidad y el comportamiento lgtb sino por la rúah (espíritu) de Dios que crea una comunidad multicolor de rica diversidad afectivo- sexual. Es el Espíritu el único que hace posible que hombres y mujeres lgtb+h entren a formar parte del nuevo Pueblo de Dios.

 
En estos siete años hemos sido testigos de cómo el Espíritu ha ido construyendo esta comunidad cristiana de Crismhom. Hemos escuchado a muchos hermanos hablar con el lenguaje de la acogida, de la comprensión, de la tolerancia, del amor, propio de la rúah de Dios. En este lenguaje, hombres y mujeres diversos en su afectividad, edad, origen, raza, ideología y trayectoria eclesial se han comunicado las maravillas que Dios ha hecho en sus respectivas vidas. Este lenguaje del Espíritu inclusivo ha realizado verdaderas transformaciones en numerosos hermanos, ha cicatrizado heridas de falta de aceptación, de intolerancia y rechazo en muchos casos en el seno de las Iglesias, y ha ido configurando un estilo de comunidad fraterno, solidario y eclesial. Por todo esto, la existencia de Crismhom es motivo de acción de gracias a la rúah de Dios, de alegría y de fiesta para todos nosotros.  
 
En la segunda lectura, Pablo recuerda a los corintios la importancia de vivir unidos en el seno de las comunidades. Sus palabras responden al problema que había surgido en las comunidades de Corinto, en las que algunos que recibían dones o carismas extraordinarios competían entre ellos sobre cuáles eran los más importantes. Esta situación también se ha dado y se puede dar en el seno de nuestra comunidad de Crismhom. La diversidad de acentos eclesiales y de vivencias de la fe cuando se radicalizan y se intentan imponer unos a otros producen tensiones, críticas y rechazos que dañan a las personas y a la misma construcción de la comunidad cristiana. 
 
La diversidad de dones, vivencias y peculiaridades de nuestra comunidad lgtb es una gracia del Espíritu. La diversidad debe estar al servicio de la unidad, aunque eso nos suponga renunciar o relativizar algunos acentos propios en aras del bien común y de la misión de nuestra comunidad. Pidamos al Espíritu que nos vaya uniendo por dentro para que seamos "cuerpo del Señor" unido en nuestra rica pluralidad. El Espíritu nos pide que seamos una comunidad de comunión fraterna que siga siendo una referencia para la cristianos lgtb y un modelo comunitario evangélico para las respectivas Iglesias.
 
En el IV Congreso de Crismhom se nos habla de la unidad de la comunidad: " La comunidad en Crismhom supone crear un espacio fraterno en el que compartir medios y afecto de forma que no existan categorías o preeminencias en función de criterios intelectuales, económicos o sociales: todos/as iguales, todos/as uno en Cristo, todos/as uno en Crismhom" (1,5). Unidad en lo esencial que comporta también para la edificación de la comunidad plena libertad de opiniones y acciones, "especialmente a aquellas opiniones y acciones relativas al modo concreto de entender el compromiso cristiano en el mundo" (IV Congreso, 2.5.3 ). Se perfiló en el último Congreso el estilo comunitario de Crismhom con las siguientes características: “el pluralismo en la unidad; la sencillez en la organización y actividad; la tolerancia, la comunicación fluida y sincera; la información entre los miembros, la corrección fraterna, la generosidad en la dedicación y el tiempo; la búsqueda del bien común sobre los intereses personales" (2.5.2).
 
La rúah de Dios (el Espíritu) suscita dones y carismas en nuestra comunidad cristiana no sólo para nuestro crecimiento sino también para el enriquecimiento de toda la comunidad lgtb. El Señor, a través del  Espíritu de la Paz, nos envía a la comunidad y a cada uno de nosotros, a transmitir el Evangelio, con alegría y entusiasmo, a todos los hombres y mujeres lgtb: "Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo", hemos proclamado en el Evangelio.
 
Hoy, fiesta de Pentecostés, nuevamente el Espíritu nos impulsa a hablar de las maravillas de Señor a la comunidad lgtb alejada de Dios, a cambiar las mentalidades homófobas y excluyentes de la diversidad afectivo- sexual y a seguir luchando por el reconocimiento de la dignidad y de todos los derechos de la comunidad lgtb en la sociedad y en las diferentes Iglesias. 
 
Hoy Crismhom tiene nuevos retos en el interior de la comunidad y en su expresión exterior. En el interior, cuidarse y preocuparse unos de otros, configurar una espiritualidad propia, consolidar la comunidad cristiana, crecer en identidad  y en número los miembros comprometidos, revitalizar y acrecentar los grupos de fe y de vida; en el exterior, hacernos más presentes y partícipes en los colectivos lgtb y en todas las plataformas que luchen por la justicia e igualdad, seguir denunciando proféticamente las injusticias que sufre el colectivo lgtb y los sectores más pobres y marginados de nuestras sociedad y, al igual que el Espíritu impulsó a Pedro a llevar el Evangelio al pagano Cornelio y su familia, —en lo que se ha llamado el Pentecostés gentil— así también el Espíritu puede llevar a Crismhom a contactar y anunciar el Evangelio a las familias homoparentales que según el último informe, se sienten integradas socialmente pero perciben discriminaciones a nivel administrativo, social, laboral y en el seno de las propias familias, en muchos casos, por parte de miembros cristianos de mentalidad conservadora.
 
Pidamos por último a la rúah de Dios que, en palabras de Pablo, venga en ayuda de nuestra debilidad porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene. Y el que escudriña los corazones de los hombres nos dé Espíritu de sabiduría, inteligencia y ciencia para seguir construyendo la comunidad cristiana lgtb que necesita el colectivo lgtb y la Iglesia.
 
Ramón Llorente.
 

2013-07-05 Manifiesto de CRISMHOM para el Orgullo LGTB 2013

La Comunidad de cristianas y cristianos de Madrid homosexuales LGTB+H se une a todos los colectivos LGTB en la justa reivindicación de los derechos de las personas lesbianas, gays transexuales y bisexuales. En este año, son las y los jóvenes LGTB los que toman el protagonismo. Con el lema de este año, “Jóvenes sin armarios”, nos unimos al llamamiento por una sociedad diversa, plural y justa en la cual las y los jóvenes cumplen un importante papel. Por ello, manifestamos las siguientes afirmaciones:



1.- La legítima igualdad de las personas LGTB, independientemente de su estatus social, sexo, raza o procedencia. Reivindicamos que no se discrimine a las mujeres y a los hombres por su orientación sexual o identidad género.

2.- En este año temático dedicado a la juventud LGTB hacemos especial hincapié en la desprotección que muchas veces sufre este colectivo ante el acoso escolar o de otra índole. Manifestamos nuestra preocupación por aquellas y aquellos jóvenes que se encuentran en esta situación y pedimos que se tomen medidas para paliar estas agresiones.

3.- Incidimos en la importancia de educar a las nuevas generaciones de jóvenes en la tolerancia y respeto por la diversidad. Para ello la visibilidad de las y los jóvenes LGTB es importante. Es necesario que se faciliten los medios para que las y los jóvenes puedan desarrollarse como personas libres pero también la inserción en medios educativos de programas o didácticas que desarrollen la temática LGTB, especialmente en la enseñanza pública, que financiada por todos los ciudadanos, tiene por una de sus misiones fundamentales la educación en valores como el respeto a la diferencia y el fomento de la igualdad y la no discriminación. Alertamos por tanto del daño que puede producir la supresión en los programas educativos españoles de toda mención a la realidad LGTB, como puede ocurrir con la desaparición de la tan debatida Educación para la Ciudadanía.

4.- Pedimos a todas las iglesias cristianas que sigan caminando y avanzando en el reconocimiento y acogida sin reservas de todas las personas; todas ellas hijas e hijos de Dios; y queridas por Él, más allá de su identidad de género u orientación sexual. La verdadera igualdad y acogida se conseguirá si cambia el vocabulario marginador y excluyente hacia las personas LGTB. Las iglesias cristianas tienen la responsabilidad de crear una nueva realidad social donde todas y todos nos sintamos liberados y unidos en la diversidad de la Creación de Dios.

5.- Mostramos nuestra repulsa y condena hacia las políticas de determinados países en los que se está produciendo un retroceso en los derechos humanos de las personas LGTB. En dichos países, tales como Rusia o Uganda, se aprueban leyes que discriminan a las lesbianas, gays, bisexuales y transexuales y se toleran actos violentos en contra de las personas LGTB. Manifestamos nuestro rechazo a dichas políticas y exigimos que se promulguen leyes que equiparen nuestros derechos y nos protejan de la discriminación.

6.- Declaramos nuestra alegría por los avances que otros países están realizando en políticas y leyes que favorecen la igualdad del colectivo LGTB, tal y como ha ocurrido en Francia y Estados Unidos recientemente con la aprobación de leyes en favor del matrimonio entre personas del mismo sexo y la derogación de leyes discriminatorias. Denunciamos cualquier presión procedente de sectores sociales que quieren deslegitimar nuestros derechos adquiridos o coartar la consecución de nuevos derechos y expresamos nuestra tristeza por las reacciones, muchas veces violentas, cuando se han aprobado leyes que nos equiparan en derechos.

7.- Seguimos trabajando por la igualdad de la mujer en la sociedad, y en especial, en el seno de las iglesias cristianas. La igualdad real sólo será posible cuando hombre y mujer puedan ejercer las mismas funciones de responsabilidad pastoral en sus respectivas iglesias.

8.- CRISMHOM se une a todos los colectivos LGTB en la defensa de los derechos y libertades de las lesbianas, gays, transexuales y bisexuales, especialmente de las y los jóvenes a los que se dedica este año temático. Nos sentimos solidarios con otros muchos colectivos que también necesitan defender sus derechos y su dignidad como personas. Pensamos que la coherencia y la solidaridad son dos medios indispensables para hacer creíbles nuestras reivindicaciones.

Madrid, 6 de julio 2013

CRISMHOM, COMUNIDAD DE CRISTIANAS Y CRISTIANOS DE MADRID HOMOSEXUALES LGTB

2013-09-24 STOP Genocidio y Feminicidio Trans


Comunicado conjunto de: Organismos, asociaciones y activistas por la defensa de los Derecho Humanos y Civiles de las personas trans (transexuales/transgéneros/travestis... en función de las diferentes denominaciones que se usan en cada país):

 
DENUNCIAMOS PÚBLICAMENTE la extrema violencia generalizada y asesinatos que sufren las personas trans por el hecho de serlo, en todo el mundo, sobre todo en América Latina; DENUNCIAMOS igualmente la IMPUNIDAD con que se está cometiendo este genocidio y la falta de medidas por parte de los gobiernos para erradicarlo, y EXIGIMOS la IMPLICACIÓN de toda la sociedad, especialmente de los GOBIERNOS, ORGANISMOS INTERNACIONALES competentes en materia de Derechos Humanos y ORGANIZACIONES NO GUBERNAMENTALES pro-Derechos Humanos, tanto para tomar directamente medidas políticas, legislativas y judiciales encaminadas a acabar con este genocidio, como para ejercer presión sobre los gobiernos en aras de que tomen esas medidas.
SITUACIÓN DE VULNERACIÓN SISTEMÁTICA DE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS TRANS
 
 
Aún hoy en día, las personas trans ven sus más básicos Derechos Humanos y Civiles violados sistemáticamente en todo el mundo, en mayor o menor medida; y muchas veces son los propios gobiernos los que no solo no toman medidas para erradicar la violencia (física, psicológica y simbólica) y la discriminación contra las personas trans, sino que ellos mismos conculcan gran parte de esos Derechos (partiendo de la conculcación del Derecho a la autodeterminación de la Identidad de género y a que dicha identidad reciba el correspondiente reconocimiento legal mediante la obtención de una documentación legal acorde a ella, hasta la denegación del Derecho a la Salud Integral o el acoso policial). Toda esta violencia y exclusión social y laboral basada en los prejuicios cisexistas y transfóbicos, además de lo que supone por sí misma, deja a las personas trans, en especial a las mujeres (y más aún si son inmigrantes, pobres, de color...), en una situación de extrema vulnerabilidad ante las formas más graves de violencia.
 
Esa vulneración de los Derechos Humanos y Civiles queda perfectamente reflejada en el estudio “A comparative review of the human-rights situation of Gender-variant/Trans people”1 publicado por “Transrespeto vs. Transfobia en el mundo”. Como indica Charles Radcliffe, director de asuntos globales, Oficina de las Naciones Unidas Alto Comisionado para los Derechos Humanos en el prefacio de ese estudio:
 
«[...] cada día millones de personas trans en todo el mundo experimentan el rechazo, la estigmatización, el acoso y la violencia física por no cumplir con las normas de género prevalecientes. Se les niega también el derecho a obtener documentos de identidad que reflejen su identidad de género, son despedidas del trabajo, se les niegan los servicios públicos básicos, y se enfrentan a la discriminación profundamente arraigada en el sector de salud y educación. Estos abusos son sistemáticos, pero poco denunciados. La respuesta, tanto nacional como a nivel internacional, ha sido, casi sin excepción, inadecuada.
 
Las obligaciones legales que los Estados tienen para proteger a las personas trans frente a la violencia y la discriminación, no son diferentes de las que los Estados tienen para con todas las otras personas. Los derechos de las personas trans no están segregados y no son un subconjunto especial de derechos, sino que son Derechos Humanos. Las personas trans no son inferiores y tienen derecho a la vida, como cualquier ser humano. Se les debe procurar protección contra la detención arbitraria y la tortura, garantizar la no discriminación y la libertad de expresión, asociación y reunión. Estos derechos y muchos otros son universales: acreditados en las leyes internacionales, aunque negados a muchas personas trans, simplemente por su identidad de género o expresión de género. [...]»
 
GENOCIDIO Y FEMINICIDIO TRANS
 
El 17 de mayo de 2013, la última actualización del Observatorio de Personas Trans Asesinadas2, mantenido por el proyecto TvT indicaba que en los primeros meses de este año se han cometido 78 asesinatos de personas trans (en su inmensa mayoría mujeres trans) en todo el mundo, registrándose un total de 1.233 informes de asesinatos desde el 1 de enero de 2008 hasta abril de 2013.
 
El estudio muestra un aumento significativo y constante de los informes de asesinatos de personas trans durante los últimos cinco años. En 2008 se informó de 148 casos, en 2009, de 218, en 2010, 229 casos, en 2011 fueron 264 casos, en 2012, 296 casos, y en los primero cuatro primeros meses de 2013, 78 casos.
 
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos, a su vez, ha reportado 23 asesinatos de personas trans en el continente americano tan solo en julio de 20133 (frente a 16 asesinatos de gays y lesbianas cis [no-trans], mostrando en números absolutos más asesinatos de personas trans que todos los asesinatos juntos de lesbianas, gays y bisexuales cis).
 
Es importante señalar que estos casos son sólo aquellos que se han podido localizar mediante investigaciones en Internet y a través de la cooperación con organizaciones y activistas trans.
 
En muchos países los datos sobre asesinatos de personas trans no se producen de manera sistematizada (o son ocultados bajo la apariencia de crímenes de otra índole) de modo que es imposible saber el número real de casos sobre los que no existe información, pero todo indica a que la cifra real fácilmente supere el doble de los casos reportados4.
 
Aun contando tan solo los asesinatos registrados y teniendo en cuenta la proporción de 1 persona trans por cada 30.000, esa cifra equivale aproximadamente a unos 5,5 millones de personas cisexuales (no-trans) asesinadas al año (y muy posiblemente, más del doble de esa cifra): EN PROPORCIÓN, UNO DE LOS MAYORES GENOCIDIOS HABIDOS EN LA HISTORIA, QUE CONTINÚA HOY EN DÍA5.
 
Con más exactitud, este auténtico GENOCIDIO es básicamente un FEMINICIDIO TRANS, ya que la inmensa mayoría de las víctimas son mujeres trans. FEMINICIDIO TRANS, que además de enmarcarse dentro de la violencia generalizada y sistemática contra las personas
trans en general (mujeres y hombres trans y personas variantes de género) fruto del cisexismo y la transfobia, se enmarca también dentro del FEMINICIDIO en general (junto con el feminicidio contra mujeres cis [no-trans]), ya que las asesinadas son mujeres víctimas de la violencia patriarcal y machista: los asesinatos ocurren especialmente en relación al trabajo sexual debido a la marginación; los asesinos son hombres, y muchísimas veces estos hombres asesinos son parejas, ex-parejas, o clientes de las víctimas, como sucede con las mujeres cis (no-trans).
 
Las mujeres trans son asesinadas ante todo por ser mujeres, mujeres pobres, inmigrantes, de color... Y muchos gobiernos toleran o promueven sistemáticamente este exterminio como una forma de "limpieza social" y disponen de sus cuerpos como lo hacen con los cuerpos de las mujeres cis (no-trans.)
 
A todo esto se añade el componente del cisexismo (no se les reconoce como "verdaderas" mujeres) y la transfobia, las cuales intensifican la violencia machista dentro de un contexto estructural de violencia y discriminación de género por su condición de mujeres. Es un auténtico FEMINICIDIO porque este genocidio contra las mujeres trans (principales víctimas) se debe a una situación de violencia de género estructural contra las mujeres, violencia multiplicada por los prejuicios cisexistas y transfóbicos que hacen que esta violencia de género contra las mujeres trans sea, en proporción, desmesuradamente mayor. Por ello es imprescindible comenzar a hablar de "FEMINICIDIOS TRANS" cuando nos referimos a toda la serie de asesinatos de las mujeres trans por el hecho de serlo. Y esos asesinatos deben ser contabilizados junto con el resto de feminicidios, con el tratamiento diferencial añadido que conlleva el que sean un tipo particular de mujeres, pero incluyéndolas. Igualmente hay que hacer visible también toda la persecución, violencia y asesinatos contra los hombres trans y las personas variantes de género, que aun siendo muchísimo menor que el feminicidio trans, sigue siendo proporcionalmente muchísimo mayor que la de la población cis [no-trans].
 
POR TODO ELLO,
 
LAS ORGANIZACIONES Y PERSONAS ABAJO FIRMANTES SOLICITAMOS AL SECRETARIO GENERAL DE NACIONES UNIDAS que:
 
1º. Se inste a las Naciones Unidas a que sus Estados miembros integren, en la medida de sus posibilidades, los principios de Yogyakarta en la aplicación e interpretación de la legislación interna y los tratados internacionales sobre Derechos Humanos en relación con la Identidad de Género.
 
2º. Cesen todos los crímenes de lesa humanidad que las personas trans venimos soportando en nuestros derechos civiles y políticos reconocidos por las Constituciones nacionales de las Altas Partes Contratantes y/o por los tratados internacionales sobre derechos humanos ratificados por esas Altas Partes Contratantes,
 
3º. Asimismo, cesen todas las violaciones en los derechos económicos, sociales y culturales que las personas trans venimos soportando reiteradamente al amparo de normas discriminatorias.
 
4º. Si se produce alguna violación en los derechos antes mencionados, se conmine a las Autoridades internas y competentes de la Alta Parte Contratante, y de entre ellas especialmente a la Fiscalía, para que persiga y castigue al culpable o culpables como autores
de crímenes de discriminación y odio contra la dignidad de la persona y el libre desarrollo de la personalidad.
 
5º. Que se restaure a la víctima a la situación anterior, o, cuando esto no sea posible, sea indemnizada ella o sus familiares, de manera proporcional al daño sufrido.
 
6º. Las víctimas de esas violaciones reciban protección de la ONU, si las Autoridades de la Alta Parte Contratante no dispensan esa protección, y
 
7º. Se garantice la concesión de asilo político a las víctimas de esas violaciones en algún Estado miembro de la Organización de las Naciones Unidas donde se protejan los derechos fundamentales y libertades públicas de las personas trans, si persisten esas violaciones.
 
ÚNICO. Si el Órgano al que se dirige este escrito no es competente para dar curso a estas peticiones, solicitamos que se remitan al Órgano competente.
 
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1.- http://www.transrespect-transphobia.org/uploads/downloads/Publications/TvT_research-report.pdf
2.- http://www.transrespect-transphobia.org/en_US/tvt-project/tmm-results.htm
3.- http://www.oas.org/es/cidh/prensa/Comunicados/2013/060.asp
4.- Por ejemplo, en los datos de 2009 los países en los que no hay datos suman aproximadamente la mitad de la población mundial (y la mayoría de ellos son países con un nivel de respeto por los Derechos Humanos de las personas trans y de las mujeres en general por debajo de la media mundial):: No hay datos de China (el país más poblado del mundo, que por sí solo concentra el 20% de la población mundial), Indonesia (4º país más poblado del mundo), Pakistán (6º país por población), Bangladés(8º país), Rusia (9º), Afganistán e Irak (países con unos elevadísimos niveles de violencia política, machista, transfóbica y homo/lesbo/bifóbica (y que suman unos 245 millones de habitantes), ni tampoco de África (a excepción de Argelia), continente que tiene unos 1.000 millones de habitantes... Mapa de 2009: http://www.transrespect-transphobia.org/uploads/downloads/TMM/TvT-TMM-MapTDOR2009-en.pdf
5.- GENOCIDIO: ya qué ¿cómo se debe denominar si no el asesinato sistemático de personas de un sector de la población marginado y excluido tan solo por el hecho de pertenecer a ese sector de la población? ¿Cómo se debe denominar si no, cuando la proporción de asesinatos es el equivalente a varios millones de personas al año entre la población general (entre 6 y 11 millones de personas asesinadas al año, y seguramente más aún)? ¿Hay algún término más adecuado que GENOCIDIO para denominarlo?
 
 
((VERSIÓN ORIGINAL AQUÍ. ))
 

SUSCRIBE: 

 
 
CRISMHOM - Asociación de Cristianas y Cristianos de Madrid Homosexuales LGTB
C/ Barbieri, 18 – 28004 MADRID
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Teléfono: 647 879 188
 

2013-12-23 Manifiesto contra el Parlamento de Uganda

Hace unos días el Parlamento de Uganda ha aprobado una ley que endurece las penas de prisión por prácticas de homosexualidad e incluye la cadena perpetua. Nosotros comunidad cristiana LGTB que sabemos que en Cristo está la vida y que la vida es la luz de los hombres (cf. Jn 1, 4), sentimos como propios los sufrimientos que están viviendo nuestros hermanos LGTB de Uganda.
 
Como cristianos nos duele que sea un país de mayoría cristiana el que apruebe una ley que coarta de una manera tan dura la vida y la libertad de las personas, y sobretodo que esta ley haya sido promovida por personas que se declaran cristianos e incluso por sacerdotes y pastores de las distintas confesiones cristianas del país. Desde Cristo que “para vivir en libertad nos ha liberado” (Ga 5,1) queremos denunciar la violencia y la injusticia de esta ley, a la vez que pedimos a todos los líderes religiosos y políticos que trabajen de una manera activa por la abolición de esta ley radicalmente injusta.
 
 
 
Esta ley atenta contra la vida la seguridad y la libertad de las personas LGTB basándola en motivaciones religiosas, queriendo justificar así el atropello de los derechos humanos más elementales.
 
“¿Soy yo acaso el guardián de mi hermano?? (Gn 4,9). Sí, lo somos. Por eso, denunciamos el silencio sistemático de tantos ante esta ley. No está aquí en juego intereses económicos o políticos, sino derechos fundamentales de la personas. La necesidad moral de las condenas no se mide por su efectividad a corto o largo plazo, sino por la obligación moral de conservar la propia dignidad personal, y la del colectivo de las personas LGTB tan agredido y humillado a lo largo de la historia.
 
En estos días en que los cristianos celebramos la venida del “Príncipe de la Paz”, no podemos olvidar que nuestros hermanos LGTB de Uganda no podrán celebrar en paz la Navidad.  Por eso, nosotros como comunidad cristiana LGTB sentimos como propia la preocupación de estos hermanos nuestros que viven en un estado constante de amenaza y de presión violenta, y no podemos permanecer callados. Por eso, queremos convocar a todos los creyentes, primero a la oración por estos hermanos nuestros y después, como fruto de la oración a una denuncia pública en la medida de las posibilidades de cada uno.
 

2014

2014-01-23 Comunicado oficial ante las declaraciones del cardenal Sebastián

Desde CRISMHOM nos sentimos apenados, nuevamente, por declaraciones de este tipo, por parte de algunos de los jerarcas de la Iglesia Católica. Manifestamos un rechazo absoluto y profundo ante las convicciones y declaraciones del cardenal Fernando Sebastián.
 
En primer lugar, nos entristece la gran desinformación que tiene sobre sexualidad y nuestra realidad, asegurando que con un tratamiento puede recuperarse como si de una enfermedad se tratase. La homosexualidad no es una enfermedad. Es una manifestación minoritaria no patológica de la sexualidad humana. Y minoritaria no significa enfermedad ni algo moralmente malo o negativo, sino simplemente diferente de la mayoría. La  OMS (Organización Mundial de la Salud) y la APA (American Psychological Association) retiraron la homosexualidad como enfermedad hace muchas décadas.
 
 
Sus desafortunadas palabras están causando un daño terrible e irreparable para muchas personas. Creemos que esta actitud está radicalmente alejada del Evangelio y del mensaje de Jesús, ya que nos estigmatiza y nos trata como gente de la que hay que tener misericordia como si fuésemos  ciudadanos y ciudadanas de segunda clase.
 
Por otra parte, afirma que la homosexualidad es una deficiencia. Esta opinión nos llena de tristeza, pues de nuevo somos testigos de los prejuicios y condenas apresuradas sobre nuestra realidad afectiva y sexual. De nuevo se nos tilda de no ser normales, de tener una “sexualidad deficiente”, de estar perdidos en una sexualidad enferma. Nuestra afectividad también nos mueve a amar y a darnos enteramente a otra persona. Y el Amor es algo puesto en nuestros corazones por Dios.
 
Una vez más tenemos que escuchar (y esta vez con tono lastimero) que la sexualidad es algo que se puede “reconducir” y que algo tan importante como la afectividad y  la expresión de la misma entre dos personas, independientemente de su sexo, es banalizado y comparado de nuevo con una enfermedad.
  
Desde Crismhom, creemos y reiteramos que la homosexualidad no es una enfermedad, y que no puede vivirse con culpa, miedo u ocultamiento.
 
Además, estamos convencidos de que la sexualidad humana es demasiado rica para reducirla al aspecto procreativo. El placer, el diálogo, la intimidad, la comunión… también son aspectos de la sexualidad humana que las personas homosexuales vivimos plenamente como expresión del amor mutuo y la entrega recíproca, que es también expresión del amor que Dios ha derramado en nuestros corazón, porque Dios es amor y quien ama ha conocido a Dios.
 
La homosexualidad puede vivirse desde el amor entre dos personas que son hijas o hijos de Dios.
 
La homofobia, sin embargo, es un sentimiento humano que no proviene de Dios, sino de los hombres.
 
 
 
JUNTA DIRECTIVA CRISMHOM

2014-02-25 Contra ataques mortales recientes en Honduras

Os presentamos el llamamiento que hemos enviado a la representación diplomática de Honduras en España respondiendo a una iniciativa que nos llegó desde Amnistía Internacional.

 

A/A REPRESENTACIÓN DIPLOMÁTICA DE HONDURAS EN EL REINO DE ESPAÑA
A/A EXCELENTÍSIMO SR. EMBAJADOR DE HONDURAS ANTE EL REINO DE
ESPAÑA D. NORMAN GARCÍA
ATAQUES Y HOMICIDIOS CONTRA TRABAJADORAS
SEXUALES EN HONDURAS
 
Una trabajadora sexual transgénero fue hallada muerta en San Pedro Sula, norte de Honduras, el 7 de enero. Desde principios de diciembre se ha asesinado la ciudad a nueve trabajadoras sexuales. Deben emprenderse urgentemente investigaciones exhaustivas sobre estos ataques.
 
Al atardecer del 7 de enero, un vehículo gris se aproximó a Marco Noé López Castillo, trabajadora sexual transgénero, en una calle del barrio de Barandillas, en San Pedro Sula, donde solía trabajar.
 
 
Según la información publicada en los medios de comunicación, unos hombres armados, con chalecos antibalas y con el rostro cubierto por pasamontañas, obligaron a Marco Noé López Castillo a entrar en el vehículo. Hacia las cinco de la mañana, el cadáver de la trabajadora sexual fue hallado, dentro de una bolsa de plástico, en la carretera, en la zona de El Playón,  San Pedro Sula. La habían estrangulado y tenía los brazos y las piernas atados a la espalda. Como parte de las investigaciones en curso, la policía mencionó que el cadáver había sido arrollado por varios vehículos.
 
Desde principios de diciembre, la violencia contra las trabajadoras sexuales ha ido en aumento en San Pedro Sula. El 30 de diciembre, cinco trabajadoras sexuales fueron agredidas delante de un bar en el centro de la ciudad, donde trabajaban. Un monovolumen con al menos cuatro pasajeros se aproximó a las mujeres y abrió fuego contra ellas. Irina Marisela García Maradiaga (23), Irma Melisa Benítez Lewis (21) y Sandra Liseth Aldana Pereza murieron en el acto. Gabriela Alejandra Osorto (21) murió al día siguiente, mientras que otra mujer resultó herida pero sobrevivió al ataque. Dos semanas antes, en la madrugada del 13 de diciembre, cuatro trabajadoras sexuales fueron asesinadas en la zona de Medina, en el centro de San Pedro Sula. En circunstancias aún por aclarar, varios hombres salieron de un monovolumen y discutieron con las trabajadoras sexuales mientras las apuntaban con sus armas. La discusión duró unos minutos, al cabo de los cuales los hombres mataron a tiros a Ana María Sánchez Zaldívar (37), Doris Malene García (30) y Milagro Rosario Bonilla (52). La cuarta mujer del grupo, Zoila Yamileth Sánchez Zaldívar (30), fue secuestrada y más tarde fue hallada muerta con heridas de bala en la zona de El Polvorín. Los medios de comunicación informaron además sobre cinco homicidios de mujeres cometidos entre el 30 de diciembre y el 3 de enero en los departamentos tanto de San Pedro Sula como de Cortés.
 
Ante estos hechos injustos, la Comunidad de Cristianas y Cristianos de Madrid Homosexuales LGTB+H (CRISMHOM), hace el siguiente llamamiento:
 
 Instamos a las autoridades pertinentes a llevar a cabo una investigación independiente, exhaustiva e imparcial sobre los homicidios de mujeres y trabajadoras sexuales en San Pedro Sula y Cortés y en los que resultaron asesinados Marco Noé López Castillo, Irina Marisela García Maradiaga, Irma Melisa Benítez Lewis, Sandra Liseth Aldana Pereza, Gabriela Alejandra Osorto, Ana María Sánchez Zaldívar, Doris Malene García, Milagro Rosario Bonilla y Zoila Yamileth Sánchez Zaldíva y a llevar a los responsables ante la justicia. 
 
 
Más sobre las acciones de AI en Honduras aquí.

2014-04-10 Comunicado de CRISMHOM ante las declaraciones de Monseñor Jesús Catalá

Ante las declaraciones de Mons. Jesús Catalá, obispo de Málaga, no queremos quedarnos callados ni tampoco entrar en una espiral de condena y reproches mutuos.

Sentimos una especial preocupación por los adolescentes y jóvenes cristianos que a consecuencia de estas palabras pueden no desarrollar adecuadamente su identidad y ver frustradas no sólo sus aspiraciones más profundas de vivir la comunión con otra persona, sino también ver restringidos sus derechos más fundamentales como es el de formar una familia. 

En nuestra comunidad hemos vivido cómo muchas personas han sentido una auténtica liberación cuando han podido vivir su sexualidad sin los prejuicios que les habían inculcado en sus familias y en sus comunidades de fe. Y no sólo una liberación psicológica o afectiva, sino el inicio de una nueva relación con Dios en que la orientación sexual ya no es un problema sino un don recibido y asumido con gratuidad.

Como comunidad cristiana queremos invitar a nuestros Jóvenes LGTB a que descubran que la fuente primera y única del amor entre dos personas es Dios. Que vivir este amor entre dos personas, sean de diferente o del mismo sexo, es la experiencia más maravillosa humanamente hablando y la expresión más fidedigna del amor de Dios tal como se nos ha manifestado en Cristo Jesús.

Por eso, os invitamos a que desoigáis mensajes que poco tienen que ver con La Buena Noticia de Jesús.  Vivid con libertad y con todas las consecuencias el amor cristiano. NO tengáis miedo al amor, un amor que desde Jesús está destinado a mantenerse y a crecer mediante las alegrías y los dolores de la vida cotidiana, de forma que los cónyuges se conviertan en un solo corazón y en una sola alma y juntos alcancen su perfección humana. El amor entre dos personas es un amor total, fiel y exclusivo, pero que no termina en el egoísmo de la propia pareja sino que lo hace fecundo y generoso hacia los demás.

Seguidores y seguidoras de Jesús: no dejéis que palabras de unos hombres que han decidido no casarse ni tener hijos y por lo tanto están faltos de la autoridad moral de la experiencia para hablarnos de la vida familiar y conyugal emponzoñen lo más puro que puede surgir entre dos personas: el amor. No tengáis miedo a ser seguidores y seguidoras LGTB de Jesús, y vivid este seguimiento con todas sus consecuencias. No dejéis que os castren en vuestra afectividad, en vuestros grandes deseos de comunión y de vida compartida.

Junta Directiva CRISMHOM

 

2014-07-18 MANIFIESTO DE CRISMHOM ORGULLO LGTB 2014

 La Comunidad de cristianas y cristianos de Madrid homosexuales LGTB+H se une a todos los colectivos LGTB de España un año más en la justa reivindicación de los derechos de las personas lesbianas, gais, transexuales y bisexuales. Con el lema elegido para este año, “Nos manifestamos por quienes no pueden”, queremos llamar la atención ante el aumento de leyes y actitudes LGTBfóbicas en determinados países como Rusia y Uganda que han permitido que se manifiesten actitudes vejatorias, torturas, linchamientos y agresiones a seres humanos únicamente por motivo de su orientación sexual o identidad de género. Ante estas injusticias queremos expresar lo siguiente:
 
1.-Las personas LGTB, independientemente de su estatus social, sexo, raza o procedencia, son iguales ante la Ley. Por lo tanto, es injusto que se establezcan legislaciones que discriminen a las mujeres y a los hombres por su orientación sexual o identidad género. Dichas leyes deben ser derogadas de inmediato para garantizar un trato justo y equitativo para todos los seres humanos. Las leyes deben garantizar que se respeten los derechos y las libertades individuales y no servir en ningún caso como premisa para quebrantar la integridad que tenemos como personas.
 
2.- Mostramos nuevamente nuestra repulsa y condena hacia las políticas de determinados países en los que se está produciendo un retroceso en los derechos humanos de las personas LGTB. Existen en la actualidad diez países que condenan a muerte a las personas que hacen visible su orientación homosexual o que establecen relaciones afectivas con personas del mismo sexo. Siguen existiendo leyes que discriminan a las lesbianas, gais, bisexuales y transexuales y se condena a penas de cárcel y a tratos vejatorios, tratándoles como si fueran criminales. Pedimos que se respete la dignidad de cada individuo y que no se someta a ninguna persona a tratos vejatorios por su condición LGTB.
 
3.- Nos preocupa el aumento alarmante de declaraciones públicas de cariz LGTBfobico, sobre todo desde instituciones gubernamentales. Esto provoca que se discrimine y agreda a personas que han decidido vivir su realidad con libertad. En la mayoría de las ocasiones estos ataques han quedado impunes. A pesar de que en muchas ocasiones dichos ataques han sido reflejados en los medios de comunicación, no se han abierto procedimientos judiciales para condenar a los/las instigadores/as y agresores/as. Pedimos a los respectivos gobiernos que tomen medidas urgentes para abrir investigaciones y llevar a los/las responsables ante la justicia.
 
4- Pedimos a todas las iglesias cristianas que sigan siendo fieles al Evangelio, avanzando en el reconocimiento y acogida sin reservas de todas las personas. Nos sentimos hijas e hijos de Dios, queridos por Él, más allá de nuestra orientación sexual o identidad de género. Pedimos un cambio en los discursos negativos, denigrantes y carentes de un conocimiento de nuestra realidad. Las Iglesias cristianas tienen la responsabilidad de crear una nueva realidad social donde todas y todos nos sintamos liberados y unidos en la diversidad de la Creación de Dios.
 
5.- Declaramos nuestra alegría por los avances que otros países están realizando en políticas y leyes que favorecen la igualdad del colectivo LGTB, tal y como ha ocurrido con la aprobación de una resolución a favor de los derechos LGTB por parte de la Organización de Estados Americanos. Denunciamos cualquier presión que proceda de grupos sociales que insisten en deslegitimar los derechos que hemos ido adquiriendo con el esfuerzo y trabajo de tantos y tantas activistas. Expresamos nuestro pesar por las reacciones de tristeza que se transmiten cuando se conquista una nueva mejora para nuestro colectivo, acusándonos de destrozar instituciones como el matrimonio o de querer desviar a jóvenes de la moral. Estas declaraciones vienen incluso de personas homosexuales a las que tenemos que ayudar en su autoaceptación.
 
6.- Seguimos trabajando por la igualdad de la mujer en la sociedad, y en especial, en el seno de las Iglesias cristianas. La igualdad real sólo será posible cuando hombre y mujer puedan ejercer las mismas funciones de responsabilidad pastoral en sus respectivas iglesias.
 
7.- CRISMHOM se une a todos los colectivos LGTB en la defensa de los derechos y libertades de las lesbianas, gais, transexuales y bisexuales, especialmente en este año dedicado a la lucha por el reconocimiento de los derechos humanos. Nos solidarizamos con otros muchos colectivos que también necesitan defender sus derechos y su dignidad como personas. Pensamos que la coherencia y la solidaridad son dos medios indispensables para hacer creíbles nuestras reivindicaciones.
 
 
Madrid, 5 de julio de 2014

2014-08-15 Comunicado de CRISMHOM ante la decisión del obispado de Canarias de despedir a un profesor homosexual

Desde Crismhom, Comunidad de Cristianas y Cristianos Homosexuales de Madrid LGTB+H, compuesta por hombres y mujeres que queremos vivir abiertamente nuestra identidad y orientación sexuales y nuestra fe en Jesucristo y defender nuestros derechos como creyentes dentro de las iglesias cristianas. Nos enteramos con tristeza de que el Obispado de Canarias ha despedido a un profesor de religión de Lanzarote por haber hecho pública en los medios de comunicación su condición de varón homosexual casado con otro hombre. Este hecho era conocido por el Obispo desde hace 2 años y sin embargo, solo ahora, a raíz de su manifestación pública, se ha decidido poner fin a la relación laboral.

Nos parece que este hecho pone de relieve el secretismo y opacidad con que se viven todas estas situaciones dentro de las distintas iglesias y, en este caso concreto, en la Católica. Este modus operandi atenta contra el derecho que tiene todas las personas a vivir su identidad con libertad y sin dobleces.

Creemos con firmeza igualmente que los y las homosexuales, bisexuales y transexuales somos hijos e hijas de Dios, que hemos recibido nuestra orientación sexual e identidad de género como un don y podemos cumplir su voluntad viviendo una relación de pareja en amor y fidelidad. La negativa de las iglesias a revisar su doctrina sobre la homosexualidad y la bisexualidad y la condena que se sigue imponiendo a nuestra realidad no hace más que crear inmensos sufrimientos en muchos creyentes LGTB y además genera violencia y discriminación contra ellos. A esto hay que añadir que muchas personas de buena fe se alejan del conocimiento de Cristo por pensar que no son merecedoras de su Amor.

Por eso manifestamos nuestro pesar y el rechazo que nos provocan estas actuaciones e instamos a las autoridades eclesiásticas a reflexionar con profundidad, sin ideas preconcebidas y en la presencia de Dios sobre ellas. 

El colectivo LGTB forma parte de la diversidad de la naturaleza que Dios ha creado. Por este motivo, no se hace necesario curar una enfermedad que no existe, y de ahí el fracaso más absoluto de las terapias reparativas de la homosexualidad y la bisexualidad.

Dios nos pide construir un Reino de Amor, no de discordia. Y en ese Reino cabemos todas y todos sin excepción.

Desde aquí queremos enviar un mensaje de apoyo y cariño a Luis Alberto González por su valentía y su vivencia abierta y en comunión con Dios de su realidad sexual.

"Si una persona gay busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarle?" (Papa Francisco).

 

La Junta Directiva

Enlace a la noticia AQUI
 

2014-09-12 Manifiesto contra las declaraciones de M. Blázquez

Ante las declaraciones del nuevo Presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, en la que se vuelve a mencionar que no se puede llamar matrimonio a la unión entre dos personas del mismo sexo, no queremos quedarnos callados.
 
Asistimos de nuevo a la realidad de ser percibidos como un colectivo de personas que no son capaces de decidir qué hacer en su vida. De nuevo los prejuicios se hacen presentes en boca de un representante de la Jerarquía de la Iglesia Católica.
 
 
Volvemos a escuchar comentarios y afirmaciones relacionando nuestra realidad LGTB con la destrucción del sentido de la familia y de la afectividad, aparte del de la sexualidad humana. En este caso, se pone en duda que la convivencia de dos personas por amor y con libertad que deciden unirse en un proyecto común de amor. Con estas palabras únicamente se limita la grandeza del amor. Se trata de afirmaciones que son ajenas a la sabiduría creadora de Dios, que nos ha hecho diversos.
 
Cuando dos personas, independientemente de su sexo, deciden unir sus vidas en un proyecto común, lo hacen con la libertad y el deseo de llegar a la plenitud de sus vidas. Es desde esa libertad y con el Amor de Dios las parejas cristianas se embarcan en un proyecto de vida donde el centro es Dios. Setrata de un amor que desde Jesús está destinado a mantenerse y a crecer mediante las alegrías y los dolores de la vida cotidiana, de forma que los cónyuges se conviertan en un solo corazón y en una sola alma y juntos alcancen su perfección humana. El amor entre dos personas es un amor total, fiel y exclusivo, pero que no termina en el egoísmo de la propia pareja sino que lo hace fecundo y generoso hacia los demás. No podemos permitir que se castre nuestra afectividad y nuestros grandes deseos de comunión y de vida compartida, puesto que hemos dado testimonio de que nuestro amor y nuestro compromiso no difiere del de las parejas formadas por un hombre y una mujer.
 
El placer, el diálogo, la intimidad, la comunión… también son aspectos de la sexualidad humana que las personas homosexuales vivimos plenamente como expresión del amor mutuo y la entrega recíproca, que es también expresión del amor que Dios ha derramado en nuestros corazón, porque Dios es amor y quien ama ha conocido a Dios.
 
 
 
No entendemos por qué se nos hace partícipes de atacar la institución del matrimonio y de la familia, cuando nuestro deseo es formar parejas estables en las que el Amor, el Respeto, el Afecto, la Fidelidad y la Convivencia sean los ingredientes que conduzcan a la plenitud personal. Reiteramos nuestro compromiso con la institución familiar. Hemos pedido que se nos reconozca el derecho de formar y de vivir en una familia, fundada en el amor entre dos personas, la entrega generosa y la ayuda mutua y en la crianza de hijos.
 
La falta de acogida por parte de determinados miembros de la Jerarquía de la Iglesia Católica a los homosexuales, bisexuales y transexuales únicamente provoca sufrimiento en las personas LGTB creyentes. No se puede utilizar la autoridad que se ostenta para crear este tremendo sufrimiento en las personas homosexuales, buscando la negación de sus derechos y mermando su autoestima e incluso su dignidad, dificultando el crecimiento personal de las personas LGTB. Esta actitud está radicalmente alejada del Evangelio y del mensaje de Jesús, ya que nos estigmatiza.
 
 
 
Hacemos un llamamiento a todos los creyentes de buena voluntad para que se manifiesten también contra las posturas homófobas de cierta Jerarquía de la Iglesia Católica. Reiteramos nuestra invitación a que conozcáis nuestras vidas, nuestros anhelos y deseos de vivir con coherencia nuestra fe cristiana.
 
Animamos a nuestros hermanos y hermanas a no tener en cuenta las palabras de unos hombres que han decidido no contraer matrimonio ni crear una familia, y por lo tanto están faltos de la autoridad moral de la experiencia para hablarnos de la vida familiar y conyugal. No tenemos miedo a ser seguidores y seguidoras LGTB de Jesús, y a vivir este seguimiento con todas sus consecuencias.
 
La homofobia, la bifobia y la transfobia son sentimientos humanos que no provienen de Dios, sino de los hombres.

2015

2015-10-06 Comunicado ante la declaración de homosexualidad de un miembro de la congregación para la doctrina de la fe

Desde CRISMHOM (Cristianos/as Homosexuales de Madrid), comunidad cristiana ecuménica de diversidad sexual que acoge a personas LGTB y también a heterosexuales comprometidos con los derechos del colectivo, y cuyo objetivo es manifestar y promover la dignidad de las personas LGTB, luchar por sus derechos dentro de las Iglesias cristianas y demostrar con la vida y con las obras la compatibilidad entre la fe cristiana y la orientación homo o bisexual e identidad transexual de género, queremos agradecer públicamente la valentía del sacerdote Krzysztof Charamsa, miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe, por haber hecho pública su homosexualidad la víspera del comienzo del Sínodo de los Obispos sobre la Familia.

Y queremos también instar a las más altas jerarquías de la Iglesia Católica y singularmente al Santo Padre Francisco, a iniciar un camino de acogida y reconocimiento de la multitud de cristianos, hermanos nuestros del colectivo LGTB, entre ellos numerosísimos sacerdotes y religiosos, que han sido siempre discriminados y rechazados y por ello obligados a esconder su orientación sexual si querían permanecer en el seno de la Iglesia. Queremos pedir la apertura de un diálogo franco, sin prejuicios ni ideas preconcebidas, que tenga en cuenta los nuevos conocimientos que sobre la persona, su afectividad y sexualidad ha alcanzado la Humanidad, y que permita a las personas LGTB cristianas manifestarse abiertamente como lo que son en el seno de la Iglesia, para que puedan ofrecer sin miedo, ni hipocresía a la comunidad creyente, sus carismas y vocaciones particulares.

2016

2016-05-25 Comunicado de Crismhom por las declaraciones del cardenal Cañizares.

Periódico "Público"Una vez más, por desgracia, tenemos que hacernos eco de la polémica desatada en estos días por las declaraciones del Cardenal Cañizares, Arzobispo de Valencia, en el transcurso de una homilía y la reacción de numerosos políticos e instituciones sociales, entre ellas el colectivo LAMBDA de Valencia, que se plantean la posibilidad de acusar legalmente al cardenal por un delito de odio.


 

EL CARDENAL CAÑIZARES Y EL "IMPERIO GAY"


 

Una vez más, por desgracia, tenemos que hacernos eco de la polémica desatada en estos días por las declaraciones del Cardenal Cañizares, Arzobispo de Valencia, en el transcurso de una homilía y la reacción de numerosos políticos e instituciones sociales, entre ellas el colectivo LAMBDA de Valencia, que se plantean la posibilidad de acusar legalmente al cardenal por un delito de odio.

Según recogen los medios de comunicación y numerosas webs católicas, el cardenal, en el contexto de la defensa de la familia tradicional católica, ha acusado al “ imperio gay” y a ciertas ideologías feministas de estar detrás de los ataques que, según él, viene sufriendo la familia y ha definido la “ ideología de género “ que se fomenta a través de la aprobación de ciertas leyes, como “ la más insidiosa que ha habido en toda la historia de la humanidad “

 

Desde CRISMHOM queremos lamentar especialmente varios hechos:

 

1º- Que se utilice el contexto de la Celebración de la Eucaristía, misterio del Amor de Dios a TODOS LOS HOMBRES Y MUJERES, para atacar a determinados colectivos, especialmente al colectivo LGTB y a los grupos que asumen su defensa, tratándose como se trata de un colectivo de personas que han sido históricamente y lo siguen siendo hoy, humilladas, discriminadas, rechazadas y víctimas de todo tipo de violencia. Nos parece que no es esa la actitud que Jesús tuvo y enseñó en su Evangelio, él que acogía a recaudadores y prostitutas y comía con ellos.

 

2º- Que se siga considerando como un ataque a la familia tradicional, el reconocimiento de los derechos de las personas LGTB y especialmente el derecho de amar y de formar una familia. En ningún caso el reconocimiento de este derecho para TODOS, supone un ataque a nada, ni a nadie y el manifestarlo así constituye una tergiversación deliberada de la verdad.

 

3º- Que se manifieste una tal ignorancia sobre lo que es y supone el concepto de género y se quiera convertir en una “ ideología “, cuando no es más que el reconocimiento del papel de la sociedad y la cultura sobre el ser humano, en este caso sobre sus“ roles “ como varón o mujer y el reconocimiento también de la innegable realidad de la existencia de personas transgénero, que deben ser respetadas en su identidad y sus derechos.

 

Una vez más queremos transmitir nuestra tristeza por esas muestras de desconocimiento e intolerancia y animar a todas las personas de buena voluntad de las diversas confesiones cristianas a conocer la realidad de las y los cristianos LGTB, que trabajan por vivir su fe y la aceptación de su orientación sexual o identidad de género y por hacer del mundo un lugar de fraternidad donde TODOS seamos reconocidos en su libertad y derechos.

2016-06-01 X Aniversario de CRISMHOM

"El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres" (Salmo 125). Con el salmista nos unimos para dar gracias a Dios por el X aniversario de Crismhom, como asociación de cristianas y cristianos homosexuales de Madrid, lgtb+h.

El Señor ha estado grande porque Crismhom es obra de sus manos; y es grande porque se ha valido de pequeños y débiles instrumentos que somos nosotros para llevar a cabo su misión. ¡Que poco brillaría la gloria de Dios si pensáramos que los méritos de todo este tiempo son nuestros! Por ello, junto a la actitud de agradecimiento, surge la actitud de humildad y pequeñez. Esta obra nos excede; no siempre sabemos o queremos responder como es debido a la misión otorgada; nuestras debilidades humanas y pecados entorpecen la labor encomendada. Pero Dios, en su misericordia y sabiduría, que no es la nuestra, ha querido contar con nosotros para ser sus testigos y llevar el evangelio al colectivo lgtb.

Y estamos alegres; sí. pero no por los logros o metas alcanzadas, proyectos, decisiones, reglamentos, actividades. Estamos alegres porque muchas personas han podido encontrarse o reencontrarse con Dios y su Iglesia a través de nuestro pequeño testimonio. Siempre he dicho que aunque una sola persona hubiera encontrado el amor de Dios y el sentido de su vida a través de Crismhom, ya hubiera merecido la pena estos 10 años de trabajo y misión.

Los aniversarios no solo sirven para recordar el inicio sino que tienen que ser un estímulo para el presente y un impulso para el futuro. Es una invitación a retomar la ilusión primera de aquellos que comenzamos siendo poquitos y sin medios; es una revisión de nuestras actitudes de fe y humanas que pueden entorpecer la misión otorgada. Queda mucho por hacer, queda mucho por vivir, queda mucha gente por conocer y acoger, queda mucho evangelio que predicar.
 
Celebrar es también agradecer. Agradecer el trabajo, presencia y compromiso de muchos miembros comprometidos que están y otros que marcharon y dejaron una huella    que no se puede borrar. Agradecer a todos los que habéis pasados por las diferentes Juntas Directivas y comisiones con el único ánimo de servir y procurar el bien de la comunidad.
 
Dar las gracias a nuestro benefactores; a las personas que con sus medios materiales han apoyado a nuestra comunidad. Agradecer la presencia de sacerdotes y pastores que nos han mostrado el rostro amable de la Iglesia y que son garantía de nuestra pertenencia a la Iglesia.
 
Agradecer al colectivo lgtb por su acogida y respeto de la realidad lgtb cristiana, manifestada muchas veces con la presencia de miembros de la FELGTB y otros colectivos en nuestros actos.
 
Y, cómo no, agradecer la confianza y el compromiso de muchos miembros simpatizantes que son el sentido y futuro de nuestra asociación con su participación y presencia.
 
Crismhom sigue siendo un proyecto actual, válido y necesario. Es esta convicción las que nos tiene que animar a seguir trabajando por la defensa de nuestra dignidad y derechos como lgtb cristianos. Nuestro testimonio de vida y fe no es indiferente a la sociedad ni a las iglesias. Algo está cambiando; soplan nuevos vientos de esperanza y normalización.
 
Sigamos pidiendo al Señor que mande obreros a su mies y que seamos fieles al carisma dado, por encima de ideologías, tendencias  o intereses personales. Solo desde una visión de fe podremos seguir celebrando aniversarios hasta que llegue el día en que no sea necesaria nuestra comunidad porque la realidad lgtb esté completamente integrada, aceptada y respetada en nuestra sociedad y en nuestras iglesias.
 
Un abrazo enorme para todas y todos
Julio M.
 
Presidente de Crismhom

2016-06-04 Vigilia de oración contra la LGTBfobia

 
Fantástica la vigilia de oración contra la LGTBfobia organizada por los hermanos de Ichthys en Sevilla, el pasado viernes 20 de mayo. Entre unas noventa y cien personas de todas las edades, de todas las orientaciones, identidades y sensibilidades; lesbianas, gays, transexuales, bisexuales, heterosexuales…, así como de distintos grupos de la Iglesia, tuvimos la oportunidad de compartir una verdadera experiencia orante, donde cada persona pudo compartir lo que siente y cómo se sitúa ante el mundo y ante la fe en el mensaje de Jesucristo desde su propia realidad.

 

Hubo ocasión de escuchar y compartir testimonios por parte de personas con diferentes realidades. Algunos de ellos realmente impactantes y a la vez esperanzadores por reencontrarse con un grupo cristiano LGTBH. Compartir estas experiencias personales nos ayuda a tomar conciencia de las situaciones de dolor y aislamiento que muchas personas vivimos, a sanar heridas y a crecer personal y espiritualmente en la fe en nuestro Padre/Madre, que nos Ama tal como nos creó.

 

El clima y la ambientación, a cargo de i acogidos por nuestros hermanos del Centro Arrupe, de Sevilla, ayudó mucho a entrar en oración y estar con y en el Señor.



Por todo ello, queremos agradecer enormemente a nuestros hermanos de Ichthys su invitación y que hiciesen posible esta maravillosa experiencia orante, altamente positiva y esperanzadora. Estamos convencidos de que tenemos que unirnos en torno al Espíritu y ser visibles dentro de nuestra Iglesia. Es el Señor el que nos llama y nos quiere a su lado.

 

Dando gracias al Señor por el compromiso CVX-ICHTHYS en Sevilla en misión familia y acompañamiento a la diversidad. Gracias por los testimonios y los procesos, porque no hace ni dos años que comenzamos a caminar y parece que ha pasado mucho más tiempo.


Gracias por la historia compartida, por los que estuvimos y por los que no, por el grupo de confirmación de una parroquia que se unió, por Pueblo de Dios que nos facilitó rezar cantando, por el reencuentro y el reconocimiento mutuo, por el perdón y la gratitud, por “desdramatizar” y por celebrar con alegría.


Gracias al Dios de la sorpresa que no nos deja indiferentes, que nos “zamarrea” y nos hace salir al encuentro.





 

 

Imágenes de las celebraciones en Sevilla,  Florencia, Catania y Milán.

 

 

2016-06-28 Disculpa del Papa Francisco a la Comunidad LGBT

“Hay personas que como cristianos debimos haber defendido, y no lo hicimos”

 

 

 

 

La Red Global de Católicos Arcoiris, GNRC, por sus siglas en inglés, acoge con agrado las recientes palabras del Papa Francisco, durante su viaje de regreso de Armenia a Roma. Su primera declaración oficial a la comunidad LGBTQI, desde el tiroteo de Orlando, brinda luz y esperanza no sólo a nosotros sino también a nuestras familias. La Iglesia ampliada solicitó y esperó un mensaje directo y claro, siguiendo las reacciones inmediatas del portavoz del Vaticano, las cuales no llamaron explícitamente al evento de Orlando como un crimen homofóbico o de odio.

A pesar de que las palabras del Papa Francisco son breves, su contenido es poderoso. Después de tres años el Papa amplía su famosa declaración “¿Quién soy yo para juzgar?” en 2013 a "¿Quiénes somos nosotros para juzgar?”, extendiendo su mensaje original desde una reflexión personal a un llamamiento abierto para toda la Iglesia. Esta declaración no puede ser subestimada, pues muestra su visión para la comunidad Católica.

 

 

En el Año de la Misericordia transmite a los Católicos que no solo la reflexión en torno a la homosexualidad es necesaria, sino también expresiones reales de humildad y sencillez. Este requerimiento es parte de una respuesta comprensiva, a las solicitudes de los Católicos LGBTQI, por inclusión. Cuando el Papa declara que “...creo que la Iglesia no sólo debiese disculparse con las personas que son gais a las cuales ha ofendido”, se constituye un hito histórico. El Papa Francisco hace visible el profundo impacto que las enseñanzas tradicionales, las propias omisiones de la Iglesia, y cualquier otra práctica o dicho puedan haber tenido en los católicos LGBTQI, resultando frecuentemente en dañinas y violentas acciones en su contra o la de sus familias. Nada puede justificar, de esta forma, la violencia que observamos en Orlando".

 

 

Sabemos demasiado bien que las actitudes homofóbicas camufladas como también los silencios, la exclusión completa o forzar a las personas a retornar al armario, han preparado muchas veces el camino hacia la violencia. Para la GNRC, el llamamiento del Papa a “disculparse” con los Católicos LGBTQI se vuelve una gran oportunidad para todos nosotros de ser parte de la solución. Siguiendo su iniciativa, proponemos como un paso concreto, establecer y desarrollar una comisión oficial en el Vaticano para formalizar esta discusión. “Sabemos de los riesgos que toma el Papa en este proceso y expresamos nuestro sentido  agradecimiento y lo alentamos a mantenerse firme en su recorrido por la inclusión y justicia en la Iglesia” dice Fernando González (Chile) parte del Comité Central de la GNRC.

 

 

“Apreciamos profundamente cómo el Papa abre su mensaje no sólo a las personas LGBTQI. Aquellos que conviven con nosotros en la frontera de la Iglesia, como los pobres, las mujeres abusadas o los niños forzados a trabajar, debido a la discriminación y a las limitaciones de las prácticas pastorales tradicionales, están también esperando nuestra inclusión y consideración. Francisco nos convoca a solicitar también su perdón. Él nos muestra cómo en términos prácticos Amoris Laetitia “La Alegría del Amor” es sin duda una guía significativa para toda la Iglesia.”

 


 

Publicado por el Comité Central de la Red Global de Católicos Arcoíris (GNRC).

 

 

2016-08-27 Comunicado al obispo de Segorbe-Castellón por censurar a un párroco de Onda por bendecir la unión de dos mujeres

27/08/2017. Comunicado respuesta a la noticia publicada en Religión Digital con motivo de la amonestación y apertura de un proceso informativo que ha sufrido un párroco de Onda por parte del Obispo de Segorbe-Castellón, por haber celebrado en su parroquia de San Bartolomé una bendición del amor entre dos mujeres que habían contraído matrimonio civil el día anterior. Muchos de los vecinos del municipio aprovecharon la celebración del día de San Bartolomé para ovacionar a este sacerdote (ver esta noticia en Religión Digital).

Desde CRISMHOM, Comunidad de Cristianas y Cristianos Homosexuales LGTB+H de Madrid, queremos lamentar una vez más que muchos representantes jerárquicos de la Iglesia Católica, sean incapaces de respetar la libertad de sus presbíteros para hacer realidad la acogida a los cristianos LGTB de sus comunidades.

El amor homosexual es una realidad que viven miles de cristianos que se saben amados por Dios y que reconocen su orientación sexual como un don que han recibido de Él. Que dos cristianos decidan comprometerse para siempre en amor y fidelidad dentro de la institución matrimonial , en este caso civil, debería ser un motivo de alegría y celebración dentro de sus comunidades, independientemente del sexo de los contrayentes. No puede hablarse sin hipocresía de respeto a la dignidad, de acogida y de evitar toda discriminación injusta, si la comunidad cristiana no puede de forma alguna celebrar, ni bendecir el amor que surge entre sus miembros que son homosexuales.

Lamentamos también profundamente que con motivo de la amonestación y de sus 
posibles consecuencias, el párroco de Onda haya sido llevado a desdecirse y a pedir 
perdón por una actuación que a nuestro juicio no hace más que poner de manifiesto el amor y la misericordia de Dios derramados sobre todos sus hijos e hijas sin distinción.

Comunicado oficial CRISMHOM sobre "El don de la vocación presbiteral"

Desde Crismhom, comunidad de cristianos y cristianas LGTB+H de Madrid, hemos recibido con alarma y tristeza la publicación el 8/12/2016 del Documento Vaticano de la Congregación para el Clero “El don de la vocación presbiteral - Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis”.

En efecto, este documento en sus apartados 199, 200 y 201 se refiere a la ordenación de personas con “tendencias homosexuales“, llegando a la conclusión de que no pueden ser admitidos ni al Seminario, ni a las Órdenes Sagradas.

Llama la atención en estos breves párrafos, la recaída, observada en todos los documentos oficiales de la Iglesia Católica sobre el tema, en tergiversaciones y desconocimientos que hace mucho tiempo que deberían haber sido superados. 
 
Tanto la orientación sexual como la identidad de género son algo inseparable de cada ser humano. Por lo tanto, cuando se habla en el documento de las prácticas homosexuales y de la cultura gay, se está hablando de derechos humanos en concreto de libertad de expresión,  reunión y asociación y del desarrollo afectivo y sexual de las personas LGTB.
También rechazamos enérgicamente la suposición de una suerte de trastorno psicológico o inmadurez afectiva que serían resultado de la orientación sexual homosexual y que impedirían, según el documento, la correcta relación de las personas LGTB con hombres y mujeres.
 
Desde CRISMHOM afirmamos rotundamente el carácter de hijos e hijas de Dios de las personas LGTB y el haber sido creados, como los demás seres humanos a su imagen y semejanza. Además, en su condición de bautizados, los cristianos LGTB han sido revestidos de Cristo, gozan de la efusión del Espíritu que derrama sobre ellos dones y carismas y pueden recibir la llamada de Dios al ministerio sacerdotal.
 
Una vez más instamos a las instituciones de la Iglesia Católica a acercarse con afecto y sin prejuicios a la realidad de los cristianos LGTB , que son sus hijos e hijas y a descubrir los valores que poseen y que tanto desconocen y rechazan.

 

Igualmente, CRISMHOM se une al comunicado de la Red Global de Católicos Arco Iris (Global Network of Rainbow Catholics) y el comunicado del grupo ICHTHYS (Cristianos y Cristianas LGTBH de Sevilla). Si deseas apoyar esta causa, puedes unirte a la carta de apoyo a sacerdotes homosexuales que se enviará al papa Francisco pulsando el siguiente ENLACE.
 

2017

Comunicado CRISMHOM sobre charla en defensa de que los homosexuales no deben practicar sexo

eldiario.es: Crismhom, Comunidad de Cristianas y Cristianos LGTB de la comunidad de Madrid, nos planteamos que la charla convocada para el próximo 11 de febrero a cargo de Philippe Ariño y auspiciada por la Delegación de Juventud del Arzobispado de Barcelona no muestra la realidad de los hombres homosexuales. Tememos que la charla esté sesgada hacia determinada ideología y prejuicios que sabemos que aún poseen determinadas jerarquías de la Iglesia Católica.

Por experiencia propia sabemos que experiencias de no aceptación de la homosexualidad vienen dadas por el ambiente en el que crecen los gays y lesbianas, no porque la orientación sexual hacia personas del mismo sexo sea un problema. Si las personas, independientemente de su identidad sexual o de género, crecen y se desarrollan en ambientes de igualdad y de aceptación de la diversidad, el desarrollo psicológico será de autoaceptación y felicidad con uno mismo. Intuímos que por las premisas con las que parte el señor Ariño vienen dadas porque creció en un ambiente que rechazaba su orientación sexual. Ello probablemente le hizo crecer con una homofobia interiorizada que es producto del miedo a autoaceptarse porque su alrededor le rechazó.

Creemos que una charla sobre este tema, y más hacia jóvenes que pueden estar en un proceso de autoconocimiento de su sexualidad, van a asistir a un testimonio sesgado de una persona que no ha vivido su sexualidad de manera sana y a la que se ha educado con prejuicios. Nosotras y nosotros, como personas LGTB cristianas, tenemos una experiencia positiva de nuestra orientación sexual e identidad de género que vivimos con alegría a la luz del Evangelio. Nuestro testimonio arroja una visión positiva que ha ayudado a muchas hermanas y muchos hermanos a reconciliar estas dimensiones personales (orientación e identidad afectivo-sexual y de género, haciéndoles partícipes del Amor de Dios.

Somos conscientes de que el mundo LGTB puede tener sectores hostiles incluso para sus mismos integrantes, y que en determinados ámbitos anidan prejuicios que discriminan (al igual que sucede en el mundo heterosexual, sobre todo hacia las mujeres que no cumplen determinados cánones). No obstante, muchas y muchos trabajamos para crear espacios de inclusión y de igualdad.

Desde aquí hacemos un llamamiento al Arzobispado de Barcelona para que se replantee esa charla y que, si de verdad quiere dar una imagen precisa del mundo LGTB, busque ponentes que den la visión positiva y testimonio del Amor que tiene Dios a las personas LTGB.

 

Consejo Evangélico de Madrid expulsa a la IEE por su postura sobre la homosexualidad

Con estupor y sorpresa asistimos a la decisión que ha tomado el Consejo Evangélico de Madrid de expulsar a la IEE (Iglesia Evangélica Española) de su seno por haber tomado un claro partido por la inclusión de las personas LGTB y la defensa de sus derechos. Como Cristianas y Cristianos LGTB no podemos quedar indiferentes ante tal hecho.

Gays, Lesbianas, Transexuales y Bisexuales no elegimos nuestra condición. Como Hijas e Hijos de Dios nacemos con unos dones y características que nos hacen únicas e únicos. Entre esas características está nuestra orientación afectivo-sexual y nuestra identidad de género, aparte de otras muchas dimensiones diversas y enriquecedoras que forman parte de la naturaleza humana.

Blandir nuestra realidad LGTB como estandarte para la exclusión es contrario al Evangelio. Jesús nunca habló de discriminación ni de condena. Todo lo contrario: habló de Amor y de Inclusión; de Esperanza y de Reconciliación. Jesús se entregó por todas y por todos, sin hacer distinción, porque nos ama. Nos ama en nuestra diversidad y en nuestra variedad, porque Dios Madre y Padre nos hizo así. Jesús siempre se distinguió precisamente por no hacer distinciones y por enaltecer a las realidades más discriminadas de su época: habló con la samaritana; defendió a la mujer acusada de adulterio; incluyó a las mujeres entre sus discípulos. No distinguía de clases: curó al esclavo de un centurión que pertenecía al imperio que en aquel momento controlaba el mundo en el que Jesús se movía.

 
La Buena Noticia del Evangelio también nos incluye. Como personas LGTB vivimos la alegría de ser Hijas e Hijos de un Dios inclusivo por el que nos sentimos amados. Creemos y trabajamos por unir un mundo separado por prejuicios y clasismos. Por ello, no podemos admitir que nuestra realidad sea una opción para separar, puesto que como Gays, Lesbianas, Transexuales y Bisexuales trabajamos por la plena inclusión y por una sociedad más justa e igualitaria.
 
No entendemos porque defender derechos de ciudadanas y ciudadanos tenga que ser motivo de expulsión. Las personas LGTB somos Hijas e Hijos de Dios, puesto que el Evangelio nos incluye. Por lo tanto, crear cismas y separar a hermanas y hermanos que trabajan por el Reino de Dios no es algo que haría Jesús. Muy al contrario: es crear Fraternidad y Solidaridad. Lamentamos que aún existan tantos prejuicios hacia la realidad LGTB y que éstos prevalezcan por encima de conocer la realidad.
 
Invitamos al Consejo Evangélico de Madrid a que nos conozca y se replantee su decisión, puesto que consideramos que no se ha tomado desde el Amor sino desde el rechazo a una realidad que se desconoce. Y desde aquí mostrar todo nuestro apoyo, cariño y agradecimiento a la IEE por demostrarnos y acercarnos a Dios, por mostrar que nuestra realidad es una más dentro de la diversidad de la Creación; por ofrecernos espacios para nuestro desarrollo como cristianas y cristianos. Y por ser testimonio del Gran Amor que Dios nos tiene. Pulsa a continuación para ver la NOTICIA original.
 
Junta Directiva de CRISMHOM
junta_directiva@crismhom.org
 

En memoria de Carlos Miranda García-Tejedor

A pocos días de celebrar el orgullo lgtbi, nos llega la noticia del fallecimiento en Méjico de nuestro querido Carlos Miranda. En Méjico del que estaba enamorado y donde encontró el amor.

Carlos es, junto a Alfonso García y Julio Monteserín, iniciador y fundador de nuestra querida Asociación CRISMHOM. Miembro destacado de la Comisión de Asuntos Religiosos (CAR) de Cogam, participó activamente para crear un grupo cristiano lgtb. Recuerdo nuestras charlas sin horas soñando con esa asociación que defendiera los derechos y la dignidad de las personas lgtb cristianas; con su copa de vino y su cigarro que solo él sabía fumar como un dandy de otra época, guantes incluidos.

"Se llamará "crishom" que suena a francés y elegante", decía con su voz pausada y profunda. "No, no, "Crismhom", decíamos Alfonso y yo, que es más rotundo y bíblico". En esta ocasión ganamos jajaja.

Hasta la constitución de la asociación fue un miembro muy activo; redactó los primeros Estatutos y múltiples papeleos que eran necesarios. Puso su domicilio particular como dirección de la incipiente asociación llegando a ser su primer vicepresidente por elección en el primer congreso de Crismhom.

Después sus quehaceres profesionales y el amor nos separó de él geográficamente, pero siempre quedará su huella en el carisma fundacional de Crismhom, la evangelización del colectivo lgtb y la lucha por sus derechos en las iglesias y la sociedad. Él mismo había sufrido ambas discriminaciones por ser homosexual y por ser creyente en círculos profesionales y sabía lo importante que es que ninguna persona más sufriera por estas circunstancias.

Querido Carlos, nunca olvidaré tu amistad sincera; tu confianza absoluta en mí que demostraste tantas veces para llevar a cabo el proyecto de Crismhom; no olvidaré tu sonrisa y mirada irónica, tu inteligencia aguda y tu gran erudición como buen historiador que eres.

Nos has dejado para gozar del Buen Padre. Te imagino llenando las nubes con el humo del cigarro y tomando un vinito con los ángeles. Pide por nosotros para que sigamos siendo fieles al carisma que el Espíritu Santo nos dio, y para que todas las personas lgtbi y heterosexuales comprendan y vivan el lema del orgullo de este año 2017 que a ti seguro te ha emocionado:

"AMES A QUIEN AMES, DIOS TE AMA"

DEP Carlos Miranda García-Tejedor

 

Tu amigo y hermano en la fe

Julio Monteserín

Presidente Fundador de Crismhom

Manifiesto de CRISMHOM por el día de la visibilidad bisexual 23 S

CRISMHOM se une a la FELGTB (ver manifiesto AQUÍ) y Arcópoli (ver actividad para este día AQUÍ) para expresar su apoyo a las personas bisexuales. Desde CRISMHOM expresamos nuestro apoyo a través de este manifiesto:

"El ser humano fue creado diverso en todas sus dimensiones, incluida la afectividad. Dicha dimensión abarca toda la riqueza del amor y la sexualidad. Diversidad significa que hay muchas maneras de amar.  El Amor entiende de diversidad, y por lo tanto entiende de Bisexualidad. La capacidad del ser humano hace que se rompan fronteras impuestas entre géneros. 

El Amor enriquece el alma y nos conecta con Dios. El Amor saca lo mejor de las personas. Y amar nunca puede ser condenado. El Amor surge libremente entre dos personas, independientemente de su género.  En la Biblia aparecen testimonios de Amor comprometido entre personas del mismo y de diferente sexo, sin condenarlos, sino mostrando su riqueza. La Biblia no condena en ningún caso las relaciones que se basan en el compromiso, el respeto y la construcción de un proyecto común.
 
Como personas LGTB tenemos la capacidad de amar como cualquier otra y de construir relaciones sólidas. En el día de la Visibilidad Bisexual reiteramos que la afectividad se puede expresar a personas de ambos sexos. Las personas Bisexuales aportan la diversidad de enamorarse de hombres y de mujeres.
 
Como colectivo cristiano LGTB pedimos a las Iglesias que no discriminen a los/las Bisexuales puesto que son Hijas e Hijos de Dios, parte de la Creación Diversa querida por Dios Madre y Padre. Así mismo, condenamos toda agresión y discriminación que se produzca por bifobia y por falsos prejuicios basados en el desconocimiento y en la no aceptación de la diversidad.

Orgullo Mundial LGTB 2017

La FELGTB, el European Forum of Lesbian, Gay, Bisexual and Transgender Christian Groups, la Iglesia de la Comunidad Metropolitana (ICM), Nueva Magdala y CRISMHOM marchan conjuntamente para visibilizar la presencia de cristianas y cristianos LGTB y reclamar el espacio dentro de las iglesias cristianas para vivir con plena normalidad la fe y la orientación sexual e identidad de género.

¿Son las bodas entre personas LGTB un escándalo para los niños?

Desde Crismhom, Comunidad de Cristianos LGTB de la comunidad de Madrid, queremos lamentar y denunciar la actitud de ACI prensa que el día 2 de enero critica la serie de dibujos animados “Cleo” por mostrar en uno de sus capítulos la boda de dos mujeres y además hace campaña para la recogida de firmas, instando al director de RTVE, a impedir que en su  programación infantil se incluya contenido de lo que ellos llaman “ ideología de género“.

Queremos recordar a ACI prensa que el matrimonio entre personas del mismo sexo es perfectamente legal en España y una realidad completamente normalizada con la que afortunadamente los niños y niñas de nuestro país se encuentran y van a encontrarse de forma habitual en sus familias, entre sus compañeros de colegio, sus profesores y demás ámbitos sociales. Lo que ya no es tan legal y puede ser castigado como delito de odio es el fomento de la discriminación, la marginación, la criminalización, el desprecio y la negación de los derechos de las personas LGTB, dentro de los cuales se encuentra de manera preeminente el derecho a contraer matrimonio con la persona de su elección, sea del sexo que sea.
 
Parece mentira que en un mundo lleno de violencia, en donde los pequeños están continuamente expuestos a la visión de peleas y asesinatos, incluso en programas infantiles aparentemente inocentes en que “los buenos” vencen a los “ malos”, la aparición de dos personas del mismo sexo que se quieren y se casan sea considerada inmoral, peligrosa para la educación e inadecuada para los niños. Afortunadamente, por muchas que parezcan 22.000 firmas, la mayoría de los españoles, estamos en contra de esas muestras de intolerancia.
 

Este comunidado oficial de CRISMHOM se refiere al artículo publicado en ACI prensa titulado "TVE incluye “matrimonio” de lesbianas en programa para niños entre 4 y 7 años", que se reproduce a continuación.

MADRID, 02 Ene. 17 / 06:37 am (ACI).- Más de 22 mil personas han manifestado su rechazo a la emisión en el canal público de televisión infantil Clan TV la boda de dos mujeres sin la advertencia explícita a los padres de su contenido.

 
Clan TV es el canal infantil de la televisión pública de España, TVE, su programación se basa en la emisión de dibujos animados y programas dedicados a los niños.
 
Hace unas semanas, en uno de los capítulos de la serie de dibujos animados “Cleo”, dirigida a niños de entre 4 y 7 años, se emitió una boda entre dos mujeres.
 
Desde el canal definen la serie ‘Cleo’ como un modo de que los niños “aprendan valores como la solidaridad, la igualdad, la amistad, el respeto al medio ambiente, la importancia de una alimentación sana y equilibrada, la convivencia en paz, la importancia de una higiene adecuada, y todo lo que ayuda a hacer más fácil la vida en sociedad y la convivencia en una comunidad”.
 
Algo que no corresponde con una emisión en la que se introducen de manera explícita conceptos relacionados directamente con la ideología de género.
 
En el capítulo emitido explicaban: “a nadie le interesa casarse hoy en día. Pero hoy asistimos a una boda muy especial: se casan María y Lucía”.
 
Ante el aprovechamiento de la confianza de los padres por parte de Clan, miles de ellos se han movilizado y han recogido más de 22 mil firmas en las que piden al director de Radio Televisión Española, al que pertenece el canal Clan, que acciones como esta no se vuelvan a repetir.
 
“Me sorprende que, a través de la emisión de la serie Cleo en Clan TV, estén ustedes tratando de hacer creer a los niños que lo normal en una familia son dos progenitores con el mismo sexo”, apuntan en la petición.
 
Subrayan además que “lo quieran o no, la familia natural es la formada por un padre y una madre. Y eso es exactamente lo que necesita cualquier niño para poder desarrollarse por completo”.
 
Los firmantes instan a la cadena y al grupo audiovisual al que pertenece “a no confundir a los más pequeños, a no quitarles su derecho a tener una familia con un padre y una madre y a no hacerles creer que lo más normal es tener dos papás y dos mamás”.
 

2018

A propósito de los reportajes de Alfa y Omega y Vida Nueva sobre la ideología de género

En los últimos meses y desde medios de comunicación de la Iglesia Católica  (Vida Nueva, Alfa y Omega) se ha solicitado la colaboración de CRISMHOM para realizar entrevistas a personas LGTBI católicas y pedir su opinión sobre su pertenencia a la Iglesia y las dificultades que experimentan. En ambos casos, nuestra  Comunidad ha estado dispuesta a participar, y fruto de ello ha sido la aparición de los testimonios de alguno de sus socios y simpatizantes en el número 3.061 de diciembre-17 de Vida Nueva y el 1.060 de Alfa y Omega de 15 de febrero (vid infra).
 
Tenemos que decir que es alentador que desde las instituciones eclesiales se haya iniciado un deshielo en las relaciones con el colectivo LGTBI creyente, pero también, muy alto y muy claro, que eso no es suficiente. En ambos números, el capítulo de las entrevistas se enmarca en un reportaje más amplio en el que se ataca lo que ellos llaman la ideología de género y los derechos de las personas LGTBI, así como su visibilización en los centros educativos (ver en enlace Alfa y Omega, páginas 10, 11 y 12).
 
Desde CRISMHOM queremos manifestar nuestra solidaridad con las luchas que el colectivo LGTBI ha venido sosteniendo desde hace décadas para ser reconocidos como ciudadanos de pleno derecho, para reivindicar la plena visibilidad sin discriminación en todos los ámbitos de la vida social, la despatologización de las diversas orientaciones sexuales e identidades de género y el derecho a vivir y manifestarse abiertamente a cualquier edad y en cualquier contexto de acuerdo con la propia orientación e identidad sentida. Desde CRISMHOM nos congratulamos de los avances legislativos que han tenido lugar en nuestro país y los reivindicamos con firmeza.
 
La “ideología de género” es un término confuso, inventado en medios de la Iglesia y que no es reconocido como válido ni portador de conocimiento en ningún ámbito académico en los que se estudia la teoría de género. La palabra género es una palabra científica, surgida entre los estudiosos de la ciencias sociales, que está perfectamente contrastada y aceptada y que no debe ser objeto de manipulación al servicio de la desinformación y la confusión.
 
Los artículos yerran constantemente al afirmar que las leyes aprobadas por los diferentes parlamentos en materia LGTBI buscan confundir e implantar ideologías. Nada más lejos de la realidad. Educar en la igualdad y en el conocimiento de la diversidad afectivo-sexual y de género redunda en construir una sociedad más cercana al Evangelio. La identidad no se cambia, puesto que no es algo que se aprende. Lo que sí se aprende es a discriminar.
 
Los católicos LGTBI no queremos de nuestra iglesia una misericordia paternalista, que nos acoja individualmente como a ovejas descarriadas, sino el inicio de un diálogo franco y sin prejuicios; que reconozca el inmenso daño causado desde la institución a las personas y que deponga actitudes dogmáticas, rígidas e ignorantes para ir aceptando todo lo que las ciencias sociales nos han enseñado sobre la diversidad sexual humana y para, abriéndose así a los signos de los tiempos y al soplo del Espíritu, desarrollar una nueva teología de la creación que incluya la realidad LGTBI y haga realidad la auténtica acogida que Dios, a través de Jesús, siempre dispensó a todos los seres humanos.
 
Junta Directiva de CRISMHOM
junta_directiva@crismhom.org
 

A propósito del artículo aparecido en ABC el 17/09/2018 sobre La delgada línea entre salvar la Iglesia y destruir a Francisco

Desde la Comunidad de Cristianas y Cristianos de Madrid Homosexuales LGTBI+H CRISMHOM recibimos con consternación las palabras lanzadas esta semana por Roberto Esteban Duque, sacerdote y profesor en la Universidad Francisco de Vitoria. En dicho artículo se vuelve a poner en la palestra al colectivo LGTBI y se le tacha como uno de los  responsable de la situación actual por la que pasa la Iglesia Católica.
Dicho artículo asevera que "sólo significa la deriva ideológica de reforzar los postulados de la comunidad LGTB, alejada de la castidad y proclive a la promiscuidad." Dichas palabras únicamente manifiestan un claro prejuicio hacia nuestra realidad y no hacen más que aumentar el odio y  discriminación hacia gays, lesbianas, bisexuales, personas trans e intersexuales.
 
Las reivindicaciones del colectivo LGTBI siempre han ido encaminadas a igualar derechos En concreto, dentro de la Iglesia Católica, las personas LGTBI cristianas abogamos para que se lleve a cabo la buena noticia del Evangelio. En él se muestra al Jesús que habla del Amor incondicional a todos los seres humanos sin ninguna distinción. El Diosada de Jesús es un Dios amoroso que incluye y no discrimina, que ama y no emite ningún juicio negativo acerca de ninguna realidad. Un Dios cercano que se hizo hombre para salvar a toda la humanidad y abrazarla en su seno. Sugerir que la población LGTBI es "promiscua" por naturaleza transmite la idea de un Dios que selecciona y predestina a muchas personas a la condena eterna. Esto es totalmente contrario al Dios que vivimos.
 
Tenemos que agradecer al Padre James Martin el esfuerzo y el cariño que ha mostrado al colectivo LGTBI y por su lucha por hacer realidad una Iglesia plenamente inclusiva. En nuestra activismo y compromiso como lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales nos motiva el objetivo de construir una Iglesia en donde la diversidad sea riqueza. Dios nos creó y resucitó para salvarnos. La idea de un Dios que nos creó "de segunda" e inclinados a la perdición es totalmente incompatible con la realidad amorosa que como cristianas y cristianos LGTBI vivimos cada día.
 
Somos conscientes de la tesitura en la que se encuentre el Papa. Le pedimos a Francisco que siga luchando por la Iglesia que quería Jesús y en la que cabemos todas y todos. Le pedimos valentía para abrir las puertas a la plena inclusión de la mujer en los ministerios y la acogida a las personas LGTBI y divorciadas. Que abra de par en par las puertas a las familias, sean como sean, puesto que donde hay amor siempre hay una familia.
 
Pedimos a don Roberto Esteban que rectifique sus palabras y sea consciente del daño que provoca en muchas personas LGTBI que amamos a Dios y le vivimos amoroso. Le pedimos también que sea consciente de la responsabilidad que tiene como sacerdote y como pastor del Pueblo de Dios, pues sus palabras puede transmitir una idea equivocada de la vivencia del Evangelio y desfigurar el Amor de Dios.

A propósito del artículo aparecido en INFOVATICANA el 18/05/2018 sobre una vigilia "homoherética" en una parroquia de Madrid

Desde CRISMHOM (Comunidad de Cristianas y Cristianos LGTBI+H de Madrid) queremos comentar la información aparecida el pasado 18 de mayo de 2018 en el artículo de la revista digital Infovaticana titulado "Una parroquia de Madrid organiza una vigilia 'homoherética' a propuesta de Josito Segovia", así como matizar y desmentir algunas de las afirmaciones que allí se hacen.
 
En primer lugar señalar que CRISMHOM no es una comunidad católica sino cristiana ecuménica en la que pueden participar y de hecho participan creyentes de otras confesiones cristianas.
 
En segundo lugar, desmentir que la  “Vigilia de oración por las víctimas de la LGTBIfobia”  celebrada en una parroquia de Madrid el día  que la comunidad internacional dedica a conmemorar a las víctimas y combatir la violencia contra las personas LGTBI, haya sido un acto promovido por el Arzobispado y su Vicaría de Pastoral Social e Innovación. El acto ha sido organizado y promovido por CRISMHOM (ver convocatoria AQUÍ), aunque eso sí, haya podido celebrarse abiertamente en la Parroquia  de Nuestra Señora de Madrid, lo mismo que ocurre en otros muchos lugares del mundo en que se celebran estas vigilias.
 
También habría mucho que decir sobre el hecho de denominar  “homoherética” a la celebración, como se hace en los titulares del artículo.  La herejía se refiere a enseñar doctrinas contrarias a los dogmas de la fe católica, y las enseñanzas de la Iglesia sobre la homosexualidad, no tienen en absoluto el carácter de dogmas. No parece que el pedir a Dios por los miles de personas LGTBI que a lo ancho y largo del mundo son víctimas de todo tipo de violencia, desprecio y opresión, pueda considerarse como contrario a la fe en Nuestro Señor Jesucristo. Antes bien, lo que puede considerarse de todo punto anticatólico es promover el odio y el desprecio por cualquier ser humano y negar la más que evidente violencia que se ejerce contra el colectivo LGTBI, también en España, donde anualmente se denuncian cientos de casos.
 
Por último informar de que Infovaticana, a pesar de su nombre, es un portal que no representa en absoluto la opinión de la Conferencia Episcopal Española, ni  la del Vaticano, y mucho menos la de la inmensa mayoría del pueblo creyente.
 
Junta Directiva de CRISMHOM
junta_directiva@crismhom.org
 

CARTA AL PAPA FRANCISCO

Estimado Santo Padre:

 

Las entidades sociales y los grupos cristianos abajo firmantes queremos expresarle nuestra preocupación por los ataques sufridos por la Iglesia, en su persona y en las de otros obispos, pastores y sacerdotes que promueven una Iglesia abierta y acogedora para con todos los seres humanos y muy especialmente para aquellos que viven en las “periferias”, como con palabra profética su Santidad ha querido llamarlas. Muy particularmente nos referimos a las personas LGTBI católicas(lesbianas, gays, mujeres y hombres trans y personas no binarias, personas bisexuales e intersexuales), quienes durante siglos han sufrido la marginación, el menosprecio y el ostracismo dentro de las comunidades de creyentes y han sido juzgadas indiscriminadamente como pecadoras e indignas, con el consiguiente sufrimiento y angustia que han llevado a muchas al alejamiento de la fe.

 

Queremos manifestar todo nuestro apoyo a las iniciativas inclusivas hacia las personas LGTBI que dentro de la Iglesia Católica y con el beneplácito de la Santa Sede se están llevando a cabo y también rogarle insistentemente que no ceda a la violencia verbal y acusaciones injustas y malintencionadas de las personas y grupos que, dentro de la Iglesia, desearían que todo permaneciese inamovible, manteniendo doctrinas, actitudes y estructuras injustas que no ayudan a las personas, sino que las hacen caer.

 

Los grupos cristianos abajo firmantes oramos fervientemente para que Dios le guíe en todas sus decisiones y le permita llevar a cabo una renovación de la Iglesia según la norma del Evangelio, el amor a todos y en especial a los más pobres y alejados. Las entidades sociales que promovemos los derechos humanos le manifestamos nuestro agradecimiento y el apoyo a cuanta iniciativa contribuya a desterrar,en todos los ámbitos de la vida, la discriminación y la exclusión, en este caso de las personas LGTBI católicas.

 

Creemos firmemente que el pueblo creyente en su mayoría y las personas de buena voluntad en el mundo entero ven con alegría y esperanza el nuevo rumbo que su Santidad ha imprimido a la Iglesia Católica en los años de su pontificado.

 

Con afecto:

 

COMUNICADO DE CRISMHOM ANTE LAS DECLARACIONES DEL NUEVO SECRETARIO DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA.

En Crismhom hemos leído y escuchado con preocupación las declaraciones del nuevo secretario de la CEE , monseñor Argüello relativas al acceso al sacerdocio de los varones homosexuales y al cambio de sexo en el registro civil de las personas trans.

En cuanto al primer punto, no negamos la buena voluntad de monseñor Argüello que ha sabido rectificar sus desafortunadas expresiones iniciales acerca de la falta de “hombría“ de los varones homosexuales. Pero en cuanto al fondo de las declaraciones, aunque la Iglesia Católica defienda su derecho a poner las condiciones que quiera para la elección de sus candidatos al sacerdocio y entre ellas incluya el ser varón y heterosexual, lo que se sigue dando es una absoluta falta de razones para ello.

¿Es que los varones homosexuales no pertenecen en cuanto bautizados al Pueblo de Dios. ¿Es que no pueden cumplir por ser homosexuales la promesa del celibato, que es por otra parte un asunto también muy controvertido?¿ Es que no se da entre los católicos gay el carisma, la llamada, la vocación al sacerdocio? Nos permitimos dudarlo. Es más, nos consta fehacientemente que no es así.

Es una lástima constatar que los prejuicios inveterados siguen privando a la Iglesia de los dones de muchos de sus hijos y llevando a estos hijos a sentirse rechazados y discriminados.

En cuanto a la ligereza y desinformación con las que monseñor Argüello se permite hablar del cambio de sexo en el registro civil de las personas transgénero, es lamentable que se hable de ello como si se tratara de un capricho o un sentimiento volátil y pasajero y no de la identidad profunda de un ser humano que debe ser respetada por todos los poderes públicos como derecho humano que es. Desgraciadamente faltan mucho conocimiento, mucha sensibilidad y mucha empatía en los obispos de nuestra Conferencia Episcopal Española, que incumplen así una de las más profundas directrices del Papa Francisco, que pide a los pastores de la Iglesia “ olor a oveja”, esto es el conocimiento que solo da la cercanía, el diálogo y la apertura al otro.

Ciudades en pie por la Ley de Igualdad LGTBI

 

Activistas protestan conjuntamente por todo el país en una jornada para denunciar el retraso en la aprobación de la Ley de Igualdad LGTBI

FELGTB y sus entidades exigen que se haga efectivo “de una vez por todas” el compromiso manifestado por los partidos políticos


Las 49 entidades que componen la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB), junto a otras muchas que colaboraron en el borrador de la proposición, han llevado a cabo hoy una jornada de protesta para denunciar el “injustificable e indignante retraso en la aprobación de la Ley de Igualdad LGTBI”, según ha expresado Uge Sangil, presidenta de FELGTB en la rueda de prensa celebrada hoy en Madrid. Bajo el nombre ‘Ciudades en pie por la Ley de Igualdad LGTBI” y mediante la realización de ruedas de prensa en ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla o Zaragoza, estas organizaciones han exigido a todos los grupos parlamentarios que “de una vez por todas asuman su compromiso y verdaderamente trabajen decididamente para la aprobación de la Proposición de Ley de Igualdad LGTBI”.

 

Las organizaciones que conforman FELGTB manifiestan “su hastío ante una inacción que prolonga el sufrimiento, desprotección y vulnerabilidad de niños, niñas, niñes, adolescentes y personas adultas ante la discriminación por orientación sexual e identidad o expresión de género”, ha manifestado en Gijón Mané Fernández, vicepresidente de FELGTB.  

FELGTB hoy también ha presentado una queja ante el Defensor del Pueblo en la que se recoge, entre otros aspectos, “el denigrante trato hacia las personas trans que supone no legislar para que dejen de estar consideradas enfermas mentales”.

 

El respaldo social a una ley de derechos humanos

 

La Ley de Igualdad LGTBI fue registrada el 4 de mayo de 2017 en el Congreso de los Diputados con el nombre de Proposición de Ley contra la discriminación por orientación sexual, identidad o expresión de género y características sexuales, y de igualdad social de lesbianas, gais, bisexuales, transexuales, transgénero e intersexuales y su toma en consideración fue debatida y aprobada por amplia mayoría en el Pleno el 19 de septiembre de 2017.

 

“Nuestra mayor prioridad es la aprobación de la Ley de Igualdad LGTBI. El primer borrador parte de nuestro trabajo, el de los colectivos LGTBI, y hemos impulsado su tramitación parlamentaria, mantenido reuniones con todos los grupos parlamentarios y realizado acciones de sensibilización con las principales organizaciones y sindicatos de este país”, ha recordado hoy en Zaragoza el secretario de Organización de FELGTB, Loren González.

 

En Valencia, Paula Iglesias, vocal de Políticas Estratégicas de FELGTB, añadió que “hoy nos estamos movilizando por toda España porque es urgente trasladar nuestro malestar ante un proceso que no avanza y que permanece estancado sin explicación coherente en los debates sobre las enmiendas a la proposición de ley que mantienen los grupos parlamentarios”.

En otra de las ruedas de prensa organizadas en el día de las ‘Ciudades en pie por la Ley de Igualdad LGTBI’, Maribel Povedano, vocal de Políticas Identitarias de FELGTB, ha pedido desde Sevilla que “todos los partidos políticos entiendan que estamos hablando de derechos humanos, de evitar suicidios infantiles, de prevenir delitos de odio, de acabar con la discriminación a las parejas de mujeres en los procesos de filiación… Es también una norma feminista elaborada desde una perspectiva transversal, en la que se ha tenido en cuenta la situación de las personas con discapacidad, inmigrantes, asiladas, mayores, menores de edad…”. Povedano también ha visibilizado que muestra de ello es el amplio respaldo a su aprobación, dado por 25 de las principales organizaciones sociales entre las que se encuentran Amnistía Internacional, Save the Children, el CERMI, la Fundación ONCE, Plena Inclusión o Movimiento contra la Intolerancia o por los principales sindicatos españoles.

 

Comunicado de Crismhom acerca del artículo aparecido en la revista Shangay el 19 de noviembre "La iglesia aparta a dos curas por organizar una vigilia a favor del colectivo LGTB"

Desde CRISMHOM, Comunidad de Cristian@s LGTBI+H, queremos agradecer a la revista Shangay el artículoLa Iglesia aparta a dos curas por organizar una vigilia a favor del colectivo LGTB” publicada el pasado 19 de noviembre de 2018. Este tipo de artículos contribuyen a seguir luchando por la normalización de las personas LGTBI creyentes en la sociedad y en las diferentes Iglesias cristianas, que en algunos medios de comunicación, se ven sistemáticamente perseguidas y rechazadas. 

 

 Junto a este agradecimiento, queremos hacer algunas precisiones  sobre los acontecimientos que describe la revista Shangay:

 

            1.- La Vigilia contra la homofobia, celebrada el 17 de mayo de 2018 en la Parroquiade Nuestra Señora de Madrid, fue organizada por Crismhom con el visto bueno de la diócesis de Madrid, a través de su Vicaría de Pastoral Social e Innovación. Los sacerdotes de la parroquia, Ramón Llorente y Luis José Tamayo, acogieron la propuesta que se les pidió desde dicha Vicaría para celebrar en el templo esa vigilia. Agradecemos a estos dos sacerdotes su generosidad y la valentía que mostraron al ofrecer el templo donde ejercen su ministerio para celebrar por primera vez en una iglesia católica madrileña una vigilia contra la homofobia.

 

            2.- Desde la celebración de la vigilia, los dos sacerdotes de Nuestra Señora de Madrid han sido sistemáticamente acosados, difamados y tergiversados por la web Infovaticana, tanto en su ejercicio sacerdotal como en su vida privada. Denunciamos el acoso continuo que esta web (a la que no podemos considerar medio de comunicación) ha hecho a estos dos sacerdotes por su acogida en la parroquia del colectivo LGTBI. Nos duele como propio el daño personal, el trato injusto recibido y el deterioro de su imagen pública, y nos solidarizamos con su sufrimiento. Manifestamos que son dos sacerdotes “con olor a oveja”, como constantemente reclama el Papa Francisco, especialmente de “ovejas alejadas y marginadas” de la Iglesia.

 

3.- Queremos públicamente denunciar a Infovaticana por su reiterado rechazo y ataque en sus artículos a la integración del colectivo LGTBI en la Iglesiacatólica. Es un exponente de una línea de pensamiento claramente homófoba. Como ya dijimos en nuestro anterior comunicado, Infovaticana, a pesar de su nombre, es un portal que no representa en absoluto la opinión de la Conferencia EpiscopalEspañola ni la del Vaticano, y mucho menos la de la inmensa mayoría del pueblo creyente. Una gran parte de la jerarquía y de los fieles de la Iglesiacatólica están tomando conciencia y están dispuestos a acoger al colectivo LGTBI en las comunidades cristianas.

 

            4-Como consecuencia de este constante acoso, el Arzobispo de Madrid, Don Carlos Osoro, ha decidido sacar a estos dos sacerdotes  para protegerlos. Junto a esta acción, hemos echado de menos que Don Carlos Osoro, como máximo responsable de la diócesis, no haya hecho ninguna manifestación pública en apoyo de la Vigilia contra la homofobia, de la parroquia donde se celebró ni de los dos sacerdotes que la acogieron. Sus palabras de apoyo hubieran ayudado a dar a conocer la actual postura dialogante de la Iglesiade Madrid con el colectivo LGTBI, y hubieran respaldado a la Parroquiade Nuestra Señora de Madrid y a sus dos sacerdotes.

 

En resumen, consideramos más necesario que nunca denunciar este tipo de situaciones, y por ello queremos alabar la noticia de Shangay, y mostrar nuestro apoyo a cualquier otra denuncia que se realice contra actos de LGTBIfobia y de discriminación en general, como los que constantemente perpetra Infovaticana. Desde Crismhom, no perdemos la esperanza de que el diálogo para la integración del colectivo LGTBI en la Iglesia católica continúe y dé muchos frutos.

 

 

 

 

 

Nota de prensa sobre carta al Papa Francisco

 
 
 
Crismhom ha promovido, el pasado viernes 30 de noviembre, el envío de una carta al Papa Francisco, co-firmada por las siguientes entidades:
 
 
 
 
- CRISMHOM 
- CASTELLÓ LGTBI
- REDES CRISTIANAS
- Comunidad ANAWIN Zaragoza
- Mujeres Homosexuales Cristianas "Nueva Magdala"
- Ichthys
- Comunidades Cristianas de Zaragoza
- CVX España
- FELGTB
- GNRC -Global Network of Rainbow Catholics
 
El objetivo de esta carta es mostrar nuestro apoyo a las recientes iniciativas y gestos de inclusión de las personas LGTBI y de otros colectivos tradicionalmente marginados en la Iglesia Católica. Entre dichos gestos encontramos, por ejemplo, la validación del Vaticano para la conferencia del sj James Martin en el Encuentro Mundial de las Familias del pasado verano en Irlanda o la celebración en toda Europa de vigilias contra la LGTBIfobia, algunas presididas por obispos en el caso de Italia.
 
Aún así, somos conscientes del camino que queda para la plena normalización e inclusión del colectivo LGTBI, y por ello rechazamos con rotundidad las declaraciones recientes relizadas por el secretario de la Conferencia Episcopal Española o las expresadas por el Santo Padre en aplicación de la doctrina oficial. 
 
Por parte de la FELGTB, se anima al Papa a rectificar dichas declaraciones desde la luz del Evangelio. Estamos convencidos de que el Espíritu de Dios es lo que nos impulsa desde dentro de nosotros/as/es para seguir luchando por visibilizar desde el seno de la Iglesia nuestra identidad, tan válida como cualquier otra.

También señala que se aprecia en las parroquias de base y en la Iglesia en general una situación mucho más integradora y normalizada que hace unos pocos años. Desde nuestra vivencia, intentamos tender puentes y eliminar prejuicios, y declaraciones como las que se han vivido dificultan mucho nuestra vida activa como cristianos dentro del colectivo LGTBI.
 
Desde ICHTHYS, señalar que se espera mucho de este Papa. Sabemos que la Iglesia Católica tiene sus tiempos, casi siempre lentos, pero la experiencia de los últimos años, por ejemplo la aparición del debate LGTBI en el recién terminado Sínodo de los Obispos sobre los Jóvenes (en Roma), nos hace mantenernos y crecer en la esperanza.
 
Por último, no hay que olvidar que las noticias positivas para el colectivo que se producen desde la Iglesia muchas veces no son portada en los medios. En el reciente caso de las declaraciones del Papa en el seno de una entrevista personal, hay que distinguir la opinión del Pontífice, enmarcada dentro de un contexto personal, del trabajo pastoral en la Iglesia, que está dando muchos más frutos. A pesar de todo, denunciamos la lentitud de la Iglesia española a la hora de adoptar y aplicar esta nueva línea pastoral.

 

 

2019

2019-02-05 COMUNICADO EN DEFENSA DE MONSEÑOR JOSÉ RAÚL VERA

Desde Crismhom, comunidad cristiana ecuménica de diversidad sexual LGTBI+H de Madrid, hemos recibido la noticia del acoso y los ataques presenciales y en redes sociales que ha sufrido monseñor José Raúl Vera, obispo de Saltillo en México. Queremos manifestar desde aquí nuestro apoyo y solidaridad con él, y con todas las personas que defienden los derechos de las personas LGTBI en las iglesias.

Monseñor Vera es un reconocido defensor de los derechos humanos, no solo de la comunidad LGTBI, sino también de los migrantes y las familias de las personas desaparecidas en su país. Su valiente lucha por la inclusión de las personas LGTBI se ha puesto de manifiesto en esta ocasión con la celebración de una eucaristía para conmemorar el aniversario de creación de una asociación de defensa del colectivo en Coahuila.

Rechazamos enérgicamente todas las muestras de intolerancia y homofobia que ha recibido monseñor Vera, y queremos expresarle todo nuestro cariño y apoyo, para que continúe revelando el amor que Dios siente por todas y todos sus hijas e hijos, también por las personas LGTBI católicas, que como el mismo Vera ha manifestado, tienen muchos dones que ofrecer a su Iglesia.

2019-04-07 COMUNICADO CRISMHOM SOBRE LAS TEREPARATIVAS LLEVADAS A CABO EN EL OBISPADO DE ALCALÁ DE HENARES

Desde CRISMHOM, Comunidad de Cristianas y Cristianos de Madrid Homosexuales, comunidad cristiana ecuménica de diversidad sexual LGTBI+H, queremos hacernos eco de la noticia aparecida estos días en los medios sobre la práctica de terapias para cambiar la orientación sexual de las personas homosexuales, promovidas por el obispado de Alcalá de Henares.

  Lo primero que hay que decir, es que la existencia de esas prácticas era conocida desde hace años, pero solo ahora, gracias a la iniciativa periodística de eldiario.es se ha podido tener constancia documental de las mismas.

   Es de sobra conocido, que la comunidad científica internacional condena la realización de dichas terapias, que deberían considerarse auténticas pseudoterapias, dado que la condicion afectiva sexual homosexual no es ninguna patología, sino una variante normal de la diversidad sexual humana y solo el prejuicio y la ideología pueden llevar a considerar deseable cambiar dicha condicion. Por otra parte, está demostrado fehacientemente que estas prácticas no llegan, en el mejor de los casos a cambiar la condicion y en el peor, pueden producir graves trastornos psíquicos y conducir incluso al suicidio.

   Por todo ello, como personas cristianas LGTBI+H, que nos sabemos hijos queridos de Dios, que nos hizo y nos ama tales y como somos, condenamos enérgicamente la puesta en práctica de dichas terapias, nos congratulamos de que hayan salido a la luz como prácticas ilegales y peligrosas que son, e instamos a los poderes públicos a investigar con seriedad y diligencia los hechos y a aplicar las sanciones pertinentes.

 

SI HAS SIDO VÍCTIMA DE ALGÚN TIPO DE TERAPIA REPARATIVA PARA CAMBIAR LA ORIENTACIÓN SEXUAL Y QUIERES DENUNCIAR PONTE EN CONTACTO CON EL GABINETE JURÍDICO DE ARCÓPOLI

http://arcopoli.org        buzon@arcopoli.org    TEL: 618547166

2019-07-12 COMUNICADO DE CRISMHOM SOBRE EL DOCUMENTO “VARÓN Y MUJER LOS CREÓ”

Una vez más en CRISMHOM tenemos que sobresaltarnos y lamentarnos por un documento del Vaticano. Acaba de ser publicado por la Congregación para la Educación Católica y lleva el título: “Varón y mujer los creó” Para una vía de diálogo sobre la cuestión del gender en la educación.

Ya desde el mismo título, la apelación al Primer Libro del Génesis para fundamentar la antropología cristiana en pleno siglo XXI, nos traen a la memoria algunos tristes episodios de nuestras iglesias, como el rechazo a la Teoría de la Evolución o el recurso a la célebre “costilla de Adán”.

También en el mismo título se introduce la palabra diálogo, pero luego el diálogo no aparece por ninguna parte.

No aparece el diálogo con la ciencia y buena prueba de ello es que en el documento no hay ni una sola cita que no sea del propio magisterio de la Iglesia en un ejercicio preocupante de solipsismo intelectual. La visión sobre la sexualidad humana del documento es monolítica e infundada y desconoce las contribuciones de la ciencia sobre el sexo genital, el sexo genético, la acción hormonal y la bioquímica cerebral en lo referente a las distintas orientaciones sexuales e identidades de género.

No hay tampoco diálogo con la psicología, ni escucha de la experiencia de las personas LGTBI y se sigue diciendo una y otra vez y se repite como un mantra que las diversas orientaciones sexuales e identidades de género se eligen, como si fueran fruto de la frivolidad y del capricho. Es grave que la Iglesia Católica no haya sabido escuchar en todos estos años las experiencias de sufrimiento, marginación, invisibilidad y vergüenza de las personas LGTBI, ni tampoco sus historias de dignidad y liberación y siga despreciando su testimonio a la hora de hablar de algo que les concierne de forma tan profunda.

Tampoco se escucha el grito cada vez más fuerte de las personas y comunidades LGTBI católicas que piden insistentemente que se les reconozca su estatuto de hijos e hijas de Dios, queridos por el Padre tales y como son, porque él los creó así, ni su dignidad de bautizados y miembros del Pueblo de Dios.

En resumen, un triste documento, inmovilista, desinformado, autorreferencial e inane que va a ahondar todavía más la brecha entre la Iglesia y la sociedad, que puede contribuir al rechazo y la violencia contra las personas LGTBI, que quiere inducir a la invisibilidad y el desconocimiento de la realidad LGTBI en el ámbito educativo y puede aumentar el sufrimiento de las personas LGTBI católicas y sus familias.

En CRISMHOM pedimos a Dios insistentemente que abra los corazones y las mentes de nuestros pastores, para que puedan acoger los dones que las personas LGTBI cristianas traen a nuestras iglesias.

 

 

 

 

 

2019-10-09 CARTA ABIERTA A LA IGLESIA CATÓLICA ALEMANA

Queridos hermanos y hermanas en la Fe: Desde CRISMHOM (Comunidad Cristiana Ecuménica LGTBI+H de Madrid, Comunidad de diversidad sexual e identidad de género), seguimos con atención los pasos del camino sinodal que habéis iniciado en vuestra iglesia de Alemania. Estamos esperanzados al saber que da comienzo un camino hacia una Iglesia más horizontal y participativa, en la que se escuchen las voces de los laicos que formamos, junto con nuestros pastores, el Pueblo de Dios. Como cristianos y cristianas LGTBI, católicos en su mayoría, nos gustaría ver que en nuestra Iglesia, a la hora de hablar de diversidad sexual e identidad de género, no se abordan los temas única y exclusivamente desde posturas dogmáticas y desde la jerarquía, sino que se dialoga y se escucha lo que las personas LGTBI tenemos que decir sobre nosotras mismas y nuestra experiencia de Fe. Por eso, oramos a Dios fervientemente para que este camino sinodal que ahora se inicia, no sin dificultades, y que va a abordar entre otros temas el papel de la mujer en la Iglesia y la moral sexual, obtenga frutos de honestidad, de libertad y de caridad. También para que se vayan abriendo sendas por las que todos y todas podamos caminar, que conduzcan al fin de la discriminación de las mujeres y las personas LGTBI en nuestra iglesia y en las demás iglesias cristianas. 

             

               OPEN LETTER TO THE GERMAN CATHOLIC CHURCH 

 

Dear brothers and sisters in Faith: We, CRISMHOM (LGTBI+H Christian Ecumenical Community in Madrid), are following very close the steps you’re taking in the recently begun Synod of your German Church. We feel full with hope, knowing a new way towards a more participative and horizontal-ruled church has been started, where voices from laics are listened, as we all make part, with our ministers, of God’s people. As LGTBI Christians, mostly Catholics, we would be pleased to confirm that sexual diversity and gender identity issues are not taken over by our Church exclusively from dogmatic positions and from hierarchies, but with an open dialog and listening what LGTBI people have to express about ourselves and our own Faith experience. Because of that, we fervently pray God, asking that this synodal way you are now starting, not without difficulties, called to deal with issues as women in Church and sexual morality, may achieve results of honesty, freedom and charity. Also, we pray for the opening of new paths where all us can walk, leading to the end of discriminations towards women and LGTBI people in our Church and all other Christian Churches.

Política de comunicación

Crismhom es una asociación cristiana ecuménica LGTB+H, comunidad de diversidad sexual, cuyos miembros son mayoritariamente católicos. Esta asociación trata de construir y potenciar la fraternidad y comunidad cristiana entre sus miembros desde el respeto a la forma de vivir la fe de cada uno de ellos. Igualmente, pretende potenciar la libertad y el principio básico de que sea DIOS AMOR el que guíe sus actuaciones.

La política de comunicación de Crismhom refleja este hecho, sintiéndose co-partícipe de todos aquellos movimientos, comunicados y asociaciones que busquen el crecimiento espiritual y la dignidad humana desde el respeto, la tolerancia, la libertad de expresión y de conciencia, la no violencia y el AMOR, identificándose especialmente con los que defienden la identidad LGTB cristiana.

No se hace partícipe de aquellos movimientos, comunicados o asociaciones que no reflejen el respeto a:

 

 * El hecho espiritual y los lugares sagrados donde se pone de manifiesto o se practica.
 * La no violencia y la libertad de expresión de los otros.
 * La dignidad del ser humano y sus derechos fundamentales.
 * Las minorías y los grupos marginados por su orientación sexual.
 * Cualquier forma de vivir la fe y el hecho espiritual, sea cristiana o de otras confesiones.

 

Oraciones y Celebraciones

 

Todos los jueves a las 20:30h en Barbieri 18, tiene lugar un rato ecuménico de oración comunitaria a la que está todo el mundo invitado. En este apartado se añaden algunas de las oraciones realizadas. Si quieres orar, esta es tu sección.

Celebraciones de la Cena del Señor

Esta sección contiene las celebraciones de la Cena del Señor, más cercanas a la tradición católica debido a la mayoría católica de simpatizantes de CRISMHOM.

2014-11-22 Cena del Señor: XXXIV Domingo "Cristo Rey"

XXXIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

FIESTA DE JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO

FINAL DEL CICLO LITÚRGICO “A”

Nos aproximamos al final del año litúrgico del calendario eclesial y por tanto se nos invita a reflexionar sobre la recapitulación de todo en Cristo.

Desde esta perspectiva me gustaría invitaros personalmente a contemplar las lecturas que se proponen en esta fiesta:

Las claves de comprensión vienen dadas por la primera lectura y por la última o Evangelio:

PASTOR-JUICIO

Dios mismo en persona es el que sigue nuestro rastro en la vida, estemos perdidos o no, para librarnos del mal. Pero si el Señor es mi pastor, como dice el Salmo, entonces nada me puede faltar. Aquí está la cuestión primera que se nos presenta. ¿Es Cristo nuestro pastor? Si no lo es Él…,¿Qué o quién lo será?

Primero de todo tenemos que reconocer nuestra condición de oveja y de dependencia ante un mundo que nos viene grande. Queramos o no, somos dependientes e interdependientes los unos de los otros, por eso no vivimos solos, sino en sociedad.

Esta sociedad nos ofrece múltiples “pastores” entre comillas y en minúscula que pretenden liderar nuestros sentidos:

a)   Las ideologías, las políticas, las luchas sociales… por los derechos y deberes.

b)   El hedonismo, estado del bienestar personal sin dejar que nada me afecte y conmueva el suelo que piso o la seguridad alcanzada.

c)    El culto al cuerpo físico

d)   Las drogas, el alcohol que anestesian nuestra conciencia para evadirnos de la realidad.

e)   El consumismo material como relleno de nuestros complejos

f)     El sexo como consumo humano.

No seamos ingenuos, nuestro corazón necesita afectos, nuestra mente necesita ideas y desafíos, nuestro cuerpo necesita ejercicio y calor humano y nuestra alma necesita paz y elevación espiritual.

¿Dónde encontrar la paz de nuestros sentidos?

A mi modo de ver, como cristiano, poniéndolos al servicio y la guía del único Pastor que merece nuestra entrega, Jesucristo.

Él recreó al ser humano crucificando en su humanidad todas nuestras pasiones para dominarlas y redimirlas. En sus heridas fuimos sanados y reconducidos hacia el Padre que nos creó.

Hacia lo Bello, lo bueno, lo noble y lo verdadero. Para habitar en la casa del Señor por años sin término.

Si ya te sientes oveja, el segundo paso es ser de Cristo, seguirlo a Él, escuchar su voz. No a otros dioses y señores.

¿Para qué?

Para que nos conduzca a las verdes praderas, hacia las fuentes tranquilas, a la paz del espíritu.

Dice el Papa Francisco:

1.    Vive y deja vivir

2.    Date a los demás como el agua del río se da por donde pasa, porque si se estanca, se corrompe.

3.    Que tus aguas sean remanso de peregrinos y no cascada turbulenta.

4.    Juega, diviértete con los tuyos, familia, amigos…, antes que divertirte sólo para ti mismo.

5.    Haz del Domingo un día especial.

6.    Ayuda a otros a conseguir sus objetivos en la vida.

7.    Cuida la naturaleza que nos acoge, nuestra casa común.

8.    Olvida rápidamente lo negativo, tan rápido como te sacas una espina que se te clava.

La necesidad por hablar mal del otro con chismes o difamación de sus secretos o intimidades, es indicativo de una baja autoestima, es decir, “yo me siento tan abajo que en vez de subir, bajo al otro”.

9.    Respeta al que piensa distinto: Podemos inquietar al otro con nuestro testimonio, pero dialogar para convencer,nunca. Cada uno dialoga desde su identidad. Se crece por atracción y no por conquista.

10. Busca activamente la PAZ, que es Cristo mismo, no la idea de quietud, parálisis o alienación, sino una paz activa del que sale al encuentro del ser humano.

Porque sólo es libre el que sabe hacia dónde va y con quién va en esta vida que es un viaje.

Cristo de una mano y el prójimo de la otra como cuando rezamos el padrenuestro, juntos caminando hacia Dios.

El Evangelio de Hoy habla por sí mismo. El juicio de Dios no será para indagar por el cumplimiento de las normas, de los cánones, ni por la exactitud con que se hayan celebrado los ritos. Sino que escudriñará el cumplimiento del mandamiento del amor a Dios y al prójimo.

“Cuando lo hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron”

Tuve hambre y me disteis de comer

Tuve sed y me disteis de beber

Fui forastero y me hospedasteis

Estuve desnudo y me vestisteis

Enfermo y me visitasteis

En la cárcel y vinisteis a verme

Esta es la tarea y el examen, pero el premio no nos corresponde a nosotros adjudicárnoslo ni tampoco disfrutarlo sin la tarea realizada.

¿No será este nuestro caballo de batalla desde el mundo lgtb?

La tentación de disfrutar de todo sin dar,  sin sacrificio, sin entrega, sin complicaciones, sin pérdidas de tiempo. Buscar el premio sin estas premisas, es ser ladrón y bandido como en la parábola del reino.

Todavía hoy se sigue vulnerando constantemente este binomio de amor que conduce a Dios (Cristo-prójimo) cuando no hay justicia social, derechos humanos, derechos LGTB, Y deberes comunes de convivencia.

Se preferiría una fe individual sin complicaciones comunitarias, pero pretender esto es relegar la fe a un rincón pequeño de nuestra conciencia. Sería desconocer el alcance del orden nuevo que inaugura el resucitado, una nueva creación en la que hay que reinventar todas las estructuras contaminadas por el pecado.

Por tanto, el mensaje de este domingo es claro: no es la forma o el resultado del juicio, sino el hecho de que habrá un juicio justo.

Que el mundo no viene de la casualidad y no acabará por casualidad. Ha comenzado con una palabra: “Que exista la luz…”  “Hagamos al ser humano…” y terminará con una palabra: “Venid benditos… Apartaos de mí, malditos…” La injusticia y el mal no tendrán la última palabra.

Con esta fiesta de Jesucristo Rey del universo, celebramos anticipadamente al Rey que vino, viene y vendrá desde nosotros mismos hasta su Parusía final.

Cena del Señor en torno al Adviento

 

¿Qué advenimiento («adviento») espera el hombre y la mujer contemporáneos? ¿Cómo vivir el adviento en una sociedad que no espera ningún «advenimiento»? Desde luego, no reduciendo el adviento a un «tiempo litúrgico», o a un tiempo pre-navidad. El Advenimiento que esperamos los cristianos es la Navidad, ¡es el Reino de Dios que se hace realidad en la Tierra! No es otro mundo… Es este mismo mundo… ¡pero «totalmente otro»!
 
Se puede ser cristiano sin celebrar el adviento, ¡pero no sin preparar el Advenimiento! Ser cristiano es hacer propia en el corazón la nostalgia de Aquel que decía «fuego he venido a traer a la tierra, y ¡cómo deseo que arda…!». Los cristianos no pueden inculturarse del todo en esta cultura antiutópica y sin «grandes relatos», porque somos hijos de la gran Utopía de la Causa de Jesús, y tenemos el «gran relato» del Proyecto de Dios… No podemos dejar de darnos la mano con los todos los hombres y mujeres de la tierra, de cualquier religión del planeta, para trabajar denodadamente por el Advenimiento del Nuevo Mundo. Cada vez se perfila mejor: crear un Mundo Nuevo, fraterno y solidario, sin imperios ni instituciones transnacionales o mundiales explotadoras de los pobres, lo que Jesús llamó “Reino de Dios”, pero dicho con palabras y hechos de este ya tercer milenio.
 
 
Ése es el Advenimiento que esperamos, el sueño que nos quita el sueño, lo que nos hace estar en «alerta».
 
Primera Lectura: Lectura de la profecía de Sofonías 3, 14-18a
Regocíjate, hija de Sión, grita de júbilo, Israel; alégrate y gózate de todo corazón, Jerusalén.
El Señor ha cancelado tu condena, ha expulsado a tus enemigos.
El Señor será el rey de Israel, en medio de ti, y ya no temerás.
Aquel día dirán a Jerusalén:
«No temas, Sión, no desfallezcan tus manos.
El Señor, tu Dios, en medio de ti, es un guerrero que salva.
Él se goza y se complace en ti, te ama y se alegra con júbilo como en día de fiesta.»
Palabra de Dios
 
Salmo responsorial: Is 12, 2-3. 4bed. 5-6 
R. Gritad jubilosos: «Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel.»
El Señor es mi Dios y salvador: 
confiaré y no temeré, 
porque mi fuerza y mi poder es el Señor, 
él fue mi salvación. 
Y sacaréis aguas con gozo 
de las fuentes de la salvación. R.
Dad gracias al Señor, 
invocad su nombre, 
contad a los pueblos sus hazañas, 
proclamad que su nombre es excelso. R.
Tañed para el Señor, que hizo proezas, 
anunciadlas a toda la tierra; 
gritad jubilosos, habitantes de Sión: 
«Qué grande es en medio de ti 
el Santo de Israel.» R.
 
Segunda Lectura: Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 4, 4-7
Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres.
Que vuestra mesura la conozca todo el mundo.
El Señor está cerca.
Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y súplica con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios.
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
Palabra de Dios
 
EVANGELIO: Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 3, 10-18
En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan:
- «¿Entonces, qué hacemos?»
Él contestó:
- «El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo.»
Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron:
- «Maestro, ¿qué hacemos nosotros?»
Él les contestó:
- «No exijáis más de lo establecido.»
Unos militares le preguntaron:
- «¿Qué hacemos nosotros?»
Él les contestó:
- «No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie, sino contentaos con la paga.»
El pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos:
- «Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego; tiene en la mano el bieldo para aventar su parva y reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga.»
Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba el Evangelio.
Palabra del Señor.
 
Comentarios, ecos y reflexiones personales
 
GESTO: CONSTRUYENDO UN BELÉN DIFERENTE
Este año pondremos una casa diferente, sin ángeles, sin pastores, sin reyes, porque en mi pueblo ya casi no existen, y niños y adultos no entienden que estén contigo sólo los que no se ven en la calle.
En su lugar pondremos personas de nuestra realidad.
 
Un parado, víctima de todas las multinacionales, de la codicia sin exceso, con las manos callosas. Tiene vergüenza y duele verle.
 
Una emigrante, sin patria, sin hogar ni papeles, de color, con olor y hambre. Quizá esta noche lo acoja alguien.
 
Un homosexual, perseguido por su afectividad, incomprendido y culpado de su realidad. Ansia ser aceptado y liberado de sus cadenas.
 
Una lesbiana, oculta e incomprendida, cargada con el lastre de su realidad de mujer. Hoy espera no ser prejuzgada y no ser señalada.
 
Un bisexual, que debe negar su realidad, obligado a elegir para no ser mirado como un bicho raro. Puede ser que pronto no sea visto como un vicioso.
 
Una transexual, a la que se ve como un monstruo, como un bicho raro, objetivo de burlas y mofas. Desea ser feliz e integrarse como una persona feliz.
 
Una prostituta, con mirada triste y mirada palpitante, usada y juzgada por casi toda la gente. Quizá esta noche reencuentre su dignidad.
 
Un drogadicto, aferrado a sus viajes y estrellas artificiales porque en la tierra no tiene presente. Quizá esta noche vea la estrella de su vida.
 
Una presa, de las de siempre, sin causa ni gloria, al margen de la sociedad y con barrotes. Quizá esta noche le llegue una ráfaga de aire libre.
 
Un enfermo de sida, separado, aislado, como una peste, tumbado en el lecho sin futuro y casi sin presente. Quizá esta noche alguien se acerque a él y le bese. ...
 
Ya sé que no están todos;
pero si me atrevo a ponerme yo,
y no me olvido a colocarte a Ti,
en este Belén será un belén en el que nos encontraremos todos
 
 
OFERTORIO
Señor, Dios nuestro, Madre y Padre lleno de Amor, en esta celebración te hacemos la ofrenda del Pan y el Vino, que representan tu cuerpo y tu sangre. Escogiste el alimento básico de las mujeres y los hombres sencillos, que elaboraban con el trabajo de sus manos. Elegiste el vino, bebida de fiesta y de confraternización. Señor, te los presentamos como signo de tu Amor a las mujeres y los hombres. 
 
Señor, te presentamos la bandera del Arco Iris, símbolo de la diversidad de la Creación. Sus colores nos recuerdan la riqueza que sólo tu infinito amor pudo crear. Te la ofrecemos con la esperanza que ponemos en tu Gracia y como nuestro estandarte para la consecución de tu Reino.
 
Señor, te presentamos el portal de Belén que acabamos de construir. En él se encuentran las mujeres y los hombres que anhelan tu nacimiento, que te buscan y que quieren  adorarte. No tienen más regalo que su corazón desbordante de esperanza y de amor hacia Ti.
 
Señor, junto a este portal nos ofrecemos a nosotras y a nosotros mismos, con nuestro carisma, nuestras aptitudes, nuestros sueños, nuestras esperanzas, nuestros puntos fuertes. Nos ponemos frente a ti como somos, felices de ser tus hijos e hijas, sin necesidad de ocultar quienes somos.
 
Peticiones
Señor, te pedimos:
Por nuestra Comunidad, para que en estas fiestas seamos testigos del nacimiento del Niño que viene a ser la salvación y la esperanza de la humanidad. Te pedimos que sepamos ser candil que ilumine en medio de esta sociedad.
 
Para en estos tiempos difíciles aflore la solidaridad, la fraternidad y el deseo por el bien común. Te pedimos que renazca el calor en los corazones, el deseo de ayudarnos los unos a los otros. Que CRISMHOM sea ejemplo y albergue de estos sentimientos.
 
Que te hagas presente en nuestros corazones, encendiendo en nosotros más amor por ti, por tu Evangelio y por nuestros hermanos y hermanas.
 
Por las personas que lo están pasando mal y se están quedando sin recursos; por los olvidados y olvidadas de nuestra sociedad; por las personas que viven en la calle; por los enfermos, por los sin techo, por los que no son aceptados en la sociedad. Por los ancianos, niños y mujeres que no tienen a nadie. 
 
Por los que trabajan por ayudar a los demás y por construir una sociedad mejor, para que nunca les falte tu aliento y sigan siendo canal por el que fluye tu amor.
 
Por las comunidades dentro de las Iglesias que nos discriminan, para que nos consideren verdaderos hermanos y lancen mensajes de inclusión y de solidaridad.
• Por los cristianos y cristianas que son discriminados por su realidad de fe y de afectividad y se sienten perdidos, para que encuentren en Ti el consuelo y el les sirvas de guía en su vida.
• Por los gays, lesbianas, transexuales y bisexuales de todo el mundo que tienen que enfrentarse al odio, a la injusticia y a la cárcel, que son víctimas de la homofobia, bifobia y transfobia, que se encuentran solos y perdidos; 
Dios nuestro, por tu misericordia, escucha nuestra oración.
 
(Peticiones libres)

Celebraciones de la eucaristía católica

Comentario al Evangelio del domingo

2017

2017-10--22 "Jesús anuncia con palabras y signos la buena noticia del amor del Padre a todos los hombres"

Este domingo celebramos el Domund, la  Jornada Mundial de las Misiones 2017. Jesucristo es el primero y el más grande evangelizador (Pablo VI). Jesús anuncia con palabras y signos la buena noticia del amor del Padre  a todos los hombres con la fuerza del Espíritu Santo. La Iglesia continúa en la historia la misión de Jesús de Nazaret.
En una sociedad que ha eclipsado la realidad de Dios, la misión de la Iglesia se centra en el primer anuncio del Evangelio, de la persona de Jesucristo. Como nos dice para esta jornada el Papa Francisco “ A través del anuncio del Evangelio, Jesús se convierte de nuevo en contemporáneo nuestro, de modo que quienes lo acogen con fe y amor experimentan la fuerza transformadora de su Espíritu de Resucitado que fecunda lo humano y la creación, como la lluvia lo hace con la tierra”.
Todo cristiano por el bautismo está llamado a ser misionero, evangelizador. Se necesitan misioneros cristianos lgtb que proclamen el primer anuncio del Evangelio entre los hombres y mujeres lgtb indiferentes a Dios y alejados  de la Iglesia. Parafraseando el lema del Domund: SE VALIENTE  y atrévete a formarte y a ser el misionero en el colectivo lgtb. Te invitamos a que  participes en la comisión de evangelización de Crishmom que reflexiona, prepara, y realiza acciones de cara a la evangelización del colectivo lgtb.
(Padrre Ramon LLorente Garcia) 
 
Lectura del santo evangelio según san Mateo (22,15-21):

En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. 
Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no miras lo que la gente sea. Dinos, pues, qué opinas: ¿es licito pagar impuesto al César o no?» 
Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús: «Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto.» 
Le presentaron un denario. Él les preguntó: «¿De quién son esta cara y esta inscripción?» 
Le respondieron: «Del César.» 
Entonces les replicó: «Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.»

Palabra del Señor
 
 
 

2017-10--29 " Por encima de la ley está el amor que escucha, que acoge y se compromete."

En el judaísmo oficial había 613 preceptos, 248 positivos y 365 negativos. Esto significa que para ser buen judío había que dedicarse todo el día a cumplir normas y realizar ritos, prácticas externas con relación a la experiencia personal con Dios y con los demás hombres. Jesús les recuerda a los fariseos lo fundamental de la Ley: amar enteramente a Dios y al prójimo. Esta noche he transmitido el inmenso amor de Dios a un chico transexual que ha venido hablar conmigo después de la Eucaristía de Crishmom. Le he manifestado que es un hijo amado incondicionalmente por Dios y acogido con su identidad transexual por la Iglesia; me ha relatado su experiencia de crecimiento y aceptación personal en su proceso de reasignación de sexo. Le he animado a que continúe con este proceso si le hace feliz y le realiza como persona. Hay que  seguir luchando por la despatologizaciòn de la transexualidad.
Antes, en la Eucaristía, el amor se ha hecho compromiso con la incorporación como socio comprometido de Crismhom del primer joven que sale del grupo de jóvenes. Está llamado a ser un joven modélico cristiano para el resto de jóvenes de Crismhom.
Por último, a la entrada de la boca del metro para venir a mi casa tres jóvenes han dicho en alto la palabra “Padre”. Me he vuelto y  he estado hablando con ellos un rato. Eran tres jóvenes gays que esta noche iban al ambiente a buscar sexo. Les he interpelado para que en vez de sexo busquen una relación sana de pareja. Han manifestado las dificultades de encontrar pareja en el ambiente. Dos de ellos han manifestado ser cristianos. Les invitado a que pasen por el local de Crishmom otro día y hablemos más despacio. Es el amor hecho servicio, hecho anuncio evangelizador. Por encima de la ley está el amor que escucha, que acoge y se compromete .Doy gracias a Dios por la experiencia de estos tres encuentros con jóvenes gays en diferentes situaciones personales. Rezaré esta semana por todos ellos.
(Padre Ramon Llorente Garcia)
 
Lectura del santo evangelio según san Mateo (22,34-40):

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?» 
Él le dijo: «"Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser." Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas.»

Palabra del Señor

2017-11-05 "El discípulo es el que tiene modelo a Jesucristo: su enseñanza, su estilo de vida y su camino hacia la cruz."

El Evangelio de San Mateo es conocido como el evangelio de la iglesia porque recoge los problemas las necesidades y la vida de la comunidad cristiana. También es el Evangelio  que nos indica cómo ser discípulos. El discípulo es el que tiene modelo a Jesucristo: su enseñanza, su estilo de vida y su camino hacia la cruz. Los fariseos representan el antimodelo de ser discípulo: vivir de la apariencia, buscar la admiración y los primeros puestos o  pretender que nadie me quite mi sitio, mi silla o mi puesto.
Desgraciadamente el fariseísmo es una enfermedad del espíritu que afecta tanto a las personas como a las instituciones. Frente a ello, Jesús nos propone llevar la Palabra de Dios en el corazón sin presumir de llevar la etiqueta de buen cristiano; en  la comunidad no hemos de buscar solo relacionarlos y acoger a los más simpáticos, atractivos e influyentes  sino sentarnos y dedicar tiempo a los más tímidos, con peor apariencia y que están más solos. La comunidad cristiana de Crishmom debe visibilizar la fraternidad y la opción por los más pobres del colectivo LGTB.
(Padre Ramón Llorente Garcia)
 
Lectura del santo evangelio según san Mateo (23,1-12):

En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros. Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo. El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

Palabra del Señor

2017-10-01 "Muchos homosexuales y transexuales os precederán en el reino De Dios."

El evangelio denuncia el postureo, forma de vida con doblez de todos aquellos que dicen y no hacen justificándose con discursos y palabras sin plasmarse en obras.Jesús amonesta a aquellos que con muy buena educación defienden la ortodoxia y sin embargo no viven las exigencias de la fe.Por el contrario, felicita a quien es con palabras más bruscas y hechos desenfadados o menos ortodoxos llevan a término lo que Dios quiere de ellos. La consecuencia es clara: muchos homosexuales y transexuales os precederán en el reino De Dios.

(Padre Ramon Llorente Garcia)

Lectura del santo evangelio según san Mateo (21,28-32):

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: "Hijo, ve hoy a trabajar en la viña." Él le contestó: "No quiero." Pero después recapacitó y fue. Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: "Voy, señor." Pero no fue. ¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?» 
Contestaron: «El primero.» 
Jesús les dijo: «Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia, y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no recapacitasteis ni le creísteis.»

Palabra del Señor

 

2017-10-08 Sembradores y cosechadores en la viña del colectivo LGTB+H

Dios ha dado al hombre una viña que es la hermana tierra para que la cultive la cuide y la proteja. El cristiano ha sido llamado y enviado a transformar la tierra en el reino de Dios. En otoño el Señor viene a recoger los frutos de nuestra cosecha. Pedimos perdón al Señor porque a veces  hemos sido viñadores perezosos y no hemos trabajado suficientemente por la implantación del reino de Dios y sus valores en el colectivo lgtb. También te ofrecemos, Señor, los frutos evangelizadores que hemos cosechado a lo largo del curso pasado como asociación cristiana lgtb. Te pedimos, Señor, que nos capacites  y nos  muevas a estar más comprometidos en la evangelización del colectivo lgtb.

(Padre Ramon LLorente Garcia) 

Lectura del santo evangelio según san Mateo (21,33-43):

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: "Tendrán respeto a mi hijo." Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: "Éste es el heredero, venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia." Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?» 
Le contestaron: «Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos.» 
Y Jesús les dice: «¿No habéis leído nunca en la Escritura: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente?" Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos.»

Palabra del Señor

2017-10-15 "No dejen de andar alegres."

Hay dos aspectos que caracterizan el ministerio de Jesús de Nazaret: la participación en banquetes y su dedicación a sanar íntegramente a las personas. Desgraciadamente muchas veces hemos convertido el cristianismo en una religión donde se destaca el sufrimiento, el dolor, la tristeza, y la resignación. Como dice frequentemente el papa Francisco muchos cristianos andan con cara de funeral. El evangelio de este domingo nos invita a recuperar el sentido de gozo de sentirnos hijos e hijas de Dios, la alegría de vivir y transmitir la buena noticia de Jesús y el carácter festivo de nuestras celebraciones litúrgicas.
Hoy celebramos también la memoria de Santa Teresa de Jesús. Mujer animosa y entusiasta decía a sus monjas:”andar alegres sirviendo”. La verdadera santidad es alegría porque “ un santo triste es un triste santo”.
El colectivo lgtb ha sido y sigue siendo un colectivo perseguido, maltratado, y humillado. También es un colectivo que por su lucha militante ha ido consiguiendo el reconocimiento de sus derechos civiles. Esto tiene que ser motivo de felicitación y de alegría. Por el sufrimiento acumulado en muchas ocasiones el colectivo lgtb  cae en un victimismo dolorista. Por supuesto que hay que solidarizarse con el dolor de tantos hombres y mujeres que por su condición sexual han sido y son perseguidos y discriminados pero eso no debe llevarnos al pesimismo y a la tristeza.Frente a ello las personas lgtb deben vivir la alegría de su diversidad afectivo sexual y transmitir con gozo la riqueza existencial de su  condición sexual y la experiencia de sentirse amados por Dios y  miembros queridos de la Iglesia. Como resumen, unas palabras de la doctora de la Iglesia:” no dejen de andar alegres”.
(Padre Ramon Llorente Garcia)
 
Lectura del santo evangelio según san Mateo (22,1-14):

En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: "Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda." Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: "La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda." Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: "Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?" El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: "Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes." Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.»

Palabra del Señor

2017-10-24 "La Iglesia está llamada a convertirse actuando y mirando con los ojos de Dios."

Lectura del Santo Evangelio Según San Mateo (20,1-16)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: "Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido." Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: "¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?" Le respondieron: "Nadie nos ha contratado." Él les dijo: "Id también vosotros a mi viña." Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz: "Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros." Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: "Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno." Él replicó a uno de ellos: "Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?" Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos.»

Palabra del Señor

La lógica de Dios es diferente a la lógica humana. A Dios le impulsa la pura gratuidad mientras que a nosotros nos mueven los  esfuerzos y los méritos acumulados. Dios llama a trabajar en su reino a todos los hombres y mujeres sin distinción de raza, idioma, color, y condición afectivo sexual. Que hombres y mujeres lgtbi  sean llamados por Dios para trabajar en su viña y que reciban de Dios la misma valoración y recompensa que los heterosexuales sigue sorprendiendo y escandalizando a muchos cristianos. La Iglesia está llamada a convertirse actuando y mirando con los ojos de Dios.

(Padre Ramon Llorente Garcia)

2017-11-12 "Hace falta que los cristianos lgtb opten por una creciente vida espiritual y que llenen sus lámparas de la vivencia del Señor "

En una primera lectura, parece egoísta el comportamiento de las vírgenes sensatas porque parece que faltan a la caridad no queriendo compartir su aceite con las vírgenes descuidadas.Sin embargo la parábola no versa sobre la caridad sino sobre la sabiduría acumulada y el cultivo de la vida interior. Esto es un trabajo personal e íntimo que nadie puede hacer por otro. Es muy distinto pasan los días agotando la existencia a comprometerse a tener siempre la alcuza llena del aceite del amor experimentado por el Señor en la oración y en la entrega a los demás.En un mundo superficial e insensato, es bueno que los cristianos llenen sus alcuza de espiritualidad, de recogimiento y de amistad con Dios para que cuando llegue el Esposo estemos preparados para participar de su banquete.
Desgraciadamente en el colectivo LGTB hay excesivo postureo, cultivo de la imagen corporal y superficialidad. En muchos casos se identifica al colectivo con esta visión externa y parcial. Hace falta que los cristianos lgtb opten por una creciente vida espiritual y que llenen sus lámparas de la vivencia del Señor fraguada en la oración y en una vida desgastada por los demás.Sería una novedad y una gran aportación para la Iglesia  el que vaya tomando cuerpo entre los cristianos una auténtica y sana espiritualidad LGTB
(Padre Ramón Llorente Garcia) 
 
Lectura del santo evangelio según san Mateo (25,1-13):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Se parecerá el reino de los cielos a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: "¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!" Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas: "Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas." Pero las sensatas contestaron: "Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis." Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: "Señor, señor, ábrenos." Pero él respondió: "Os lo aseguro: no os conozco." Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora.»

Palabra del Señor

2017-11-19 "Los pobres no son un problema, sino un recurso al cual acudir para coger y vivir la esencia del Evangelio."

Celebramos este domingo la primera jornada mundial de los pobres instituida por el Papa Francisco. Esta jornada pretende que las comunidades cristianas se conviertan cada vez más y mejor en signo concreto del amor de Cristo por los últimos y por los necesitados.
Jesús amo y se dedicó a liberar a los pobres y marginados del yugo de la injusticia y la marginación. Uno de los primeros signos con los que la comunidad cristiana se presentó en la escena del mundo fue el servicio a los más pobres.A lo largo de la historia la Iglesia ha hecho grandes obras de asistencia, promoción y defensa de los más pobres. Hoy sigue siendo la única institución que está presente en todos los ámbitos de la pobreza y de la marginación en la sociedad.
Pero la acogida, el encuentro y la integración de los pobres no puede ser tarea de unos pocos o de algunas instituciones eclesiales como, por ejemplo, Caritas. Toda la iglesia, todas sus comunidades y todos y cada uno de los cristianos estamos llamados a conocer, implicarnos y apoyar a los pobres y marginados. Crishmom, como comunidad cristiana lgtb, está llamada a optar preferencialmente por las personas lgtb más pobres y marginadas. Opción que se convierte en ser voz de denuncia  profética de las personas lgtb más discriminadas y rechazados de la Iglesia, opción que lleva a acoger con ternura y misericordia a las personas lgtb heridas y expulsadas de la Iglesia. Opción que nos compromete a  invitar e integrar a las personas lgtb vulnerables y con menos recursos materiales y habilidades sociales en nuestra comunidad cristiana. Sirva como resumen estas palabras del Papa que pronuncia al final de su mensaje para esta jornada: los pobres no son un problema, sino un recurso al cual acudir para coger y vivir la esencia del Evangelio.
(Padre Ramón Llorente Garcia) 
 
Lectura del santo evangelio según san Mateo (25,14-30):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó. El que recibió cinco talentos fue en seguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar las cuentas con ellos. Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: "Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco." Su señor le dijo: "Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor." Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo: "Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos." Su señor le dijo: "Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor." Finalmente, se acercó el que había recibido un talento y dijo: "Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces, tuve miedo y fui a esconder mi talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo." El señor le respondió: "Eres un empleado negligente y holgazán. ¿Con que sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese empleado inútil echadle fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes."»

Palabra del Señor

2017-11-26 "Jesús es Rey y Juez Universal porque ha amado hasta dar la vida"

Con la fiesta de Jesucristo, Rey del Universo, la Iglesia finaliza el año litúrgico en el que ha recorrido los grandes misterios de la vida de Jesucristo.
Los hombres de todas las épocas han querido saber cuándo era el final de la historia y qué señales lo acompañaban. Para los cristianos este final de la historia ha empezado con Jesucristo. Él es Rey victorioso coronado de espinas, sentado en el trono de la cruz, arropado con el manto de la desnudez y  flanqueado con el séquito de dos ladrones. Jesús es Rey y Juez Universal porque ha amado hasta dar la vida alimentando a la multitud, calmando la sed con agua viva a la samaritana, curando a muchos enfermos y liberando a muchos encarcelados por el Maligno .Es el Juez que ha sido antes reo por defender, apostar e identificarse con los pobres y marginados.
Sus palabras en el juicio final son escandalosas porque dice que Dios está en el hambriento, en el sediento, en el enfermo, en  el extranjero y en el encarcelado y sin embargo las personas religiosas le ven solo en el templo y en la vida espiritual. Al final de la vida se examinará del amor al prójimo y no tanto de las horas dedicadas a la iglesia y  al cumplimento de normas.
cuánto tiempo dedico a conocer, a acompañar y a ayudar  a las personas lgtbi más pobres y marginados? Ya tenemos las preguntas del examen ahora nos toca a nosotros comprometerlos por la dignificación y el reconocimiento del colectivo Lgtbi.
(Padre Ramon Llorente Garcia) 
 
Lectura del santo evangelio según san Mateo (25,31-46)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas, de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: "Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme." Entonces los justos le contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?" Y el rey les dirá: "Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis." Y entonces dirá a los de su izquierda: "Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis. Entonces también éstos contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistirnos?" Y él replicará: "Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo." Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.»

Palabra del Señor
 
 
 

2017-12-03 "El Señor vendrá a nuestra vida"

Este domingo comienza el tiempo de Adviento. San Bernardo habla de tres Advientos: el histórico, que ya ocurrió con la encarnación del Hijo de Dios en la historia; el que cada uno y la humanidad entera espera como final de la historia terrena; el que puede acontecer en el presente, en cada momento, al percibir el paso del Señor en el ahora.
El Evangelio de hoy nos habla de esta tercera venida del Señor en la vida diaria. Para percibir la presencia de Jesucristo es necesario estar bien despiertos, estar atentos y vigilantes. Si estamos solos centrados en nuestras cosas, si andamos distraídos en los escaparates navideños y si bajamos la guardia de nuestra vida espiritual, el Señor vendrá a nuestra vida y no lo veremos. El Señor también viene en el hermano LGTBI que necesita ser escuchado, que reclama nuestro tiempo o precisa de una palabra de aliento. 
(Padre Ramón Llorente Garcia)

 

Lectura del santo Evangelio según San Marcos 13, 33-37.

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: —Mirad, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento. Es igual que un hombre que se fue de viaje, y dejó su casa y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara. 
Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer: no sea que venga  inesperadamente y os encuentre dormidos.  Lo que os digo a vosotros, lo digo a todos: ¡velad! 

 

2017-12-10 "Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos."

En este segundo domingo de Adviento el protagonista es Juan Bautista, el precursor del Mesías. Era un hombre con una gran autoridad moral por su humildad, austeridad de vida y su valentía profética.
Su función era preparar el corazón ante la inminente venida del Señor. Para ello era necesario dejar limpio y sin piedras la senda de la propia vida para que el Señor pueda aterrizar y circular por ella. Qué obstáculos y barreras ponemos a Dios para que no arraigue y transite por nuestra vida?
Juan Bautista invitaba a sus oyentes a la confesión de los pecados y a la conversión. Este tiempo de Adviento es un tiempo penitencial. Te sugiero que celebres el sacramento de la Reconciliación para que el Señor limpie de tropiezos tu camino vital y seas una autopista diáfana donde Él pueda circular.
Invito a las personas LGTBI  a que celebren este sacramento donde se sentirán amados profundamente por Dios en su condición afectivo sexual, recibirán el perdón de sus pecados , la acogida misericordiosa de la Iglesia y la gracia para crecer en la santidad. Tengo la seguridad que la mayoría de los sacerdotes acogerán y acompañarán con cariño y amor paternal a las personas LGTBI en el confesionario. Esto es lo que está pidiendo el papa Francisco a los confesores: que el confesionario no sea una sala de torturas sino un recinto del amor y misericordia de Dios para todos los penitentes.
(Padre Ramón Llorente Garcia) 
 

Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 1-8

 

Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.  Está escrito en el profeta Isaías: 

«Yo envío mi mensajero delante de ti  para que te prepare el camino. 
Una voz grita en el desierto: "Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos."»
Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados. Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados, y él los bautizaba en el jordán.
Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y proclamaba: –«Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias.
Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.»

2017-12-24 "Maria modelo de Iglesia inclusiva"

 
En este cuarto domingo de Adviento la protagonista es la Virgen María con el relato de la Anunciación del nacimiento del Hijo de Dios.
Ya a lo largo del Adviento hemos recordado la capital importancia de la madre del Salvador con dos fiestas marianas: el 8 de diciembre, con la fiesta de la Inmaculada Concepción de María y el 18 de este mes se ha hecho memoria de Santa María de la O y Virgen de la Buena Esperanza.
En el evangelio de San Lucas, Jesús es anunciado a su madre, la Virgen María, mientras que en San Mateo se le comunica al padre, San José. San Lucas, rompiendo los cánones de la época, da el protagonismo a la madre.
El texto si inicia con una introducción que presenta a los personajes y sus circunstancias. Lucas sigue  con una larga sección central estructurada en tres anuncios del ángel y  tres reacciones de María, indicando así una evolución en el proceso espiritual y de fe de María.


Tras el primer anuncio del ángel se produce en Maria una recepción interior(“se preguntaba”);tras una segunda intervención celeste, Maria responde con una objeción razonable(“cómo será eso?”) y, tras el anuncio de la intervención del Espíritu Santo, su aceptación y entrega confiada a los planes de Dios( “hágase en mí según tu palabra”).
María es modelo para todo cristiano LGTBI. Todo cristiano LGTBI, en una sociedad e Iglesia tradicionalmente homófobas, se ha preguntado por su condición afectiva sexual y se ha confrontado vitalmente con Dios. Le ha resultado difícil integrar su fe y su condición sexual viviendo la experiencia de la incomprensión, el rechazo y  la marginación.A pesar de todo, la mayoría, como Maria, han manifestado su fiat a Dios creyendo que Dios iba a revertir la  situación del colectivo  y personal a nivel social y eclesial y que la Iglesia irá descubriendo que las personas LGTBI son un sacramento de la presencia de Dios y un carisma para enriquecer a la Iglesia y el mundo.
El relato termina con una breve conclusión que indica la partida del ángel. El cristiano, tras el auxilio divino, debe recorrer solo y con sus propias fuerzas el camino de maduración de la fe.
!Gracias, María, madre de la nueva Alianza, por  proteger a todas las personas LGTBI y por ser modelo de Iglesia inclusiva!
                                                                             (Padre Ramón Llorente Garcia) 
 
 
Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,26-38):

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. 
El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» 
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. 
El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.» 
Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?» 
El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.» 
María contestó: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» 
Y la dejó el ángel.

Palabra del Señor

2017-17-12 "Estad siempre alegres, el Señor está cerca”

El tercer domingo de Adviento se llama domingo “de la alegría “ y señala el paso de la primera parte del Adviento, más austera y penitencial, o una segunda parte centrada en el gozo expectante de la venida del Salvador. El título de este domingo procede de las palabras que se escuchan al inicio de la Eucaristía:” Estad siempre alegres (Gaudete en latín) en el Señor, os lo repito, estad alegres. El Señor está cerca”(Filipenses 4,4-5).

En este domingo la felicidad y la alegría es fruto de la noticia de la llegada de Jesucristo, el Dios con nosotros. De este modo el Evangelio es la persona de Jesucristo y la feliz noticia de la irrupción de Dios en nuestra historia. En este tiempo navideño ponemos nuestra alegría en las vacaciones, fiestas y cenas navideñas, en el intercambio de regalos y en los reencuentros familiares. Esto es bueno y saludable, pero quizás olvidamos o no tenemos tan presente que nuestra alegría procede del nacimiento de Jesucristo que nos trae la salvación, que nos libera del pecado y nos hace crecer como personas. Cómo podemos celebrar estos días la alegría de la llegada de nuestro Mesías? A qué nos compromete?
En este domingo de Gaudete el color litúrgico es el rosa (paño del ambon y casulla).Por su significado y simbolismo este tercer domingo de Adviento podría ser el domingo LGTBI de la Iglesia Católica.El domingo en el que la Iglesia se dedicara a acoger, dar a conocer y ofrecer pistas de integración del colectivo LGTBI en el seno de las comunidades cristianas.
(Padre Ramón Llorente Garcia)
 
Lectura del santo evangelio según san Juan (1,6-8.19-28):

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. 
Y éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan, a que le preguntaran: «¿Tú quién eres?» 
Él confesó sin reservas: «Yo no soy el Mesías.» 
Le preguntaron: «¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?» 
El dijo: «No lo soy.» 
«¿Eres tú el Profeta?» 
Respondió: «No.» 
Y le dijeron: «¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?» 
Él contestó: «Yo soy la voz que grita en el desierto: "Allanad el camino del Señor", como dijo el profeta Isaías.»
Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: «Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?» 
Juan les respondió: «Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia.»
Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.

Palabra del Señor

2018

2018-01-28 "Ser liberados por el Señor significa tomar las riendas de nuestra vida"

Con este evangelio Jesús comienza su ministerio público acompañado de sus discípulos. Este evangelio es el inicio de la descripción de una jornada de Jesús de Nazaret. Este evangelio se divide en tres partes:
1.-La enseñanza de Jesús en la sinagoga de Cafarnaun y la reacción de la gente asombrada de su doctrina.
Frente a los maestros de la ley, Jesús enseña con autoridad. La palabra que se utiliza para hablar de la autoridad de Jesús es exousia, que  significa” de lo que uno es”. La autoridad  proviene de hacerlo desde lo que es uno realmente; hace referencia a la autenticidad. Jesús enseña con la autoridad de hacer lo que dice, es coherente porque une su fe y su vida. Frente a los escribas que se remiten a otros maestros, Jesús enseña con una autoridad propia. Jesús como el Hijo de Dios es la Palabra que ilumina a la persona, que le muestra la verdad y  que le conduce a Dios.
2.-El encuentro de Jesús con el hombre con un espíritu inmundo. Es la parte central y más importante de este evangelio. Jesús da órdenes con autoridad, el decir, hace que obedezca el espíritu inmundo y que salga del hombre poseído. La Palabra de Jesús libera integralmente a la persona , transforma a la persona sanándola desde lo más profundo de su ser, arrancando de raíz todo el mal que la atenazaba.


El espíritu del mundo sabe quién es Jesús, el Santo de Dios.Es la presentación pública de los dos polos: Dios y el demonio. Que el demonio reconozca a Dios es quererse poner a su altura, manifestar su indignación por querer ser extirpado del hombre y dejar claro la tensión entre ambos. Con Jesús ha llegado la soberanía definitiva de Dios y eso pone muy nervioso al Maligno. Lo fundamental de este texto es el comienzo de la victoria de Dios sobre el mal.
3.-La reacción de los presentes ante la curación del hombre con espíritu inmundo y la fama de Jesús que se extiende por Galilea.
La reacción de la gente es de estupor, esto es, ven y observan el poder de Dios sobre el mal y lo que implica ser sanado con el dedo de Dios . Ser liberados por el Señor significa tomar las riendas de nuestra vida, crecer personal y espiritualmente, y comprometernos con la implantación del Reino de Dios. Frente a esto, en muchas ocasiones preferimos el victimismo, el no ser sanados para vivir de la queja, con parálisis y centrados en nosotros mismos.
Que experiencia tengo de ser liberado y sanado por la Palabra de Jesús en mi condición LGTBI? Prefiero el victimismo o vivir mi condición LGTBI en un proceso de crecimiento personal pidiendo  al Señor sanar las heridas de mi condición afectivo-sexual?
(P.Ramòn Llorente Garcia) 
 
Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,21-28):

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos entraron en Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad.
Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar: «¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.»
Jesús lo increpó: «Cállate y sal de él.»
El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió. Todos se preguntaron estupefactos: «¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen.»
Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

Palabra del Señor
 

2018-02-11 "Las personas LGTBI son vasijas bien hechas por las manos del Alfarero Divino"

El evangelio nos describe la primera actividad de Jesús en Galilea que es la curación de un leproso. La lepra era considerada como uno de los peores males que uno podía sufrir. El leproso era como un muerto viviente, tenía que vivir apartado de la ciudad y era considerado impuro, por lo que nadie podía encontrarse con él; el que se encontraba y tocaba a un leproso se convertía en una persona impura. La curación de un leproso era comparada con la resurrección de un muerto. Además de la lepra ritual, es decir, aquella que hacía que el leproso fuera  tenido por impuro, estaba la lepra moral, que consistía en que se creía  que el leproso había cometido un pecado grave y por eso Dios le había castigado con esta enfermedad. El leproso era un pecador público y estaba estigmatizado.
Desgraciadamente hoy los hombres y mujeres lgtbi siguen siendo tratados en algunos sectores de la sociedad y de la Iglesia como leprosos sociales, como seres impuros, pecadores y enfermos. Lo más grave es la interiorización de esta apreciación negativa que hacen algunos sectores sociales y eclesiales en personas Lgtbi cristianas que lleva a la culpabilización y al autorechazo, a que se consideren ellas mismas leprosos morales.
Lo primero que hay que manifestar es que las personas Lgtbi como creadas por amor a imagen y semejanza de Dios, no están enfermas, son personas muy sanas y dignas en su identidad afectivo sexual; son vasijas bien hechas por las manos del Alfarero Divino.
Jesús, rompiendo las reglas rituales religiosas, acoge, toca y acompaña a los leprosos sociales de su época. Jesús sigue reconociendo, acogiendo, mostrando su amor e invitando al discipulado a hombres y mujeres Lgtbi, aún leprosos invisibles en la Iglesia. Además las personas lgtbi son invitadas, como hace el evangelista San Marcos con el leproso, a ser pregoneros del Evangelio en todas las partes especialmente en medio de su colectivo.
Lo segundo que quiero remarcar es pedir perdón de parte de la Iglesia por las actitudes y manifestaciones eclesiales que han atentado y atentan contra la dignidad de las personas lgtbi y que les causa tanto dolor y sufrimiento. Pedir perdón porque incomprensiblemente algunas diócesis española siguen promoviendo terapias reparadoras a las personas lgtbi con la iniciativa y apoyo de sus obispos.
Lo tercero es felicitar y alentar a las personas lgtbi que luchan y trabajan por la normalización y el reconocimiento de los derechos y la dignidad de las personas lgtbi en la sociedad y sobre todo en la Iglesia. Aunque se va despacio, ya se van viendo frutos de su trabajo en la Iglesia. El encuentro hace unos días de Crishmom con delegados de  la Vicaria de Pastoral  Social  e Innovación de la diócesis de Madrid y la visita y acogida en ese encuentro por parte de Don Carlos Osoro, arzobispo de Madrid es un paso esperanzador e ilusionante. Quiero dar las gracias especialmente al Vicario Episcopal, don José Luis Segovia por su implicación personal en la defensa y reconocimiento eclesial del colectivo lgtbi y por la iniciativa de este encuentro, su cálida acogida y sus palabras de apoyo y aliento.
Las personas lgtbi son personas  sanas y buenas  por su identidad afectivo sexual. Los leprosos y “malos” son aquellos que siguen culpabilizando y estigmatizando al colectivo lgtbi. Espero que ya en esta próxima Cuaresma, abriéndose al Espíritu Santo cambien de actitud, se curen pronto y se conviertan de “leprosos” en misioneros de la  diversidad afectivo sexual dentro y fuera de la Iglesia. Esperemos que den los primeros frutos en Pascua.
(Padre Ramón Llorente Garcia) 
 
Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,40-45):

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: «Si quieres, puedes limpiarme.»
Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Quiero: queda limpio.» 
La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio.
Él lo despidió, encargándole severamente: «No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés.»
Pero, cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo, se quedaba fuera, en descampado; y aun así acudían a él de todas partes.

Palabra del Señor
 

2018-03-11 "Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna."

El hombre en muchas ocasiones vive la experiencia del exilio, es decir de alejarse voluntariamente de Dios. Cuando el hombre vive apartado de Dios experimenta la tiniebla, la ausencia del amor, la frialdad y el desamparo. En estas circunstancias el hombre siente nostalgia del amor de Dios y descubre la necesidad de volver a encontrar la luz que le guíe al Señor.
Y, cuál es la luz que ilumina al hombre el camino de regreso a Dios? Qué llama calienta el corazón del hombre para sentir el amor misericordioso y el perdón de Dios? La luz es mirar y contemplar a Jesús Crucificado. Con estas palabras hoy el evangelio nos lo dice:”Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna”.
La Cruz es el signo máximo del exilio del amor de los hombres hacia Dios, el lugar donde el odio y la oscuridad se han aliado para matar al Inocente, al Hijo de Dios; el sitio donde se ha querido alejar y expulsar a Dios. Y a la vez la cruz es el sitio donde el amor de Dios se manifiesta en toda su plenitud perdonando de corazón a sus enemigos y ofreciendo la vida eterna a toda la humanidad. En la cruz el perdón y el amor gratuito de Dios es la Luz que nos hace volver hacia Él.
Invito a todo hombre y mujer Lgtbi que mire y contemple a Jesús crucificado y en Él descubrirá el amor desbordante de Dios, su perdón incondicional y su poder sanador que cambia la vida de la persona.Atrévete a mirar a Jesús crucificado y, a pesar de tener el rostro desfigurado, dolorido y ensangrentado, su mirada te atrae porque está llena de ternura, amor y perdón. Su mirada hace que te dé un vuelco el corazón, te sientas sanado, perdonado y descubras nuevamente la necesidad de volver tus ojos a Dios y de emprender el camino de regreso a la casa del Padre.El Crucificado te hará sentir la presencia transformadora  del Espíritu para ser el hombre y la mujer nuevos que Dios quiere de ti. Te sugiero que esta semana dediques un rato a mirar una estampa del Crucificado, un crucifijo y te dejes mirar por El. También estos días puede ser una ocasión para rezar el viacrucis y pedir por todas las personas Lgtbi que viven la experiencia de la cruz de la incomprensión, rechazo, discriminación, tortura y muerte.
(Padre Ramón Llorente Garcia)
 
Lectura del santo evangelio según san Juan (3,14-21):

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: «Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios. El juicio consiste en esto: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra perversamente detesta la luz y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras. En cambio, el que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.»

Palabra del Señor

2018-04-02 "Los cristianos Lgtbi como discípulos de Jesús están llamados a ser instrumentos de sanación "

El evangelio nos describe una jornada de la vida pública de Jesús en tres escenas:
1.-La curación de la suegra de Pedro. El escenario ha cambiado ya no es la sinagoga sino la casa, lugar profano. Allí también se va a manifestar la soberanía de Dios a través de la sanación de la suegra de Pedro. Que la mujer estuviera postrada en la cama con fiebre significa que estaba grave. Jesús en un gesto típico, la toma de la mano y la levanta. Con este signo Jesús manifiesta que la soberanía de Dios manifestada en la curación de la mujer se produce también en el ámbito profano, en la vida cotidiana. La mujer inmediatamente se pone a servirles. Es la característica propia y fundamental de discípulo: el servicio gratuito y callado.
2.-Un sumario de la actividad de Jesús centrado en sanaciones.  Al anochecer cuando la ley del sábado ya se había terminado y estaba permitido desplazarse, llevan a Jesús a todos los enfermos para que lossane. En esta escena se pasa de la curación individual a otras curaciones en masa.Jesús hace presente el reino de Dios a través de la liberación integral de la persona, incluida su sanación. Es la irrupción de la soberanía de Dios que va venciendo al mal ya en este mundo. Aparece aquí el misterio del enfermo no sanado. Aunque le llevaron todos los enfermos, Jesús curo a muchos pero no a todos. Es el misterio desgarrador de la enfermedad que no es sanada y que tiene que afrontarse desde el abandono y la confianza total en Dios.
3.-El encuentro de Jesús con sus discípulos, su oración matinal y la salida a Galilea. Aparece por primera vez la falta de comprensión de sus discípulos a las palabras de Jesús de que debe anunciar el Evangelio a otras regiones de Galilea mientras que los discípulos quieren retenerle en Cafarnaun. Los discípulos quieren marcar la agenda de Jesús, también los demonios quieren adelantar la identidad de Jesús. En ambos casos es querer atrapar a Jesús, es querer marcarle el camino. Ésa es la gran tentación del discípulo: no dejar que sea el maestro el que marque el camino sino que el discípulo quiere marcar el itinerario y el tiempo del maestro. Jesús siempre va por delante marcando el camino y la hora de su glorificación y reacciona con dureza cuando Pedro quiere trazar su camino. “Apártate de mí  Satanas”, le contesta a Pedro cuando no desea que Jesús afronte la cruz.
Galilea es el escenario de la predicación de Jesús confirmada con signos, en este caso, con curaciones físicas. También vemos en este episodio como Jesús de noche sale para orar en un lugar solitario. Por tanto en Jesús se unen estas tres dimensiones: la oración, la predicación y la misión. Todo discípulo, como Jesús, está llamado a orar para saber la voluntad de Dios sobre él, predicar el Evangelio con palabras y obras y realizar los mismos signos de sanación que hizo el Señor.
Los cristianos Lgtbi como discípulos de Jesús están llamados, desde la experiencia de ser sanados interiormente, a servir a los demás de manera gratuita y en gestos cotidianos. También son invitados a ser pescadores de hombres, es decir, siendo instrumentos de sanación de todas las heridas afectivo sexuales de sus hermanos del colectivo.
Y Jesús llama a los cristianos lgtbi  a que no se encierren en sus pequeñas comunidades cristianas Lgtbi sino que salgan fuera, a la Galilea de los gentiles, y allí anuncien el Evangelio con palabras y con signos.
(Padre Ramón Llorente Garcia) 
 

Lectura del santo evangelio según san Marcos 1,29-39

En aquel tiempo, al salir Jesús y sus discípulos de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar.

Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron. "Todo el mundo te busca." Él les respondió: "Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido." Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios.

Palabra del Señor 

2018-04-03 "Dios habita en ti y te hace ser lugar de encuentro de Dios para otras personas"

En el evangelio Jesús critica el abuso en la utilización del templo con fines mercantilistas. Hay una crítica de la fe por parte de Jesús cuando se establece una relación comercial con Dios. Esto sucede cuando se pone una vela, se hace un sacrificio, se visita un lugar santo, se hace una pequeña ofrenda, con la condición de que Dios me otorgue el favor , me quite la dificultad, me sane de la enfermedad y me libere de las cruces de la vida. Si me lo concede soy feliz, pero si el Señor no me da lo que le pido, me enfado con él, dejo de rezar e incluso puedo plantearme dejar de creer en El.
En el texto de San Juan también se diferencia templo de santuario. Templo es el edificio material y el santuario es símbolo del acontecimiento de la muerte de Jesús y de su resurrección. El cuerpo de Jesús, primero muerto y luego resucitado de entre los muertos es el verdadero templo, la casa de oración para todos los pueblos.
San Pablo nos recuerda también que somos templo de Dios y que le Espíritu Santo habita en nosotros. Cada persona es un templo del Espíritu Santo. Como hombre o mujer lgtbi, eres consciente que eres templo del Espíritu Santo, que Dios habita en ti y que te hace ser lugar de encuentro  de Dios para otras personas? Es un gran regalo de Dios, por el que hay que darle gracias. Y a la vez es una gran responsabilidad: Dios quiere que a través de nuestro templo, que es toda nuestra persona, los demás se encuentren y oren con El.
Cómo está tu persona como templo espiritual? Hago de mi templo un lugar de mercadeo con Dios? Cómo puedo crecer para que todo mi ser incluido mi cuerpo sea templo del Espíritu Santo?Es mi templo personal un lugar dedicado a la oración, alabanza de Dios, lugar de acogida y de caridad con el prójimo?
Ven, Espíritu Santo y haz de todo mi ser, también de mi corporalidad, un templo dedicado a Dios y santuario de  amor hacia los demás!
(Padre Ramóm Llorente Garcia)
 

Lectura del santo evangelio según san Juan 2,13-25

Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo: "Quitad esto de aquí; no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre." Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: "El celo de tu casa me devora." Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron: "¿Qué signos nos muestras para obrar así?" Jesús contestó: "Destruid este templo, y en tres días lo levantaré." Los judíos replicaron: "Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?" Pero hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.
Mientras estaba en Jerusalén por las fiestas de Pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo los signos que hacía; pero Jesús no se confiaba con ellos, porque los conocía a todos y no necesitaba el testimonio de nadie sobre un hombre, porque él sabía lo que hay dentro de cada hombre.

Palabra del Señor 

2018-07-01 "El Bautismo del Señor"

Celebramos este domingo la fiesta del bautismo de Jesús. En el evangelio de San Marcos el bautismo de Jesús es la pieza central de su prólogo teológico enmarcado entre el anuncio de Juan el Bautista y las tentaciones en el desierto. El bautismo de Jesús tiene tres escenas:
La primera escena es el hecho de que Jesús sea bautizado por Juan en el Jordán. Aquel que no cometió pecado se puso en la fila de los pecadores y se deja tratar como pecador para cargar sobre sus hombros el peso de la culpa de la humanidad, también de la culpa de cada uno de los hombres y, por tanto,  de cada una de nuestras culpas . Como señaló un poco más adelante Juan Bautista a sus discípulos :  “Ese es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.”También  el bautismo fue por parte de Jesús un gesto de humildad, su deseo de asumir plenamente la condición humana.Jesús también asumió y dignificó la condición LGTBI y, como consecuencia,le llama a cada persona LGTBI a su realización personal teniendo a Jesús como modelo de ser persona.
La segunda escena es la venida del Espíritu Santo sobre Jesús. Jesús es ungido no con óleo  como los reyes y sumos sacerdotes de Israel sino que es ungido con Espíritu Santo. Jesucristo viene a bautizar con Espíritu Santo para dar vida abundante, plena, eterna; vida que libera, sana y resucita; vida que invita a cada hombre a llevar a cabo el proyecto que Dios había diseñado sobre él.Bautizada en el Espíritu, toda persona LGTBI está llamada a desarrollar el proyecto que Dios ha pensado sobre él desde su condición afectiva y sexual.Todo bautizado LGTBI obtiene como don divino un sello espiritual indeleble que le marca interiormente para siempre como perteneciente a Jesucristo y como miembro vivo de su Iglesia.
En la tercera escena el Padre declara que Jesús, el Mesías, es su Hijo amado y manifiesta a la Humanidad la comunión perfecta que le une al Hijo. La obediencia del Hijo a la voluntad del Padre a lo largo de toda su vida  es la expresión de amor tan grande que le une al Padre. En el bautismo toda persona LGTBI es reconocida como hijo amado del Padre. El seguimiento  a Jesucristo de toda persona LGTBI  es la  mejor respuesta filial a la llamada amorosa al Padre. El Padre te dice a ti personalmente:” Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco “, es decir ,” estoy orgulloso de que seas mi hijo amado y se lo quiero decir a todo el mundo”.
(Padre Ramón Llorente Garcia) 

Evangelio según san Marcos (1,7-11)

En aquel tiempo, proclamaba Juan: «Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.» Por entonces llegó Jesús desde Nazaret de Galilea a que Juan lo bautizara en el Jordán. Apenas salió del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar hacia él como una paloma. Se oyó una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto.»         Palabra del Señor

 

2018-14-01 "El discípulo LGTBI está llamado a ser apóstol en la diversidad afectivo-sexual."

En el Evangelio según San Juan tras el prólogo inicial se describe una semana de la actividad de Jesús.El evangelio de este domingo nos narra el tercer día de la semana centrado en el comienzo del discipulado con Jesús. El evangelio tiene tres partes:
1.La presentación de Juan a Jesús y la transición de los discípulos de Juan a Jesús: Juan  presenta a Jesús como el Cordero de Dios inmolado en la cruz que Victorioso de pie abre el libro de la vida como nos recuerda el Apocalipsis:”Eres digno de recibir el libro y romper sus sellos porque has sido degollado y con tu sangre has adquirido para Dios hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación y los has constituido en reino para nuestro Dios y en sacerdotes que reinará sobre la tierra” (5,9). Juan indica a sus discípulos que sigan a Jesús, que no es el Mesías Poderoso y Espectacular sino  el Cordero degollado y sufriente.
2. El encuentro y diálogo de Jesús con los discípulos de Juan:El discípulo es aquel que escucha la palabra de Dios y busca la luz de la verdad, el agua viva, la felicidad plena.El discípulo es el que tiene actitud de  querer aprender continuamente, de estar dispuesto a cambiar de actitud, de abrir nuevos horizontes, de buscar caminos de compromiso y de evangelización.  El discípulo es aquel que cada día se deja enseñar por Jesús.Dejando a Juan, los discípulos siguen a Jesús, que es el Camino, la Verdad y la Vida (cf. Juan 14,6). Jesús ante la búsqueda de los discípulos y la pregunta de dónde vive les invita a entrar en su intimidad, formar parte de su familia e iniciarse en la escuela del discipulado de Jesús: “venid y veréis”. Estás dispuesto a entrar en el discipulado de Jesús, conocerle personalmente,profundizar en la fe, implicarte más en el proyecto de Jesús  y formar parte del grupo de discípulos ? Se necesitan discípulos LGTBI que opten por entrar en el discipulado de Jesús, que vivan su estilo de vida, que conozcan su mensaje y que se vayan pareciendo cada vez más al mismo Jesús. 
El discípulo también es el que permanece con Jesús.  El discípulo permanece unido a su palabra, en su amor y a la propia persona de Jesús:” permaneced unidos a mí, como yo lo estoy a vosotros. El que permanece unido a mí, como yo lo estoy unido a él, produce mucho fruto”(Juan 15,5).
3. Andres lleva a Simón donde Jesús: El discípulo que ha entrado en un proceso de discipulado y conoce más profundamente a Jesús se convierte a su vez en apóstol. Andrés es un discípulo misionero que lleva a Pedro a conocer a Jesús para que se convierta a su vez, a través del discipulado,  en discípulo misionero. El discípulo LGTBI está llamado a ser apóstol  en la diversidad afectivo-sexual. Simón  es llamado a una misión especial: ser piedra (Pedro)de la iglesia.  El discípulo LGTBI  debe estar bien formado y debe ser la piedra que señale y conduzca a las personas LGTBI a la Iglesia.
(Padre Ramòn Llorente Garcia)
 
Lectura del santo evangelio según san Juan (1,35-42):

En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: «Éste es el Cordero de Dios.» 
Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. 
Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: «¿Qué buscáis?» 
Ellos le contestaron: «Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?» 
Él les dijo: «Venid y lo veréis.» 
Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice: «Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo).»
Y lo llevó a Jesús. 
Jesús se le quedó mirando y le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro).»

Palabra del Señor

2018-18-02 "Jesús tentado en el desierto"

El evangelio del primer domingo de cuaresma tiene dos partes: la tentación de Jesús en el desierto y el comienzo de la predicación de Jesús en Galilea. Me voy a fijar solo en la primera parte: la tentación en el desierto.
Jesús ha recibido en el bautismo el Espíritu que ahora le empuja al desierto, lugar de duras pruebas, de tentación de Satanäs, y a la vez ,lugar del encuentro con Dios. Jesús estuvo 40 días en el desierto evocando los 40 años de Israel por el desierto hasta entrar en la tierra prometida. Cuarenta años era el tiempo de una generación en la época de Jesús. Esto significa que Jesús fue tentado por el Maligno a lo largo de toda su vida. Antes de iniciar su ministerio público, Jesús es tentado por el Demonio en su función mesiánica.  
En el Evangelio según San Marcos el desierto es una reconstrucción del paraíso original. Jesús es acompañado y vive en armonía con las fieras salvajes. Los ángeles le sirven y le administran alimentos. En este contexto Jesús, como Adán, es tentado por Satanas.
Jesús fue tentado a que actuara como Mesías con el poder de Hijo de Dios, es decir, en su naturaleza divina sin desarrollar su condición humana. Si como Dios, Jesús podía saciar el hambre de la humanidad, si con hechos super espectaculares podía mostrarse como Dios y la gente al verlos  se le rendirá y se postrará a sus pies, para que iba a perder el tiempo eligiendo a unos discípulos instruyéndoles poco a poco, haciendo pequeños signos que podían ser mal interpretados y para que se iba a enfrentar a las autoridades judías que podían acabar con Él sin demostrar claramente quién era. 
Nosotros en el paraíso de nuestra vida somos también tentados. El  Demonio nos dice que somos un objeto más de la creación, que no somos sujetos interlocutores de Dios , que no somos creados por amor y llamados a un proyecto especial. Dios nos creó y se ha olvidado de nosotros. Dios mira  impasible el sufrimiento humano. Por eso Satanas dice al hombre que viva la existencia como una pieza más del engranaje de la creación y, como consecuencia, le invita a que no se complique la vida sacando lo mejor de sí. Le dice: disfruta, consume, mira solo para ti, se competitivo. sube pisando al de al lado, no intentes cambiar el mundo, se insensible al dolor y necesidades ajenas, cultiva tu cuerpo y mente para tu satisfacción personal, y exprime tu vida aquí y ahora al máximo porque no hay nada más; cuando mueras a lo sumo, serás una pieza reemplazada por otra. Es la versión postmoderna del“ carpe diem”.
Jesús venció la tentación y encarnó la figura de Mesías que, sin dejar de ser Dios, asumiendo  las dificultades limitaciones ,contrariedades y sufrimientos de la condición humana.
Esto le llevó a ser un mesías sufriente, crucificado. Pero justamente Jesús, el Verbo de Dios, que asumió la condición humana hasta sus últimas consecuencias incluida la muerte en cruz, no salvó desde dentro de nuestra propia naturaleza humana. Por ello San Marcos le considera a Jesús como nuevo Adán que ha superado la tentación y nos abre el tiempo escatologico que describe Isaías con la paz mesiánica de la armonía de animales enfrentados y que en este evangelio se describe con la convivencia de Jesús con las fieras salvajes. 
Porque Jesús venció la tentación y nos ha salvado, nos da la seguridad de que podemos con Él vencer la tentación, que somos también hijos de Dios, un Tu con el que Dios se relaciona de igual a igual,que estamos llamados q ser cocreadores y colaboradores de su Reino y que respondemos a un proyecto que tiene como meta el cielo nuevo y la tierra nueva donde habite la paz y la justicia.
La versión original de Horacio “carpe diem” no es vivir el presente olvidando el futuro sino vivir sacando lo mejor de uno mismo para ofrecerlo a los demás. Vive el carpe diem poniendo todos tus talentos al servicio del Reino de Dios Así responderás al plan de Dios venciendo la tentación de una vida plana y sin horizonte.
Cuáles son los mayores tentaciones  que tienes como persona lgtbi?  Cómo te influye el carpe diem del ambiente lgtbi?Cómo puedes vencer estas tentaciones sacando lo mejor de ti mismo para ser partícipe de la construcción del Reino de Dios?
(Padre Ramóm Llorente Garcia) 
 
Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,12-15):

En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían. Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. 
Decía: «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.»

Palabra del Señor
 
 
 

2018-21-01 "Eres consciente de que el “aquí y ahora” es el tiempo que se te ofrece para optar por Jesucristo?"

Con el evangelio de hoy comienza la misión de Jesús en Galilea, que ocupa toda la primera parte del Evangelio según San Marcos. El evangelista empieza narrando que Juan Bautista ha sido encarcelado, para que no se olvide que también Jesús será encarcelado, sufrirá calamidades y tormentos, y será ajusticiado por la salvación de todos los hombres.
El texto tiene dos partes: una, la primera proclamación de Jesús. En esta primera parte hay cuatro afirmaciones fundamentales: 
1.-Ha llegado el momento clave de la historia, con Jesús irrumpe el momento definitivo de la revelación de Dios. Se nos pide que descubramos que hoy es el tiempo culminante de nuestra vida.  Es el momento oportuno para decidir y optar por la persona de Jesús y su proyecto.Eres consciente de que el “aquí y ahora” es el tiempo que se te ofrece para optar por Jesucristo?
2.-Está cerca el Reino  de Dios. Con Juan el Bautista se termina el tiempo de la promesa, el tiempo de los profetas que anuncian la llegada del reino de Dios. Con Jesús llega el reino de Dios; en Jesús ,Dios reina en la vida humana y en nuestra historia. Creer en Jesús significa aceptar que Dios reine en nuestra vida y luchar por la implantación del reino de Dios en el mundo. Pero el reino de Dios es un don de Dios, por eso todos los días en el padrenuestro repetimos: venga a nosotros tu reino. Dejas que Dios reine y gobierne tu vida? Das gracias a Dios porque te ofrece participar de su reino y te invita a construirlo con el?
3.-Convertíos. La experiencia de ser hijo amado partícipe del reino del Padre debe llevarte a la conversión, es decir, al cambio de actitudes,  el modo de pensar y actuar; apostar por unas opciones, fijar unas prioridades y desarrollar unos compromisos. Solo el que ha experimentado el amor De Dios y el que ha sentido la misericordia de Dios, siente la necesidad de convertirse. Sientes la necesidad de la relación personal y amorosa con Dios que te lleve a transformar tu vida, a crecer como persona y a ser colaborador en la construcción de su Reino?
4.-Creed en el Evangelio. El que opta por la persona de Jesucristo, el que deja que Dios reine en su vida y descubre como Dios la va transformando, experimenta la alegría de creer en el Evangelio, la buena noticia de Dios.Es el Evangelio, la Palabra de Dios, la fuente de tu alegría?
Después de que Jesús anuncia el contenido de su mensaje evangélico, llama a un grupo de discípulos para formarles y para que sean también los mensajeros del Evangelio. Es la segunda parte del Evangelio de hoy. Aquí llama a dos pares de hermanos, para  que dejándolo todo, vaya detrás de Él , esto es, vivan con él y le sigan incondicionalmente. Les mantiene el oficio, pero con diferentes destinatarios: ser pescadores de hombres utilizando  las habilidades y  los talentos que han recibido como pescadores. Jesús cuando llama a  alguien le hace fructificar sus talentos al servicio de la evangelización. Jesús saca lo mejor de cada persona, le hace ser más. La persona LGTBI que cree en Jesús y sigue su llamada descubre que el Señor le capacita para que desarrolle todos los talentos y  las habilidades como persona LGTBI y para que los use para  la evangelización del mundo LGTBI. Es motivo de acción de gracias al Padre que Jesús llame y potencie por el Espíritu Santo el carisma de ser LGTBI.
                                                                                        (Padre Ramón Llorente Garcia) 
 
Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,21-28):

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos entraron en Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad.
Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar: «¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.»
Jesús lo increpó: «Cállate y sal de él.»
El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió. Todos se preguntaron estupefactos: «¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen.»
Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

Palabra del Señor
 

2018-28-02 " Este es mi Hijo amado; escuchadlo".

Este domingo el evangelio nos narra la experiencia de la transfiguración de Jesús delante de sus discípulos más íntimos. Van camino de Jerusalén donde  tendrá lugar la pasión y muerte de Jesús y su Resurrección de los muertos.  Y Jesús quiere fortalecer la fe de sus discípulos para afrontar la experiencia dura de la persecución y muerte que con mucha probabilidad le pasara a Él y al círculo más cercanos de discípulos.
Con la transfiguración Jesús les muestra su origen divino y el Padre  lo ratifica con una invitación a escuchar el anuncio de la pasión del Hijo y creer las palabras que Jesús les dice. Aquí escuchar es sinónimo de creer y poner la confianza en El.
Pero, qué tienen que escuchar y creer los discípulos de Jesús?  Tienen que creer, fiarse y acompañar a Jesús en su camino de cruz que les ha anunciado antes de subir a Jerusalén. Jesús les anuncia su pasión y muerte y su deseo de que le acompañen, a lo que ellos se resiste. El Padre les pide a los discípulos que confíen en el Hijo y que le sigan incondicionalmente en el camino hacia su destino trágico. Ya no se pueden apoyar en sus signos, sus milagros, sus curaciones y palabras de vida. Ahora tienen que seguir al Cordero degollado, al que no usa su poder para librarse de la Cruz, al que casi no abrió la boca ni se resistió. Es seguir a un Crucificado y ser crucificados con El. Y seguir a un fracasado y poner solamente la esperanza en la promesa de un Dios fiel que no fallará.
Has tenido experiencias de transfiguración en tu vida relacionadas con tu afectividad lgtbi?
Estás dispuesto acompañar a Jesús hacia Jerusalén con una posibilidad de sufrir su mismo destino de muerte con la esperanza de que Dios es fiel y te resucitará con el?
Que el Señor nos fortalezca con experiencias de su presencia luminosa en nuestra vida para que nos ayude a asumir las cruces de cada día.
Que el Señor nos fortalezca la fe para estar dispuestos a subir detrás de Él a Jerusalén con nuestras cruces con la única seguridad de fiarnos totalmente de su palabra que nos promete resucitar con Él. 
(Padre Ramón Llorente Garcia)
 

Lectura del santo evangelio según san Marcos (9,2-10):

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús.
Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.»
Estaban asustados, y no sabía lo que decía.
Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube: «Este es mi Hijo amado; escuchadlo.»
De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos.
Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: «No contéis a nadie lo que habéis visto, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.»
Esto se les quedó grabado, y discutían qué querría decir aquello de «resucitar de entre los muertos».

Palabra del Señor

2019

2019-01-01 “María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón”

La liturgia del día de hoy, octava de la Natividad y comienzo del año, está dedicada a la maternidad de María, día que coincide, según el evangelio, con la circuncisión y la imposición del nombre de Jesús. Lucas es el evangelista que más destaca los gestos y actitudes de la Virgen María. En Belén y en el encuentro de los pastores con Jesús, María guardó y meditó aquella experiencia sencilla y profunda. María es la oyente de la Palabra. Siempre a la escucha de la Palabra, poniéndose a disposición del plan de Dios en su vida. María es la que escucha a Dios en los acontecimientos de la vida. Y María también es la oferente de la Palabra.En la circuncisión del Niño y al ponerle el nombre Jesús (Dios salva), María se desprende y ofrece a su hijo para la humanidad. Los hombres, al igual que hace más de dos mil años, siguen necesitando de Cristo. Pero pocos le reciben y le aceptan, porque se olvidan de la actitud que enseñan María y los pastores. 

El Evangelio nos dice que los pastores, después de escuchar el mensaje del ángel, “fueron a toda prisa”. Y es precisamente esto lo que necesitamos: ponernos en marcha. Para encontrar a Jesús hay que decidirse a dejar los “rebaños” del egoísmo, de la comodidad, la indiferencia, la insolidaridad; pues no existe un Jesús a nuestra medida, sino el único que encontraron los pastorcillos: “un niño envuelto en pañales recostado en un pesebre”. Para llegar a ver a Jesús hace falta ser humildes, porque el pesebre está en el suelo y exige inclinarse. María nos enseña que para llegar a Cristo hace falta también la oración. Ella “guardaba todas las cosas y las meditaba en su corazón”.

Desde todos los rincones de la tierra, los creyentes elevan hoy, Jornada por la Paz, la oración para pedir al Señor el don de la paz y la capacidad de llevarla a cada lugar. En este primer día del año, oremos todos para que caminemos con más firmeza por las sendas de la justicia y de la paz. Y comencemos en casa. Paz en casa, entre nosotros. Se comienza en casa y luego se sigue adelante, a toda la humanidad. Pero debemos comenzar con las personas próximas. La paz, en efecto, requiere la fuerza de la mansedumbre, la fuerza no violenta de la verdad y el amor. Comencemos el año como María, con paz, con disposición hacia Dios, con oración. Feliz año 2019.

Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Evangelio según san Lucas (2,16-21)
En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo hacia Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño.
Todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores. María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
Y se volvieron los pastores dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.
Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

 

2019-01-06 “Los magos, al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría”

Solemnidad de la Epifania del Señor 

Epifanía quiere decir manifestación de Dios en derredor. Qué emoción nos provoca ver a los niños cuando contemplan la cabalgata de Reyes. Este día es un día de regalos e ilusión, lo cual está muy bien; pero esta fiesta, ante todo, tiene otro significado. “Hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo”, dicen los magos, personajes en busca de Dios. La conducta de los magos, esto es, divisar la estrella y ponerse en camino, fue todo uno. Los magos no dudaron en seguir la estrella, porque su fe era sólida, firme; no titubearon frente a la fatiga del largo viaje, porque su corazón era generoso. Son los que vienen de lejos y buscan, preguntan y se asombran. La visión de un niño pobre los sorprende, pero una vez que se han asombrado, la alegría cambia sus vidas y ya no regresan por el mismo camino.

 

Epifanía quiere decir también reconocimiento y adoración a Jesús por todos los pueblos, que desde ahora se unen en un solo Pueblo de Dios, la Iglesia. Jesús ha venido no sólo para la salvación de Israel, sino para la de todos los hombres de cualquier raza o nación y condición, porque todos son hijos de Dios.

 

El camino de la Epifanía, descubrir el amor y manifestarlo, se muestra ahora como el camino verdadero. Epifanía es descubrir toda la bondad y la belleza de Dios donde no lo esperábamos: en la intemperie y el suelo del pesebre, en lo pequeño, y tocados por una nueva luz que alumbra esta vulnerabilidad, humildad y pobreza, llevar a Dios a los demás por un camino nuevo, un camino que ha de ser necesariamente de alegría, porque hemos visto a Dios.

                                                                     

                                                                     Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Evangelio según san Mateo (2,1-12)    

Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: «¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo.»  Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y todo Jerusalén con él; convocó a los  sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el  Mesías. Ellos le contestaron: «En Belén de Judea, porque está escrito en el profeta: "Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judá, pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel."»  Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: «Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo.»  Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que  habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus  cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido en sueños un oráculo para que no volvieran a Herodes, se  marcharon a su tierra por otro camino. 

2019-01-12 “Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego”

EL BAUTISMO DEL SEÑOR.

Cerramos el tiempo de Navidad celebrando el Bautismo del Señor.

La página del Evangelio presenta a Jesús siendo bautizado por Juan en el río Jordán. Después de los relatos de la infancia y como preparación a la actividad pública de Jesús, con el bautismo del Señor, san Lucas narra los acontecimientos que se refieren al inicio de la actividad de Jesús propiamente dicha.

Antes de la aparición de Jesús, acudían gentes de toda la región a recibir el bautismo de Juan. De esta manera, escuchaban su predicación y, tras someterse a este rito de purificación, se disponían a acoger el Reino de Dios, que estaba a punto de llegar.

Antes, Juan era quien preparaba a todos para recibir con el bautismo de conversión el perdón de Dios. Pero ahora, el centro de la historia es Jesús, es Él quien da comienzo al tiempo de salvación que se prolongará en el tiempo de la Iglesia. El primer acto de la vida pública de Jesús consiste en una inmersión, mediante la cual nos muestra que ha venido a sumergirse en nuestra realidad para hacernos participar de la suya. No sólo se encarna en medio de nosotros; nace y crece, como cualquiera de nosotros; y sin tener pecado alguno, quiso ser contado entre los pecadores. Lo que Jesús estaba haciendo era anticipar con su bautismo de penitencia, la misericordia que más adelante ejercería con los pecadores y preparando el momento del final de su vida con su muerte en la cruz. El sentido del bautismo de Cristo va más allá de la solidaridad con el hombre, dañado por el mal. Con esta acción, el Señor revelará, ante todo, que ha sido enviado por Dios para salvar al mundo. Así pues, al salir Jesús del agua «se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios descendía». Una voz de los cielos decía: «Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco». Estamos, pues, ante una nueva manifestación de Cristo, la de la dignidad de Jesús, ungido por el Espíritu.

El bautismo de Jesús que nosotros recibimos implica un cambio en el propio modo de ver las relaciones con Dios. Cambiar de vida significa practicar la fraternidad y la justicia según las enseñanzas de los profetas. Nosotros estamos llamados en virtud de nuestro bautismo, de fuego y Espíritu Santo como el del Señor, a continuar la misión de Jesús en el mundo actual.

Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Lectura del santo Evangelio según san Lucas (Lc 3, 15-16 . 21-22)

En aquel tiempo, el pueblo estaba expectante y todos se preguntaban si Juan no sería el Mesías; Juan dijo a todos: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego»En un bautismo de todo el pueblo, Jesús también se bautizó. Y mientras oraba, se abrió el cielo, bajó el Espíritu Santo sobre él en forma de paloma; y vino una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto».

 

2019-01-20 “Haced lo que Él os diga”

Segundo domingo del T.O. 

Después de la adoración de los magos en Belén y de su bautismo en el río Jordán, el evangelio de san Juan nos sitúa ante la tercera epifanía o manifestación pública del poder de Jesús, con la prodigiosa conversión del agua en vino. 

Las bodas de Caná son la manifestación del amor esponsal de Dios con su pueblo, simbolizado en el vino de la Alianza. Y por Cristo se lleva a cabo el vino nuevo de la Nueva Alianza.

Pero con este escenario de la Nueva Alianza, y junto con Jesús, contemplamos a su madre María y su sensibilidad para descubrir las necesidades de los invitados, y su libertad de corazón para actuar, aunque “aún no ha llegado su hora”. María nos hace reflexionar acerca de las posibilidades de nuestras tinajas y esperar lo que Jesús puede transformar en ellas si se le deja actuar. Una transformación siempre posible cuando acogemos las palabras de Jesús sobre el agua rutinaria de nuestras vidas y le esperamos con asombro. Cuando Jesús ofrece el mejor vino, quiere decir que su mensaje es una fiesta, y a nosotros nos pide no retenerlo sino repartirlo, hacernos solidarios con las necesidades de los hombres y mujeres de nuestro tiempo y reconocerles partícipes de esta fiesta.

Las bodas de Caná es el lugar donde María acompañará a su hijo en el inicio de su vida pública y donde nosotros aprendemos de ella. María nos indica una mirada transformadora sobre el potencial que esconde cada persona y nos invita a hacer lo que Jesús nos dice, pues sabe por experiencia que Dios da en abundancia, que Jesús da siempre más. El signo del mesianismo de Jesús es la abundancia de bienes y, por consiguiente, de gracia. Este evangelio nos demuestra que el reino de Jesús ha comenzado y que éstos son sus signos poderosos. ¿Ellos nos bastan para creer en Jesús como lo hicieron los discípulos?

Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

Evangelio según Juan (Jn 2, 1-11) 

Al tercer día se celebró una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús se encontraba allí. También habían sido invitados a la boda Jesús y sus discípulos. Cuando el vino se acabó, la madre de Jesús le dijo: —Ya no tienen vino. —Mujer, ¿eso qué tiene que ver conmigo? —respondió Jesús—.  Todavía no ha llegado mi hora. Su madre dijo a los sirvientes:  —Haced lo que Él os diga. Había allí seis tinajas de piedra, de las que usan los judíos en sus ceremonias de purificación. En cada una cabían unos cien litros. Jesús dijo a los sirvientes:  -Llenad de agua las tinajas. Y los sirvientes las llenaron hasta el borde.—Ahora sacad un poco y llevadlo al mayordomo—les dijo Jesús. Así lo hicieron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde había salido, aunque sí lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua. Entonces el mayordomo llamó aparte al novio y le dijo: —Todos sirven primero el mejor vino y, cuando los invitados ya han bebido mucho, entonces sirven el más barato; pero tú has guardado el mejor vino hasta ahora. Ésta es la primera de sus señales, la hizo Jesús en Caná de Galilea. Así reveló su gloria, y sus discípulos creyeron en él.

 

2019-01-27 “Hoy se ha cumplido esta Escritura”

TERCER DOMINGO DEL T.O.

Lucas nos introduce hoy su evangelio corroborando la solidez y veracidad de la enseñanza recibida por Teófilo y con la finalidad de confirmar a sus lectores en la fe.

Después de la manifestación del poder de Jesús en su bautismo y en las bodas de Caná, el inicio de su vida pública nos presenta a Jesús en Galilea con la escena de la sinagoga de Nazaret. El discurso de Jesús nos dice que Él es el Mesías esperado para anunciar la Buena Noticia.

El anuncio de la Buena Noticia impregnará todo el evangelio lucano. La Buena Noticia es la visita que Dios hace al pueblo. Y la Buena Noticia a los pobres hay que entenderla en paralelo a devolver la libertad a los cautivos, restablecer la vista a los ciegos, poner en libertad a los oprimidos y predicar un año de gracia.

El año de gracia del Señor evoca el  anuncio del Jubileo (Lev 25, 8-22) previsto cada 49 años, con el perdón de las deudas, la devolución de propiedades y la liberación de esclavos. Por ello el evangelio de Lucas es el evangelio social por antonomasia. Sin embargo, habría que entenderlo como el cumplimiento definitivo de la voluntad de Dios, esto es, la salvación por el perdón de los pecados.

Antes de comenzar a narrar la actividad de Jesús, Lucas quiere dejar muy claro a sus lectores cuál es la pasión que impulsa al Profeta de Galilea y cuál es la meta de toda su actuación. La frase “hoy se ha cumplido” se refiere a la presencia de Jesús, pero la evocación sirve para hacerla vital en la Iglesia en el momento presente.

Las palabras de Jesús comunican liberación, esperanza, luz y gracia a los pobres y cautivos. El Espíritu de Dios está en Jesús orientando toda su vida hacia los más necesitados y oprimidos, para restablecer su dignidad de hijos queridos por Dios. Los cristianos deben seguir el Espíritu de Dios que empuja a Jesús, pues seguirlo es precisamente caminar en su misma dirección. Esta es la orientación que Dios, encarnado en Jesús, quiere imprimir a la historia humana. ¿Estamos caminando en la misma dirección que Jesús? ¿Hemos iniciado el año deseando que sea un año diferente, un “año de gracia”, en que seamos conscientes qué cosas hay que liberar dentro y fuera de nosotros?

 

Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Del santo Evangelio según san Lucas (Lc 1, 1-4. 4, 14-21)
Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra, me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh ilustre Teófilo, para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido (…) Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor. Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por todos. Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de sábado entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres, a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos, a predicar el año de gracia del Señor. Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír. 

2019-02-06 “Después que Jesús fue llevado al cielo, los discípulos se volvieron a Jerusalén con gran alegría”

Domingo de la Ascensión del Señor

Hoy celebramos la fiesta de la Ascensión del Señor. Nos acercamos al fin del tiempo pascual, que se inició con la Resurrección del Señor. Su Ascensión es una misma realidad con su Resurrección: Jesús, una vez resucitado, vive ya en su glorificación y, al concluir su misión en la tierra, es llevado al cielo.

El evangelio de hoy nos describe su partida y nos deja el último mensaje de Jesús a los discípulos: proclamar el perdón de los pecados a todos los pueblos. Es decir, extender la Buena Noticia a todos los hombres y mujeres.

Jesús deja esa tarea, ser testigos de su Evangelio, en manos de los discípulos. Y para que tengan la audacia de continuar su obra, les ha dicho: “sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin de los tiempos”, y les ha prometido el envío del Espíritu Santo, que les fortificará para ser sus testigos “hasta los confines del mundo”.

Esta misión la encomienda a unos seguidores todavía vacilantes (cfr. Mt 28, 17), pero Jesús se va con la confianza puesta en sus discípulos, a los que bendice. Los discípulos tienen que aceptar esta separación: no se pueden quedar mirando al cielo (cf. Hch 1, 11); al contrario, frente a esa tentación de pasividad, comienzan seguros su andadura, con la bendición del Jesús cercano y lleno de amor que curaba a los enfermos y perdonaba a los pecadores, gestos de sanación y reconciliación que los discípulos extenderán como testimonio del envío al volver a Jerusalén. Además, para ayudarles en su limitación y debilidad, Jesús les dejará la impronta de su Espíritu.

La ausencia de Jesús hará crecer su madurez. Será Él quien, en su ausencia, promoverá el desarrollo adulto de sus discípulos. Es bueno recordarlo hoy, cuando se extienden entre nosotros el miedo a los retos, la tentación del inmovilismo, la añoranza por un cristianismo pensado para otros tiempos, o por el contrario, un cristianismo sólo experimentado desde la subjetividad. A lo largo de la historia los cristianos hemos caído más de una vez en la tentación de vivir el seguimiento de Jesús de manera cómoda, infantil y sin desafíos.

La fiesta de la Ascensión del Señor nos recuerda que, terminada la misión del Jesús histórico y temporal, en adelante vivimos el tiempo del Espíritu, tiempo nuevo, tiempo de crecimiento responsable. Porque Cristo, por medio de su Espíritu, está con nosotros según su promesa: “yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28, 20). Su Ascensión inaugura una nueva forma de presencia suya más intensa y más eficaz que su presencia física: ya no está junto con sus discípulos, ahora está en sus discípulos, dentro de ellos, dentro de nosotros.

La Ascensión es un gran signo de esperanza para los que confían totalmente en Cristo, con la seguridad de que quienes creen en Él están llamados a compartir no sólo su misión sino también su vida y su gloria. Jesús completó su trayectoria de misión, vida y glorificación, y nos lleva con Él, para que también podamos recorrerla de su mano, puesta la mirada en Dios, del que venimos y hacia el que volveremos.

Este itinerario comenzó el día de nuestro bautismo, cuando se nos confió la tarea de ser como Jesús, acompañados con la fuerza que nos viene de lo alto, y mirando, no ensimismados “hacia arriba”, sino “hacia abajo”, comprometidos con el mundo.

Por eso, ninguna realidad del mundo creado por Dios, y, sobre todo, ni un solo ápice de la humanidad, pueden sernos indiferentes, pues creemos en la glorificación de Jesús como primer acontecimiento que da inicio a la transformación/glorificación de la humanidad. Y es responsabilidad de los creyentes colaborar en esta tarea.

Estamos en las manos del Espíritu, no tengamos miedo, vayamos con alegría. La ausencia de Jesús en su Ascensión no es tal ausencia, es en realidad un paso que hace trascender nuestras vidas con Él y hacia Él, superando todos los límites materiales (como acontece en los sacramentos y, en especial, en la Eucaristía) y que nos transforma y nos devuelve a la realidad transformada. El Espíritu dará luz y aliento para ir buscando caminos siempre nuevos y recrear hoy su presencia. Así nos conducirá hacia la verdad plena de Jesús.

 

                                                                  Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Evangelio según san Lucas (24, 46-53)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Así está escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se proclamará la conversión para el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto. Mirad, yo voy a enviar sobre vosotros la promesa de mi Padre; vosotros, por vuestra parte, quedaos en la ciudad hasta que os revistáis de la fuerza que viene de lo alto». Y los sacó hasta cerca de Betania y, levantando sus manos, los bendijo. Y mientras los bendecía, se separó de ellos, y fue llevado hacia el cielo. Ellos se postraron ante él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios.

 

 

2019-02-10 “Por tu palabra, echaré las redes”

Este evangelio del episodio de la barca con el resultado de la pesca milagrosa nos abre a comprender la vocación de Simón Pedro y de los primeros discípulos. En los relatos anteriores, sólo Jesús anunciaba la Buena Nueva del Reino. Ahora otras personas van siendo llamadas e implicadas en la misión, pero una misión que no es obra de los hombres, sino de Dios, porque es Dios quien tiene la iniciativa.

Simón Pedro es el ejemplo del discípulo que necesita fiarse. Tras su desconfianza primero por la pesca frustrada y, después, tras confiar en la Palabra de Jesús que le indica echar las redes, siente la experiencia de la limitación propia y conciencia de su debilidad ante la misión: "¡Aléjate de mí, Señor, que soy un hombre pecador!".

Confiando en la Palabra del Señor. Simón Pedro experimenta que la Palabra de Jesús es la Palabra de Dios. Aquellos pescadores sintieron la experiencia de la fuerza de Dios, cobraron valor y confianza en Jesús. Simón Pedro y sus compañeros sintieron miedo y desconfianza y, al mismo tiempo, se sintieron poderosamente atraídos por su persona.

Dios es un misterio fascinante: da miedo y, al mismo tiempo, atrae. Pero Jesús aleja el miedo: "¡No tengas miedo!" Llama a Simón Pedro y le compromete en la misión, mandando que sea pescador de hombres. Tras confirmar a Simón Pedro en su vocación, "¡serás pescador de hombres!", los demás discípulos, "dejándolo todo, le siguieron".

Bogar mar adentro y echar las redes son dos acciones que recogen lo nuclear de la vocación cristiana, esto es, lo que ocurre en lo hondo del corazón, conversión, y lo que se despliega hacia los otros y con los otros, misión.

Ninguno de nosotros ha tenido la experiencia de ser directamente llamado por Dios, como Pedro, Juan, Santiago… desde la cercanía de su presencia. Nosotros lo seguimos desde la fe. Pero Dios se ha valido de otras voces y señales para llamarnos. La invitación que hace el Señor a Simón Pedro de echar las redes es la invitación que hoy nos hace a sus seguidores. Es la invitación a que miremos si en nuestra vida cristiana estamos confiando o por el contrario nuestros planes pueden más que los de Dios.

 

Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Del Evangelio según Lucas (Lc 5,1-11)

En aquel tiempo, estaba Jesús a la orilla del lago Genesaret y la gente se agolpaba a su alrededor para oír la palabra de Dios, cuando él vio dos barcas que estaban a la orilla del lago. Los pescadores habían bajado de ellas y estaban lavando las redes. Subiendo a una de las barcas, que era de Simón, le rogó que se alejara un poco de tierra; y, sentándose, enseñaba desde la barca a la muchedumbre.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.» Simón le respondió: «Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada; pero, por tu palabra, echaré las redes.» Y, haciéndolo así, pescaron gran cantidad de peces, de modo que las redes amenazaban romperse. Hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que vinieran en su ayuda. Vinieron, pues, y llenaron tanto las dos barcas que casi se hundían.
Al verlo, Simón Pedro cayó a las rodillas de Jesús, diciendo: «Aléjate de mí, Señor, que soy un hombre pecador.» Pues el asombro se había apoderado de él y de cuantos con él estaban, a causa de los peces que habían pescado. Y lo mismo de Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: «No temas. Desde ahora serás pescador de hombres.» Llevaron a tierra las barcas y, dejándolo todo, le siguieron.

 

2019-02-17 “Dichosos los pobres; ¡ay de vosotros, los ricos!”

SEXTO DOMINGO DEL T.O.

El evangelio nos presenta el relato según san Lucas de las bienaventuranzas, que podemos afirmar es la predicación más conocida de Jesús, cuyo paralelo es el relato del capítulo quinto de san Mateo.

Las bienaventuranzas describen las circunstancias en que se encuentran los seguidores de Jesús: son pobres, están hambrientos, lloran, son odiados y perseguidos por causa de Jesús. Frente a esta situación, Jesús propone un nuevo decálogo de la nueva Alianza,  las bienaventuranzas son una invitación a un nuevo estilo de vida cristiano. No son meros valores de solidaridad, es un nuevo programa, exigente y gozoso a la vez, que de ninguna manera inculca la “resignación” a los necesitados y oprimidos, o la inactividad frente al desorden y la injusticia.

Todo lo contrario, con sus antagonismos, san Lucas alerta y llama a la conversión. No se puede hablar de pobres ni de pobres de espíritu sin una tensión real hacia el desprendimiento. Y es que la pobreza crea más actitud de generosidad, menor confianza en sí mismo y en los propios recursos, y por consiguiente mayor confianza en Dios. Tampoco Jesús propone un tipo de organización social, pero sienta las bases y señala las pautas de toda verdadera fraternidad, rechazando el apego desordenado a la riqueza, la seguridad de los satisfechos, y las estructuras de injusticia.

Las bienaventuranzas son una paradoja, porque invierten los criterios del mundo apenas se ven las cosas desde la escala de valores de Dios, que es distinta de la de los hombres. Precisamente los que según los criterios del mundo son considerados pobres, hambrientos, afligidos y odiados por causa de Jesús, son los realmente dichosos, bendecidos, y pueden alegrarse, no obstante todos sus sufrimientos, porque las bienaventuranzas son promesas en las que resplandece la nueva imagen del mundo y del hombre que Jesús encarna superando las limitaciones de la naturaleza humana y de las estructuras sociales y temporales.

La novedad que Jesús quiere construir viene de la experiencia que tiene de Dios, Padre lleno de ternura que acoge a todos con todas sus situaciones de pobreza, de hambre, de aflicción y de persecución. Dimensiones que el mismo Jesús pobre, sufrido, odiado y perseguido, completó en su vida, y que se nos ofrecen como camino de humanización y de felicidad.

 

Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Del Evangelio según san Lucas (Lc 6, 17. 20-26)

En aquel tiempo, bajó Jesús del monte con los Doce y se detuvo en un paraje llano; había un gran número de discípulos suyos y gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y Sidón (…) Y él, alzando los ojos hacia sus discípulos, dijo: “Dichosos los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios.
Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque seréis saciados. Dichosos los que lloráis ahora, porque reiréis. Dichosos seréis cuando los hombres os odien, cuando os excluyan, os insulten y proscriban vuestro nombre como infame por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Pues de ese modo trataban vuestros padres a los profetas.

Pero ¡ay de vosotros los ricos, porque ya tenéis vuestro consuelo! ¡Ay de vosotros los que estáis saciados, porque tendréis hambre! ¡Ay de los que ahora reís, porque haréis duelo y llorareis! ¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros!  Eso es lo que hacían vuestros padres con los falsos profetas”.

 

2019-02-24 “Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo”

El Evangelio de este domingo, continuación del relato de las bienaventuranzas, nos enfrenta con un reto que parece imposible. Imposible para nosotros, pero no para Dios: Amad a vuestros enemigos. Se nos vienen a la memoria santos que sí lo han logrado: por ejemplo, los mártires mueren con palabras de perdón en sus labios. En el Evangelio, Cristo enseña y demuestra lo que es posible para Dios: el amor continuo y universal, que ni admite fronteras (pues, si amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis?), ni se reserva preferencias de personas o propiedades de objetos (a quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames), ni espera la recompensa de su acción (y si prestáis sólo cuando esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis?).

El argumento fundamental para esta actitud viene de Dios. Nuestros “enemigos” son también hijos de Dios y dignos de respeto y amor.

El trasfondo del mensaje del Evangelio es que el hombre se hace imagen de Dios cuando ama y cuando se compadece de los que son también imagen e hijos de Dios. Jesús nos enseña cómo ser imagen de Dios: siendo compasivos y misericordiosos.

El camino que propone Jesús no es un camino fácil o convencional. Pero tampoco es imposible, porque él lo pudo realizar, y nosotros deberíamos imitarlo, porque como seguidores de Jesús no podemos tener los mismos criterios que predominan en el mundo.

A pesar de la dureza de este Evangelio, hay una promesa de recompensa, grande y desproporcionada a la generosidad empeñada. Porque el amor no se pierde en la nada.

Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Evangelio según san Lucas 6, 27-38

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: 
—«A los que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian. Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, déjale también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. 
Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien sólo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores lo hacen. 
Y si prestáis sólo cuando esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo. ¡No! Amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; tendréis un gran premio y seréis hijos del Altísimo, que es bueno con los malvados y desagradecidos. 
Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida que uséis, la usarán con vosotros.» 

 

2019-03-02 “Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra”

CUARTO DOMINGO DEL T.O

Continuando la escena en la sinagoga de Nazaret, el evangelista Lucas recoge la reacción a las palabras de Jesús cuando viene a cumplir la profecía de Isaías al proclamarse como el Mesías. Por un lado, los presentes se admiran, pero después cambia su ánimo. No aceptan que Jesús sea el Mesías anunciado por Isaías. Quedan escandalizados porque Jesús habla de una buena noticia de acogida y liberación también para los gentiles.

Para ayudar a la comunidad a que supere el escándalo, Jesús recuerda las dos historias de Elías y de Eliseo. Elías fue enviado a la viuda de Sarepta(1 Re 17,7-16). Eliseo fue enviado a ocuparse del leproso extranjero de Siria (2 Reyes 5, 1-15). Ambas historias sirven para poner de manifiesto el prejuicio religioso y regionalista de la gente de Nazaret. El evangelista quiere mostrar que la apertura hacia los gentiles viene de Jesús, y que la salvación es para todos. Y a pesar de que Jesús se proclama Mesías, finalmente parece que no aceptan su propuesta, porque era uno de los suyos, no era el caudillo político que esperaba Israel.

¿Por qué les cuesta reconocer a Jesús como Hijo de Dios a pesar de los prodigios que venía obrando desde el inicio de su vida pública?

Aunque toda su vida y obras se habían vuelto transparentes, Jesús era demasiado humano y normal, un hombre como los demás, tan cercano a ellos que sus paisanos no pueden darle crédito. Jesús no es profeta en su propia tierra.

Jesús nos descubre que Dios actúa y salva, imprevisiblemente, y a través de aquellos que no esperaríamos, incluso extranjeros y distintos, simplemente por pura gracia divina. Es normal que nos cueste reconocer a Dios en las cosas y personas. Pero Jesús nos enseña una manera diferente de mirar no atada a la costumbre ni enturbiada de prejuicios.

Aceptemos que Dios pueda manifestarse en las cosas cotidianas y en las que ocurren de forma excepcional; valoremos y amemos a los cercanos, a los prójimos, y también a los lejanos, los de fuera de nuestro entorno, y llevemos a reflexión si estamos dispuestos a acoger, tolerar y aceptar.

 

Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Evangelio según san Lucas (Lc 4, 21-30)

 

En aquel tiempo, comenzó Jesús a decir en la sinagoga: "Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír." Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios. Y decían: "¿No es éste el hijo de José?" Y Jesús les dijo: "Sin duda me recitaréis aquel refrán: "Médico, cúrate a ti mismo"; haz también aquí en tu tierra lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún." Y añadió: "Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, mas que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, mas que Naamán, el sirio." Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús pasó por medio de ellos y se alejaba.

2019-03-03 “No juzguéis y no seréis juzgados”

Domingo VIII del T.O

El Evangelio de hoy, continuación del texto del domingo anterior, que estaba dedicado al amor a los enemigos, ahora concreta con detalle cómo deben ser las relaciones de convivencia entre los hermanos, esto es, el amor en la comunidad.  

Jesús aquí nos previene acerca de la actitud de juzgar a los demás. Constantemente estamos criticando a nuestros hermanos, por lo que piensan, por lo que hacen, por lo que dicen. Jesús nos aclara que quien juzga a los hermanos se equivoca, simplemente porque toma el lugar de Dios. El único que juzga es Dios. Jesús denuncia así a los fariseos, a los que denomina hipócritas, quienes para juzgar y resolver aplicaban su propia ley, y no la de la misericordia, enseñada por los profetas. Pero es más: Jesús, delante del Padre, nunca acusa; al contrario:defiende y perdona.

Quien juzga no sólo se equivoca, también se puede confundir. Y quien juzga terminará mal, porque la misma medida será usada para juzgarle a él. Quien se equivoca de sitio porque toma el lugar de Dios termina siendo juzgado con la medida con la que él juzga.

Cuando juzgamos a los demás, sin tener compasión de los pecados del prójimo, y lo juzgamos severamente, quiere decirse que no estamos todavía purificados. Los padres del desierto decían: “Cada vez que tapamos el pecado de nuestro hermano, Dios tapa también el nuestro. Y cada vez que denunciamos las faltas de los hermanos, Dios hace lo mismo con las nuestras”. Por tanto, para dar un fruto bueno es preciso reconocer nuestras debilidades, ser consecuentes y cambiar la actitud de juzgar por la de la generosidad.

Conocer nuestra debilidad nos ayudará a ser un poco más comprensivos, nos ayudará a aceptarnos y a aceptar a los demás. Conocer nuestras propias limitaciones, admitirlas y reconciliarnos con ellas, nos capacita para caer en la cuenta que los otros también tienen que soportar nuestras carencias. Sólo el amor sana las heridas. Nuestros pecados, nuestras equivocaciones, nuestros errores, nos tienen que servir para crecer en comprensión, amabilidad y humildad hacia los demás. Necesitamos aceptar los fallos y aprender de los errores para sanarlos.

 

Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Evangelio según san Lucas 6, 39-45

En aquel tiempo, Jesús ponía a sus discípulos esta comparación: ¿Podrá un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? No está el discípulo por encima del maestro. Será como el maestro cuando esté perfectamente instruido. ¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano y no reparas en la viga que hay en tu propio ojo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: `Hermano, deja que saque la brizna que hay en tu ojo', si no ves la viga que hay en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo y entonces podrás ver para sacar la brizna que hay en el ojo de tu hermano. Porque no hay árbol bueno que dé fruto malo y, a la inversa, no hay árbol malo que dé fruto bueno. Cada árbol se conoce por su fruto. No se recogen higos de los espinos, ni de la zarza se vendimian uvas. El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca lo bueno, y el malo, de la maldad saca lo malo. Porque de lo que rebosa el corazón habla su boca.

2019-03-17 “Éste es mi Hijo, el escogido, escuchadle”

Domingo II de Cuaresma.

La transfiguración narrada por Lucas tiene lugar en el contexto del primer anuncio de la muerte y resurrección de Jesús. Es una escena llena de simbolismos, se trata de una manifestación de Dios que revela anticipadamente la gloria pascual.

Jesús va al monte con estos tres discípulos que tenían grandes dificultades para entender el mesianismo no triunfalista de Jesús. El pasaje refuerza la persona y misión de Jesús, de quien dudaban los discípulos. Primero nos dice que la actividad de Jesús estaba de acuerdo con el Antiguo Testamento: la Ley, representada por Moisés, y los Profetas, representados por Elías. Segundo, la voz del cielo les manda que escuchen a Jesús. Tercero, la desaparición de los dos dialogantes significa que debemos escuchar sólo a Jesús, quien, mostrando su divinidad resplandeciente en su cuerpo humano, se presenta como realmente es, resplandor de la gloria del Padre, imagen de su ser, como leemos en Hebreos 1, 3. 

La transfiguración y el diálogo de Jesús con Moisés y Elías sobre su destino en Jerusalén, nos desvela una de las constantes de la vida cristiana, la unión simultánea de dos aspectos opuestos pero no contrastantes del único misterio pascual de Cristo: muerte y resurrección, cruz y gloria.

Esta constante también ocurre en la vida humana: Cuando algo nos sobrepasa nos impide ver, entender, precisar, asegurar y, automáticamente y por nuestra condición humana, entramos en miedo, en temor porque no sabemos qué va a pasar, y ante la duda, el miedo o temor es lo primero que hace su aparición.

Y lo que vieron los discípulos les fortaleció y reconfortó (“qué bien se está aquí”), porque Jesús les mostró su rostro. Contemplar el rostro de Dios fue siempre un anhelo del creyente en el Antiguo Testamento:“Señor, yo busco tu rostro, no me escondas tu rostro” (salmo 26), visión que en el monte Tabor se cumplió con el fin de robustecer la fe e infundir valor.

Jesús se compromete a favor de los hombres, y con esta visión nos prepara para creer en la Resurrección y no quedar paralizados por los tiempos duros, sino entender que son el camino de la gloria.

Para entrar en unión con Dios como los tres discípulos, para adentrarnos en el sentido último de las cosas, en el misterio que hace que las cosas se transfiguren y cobren nuevo aspecto, debemos escuchar a Jesús, contemplarlo en la Sagrada Escritura. Nos damos cuenta que ésa es la vida del creyente de hoy: Levantarse, contemplar la gloria y, al mismo tiempo, cargar con la cruz de cada día. Si miramos el sol, sólo lo podemos hacer por unos breves instantes, porque con el deslumbramiento, las demás cosas aparecen obscurecidas. En esta vida podemos desear la gloria, porque es adonde vamos, pero tenemos que seguir caminando. No será fácil, tenemos que esforzarnos en los tramos más difíciles. Pero Jesús nos muestra su luz para poder volver a la realidad y poder aceptarla, y con fe, transformarla en salvación.

En esta cuaresma acompañemos a Jesús para orar como hicieron estos tres apóstoles, y si estamos poco acostumbrados al silencio, a la introspección y a la oración, quizá nos dejemos vencer por el sueño, igual que les pasó a los apóstoles. Pero estemos atentos a escuchar, a sorprendernos por la palabra y las obras de Jesús, y vivirlas.  Ésa debe ser nuestra actitud. 

 

Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Evangelio según san Lucas 9, 28b-36

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto de la montaña, para orar. Y, mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos. De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que, apareciendo con gloria, hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén. Pedro y sus compañeros se caían de sueño; y, espabilándose, vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. Mientras éstos se alejaban, dijo Pedro a Jesús: «Maestro, qué bien se está aquí. Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.» No sabía lo que decía. Todavía estaba hablando, cuando llegó una nube que los cubrió. Se asustaron al entrar en la nube. Una voz desde la nube decía: «Éste es mi Hijo, el escogido, escuchadle.» Cuando sonó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por el momento, no contaron a nadie nada de lo que habían visto. 

 

 

2019-03-24 “Dios no castiga”

Domingo III de Cuaresma

Seguimos avanzando por el camino de la Cuaresma. El evangelio de hoy nos plantea este eterno problema: ¿son el mal y la muerte consecuencias del pecado? ¿Por qué si somos buenos a veces nos ocurren males?

Jesús nos responde con el relato de los galileos y judíos muertos por causa violenta, seguido de la parábola de la higuera. Y aborda una preocupación que ha llegado a nuestro tiempo. Noticias terribles como los desastres meteorológicos, el cambio climático, el terrorismo, las guerras, el hambre, las enfermedades, la desestabilización política y social, la violencia, las injusticias, la muerte de seres queridos, etc., nos hacen pensar con preocupación que los sufrimientos de la vida, sobre todo de las personas inocentes, tienen que ver con la amistad o enemistad con Dios. Así lo creían los judíos y así lo seguimos creyendo en nuestra mentalidad occidental. Los males se consideran castigos, y los bienes, premios. Cuando todo va bien, creemos que estamos en paz con Dios, y si ocurre al contrario, tendemos a pedirle explicaciones, tendemos a juzgar.

El problema del mal no tiene una solución satisfactoria si pretendemos exigir de Dios una explicación tranquilizadora. Dios no interviene contra la libertad de las personas aunque realicen el mal, ni contra las leyes naturales; pero eso no significa que Dios está contra nosotros. Es decir, Dios no castiga a los culpables, pero tampoco nosotros, porque nos creamos más justos que los demás, nos libraremos del mal. Y Jesúsenseña otra lección: Los que murieron no solamente no eran más pecadores que los demás, sino que todos, delante de Dios, somos igualmente pecadores y tenemos que convertirnos. Jesús insiste que todos pereceremos, es decir, seremos confundidos, si no nos convertimos, si no cambiamos de mentalidad y dejamos de juzgar a los demás como buenos y malos.

¿Acaso los miles de personas inocentes que mueren de forma violenta padecieron la muerte porque eran más pecadores que nosotros? Por supuesto que no, pues Dios no es un legislador cuya misión es castigar a quienes pecan. Mejor es preocuparnos por nuestra propia conversión y no juzgar a los demás sobre si su sufrimiento es merecido o no. Los acontecimientos dolorosos de la vida y el sufrimiento no significan que nuestros prójimos sean amados o abandonados por Dios.

En la segunda parte del evangelio, la parábola de la higuera nos muestra el camino de la conversión. La higuera, que simboliza al pueblo de Israel, ha de dar fruto en tres años (número que significa plenitud). Jesús cuenta esta parábola para educarnos sobre un modo de estar en la vida de creyentes. Aguarda el tiempo necesario para que la higuera dé su fruto, y mientras tanto sigue cuidando de ella. Porque el proyecto de Dios es que a todos llegue su amor. ¿Y si transcurre el año y no llega a fructificar? ¿la cortará? Ahora ya sabemos que no. Es su gran amor el que hace infinitamente paciente al hortelano, que no se cansa de darnos nuestro tiempo para madurar. Porque Dios quiere que seamos felices. No es fácil entender este comportamiento de la misericordia si estamos acostumbrados a juzgar.

Dios nos da todo el tiempo del mundo. Pero el tiempo para dar fruto es limitado: es el tiempo de nuestra vida. Somos únicos, irrepetibles, tenemos una tarea asignada, y Dios no la puede suplir. Y si no la llevamos a cabo, esa tarea se quedará sin realizar y la responsabilidad será nuestra. Ni Dios, ni nadie, vienen a premiarme o castigarme. Cumplir la tarea será el premio, no cumplir la tarea sí es un castigo, porque perderemos las oportunidades que vienen de Dios.

No nos hagamos ilusiones: no somos más privilegiados sólo por conocer a Dios, sino que Dios espera frutos de todo lo que ha sembrado en nosotros. Y si no nos convertimos, no daremos fruto. Convirtámonos, sin temor, porque Dios es como el hortelano paciente, siempre está dispuesto a darnos nuevas oportunidades. La tarea de la persona cristiana no es hacer muchas cosas sino hacerse, tomar conciencia del propio su ser y vivir esa realidad a tope.

                                                                      Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

 

Evangelio según san Lucas 13, 1-9

En aquel tiempo llegaron a Jesús algunos que le contaron lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios. Les respondió Jesús: ¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque acabaron así? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo. O aquellos dieciocho sobre los que se desplomó la torre de Siloé matándolos, ¿pensáis que eran más culpables que los demás hombres que habitaban en Jerusalén? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo. Les dijo esta parábola: «Un hombre tenía plantada una higuera en su viña, y fue a buscar fruto en ella y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: "Ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro; córtala; ¿para qué va a ocupar terreno en balde?" Pero él le respondió: "Señor, déjala por este año todavía y mientras tanto cavaré a su alrededor y echaré abono, por si da fruto en adelante; y si no da, las cortas."

2019-03-31 “Alégrate, este hermano estaba perdido y lo hemos encontrado”

Domingo IV de Cuaresma

El evangelio de hoy nos ofrece la parábola quizá más reveladora de Lucas con la que Jesús enseña asombrosamente cómo es nuestro Padre Dios. Un padre reparte por igual la herencia a sus dos hijos, y deja marchar al menor de ellos; pero éste, después de padecer mala ventura malgastando el dinero, decide regresar a su padre, que le perdona y celebra el reencuentro. El hijo mayor, que permanece y cumple rectamente con sus deberes, no asume el comportamiento de su padre ni acepta a su hermano. En este contexto, la parábola, en lugar del hijo pródigo, debería denominarse del padre misericordioso, que es el verdadero protagonista: sale al encuentro del hijo menor que vuelve a casa, pero también al encuentro del hijo mayor, que protesta porque su hermano ha sido recibido sin el menor reproche y con una fiesta.  

Más allá del significado de “este hijo estaba muerto y ha revivido” -que se menciona dos veces-, y la llamada a la conversión, nos interesa aquí la actitud del padre de la parábola, que supera la lógica justicia, sobre todo la justicia vindicativa: la del ojo por ojo y diente por diente. No piensa en pedir cuentas, no piensa en castigar, no mide el daño causado; por tanto, no condena. Simplemente se desborda de alegría por recuperar al hijo perdido. Tanto que al hijo mayor (con justa lógica) le parece muy mal que sea perdonado.

En la mayoría de los casos, solemos identificarnos con el hijo menor que vuelve a la casa del padre. Pero la enseñanza se dirige a los fariseos, que están del lado del hijo mayor. Éste observa la fiesta y experimenta que su padre también le estaba ofreciendo ese amor desde hace mucho, pero no tenía un corazón agradecido. Los fariseos se creían justificados y con la vida asegurada; para ellos Dios es sobre todo Ley y viven bajo el cumplimiento de deberes, y desprecian a los que no son como ellos: “ese hijo tuyo” le dice el mayor con desdén al padre; “ese hermano tuyo”, le responderá el padre conmovido; porque Jesús enseña que Dios es algo más que Ley.

Hay dos clases de hombres: los unos pecadores, que se creen justos; y los otros justos, que se creen pecadores (Pascal). Mientras nosotros seguimos clasificando a sus hijos, Dios nos sigue esperando a la puerta a todos. La medida de Dios no es la nuestra, la lógica de Dios no es nuestra lógica. Es Padre de todos, reparte a todos la herencia por igual. Explica el Papa Francisco: “Nosotros presumimos que somos justos, y juzgamos a los demás. Juzgamos también a Dios, porque pensamos que debería castigar a los pecadores, condenarlos a muerte, en lugar de perdonar. ¡Entonces sí que corremos el riesgo de permanecer fuera de la casa del Padre! Como ese hermano mayor de la parábola, que en lugar de estar contento porque su hermano ha vuelto, se enoja con el padre que lo ha recibido y hace fiesta. Si en nuestro corazón no hay misericordia, la alegría del perdón, no estamos en comunión con Dios, incluso si observamos todos los preceptos, porque es el amor el que salva, no la sola práctica de los preceptos. Es el amor por Dios y por el prójimo lo que da cumplimiento a todos los mandamientos. Y esto es el amor de Dios, su alegría, perdonar. Nos espera siempre. Quizá alguien tiene en su corazón alguna culpa grave, pero Él te espera, Él es Padre. Siempre nos espera” (Papa Francisco, Angelus del15.09.2013). Debemos ser conscientes que es Dios y no nosotros quien comienza el movimiento de conversión: “No me buscarías si no me hubieras ya encontrado”.

Resumiendo: con esta parábola Jesús nos muestra al Padre, Dios que se adelanta a todos, ama tiernamente a sus hijos y quiere hacer de la reconciliación entre los hermanos y de los hijos con su Padre una fiesta de reencuentro, alegría y perdón. Además, el hijo mayor supone una llamada de atención sobre nuestras actitudes de pretendida seguridad: ¿Somos testigos del amor misericordioso de Dios? ¿Nos ocupamos de los alejados de la fe y de la Iglesia? ¿Estamos construyendo comunidades abiertas que comprenden, acogen y acompañan a quienes buscan a Dios aun siendo diferentes? ¿Ofrecemos amistad o miramos con recelo? ¿Levantamos barreras o tendemos puentes? Sin esas condiciones, el banquete de los dos hijos no será una fiesta plena del encuentro y de la comunión.

 

                                                                      Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Evangelio según san Lucas (15, 1-3.11-32)

En aquel tiempo, solían acercaron a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo: - «Ese acoge a los pecadores y come con ellos.» Jesús les dijo esta parábola: - «Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte que me toca de la fortuna." El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se marchó a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y se contrató con uno de los ciudadanos de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Deseaba saciarse de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada. Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros." Se levantó y vino a donde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos. Su hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo," Pero el padre dijo a sus criados: "Sacad en seguida la mejor túnica y vestídsela; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y sacrificadlo; comamos y celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado." Y empezaron a celebrar el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y la danza, y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Este le contestó: "Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha sacrificado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud." El se indignó y no quería entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo Entonces él respondió a su padre: "Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; en cambio, cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado." El padre le dijo: "Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero era preciso celebrar un banquete y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado"».

2019-04-07 “En adelante no peques más”

Domingo V de Cuaresma, ciclo C

A partir de hoy entramos en el denominado tiempo de pasión, que precede al próximo domingo de Ramos e inicio de la semana santa. La liturgia, desde el pasado lunes propone la lectura continuada del último periodo de la vida pública de Jesús según el evangelio de san Juan, queriendo suscitar nuestra conversión con la mirada puesta en la cercana pasión del Señor.

El evangelio de este domingo nos ofrece el relato de la mujer adultera, que no aparece en el resto de evangelios sinópticos. Un análisis de este relato muestra una sintonía con el evangelio de Lucas, tan favorecedor de la mujer oprimida. Pero aunque se duda que el mismo san Juan fuese su autor, se trata de un relato de historicidad probada.

Los escribas y fariseos, deseosos de poner a prueba a Jesús, se le acercan para tenderle una trampa, como en otras ocasiones. La ley de Moisés dejaba claro que la adúltera debía morir; si Jesús aceptaba esta sentencia, se pondría en entredicho todo su mensaje centrado en la misericordia de Dios y el perdón de los pecados. Por contra, si Jesús no condenaba a la adúltera, se estaría rebelando contra la misma ley de Dios; aquello hubiese supuesto el fin de todo su movimiento: ningún judío podía ser seguidor de alguien que negase la ley de Moisés.

Imaginémonos una escena tensa, con la mujer en medio. La gente que escucha a Jesús se queda a la expectativa. Pero Jesús, con una de sus frases geniales, va a la médula del asunto: «El que esté sin pecado, que tire la primera piedra.» Y de nuevo vuelve a escribir en el suelo (probablemente escribe la nueva Ley).

Los acusadores recibieron el impacto de las palabras y del gesto de Jesús. Habían llevado ante Jesús a una mujer que había infringido la ley de Moisés, la cual no dejaba lugar a dudas. Pero los que estaban decididos para ejecutarla, con un simple gesto de Jesús y una breve frase, quedan desarmados. Jesús no entra a discutir la ley ni condena a la mujer, tan sólo les pide que se interroguen sobre su propio pecado, porque ¿qué pretendían con su juicio? Los fariseos tampoco se reconocen culpables y necesitados de perdón.Sea como sea, acaban marchándose todos, hasta el último: los más viejos entendieron el mensaje antes que los jóvenes.

Cuando se juzga a los demás, se rechazan las propias cosas. Por ello, los que querían apedrear a la adúltera se van retirando, uno a uno, con la certeza de que todos mereceríamos el mismo castigo si Dios aplicase justicia. Las palabras de Jesús proponen pasar de la ley que debe ser ejecutada, a la ley que debe ser interiorizada. Cristo nos hace ver que sólo Él puede juzgar los corazones de los hombres.

Jesús es el único que tiene auténtica autoridad para condenar a la mujer. Pero decide no hacerlo. Por otra parte, tampoco acepta el pecado, pues le dice «en adelante no peques más». Al final del evangelio leemos que Cristo perdona los pecados de esta mujer y a la vez le exhorta a una conversión de vida. Así, Jesús reconoce a la mujer, la anima y la bendice al dejarla libre, le devuelve la posibilidad de volver a amar y de ser amada.

El perdón de Jesús es un acontecimiento nuevo, supone un cambio, un antes y un después en la vida de la pecadora. El antes y el ahora son dos realidades distintas. En el «antes» están el pecado y el juicio, en el «ahora» sobreviene gratuitamente el perdón misericordioso de Dios. Es precisamente ese perdón, como acontecimiento transformador, el que hace posible que la mujer «ya no peque más».No se trata de una palmadita en la espalda de la mujer, sino de la gracia de Dios que viene a nuestra vida para hacer posible el arrepentimiento. Lo que la pecadora no sabe es que quien le habla dará su vida para el perdón de los pecados; será el propio Jesús, con su muerte en la cruz. La muerte y resurrección de Jesús será el auténtico punto de inflexión de la historia, la auténtica fractura entre el «antes» y el «ahora» del tiempo universal.

El ser humano sin Dios no puede salir del círculo vicioso del pecado; el amor de Dios se derrama en forma de perdón para darle la posibilidad de romper este círculo y recomenzar de nuevo.

La respuesta que da Jesús a los fariseos nos enseña que Dios aborrece el pecado. pero ama hasta el extremo al pecador. Así es como Dios se revela infinitamente justo y misericordioso.
Desprendámonos del peso de las acusaciones contra los demás y aceptémoslos, reconociendo también nuestras heridas, con la misericordia de Jesús.                                                                                                                      

                                                                                                                                                                                                Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Evangelio según san Juan 8, 1-11

En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba. Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?» Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo. Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: «El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra.» E inclinándose otra vez, siguió escribiendo. Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos. Y quedó sólo Jesús, con la mujer, en medio, que seguía allí delante. Jesús se incorporó y le preguntó: «Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?» Ella contestó: «Ninguno, Señor.» Jesús dijo: «Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más.» 

2019-04-14 “He deseado enormemente comer esta comida pascual con vosotros, antes de padecer”

Domingo de Ramos, ciclo C

Hoy es Domingo de Ramos. Este día marca el fin de la Cuaresma y el inicio de la Semana Santa, tiempo en que se celebra la pasión, crucifixión, muerte y resurrección de Cristo. Los cristianos hoy conmemoramos la entrada de Jesús en Jerusalén y su aclamación como Hijo de Dios. Es el día en que proclamamos a Jesús como el pilar fundamental de nuestras vidas, tal como lo hizo el pueblo de Jerusalén cuando lo recibió y aclamó como profeta, Hijo de Dios y rey. Jesús entró en Jerusalén montado sobre un asno y fue aclamado como rey por sus seguidores, quienes extendieron mantos, ramas de olivo y de palma a su paso. Gritaban: “¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!”;“¡Hosanna en las alturas!”.  Por esta razón, la eucaristía del Domingo de Ramos tiene dos momentos importantes.

El primer momento es la bendición de los ramos de olivo y las palmas, con su procesión. Los ramos de olivo y de palma son el signo por excelencia de la renovación de la fe en Dios. Se les atribuye ser un símbolo de la vida y resurrección de Jesucristo. Asimismo, recuerdan también la fe de la Iglesia en Cristo y su proclamación como Rey.

El segundo momento es la lectura de la Pasión del Señor, en el relato de san Lucas. La Pasión es el final del recorrido de la vida de Jesús, el momento culminante de su misión con la donación de la Eucaristía y su muerte voluntaria en la cruz. Por tanto, el objetivo de las lecturas de hoy es contemplar a Jesús crucificado en su Pasión.

 

Hoy reflexionamos acerca de este Jesús crucificado. La crucifixión es un acto que aparentemente mostraría el fracaso de toda su vida, pues aquí Jesús ha renunciado a su divinidad. Según el relato evangélico, los que pasaban sobre la colina del Gólgota ante Jesús colgado en la cruz se burlaban de él y, riéndose, le decían: «Si eres Hijo de Dios, bájate de la cruz». Jesús no responde. Su respuesta es silencio. Para nosotros las preguntas son inevitables: ¿Cómo es posible ver a Dios crucificado? ¿Por qué Dios elige una cruz? ¿Qué significa esta muerte? ¿No es el fracaso de la vida y religión de Jesús?

Dios crucificado constituyó un escándalo para los judíos y fracaso para los gentiles, y hoy nos obliga a cuestionar todas las ideas que los hombres y mujeres nos hacemos de Dios, al que atribuimos cualidades y valores humanos. Porque este Crucificado que contemplamos no tiene el rostro ni los rasgos que solemos atribuir a Dios.

El Dios crucificado no es un ser omnipotente y poderoso, superior, inmutable y ajeno al sufrimiento de los hombres, sino un Dios humillado que sufre con nosotros el dolor, la angustia y hasta la misma muerte. Ante la Cruz, o bien la rechazamos porque nos incomoda, o bien nos abrimos a una comprensión nueva y sorprendente de Dios que, encarnado en nuestro sufrimiento, lo transforma porque lo asume y también porque nos ama con todas las consecuencias.

Ante el Crucificado empezamos a intuir que Dios, en su último misterio, es alguien que sufre con nosotros. Nuestra miseria le afecta. Nuestro sufrimiento lo hace suyo. No existe un Dios al margen de nuestros dolores, lágrimas y miserias. Él está en todos los calvarios de nuestro mundo, solidarizándose siempre.

Este Dios crucificado nos pone mirando hacia el sufrimiento, el abandono y el desamparo de tantas víctimas de la injusticia y de las desgracias, otros tantos crucificados como él. Es con este Dios con quien nos encontramos cuando nos acercamos a cualquier hombre y mujer que sufre. Los creyentes no podemos evitar toparnos con el Dios crucificado cada vez que vemos dolor en tantos hermanos.

La manera más auténtica de celebrar la Pasión del Señor es reavivar nuestra compasión y solidaridad. Sin compromiso ni solidaridad ante los hermanos crucificados, no demostraremos la fe en el Jesús que se hace igual a nosotros para compadecerse de nosotros. Cuando meditemos la Pasión y adoremos la Cruz, pongámonos siempre mirando hacia quienes viven sufriendo cerca o lejos de nosotros y nos necesitan.

 

                                                                    Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas (22, 14-23, 56)

(Debido a la extensióndel relato de la Pasión, proponemos aquí un breve resumen de su contenido)  

La comida pascual. La institución de la Eucaristía. El anuncio de la traición de Judas. El carácter servicial de la autoridad. La recompensa prometida a los discípulos. El anuncio de las negaciones de Pedro. El combate decisivo. La oración de Jesús en el monte de los Olivos. El arresto de Jesús. Las negaciones de Pedro. Ultrajes a Jesús. Jesús ante el Sanedrín. Jesús ante Pilato. Jesús ante Herodes. Jesús y Barrabás. El camino hacia el Calvario. La crucifixión de Jesús. Injurias a Jesús crucificado. El buen ladrón. La muerte de Jesús. La sepultura de Jesús.

2019-04-21 “¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí. Ha resucitado”

Domingo de Pascua

En este día gozoso celebramos la resurrección de Jesús. Hoy es el día más grande de todo el año. Durante cuarenta días nos hemos purificado para acercarnos a la pascua de Jesús, y después de toda esta preparación de la Cuaresma, de todo este tiempo en el cual procuramos ir adentrándonos en el misterio grande de la pasión, muerte y resurrección de Jesús, por fin llegamos a esta noche santa.

El evangelio nos presenta la tumba vacía, que despierta admiración y una gran pregunta. Los discípulos estaban paralizados por el miedo, la culpabilidad y el desconcierto, pero las mujeres, que habían acompañado a Jesús hasta la cruz y su sepultura, se pusieron en camino. Les mueve la certeza de la muerte; pero no se quedan quietas. Las mujeres comunican a los discípulos la desaparición del cuerpo de Jesús, que se conmocionan, que no creen. Pedro, que no creía al comienzo, sale hacia el sepulcro, y constatará más tarde la resurrección.

Lo que nos dice el evangelio es que tal certeza habitaba en el corazón de los seguidores de Jesús desde esa mañana de Pascua, cuando las mujeres escucharon las palabras de los ángeles que les dijeron: «¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, HA RESUCITADO».

«¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?». Estas palabras resuenan también en nuestros corazones aquí y ahora; ¿cuántas veces, en nuestro camino cotidiano, necesitamos que nos lo digan? ¿Cuántas veces buscamos la vida entre las cosas muertas, entre las cosas que no pueden dar vida, entre las cosas que hoy están y mañana ya no estarán, las cosas que pasan transitoriamente...? La realidad es que Jesús ya no se encuentra entre los muertos, ni entre todos aquellos que se aferran a esta vida y a las cosas de esta vida y que por eso viven como muertos.

La resurrección de Jesús es la clave para entender su vida y la nuestra, es el origen de nuestras propias resurrecciones, una y otra vez purificados y elevados de nuestras debilidades. Jesús resucita para nosotros, para asociarnos a su resurrección. Nos fue fiel hasta la muerte y nos sigue siendo fiel en la resurrección. La última verdad de Jesús es que es enteramente amor y el amor no puede quedar enterrado en un sepulcro. Si la crucifixión fue un espectáculo cruel, un intento de exterminar a Jesús y acabar con sus seguidores, la resurrección, en cambio, será una experiencia personal que cambiará el curso de la historia y de la comunidad de creyentes, la Iglesia. Jesús vive en aquellos que por la fe creen en que él está vivo. Por eso, es la fe lo que vence al mundo. Los discípulos transformados por el resucitado saldrán al mundo como testigos fuertes de la novedad que da sentido a la historia y a la vida.

Que nosotros creamos profundamente en esta presencia viva de Jesús más allá de lo que los sentidos nos puedan decir, más allá de lo que nuestro propio sentimiento nos pueda reflejar.    

                                                                     Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Evangelio según san Lucas (24, 1-12)

El primer día de la semana, de madrugada, las mujeres fueron al sepulcro llevando los aromas que habían preparado. Encontraron corrida la piedra del sepulcro. Y, entrando, no encontraron el cuerpo del Señor Jesús. Mientras estaban desconcertadas por esto, se les presentaron dos hombres con vestidos refulgentes. Ellas quedaron despavoridas y con las caras mirando al suelo y ellos les dijeron: «¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí. HA RESUCITADO. Recordad cómo os habló estando todavía en Galilea, cuando dijo que el Hijo del hombre tiene que ser entregado en manos de hombres pecadores, ser crucificado y al tercer día resucitar». Y recordaron sus palabras. Habiendo vuelto del sepulcro, anunciaron todo esto a los Once y a todos los demás. Eran María la Magdalena, Juana y María, la de Santiago. También las demás, que estaban con ellas, contaban esto mismo a los apóstoles. Ellos lo tomaron por un delirio y no las creyeron. Pedro, sin embargo, se levantó y fue corriendo al sepulcro. Asomándose, ve solo los lienzos. Y se volvió a su casa, admirándose de lo sucedido.

2019-04-28 “Paz a vosotros”

II Domingo de Pascua.

Hoy es el II domingo de Pascua. El Papa Juan Pablo II estableció que en toda la Iglesia este día, el domingo siguiente a la Pascua, se denomine también Domingo de la Misericordia Divina.

El evangelio de hoy relata la experiencia de los discípulos en presencia de Jesús resucitado. Pero la manera en que relata esa experiencia indica que la fe en Jesús es un proceso que se enfrenta a dificultades y que requiere renovación continua.

Al comienzo de este pasaje, encontramos a los discípulos encerrados “por miedo de los judíos”. El evangelio de Juan presenta a los líderes judíos como los enemigos principales de Jesús. A pesar de que las puertas están cerradas, Jesús se muestra a los discípulos con su presencia acompañada por la paz y por la vida resucitada, en el lugar de las marcas de la muerte de manos y costado. La presencia de Jesús convierte el miedo de los discípulos en alegría. Como los creyentes lo hacemos hoy en día durante el tiempo de Pascua, los discípulos “se regocijaron” ante la presencia de Jesús resucitado. Luego Él les ofrece la paz por segunda vez. La primera oferta de paz fue en respuesta al miedo de los discípulos. Este segundo don de la paz se presenta como una confirmación de la alegría de los discípulos, y como envío a la misión. La implicación para los cristianos es que la paz de Jesús penetra la vida entera del discípulo, tanto en los tiempos buenos como en los malos. No siempre vamos a experimentar temporadas de alegría en nuestras vidas, y este relato del cuarto evangelio nos recuerda que la paz de Jesús está ahí en todos los tiempos. Jesús además, al enviar a los discípulos, les otorga el Espíritu Santo. Es un Espíritu que va a acompañar a los miembros de la comunidad durante todas las etapas de la vida.

El posterior relato de la incredulidad de Tomás es lo más conocido de este pasaje. Tomás no estaba presente cuando Jesús se les apareció a los discípulos por primera vez, y cuando se le dijo lo que había ocurrido, él insistió en que no iba a creer hasta que no viera a Jesús por sí mismo y tocara las marcas de muerte de Jesús.

Querer ver y comprobar no es en sí mismo algo malo, y de hecho puede ser parte del proceso para llegar a la fe en Jesús.Según san Juan, el testimonio confirmado por la visión presencial de Jesús resucitado es la garantía de la fe. Aquí, en este pasaje, vemos que cuando los discípulos le dicen a Tomás lo que ha sucedido, lo formulan en términos de haber visto al Señor. El deseo de ver a Jesús que tiene Tomás es entendible y las palabras de Jesús no necesariamente señalan que Tomás haya hecho algo malo. Además, después de ver a Jesús resucitado, Tomás realiza una confesión más completa que la de cualquier otro personaje del Evangelio con su exclamación: “¡Señor mío y Dios mío!”. “Jesús nos invita a mirar sus llagas, nos invita a tocarlas, como a Tomás, para sanar nuestra incredulidad. Nos invita, sobre todo, a entrar en el misterio de sus llagas, que es el misterio de su amor misericordioso” (Homilíade S.S. Francisco, 12 de abril de 2015).

Celebremos nuestra fe en Jesús resucitado con gratitud y alegría durante este tiempo de Pascua, pero debemos reconocer también que nuestra fe en la resurrección es un proceso que va más allá de la alegría que sentimos en la Pascua. No sólo tendremos momentos de alegría en nuestra relación de fe con Dios. Como les pasó a los discípulos, también tenemos momentos de miedo, incredulidad y duda. Pero el poder de nuestra fe en la resurrección es demostración de que la paz de Jesús y el don del Espíritu Santo permanecen con la comunidad siempre y en todo momento y a pesar de todo.

 

                                                                    Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Evangelio según san Juan (20, 19-31)

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros». Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo». Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos». Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor». Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo». A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros». Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente». Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!». Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Bienaventuradoslos que crean sin haber visto».Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

2019-05-05 “¿Me quieres? Entonces, sígueme.”

III Domingo de Pascua.

El evangelio de hoy nos relata la tercera vez que se presenta Jesús resucitado a los discípulos. Jesús se muestra a los discípulos con una invitación a una comida fraternal y a una misión. San Juan así lo revela con el testimonio confirmado por la visiónpresencial de Jesús, a quien llama “El Señor”.

El pasaje nos sugiere además los comienzos de la Iglesia después de la resurrección. La pesca está ligada a la misión; también a la comida fraterna, símbolo de la eucaristía, que Jesús prepara en la orilla. Es un pasaje lleno de simbolismos. La pesca simboliza la acción misionera, y por ello tiene también dimensión vocacional con Pedro como el primero de entre los apóstoles. Los siete discípulos a quienes se menciona es un número perfecto y alude a la totalidad de la Iglesia. El número de peces, 153, es un número simbólico que se refiere a la acción sobre los pueblos evangelizados. La red que no se rompe muestra la capacidad misionera de la Iglesia, por la fuerza del Espíritu. La pesca en alta mar simboliza la propia evangelización. Jesús en la orilla indicando echar de nuevo las redes, es quien acompaña en la misión. El pescado sobre las brasas y el pan que prepara y reparte, son símbolo de la eucaristía.

Vemos que la primera pesca es difícil y termina en fracaso, porque no está Jesús con ellos. Pero, cuando llega Jesús, los discípulos tienen éxito. Después viene el entusiasmo de Pedro, las preguntas de Jesús a Pedro, quien negó a Jesús tres veces la noche de su arresto, y que recibe el perdón por tres veces, y su confirmación como primer discípulo para pastorear el rebaño. Éste es el testimonio de los discípulos: la confianza en Jesús hacia la misión, y la habilitación de Pedro arrepentido.

El pasaje, para hoy y para nosotros, también nos recuerda que Jesús se aproxima a nuestra vida cotidiana, a nuestros quehaceres. Nos invita a echar de nuevo las redes aun cuando no hemos conseguido nada. Y nos interrogará sobre el amor. Lo que más cuesta es reconocer a Jesús en la normalidad con que se revela diariamente hoy, en nuestros días, y cómo nos interroga sobre la capacidad de amar y aceptar el perdón. La invitación fraterna de Jesús a la reconciliación está obrando en nosotros si la aceptamos con fe. Si nos preguntara Jesús: “¿Me amas más que los demás que están contigo, o más que tus hermanos, o más que tu propia vida?” ¿Cuál sería nuestra respuesta? ¿Podríamos decir que nuestro amor a Jesús es fuerte, en la comunidad y entre nuestros prójimos?

 

                                                                    Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

Evangelio según san Juan (21,1-19)

En aquel tiempo, Jesús se apareció a los discípulos junto al mar de Tiberíades. Y se apareció de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos. Simón Pedro les dice: Me voy a pescar. Ellos contestan: Vamos también nosotros contigo. Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús.
Jesús les dice: Muchachos, ¿tenéis pescado? Ellos contestaron: No. Él les dice: Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis. La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro: Es el Señor. Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos cien metros, remolcando la red con los peces.
Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les dice: Traed de los peces que acabáis de coger. Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y, aunque eran tantos, no se rompió la red. Jesús les dice: Vamos, almorzad. Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor. Jesús se acerca, toma el pan y se lo da; y lo mismo el pescado. Ésta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos. Después de comer, dice Jesús a Simón Pedro: Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos? Él le contestó: Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Jesús le dice: Apacienta mis corderos. Por segunda vez le pregunta: Simón, hijo de Juan, me amas? Él le contesta: Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Él le dice: Pastorea mis ovejas. Por tercera vez le pregunta: Simón, hijo de Juan, ¿me quieres? Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si le quería y le contestó: Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero. Jesús le dice: Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras. Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió: Sígueme.

2019-05-12 “Mis ovejas escuchan mi voz y ellas me siguen”

Domingo IV de Pascua

Hoy es el domingo del buen Pastor. La imagen del buen Pastor ha sido representada infinidad de veces en el arte cristiano de todos los tiempos: en pintura, escultura, en música… Es una imagen lírica y bucólica que ha inspirado a muchos poetas, músicos y artistas como tema de sus composiciones, y también a los Santos Padres y teólogos.

 

Pero mucho antes que en el arte y las letras, la figura del pastor con sus ovejas ya apareció primero en los profetas del antiguo testamento, y después, con el mismo Jesús.

 

Hace dos mil años, en el entorno rural de Palestina, la imagen del pastor era habitual: se podían ver rebaños de ovejas pastando bajo el cuidado de su pastor, que conocía cada oveja de su propiedad. En el lenguaje teológico-espiritual de las Escrituras, el pastor es Dios, y las ovejas, el pueblo elegido. Y en la predicación de Jesús, el pastor es Él mismo y las ovejas, nosotros, su Iglesia. San Juan hoy nos trae las palabras de Jesús, que compara a la humanidad con ovejas de un gran rebaño. En su discurso, Jesús mismo se define como el buen Pastor, el verdadero. Es el pastor por antonomasia. Éste apacienta a sus ovejas con amor, fidelidad, rectitud y misericordia. A éste lo conocen las ovejas, oyen su voz y las ovejas lo siguen; no hacen caso a los extraños porque no conocen su voz (Jn 10, 4-6). En abierta oposición a los falsos pastores, Jesús se presenta como el verdadero y único pastor del pueblo: los malos pastores explotan a las ovejas o las sacrifican; el pastor bueno piensa en sus ovejas y se esfuerza por ellas, las cuida y las conduce a pastos fértiles para que se críen y aumenten en número y en producción.

Él se ocupa de cada una de ellas, crea un vínculo, que hace que haya confianza entre pastor y ovejas. Por ello conoce a sus ovejas.

 

Pero las ovejas de las que habla Jesús no son un simple rebaño, sino que ellas conocen el coste que el pastor ha arriesgado para salvarlas. A diferencia del pastor asalariado, Cristo pastor participa en la vida de su rebaño, no busca otro interés, no tiene otra ambición que la de guiar, alimentar y proteger a sus ovejas. Y todo esto al precio más alto, el del sacrificio de la propia vida.

Jesús buen Pastor siempre estará dispuesto por sus ovejas para tener una relación personal, cercana e íntima. Para un semita, el conocimiento no es una actividad meramente intelectual, es también una actividad del corazón. El que conoce se acerca al objeto con interés y afecto. Cuando se trata de una persona, lo hace con amor. Por eso en este caso conocer es sinónimo de amar, y por tanto podemos decir que el buen pastor ama a sus ovejas y ellas lo aman a él. Indica por tanto una relación personal.

 

San Juan, que ha dedicado este capitulo 10 ala teología del buen pastor, llega a esta conclusión: El Padre está presente y se manifiesta en Jesús y, a través de él, realiza su obra creadora, que lleva a cumplimiento con su entrega pascual: yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Yo y el Padre somos uno. Las ovejas del rebaño de Jesús nos dejamos guiar, mimar, nos integramos en el redil de la nueva humanidad, que es la Iglesia, donde imperan el amor, la justicia y la solidaridad. Por ello debemos, dentro de la comunidad, cultivar y crecer en estos aspectos, y, además, estar abiertos a que las ovejas alejadas y perdidas fuera del redil puedan integrarse cuando comprendan, a través de nuestro testimonio, que el Pastor siempre está dispuesto a acoger y amar.

 

Formar el rebaño y seguir a Jesús buen Pastor es vivir como él. Andar por la vida con rectitud y mansedumbre, sin perjudicar, ayudando a los demás, cuidando la naturaleza, trabajando por la justicia… La Palabra del evangelio nos apremia a que nuestra fe no sea teórica, sino viva. Esto supondrá estar vigilantes para que en nuestra vida no nos ajustemos a los criterios de nuestra sociedad. Si creemos que Jesús es nuestro Pastor y Salvador, o nos convertimos en cooperadores y defensores de la humanidad con Él, o no somos de Jesús.

 

¿Cómo podemos escuchar hoy día esa voz del buen Pastor y sentir el amor de Jesús? Eso es lo que han de ofrecer los pastores de la Iglesia: ellos entregan al rebaño la enseñanza de Jesús, ellos dan a la comunidad vida eterna a través de los sacramentos, ellos guían al pueblo con su consejo. Pero, sobre todo, ellos hacen sentir el amor de Jesús, porque entregan su vida por el rebaño.

En este domingo también se celebra la Jornada mundial de oración por las vocaciones. Unámonos en oración por aquellas personas que se sienten llamadas a la tarea del pastoreo en sus comunidades.

 

                                                                    Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Evangelio según san Juan (10, 27-30)

 

En aquel tiempo dijo Jesús: “Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre es mayor que todas las cosas que me ha dado, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno”.

2019-05-19 “Conocerán todos que sois discípulos míos si os amáis unos a otros”

Domingo V de Pascua

Continuamos en el tiempo pascual, el tiempo de la glorificación de Jesús, Pero adelantando su despedida que tendrá lugar con la ascensión, el evangelio de hoy nos recuerda el mandamiento nuevo pronunciado momentos antes de su pasión. Jesús está celebrando la última cena con los suyos. Acaba de lavar los pies a sus discípulos. Judas había tomado ya su trágica decisión, y Jesús dijo: «Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Como yo os he amado, así amaos también vosotros los unos a los otros». Este es el testamento de Jesús.

Jesús habla de un ‘mandamiento nuevo’, ¿dónde está la novedad? La consigna de amar al prójimo está ya presente en la tradición bíblica, Dios ya había dado el mandato del amor (Lev 19,18). El antiguo testamento no presentaba ningún modelo de amor, sino que formulaba solamente el precepto de no vengarse de los hijos del pueblo de Dios y amar al prójimo. ¿Cuál es la novedad de Jesús? «Nuevo», «novedad», son palabras que evocan siempre significados positivos, como una vida nueva, un nuevo día, un nuevo empleo, el año nuevo, etc. Lo nuevo es noticia (news, en inglés). El Evangelio significa «buena noticia» precisamente porque contiene la novedad por excelencia.

Pero lo nuevo no se opone a lo antiguo, sino a lo viejo. El nuevo testamento de Jesús no se opone al antiguo testamento, sino que lo perfecciona. Jesús se presenta a sí mismo como nuevo modelo y como fuente de amor. Jesús, Dios hecho hombre, es la perfección del amor. Su amor no tiene límites, es universal, es capaz de transformar a toda la humanidad para progresar en el amor.

Pero también su mandamiento es nuevo porque Jesús añade algo muy importante: «Como yo os he amado, así amaos también vosotros los unos a los otros». Lo nuevo es precisamente este amar como Jesús ha amado.

Todo nuestro amar está precedido por el amor de Jesús y se refiere a este amor, se inserta en este amor, se realiza precisamente por este amor. Lo primero que los discípulos han experimentado es que Jesús los ha amado como a amigos, y los ha amado hasta el extremo: No os llamo siervos... a vosotros os he llamado amigos.

En la Iglesia nos hemos de tratar y querer como se amaron aquellos discípulos. Y entre los discípulos de Jesús se han de cuidar el servicio y la caridad. Jesús les recuerda su estilo: no he venido a ser servido, sino a servir. Y ése es el amor más grande, el de quien es capaz de dar la vida por sus amigos.

El mandamiento de Jesús es un mandamiento nuevo en sentido activo y dinámico: porque «renueva», hace nuevo, transforma todo. El amor fraterno (que la Eucaristía engendra y promueve) lo hace ya todo nuevo. “Os doy un mandamiento nuevo, que os améis unos a otros como yo os he amado”. El amor mutuo no es sólo el compendio del nuevo testamento sino, sobre todo, el distintivo del nuevo pueblo de Dios. De esta manera la vida de la iglesia comenzó sostenida por una fuerza de cohesión y de expansión absolutamente nueva y de extraordinario poder, en cuanto basada no sobre el amor humano, frágil, sino sobre el amor divino: el amor de Jesús revivido en las relaciones mutuas de los creyentes. Jesús resucitado es capaz de transformar la realidad y hacer nuevas todas las cosas; vivamos de modo sencillo y concreto el amor de Dios, en las familias, con el prójimo, en las comunidades, en los barrios. Y de este modo seremos signo de nuevos tiempos y testimonio ante el mundo que no cree o no experimenta el amor. Si nos amamos los unos a los otros, Jesús sigue estando presente entre nosotros, y sigue siendo glorificado en el mundo.

 

                                                                      Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Evangelio según san Juan (13, 31-33a. 34-35)

 

En aquel tiempo, cuando Judas salió del cenáculo, dijo Jesús: «Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará. Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros. Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también entre vosotros. La señal por la que conocerán todos que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros».

2019-05-26 “El Espíritu Santo os irá recordando todo lo que os he dicho”

Domingo VI de Pascua

Hemos llegado al VI domingo de Pascua y dentro de una semana tendrá lugar la Ascensión del Señor. En el evangelio de hoy, Jesús, anunciando su inminente despedida, transmite a sus discípulos tres cosas: una propuesta de vida, una promesa y un don: les propone una experiencia de amor, les promete la presencia de Dios en sus corazones y les ofrece el don de su paz.

Primero:La propuesta de vida. Jesús nos había dado un mandamiento: “Que os améis unos a otros”. Ahora nos dice. “Si me amáis, guardad mi palabra”, que significa mantener una comunión vital con su persona, fundada en un amor que se expresa en la acogida de su Palabra como eje fundamental de la vida creyente. Cuando Jesús afirma: “mi palabra no es mía, sino del Padre que me envió”, está revelándonos que el Padre es la fuente primera de su enseñanza. De ahí, esta advertencia que no puede pasar desapercibida: “quien me rechaza a mí, rechaza al Padre que me ha enviado”. Y, por el contrario, quien le acoge a Él percibirá su presencia y la presencia del Padre en el interior del propio corazón: “Al que me ama, mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos morada en él”.

Segundo: La promesa. Jesús había anunciado a sus discípulos que pediría para ellos el Espíritu de la verdad que les enseñe todo. Jesús se despide prometiendo el Espíritu que nos cohesionará en la fe y en el amor. "Os lo digo ahora antes de que las cosas sucedan" (Jn 14,29). Jesús se refiere a todo el proceso de la pasión, muerte, resurrección, ascensión y venida del Espíritu. Cuando todo esto suceda, los discípulos podrán reconocer lo que Jesús les había dicho, pues, precisamente será el Paráclito el que lo hará ver y entender. Mientras no posean la iluminación del Espíritu, no comprenderán la muerte de Jesús ni estarán preparados para creer en su resurrección. "Para que cuando suceda tengáis fe" (Jn 14, 29).  “El Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho”. El Espíritu del Señor nos sigue transmitiendo hoy la verdad por medio de la enseñanza de la Iglesia, verdad que ésta ha recibido a su vez del propio Jesús.

Tercero: El don. Al cumplimiento de la promesa de la comunión del Padre con el Hijo y el Espíritu, sucede ahora la donación de la paz. En el clima de violencia que padecemos, muchas veces entendemos la paz como ausencia de guerra. Muy diferente es la paz de Cristo: es una paz honda, que nos reconcilia con Dios, con nosotros mismos y con los demás; una paz que nace de la justicia, que crea fraternidad y que expresa la esperanza de un mundo en el que Dios lo será todo en todos. Por eso, Jesús distingue entre la paz del mundo y su paz: “La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo”. La paz de Cristo se ofrece, se propone, se da gratuitamente. La paz es un don divino, y es también tarea humana: cada uno la ha de poseer en su corazón para poder transmitirla a los demás. Mientras estamos en el mundo, la paz que Cristo nos ha otorgado no nos exime de otras situaciones conflictivas, pero perfecciona las relaciones humanas y está fundada en la esperanza cierta de un mundo nuevo. "Mi paz os dejo" quiere decir que Jesús deja alegría, luz y verdad. La paz de Jesús produce frutos de amor, reconciliación, generosidad, paciencia y gozo.

El evangelio de hoy nos fortalece para no acobardarnos ni tener miedo. Los discípulos no debían temer la partida de Jesús; les deja la paz y el Espíritu que completará su misión. Han pasado ya veinte siglos desde el nacimiento de la Iglesia, y el mundo sigue necesitando el testimonio creyente de los cristianos. Nos podemos preguntar: ¿Cómo ser discípulo de Cristo? ¿Qué significa ser cristiano en nuestro mundo contemporáneo? ¿Qué es necesario para ser fieles seguidores de Jesucristo? Jesús nos responde: escuchar su palabra, imitarle y amarle agradecidamente. El amor del que Jesús nos habla va más allá del mero sentimiento, es una forma de vida, una forma de estar en el mundo y de actuar dentro del mundo. El amor de Jesús es un amor verdadero, que se expresa en actitudes y obras. Ser cristianos no es una ideología ni un movimiento social, ser cristiano es dejarse llevar por la acción del Espíritu, es fundamentar la vida en la fe en Dios Amor, que es el motivo de nuestra esperanza. Es el Espíritu del Señor el que nos inspira el compromiso de trabajar con esa esperanza, anunciando la buena noticia a las mujeres y hombres de nuestro tiempo, y despertando con urgencia la lucha por cambiar las estructuras de injusticia y pecado, y llevar a cabo los planes de Dios.

 

                                                                  Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Evangelio según san Juan (14, 23-29)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho. La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: “Me voy y vuelvo a vuestro lado.” Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo.»

 

 

2019-06-09 “Recibid el Espíritu Santo. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo”

Domingo de Pentecostés

Hoy celebramos la solemnidad de Pentecostés, conclusión de la Pascua. Los cincuenta días que transcurrieron desde la Pascua hasta el acontecimiento de Pentecostés descrito por san Lucas en el Libro de los Hechos, expresan el tiempo y el proceso de acogida por los discípulos del don del Espíritu. Con esta fiesta llegamos al cumplimiento de las promesas en la nueva alianza. Si la antigua celebración de la Pascua judía era la fiesta de la antigua alianza entre Dios y el pueblo de Israel, el Pentecostés cristiano es la fiesta de la nueva alianza y del don del Espíritu, don de Jesús Resucitado; don, no sólo para el pueblo de Israel, sino extendido a toda la humanidad. Con la nueva alianza nace un nuevo pueblo, la Iglesia. La nueva alianza en el Espíritu de Jesús Resucitado es ahora el mandamiento del amor, que congrega y une a todos los pueblos en la comunidad de creyentes que es la Iglesia.

Esta universalidad queda simbolizada en las diversas lenguas que hablaron los discípulos sobre quienes descendió el Espíritu en aquel primer Pentecostés, de modo que todos los judíos procedentes de distintas partes les comprendían.

En el evangelio de Juan, el Espíritu juega un papel muy importante. ¿Cómo interviene el Espíritu? Se habla de él como el don que viene de Dios y que llena el corazón de los discípulos, como el aliento y el Defensor que Jesús enviará después de su resurrección y ascensión. Jesús mismo está lleno del Espíritu desde el principio, y por eso Dios se revela en Él.

El Espíritu es como el viento, que se oye sin que nadie lo vea, que se mueve sin que nadie sepa de dónde viene y a dónde va. Espíritu significa sencillamente, «aire», «viento». Es una forma muy sugerente de hablar de Dios trascendente, presente y desconocido a la vez. Por eso las imágenes para hablar del Espíritu de Dios son tantas, tan variadas, y tan ricas: el viento, el fuego, el agua, la paloma… El pueblo judío pensó en Dios como el Dios invisible, quien, al mismo tiempo, estaba presente con signos visibles en la vida y en la historia de su pueblo elegido. Hoy, los cristianos creemos que Dios se nos hizo presente en Jesús; sí, pero es tan grande que aún no lo podemos abarcar. Para ayudarnos y acompañarnos, nos dejó su Espíritu y nos entregó sus dones, como leemos en el evangelio de hoy.

Jesús, lleno de Espíritu, aparece en medio de sus discípulos de forma inesperada y misteriosa. Pero Jesús no entra como un fantasma, sino con su cuerpo real, marcado por las llagas de la pasión, resucitado y glorificado. Y se hace presente en la comunidad, vivo y resucitado, sólo que los discípulos tardaron en darse cuenta. Con las palabras de Jesús tiene lugar la entrega de sus dones:

Elprimer don es la alegría y la confianza por el triunfo del Resucitado, que contrasta con el precedente miedo a los judíos.

Elsegundo don de Jesús es su paz, paz que se experimenta como plenitud de la persona y de la comunidad, la vida abierta al futuro, que abre puertas y ventanas para mirar al mundo con ojos confiados. La paz no significa necesariamente la ausencia de conflicto, sino la capacidad interior de confiar en que Dios sigue guiando la historia a pesar de nuestros errores. La paz de Jesús aparece en este evangelio, primero pronunciada como saludo, y afirmada por segunda vez como preámbulo para recibir el tercer don de Jesús, que es el envío a la misión. Es la misma misión que Jesús ya inició y que los discípulos habían visto, en sus palabras y obras: qué hacía, cómo vivía, qué anunciaba, cómo se sacrificaba por los demás, cómo amó al mundo hasta el extremo. Al principio pensaron que Jesús era el mesías que iba a restaurar el reino de Israel, hasta que comprendieron que su vida, pasión, muerte y resurrección eran la misión que el Padre le había encomendado. Ahora Jesús Resucitado, dador de paz y alegría, les encomienda a ellos su misma misión. Jesús impulsa a los discípulos al envío misionero.

Elcuarto don es el don del mismo Espíritu Santo. Jesús sopla sobre los discípulos. Nos dice el libro del Génesis, en el Antiguo Testamento, que Dios sopló sobre la figura de barro que había hecho y la convirtió en ser humano; en el Éxodo también sopló sobre las aguas del mar Rojo para separarlas y salvar así a su pueblo de los egipcios. Dios da vida y salva con su Espíritu. Ahora es Jesús el que nos lo regala de parte del Padre.

Elquinto don es el perdón de los pecados, es decir, la renovación interior del ser humano a través de la reconciliación por medio de signos visibles entregados a los discípulos. Para poder entrar en el Reino de Dios hay que nacer del Espíritu, hay que renacer a una vida nueva. Mediante el perdón de los pecados y la reconciliación, Jesús Resucitado constituye, por el Espíritu que comunica, la comunidad de la nueva alianza, la Iglesia.

Por tanto, Espíritu y misión son inseparables. El Espíritu y la misión son regalos que van juntos. Jesús no nos da la paz y la alegría para que vivamos tranquilos, pasivamente, aislados y con las puertas cerradas. El Espíritu es el inicio de la obra y su fruto es la misión: sólo el Espíritu da la fuerza que necesitamos en la misión, y sólo el Espíritu puede garantizar que cumplamos lo que Jesús nos pidió, construir el Reino de Dios.

Así, y después de veintiún siglos, Pentecostés sigue haciéndonos presente el Espíritu de Jesús que continúa guiándonos y conduciéndonos como hizo con el pueblo de Israel. El Espíritu sigue actuando, purificándonos del pecado, lanzándonos hacia la misión, construyendo el Reino de Dios y la comunidad. Superar el encierro y los miedos es el desafío de hoy de la Iglesia, que no puede dejar nunca de ser evangelizadora y misionera.

 

                                                                   Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Evangelio según san Juan (20,19-23)

Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en su casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros.» Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.» Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.

2019-06-16 “El Espíritu de la verdad os guiará hasta la verdad plena”

Domingo de la Trinidad. 

Concluido el ciclo anual de los tiempos litúrgicos, adviento-Navidad (la espera del nacimiento de Jesús por la promesa hecha por el Padre y la encarnación de su Hijo); cuaresma y semana santa-Pascua (pasión, muerte y resurrección de Jesús); y los cincuenta días o Pentecostés (entrega del don del Espíritu Santo). Y después de haberse manifestado la salvación que ha venido de Dios Padre, del Hijo y del Espíritu, hoy celebramos y damos gracias a las tres Personas en esta fiesta de la Trinidad.

El evangelio de la fiesta de hoy, tomado de san Juan, nos introduce en el misterio de la Trinidad, misterio ya existente antes de todos los tiempos, pero que Jesús enseña hoy a los discípulos.El texto es un fragmento del gran discurso de Jesús pronunciado poco antes de su pasión. Hace referencia al Espíritu, en comunión con el Padre y el Hijo, como el que guiará y anunciará la verdad completa a los discípulos después de la pasión, muerte y resurrección de Jesús.

Este fragmento tiene tres pequeñas partes: a) Jesús anuncia a los discípulos que aún les quedan cosas por saber que todavía no eran capaces de sobrellevar ni de comprender; b) Jesús hace referencia al Espíritu Santo como el Espíritu de la verdad; c) Jesús, ocupando un lugar central al hablar de sí mismo, se relaciona con el Padre, al que presenta como dueño de todas las cosas, pero que lo comparte con Jesús, y con el Espíritu, que recibe de ambos y lo anuncia. Por tanto, Jesús afirma que el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo para guiar, anunciar y glorificar. Y confirma y nos promete su consoladora presencia para darnos a conocer lo que está por venir. Es el gran protagonista del tiempo de la Iglesia.

El Espíritu se caracteriza por acompañar, sustentar y reconfortar a su pueblo, como hace una madre con sus hijos, según Dios lo había prometido (Is 66,12-13). De hecho, la promesa de la presencia del Espíritu nos llena de vida y de ánimo, y nos sumerge en la vida trinitaria: El Espíritu toma lo que es del Padre y del Hijo y lo comparte/anuncia. Al hacerlo, glorifica al Padre y al Hijo.

San Juan en otro pasaje presentaba a Jesús como “el camino, la verdad y la vida” (Jn 14, 6), y también denomina al Espíritu Santo el Espíritu de la verdad. Es el Espíritu de la verdad no solamente porque procede del Padre, sino también porque es el Espíritu de Cristo, en quien descubrimos el carácter mismo de Dios. Así como Jesús nos ha comunicado en su vida y en sus palabras el carácter de Dios Padre y con el cual todo lo comparte, el Espíritu “toma” lo de Dios Padre y Dios Hijo, y lo comparte con nosotras y nosotros. El Espíritu no obra “por su propia cuenta” sino en comunión e interacción con el Hijo y el Padre, y eso nos infunde confianza, porque con el Espíritu vivimos lo mismo que con Jesús hemos experimentado: la ternura, la compasión y el compromiso de Dios con la humanidad.

El Espíritu también nos acompaña y nos guía en la verdad de Dios, hasta que lleguemos al punto de poder “sobrellevar” lo que queda por revelarse y que de otro modo nos sobrepasaría. Nuestro Defensor y Abogado, el Espíritu de la verdad, además de acompañarnos en nuestro presente, nos abre perspectivas que nos permiten avanzar hacia el futuro, nos “hará saber las cosas que habrán de venir”. No es que el Espíritu nos otorgue algún tipo de facultad adivinatoria. Más bien, nos permite discernir, ante las dimensiones de la vida, cómo proceder con fidelidad por el camino de Jesús.

¿Cómo hemos de responder como seguidores y seguidoras de Jesús, y como comunidades eclesiales, a los desafíos de nuestro tiempo? Un objetivo fundamental de la vida cristiana es “vivir en el Espíritu”, sentirse habitados por él, dejarse conducir por él. El Espíritu, con su guía, nos hará conocer la verdad completa acerca de Jesús. La “verdad completa” es un itinerario espiritual personal y comunitario. El Espíritu Santo así nos lo anuncia. Nunca faltará a la comunidad lo necesario para discernir los pasos a seguir por el camino de Jesús.

Otro detalle destacado en el evangelio de hoy es que Jesús se dirige a sus discípulos como “vosotros”, los discípulos de entonces, y los de hoy, que desde entonces también somos interpelados por la llamada del Espíritu. El seguimiento de Jesús empezó con aquellos discípulos que dieron origen al nacimiento de la Iglesia, y hoy continúa. Cuando Jesús nos dice “vosotros”, nos indica además cómo ha de ser nuestra norma de vida, la esencia del discípulo: recibir de Jesús para anunciar y ofrecerlo a los demás.

El mejor secreto para poder sobrellevar las dificultades de cada etapa de la vida, así como para mejor cargar con el peso de la realidad que a veces puede con nosotros, es dejarnos sostener por el Espíritu. Al igual que Jesús, el Espíritu se compromete íntima y concretamente con el mundo para dar a conocer el poder transformador del amor del Dios trino, cuya gloria y alegría es que su creación sea transfigurada por la gracia y tenga vida abundante. Dios, en sus tres personas, está siempre presente y no nos abandona en medio de los retos del presente y del futuro.

                                                                      Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

Evangelio según san Juan (16, 12-15)

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir. Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que recibirá y tomará de lo mío y os lo anunciará.

2019-06-23 “Dadles vosotros de comer”

Corpus Christi (Stmo. Cuerpo y Sangre de Cristo) 

No es una casualidad que la celebración de hoy sea la continuación de Pentecostés y de la Trinidad. El Corpus Christi es la culminación del misterio pascual y trinitario. A partir de la Pascua, la Iglesia tiene su más preciado tesoro en la Eucaristía. Es la comida que Jesús nos dejó después de realizar su misión, para que siguiéramos su camino. Cada vez que la comunidad celebra el ágape fraterno, Jesús se hace presente en su Iglesia, que es su Cuerpo. Adoramos en la Eucaristía su presencia real y recordamos su entrega por nosotras y nosotros.

Este evangelio de la multiplicación de los panes y los peces se encuentra al final de la misión de Jesús en Galilea (Lc 4, 14-9, 50) y antes de la misión en Jerusalén (Lc 9, 51 ss). Aunque la entrega definitiva de la Eucaristía tendrá lugar en el cenáculo, san Lucas quiere mostrarnos con esta catequesis que la Eucaristía no es un hecho aislado, sino que está orientada como fundamento y alimento de la misión evangelizadora de Jesús.

El relato de la multiplicación es sorprendentemente parecido al relato de la institución de la Eucaristía (cf. Lc 22, 19). San Lucas hace revivir conscientemente en la multiplicación de los panes los gestos de Jesús que instituye la Eucaristía (tomó los panes, alzó los ojos al cielo, los bendijo, los partió y los dio a sus discípulos), gestos que repetirá en el cenáculo cuando transforme el pan y el vino en su cuerpo y sangre (cf. Lc 22, 19-20).  

Existen numerosos símbolos en el relato: el número de personas, cinco mil, símbolo del pueblo de Dios; el número de panes y peces, que suman siete, símbolo de totalidad; y los doce cestos recogidos, que simbolizan los doce apóstoles, fundamento de la comunidad, a la que cuidan y alimentan por el mandato de Jesús “dadles vosotros de comer.

La Eucaristía es presentada por san Lucas como una comida para muchos. Dice el evangelio que “comieron todos y se saciaron”. Es una acción de Jesús que es preludio evidente de la cena del jueves santo. En la Eucaristía hacemos memoria de la vida de Jesús: se entregó por muchos, como se parte y comparte el pan común; dio su vida por la humanidad, como se derrama el vino en la copa y todos beben de ella. El pan y el vino son signos tangibles de comunión y fraternidad, que se parten y comparten.

La Eucaristía es sacramento y signo de la vida fraterna y solidaria que tenemos que construir con Jesús. El sacramento del cuerpo y de la sangre del Señor nos llena a su vez de la gracia de la comunión con Él y con los miembros de la Iglesia. Es la acción más importante de nuestra vida, después del Bautismo, porque es la comida compartida para que saciemos el hambre y la sed. “Comieron todos y se saciaron”. Pero además, este “hambre y sed de Dios” no nos deben hacer olvidar el “hambre material” de nuestros prójimos, porque no es ajeno a la Eucaristía el saciar el hambre de los que no tienen con qué comer. A quien tiene hambre hay que darle de comer. Pero, también a la inversa, no debemos olvidar que hay mucha gente satisfecha de comida, pero vacía de Dios. Ambas hambres no son excluyentes, para el cristiano deben ir unidas.

Creemos en la presencia real del cuerpo y de la sangre del Señor en este sacramento, y nos sentimos acompañados porque Él está dentro de nosotras y nosotros, que somos su Cuerpo. Compartimos y vivimos la fe y la vida con la comunidad con el mayor alimento que tenemos, y este alimento a su vez aumenta los vínculos de la comunidad.

Otro aspecto importante de la Eucaristía es la participación: cuando comemos el Pan y bebemos el Vino, nos hacemos responsables de ser solidarios con los demás hermanos, sean prójimos o no. La Eucaristía debe llevarnos a trabajar por la caridad, por el bien común, por compartir nuestro tiempo y nuestros bienes con aquellos que carecen de lo más elemental, empleo, ingresos, alimentación y vivienda. “Comieron todos y se saciaron”. Jesús satisface el hambre material de la multitud con un signo del reino de Dios. Sólo podremos llevar a Jesús a los demás si antes nosotros nos hemos alimentado de Él. Esta experiencia de Dios y transformación desde la caridad será la que nos empuje a solidarizarnos con nuestros hermanos. La Eucaristía es el Sacramento de la comunión, que nos hace salir del individualismo para vivir el seguimiento en comunidad. La Eucaristía debe llevar a la “multiplicación de los panes y peces”, al compartir, a preocuparnos de las necesidades concretas del prójimo, a implicarnos como Jesús en la misión. La clave es la multiplicación de nuestros panes, repartir nuestras cosas. Ahí está presente Jesús y nosotros participamos de la vida de Jesús al compartir lo nuestro. Es el modo de anticipar el reino de Dios, donde reinarán la fraternidad y la caridad de todos con todos. Aquí está el verdadero milagro de la multiplicación de los panes: compartir lo que se tiene, ofrecer lo que uno tiene a los que carecen de todo. La acción de Dios lo multiplica, es decir, la justicia y la caridad se extienden, y esa solidaridad llega a todos y sacia la necesidad.

En la Eucaristía encontramos las fuerzas necesarias para el camino. La misión continúa y nuestro encargo es dar de comer, atender hoy, como ayer hizo Jesús, las necesidades de las personas y ofrecer nuestra mediación de modo que puedan encontrarse con el verdadero alimento, el reino de Dios.                                                                                               

 

Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Evangelio según san Lucas (9, 11b-17)

En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar a la gente del reino de Dios y curó a los que lo necesitaban. Caía la tarde, y los Doce se le acercaron a decirle: «Despide a la gente; que vayan a las aldeas y cortijos de alrededor a buscar alojamiento y comida, porque aquí estamos en descampado.» Él les contestó: «Dadles vosotros de comer.» Ellos replicaron: «No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos a comprar para dar de comer a todo este gentío.» Porque eran unos cinco mil hombres. Jesús dijo a sus discípulos: «Decidles que se sienten en grupos de unos cincuenta.» Lo hicieron así, y todos se sentaron. Él, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre ellos, los partió y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran a la gente. Comieron todos y se saciaron, y cogieron las sobras: doce cestos.

 

 

2019-06-30 “Nadie que mira hacia atrás vale para el reino de Dios”

13º Domingo del TO

Este evangelio se sitúa en el camino de Samaría al comienzo de la misión de Jesús hacia Jerusalén (Lc 9, 51 ss). Poco antes, Jesús había realizado la multiplicación de los panes y los peces, y anunciaba su pasión, muerte y resurrección (Lc 9, 10-22).

En este episodio de hoy, que podríamos resumir en una mala acogida en pueblo samaritano y las disposiciones para la vocación apostólica, Jesús propone las condiciones para ser discípulo suyo. Para el seguimiento ponía como condición la negación de sí mismo, caminar detrás de él, cargar diariamente con la cruz, y perder la propia vida por su causa (cf. Lc 9, 23-24). El evangelio insiste: Ser discípulo es vivir un proceso de asimilación continua a la persona del Maestro. A lo largo de este camino hacia Jerusalén, el evangelista san Lucas nos desgrana las condiciones propias del auténtico seguidor de Cristo, en las que el discípulo debe progresar cada día.

La intención de Jesús de hacer su viaje atravesando el territorio de los samaritanos juega también un aspecto importante en la narración y en el plan divino. Apuntaba hacia la inclusión de los samaritanos en el reino de Dios. Los judíos evitaban pasar por Samaria cuando se dirigían a Jerusalén, aunque ésta era la ruta más directa. Se debía a que los judíos evitaban todo contacto con los samaritanos. Para los judíos los samaritanos representaban impureza, ya que la religión de los samaritanos estaba centrada en el monte Gerizim y rechazaban que Jerusalén tuviera algún lugar en el plan de salvación. Es por ello que no recibieron a Jesús. A pesar de este rechazo, los samaritanos estaban incluidos en el plan divino, lo vemos en el evangelio cuando Jesús habla de los samaritanos como ejemplos positivos (Lc 10, 29-37, parábola del buen samaritano; y Lc 17, 11-19, curación de los diez leprosos).

Pero también observamos que Jesús no sólo es rechazado por los samaritanos, también es rechazado a lo largo del evangelio, en Galilea, por los gentiles, y en Jerusalén. El rechazo a Jesús provoca la ira de Santiago y Juan: “¿Quieres que digamos que baje fuego del cielo que acabe con ellos?” La enemistad entre judíos y samaritanos se remontaba a varios siglos atrás. El espíritu de venganza se apodera de Santiago y Juan. Piensan en un mesianismo espectacular y poderoso, capaz de arrasar todo lo que se oponga. No han entendido que la actitud de Jesús es de misericordia y no de destrucción: “Él se volvió y les regañó”. Jesús responde con calma ante el aparente fracaso. Jesús se muestra libre para tomar un nuevo camino y no quedarse en el rechazo. Asumió el rechazo en forma diferente, conforme al plan divino. No vino para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas. Cuando propongamos la opción de Dios, hay que contar con la libertad de todas y todos. Y respetarla. No podemos desesperar nunca. La paciencia equivale a la esperanza de conversión ante cualquier persona. No podemos desechar esa posibilidad. Jesús constantemente confronta a sus seguidores con los principios de Dios y pone en claro las implicaciones del discipulado. Es bueno preguntarnos: ¿Qué actitud asumimos frente a la forma como las personas reaccionan ante el evangelio o los asuntos relacionados con Dios? ¿Qué actitud asumimos si rechazan el evangelio? ¿Quiénes somos para condenar o juzgar a alguien, aun cuando esa persona esté actuando en contra de la religión? Debemos alinearnos al plan de Dios, que sobrepasa todas las barreras humanas, sean de nacionalidad, raza o religión. No tratemos a los demás como si fueran malos samaritanos. Y si consideramos así mismo que los demás también pueden juzgarnos, entonces ¿qué actitud tomamos si somos rechazadas o rechazados en algún aspecto de nuestra vida? ¿Respondemos violentamente? Procuremos entender y mirar con la mirada de Dios sobre las situaciones que nos provocan desconcierto.

Los discípulos, al salir de Samaria, “se encaminaron hacia otra aldea”. Maestro y discípulos son inseparables. Marchan, caminan, viven juntos. La convivencia con Jesús el Maestro es la escuela de vida para el discípulo. Pero conviven en camino. No se instalan en una situación conseguida, no tienen aquí morada definitiva. “Las zorras tienen madrigueras y los pájaros nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar la cabeza”. Es consecuencia de la anterior condición. El discípulo vive siempre sin apoyaturas ni seguridades. De ahí, el desprendimiento, la pobreza, la ruptura con tantas cosas que son un lastre y una excusa que pueden provocar la no confianza en Jesús. Sin descartar aquí los vínculos humanos y hasta familiares. Y todo, como decisión definitiva: “El que echa mano al arado y sigue mirando atrás, no vale para el reino de Dios”.

Alguien puede pensar que decidirse a vivir según se nos presenta al discípulo es tanto como arruinar una vida. Y no es así. Porque, en el fondo, se trata sólo de dejar que el Maestro ocupe el centro de nuestra vida, priorizándole a Él sobre lo menos valioso. Es adquirir una manera de ser: la misma del Maestro. Y, bien entendida, esta nueva condición es la de vivir en familia, con Cristo como centro y unido a todos los demás discípulos, los hermanos, con los que se comparte todo y con los que se proclama la validez de esa manera de vivir.

La llamada de la fe se resume en una sola palabra: “sígueme”. En la marcha hacia el reino de Dios, Jesús pide una entrega total. Jesús pide una gran libertad. La respuesta es sin condiciones. Ni el enterrar los muertos, ni el querer a los padres, ni otras ataduras deben impedir la opción de la fe. El que echa mano a la tarea pero sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios. En esta opción uno se juega la vida. Pero sepamos apostar bien, porque en la fe el que pierde la vida es el que la gana. El desprendimiento por el reino absorbe cualquier otro deseo personal.

 

                                                                               Ricardo Rodríguez Villalba.

 

Evangelio según san Lucas (9, 51-62)

Cuando se completaron los días en que iba a ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros delante de él. Puestos en camino, entraron en una aldea de samaritanos para hacer los preparativos. Pero no lo recibieron, porque su aspecto era el de uno que caminaba hacia Jerusalén. Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le dijeron: «Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo que acabe con ellos?». Él se volvió y los regañó. Y se encaminaron hacia otra aldea. Mientras iban de camino, le dijo uno: «Te seguiré adondequiera que vayas». Jesús le respondió: «Las zorras tienen madrigueras, y los pájaros del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza». A otro le dijo: «Sígueme». Él respondió: «Señor, déjame primero ir a enterrar a mi padre». Le contestó: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios». Otro le dijo: «Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de los de mi casa». Jesús le contestó: «Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás vale para el reino de Dios».

2019-07-07 “La mies es abundante y los obreros pocos”

14º Domingo del TO 

Este evangelio de hoy es la continuación del evangelio del domingo anterior. Refiere la misión de los setenta y dos discípulos, y lo encontramos sólo en san Lucas, el evangelista que tiene un carácter más universalista. Nos dice que los discípulos son designados por Jesús para ir delante de él. El envío o misión consistirá en ser testigos del Evangelio y anunciar a los pueblos que “el reino de Dios ha llegado”.

Sabemos que el número de los apóstoles de Jesús son doce, número que corresponde a las doce tribus de Israel; y que el número de los setenta y dos hace referencia a los setenta y dos pueblos que, según el capítulo 10 de Génesis, componen toda la humanidad. Ambos números ponen de relieve que el Evangelio de Jesús va destinado tanto a los israelitas como a los demás pueblos. Jesús llama, pues, a toda la humanidad. A todos los hombres y mujeres se les debe anunciar el reino de Dios, que consiste en curar a los enfermos y librarles de todos los males.

Los setenta y dos discípulos son enviados como pregoneros de Jesús para prepararle el camino por las ciudades y lugares por donde él tenía que pasar. Y son enviados de dos en dos, porque han de actuar como testigos, pues según la Ley (Deut 19,15), tenían que ser un mínimo de dos para que su testimonio tuviera validez.

El Señor les hace ser conscientes del mucho trabajo, la abundancia de la mies y la escasez de los trabajadores. Las palabras del Señor son crudas: “Mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias...” Es decir, los discípulos son enviados sin seguridades -como corderos en medios de lobos-, y son enviados también sin recursos, sin bolsa, ni alforja ni sandalias, sin tiempo para detenerse a saludar. Esta dificultad de la misión pone de manifiesto la ilusión, la generosidad, la constancia y el desprendimiento que hacen falta para llevarla a cabo.

La condición de los discípulos al presentarse es ser portadores de paz. Sus palabras de saludo serán éstas: “Paz a esta casa”. Paz que no sólo se refiere a la salud y el bienestar sino también al don de la salvación que nos ha traído Jesús. Este mismo será el saludo del Señor resucitado.

Jesús envió a los setenta y dos discípulos y estos partieron prevenidos por el posible fracaso de su misión. Seamos conscientes que Dios es el dueño de la mies; todo, en definitiva, depende de Él, porque nosotros sin Él podemos tener éxito o fracasar. San Lucas destaca el rechazo sufrido también por Jesús en las ciudades en las que había predicado y había realizado signos prodigiosos (Corozain, Betsaida y Cafarnaún, citadas en Lc 10, 13-16).

Los discípulos se sacudían los pies cuando se rechazaba su testimonio. Según los rabinos, el polvo de las tierras de los gentiles traía impurezas, y los estrictos judíos se sacudían el polvo al regresar del extranjero a Palestina. El hecho de que los discípulos se sacudan el polvo de sus pies quiere expresar que los israelitas que rechazaban la buena nueva de Jesús, no eran mejores que los gentiles.

Pero los setenta y dos vuelven llenos de alegría, porque su misión ha tenido éxito; han constatado que, en nombre de Jesús, los males son vencidos. Venían contentos por la tarea bien hecha: por expulsar todo tipo de demonios. Experimentaron que con la potestad de Jesús fueron capaces de hacer el bien y combatir el mal, y nada les hizo daño. Al final, Jesús nos da una gran enseñanza: que lo importante no es el triunfo, sino el hecho de que nuestros nombres estén escritos en el cielo, esto es, que somos hijas e hijos amados por Dios. Por eso Jesús invita a pedir insistentemente para que el dueño envíe operarios a su mies. La iniciativa parte del Señor, que es el que nos envía y quiere que comuniquemos vida a todos.

La meditación de las palabras de Jesús “la mies es abundante y los obreros pocos” ha invitado a muchas y muchos, sobre todo jóvenes, a hacerse un planteamiento vocacional: ¿por qué no dedicar mi vida a esta misión de anunciar el reino de Dios? Es una tarea de toda la comunidad cristiana y no sólo de sacerdotes, religiosas, consagrados y misioneros.

Todos somos misioneras, misioneros y portadores de paz. La Iglesia en sus principios creció gracias a la acción de los discípulos, que, al expandirse por los diversos lugares, sembraron nuevas comunidades cristianas. Los creyentes tenemos que implicarnos en la misión, no por falta de vocaciones, sino por la urgencia de la propia vocación cristiana, esto es, generar fraternidad y hacer sitio a la presencia de Dios. Nosotras y nosotros también tenemos que ser misioneras y misioneros. Nos urge continuar anunciando el reino de Dios, dar testimonio de su presencia en medio de un mundo donde no se reconoce a Dios, pero un mundo a la vez deseoso de autenticidad y valores, de superar sus enfermedades y males, y alcanzar el bienestar y la felicidad. Si somos conscientes que el reino de Dios está dentro de nosotros, si cada día hacemos propósito de recordarlo, con nuestras palabras y obras no tendremos dificultad en hacerlo presente.

                                                                                                                                                                                                      Ricardo Rodríguez Villalba.

 

Evangelio según san Lucas (10, 1-12. 17-20)

 

Después de esto, designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: «La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa”. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa en casa.  Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya en ella, y decidles: “El reino de Dios ha llegado a vosotros”. Pero si entráis en una ciudad y no os reciben, saliendo a sus plazas, decid: “Hasta el polvo de vuestra ciudad, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que el reino de Dios ha llegado”. Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para esa ciudad.Los setenta y dos volvieron con alegría y le dijeron: “Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre.” Él les contestó: “Veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones y todo poder del enemigo. Y nada os hará daño alguno. Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo.”

2019-07-14 “¿Quién es mi prójimo?”

15º Domingo del TO  

El evangelio de hoy nos propone la parábola del buen samaritano, otra de las joyas del evangelio de san Lucas. Esta parábola, con la del hijo pródigo, es de una intensa sensibilidad y profunda enseñanza. Aunque todo el evangelio lucano tiene una gran dimensión social, en estas parábolas -como en las bienaventuranzas- se acentúa esa dimensión. Religiosidad y solidaridad, amor a Dios y amor al prójimo, Jesús y los pobres, son sus dos puntos principales, con una opción clara por los excluidos religiosos y sociales.

La narración es una enseñanza de san Lucas sobre la necesidad primordial de toda persona: la búsqueda de la vida eterna, que no es otra cosa que la plenitud humana y de relación con Dios. Un letrado, para poner a prueba a Jesús, le pregunta: “Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?”. Jesús, viendo su implícita mala intención (porque es conocedor de la ley), le contesta que la respuesta está a su alcance, dentro de sí mismo: “¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?”, es decir ¿en qué crees? El maestro de la ley responde: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu fuerza y con toda tu mente. Y a tu prójimo como a ti mismo”. Efectivamente, estos dos mandamientos, el amor a Dios unido de forma inseparable al amor al prójimo, contenidos respectivamente en Deut 6, 5 y Lev 19, 18, concentran toda la Ley. Jesús luego amplía el contenido de la pregunta: si el letrado ha preguntado por “la vida eterna”, Jesús concreta: “Has respondido correctamente. Haz esto y tendrás la vida”; porque la vida cotidiana, si se vive según Dios, ya es vida eterna, sin necesidad de esperar la otra vida. Por tanto, las palabras de Jesús completan el conocimiento que tiene su interlocutor acerca de la ley.

Entonces surge otra pregunta: “¿Y quién es mi prójimo?”. O lo que es lo mismo: ¿hasta dónde tengo obligación o dónde están los límites del deber de amar? Es el momento en el que Jesús propone la parábola, que como más adelante veremos, perfeccionará la ley judía en lo relativo al deber de amar.

La parábola dice que el sacerdote y el levita “dan un rodeo y pasan de largo”, es decir, entendiendo que para cumplir las prescripciones de la ley. Sólo el samaritano “se compadeció”. El samaritano además de curar y recoger al hombre herido, dio dos denarios, más que suficiente para abonar los gastos de la posada durante un mes. Fue, pues, muy generoso en su buena acción con un desconocido. Es más, calculó por lo alto; en caso de que los dos denarios no bastasen, los gastos de más los pagaría a la vuelta. El samaritano, de quien no se esperaba nada, practicó un cuidado incondicional. Ha hecho todo lo que hay que hacer sin ahorrarse nada. Ha ejercido la compasión con toda generosidad. Es un extranjero y actúa no como el sacerdote y el levita, ambos judíos israelitas.

Todos pensaríamos que el prójimo de la parábola era el hombre desvalido. La pregunta que plantea Jesús al final de la parábola no coincide con la que el maestro de la ley le hizo sobre quién es el prójimo. Jesús le devuelve: “¿Cuál de estos tres te parece que ha sido prójimo del que cayó en manos de los bandidos?”. “El que practicó misericordia”, responde. Jesús entonces propone al buen samaritano como el prójimo, el que siendo extranjero y ajeno al mundo judío entregó todo de sí. Jesús indica con el ejemplo del samaritano que los otros no son los prójimos, sino que somos nosotros quienes activamente con nuestros actos nos hacemos o no prójimos de nuestros hermanos.

La conclusión es clara: no hay que hacer distinciones de religión, ni de raza, ni de amigo o enemigo; todo hombre necesitado de ayuda debe ser amado como se ama cada uno a sí mismo. La parábola obliga al maestro de la ley a reconocer que quien ha cumplido la ley precisamente ha sido, no un hombre instruido en ella como el sacerdote o el levita, sino un samaritano, tenido por los judíos como pecador. Y el samaritano es propuesto como modelo de prójimo frente a quienes se consideran justos, impecables y observantes de la ley. Tanto el sacerdote como el levita que se quieren justificar por su conocimiento de la ley, son desautorizados por Jesús, defendiendo con ello que la atención a los indefensos es condición contenida en la ley y es prioritaria al culto judío, es decir, Jesús denuncia implícitamente que no se puede cumplir la ley ni acudir al culto sin haber antes atendido a los hermanos. El centro del mensaje de Jesús supera la ley judía que definía a los extranjeros como impuros, y defiende al hombre necesitado, a la humanidad sufriente, y subraya que el auténtico culto es curar las heridas, ayudar al necesitado. Amar a Dios y al prójimo van unidos. Y la mejor prueba de que amamos a Dios es el amor a los demás.

Jesús también nos habla hoy: cada uno de nosotros debemos ser los prójimos, los que activamente se acercan, aproximan y atienden a sus hermanos.

Es un paso importantísimo en el mandato del amor. Lo que realmente nos exige Jesús es aproximarnos, identificarnos, de forma igual y total con los hermanos, necesitados o no.

En conclusión, conocer quién es mi prójimo no es lo principal. Lo importante es hacerse prójimo, es decir, compadecerse, practicar misericordia y hacerse hermano. En la historia del samaritano, al fondo está Jesús mismo, es quien nos enseña con sus palabras y obras que Él es el buen samaritano. Como Él, nosotros hemos de ser prójimos, próximos a los hermanos. “Anda y haz tú lo mismo”, nos dice Jesús. Como recompensa tendremos vida, y alcanzaremos vida eterna.

                                                                               Ricardo Rodríguez Villalba.

 

Evangelio según san Lucas (10, 25-37)

En esto se levantó un maestro de la ley y le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?». Él le dijo: «¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?». Él respondió: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu fuerza y con toda tu mente. Y a tu prójimo como a ti mismo».  Él le dijo: «Has respondido correctamente. Haz esto y tendrás la vida». Pero el maestro de la ley, queriendo justificarse, dijo a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?». Respondió Jesús diciendo: «Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de viaje llegó adonde estaba él y, al verlo, se compadeció, y acercándose, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y le dijo: “Cuida de él, y lo que gastes de más yo te lo pagaré cuando vuelva”. ¿Cuál de estos tres te parece que ha sido prójimo del que cayó en manos de los bandidos?». Él dijo: «El que practicó la misericordia con él». Jesús le dijo: «Anda y haz tú lo mismo».

2019-07-21 “Sólo una cosa es necesaria, escoge la parte mejor”

16º Domingo del TO 

La presencia de Jesús en una familia y la hospitalidad a él ofrecida es el tema sugestivo de este evangelio; es Jesús que ha venido a habitar en medio de las mujeres y los hombres, y nos suscita una actitud de acogida.

La historia aparece entre la parábola del buen samaritano y la lección de la oración del Padrenuestro que da Jesús a los discípulos en san Lucas 11, 1-13. Esta pequeña historia de Marta y María sirve de conexión entre ambos pasajes.

Entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Lucas no nos da el nombre de la aldea, pero debe ser Betania, donde el evangelista san Juan nos dice (Jn 11, 1) que vivían Marta, María y su hermano Lázaro, a quien tampoco se nombra aquí.

Marta fue a recibir a la visita (también fue Marta quien recibió primero a Jesús en Jn 11, 20), lo que puede indicar que tenía un carácter decidido. Jesús amaba a estos hermanos (Jn 11, 5) y todo apunta a que los visitaba con cierta frecuencia. María y Marta son presentadas como dos mujeres importantes entre los discípulos de Jesús, y como veremos, también son dos mujeres dignas de ser imitadas.

Jesús, al entrar en la casa, se puso a enseñar. San Lucas nos dice que a sus pies estaba escuchando María, la hermana de Marta. Dice la Escritura que la fe viene por el mensaje que se escucha, y la escucha viene a través de la palabra de Cristo (Rom 10, 17) y María atendió a esta oportunidad de escuchar a Jesús.

El acto de sentarse a los pies de un rabino también tiene otro significado. Esa era la postura de un discípulo con su maestro. En Hechos 22, 3, Pablo dice que fue instruido “a los pies” del rabino Gamaliel. Normalmente una mujer no habría tenido oportunidad para aprender a los pies de un rabino, pero Jesús no era un rabino más, era además un amigo y, como maestro, hace a estas mujeres discípulas suyas.

Mientras que María estaba escuchando, Marta atendía afanosamente los servicios para agasajar a la visita. En medio del trajín, paró para decirle a Jesús: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano». Pero Jesús le respondió: «Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».

No sabemos cómo se resolvió después esta situación doméstica, pero el evangelista nos deja una enseñanza.Es posible que Jesús sólo hiciese una comparación entre la actitud de ambas mujeres, porque no parece que estuviera corrigiendo a Marta. Dijo su nombre dos veces apercibiendo suavemente su atención: Jesús quería que Marta se aprovechara como María, entre tantas cosas, de una sola necesaria. Y con la respuesta de Jesús sabemos cuál es la mejor parte.

Marta y María representan otro aspecto del discipulado: servicio activo y contemplación. Ambas actividades son necesarias para el discípulo, pero Jesús dice que una es más valiosa que la otra.

De Marta aprendemos que la vida de fe no consiste sólo en actividad. Necesitamos también tiempos de contemplación y silencio, de oración. Las demandas del día a día y las necesidades a nuestro alrededor nos ocupan de tal manera que no tenemos tiempo para hacerlo todo. Encontrándose en esa situación muchos discípulos escogen el servicio (como Marta) y descuidan el aspecto contemplativo, o lo que es lo mismo, descuidan la oración. La prioridad de todo discípulo es siempre estar ante la presencia del Señor para aprender de Él, y después servir a los demás. Marta recibe a Jesús en su casa, pero, aunque da un buen servicio, aún necesita aprender a servir como él.

El evangelio de hoy nos revela de una manera clarísima el sentido de lo esencial en nuestra vida. El evangelio nos puede ayudar a comprender que hay cosas buenas y necesarias, pero que no son las más importantes de la vida. Mientras que otras, aunque sean aparentemente menos importantes y brillantes, son las más fundamentales. En otras palabras, nos descubre el sentido de lo esencial.

Sólo una cosa es necesaria: no afanarse sino más bien escuchar la palabra de Jesús, lo que ha elegido María. Siempre vale más lo que Dios hace, y escuchar lo que nos dice a las mujeres y los hombres, que lo que nosotras y nosotros podemos hacer por él.

Lo que salva al hombre no es la multiplicidad de las obras sino la palabra de Dios escuchada con amor y vivida con fidelidad. Asumir la contemplación de la Palabra es el requisito previo para la acción.

Hay ciertas conexiones entre esta historia y la parábola del buen samaritano que la precede. En esa parábola había dos ejemplos de actitud religiosa -un sacerdote y un levita- quienes ponían toda la atención en su vida espiritual, pero no querían ayudar al hombre herido. De ellos aprendemos que ir al templo sin un corazón dispuesto a servir, no es del agrado de Dios. Por tanto, a la vida de oración ha de seguir implícitamente el compromiso cristiano: la oración y la devoción no eximen de la acción, sino que son como la causa a su efecto.

Que también en nuestra vida cristiana, oración y acción estén también profundamente unidas. Por eso, habría que preguntarnos hoy a qué damos nosotros más importancia en nuestra vida: al "actuar", o al "ser"; al activismo y un cierto "abuso” de la acción, o a la oración y a la contemplación, que es la condición indispensable para una acción fecunda en el apostolado. Si no tenemos el corazón lleno de Dios, nuestra acción será sólo un ruido vacío y estéril.
No se trata de preferir una de las dos actitudes y de descartar la otra. Hemos de unir las dos dimensiones en nuestra vida, pero insistiendo en lo esencial: oración y acción, escucha contemplativa y servicio. No se trata sólo de trabajar por los demás, de hacerlo hasta agotarse; lo que cuenta no es lo que hacemos sino el modo como lo hacemos, la actitud orante con la que actuamos y estamos ante las cosas, poniendo siempre lo primero en el lugar que le corresponde.

Por eso, el pasaje evangélico que sigue, Lc 11, 1-13, está dedicado a la oración en los discípulos.

                                                                               Ricardo Rodríguez Villalba.

 

 

Evangelio según san Lucas (10, 38-42)

Yendo ellos de camino, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Ésta tenía una hermana llamada María, que, sentada junto a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Marta, en cambio, andaba muy afanada con los muchos servicios; hasta que, acercándose, dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano». Respondiendo, le dijo el Señor: «Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».

2019-07-28 “Pedid y se os dará”

17º Domingo del TO 

El evangelio de hoy da continuidad al evangelio del domingo pasado. En aquel evangelio vimos a María a los pies de Jesús, escuchando su palabra. En el pasaje evangélico de hoy, Jesús despierta en los discípulos la necesidad de rezar, de aprender de su maestro a orar. En esta relación discipular, Jesús, que es el enviado del Padre, a su vez envía a sus discípulos. Por eso les enseña a orar.

Podemos apreciar en este evangelio una cuidada estructura: la pequeña introducción donde se presenta la petición de un discípulo, que da paso a tres partes: una primera parte con la enseñanza del Padrenuestro, otra segunda parte con la parábola del amigo inoportuno, y una tercera parte que habla sobre la  eficacia de la oración, con el ejemplo de la atención a los hijos y la superior bondad de Dios.

La petición de un discípulo da lugar a la respuesta de Jesús, que se refiere a la relación con Dios Padre, una relación centrada en la oración. Estos tres contenidos, el Padrenuestro, la parábola del amigo inoportuno y la enseñanza sobre la bondad de Dios, giran en torno a la confianza en el Padre e insisten, cada uno de una forma, en presentar a Dios como cuidador, fuente de dones y firmeza del creyente. Las palabras importantes aquí son orar, pedir, ydar. Vemos también que la mención al Padre abre y cierra este evangelio. Desde un punto de vista lingüístico, el texto pasa del “orar” al “pedir”. Podemos darnos cuenta que en este pasaje Jesús dice que la oración es fundamentalmente petición.

Jesús nos habla de la confianza en Dios, lo que significa presentar sin temor nuestros deseos, nuestras preocupaciones y necesidades. Es por esa razón que Jesús nos entrega la oración del Padrenuestro como modelo perfecto de cómo y con qué actitud debemos dirigirnos a Dios, y nos invita a ser amplios en nuestros deseos y anhelos en la oración.

El Padrenuestro incluye todo lo que debe ser el gran anhelo cristiano: que Dios y su amor estén presentes en el corazón de las mujeres y los hombres, para que demos gloria a su nombre; que el mundo sea según la voluntad del Padre, que el amor y la fraternidad sean lo que marquen la vida de mujeres y hombres y nadie quede al margen de una vida digna. Que a nadie falte el alimento de cada día y tampoco el alimento espiritual. Por último, el Padrenuestro nos hace pedir perdón por nuestra realidad débil y pecadora, y perdonar a los que nos han ofendido; recordándonos lo importante que es mantenernos en oración para no separarnos de Dios.

A continuación del Padrenuestro, la parábola del amigo inoportuno nos recuerda que Dios se deja siempre conmover por una oración perseverante. Por eso la tradición orante de la Iglesia es una tradición de peticiones y súplicas, que manifiesta la actitud de confianza en el consuelo, el apoyo y laseguridad que solamente pueden venir de Dios.

Como Jesús tiene en el Padre una confianza absoluta, los discípulos deben aprender a confiar como él: «Os digo a vosotros: pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá». La experiencia de Jesús es la de quien pide y recibe; la de quien busca y halla; la de quien llama y se le abre. De Jesús hemos de aprender su confianza, como comportamiento evangélico y profético. Las invitaciones de Jesús de pedir, buscar y llamar apuntan hacia la misma actitud básica de confianza, aunque sugieren matices diferentes.

Pedir es la acción del que no tiene y necesita lo que no puede conseguir por sí solo. Jesús conocía a sus seguidores como necesitados, en indigencia y fragilidad. La pobreza de Jesús se enfrenta a la riqueza del mundo, porque ninguna abundancia material puede satisfacer los corazones como lo hace la riqueza que Dios da a sus pobres. Por tanto, la Iglesia de Jesús, para que sienta la necesidad de pedir, debe ser pobre, como lo fueron los discípulos.

Buscar es otra cosa diferente a pedir, es la acción de moverse e indagar. Los discípulos somos buscadores del reino de Dios y de su justicia. Jesús nos invita a buscar para hallar, porque Dios no deja de proveer de lo necesario para la vida de la comunidad.

Llamar a la puerta es provocar la atención para ser atendidos y conseguir entrar. Y Dios responde cuando se le llama, pero responde no desde nuestros deseos y necesidades espaciotemporales, sino desde su perspectiva de Padre, que nos da lo que nos conviene. Debemos aprender a llamar a Dios con más insistencia desde las necesidades, contradicciones e interrogantes de nuestro presente, para que la respuesta de Dios los ilumine.

 

El poder contar con Dios no quiere decir que tengamos que esperar que Él nos resuelva todos los problemas. Pero sí quiere decir que Él nos da la mano en nuestro caminar, nos da fuerza y valor. Es tener al lado a Aquél que no nos deja nunca; es poder vivir todo acontecimiento, por duro que sea, acompañado por un amor muy grande, pleno, infinito. Sería manipular a Dios si sólo le pidiéramos ayuda y fuerza para nuestras angustias y problemas personales y no le reconociéramos siempre presente en todas las circunstancias de la vida.

 

Jesús nos enseña a pedir confiadamente a Dios que es Padre, amigo y compañero en el camino de la vida. Cuando se ora de verdad se sale de uno mismo para abandonarse en Dios con ánimo generoso, con simplicidad inteligente, con amor sincero. Orar es pensar en Dios amándole. La oración es camino de comunión con Dios, que nos lleva a la comunión con las mujeres y los hombres. La oración, más que hablar es escuchar; más que encontrar, es buscar; más que conseguir, es esperar; más que quietud y descanso, es trabajo y perseverancia. Rezar es estar abiertos a lo inesperado de Dios, a sus caminos y a sus pensamientos, como quien busca aquello que no tiene y lo necesita. Así la oración aparece como regalo, como misterio, como gracia.

 

Hemos orado y hemos pedido, y al final el evangelio dice que Dios nos dará. ¿Qué regalo nos puede dar un Padre perfecto? El Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo piden, concluye Jesús. De los buenos regalos que podemos recibir, Jesús menciona el mejor don que él va a enviar a sus discípulos: el Espíritu Santo. Con el Espíritu, Dios nos ha guardado para su reino y nos ha dado su presencia para siempre. Y, para completar esta acción, ese mismo Espíritu nos ayuda a orar, como dice Rom 8, 26-27: “Del mismo modo, el Espíritu acude en ayuda de nuestra debilidad, pues nosotros no sabemos pedir como conviene; pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables”.

 

En la oración, lo importante no es obtener esto o aquello, sino que nunca falte la gracia de ser fieles seguidores de Dios cada día. Esta gracia está asegurada al que ora sin cansarse, pidiendo insistentemente el don del Espíritu Santo, en que se incluyen todos los bienes sobrenaturales que Dios quiere conceder a sus hijas e hijos. Y quien pide a Dios, ha de ser agradecido y darle una respuesta en la oración, en la relación de confianza y dependencia filial. Para que los discípulos experimenten su total dependencia del Padre y sean movidos por sus dones, “el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo piden”.

Con deseo insistente, oremos y confiemos para que Dios nos dé su Espíritu.

                                                                               

                                                                               Ricardo Rodríguez Villalba.

 

Evangelio según san Lucas (11, 1-13)

 

Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos». Él les dijo: «Cuando oréis, decid: “Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan cotidiano, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en tentación”». Y les dijo: «Suponed que alguno de vosotros tiene un amigo, y durante la medianoche viene y le dice: “Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle”; y, desde dentro, aquel le responde: “No me molestes; la puerta ya está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos”; os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por su importunidad se levantará y le dará cuanto necesite. Pues yo os digo a vosotros: Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama se le abre. ¿Qué padre entre vosotros, si su hijo le pide un pez, le dará una serpiente en lugar del pez? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?».

 

2019-08-04 “El que atesora para sí, no es rico ante Dios”

18º Domingo del TO  

El evangelio de hoy con este fragmento de Lucas presenta a Jesús respondiendo a un hombre que le pide que intervenga en una disputa familiar. Como sucedía con los rabinos y líderes religiosos de la antigüedad, también Jesús es invitado a ayudar en la solución de una disputa familiar. Esta era una práctica común desde muy antiguo, y se mantiene hoy en determinados ámbitos. En Deuteronomio 21,15-17 encontramos un ejemplo que ilustra lo que debe hacerse en un caso de conflicto por la primogenitura.

La respuesta de Jesús es que no desea intervenir en la disputa. Por un lado, Jesús con su respuesta se niega a jugar el papel de juez o intermediario en disputas hereditarias, queriendo indicar que Él ha venido no a ocuparse de los bienes transitorios sino a anunciar el reino de Dios. Por otro lado, Jesús aborda el tema que parece ser la raíz de la polémica entre el hombre y su hermano: el reparto de una herencia y el origen del desacuerdo: la codicia.

Jesús previene contra la codicia. La parábola sobre el hombre rico que se cree autosuficiente después de que su cosecha ha producido en abundancia, ilustra el afán de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas. El lenguaje del texto se caracteriza por el uso reiterativo de la primera persona, lo que quiere indicar la actitud egoísta del hombre y el ensimismamiento por los bienes que ha acumulado.

Depositar la esperanza y la confianza en las riquezas es una de las expresiones más comunes de idolatría: El dinero y los bienes materiales reemplazan el lugar de Diosy los valores del reino de los cielos son sustituidos por los valores de la cultura secular de poseer ilimitadamente y de acumular recursos materiales.

Los evangelios están repletos de enseñanzas que advierten acerca de la idolatría y el mal uso de la riqueza. Es muy conocida la expresión “donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Lc 12, 33-34); también, la enseñanza sobre la pobreza en las bienaventuranzas (Lc 6, 20). Jesús exhorta a sus discípulos a que en lugar de amontonar riquezas, aprendan a compartir y a dar limosnas con una actitud sincera con el necesitado que afirme su dignidad (Mt 6, 2-4). Jesús también enseña a los discípulos a pedir “cada día el pan cotidiano” (Lc 11,3) sin olvidar que tanto la comida como el vestido son provistos por el Padre que sabe que necesitamos todo esto (Lc 12, 22-30). Es más, Jesús enseña que para quienes buscan el reino de Dios, todas las demás cosas les serán añadidas (Lc 22, 31). Finalmente, es muy conocido otro dicho de Jesús: “No podéis servir a Dios y al dinero” (Lc 16,13).

Jesús no vivió en una pobreza indigente ni quiso que sus discípulos fuesen unos desarrapados. Más bien, en Jesús la pobreza es entendida como libertad y desasimiento frente a las riquezas materiales; y por ello dice: “No os preocupéis por la vida, pensando qué comeréis o con qué os vestiréis” (Lc 12, 22).

El apego a las riquezas, la Biblia lo denomina vanidad; y en el evangelio de hoy, Jesús no duda en llamar “necio” al hombre de la parábola que atesora para sí, y cuando le van a reclamar el alma no ha sido rico ante Dios. La necedad y el pecado de este hombre es haber acumulado riqueza con el objeto de gozarla egoístamente, sin acordarse de Dios. Porque se puede acumular patrimonio, pero el hombre, inevitablemente destinado a la muerte, se verá forzado a abandonarlo. Entonces, ¿para qué afanarse? ¿Para qué sirven las preocupaciones por acumular? Quiere decirse que la vida terrena vivida por sí misma y sin la mirada de Dios es totalmente desilusionante. Eso significa ser necio. Para Jesús, la necedad se opone a la sabiduría, y la sabiduría consiste en ser rico ante Dios.

Por tanto, en la parábola se resumen dos actitudes en cuanto al uso de la riqueza: Por un lado están quienes acumulan para sí mismos. Por otro lado están quienes son ricos para con Dios. La primera actitud es la del hombre rico de la parábola,que personifica la avaricia. Si la avaricia representa a los que acumulan bienes para sí mismos, lo opuesto representaría a quienes son ricos para con Dios. En el evangelio tenemos un ejemplo de lo opuesto a la avaricia: Zaqueo (Lc 19, 1-10), que era jefe de publicanos y rico. Después de haber hospedado a Jesús en su casa, Zaqueo dice: “Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguien, se lo devuelvo cuadruplicado” (Lc 19, 8).

Ante el reto de este evangelio ¿quién es rico ante Dios? Podríamos decir que aquel que siendo pobre y desprendido, está abierto a la escucha de su Palabra, el que intenta hacerla vida y se deja transformar por ella, el que sabe poner su persona, su tiempo, sus bienes al servicio de los hermanos…, no es una cuestión de cantidad sino de totalidad.

Existe un problema serio para vivir la fe, sobre todo en una sociedad que cada vez es más materialista y con permanente tendencia para atrapar nuestro corazón y alejarlo de Dios.

Los ídolos del corazón humano son muchos: nuestro cuerpo, nuestros trabajos, nuestro tiempo, nuestros afectos y prioridades, nuestros amigos, en qué empleamos nuestro dinero, son espacios donde podemos caer en idolatría. El dinero es quizás el que más sobresale, pero también se encuentran el poder, el consumo, el sexo… e incluso, lo que puede ser bueno, cuando se hace absoluto, se transforma en perjudicial: la misma ciencia, la técnica, el trabajo que no deja espacio a otros aspectos personales, el cuidado de sí mismo, el ocio…

El tiempo de ocio también puede ser espacio de idolatría. Veamos por ejemplo, qué ocurre con el domingo, el día del Señor. El domingo está dentro del “fin de semana”, tiempo en que el objetivo es “cortar” con la rutina de la semana para descansar o divertirse. El descanso festivo se vive como una ruptura de nivel de lo cotidiano, pero a veces es difícil entender que esa ruptura es una oportunidad para reunirnos en comunidad para celebrar y orar, y muchas veces se descuida y no se dedica a Dios.

En conclusión, Jesús es tajante: El éxito de la vida, su conservación o su final, no depende de las riquezas. Como si aquello que queremos retener nos diera futuro y seguridad. Ocurre que nos cuesta vivir los auténticos valores de la vida. Cuando la cultura del consumo es el valor supremo, se hace muy difícil descubrir lo que verdaderamente hay detrás de la realidad cotidiana:la persona en sí misma y su relación con Dios. Empleamos mucho tiempo en acumular, en reconocimientos, logros, etc., pero el valor de la persona no está en su patrimonio material y su reconocimiento social, porque todo lo podemos perder de un día para otro. Una vez que el hombre pierde o se le extingue su apariencia exterior, le quedan sólo los recursos interiores. La verdadera riqueza de la persona está en su corazón, en su completo desarrollo personal.

El cristiano debe saber vivir, con pocos o con muchos recursos, pero con desprendimiento de las cosas que le alejan de Dios, y así será rico ante Dios. Como dice la oración: Deseé la riqueza para llegar a ser dichoso, pero Dios me ha dado pobreza para alcanzar la sabiduría. Quise poder para ser apreciado por los hombres, pero Dios me concedió debilidad para que llegara a tener deseos de Él.

                                                                              Ricardo Rodríguez Villalba.

 

Evangelio según san Lucas (12, 13-21)

Entonces uno de la gente dijo a Jesús: «Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia». Él le dijo: «Hombre, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre vosotros?». Y les dijo: «Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes». Y les propuso una parábola: «Las tierras de un hombre rico produjeron una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos, diciéndose: “¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha”. Y se dijo: “Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el trigo y mis bienes. Y entonces me diré a mí mismo: Alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe, banquetea alegremente”. Pero Dios le dijo: “Necio, esta noche te van a reclamar el alma, y ¿de quién será lo que has preparado?”. Así es el que atesora para sí y no es rico ante Dios».

 

2019-08-11 “Tened ceñida vuestra cintura y encendidas las lámparas”

19º Domingo del TO 

Estos versículos son parte de una sección más grande de avisos y exhortaciones de Jesús sobre la necesidad de prepararse para los acontecimientos futuros y la llegada del reino de Dios. La sección se extiende desde Lc 12,1 aLc 13, 9, y tendrá continuación el próximo domingo.

El evangelio del domingo pasado nos mostraba el peligro del dinero y la riqueza. El evangelio de hoy continúa insistiendo en la conveniencia del desprendimiento de los bienes para así atesorar otros bienes en el cielo, y trae además tres parábolas relacionadas con la vigilancia y la espera futura. La primera parábola premia al siervo vigilante que atiende a que regrese su amo de la boda. La segunda parábola, ante la eventual irrupción de un ladrón, nos avisa del juicio para los que no están preparados. La tercera parábola muestra a un siervo que puede presentar dos actitudes muy distintas ante su amo. Jesús premia al siervo que al regresar su amo lo encuentra trabajando; pero promete juicio severo si el siervo “no se prepara ni obra conforme a la voluntad de su amo”.

¿Qué significa todo esto? El evangelio, desde el domingo anterior, continúa haciendo una llamada al desprendimiento, a la vigilancia, a la fidelidad y buena administración de los bienes confiados por Jesús. Lucas relaciona la confianza en Dios con la necesidad de desprenderse de los bienes materiales. Las riquezas son siempre una tentación que atrae el corazón y lo subyuga, «porque –dice el evangelio- donde está vuestro tesoro, allí está vuestro corazón». Lucas, en el contexto histórico de las primitivas comunidades cristianas, propone con radicalidad que las riquezas de cada uno han de repartirse para los demás. De esa manera el corazón queda liberado. El mensaje de las parábolas indica por tanto vigilancia consigo mismo, y responsabilidad de los administradores sobre los bienes que han de repartir a la comunidad.

La vigilancia de los siervos de las parábolas hace alusión sobre todo a la esperanza de los primeros cristianos, que ante los signos de los tiempos -las persecuciones de los judíos, la destrucción de Jerusalén por los romanos, el paganismo y la incredulidad-, llevaban muchos años esperando la Parusía (segunda venida de Cristo), anunciada en el evangelio: “no temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino”. La espera se prolongaba y era necesario mantener viva la esperanza y la tensión y no caer en el cansancio o el desaliento. En este evangelio encontramos las palabras que mantenían viva esa tensión: «Tened ceñida vuestra cintura y encendidas las lámparas».

Tener la «cintura ceñida» significa una forma de recogerse la ropa para trabajar: el cinturón ajustaba la túnica, sobre todo si era larga, para que el trabajador pudiese moverse sin dificultad en la tarea. La «lámpara encendida» tiene que ver con la noche, cuando es necesaria la luz para poder ver. Jesús nos pone en el lugar de los criados y el hombre prevenido contra el ladrón, que están alerta en la noche, queriendo decir que estemos dispuestos y a punto, incluso cuando normalmente se descansa y no hay actividad.

Pero ¿cómo podemos aplicarnos estas palabras del evangelio? ¿a quién o qué tenemos que esperar? ¿Solamente debemos estar atentos para la venida del día de mañana?No. Otras venidas de Jesús también suceden a cada instante de la vida, porque Jesús está viniendo constantemente a nuestra existencia si sabemos reconocerlo. Es muy habitual que cuando nos va bien, vivimos tranquilos, relajados, despreocupados. Si bien la venida definitiva de Jesús sobre la que nos advierte el evangelio será al final de nuestra existencia, también, ahora, en cada momento de la vida, está sucediendo algo importante: Jesús nos llama hoy a una acogida perseverante, a permanecer en el compromiso contraído con él, en forma de tarea, de palabra dada, en forma de entrega personal, poniendo amor en todas las cosas. Sin embargo nos suele pillar dormidos, desprevenidos o despreocupados. Por eso tienen sentido las últimas palabras de Jesús “al que mucho se le dio, mucho se le reclamará; al que mucho se le confió, más aún se le pedirá”. Todas y todos tenemos dones y capacidades, y Jesús quiere que tomemos decisiones y colaboremos con él, según nuestras posibilidades, para que no vayamos con las manos vacías.

Las palabras de Jesús son también hoy una llamada a nuestra comunidad, a vivir con responsabilidad, tal como en los primeros tiempos del cristianismo, sin caer en la pasividad o el letargo. En el recorrido de la comunidad hay momentos en que se hace de noche o se abandona la tarea, porque nos cuesta identificarnos con su misión, por falta de intereses compartidos, u otras múltiples causas. Sin embargo, no podemos dormirnos, ni dejar la tarea para otros. Es la hora de reaccionar, despertar nuestra fe y seguir caminando hacia el futuro, incluso cuando los ánimos estén cansados y desencantados. Seguro que cada cual tenemos muchas capacidades para colaborar con la comunidad y participar junto a las hermanas y hermanos. ¿Cómo podemos comprometernos mejor en la construcción de esa tarea? Tenemos la seguridad que Jesús, como el señor que vuelve de la boda, nos acompaña, y agradecido por nuestro velar, “se ceñirá, nos hará sentar a la mesa y, acercándose, nos irá sirviendo”.

                                                                                                                                                                                                        Ricardo Rodríguez Villalba.

 

Evangelio según san Lucas (12, 32-48)

Dijo Jesús a sus discípulos: «No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino. Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos bolsas que no se estropeen, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Tened ceñida vuestra cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los hombres que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Bienaventurados aquellos criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; en verdad os digo que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y, acercándose, les irá sirviendo. Y, si llega a la segunda vigilia o a la tercera y los encuentra así, bienaventurados ellos. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, velaría y no le dejaría abrir un boquete en casa. Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre». Pedro le dijo: «Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos?». Y el Señor dijo: «¿Quién es el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para que reparta la ración de alimento a sus horas? Bienaventurado aquel criado a quien su señor, al llegar, lo encuentre portándose así. En verdad os digo que lo pondrá al frente de todos sus bienes. Pero si aquel criado dijere para sus adentros: “Mi señor tarda en llegar”, y empieza a pegarles a los criados y criadas, a comer y beber y emborracharse, vendrá el señor de ese criado el día que no espera y a la hora que no sabe y lo castigará con rigor, y le hará compartir la suerte de los que no son fieles. El criado que, conociendo la voluntad de su señor, no se prepara ni obra de acuerdo con su voluntad, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, ha hecho algo digno de azotes, recibirá menos. Al que mucho se le dio, mucho se le reclamará; al que mucho se le confió, más aún se le pedirá».

 

2019-08-18 “He venido a prender fuego en el mundo”

20º Domingo del TO 

El evangelio de hoy pertenece a la sección que se extiende de Lc 12,1 aLc 13, 9, con avisos y exhortaciones de Jesús, y quehemos ido leyendo los dos domingos precedentes con los discursos sobre la prevención de la codicia y la necesidad de velar. Este evangelio es su continuación.

Sus palabras nos dejan un tanto inquietos. Jesús se está preparando para su crucifixión en Jerusalén, y pronuncia la palabra bautismo para referirsea su destino. El bautismo es la muerte de cruz: Jesús será sepultado bajo las aguas de la muerte, para después resucitar.

La simbología del fuego y de la división pertenece a un lenguaje religioso que estaba en vigor en algunos grupos judíos de la época que esperaban la llegada inminente del Dios mesiánico que salvaría a su pueblo y aniquilaría a sus enemigos. El fuego (purificación) lo aplica Jesús a sí mismo: él es la presencia de Dios que ya ha llegado y ha comenzado a instaurar su reino de justicia: “He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo!”. Con el símbolo del fuego nos está mostrando su misión de forma más radical. Prender fuego en el mundo quiere decir purificar, transformar, cambiar.

La pregunta que nos surge ante este texto es: ¿Cómo puede decir Jesús que ha venido, no a traer paz, sino división? ¿No es este Jesús el príncipe de la paz anunciado por Isaías, y el que, tras resucitar, dejó su paz a sus discípulos?

Jesús sabe que la radicalidad de su mensaje producirá en los oyentes duda y renuncia, y tendrá oposición. Él sabe que en la medida en que entendamos su mensaje y nos propongamos extenderlo por todo el mundo, como es nuestra misión, encontraremos oposición; su mensaje no siempre es comprendido ni compartido. Y nos avisa que esto va a dividir a la humanidad: unos le van a seguir; otros, no.

No es que Jesús pretenda provocar la división, al contrario, es el pecado el que hace que la humanidad se rebele contra el evangelio. Deseamos intensamente el amor de Dios y su justicia, pero al mismo tiempo nuestro corazón nos puede alejar del deseo de Dios.

El texto de Lucas, por otro lado, hace referencia a una comunidad donde algunas personas, al bautizarse a la fe en Jesús, habían sido abandonadas por sus familias, bien judías o bien paganas. Por eso se mencionan los enfrentamientos entre padre e hijo, entre madre e hija, entre suegra y nuera. En aquel tiempo, bautizarse y entrar en la comunidad cristiana era una decisión radical que cambiaba la vida y las circunstancias personales y familiares.

El tiempo presente, como aquel, es un tiempo de cambio y crisis. Para nosotras y nosotros, por tanto, este texto tan duro puede ser un aviso para que nos planteemos nuestro compromiso creyente de cada día. Es necesario que luchemos contra nuestro propio pecado, contra nuestras comodidades, nuestros egoísmos, y también, contra las estructuras de pecado de nuestro entorno. Salir del confort puede provocar incomodidad o conflicto; Jesús no nos quiere instalados, no nos quiere tibios ni indiferentes. Nos quiere apasionadas y apasionados por el Evangelio.

La paz interior, signo de armonía entre el ser humano y Dios, no nos libra de la lucha y la guerra contra todo lo que en nuestro interior o en el propio ambiente se opone al plan de Dios y a nuestra integridad de hijas e hijos amados por Dios, incluso si hemos de enfrentarnos a nuestras personas queridas y separarnos de ellas, caso de que nos impidan nuestro desarrollo personal, practicar la fe y realizar nuestra vocación según Dios.

Jesús libre y liberador es a quien hemos de mirar y seguir. Él ha anunciado el reino de Dios, pero el mundo está en tensión contra su reino. Jesús quiere que demos un vuelco a los criterios y valores del mundo. Convocadas y convocados a la misión de Jesús, hemos de examinar las luces y sombras de nuestra vida y nuestro entorno, y provocar el cambio. Nadie podrá seguir a Jesús con el corazón apagado o con religiosidad aburrida. Jesús desea que su redención habite pronto en nosotros y nos acompaña. La misión merece la pena.

 

                                                                              Ricardo Rodríguez Villalba.

 

 

Evangelio según san Lucas (12, 49-53)

 

Dijo Jesús a sus discípulos: «He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo! Con un bautismo tengo que ser bautizado, ¡y qué angustia sufro hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? No, sino división. Desde ahora estarán divididos cinco en una casa: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra su nuera y la nuera contra la suegra».

2019-08-25 “Esforzaos en entrar por la puerta estrecha”

21º Domingo del TO 

El evangelio de hoy nos relata un episodio acontecido durante el largo camino de Jesús desde Galilea hasta Jerusalén, cuyo recorrido ocupa más de una tercera parte del evangelio de Lucas (Lc 9, 51 aLc 19, 28). El fragmento de hoy se inserta entre discursos y parábolas sobre el reino de los cielos, y mantiene una continuidad con los evangelios precedentes al indicar las condiciones para entrar en este reino. Es la parábola de la puerta estrecha

Un hombre se acerca a Jesús y le pregunta cuántos se salvan. Ya desde los tiempos del judaísmo previo a Jesús los hombres buscaban asegurarse la vida eterna; Jesús le contesta: “esforzaos”, porque no es fácil salvarse. Y así lo explica con la parábola del amo de la casa que no reconoce a quienes llaman a su puerta, a los que acusa de “obrar injusticia”.

Si el amo de la casa representa a Dios, ¿quiere decirse que puede Dios echar fuera a sus hijos? el evangelio parece contradictorio, pero porque nosotros lo leemos así. Sabemos que Dios es amor, y que nosotros somos sus hijas e hijos, obra de su creación, y así nos lo ha revelado. Esto nos reconforta porque tenemos limitaciones y pecados. Pero, por contra, puede tener un efecto tranquilizador para quienes se creen autosuficientes, para los que se autocomplacen en un pensamiento como éste: “Dios es tan bueno que no puede castigarme, da igual lo que yo haga porque en el momento oportuno su bondad me perdonará, y me llevará al cielo”. Contra esta forma de pensar, propia de los que se creen ya justificados, Jesús responde con la parábola de la puerta estrecha.

¿Puso Jesús esta comparación de la puerta estrecha para asustarnos con el infierno y obligarnos a observar la ley? La puerta estrecha y la justicia que menciona Jesús son la nueva mirada sobre la salvación que Jesús nos comunica. Se trata de la conversión y seguimiento que Jesús nos pide.

Para algunas personas, la parábola puede llevarles a creer que Dios es un padre severo y exigente -automáticamente tendemos a pensar que la relación con Dios es similar a las relaciones humanas-. Sabemos que Dios no rechaza a nadie, ni desea que sus hijas e hijos se pierdan; más bien, lo que dice Jesús es que si no le seguimos, nosotros nos perderemos, no estaremos totalmente realizados según el plan de Dios, ni tendremos el reino de Dios entre nosotros; en definitiva, no estaremos salvados.Es un aviso para que no permanezcamos pasivos, porque Dios nos ha creado para que desarrollemos nuestras capacidades, para que trabajemos y nos superemos, sin esperar que otros lo hagan en nuestro lugar; para que afrontemos la vida y crezcamos. Y esto implica esfuerzo. La vida no es fácil, ser creyente tampoco lo es. Necesitamos que Jesús también nos dé unos toques de vez en cuando para ponernos en camino. Sin ese estímulo nos quedaríamos inmóviles, apáticos, insatisfechos por no avanzar.

La parábola también parece insistir en que debemos obrar la justicia, esforzarnos al máximo. Lo que Jesús pide no es rigorismo legalista, sino amor radical. Por eso su llamada es exigente.

Pero cuidado, hay una tendencia espiritual que sostiene que debemos hacer el bien como si nuestra salvación dependiera del propio esfuerzo, como si fuésemos a conseguir el cielo a base de puños. Esto no es cierto. La salvación, la felicidad, son puro regalo de Dios; es amor desinteresado, pura iniciativa suya.

Recordemos que nuestras obras no nos alcanzan la salvación, sino que nos disponen para que la aceptemos con fe (porque la salvación también puede ser rechazada); nuestro «hacer el bien» no debe ser interesado para conseguir algo, sino que, al contrario, nuestras obran son la respuesta agradecida y necesaria a la aceptación del amor de Dios, que viene primero y que es, también, gratuito.

Por tanto, esta parábola será comprendida solamente por quienes conocen la alegría de la gratuidad de Dios. Si no, aparecerá como una lectura exigente y castigadora, y creará la imagen errónea de un Dios estricto y severo que muchas y muchos, por desgracia, todavía llevan dentro.

Por último, añadir que Lucas sitúa la parábola en su contexto histórico: las palabras de Jesús iban dirigidas a los judíos porque ellos confiaban, primero, en la Ley, y segundo, en ser el único pueblo elegido, tanto que despreciaban a los otros pueblos. Jesús les avisa que, si no obran la verdadera justicia que él anuncia, vendrán de todas direcciones otros pueblos -los gentiles- que les arrebatarán el sitio y los judíos se quedarán en el último puesto (el sitio de los que rechazan las enseñanzas de Jesús). También desde nuestra situación de hoy, podemos pensar que somos unos elegidos privilegiados porque vamos a la iglesia y cumplimos algunos preceptos, pero puede ocurrirnos lo mismo que a los judíos. Con su mensaje, Jesús tumba a quienes entienden que se pueden salvar sólo con una religiosidad de cumplimiento y de participación mecánica en algunos ritos y costumbres.

La salvación no es algo que se recibe de manera irresponsable, ni Dios, aunque sea misericordioso, es permisivo. No es tampoco el privilegio de algunos elegidos ni patrimonio de iniciados. Jesús se ofrece a todas y todos, y pide respuesta. Pero en el seguimiento de Jesús, no todo da igual, no todo es suficiente, ni mucho, ni poco; se trata, no de cantidad, sino de integridad.

En esta tarea no hay puerta ancha ni puerta de atrás. Entrar por la puerta estrecha es seguir a Jesús; aprender a vivir como él; y asumir la cruz de cada día: trabajos, responsabilidades, esfuerzos, luchar por superarse a sí mismo y colaborar con los demás en esa lucha. Jesús es una puerta siempre abierta. Nunca la cierra, sólo nosotros la cerramos si renunciamos a seguirle. Y nos podemos quedar fuera.

                                                                                                                                                                                                        Ricardo Rodríguez Villalba.

 

Evangelio según san Lucas (13, 22-30)

 

Jesús pasaba por ciudades y aldeas enseñando, y se encaminaba hacia Jerusalén. Uno le dijo: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?» El les dijo: «Esforzaos en entrar por la puerta estrecha, pues os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta, diciendo: “¡Señor, ábrenos!” pero él os dirá: “No sé quiénes sois.” Entonces empezaréis a decir: “Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas”; pero él os dirá: “No sé de dónde sois, ¡Alejaos de mí, todos los que obráis injusticia!” Allí será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac y a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, pero vosotros os veáis arrojados fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. «Mirad: hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos.»

2019-09-01 “El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”

22º Domingo del TO

Los capítulos 14-15 de Lucas están situados en torno a varios banquetes. A lo largo de los evangelios encontramos un buen número de escenas en las que Jesús se sienta a la mesa y comparte la comida, expresión de la invitación a entrar en comunión de vida con él, de unión y de fraternidad universal.

Invitado por diversos personajes (fariseos, pecadores públicos, discípulos, amigos…), los banquetes son ocasión en que Jesús, mediante parábolas, enseña contra la religiosidad de los fariseos, su legalismo sin compasión ni amor, y contra su interés por mantener el estatus en la comunidad religiosa. 

Este evangelio de hoy trae dos relatos. El primero es una reflexión en torno a las elementales normas de conducta sobre el puesto que a cada uno le corresponde en un banquete. El segundo enseña a qué personas se debe invitar cuando se da una fiesta.

¿Cómo se debe comportar una persona bien educada en su relación con los demás? No como aquellos invitados, a quienes Jesús corrige por su tendencia a ocupar los primeros puestos. No obstante, Jesús va más allá de una enseñanza sobre el comportamiento social: las palabras centrales de la perícopa, «el que se humilla será enaltecido», es la clave de interpretación del conjunto: el banquete, que es imagen del reino de Dios, con la llamada a la humildad por un lado, y la invitación a los pobres por otro, supone la inversión de los valores que son considerados socialmente normales.

1. La humildad es una ley del reino de los cielos, una virtud que Jesús predica a lo largo de todo el evangelio. En este evangelio Jesús nos indica que dejemos de pensar en nosotros mismos, para pensar en los demás. Los que se preocupan de sí mismos sólo piensan en sus propios intereses y en que la gente se fije en ellos y hablen de ellos. Eso se llama egoísmo. ¿Cuál es la motivación que da Jesús para la vivencia de la humildad? El amor a los demás, al prójimo. La razón es que, al dejar de ocupar los primeros puestos, al ceder, estoy dejando el lugar de importancia a mis hermanas y hermanos.

Por eso, Jesús no deja de exhortarnos a la humildad. Las palabras “los últimos serán los primeros” quieren decir que los primeros puestos los ocuparán, de algún modo, quienes hayan superado la vanidad y se hayan puesto al servicio de los demás.

2. Los pobres a quienes propone Jesús invitar a la mesa son los lisiados, cojos y ciegos, que, por sus discapacidades, no podían trabajar y se veían obligados a sobrevivir de la limosna. Según la enseñanza de Jesús, la mesa ha de ser un espacio para compartir el alimento con el que no tiene nada. Jesús dirige estas palabras a quien lo invitó: “Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos, ciegos, y serás bienaventurado porque no pueden pagarte”, porque su anfitrión escogió a invitados queridos y próximos, según la costumbre social de la reciprocidad. Está bien amar a los que nos aman, hacer el bien a los amigos, tener gestos de afecto hacia quienes nos unen vínculos familiares, lo cual produce gozo, alegría, satisfacción. No es necesario un don especial, ni tiene mayor mérito. Esto lo solemos hacer todos espontáneamente. La gente nos corresponde normalmente con su agradecimiento y su invitación. Sin embargo, los pobres no pueden correspondernos: “Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos, ciegos, y serás bienaventurado porque no pueden pagarte”. Atender a los pobres, a quienes están en cualquier situación de desventaja, tiene valor infinito. Y el último versículo sobre la resurrección de los justos, nos remite al valor definitivo y prácticamente absoluto que tiene la acción a favor de los pobres: Jesús dice que un banquete futuro está preparado, sólo que la condición es que no se queden fuera las criaturas más desvalidas. 

En línea con toda la predicación de Jesús, en la relación con Dios lo importante no son los primeros puestos, sino la libertad interior que lleva a ponerse al servicio y amar a los demás. La novedad del reino exige un comportamiento que refleje la actuación de Dios: su amor desinteresado y gratuito. Y la muestra de este amor es la acogida y preocupación por los que sufren desigualdad, quienes no pueden correspondernos. Pero el evangelio también nos previene por si detrás de nuestras acciones y palabras, aun buenas, buscamos la mayoría de las veces algún interés, alguna compensación, aunque sea emocional; nuestro hacer el bien no debe ser interesado, sino una respuesta agradecida a la aceptación de la gratuidad de Dios. El amor que no calcula, que evita la desigualdad y la discriminación, que no espera reciprocidad, es la propuesta del reino de Dios. ¿Cómo de gratuitos somos nosotras y nosotros en nuestra vida?                                                                                                                                              

                                                                                                                                                                                                         Ricardo Rodríguez Villalba.

 

 

Evangelio según san Lucas (14, 1. 7-14)

Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando. Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les decía una parábola: «Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y venga el que os convidó a ti y al otro y te diga: “Cédele el puesto a éste”. Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto. Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: “Amigo, sube más arriba”. Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido». Y dijo al que lo había invitado: «Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado. Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; y serás bienaventurado, porque no pueden pagarte; te pagarán en la resurrección de los justos».

2019-09-08 “Quien no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío”

23º Domingo del TO

Este conocido pasaje evangélico contiene dos afirmaciones radicales de Jesús acerca de las condiciones del discipulado, explicadas con dos parábolas. De manera clara y rotunda, Jesús expone la seriedad y la renuncia que se le exigen a un discípulo de Jesús. La primera condición: “Si alguno viene a mí y no pospone a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío”. Exigencias concretas. No quiere que la gente lo siga de cualquier manera. Ser discípulo de Jesús es una decisión que ha de marcar la vida entera de la persona. Un discípulo ha de amar a Jesús por encima de todo lo demás, de los padres, de los hijos, del esposo, de la esposa... Si no se dejan a un lado los intereses familiares para colaborar con él en promover una familia humana, no basada en vínculos de sangre sino construida desde la justicia y la solidaridad fraterna, no se podrá ser discípulo. Pero, cuidado, Jesús no está pensando en deshacer los hogares; pero si alguien no deja en segundo lugar el honor de su familia, el patrimonio, la herencia o el bienestar familiar, no podrá ser su discípulo ni trabajar con él en el proyecto de un mundo más humano según la mirada de Dios.

Quien de verdad quiera ser discípulo de Cristo (eso significa ser cristiano), ha de despojarse de todos los bienes y afectos que se lo impidan. Así pues, sólo el que es capaz de posponer todos los bienes y valores humanos y preferir a Jesús hasta el punto extremo de ofrecer su propia vida, puede estar seguro de que es discípulo suyo. Y un indicador de nuestra capacidad de entrega es si nuestra vida se queda, o bien en queja, o bien en agradecimiento. El verdadero discípulo no es resentido porque él ha dado primero a cambio de nada. Es el que puede dar, porque a su vez ha recibido mucho y nadie se lo quita, y porque su gozo está en sentirse radicalmente libre para servir.  

Jesús sigue hablando con crudeza. La segunda condición: “Quien no carga con su cruz y viene en pos de mí, no puede ser discípulo mío”. ¿Qué es la cruz? Sin duda alguna, nuestra vida entera y lo que ella supone. Toda persona lleva una cruz, que experimenta con mayor o menor dolor. Hasta tal punto que la cruz de cada día puede hacerse insoportable si uno vive evitándose a sí mismo y sus responsabilidades y conflictos, si no sabe asumir riesgos, si no está dispuesto a soportar contrariedades.

Pero para hacer la opción por el reino de Dios y su justicia, hay que amar mucho. Porque el creyente se mueve entre el dolor y el amor. Aunque hoy en día se tiende a hablar cada vez menos del dolor y del sufrimiento, no por ello la cruz deja de estar presente en nuestras vidas. El dolor en sí mismo es un misterio. Es duro y humanamente rechazable. Sin embargo, es transformable: Jesús se desvivió por aliviar el dolor en los demás; incluso pidió al Padre que le librara del dolor de la pasión; pero lo asumió, porque era necesario convertir el dolor en redención, en fecundidad y en alegría interior.

Con la renuncia a sí mismo y la experiencia de la cruz, el texto evangélico presenta, además, dos ejemplos que ponen de manifiesto la seriedad de la opción de la vida cristiana. Ser discípulo de Jesús exige una disposición como la de aquellos que van a construir una edificación o emprender una guerra. Con las parábolas, quiere decir que la misión que quiere encomendar a los suyos es tan importante que nadie ha de comprometerse en ella de forma irresponsable, temeraria o presuntuosa. Su advertencia cobra gran actualidad en estos momentos críticos y decisivos para el futuro de nuestra fe.

Jesús llama, antes que nada, a la reflexión: los dos protagonistas de las parábolas, para edificar e ir a la batalla, deben pararse a reflexionar. Sería una grave irresponsabilidad vivir hoy como discípulos de Jesús que no saben lo que quieren, ni a dónde pretenden llegar, ni con qué medios disponen. Esas parábolas son reveladoras del seguimiento de Jesús como empresa muy importante y comprometida y que por tanto no puede ser tomada a la ligera. Probablemente sean un espejo de lo que nos ha podido ocurrir a muchos que, a raíz de unas charlas o de unos ejercicios espirituales nos hemos entusiasmado con Jesús, pero no hemos calculado bien lo que cuesta hacer realidad este ideal. No nos entusiasmemos fácilmente. Porque Jesús llama ante todo al realismo, a poner en la balanza las capacidades y la disposición personal. Pero además, quien quiera seguir a Jesús debe tener presente el elemento más importante: vivir como cristianos no es buscar una satisfacción o una compensación, se trata de confiar en la gratuidad de los dones de Dios para realizar un seguimiento perseverante.

Frente a la opción por el seguimiento radical de Jesús, resulta preocupante cómo va descendiendo el número de los creyentes. Pero a Jesús le interesaba más la calidad de sus seguidores que su número. Para el que quiere seguir a Jesús con todas las consecuencias, vivir y contagiar la fe en este mundo en transformación constante, ha de conocerlo bien y comprenderlo desde dentro. Es necesario anunciar el evangelio sin ignorar el pensamiento, los sentimientos y el lenguaje de los hombres y mujeres de nuestro tiempo, y utilizar las herramientas de una correcta comunicación, de la participación en libertad, e invitar finalmente a la opción del compromiso. Quedarnos en una religiosidad de mínimos resultados y permanecer en la inercia del mero mantenimiento de estructuras, actividades y rituales, nos exponen al fracaso, la frustración y hasta el abandono. Un resultado de una torre inacabada o de una batalla perdida por no poner en funcionamiento los recursos necesarios, como dicen las parábolas, no harán sino provocar el desencanto de la gente. Si tomamos conciencia de nuestra limitación y de nuestra debilidad, pero nos apoyamos en el ejemplo de Jesús, imitando su vida de incansable entrega anunciando el reino, podremos construir algo sólido y duradero. Nuestros recursos son la fe, la oración, la constancia y la paciencia, según dice san Agustín, comentando este texto evangélico: “Si a alguien le falta la paciencia para soportar las dificultades de este mundo es que anda escaso de recursos”.                                                                                                             

                                                                                                                                                                                                      Ricardo Rodríguez Villalba.        

 

Evangelio según san Lucas (14, 25-33)

Mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: «Si alguno viene a mí y no pospone a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no carga con su cruz y viene en pos de mí, no puede ser discípulo mío. Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: “Este hombre empezó a construir y no pudo acabar”. ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que lo ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Así pues, todo aquel de entre vosotros que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío».                                                                                                                                                                                                                               

 

2019-09-15 “Habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta”

24º Domingo del TO

En este domingo leemos el capítulo 15 completo del evangelio de Lucas, que contiene las tres parábolas de la misericordia: la oveja perdida, la moneda extraviada, y después la más extensa de las parábolas, única de san Lucas, el padre misericordioso y sus dos hijos, uno «pródigo» y otro que se cree «justo».

En este capítulo céntrico del evangelio lucano se encuentra el texto que nos explica la naturaleza más íntima del Dios de Jesús: la ternura y la misericordia, expresadas en alegría. Jesús, que durante el viaje a Jerusalén enseña a sus seguidores a ser discípulos, les describe este rostro de Dios. Las tres parábolas están unidas entre sí por el mismo tema: algo valioso que fue perdido y es recuperado. Y las tres terminan en alegría y fiesta por el reencuentro. El evangelista subraya dos ideas centrales: la iniciativa de Dios y su alegría por el encuentro con lo que está lejos o perdido. Las parábolas hablan de la alegría de Dios. Dios es alegría. En las tres parábolas, el encuentro implica alegría. Es la alegría de un pastor que reencuentra su oveja; la alegría de una mujer que halla su moneda; es la alegría de un padre que vuelve a acoger al hijo que se había perdido, que estaba como muerto y ha vuelto a la vida, ha vuelto a la casa de su padre. Y la alegría de Dios está en perdonar. Aquí está toda la esencia del evangelio.

Cada uno de nosotras y nosotros somos esa oveja perdida, esa moneda perdida; cada una y cada uno somos ese hijo que ha derrochado la propia libertad y ha perdido todo. El vacío interior y el hambre de amor pueden ser los primeros signos de nuestra lejanía de Dios. No es fácil el camino de la libertad sin Dios.

Pero Dios no nos olvida, el Padre no nos abandona nunca. Es un padre paciente, nos espera siempre. Y su corazón está en fiesta por cada hijo que regresa. Está en fiesta porque es alegría. Es esa alegría inmerecida y desbordante por lo que Dios hace en nosotros, por cómo nos busca, por cómo nos abraza en todas nuestras pérdidas. Hay una revitalización de la propia vida cuando nuestra pobreza en vez de entristecernos, nos hace ricos en misericordia. Y es al recibir la misericordia cuando nos convertimos en motivo de alegría los unos para los otros. Perdonar es dar vida, y recibirla también (Lc 15, 24).

Pero con la experiencia del perdón de Dios a veces podemos sentirnos tan seguros de nosotros mismos que corramos el peligro de creernos justos, y juzguemos a los demás, Y juzguemos también a Dios, porque pensamos que debería castigar a los pecadores, en lugar de perdonar. Como ese hermano mayor de la parábola, que en vez de estar feliz porque su hermano ha vuelto, se enfada con el padre que le ha acogido y hace fiesta. Como hacían los fariseos y los escribas, que se consideraban cumplidores de la ley, y que murmuraban entre ellos contra Jesús diciendo: “Ése acoge a los pecadores y come con ellos”. Como en la época de san Lucas, cuando los paganos se acercaban a las comunidades cristianas porque querían entrar y participar, y muchos hermanos judíos murmuraban porque creían que acogerlos iba en contra de la ley.

Contra esa murmuración, y contra la concepción religiosa y el orgullo humano que encierra, Jesús contesta con las parábolas de la misericordia. La enseñanza de Jesús va destinada a las comunidades cristianas, que debían ser acogedoras y mostrar el rostro misericordioso de Dios. Si en nuestro corazón no hay misericordia, la alegría del perdón, no estamos en comunión con Dios, aunque observemos todos los preceptos, porque es el amor lo que salva, no la sola práctica de los preceptos, como le ocurría al hermano mayor. Es el amor a Dios y al prójimo lo que da cumplimiento a todos los mandamientos. Y éste es el amor de Dios y su alegría: perdonar.

Si realmente conocemos a Jesús y lo amamos, tenemos que aprender a acoger, comprender, empatizar y amar sin ningún tipo de reservas. Sabemos que esto es muy difícil, pero es la propuesta de Jesús, porque Dios nos amó primero. Y si hemos fallado y no hemos practicado misericordia, Dios nos espera. Aunque tengamos en nuestro corazón errores graves. Él es padre: ¡siempre nos espera!. Quiere que volvamos a Él de corazón y con pleno convencimiento. Quiere que, al igual que el hijo de la parábola, digamos en nuestro interior: “me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti”. Dios nos espera con gran misericordia, y su alegría será nuestra alegría.                                                                                                 

                                                                                                                                                                                                         Ricardo Rodríguez Villalba

 

Evangelio según san Lucas (15, 1-32)

Solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Ése acoge a los pecadores y come con ellos». Jesús les dijo esta parábola: «¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas y pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos, y les dice: “¡Alegraos conmigo!, he encontrado la oveja que se me había perdido”. Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse. O ¿qué mujer que tiene diez monedas, si se le pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas y les dice: “¡Alegraos conmigo!, he encontrado la moneda que se me había perdido”. Os digo que la misma alegría tendrán los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta».También les dijo: «Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte que me toca de la fortuna”. El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se marchó a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y se contrató con uno de los ciudadanos de aquel país que lo mandó a sus campos a apacentar cerdos. Deseaba saciarse de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada. Recapacitando entonces, se dijo: “Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros”. Se levantó y vino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos. Su hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo”. Pero el padre dijo a sus criados: “Sacad enseguida la mejor túnica y vestídsela; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y sacrificadlo; comamos y celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”. Y empezaron a celebrar el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y la danza, y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Este le contestó: “Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha sacrificado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud”. Él se indignó y no quería entrar, pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Entonces él respondió a su padre: “Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; en cambio, cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado”. Él le dijo: “Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero era preciso celebrar un banquete y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”».

2019-09-22 “El que es fiel en lo poco, también en lo mucho es fiel”

25º Domingo del TO

En este domingo y el próximo leemos el capítulo 16 de san Lucas, que versa sobre la posesión injusta de la riqueza. Jesús propone para su enseñanza una parábola que utiliza como soporte las prácticas económicas comunes en Palestina. 

La parábola del administrador injusto nos puede parecer extraña porque alaba la sagacidad de un hombre deshonesto. Acusado de derrochar los bienes de su amo, está a punto de ser despedido y necesita actuar para garantizarse el futuro antes de quedar sin empleo. Para ello plantea una hábil estrategia. Decide rebajar la cantidad de la deuda de cada uno de los acreedores de su amo, renunciando a la posible comisión que cobraba como administrador. Los administradores no recibían en Palestina un sueldo por su gestión sino que vivían de la comisión que cobraban, poniendo intereses desorbitados a los acreedores. En este caso, el administrador resuelve el problema y se gana la confianza de aquéllos al renunciar a su comisión. Actuando de esta manera, el administrador no lesiona los intereses de su amo. El meollo de la parábola está en que este empleado renuncia a las prácticas económicas habituales, perdiendo su comisión injusta, pero con miras a garantizarse su futuro. El amo alaba la hábil estrategia de aquel “administrador de lo injusto”, calificativo que se da en el evangelio de Lucas al dinero que se posee con codicia o desmesura, pues su acumulación posesiva es resultado de la injusticia o lleva a ella.

Una de las expresiones que hace que esta parábola resulte algo enigmática es la exhortación “ganaos amigos con el dinero de iniquidad, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas”. Probablemente esta frase se refiere a la astucia del administrador para obtener el favor o la amistad de sus deudores al reducirles las deudas injustas. Jesús demuestra que finalmente el administrador hizo verdadera justicia cuando los nuevos recibos escritos por los deudores reflejan cantidades menores, más justas, de las que originalmente se prestaron. Ganaos amigos ante el dinero de injusticia para que cuando os falte os reciban en las moradas eternas quiere decir no la posesión de dinero injusto, sino una advertencia contra la corrupción y sus consecuencias. Si hemos sido honrados ante la injusticia, a pesar de que no hayamos tenido beneficio, todos nos alabarán, también en la vida eterna.

Esta denuncia de Jesús iba dirigida contra los fariseos, amigos del dinero, como podremos leer en los versículos siguientes de este evangelio. Los dichos sobre la fidelidad contra la riqueza injusta, la fidelidad en lo poco y en lo mucho, así como la referencia a la fidelidad en la administración de las cosas ajenas, sirven para ilustrar la importancia de una escala de valores adecuada y en consonancia con los valores del reino. La administración del dinero en las nacientes comunidades cristianas debía estar al servicio del bien común, especialmente por justicia con los pobres. Sólo compartiendo y distribuyendo con justicia se revela el verdadero sentido de la fidelidad a Dios.

El aforismo final no podéis servir a Dios y al dinero”, que concluye esta enseñanza de Jesús, explica la imposibilidad de servir a dos señores. El empleado de la parábola es un ejemplo: busca su seguridad y su futuro en su suficiencia económica, en la idolatría de su propio dinero, descuidando al contrario la administración de su amo. En otras palabras, su corazón estaba en el dinero propio y no en los intereses de su amo. Jesús hace extensible este razonamiento a la relación con Dios: no se puede servir a Dios y al dinero; sus dinamismos y proyectos son antagónicos.

Jesús no nos da reglas sobre cómo organizar nuestra sociedad, pero sus parábolas nos presentan la realidad de un Dios que se manifiesta como un cuestionamiento radical de las prácticas económicas, sociales e institucionales que aumentan las diferencias entre las personas. Jesús nos dice que otro mundo es posible. Se trata pues de optar decididamente en medio de un mundo injusto. El dinero puede transformarse en un ídolo que impide el desprendimiento para amar a Dios y al prójimo. La piedra de toque de nuestro amor a Dios es la renuncia a la riqueza injusta. Servir a Dios nos hace libres para servir a los más pobres, mientras que servir o dedicarse al dinero es una esclavitud que domina a la persona y pervierte nuestras relaciones con Dios y con los demás. Nosotras y nosotros, discípulos, hemos de renunciar a toda forma y práctica que lleve a la injusticia y no haga posible la fraternidad. 

                                                                                                                                

                                                                           Ricardo Rodríguez Villalba

 

Evangelio según san Lucas (16, 1-13)

Jesús decía también a sus discípulos: «Un hombre rico tenía un administrador, a quien acusaron ante él de derrochar sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: “¿Qué es eso que estoy oyendo de ti? Dame cuenta de tu administración, porque en adelante no podrás seguir administrando”. El administrador se puso a decir para sí: “¿Qué voy a hacer, pues mi señor me quita la administración? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa”. Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero: “¿Cuánto debes a mi amo?”. Este respondió: “Cien barriles de aceite”. Él le dijo: “Toma tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta”. Luego dijo a otro: “Y tú, ¿cuánto debes?”. Él dijo: “Cien fanegas de trigo”. Le dice: “Toma tu recibo y escribe ochenta”. Y el amo alabó al administrador injusto, porque había actuado con astucia. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su propia gente que los hijos de la luz Y yo os digo: Ganaos amigos con el dinero de iniquidad, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas. El que es fiel en lo poco, también en lo mucho es fiel; el que es injusto en lo poco, también en lo mucho es injusto. Pues, si no fuisteis fieles en la riqueza injusta, ¿quién os confiará la verdadera? Si no fuisteis fieles en lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará? Ningún siervo puede servir a dos señores, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero».

2019-09-29 “El que recibió males ahora es consolado”

26º Domingo del TO

Desde el anterior domingo venimos siguiendo el capítulo 16 del evangelio de san Lucas, donde las parábolas se centran en la posesión de los bienes y el dinero y su interferencia en la relación con Dios. Por medio de estaparábola del hombre rico y Lázaro, el evangelista invita a los miembros poderosos de su comunidad a convertirse, aprendiendo a reconocer en la figura de Lázaro, imagen por antonomasia de la pobreza absoluta, la bendición de Dios. Veamos cómo.

En el tiempo de Jesús la separación entre ricos y pobres formaba brechas que nadie podía cruzar, ni de un lado ni del otro. La propiedad de la tierra y la economía estaban en manos de unas pocas familias que organizaban y se beneficiaban del trabajo de la inmensa mayoría del campesinado. Los pocos ricos que existían se creían bendecidos por Dios, a la vez que despreciaban a los pobres como malditos e impuros según la Ley.

Hay que advertir que la parábola del hombre rico y Lázaro no es sólo una descripción de la condenación del hombre rico y la salvación de Lázaro en el “más allá,” como se ha interpretado. Esta parábola también es aplicable al “más acá” en el que existen ricos que viven con desmesura, y pobres que claman por la justicia.

El judaísmo antiguo consideraba una vida dichosa y los méritos personales como signos de la bendición de Dios; y al contrario, consideraba la pobreza, la mendicidad y la enfermedad como castigos de Dios por los pecados. La parábola invierte esa concepción. No es el hombre rico y satisfecho, supuestamente “bendecido”, quien se salva; sino Lázaro (en arameo «Eliezer», que significa "Dios ayuda”), mendigo, lisiado y enfermo, quien es acogido en el seno de Abraham sin ningún mérito propio, salvo por el hecho de ser pobre, marginado y sufriente. Esta es la única parábola de Lucas donde un pobre tiene nombre propio, “Dios ayuda”, un ejemplo claro de la preferencia de Dios por los marginados, pobres y pecadores. Lázaro se salva no sólo por su pobreza y enfermedad, sino porque Dios lo eligió. Mientras que el hombre rico se condena porque ha vivido despreocupado e indiferente.

La parábola resume las temáticas de las parábolas anteriores; no quiere describir tanto cómo son la pobreza y riqueza, sino mostrar los resultados de lo que se ha invertido, como ocurrió con el administrador del evangelio del domingo anterior. El hombre rico creyó en su propio mundo, se dejó llevar por su propio dios: la codicia, la insensibilidad, la crueldad, la indiferencia ante los pobres y la imprevisión. Al invertir en sí mismo y su entorno, el hombre rico apostó su vida en algo que se acaba y no tiene futuro. Cuando la vida se reduce a invertirlo todo en nuestro yo, perdemos la comunión con Dios y con el prójimo. En definitiva, invertimos en nuestra propia perdición.

La parábola de Jesús nos pregunta cómo invertimos en la vida, en nuestras vidas. El hombre rico no invirtió su vida en escuchar a Moisés y los profetas, no fue un hombre religioso. Y Lázaro esperó a que el hombre rico le atendiese a la puerta. Sin duda, el pecado del hombre rico es la insensibilidad hacia el mendigo Lázaro, de cuya presencia apenas se daba cuenta. Su pecado es la indiferencia. El hombre rico no se condena por poseer dinero, sino por hacer del dinero y de la opulencia su dios, por quedarse en su sola satisfacción y cerrarse a la trascendencia, y por cerrar el corazón a su prójimo que tiene hambre y carece de todo.

La pobreza de Lázaro en definitiva es una riqueza, porque cuestiona la indiferencia del hombre rico. En cambio el hombre rico, que se dio a la vida cómoda y se despreocupó, portándose como si Dios y los hombres no existiesen, quedará eternamente empobrecido, separado de él. En el más allá, el hombre rico condenado pide a Abrahán para aliviarse algo que paradójicamente nunca supo dar en vida: misericordia, compasión y justicia. La parábola, que muestra que el mundo de Dios es radicalmente diferente al mundo de injusticia y sufrimiento innecesarios, termina con una advertencia: a la mala 'inversión' en la vida, permanecer en la insensibilidad y la indiferencia, le corresponderá la radical 'inversión', la justicia del reino de Dios, que dará a cada uno según sus obras.

En resumen, la parábola describe esa realidad del juicio, la salvación y la condenación, según las actitudes de sus personajes, pero, como decíamos, es aplicable al “más acá,” en el que existen ricos que comen, beben, visten lujosamente y banquetean espléndidamente cada día, es decir, poseen muchos recursos, mientras que millones y millones de pobres o Lázaros yacen postrados, enfermos, hambrientos y deshumanizados, clamando a Dios por la justicia aquí y ahora. El mundo es hoy una proyección perfecta de la parábola.

¿Por qué la pobreza nos interpela a las y los creyentes? Porque no asumir la pobreza nos separa de Dios.

San Lucas hoy nos invita a descubrir el compromiso solidario que tenemos con las personas pobres, nos invita a solidarizarnos con todo tipo de pobreza.

Crecemos en humanidad cuando nos dolemos de la situación de nuestras y nuestros prójimos y comprometemos nuestros dones y bienes en aliviarla. La pobreza y el sufrimiento no son signo de la reprobación de Dios sino medios de que se sirve Dios para inducir a mujeres y hombres a buscar metas mejores y a poner en Dios la esperanza, mientras la prosperidad y las riquezas con frecuencia hacen al ser humano presuntuoso y menospreciador de Dios.

Decíamos que el mundo es hoy una proyección perfecta de la parábola. En nuestra sociedad ha crecido la apatía o falta de sensibilidad ante el sufrimiento ajeno. Naciones enteras que viven en la abundancia frente a naciones enteras, muchísimas más, que mueren de hambre y de enfermedad y de miseria. Muchas veces sin darnos cuenta evitamos de mil formas el contacto directo con las personas que sufren o nos vamos haciendo cada vez más incapaces para percibir su dolor. Si el sufrimiento está lejano, nos incomoda menos. No seamos indiferentes ante las múltiples pobrezas. Dios que se acerca misericordiosamente nos libera de la indiferencia, de la esclavitud de nuestro yo acomodado y la opresión que podemos ejercer sobre las y los demás. El encuentro con Dios significa comprometerse con un nuevo ámbito de vida porque estamos interpelados por la buena noticia de los valores de su reino.        

                                                                                                                                                                                                        Ricardo Rodríguez Villalba 

 

Evangelio según san Lucas (16, 19-31)

Jesús dijo la siguiente parábola: «Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que caía de la mesa del rico. Y hasta los perros venían y le lamían las llagas. Sucedió que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán. Murió también el rico y fue enterrado. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritando, dijo: “Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas”. Pero Abrahán le dijo: “Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentado. Y, además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que los que quieran cruzar desde aquí hacia vosotros no puedan hacerlo, ni tampoco pasar de ahí hasta nosotros”. Él dijo: “Te ruego, entonces, padre, que le mandes a casa de mi padre, pues tengo cinco hermanos: que les dé testimonio de estas cosas, no sea que también ellos vengan a este lugar de tormento”. Abrahán le dice: “Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen”. Pero él le dijo: “No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a ellos, se arrepentirán”. Abrahán le dijo: “Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no se convencerán ni aunque resucite un muerto”».

2019-10-03 “No sólo de pan vive el hombre”

Domingo I de Cuaresma

Entramos en el tiempo cuaresmal. El término cuaresma significa cuadragésimo día, es decir, cuarenta días. Es el tiempo litúrgico destinado a la preparación espiritual para la fiesta de Pascua, marcado por signos de purificación y de conversión. Este tiempo transcurrirá durante cinco domingos, con el Domingo de Ramos con que comienza la Semana Santa.

Los cuarenta días tienen gran significación en toda la Sagrada Escritura. En el Antiguo Testamento, la cifra evoca los cuarenta años de la marcha del pueblo de Israel por el desierto. El desierto es el lugar de la prueba y la purificación por antonomasia, donde frecuentemente somos tentados, pero también es el momento propicio para el encuentro con nosotros mismos y con Dios. Y en el evangelio de hoy, Lucas sitúa las tentaciones al comienzo de la misión de Jesús.

Como les ocurrió a los israelitas, muchas veces la tentación se presenta con apariencia de bien: pan para satisfacer el hambre, seguridad en las cosas que se poseen, y autoestima y reconocimiento personal. 

En el relato de las tentaciones, el diablo, en primer lugar, ofrece a Jesús que haga un acto de poder para demostrar su condición divina, con el fin de desbaratar el plan de Dios. Sin embargo, Jesús no actuó como un taumaturgo: no convirtió innecesariamente las piedras en pan. Nos dio el pan, no mediante magia, sino que, sin adelantar el tiempo de su misión, lo hizo con su predicación y su sacrificio en la cruz.

En segundo lugar, el diablo ofrece a Jesús el poder y la gloria humana, para confundir su mesianismo con el poder religioso y temporal. Sin embargo, Jesús realizó su misión, no arrojándose del alero del templo para ser salvado en su caída por los ángeles, sino colgado de un madero, y sólo fue coronado como rey muriendo en la cruz.

Por tanto, Jesús fue tentado con caminos más fáciles, pero los rechazó todos, porque era necesario que experimentase en sí mismo toda la condición humana y no concluir su misión hasta el momento en que todo fue cumplido (Jn 19, 30). Jesús así se mantuvo fiel a su misión de Hijo de Dios.

En este tiempo de cuaresma que comenzamos seamos conscientes de que estrenamos una oportunidad nueva: en la prueba, hay posibilidad de hacer bien las cosas, de elegir siempre el buen camino, de mirar a Dios. También es el tiempo de vivir de manera especial la misericordia de Dios. Es el tiempo de la conversión y el perdón. Dios nos regala una oportunidad nueva: la gracia para vivir esta nueva vida y hacerlo al estilo de Jesús.

 

Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Evangelio según san Lucas 4, 1-13

En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y el Espíritu lo fue llevando durante cuarenta días por el desierto, mientras era tentado por el diablo. En todos aquellos días estuvo sin comer y, al final, sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan». Jesús le contestó: «Está escrito: “No sólo de pan vive el hombre”». Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo: «Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me ha sido dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo». Respondiendo Jesús, le dijo: «Está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”».  Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti, para que te cuiden”, y también: “Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece contra ninguna piedra”». Respondiendo Jesús, le dijo: «Está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”». Acabada toda tentación, el demonio se marchó hasta otra ocasión.

2019-10-06 “Señor, auméntanos la fe”

27º Domingo del TO

El evangelio de este domingo contiene dos partes bien distintas: un dicho de Jesús sobre la fe y una pequeña parábola referida al carácter incondicional del servicio y la disponibilidad del creyente. Aunque ambas partes no se parecen literariamente, poseen un hilo conductor al tratar la fe como la respuesta que nace del encuentro entre la realidad divina y la realidad humana.

1) El dicho de Jesús responde a una súplica de los apóstoles. “Señor -le dijeron-, auméntanos la fe”. El Señor les dice: “Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: arráncate de raíz y plántate en el mar. Y os obedecería”. Esta frase sigue las reglas lingüísticas en la cultura de Israel, que utilizaban símbolos e imágenes de gran fuerza expresiva para impactar en lectores y oyentes. Es el caso de la morera que se desarraiga y que se implanta en las aguas del mar.

Jesús utiliza la imagen de un prodigio, imposible en la realidad, sólo explicable desde la fe. Jesús quiere referirse no a hechos extraordinarios, ni a una fe cuantitativa que se pueda medir, sino que se refiere a una fe auténtica. Y esta fe puede ocupar el espacio que llena un granito de mostaza. Un grano de mostaza es muy pequeño, tanto como la pequeñez de los discípulos. Pero, por medio de la fe, pueden llegar a ser fuertes, más fuertes que la montaña o el mar.

Jesús nos pide una fe cualitativamente extraordinaria, vivida en lo ordinario, en lo cotidiano del seguimiento. A menudo queremos realizar cosas extraordinarias y llamativas, que den razón de una fe extraordinaria. Pero también olvidamos que lo que Jesús quiere no es una fe extraordinaria, sino que vivamos con fe las cosas cotidianas de la vida. En otras palabras, Jesús nos llama a convertir las cosas ordinarias en cosas extraordinarias, con intensidad, por medio de la confianza y el servicio a la comunidad. Así es -debe ser- la fe del creyente: pequeña, sencilla, pero auténtica. Esa fe que es capaz de las proezas más hermosas: construir la comunidad con los demás, dedicarse a las hermanas y hermanos, facilitar los cambios, remover las estructuras rígidas… No tanto demostrar la fe en cantidad, sino en autenticidad. En el contexto del evangelio, leemos que los apóstoles quizá necesitaban la fuerza de Dios para poder llevar a cabo los consejos dichos por el maestro; pero Jesús está proponiendo no una intervención mágica de Dios, sino abrazar y vivir la confianza en Dios en las cosas cotidianas de la vida, para conseguir, eso sí, efectos sorprendentes. Nosotros sabemos que la fe, creer, nos facilita poder leer los acontecimientos de la historia desde la mirada de Dios mismo; creer es mantener la fidelidad al contenido del mensaje cristiano, a pesar de todas las invasiones ideológicas y a pesar de todos los acontecimientos y cambios sociales; creer es trabajar con empeño y humildad por el reino de Dios, hacer un trabajo sencillo pero con un testimonio lleno de coraje; creer es vivir con la humildad del criado de la parábola.

2) Con la parábola del criado y su señor, Lucas nos presenta la fe vivida como entrega en el servicio, demostrando así que la fe que Jesús pide no es realizar cosas extraordinarias, sino abrazar lo cotidiano de la vida. La parábola es utilizada para explicar la fe puesta en servicio, o lo que es lo mismo, la disposición del creyente ante Dios y en medio de sus hermanas y hermanos. Jesús recurre a las relaciones que mantiene un criado con su amo. Aquel señor de la parábola no tiene que agradecer al esclavo que haya hecho lo que se le ha mandado. Pero ahora en la casa de Dios la fe vivida en el servicio cambia la relación y la dinámica. A pesar de que Jesús pide que reconozcamos: “Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer”, ahora la comunidad de Jesús vive bajo la autoridad de Dios, porque Dios es “el Señor”. Y ahora el criado forma parte de la casa/familia del Dios de Jesús. Además, Jesús nos dijo que el criado una vez que haya servido en las tareas de cada día, podrá reclinarse, comer y beber, tal y como lo ha hecho el “Señor”, el dueño de la casa. Es más, Dios mismo se convertirá en “siervo” y servirá a los miembros de su casa que estén atentos, vigilando y esperando el retorno del amo: “Bienaventurados aquellos criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; ciertamente, su señor se ceñirá y hará que se sienten a la mesa y vendrá a servirles” (cf. Lc 12, 37). Con esta parábola, Jesús se opone a la mentalidad de los fariseos que pensaban que con el cumplimiento de la ley obligaban a Dios a premiarles por su comportamiento. Sin embargo, Jesús dice que los dones de Dios al siervo fiel no son un derecho que se puede reivindicar, sino un don gratuito.

En resumen, la parábola nos describe la actitud que el creyente debe tener ante Dios: Todo lo que recibimos de él es gracia y toda nuestra vida debe ser una respuesta agradecida a sus dones y no una relación interesada a la búsqueda de favores o dones.

                                                                            Ricardo Rodríguez Villalba                                                                                 

Evangelio según san Lucas (17, 5-10)

Los apóstoles le dijeron al Señor: «Auméntanos la fe». El Señor dijo: «Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: “Arráncate de raíz y plántate en el mar”, y os obedecería. ¿Quién de vosotros, si tiene un criado labrando o pastoreando, le dice cuando vuelve del campo: “Enseguida, ven y ponte a la mesa”?¿No le diréis más bien: “Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú”?¿Acaso tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: Cuando hayáis hecho todo lo que se os ha mandado, decid: “Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer”».                     

2019-10-13 “¿Ninguno volvió a dar gracias a Dios, sino este extranjero?”

28º Domingo del TO  

En este relato que sigue al del domingo pasado, Lucas nos ofrece el episodio de los diez leprosos. Jesús continúa hacia Jerusalén, pasando entre Samaría y Galilea. En el camino, enseña, predica, anuncia el reino de Dios y cura a las personas de todo tipo de dolencias. Y Lucas nos cuenta que Jesús se encuentra con diez leprosos que piden su compasión.

Los leprosos vivían fuera de las poblaciones y aislados del resto. El leproso produce rechazo, se mantiene aislado. El leproso mismo tiene la conciencia de ser una persona marginada. De ahí el dato de que los leprosos “se pararon a lo lejos” para no contagiar, pero también porque se sienten rechazados. La Ley de Israel mandaba que los leprosos vivieran separados (cf. Lev 13, 46). Y el día en que estuvieran curados tenían que presentarse ante un sacerdote para que éste comprobara su curación y les permitiera reintegrarse a la vida normal (cf. Lev 14), pudiendo a partir de entonces participar en las celebraciones del culto. Por eso, este milagro de Jesús significa no sólo una curación física, sino una restauración en la vida social de su pueblo.

Una vez sanados de la lepra, el evangelio dice que el grupo se divide: los nueve por un lado, el samaritano por el otro. El centro de interés del relato está en que sólo el samaritano, un extranjero, tuvo fe para reconocer la bondad de Dios que actuaba en Jesús, y se volvió para dar gloria a Dios. Esa diferencia queda cualificada desde otro ámbito, el de la capacidad de dar gracias, actitud que no tienen los nueve restantes.

Jamás los judíos trataban a los samaritanos. ¿Por qué este samaritano extranjero andaba con un grupo de leprosos? La enfermedad común de estos hombres había unido lo que la vida normal y la Ley separaban. Lo que los había unido era precisamente la marginación, mayor para el samaritano por ser extranjero, pero marginación al fin y al cabo. Como leprosos, eran todos igual de malditos ante la sociedad. Sin embargo este samaritano, cuando vio que estaba curado,“se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se postró a los pies de Jesús, rostro en tierra, dándole gracias”. Los otros nueve, al verse curados, desaparecen de la escena. El samaritano, por su fe, quedó restablecido e integrado.

Y “¿los otros nueve dónde están?” Sólo un samaritano, el socialmente extraño a los judíos, el excomulgado de la Ley, el despreciado, volvió a dar gracias. El elogio de Jesús al samaritano se convierte en un reproche para los hijos de Israel, los judíos. El samaritano da gloria a Dios porque Jesús tiene la capacidad de sanarlo, y también porque Jesús le rehabilita de los prejuicios contra su condición de samaritano.Sólo éste, por su fe, pasó a ser seguidor de Jesús; los otros se marcharon.

La enseñanza de Lucas quiere decir que el lugar que Jesús da a los samaritanos es el mismo que las comunidades cristianas debían dispensar a los paganos no judíos. A favor de ellos, Jesús también presentó en la parábola del buen samaritano un modelo de gratitud y de amor al prójimo para superar los prejuicios hacia los extranjeros (cf. Lc 10, 30-33). Quiere con ello señalar que el evangelio se dirige, también, a las personas y grupos considerados indignos de recibir la buena noticia de Jesús.

En el evangelio de hoy, es precisamente uno venido de fuera, despreciado por los de dentro, el único que sabe reconocer el don recibido de Dios, dando una lección magistral a quienes, a pesar de haber sido curados, no supieron que la verdadera curación comienza con la salud del cuerpo, pero culmina en el seguimiento de Jesús que da nueva vida a quien se acerca a él. La sanación puede ser, además, ocasión y estímulo para iniciar una nueva relación con Dios. Podemos pasar de la indiferencia a la fe, del rechazo a la acogida, de la duda a la confianza, del temor al amor. Esta acogida sana de Dios nos puede curar de miedos, vacíos y heridas que nos hacen daño. Nos puede enraizar en la vida de manera más saludable y liberada. Nos puede sanar integralmente. Esto significa autoaceptación y reconciliación. Al curarnos, se nos ofrece la posibilidad de acoger de forma renovada a Dios que viene a nosotros como fuente de vida nueva. Dentro de la pequeña historia de cada persona, probada por enfermedades, dolencias y contrariedades, la curación es una experiencia privilegiada para dar gloria a Dios.

La salvación de Dios que nos llega por Jesús es puro don. No depende de los méritos. El relato nos enseña que no sólo hemos de pedir a Dios el “don” que necesitamos, sino también agradecérselo después de haberlo recibido. Y que Dios escucha a todos, no sólo a los “de dentro”. Los diez leprosos pidieron compasión a Jesús, y Jesús los curó porque manifestaron su confianza en él, no por ser judíos o samaritanos. Nadie es excluido del amor del Padre, que salva gracias a la fe. Pero sólo el leproso samaritano demostró su alegría, su gozo, alabó a Jesús, se acercó a él porque su vida a partir de ese instante fue dignificada y restaurada. San Lucas nos habla aquí de una fe adulta, una fe agradecida, alegre, llena de vida, de energía. Porque ¿de qué nos sirve la curación si no nos encontramos de forma personal con Dios, que nos reconstruye totalmente?

Jesús que cura y sana sirve como modelo para cristianas y cristianos, porque una vez sanados y reconciliados, nos envía a evangelizar y aliviar el dolor de los que sufren. El evangelio de hoy nos descubre también que la autoaceptación es una condición previa a la aceptación de los demás. Porque, del mismo modo que Jesús nos ha limpiado, también Jesús nos llama a eliminar la lepra de los que son diferentes y excluidos. Así, el itinerario del creyente pasa por la autoaceptación, la sanación y la conversión personales, necesarias para aceptar a los demás; pasa por la actitud de agradecimiento a Dios; y por último, nos impulsa a ser discípulas y discípulos, continuando la acción de Jesús.

Hace tres décadas con la epidemia del SIDA surgió una nueva lepra, y hoy día siguen apareciendo otras formas de lepra o estigmas: entre los extranjeros y las poblaciones de otras etnias; entre los nuevos pobres y marginados victimas de las crisis económicas, políticas y sociales, víctimas de la enfermedad y de las discapacidades; entre las personas LGTBI... ¿Con qué prejuicios y normas sociales tratamos a los diferentes, diversos y marginados? Revisemos esos prejuicios bajo los ojos misericordiosos de Dios. No deben existir prejuicios si pretendemos seguir el ejemplo de Jesús. La conciencia cristiana a veces exige que actuemos en contra de los sentimientos predominantes y que demos prioridad (como hizo Jesús y como enseña la parábola del buen samaritano) a las necesidades humanas de estos nuevos estigmatizados que carecen de unos mínimos de bienestar, normalización, integración y participación. Según el ejemplo de Jesús, la prioridad al actuar es siempre la restauración de la dignidad del ser humano.

Dichosos aquellos que posibilitan a otros caminar hacia el reino de los cielos.

                                                                                                                                                                                                   Ricardo Rodríguez Villalba                                                                                                      

 

Evangelio según san Lucas (17, 11-19)

Una vez, yendo camino de Jerusalén, pasaba entre Samaría y Galilea. Cuando iba a entrar en una ciudad, vinieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: «Jesús, maestro, ten compasión de nosotros». Al verlos, les dijo: «Id a presentaros a los sacerdotes». Y sucedió que, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se postró a los pies de Jesús, rostro en tierra, dándole gracias. Este era un samaritano. Jesús, tomó la palabra y dijo: «¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están?¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios más que este extranjero?». Y le dijo: «Levántate, vete; tu fe te ha salvado».

2019-10-20 “Orar siempre sin desfallecer”

29º Domingo del TO

En este relato que contiene la parábola que se conoce como la parábola del juez y la viuda, Lucas nos presenta uno de los temas favoritos de Jesús, que es la oración. Lucas es el evangelista que más veces presenta a Jesús invitando a la comunidad a poner en práctica la oración. Se trata de la necesidad de orar siempre y sin desfallecer. La parábola enseña que la fe en Dios y en su capacidad de mostrar misericordia y justicia debe ser la base de nuestras oraciones.

El contexto en que se escribió el evangelio de Lucas, el de la iglesia naciente que esperaba en medio de las dificultades el regreso de Jesús en el día de la salvación definitiva, da sentido a esta parábola que conecta con la sección anterior, el capítulo 17, 20-37, donde se menciona la venida del Hijo del hombre. El final de la parábola dice cómo hay que esperar esa venida manteniendo una fe y oración persistentes.

Jesús nos presenta un caso en el cual había posibilidades casi nulas de que la viuda lograría ser escuchada. La viuda estaba entre las personas más vulnerables de la sociedad palestina; era una persona a quien constantemente se le negaba la justicia. Sin embargo, su persistencia en exigir justicia es un modelo para nosotras y nosotros. Las personas pobres y vulnerables nos enseñan cómo deberíamos relacionarnos con Dios. Muchas veces, aquellas personas a quienes se les niega la justicia son quienes más creen en la capacidad de Dios para socorrerles, porque viendo cómo los demás seres humanos les han fallado, creen que en última instancia sólo Dios les escuchará.

Jesús nos da el ejemplo de una situación que parecía imposible, pero en la cual lo improbable sucedió. La viuda fue finalmente escuchada por alguien sin ninguna inclinación a prestarle atención. La enseñanza de Jesús viene a reforzarnos porque a veces dudamos del poder de la oración: Nuestras oraciones son efectivas y son escuchadas, aunque a veces no nos parezca que sea el caso. ¿Cuántas veces nos parece que nuestras oraciones no reciben respuestas? ¿Tenemos fe en que Dios es más justo que ese juez, y en que Dios pone todo interés en escucharnos? ¿O nos desalentamos demasiado pronto creyendo que nuestras oraciones no son oídas?

Veamos cómo oramos. Solemos pedir mucho pero oramos poco. Y oramos mal porque “agotamos” a Dios para que al fin nos haga caso. Pero ya sabe nuestro Padre lo que necesitamos y lo que nos conviene.

¿Cómo pedimos? A veces pedimos a Dios desesperadamente, y hacemos bien, porque para eso somos hijas e hijos, para poder decirle todo a nuestro Padre. Pero cuando pedimos y no recibimos, dudamos de Dios: ¿no nos oye?, ¿es que no es bueno? Más bien deberíamos dudar de nosotros mismos: ¿pedimos cosas convenientes? Generalmente, pedimos milagros, pedimos que Dios altere el curso normal de los acontecimientos, que intervenga, que suceda lo que nos interesa… También solemos orar para pedir favores y bienes. Pero el mundo no funciona así. Dios no funciona así. Por supuesto que puede hacer milagros: Dios puede hacer lo que quiera. Pero no lo suele hacer ni deberíamos pedírselo. El milagro que nos conviene es que aceptemos las cosas y las aprovechemos como un medio de descubrir a Dios. A veces no nos damos cuenta que Dios se manifiesta en ellas, y el milagro consiste en descubrirle en su aparente ausencia.

¿Cuánto tiempo llevamos orando por una petición especial? ¿Cuántas veces hemos pensado que ya no vale la pena orar? Cuando somos persistentes en la oración crecemos en carácter y en fe. La persistencia en la oración ayuda a alinear nuestra petición con la voluntad de Dios en nuestras vidas. La persona que ha esperado mucho tiempo por una respuesta es una persona que ha mostrado su esperanza en Dios, es una persona más madura y mejor capaz de recibir la respuesta que Dios ha tenido guardada para el momento adecuado. La oración persistente da un resultado de madurez. Dios es incapaz de ser injusto con nuestras peticiones. Dios responde a tiempo.

La finalidad de la oración es comunicarse con Dios. La oración es su propio fin: estar con Dios, oír a Dios, sentir a Dios, agradecer a Dios, expresarse ante Dios. La oración debe ser la actividad normal del creyente. Oramos porque en la esencia de nuestro ser está Dios. En general, se nos ha enseñado poco a orar. Apenas nadie nos ha hablado de la importancia que tiene dedicar cada día a estar con Dios, repitiendo: “Señor, quiero estar contigo”, “Señor, quiero escuchar tu voz”, “quiero sentir que eres Padre”, “gracias por la vida, por tu amor”. Es la oración desde la confianza y el cariño.

No olvidemos que aun cuando es bueno pedir a Dios todo, desde el perdón de nuestras faltas hasta el éxito en nuestras iniciativas y trabajos, lo fundamental, lo más importante, lo que debemos pedir y buscar ante todo es la justicia, la salvación de Dios, porque lo demás se nos dará por añadidura. Tampoco conviene olvidar que la oración, como ha de ser siempre sincera, nos compromete con el mundo y con las mujeres y hombres de nuestro entorno, haciéndonos personas dispuestas por su promoción y desarrollo según la justicia. El desafío del evangelio es tener fe y ser persistentes en ella hasta el final, hasta el punto de derrotar la desesperanza, de superar lo imposible. Dios no abandonará, hará justicia pronto a las personas elegidas, aunque actualmente las deja pasar por angustias y fracasos. Por eso hay que mantener la fe, guardarla del abatimiento, firme y segura en que Dios nos escucha.

                                                                                                                                                                                                  Ricardo Rodríguez Villalba         

 

Evangelio según san Lucas (18, 1-8)

Les decía una parábola para inculcarles que era preciso orar siempre sin desfallecer. «Había un juez en una ciudad, que ni temía a Dios ni respetaba a los hombres. Había en aquella ciudad una viuda que, acudiendo a él, le dijo: “¡Hazme justicia contra mi adversario!” Durante mucho tiempo no quiso, pero después se dijo a sí mismo: “Aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, como esta viuda me causa molestias, le voy a hacer justicia para que no venga continuamente a importunarme.”» Dijo, pues, el Señor: «Oíd lo que dice el juez injusto; y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que están clamando a él día y noche, y les hace esperar? Os digo que les hará justicia pronto. Pero, cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará esta fe sobre la tierra?»

2019-11-03 “Buscar y salvar lo que estaba perdido”

31º Domingo del TO  

El texto de este domingo pone de manifiesto algunas de las características y temas más destacados del evangelio de Lucas: la ternura y la misericordia de Dios con los pecadores, la necesidad de la conversión, y la necesidad de renunciar a las riquezas.

Jesús va al encuentro de Zaqueo, jefe de publicanos y rico. Señalamos tres rasgos importantes: a) "Zaqueo": Jesús llama por su nombre a un hombre odiado por todos por ser jefe de publicanos; b) "Es necesario que hoy me aloje en tu casa": sí, precisamente hoy ha llegado para Zaqueo el momento de la salvación; y c) ¿Por qué "es necesario"? Porque Jesús va a "buscar y a salvar lo que estaba perdido", que es el mensaje de Jesús que resume toda su obra.

Pero el relato deja bien claro que es Jesús quien interpela a Zaqueo para entrar en su casa. La iniciativa está de parte de Jesús. Da la impresión de que Jesús no «pasaba» por casualidad, sino que le estaba buscando. Zaqueo responde a la invitación de Jesús, baja del sicómoro, se pone de pié, y responde con la decisión de repartir la mitad de sus bienes a los pobres y la restitución de lo robado. La presencia de Jesús produce un efecto en el estilo de vida de Zaqueo: se convierte y se hace solidario.

El relato muestra que Jesús se dirige también a los ricos. Nadie está excluido de la llamada a participar en el reino. Pero la llamada de Jesús al rico es la invitación a dejar de serlo, a dejar de acaparar para sí. Es la invitación a abrirse a los pobres, a ser solidario y a compartir con ellos.

El evangelio destaca los atributos de publicano y de hombre rico de Zaqueo. Es decir, su condición de despreciado por la sociedad judía. El reino es también para aquellos que no son bien vistos socialmente. Jesús no excluye a nadie. Si alguien es excluido del reino, es porque ha renunciado al mensaje de Jesús y se excluye a sí mismo.

Todo lo que le pasa a Zaqueo es fruto de la manifestación de la misericordia y la compasión de Dios que perdona y da la fuerza para cambiar. La salvación que llega en la persona de Jesús opera un cambio radical de vida. Con esta actitud, Zaqueo se constituye en prototipo de discípulo, porque nos muestra de qué manera la conversión influye en nuestra relación con nuestras posesiones; y en segundo lugar nos recuerda las exigencias que implica seguir a Jesús.

En resumen, el evangelio nos muestra la alegría de Zaqueo por la conversión: “Él se dio prisa en bajar y lo recibió muy contento. La gracia de aquel encuentro imprevisible fue tal que cambió completamente la vida de Zaqueo: "Mira —le dijo a Jesús—, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres; y si he defraudado a alguno, le restituyo cuatro veces más". Esta es la transformación de Zaqueo. Cambia su manera de mirar la vida: ya no piensa en sí mismo sino en los demás. Cambia su estilo de vida: hará justicia y compartirá sus bienes con los pobres.

La conversión de Zaqueo es práctica y concreta. Si lo primero que conocíamos de Zaqueo era su estatus de rico, lo último que se nos dice es que pone aquello que lo define al servicio de los pobres. Jesús acaba anunciando la salvación a Zaqueo y a su casa, reconociendo así que también él forma parte del pueblo de Dios, contra los que murmuraban contra él, que lo habían excluido del pueblo judío.

Abrirle las puertas a Jesús significa dejarle que toque nuestro interior, nuestras convicciones, nuestras actitudes, nuestras costumbres. Es ponernos al alcance de su palabra, de su mensaje, de su mirada profunda. Pero también significa aceptar su cariño, su afecto por todos. Jesús nos va a mirar de frente, nos llama por nuestro nombre y nos va a preguntar: ¿Qué haces con tu vida? Miremos hacia dentro de nuestro corazón y descubramos que nuestra vida puede ser renovada. Quizá nos levantemos ante el Señor y le digamos: Aquello que tengo, aquello que soy, aquello que me has regalado, mi vida misma, la reparto entre quienes la necesiten.

                                                                                                Ricardo Villalba                      

 

Evangelio según san Lucas (19, 1-10)

Entró Jesús en Jericó e iba atravesando la ciudad. En esto, un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de ver quién era Jesús, pero no lo lograba a causa del gentío, porque era pequeño de estatura. Corriendo más adelante, se subió a un sicómoro para verlo, porque tenía que pasar por allí. Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y le dijo: «Zaqueo, date prisa y baja, porque es necesario que hoy me quede en tu casa». Él se dio prisa en bajar y lo recibió muy contento. Al ver esto, todos murmuraban diciendo: «Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador». Pero Zaqueo, de pie, dijo al Señor: «Mira, Señor, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres; y si he defraudado a alguno, le restituyo cuatro veces más». Jesús le dijo: «Hoy ha sido la salvación de esta casa, pues también este es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido».

2019-11-10 “Los hijos de Dios son hijos de la resurrección”

32º Domingo del TO  

Hoy el evangelio nos presenta el misterio de la resurrección de los muertos, una de las verdades fundamentales de nuestra fe.

Había entre los judíos un grupo político-religioso, muy influyente, los saduceos, que sólo aceptaban los libros de Moisés -el Pentateuco- y rechazaban toda doctrina que no estuviera en estos libros, como la de la resurrección que se contiene en el libro de Daniel (Dan 12, 2-3), o que encontramos asimismo en el Libro de los Macabeos (2 Mac 7, 9. 11. 14. 23. 29). Algunos de estos saduceos quieren poner en ridículo a Jesús tratando de demostrar esa doctrina como absurda. Y, basándose en la ley del levirato -que obligaba a tomar por mujer a la viuda de un hermano- ponen el ejemplo de siete hermanos que sucesivamente toman por esposa a la misma mujer, y preguntan: “Cuando llegue la resurrección ¿de cuál de ellos será la mujer?”. Es absurdo creer de esa manera en la resurrección: La creencia de los judíos en la resurrección suponía una vuelta a la vida en la tierra aunque provista de todo en abundancia.

Frente a esta concepción, Jesús señala que la vida de los resucitados será totalmente diferente de la que se vive en la tierra. Así, en la vida futura los hombres y las mujeres serán inmortales, no se casarán: “Son como ángeles, y son hijos de Dios”, dice el evangelio. Resurrección significa que no sólo hay inmortalidad del alma sino que todo el ser, cuerpo glorificado y alma, participará de la gloria de Dios. Jesús recurre a un texto de Moisés, concretamente del libro del Éxodo (Ex 3, 6), para hacer ver a los saduceos que Moisés ya dio a entender que los muertos resucitan porque Dios se le presenta como el Dios de Abrahán, de Isaac, de Jacob y “no es Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos están vivos”. Con lo cual Jesús afirma una cosa fundamental: a pesar de la muerte, el ser humano siempre vive para Dios. Los saduceos querían demostrar que la resurrección era un absurdo, pero Jesús les ha demostrado que son ellos los que interpretan la Escritura de forma absurda.

Jesús nos dice que hay vida después de la muerte, ya que la resurrección no es sólo un simple revivir, sino que es un nacer a la vida a la que siempre hemos aspirado y que siempre hemos anhelado. Una vida en la que seremos plenamente felices y libres, que no podemos captar plenamente ahora, pero que como misterio revelado sí podemos vislumbrar con la ayuda de la fe y la esperanza. El paso del presente al futuro es como nuestra propia existencia: si miramos una fotografía nuestra de cuando éramos niños podemos ver que ya no somos iguales, pero al mismo tiempo ese niño, realmente somos nosotros. No podríamos negarlo. En tal sentido somos el mismo, pero al mismo tiempo ya no somos iguales a la fotografía.

Nuestra resurrección es una consecuencia de la resurrección de Cristo. Jesús, con su propia resurrección, nos ha abierto el camino de la vida. Dios tiene el poder de crear la vida, y haciéndonos hijas e hijos suyos nos hace participes de la resurrección. Confiar en este Dios quiere decir darnos cuenta de que estamos hechos para la vida. Y la vida consiste en estar con Él de manera ininterrumpida, para siempre.

¿Este misterio de la resurrección es relevante para nuestro tiempo? Nos encontramos en el evangelio una situación parecida a la que sucede hoy: la secularización también intenta desprestigiar a los que nos llamamos cristianos, y el relativismo científico y cultural considera irrelevante nuestra fe a causa de la pérdida del sentido de la trascendencia. Pero la fe en la resurrección da razones de esperanza a esa humanidad que relativiza las creencias, que ante la fugacidad de las cosas parece que ha perdido su sentido, y que se desespera por tanta destrucción y muerte. Sabemos que Dios permanece firme y nos llama a plenitud y eternidad. Poder pensar que la vida no termina, sino que es como un río que un día comenzó y que su caudal crece y crece, puede sostenernos en los momentos de dolor, de desesperanza, y ante la muerte. Y puede en algún momento, sin darnos cuenta, mostrarnos que la vida tiene sentido, más allá de las cosas que le pueden pasar al ser humano.

Pero la fe en la resurrección no nos saca de nuestro compromiso con nuestro presente, por el contrario hace que nos insertemos profundamente en la historia, llevando la convicción de que su sentido último está en la Vida. Nuestro testimonio de fe y esperanza en la resurrección deben traducirse también en un compromiso por defender la vida, en este tiempo en el que las fuerzas de la violencia y muerte parecen atemorizarnos más, en particular a los más pobres y oprimidos. Creer en el Dios de los vivos nos hace rechazar la muerte violenta e injusta, no sólo física, sino también espiritual, infligida a tantas personas.

La fe en la resurrección es motivo de esperanza, motivo para mirar el futuro con optimismo, y debe ser motivo también para cambiar nuestro modo de ver las cosas. Abrirse a la resurrección es también abrirse a la novedad diaria del evangelio para nuestras vidas.

En este momento podríamos preguntarnos personalmente: ¿Creo que hay vida después de la muerte? ¿Creo en la resurrección? ¿En mi caminar por la vida intento ser consciente de unas actitudes que den firmeza a mi compromiso, evitando detenerme en las cosas efímeras y sin valor? Pensemos que lo que sí perdura y llega a su máxima plenitud es todo lo que hayamos sembrado de amor auténtico, de fraternidad, de justicia y verdad. Confiar en Dios quiere decir darnos cuenta de que estamos hechos para la Vida. Y la Vida, sus auténticas dimensiones, implican, en definitiva, la perspectiva futura de Dios, la espera de Dios.          

                                                                                                                                                                                                       Ricardo Rodríguez Villalba                       

Evangelio según san Lucas (20, 27-38)

Se acercaron algunos saduceos, los que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron: «Maestro, Moisés nos dejó escrito: “Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero sin hijos, que tome la mujer como esposa y dé descendencia a su hermano”. Pues bien, había siete hermanos; el primero se casó y murió sin hijos. El segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete, y murieron todos sin dejar hijos. Por último, también murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete la tuvieron como mujer». Jesús les dijo: «En este mundo los hombres se casan y las mujeres toman esposo, pero los que sean juzgados dignos de tomar parte en el mundo futuro y en la resurrección de entre los muertos no se casarán ni ellas serán dadas en matrimonio. Pues ya no pueden morir, ya que son como ángeles; y son hijos de Dios, porque son hijos de la resurrección. Y que los muertos resucitan, lo indicó el mismo Moisés en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor: “Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob”. No es Dios de muertos, sino de vivos: porque para él todos están vivos».

2019-11-17 “Esto os servirá de ocasión para dar testimonio”

33º Domingo del TO  

El año litúrgico va llegando a su fin, y la palabra de Dios hoy parece que quiere hablarnos de los signos del final de los tiempos.

Jesús ya se encuentra en Jerusalén y el relato nos va aproximando a su pasión. Dice el evangelio que algunos discípulos valoraban la belleza del templo de Jerusalén, uno de los edificios más grandes e impresionantes de la antigüedad. Jesús insiste en la efímera existencia del templo porque Jerusalén y aquel templo, como anuncia proféticamente, serán destruidos por la invasión de los romanos en el año 70 d. C.

El texto evangélico nos habla de acontecimientos trágicos, guerras, revoluciones, terremotos, signos en el cielo, etc., que todavía nos impresionan hoy. A través de estas imágenes, parece que Jesús quiso hacernos pensar en el fin del mundo, y los discípulos quieren prepararse para ese momento.

¿Por qué esta predicción de violencia y de destrucción? Los cristianos esperaban que la venida definitiva de Jesús fuera a suceder en seguida. Se preocupaban por reconocer los signos y creían descubrirlos en las persecuciones que ellos mismos sufrían. Pero aquí Jesús habla no tanto del fin del mundo y de su segunda venida, sino más bien del fin de “un mundo”, de nuestro mundo, que es temporal y está sacudido por el pecado. Las dificultades que describe Jesús son reales y hoy continúan: En el mundo hay males, sufrimiento y dolor, situaciones que se perpetúan por el pecado. Jesús describe el fin de los días como una acumulación y consecuencia de esos males: Las guerras, causadas por enfrentamientos; los terremotos y cataclismos climáticos, manifestación de una naturaleza sobreexplotada y frágil; la enfermedad de la peste y el hambre, producidas por deficiente salubridad y por la escasez, y que causan estragos entre los más vulnerables.

Sigue Jesús diciendo que el final no vendrá en seguida, sino que antes será necesario que ocurra esto. Cuando la comunidad de Lucas recordaba estas palabras de Jesús, vivía un momento muy tenso, de sufrimiento. Ya estaba teniendo lugar la persecución de los cristianos, también con denuncias de los propios familiares y allegados, y con consecuencia incluso de cárcel y pena de muerte. Lo cual le interesaba recalcar al evangelista para mantener la expectación ante la segunda venida de Jesús.

Pero después de todas las calamidades que ha descrito, el evangelio acaba con una llamada a la esperanza: «Ni un cabello de vuestra cabeza perecerá». ¿Cómo entender esto, si antes hemos leído que algunos morirán por causa de Jesús? Jesús quiere indicar que ni la muerte será capaz de separar a los discípulos. Jesús mismo, anunciando de manera implícita su pasión, sufrirá la muerte, y resucitará, como el primero entre muchos. El mundo viejo del pecado (aunque todavía veamos sus consecuencias nocivas) ya ha sido destruido por la cruz de Cristo, el pecado ha sido vencido, y devuelta la Vida con la resurrección, porque el nuevo mundo de Dios ya ha comenzado. Pero todavía debemos esperar la venida definitiva de Jesús.

Jesús quiere decirnos que no nos dejemos paralizar por el miedo, el desánimo y la angustia ante los profundos cambios y crisis globales que nos amenazan y sacuden nuestra religiosidad, concretamente la identidad de la fe cristiana. «Que nadie os engañe», «no vayáis tras ellos», significa que cuando en momentos de crisis, desconcierto y confusión se escuchan mensajes proponiendo otras alternativas de salvación, evitemos personas o doctrinas que nos separan del verdadero Jesús liberador, único fundamento y origen de nuestra fe.

Con todo, la recomendación del evangelio es la perseverancia: «Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas». Se trata de una perseverancia comprometida, defendiendo nuestras identidades. Significa que si en el mundo presente hay mal, trabajemos por el bien, mirando al mundo futuro que ansiamos; si en nuestro ambiente existen la mentira y el descrédito, seamos siempre sinceros, defendiendo la verdad; si en el mundo hay odio, pongamos amor; si hay venganza, pongamos perdón; si nos domina el egoísmo, practiquemos la generosidad; si hay injusticias, trabajemos por la justicia; si la codicia impera y el mundo sólo piensa en acumular, compartamos los bienes y vivamos con sobriedad; si hay individualismo, rivalidades, divisiones y enfrentamientos, pongamos unidad, concordia y paz.  

Así pues, el evangelio de este domingo no es un mensaje de temor, sino de esperanza. No nos habla de algo lejano e intemporal sino de algo que nos afecta hoy, a vivir estos tiempos con identidad cristiana. Lo importante es que todos los días estemos vigilantes, firmes en la fe a pesar de las dificultades que encontramos para vivirla. Por eso Jesús nos tranquiliza: «no tengáis pánico». Por un mundo que dejará paso a una nueva creación.                                                                

                                                                                             

                                                                           Ricardo Rodríguez Villalba                                                                                                      

Evangelio según san Lucas (21, 5-19)

Y como algunos hablaban del templo, de lo bellamente adornado que estaba con piedra de calidad y exvotos, Jesús les dijo: «Esto que contempláis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida». Ellos le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?». Él dijo: «Mirad que nadie os engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre, diciendo: “Yo soy”, o bien: “Está llegando el tiempo”; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque es necesario que eso ocurra primero, pero el fin no será enseguida». Entonces les decía: «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países, hambres y pestes. Habrá también fenómenos espantosos y grandes signos en el cielo. Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a las cárceles, y haciéndoos comparecer ante reyes y gobernadores, por causa de mi nombre. Esto os servirá de ocasión para dar testimonio. Por ello, meteos bien en la cabeza que no tenéis que preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os entregarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán a causa de mi nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas».

2019-11-24 “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos”

34º Domingo del TO

Celebramos la solemnidad de Cristo Rey. Decir “Cristo Rey” equivale a decir “Jesús es el Señor” (es decir, Dios, el Salvador), que es el tema central de la fe cristiana. El evangelio nos ha presentado la investidura regia de Jesús en el calvario. Extraña ceremonia esta última donde la corona es una corona de espinas, el trono una cruz (en cuyo vértice campea una irónica inscripción que proclama “Rey de los judíos” al que allí muere ajusticiado), y la corte la forman dos ladrones crucificados a derecha e izquierda.

Ante la cruz de Jesús se encuentran los magistrados del pueblo, los soldados y la multitud que le lanzan un desafío: “Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo”. San Lucas insiste en la palabra “sálvate” que aparece una y otra vez en boca de los presentes dirigida a Jesús. Quieren que Jesús muestre su divinidad mediante un signo prodigioso, mediante un milagro que evite su sufrimiento y su muerte, que le evite la cruz.

Sálvate a ti mismo bajando de la cruz. Esa fue la gran tentación que rodeó a Jesús y nos amenaza también a nosotros. Sálvate a ti mismo, piensa sólo en ti, es el mensaje que el mundo nos dirige constantemente: Baja de tu cruz. Huye de todo lo que signifique esfuerzo, lucha, entrega, caridad y misericordia. Evita toda dificultad, todo problema, toda pena. No te compliques la vida por nadie, no te incomodes por nada y menos aún por algo tan poco rentable como la religiosidad. Sobre todo no ames (porque el amor es doloroso y te hará sufrir), no hagas el bien; pásatelo bien, vive bien, eso sí, pero no hagas el bien porque ¿qué vas a ganar con eso? Busca siempre tu interés, no el de los demás, y si para lograr lo que te conviene hay que pasar por encima de los otros, pues ¡hazlo!, al fin y al cabo tú eres tu única norma, tú eres tu rey, eres tu dios.

¡Cuántas veces sucumbimos nosotros a esta tentación! Sin embargo, Jesús no; Él no baja de la cruz sino que la abraza hasta el final, cumpliendo la voluntad del Padre, hasta morir en ella como supremo testimonio de amor (porque “nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos”). Desde la cruz, Jesús nos explica cuál es la verdadera naturaleza de su reino: el amor misericordioso de Dios. Pues bien, el evangelio nos invita hoy a contemplar la cruz de Cristo como un camino real que conduce a la salvación, como el trono en el que se encuentra la verdadera realeza, la del amor.

No teman los poderosos, que Jesús no quiere competir con ellos por el poder de este mundo (ya se lo dijo a Pilatos: “mi reino no es de este mundo”). A Jesús sólo le interesa un gobierno y poder: el del amor. Él no busca reinos terrenales, le basta reinar en el minúsculo territorio de nuestro corazón.

Por eso, la cuestión más importante que hay que plantearse en la fiesta de Cristo Rey no es si Él reina o no en el mundo, sino si reina o no dentro de nosotros. ¿Es Jesús el Rey y Señor de mi vida? ¿Quién reina dentro de mí, quién fija los objetivos y establece las prioridades de mi vida? Si queremos que Jesús reine en el mundo, comencemos haciendo que reine en nosotros. Al fin y al cabo, Jesús no busca súbditos ni siervos, sino amigos; no quiere la sumisión ciega sino la libre elección del amor. No temamos elegirle a Él, porque si reina en nosotros también nosotros construiremos reino con Él.    

                                                         

                                                                                                                                                                                                   Ricardo Rodríguez Villalba                                                                                                      

 

Evangelio según san Lucas (23, 35-43)

(Cuando crucificaron a Jesús y a los malhechores) el pueblo estaba mirando, pero los magistrados le hacían muecas, diciendo: «A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido». Se burlaban de él también los soldados, que se acercaban y le ofrecían vinagre, diciendo: «Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo». Había también por encima de él un letrero: «Este es el rey de los judíos». Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo: «¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros». Pero el otro, respondiéndole e increpándolo, le decía: «¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en la misma condena? Nosotros, en verdad, lo estamos justamente, porque recibimos el justo pago de lo que hicimos; en cambio, este no ha hecho nada malo». Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino». Jesús le dijo: «En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso».

2019-12-01 “Estad preparados porque viene el Hijo del hombre”

1º Domingo de Adviento  

Hoy primer domingo de Adviento comienza el Año Litúrgico, con cuatro domingos de preparación para la Navidad. Este año seguiremos la lectura del evangelio de Mateo.

Hace dos mil años, cuando los primeros cristianos tenían conciencia de la venida inminente de Cristo, los evangelistas utilizaron un lenguaje apocalíptico para hablar del fin del mundo. A Mateo le preocupa la repentina parusía o venida de Cristo en el mundo. Los discípulos querían saber cuándo iba a ser el juicio de Dios, cuándo terminaría la historia y quiénes estaban preparados para salvarse. Jesús les responde que el fin ni se sabe ni se puede saber. ¿Cómo será esa venida? Repentina: El evangelista menciona el relato de Noé, en el libro del Génesis, cuando el diluvio vino sobre el mundo y nadie se lo esperaba; sólo Noé, que tenía la actitud adecuada, estaba preparado. Y refiriéndose a los dos hombres del campo y las dos mujeres que muelen juntas, los divide en dos grupos: esa venida, a unos se lleva y a otros deja atrás, lo que quiere decir que unos están más preparados que otros. Del mismo modo, esa venida es como el amo de la casa que se prepara porque sabe cuándo viene el ladrón.

Jesús vendrá de nuevo. Su venida será rápida y sorprendente. En esos ejemplos no hay ningún indicio sobre el cuándo, pero sí un mensaje claro sobre la necesidad de una actitud expectante. El capítulo 24 de Mateo no da ninguna pista sobre la fecha del fin del mundo, y además quita la preocupación por el final y nos centra en la salvación presente desde la esperanza del futuro.

Pero el mensaje de Jesús es insistente: “estad también vosotros preparados”. Nos invita a estar siempre preparados para recibir al Señor, que pronto viene a salvarnos. Si esperamos ahora a Jesús como salvador, se nos recuerda que el día final ha de venir como juez. Que el Hijo del hombre vendrá y nos pide que velemos, significa que al final prevalecerá su verdad; Jesús quiere decirnos que Él es la verdad definitiva. Los creyentes tenemos la certeza que la salvación de Jesús está todavía haciéndose en una misteriosa venida continua, por ello celebraremos la Navidad y a la vez esperamos que Jesús regrese al final de la historia.

Pues bien, ¿cómo podemos velar hoy día? Han pasado dos milenios desde que Jesús pronunció esas palabras y nuestra sensibilidad hoy es muy diferente; ya no nos preocupa el fin del mundo inminente. Pero el mensaje de atención y estímulo sigue vigente. Dios interviene en la historia cuando lo cree oportuno, y no nos pide permiso para presentarse. Y sabemos que la historia es siempre historia de salvación.

Velar es prestar atención a la fe, responder al amor de Dios como lo más importante. Las dos exhortaciones de Jesús sobre Noé y el dueño de la casa atento al ladrón, nos animan a estar en alerta para no echar a perder el mayor regalo que hemos recibido de Dios, la oportunidad de vivir como hijas e hijos queridos suyos. Si Mateo nos advierte de la despreocupación de la gente del tiempo de Noé ante la llegada del diluvio, o ante la llegada del ladrón, ¿qué no nos diría hoy a nosotros, sumidos, muchas veces, en cosas sin importancia, completamente despreocupados de lo sustancial de la vida? Ya hace tiempo que no vivimos en una «sociedad cristiana», pero todavía hay cristianos que no nos planteamos en serio que somos los primeros que hemos de responder a la propuesta de Jesús. Lo que realmente importa es la actitud con la que el cristiano debe vivir cada día: actitud de espera, de escucha de la Palabra, de atención al mensaje de Jesús.

Las exhortaciones de Jesús subrayan que el hombre es un proyecto y puede ocurrir que no lo realice porque está desprevenido, y entonces habrá perdido todas las oportunidades. Pero el mismo Dios camina con nosotros para ayudarnos a llevar a cabo ese proyecto. Hoy en día cualquier cristiano tiene multitud de posibilidades a su alrededor para una alcanzar una vida de auténtico creyente. No vayamos a mínimos en nuestra religión, no regateemos a Dios los minutos de nuestro tiempo; que la mínima excusa no nos sirva para dejar de lado nuestras convicciones. Ahora es tiempo para plantearse en serio un proyecto en el seguimiento de Jesús; para aprender más sobre la Palabra de Dios; para celebrar con la comunidad; para implicarse en la atención a los necesitados; para participar en una comunidad cristiana y ayudar a construirla; para leer y conocer mejor a Jesús, en grupos de estudio y catequesis; para rezar solo, o en grupo, o en familia; para fortalecer la fe en encuentros junto a otros creyentes; para reflexionar a fondo sobre el modo de vivir y las propias actitudes; para dejarse ayudar y acompañar por otros hermanos en esta reflexión. El Adviento es momento propicio para construir un proyecto personal que nos haga madurar en la fe.

La vida es demasiado preciosa para malgastarla o desperdiciarla. A pesar del tono austero del evangelio de hoy, su único objetivo es prevenirnos para que no malgastemos la vida. No pretende atemorizarnos con un juicio severo el día de mañana. La preocupación por el futuro desvirtúa la verdadera fe, nosotros hemos de centrarnos en el presente, con un cambio personal y el compromiso ético para la transformación del mundo. Y el reto es demasiado importante para que desperdiciemos esta oportunidad de prepararnos a la Navidad.

                                                                                                                                                                                                       Ricardo Rodríguez Villalba

 

Evangelio según san Mateo (24, 37-44)

Dijo Jesús: «Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé. En los días antes del diluvio, la gente comía y bebía, se casaban los hombres y las mujeres tomaban esposo, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre: dos hombres estarán en el campo, a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo, a una se la llevarán y a otra la dejarán. Por tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría que abrieran un boquete en su casa. Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre».

2019-12-08 “Preparad el camino del Señor”

2º Domingo de Adviento  

Hoy es el segundo domingo de Adviento. El evangelio de san Mateo nos presenta a Juan el Bautista invitándonos a la conversión: «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos». Por los años 27 ó 28 del siglo I apareció en el desierto en torno al Jordán este profeta original e independiente que provocó un fuerte impacto en el pueblo judío: las primeras generaciones cristianas lo vieron siempre como el hombre que preparó el camino a Jesús.

Todo su mensaje se puede concentrar en un grito: «Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos». Después de veinte siglos, el Papa Francisco nos está gritando el mismo mensaje a los cristianos: abrid caminos a Dios, volved a Jesús, acoged el Evangelio.

Su propósito es claro: «Busquemos ser una Iglesia que encuentra caminos nuevos». No será fácil. Hemos vivido estos últimos años paralizados por el miedo. El Papa no se sorprende: «La novedad nos da siempre un poco de miedo porque nos sentimos más seguros si tenemos todo bajo control, si somos nosotros los que construimos, programamos y planificamos nuestra vida». Y nos hace una pregunta a la que hemos de responder: «¿Estamos decididos a recorrer los caminos nuevos que la novedad de Dios nos presenta o nos atrincheramos en estructuras caducas que han perdido capacidad de respuesta?».

Algunos sectores de la Iglesia piden al Papa que acometa cuanto antes diferentes reformas que consideran urgentes. Sin embargo, Francisco ha manifestado su postura de manera clara: «Algunos esperan y me piden reformas en la Iglesia, y debe haberlas. Pero antes es necesario un cambio de actitudes».

Me parece admirable la clarividencia evangélica del papa. Lo primero no es firmar decretos reformistas. Antes es necesario poner a las comunidades cristianas en estado de conversión y recuperar en el interior de la Iglesia las actitudes evangélicas más básicas. Sólo en ese clima será posible acometer de manera eficaz y con espíritu evangélico las reformas que necesita urgentemente la Iglesia.

El mismo Francisco nos está indicando todos los días los cambios de actitudes que necesitamos. Señalaré algunos de gran importancia:

Poner a Jesús en el centro de la Iglesia: «Una Iglesia que no lleva a Jesús es una Iglesia muerta».

No vivir en una Iglesia cerrada y autorreferencial: «Una Iglesia que se encierra en el pasado traiciona su propia identidad».

Actuar siempre movidos por la misericordia de Dios hacia todos sus hijos: no cultivar «un cristianismo restauracionista y legalista que lo quiere todo claro y seguro, y no halla nada».

Buscar una Iglesia pobre y de los pobres. Anclar nuestra vida en la esperanza, no «en nuestras reglas, nuestros comportamientos eclesiásticos, nuestros clericalismos» (José Antonio Pagola).

 

Habiendo ya comenzado el tiempo de Adviento, tiempo de gozosa espera, nos encontramos con la exhortación de Juan, que nos hace comprender que esta espera no se identifica con el “quietismo”, ni se arriesga a pensar que ya estamos salvados por ser cristianos. Esta espera es la búsqueda dinámica de la misericordia de Dios, es conversión de corazón, es búsqueda de la presencia del Señor que vino, viene y vendrá. El tiempo de Adviento, en definitiva, es «conversión que pasa del corazón a las obras y, consiguientemente, a la vida entera del cristiano» (Juan Pablo II). Aprovechemos, hermanos, este tiempo oportuno que nos regala el Señor para renovar nuestra opción por Jesucristo, quitando de nuestro corazón y de nuestra vida todo lo que no nos permita recibirlo adecuadamente. La voz del Bautista sigue resonando en los desiertos de nuestros días: «Preparad el camino al Señor, enderezad sus sendas» (Mt 3,3).

 

Evangelio según san Mateo (3, 1-12)

Por aquellos días, Juan el Bautista se presenta en el desierto de Judea, predicando: «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos». Este es el que anunció el profeta Isaías diciendo: «Voz del que grita en el desierto: “Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos”». Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y de la comarca del Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el Jordán. Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizara, les dijo: «¡Raza de víboras!, ¿quién os ha enseñado a escapar del castigo inminente? Dad el fruto que pide la conversión. Y no os hagáis ilusiones, pensando: “Tenemos por padre a Abrahán”, pues os digo que Dios es capaz de sacar hijos de Abrahán de estas piedras. Ya toca el hacha la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé buen fruto será talado y echado al fuego. Yo os bautizo con agua para que os convirtáis; pero el que viene detrás de mí es más fuerte que yo y no merezco ni llevarle las sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego. Él tiene el bieldo en la mano: aventará su parva, reunirá su trigo en el granero y quemará la paja en una hoguera que no se apaga».

2019-12-15 “¿Eres tú el enviado o tenemos que esperar a otro?”

3º Domingo de Adviento  

El evangelio de hoy nos habla de Juan el Bautista y su relación con Jesús. Juan era un hombre de palabra fuerte, poderosa, fascinante. Su anuncio animaba a reconocer los errores de la propia vida, a cambiar, a volverse hacia Dios. Él había convocado multitudes a su alrededor y formado una comunidad de discípulos. Fue detenido por denunciar el poder establecido, y cuando oye desde la cárcel hablar de Jesús, se sorprende: Jesús no llega como el juez estricto que condena a todos los pecadores, sino que los acoge y come con ellos, y les anuncia un mensaje de liberación y paz, de amor misericordioso. Por eso Juan tiene dudas y envía a sus discípulos a preguntarle: «¿Eres tú el que ha de venir?», o lo que es lo mismo: ¿eres tú el Mesías? Jesús no se limita a decirles que sí, sino que lo demostrará con sus obras, y pide que observen a su alrededor: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan y los pobres son evangelizados. No son sólo curaciones espectaculares, no son magia; son los signos que los profetas, muchos siglos antes, habían anunciado que realizaría el Mesías. Jesús está diciendo: Cierto, soy el Mesías, pero no os quedéis en mis palabras, sino fijaos en mis obras, ellas hablan de mí.

Y el verdadero Mesías es el que viene a aliviar el sufrimiento, a curar y abrir un horizonte de esperanza a los pobres. Esos tres ámbitos, la enfermedad, la muerte y la pobreza, que parecían alejar de Dios a las personas vulnerables, son transformados por el poder de Jesús. Jesús es enviado por el Padre misericordioso que quiere para todos un mundo más digno y dichoso, que se materializa también hoy en el restablecimiento de la dignidad de las personas LGTBI que se encuentran en un entorno discriminatorio e injusto. Por eso Jesús se identifica con las personas más vulnerables, y se entrega para curar heridas, sanar dolencias, remover obstáculos y liberar la vida. 

Jesús a continuación defiende la predicación de Juan y lo destaca como el mayor de los creyentes y como un profeta. Jesús le tiene en gran estima. La pregunta «¿qué salisteis a contemplar en el desierto? ¿una caña sacudida por el viento?», pretende indicar que la actitud del Bautista no fue como la de las cañas frágiles que se pueden doblar, o que su testimonio careciese de valor, sino todo lo contrario. Juan no fue un hombre vacilante, inconstante o inseguro de lo creía. Más bien supo dar un ejemplo de seguridad y autoridad a lo largo de toda su vida. Juan vivía en el desierto, casi desnudo, con lo básico para comer y vestir, con una sobria religiosidad, y que identificó a Jesús como el Mesías al bautizarlo en el Jordán. Según Jesús, Juan renunció a la riqueza material y a los lujos para vivir en pobreza, preparando el camino a Jesús. De ahí que le compare con el profeta Elías. Es un modo de decir que lo que Juan ha predicado no ha caído en saco roto, sino que ha fructificado en la predicación de Jesús. No cabe la menor duda de que Juan el Bautista constituye un extraordinario ejemplo de compromiso para todo cristiano.

El evangelista Mateo quiere que sus lectores comprendamos que Jesús, cuando dice «id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo», no sólo habla de sus obras, sino también las de sus discípulos, las de sus seguidores, las nuestras… Sí. Esa es la grandeza y la exigencia de ser cristianos; que nuestras obras son como la ciudad puesta sobre un monte que nadie puede ocultar. Estamos llamados a iluminar a los demás haciendo las mismas obras que Jesús, actuando como Jesús, cooperando en las acciones de Jesús. Es una misión estimulante y arriesgada ¿Cómo podremos llevarla a cabo? Sólo porque Jesús está con nosotros, tiene sentido que aceptemos esta misión. No tenemos que anunciarnos a nosotros mismos, sino sólo a Jesús. Él es «el que tenía que venir», el que esperaban los judíos, el que Dios iba a enviar para liberarles.

Y ¿quién es ahora «el que tiene que venir»? ¿Quién es el que esperan las mujeres y los hombres de la sociedad de hoy? ¿Es cierto que esperamos a alguien? ¡Qué preguntas más difíciles! Descubrimos que hay mucha gente que no espera a nadie, que cree no necesitar de nadie, que prefiere vivir su vida en solitario. Vivimos en una sociedad plural en la que conviven multitud de formas de comprender la vida, de buscar la felicidad, incluso de vivir en soledad. Pero todas las personas comparten el mismo anhelo de plenitud interior, de alegría, de paz profunda. Las respuestas del mundo son múltiples, pero no todas acertadas. Los cristianos tenemos también nuestra propuesta y no podemos callar. Seguimos pensando que Jesús es «el que ha de venir» y defendemos, con determinación, su mensaje de plenitud y liberación a través del amor gratuito y desinteresado.

El Adviento es la ocasión para preguntarnos si este del que estamos por celebrar su nacimiento en los próximos días es nuestro Mesías o si esperamos a otro. ¿Es este nuestro tiempo o hay otro tiempo por el que debemos esperar? Jesús nos responde: “Este es el tiempo”. Y sin duda que este es el tiempo apropiado para revisar nuestra relación con Dios. ¿Qué espero yo? ¿Cuáles son mis anhelos, mis deseos, mis proyectos? Con total sinceridad, ¿he puesto a Jesús en el centro de mi vida? El Adviento es el tiempo que la liturgia nos regala para preparar la venida del Mesías a nuestra vida. Él está llegando constantemente, a cada momento, pero nosotros necesitamos de tiempos especiales, de celebraciones llenas de significado, de símbolos que nos lo recuerden. ¿Y cómo puedo compartir el Adviento? ¿Cómo puedo hacer que lo que he recibido pase a tantas otras personas que lo necesitan y esperan? ¿Cómo puedo hacer efectiva la liberación que anuncia Jesús, qué hago por promover la dignidad de mis hermanas y hermanos LGTBI? Que este Adviento sea el tiempo para anunciar que Jesús está cerca y así poner al alcance de otras y de otros la bendición de recibirlo en sus vidas. Él es «el que tiene que venir», el que está viniendo, el que llega. ¡Recibámosle!                                   

                                                                                                                                                                                                         Ricardo Rodríguez Villalba

 

Evangelio según san Mateo (Mt 11, 2-11)

Juan el Bautista, que había oído en la cárcel las obras del Mesías, mandó a sus discípulos a preguntarle: «¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?». Jesús les respondió: «Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven y los cojos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan y los pobres son evangelizados. ¡Y bienaventurado el que no se escandalice de mí!». Al irse ellos, Jesús se puso a hablar a la gente sobre Juan: «¿Qué salisteis a contemplar en el desierto, una caña sacudida por el viento? ¿O qué salisteis a ver, un hombre vestido con lujo? Mirad, los que visten con lujo habitan en los palacios. Entonces, ¿a qué salisteis?, ¿a ver a un profeta? Sí, os digo, y más que profeta. Este es de quien está escrito: “Yo envío a mi mensajero delante de ti, el cual preparará tu camino ante ti”. En verdad os digo que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él».

 

2019-12-22 "José, no temas acoger a María por esposa"

4º Domingo de Adviento

En la última semana de Adviento la liturgia nos coloca expresamente ante el nacimiento de Jesús, invitándonos, a partir de la experiencia espiritual vivida por José, a abrirnos para que Dios nos hable al corazón. A José, igual que a María, la encarnación de Dios le cambió la vida. Ante tal novedad, él tuvo una primera reacción: rechazar en secreto a María. José era un hombre justo según Dios, y por eso, sin comprenderlos hechos, decide despedir a María en secreto, porque si José hubiese sido justo según la justicia de los escribas, hubiera tenido que denunciar a María. Pero el ángel de Dios le habló en sueños diciéndole: «no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados». El ángel dice: no temas, no te cierres a Dios. Y esta palabra hablada al corazón le bastó a José. José lee los acontecimientos de su vida y se fía de Dios. Estamos a las puertas de la Navidad, a las puertas de la presencia de Dios en nuestras vidas y son muchas las señales que Dios nos ha dado en este tiempo. Estas señales iluminan nuestras noches, sueños, sombras y silencios.

Y es que Dios no se cansa de colocarnos ante la esperanza y decirnos que no temamos. Emmanuel, el Dios-con-nosotros, es el nuevo modo como Dios ha elegido estar presente en la vida de las personas y en el curso del mundo. Puede que nos quedemos en la primera reacción de José: sin saber interpretar los signos de la vida, de la realidad, de Dios. Puede que nuestras convicciones y prejuicios impidan captar por dónde van las personas, la vida, la esperanza. Cuando se está ante la realidad, los retos, hay que saber interpretar los signos de Dios. En el silencio, en la oscuridad, en el sueño, Dios se atreve a tocar la intimidad de cada hombre y de cada mujer, sin abandonarlos a su suerte, sino para que despierten agarrados de su mano y sostenidos por la fuerza de su Espíritu. En los sueños, y no en las ensoñaciones, Dios habla al corazón humano despertándolo, enterneciéndolo y, muchas veces, estremeciéndolo, de tal modo que no se paralice ante las dificultades o ante los grandes retos, sino para contagiarle vida, y contagiar vida especialmente a quienes la han perdido. En lo más interno de cada uno de nosotros, Dios habla y lo hace, en primer lugar, para que no claudiquemos, pero sobre todo, para que remontemos el vuelo, superando la nostalgia que paraliza la alegría, eliminando la ansiedad que rompe la armonía y desterrando el temor que desquicia la esperanza. Pero para ser conscientes de que Dios está con nosotros, debemos buscar el silencio interior: ahí escucharemos su voz, encontraremos su rostro y sentiremos su amor incondicional. A partir de ese momento nos daremos cuenta de que no estamos solos. Que nada nos impida escuchar la voz de Dios ni captar sus señales. Que nos abramos a un Dios que quiere estar junto a nosotros. Y que nos dispongamos como Él, a tocar, a enternecer y hasta estremecer el corazón del mundo.

                                                                                                     Ricardo Rodríguez Villalba

 

Evangelio según San Mateo (1, 18-24).

La generación de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes devivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, como era justoy no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados». Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por medio del profeta: «Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Enmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”». Cuando José se despertó, hizo lo quele había mandado el ángel del Señor y acogió a su mujer

 

2019-12-24 "La Natividad del Señor “Se ha manifestado la bondad de Dios y su amor a los hombres”"

La Natividad del Señor

 

Hoy los cristianos estamos llenos de alegría. Como en cada Navidad, Jesús vuelve a nacer en el mundo, en cada casa, en nuestro corazón.

En su carta a Tito -que también leemos hoy-, san Pablo nos da una preciosa definición de la Navidad: “Se ha manifestado el amor, la bondad, la gracia de Dios, que salva a todos los hombres” (cf. Tit 2, 11; 3, 4). Los evangelistas Lucas y Mateo dedican los dos primeros capítulos de sus evangelios a la infancia de Jesús. Con un lenguaje sobrio y conciso, narra Lucas el acontecimiento más grandioso de la humanidad: “María (…) dio a luz a su hijo primogénito”. Y el primer anuncio que escuchamos es: «No temáis, os anuncio una buena noticia que será de gran alegría para todo el pueblo». Es grandioso lo que anuncia el ángel a los pastores: Este niño que ha nacido será la fuente de la verdadera alegría, no únicamente para los pastores sino para todo el mundo. Todos tenemos motivo para alegrarnos. Ese niño nos ha nacido a todos. La declaración del ángel dice que el niño es el Mesías: «Os ha nacido hoy un Salvador, el Mesías, el Señor».

¿Dónde está este niño? ¿Cómo lo podemos reconocer? Así dice el mensajero: «Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre». Porque Dios ha nacido pequeño, pobre y débil. Y lo hace de esta manera porque nadie había querido darle hospedaje, ni en las casas ni en las posadas. En este pesebre comienza Dios su aventura entre los hombres. No le encontraremos entre los grandes e importantes. Es la paradoja de Dios. Dios saca lo grande de lo pequeño; lo valioso de lo no válido; lo rico de lo pobre; lo fuerte de lo débil; al Mesías conocido por todos, de un niño desconocido. No está en lo grande y espectacular, sino en lo pobre y pequeño.

Porque este niño es el Hijo de Dios que se hace Hombre, que se identifica con los hombres. Es el Salvador que necesitamos. Y este nacimiento es para toda la gente. Jesús sólo buscará el reino de su Padre y su justicia. Vivirá para hacer la vida más humana, a imagen de Dios, y para entregarnos la vida de Dios a los hombres y mujeres. En Él encontrará este mundo injusto la salvación de Dios.

Pero no podemos olvidar que este nacimiento nos pide un compromiso: vivir la Navidad del modo más parecido posible a como lo vivieron Jesús, María y José. Es decir, sin ostentaciones, sin gastos innecesarios. Celebrar y hacer fiesta es compatible con la austeridad; sólo se necesita alegría. No hagamos de la Navidad una excusa para hacer fiesta como cuando en nuestro ambiente se habla de paz, solidaridad y amor, pero a la vez se margina y rechaza a muchas personas porque son pobres, extranjeras o sencillamente diversas. Por otro lado, si durante estos días no tenemos verdaderos sentimientos de solidaridad y no somos inclusivas e inclusivos con las personas diversas, rechazadas, forasteras, sin techo…, es que en el fondo somos como los habitantes de Belén: no acogemos al Niño Jesús.

Vayamos a Belén. Busquemos a Dios donde Él se ha encarnado, porque todo lo humano le concierne y le importa. Hablemos de Él con alegría y convencimiento. Ésta es la buena noticia de este día de Navidad. De ahí que nuestro estallido de alegría en esta Navidad ha de ser una profunda y sincera acción de gracias, de glorificación y alabanza a Dios.

 

Ricardo Rodríguez Villalba

 

Evangelio según san Lucas (2, 1-20)

Sucedió en aquellos días que salió un decreto del emperador Augusto, ordenando que se empadronase todo el Imperio. Este primer empadronamiento se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a empadronarse, cada cual a su ciudad. También José, por ser de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, para empadronarse con su esposa María, que estaba encinta. Y sucedió que, mientras estaban allí, le llegó a ella el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada. En aquella misma región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño. De repente un ángel del Señor se les presentó; la gloria del Señor los envolvió de claridad, y se llenaron de gran temor. El ángel les dijo: «No temáis, os anuncio una buena noticia que será de gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre». De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios diciendo: «Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad». Y sucedió que, cuando los ángeles se marcharon al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vayamos, pues, a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha comunicado». Fueron corriendo y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores. María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Y se volvieron los pastores dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.

 

 

2019-12-29 “Como dijeron los profetas, Jesús se llamaría nazareno”

La Sagrada Familia: Jesús, María y José

Hoy es la fiesta de la Sagrada Familia. El evangelio de este domingo, protagonizado por José y conocido como la huida a Egipto, tiene lugar después de la llegada de los Magos de Oriente. Los Magos preguntaron a Herodes por un Rey que acababa de nacer. El evangelista dice que Herodes reaccionó con miedo de perder su reinado, y de ahí su persecución contra el niño, que alcanzó a todos los inocentes de la región. El texto evoca el sueño de José interrumpido por un ángel mensajero que le informa que tiene que levantarse y huir de Belén rápidamente. Todo el relato se desarrolla en un doble clima: por un lado, la persecución de que es objeto Jesús; y por otro la constante presencia del ángel mensajero en los sueños para avisar a José, que sigue siendo el protagonista de esta historia, el descendiente de la dinastía davídica que colabora con el plan salvador de Dios.

Este evangelio es de un interés profundamente teológico. Mateo quiere subrayar a sus lectores que las Escrituras se cumplen en Jesús. Algunos detalles de este pasaje recuerdan los comienzos de la vida de Moisés: la matanza de niños inocentes (Ex 1,15-16), la huida del joven Moisés porque el faraón trataba de acabar con él (Ex 2,14-15), y su vuelta a Egipto cuando habían desaparecido los que intentaban matarle (Ex 4,19-21). A través de estas referencias Jesús aparece como un nuevo Moisés, que enseñará la nueva ley al nuevo pueblo de Dios (Mt 5-7). También en este pasaje Mateo establece una comparación entre Jesús e Israel. Las referencias a Egipto son muy abundantes (Mt 2,13.14.15.19), porque se quiere comparar el camino de Jesús con el que tuvo que hacer el pueblo de Israel cuando salió de aquella tierra de esclavitud. La huida de José con María y con el niño recuerda el traslado de toda la familia de Jacob, que emigró a Egipto por designio de Dios (Gen 46,1-7). Desde allí Jesús, que es el verdadero Hijo de Dios, está en situación de iniciar el nuevo y definitivo éxodo, como afirma la cita de Os 11,1. Finalmente el regreso a la tierra de Israel es el primer movimiento de un camino semejante al que recorrió Israel en sus orígenes. Mateo relaciona los comienzos de la vida de Jesús con los comienzos del pueblo de Israel, para mostrar que con Jesús comienza un nuevo pueblo.

Resumiendo: Egipto, la huida, la vuelta y la noche nos recuerdan la salida de los Israelitas de Egipto, el éxodo del pueblo de Dios hacia la tierra prometida. Y con Jesús empieza un nuevo éxodo o camino, el de la Iglesia. La importancia de este evangelio está en que alude claramente a la liberación de la esclavitud. Viene a decirnos que la verdadera liberación y salvación acontece en la persona de Jesús, que es el nuevo Moisés, destinado a liberar al pueblo y conducirlo a la definitiva tierra prometida. Precisamente, el nombre de Jesús significa “Dios salva”.

Mateo, al final del texto, dice que el regreso de Egipto no se realiza de una vez, sino en dos etapas sucesivas: Jesús, María y José vuelven a Israel (Mt  2, 20), y luego van a Nazaret (Mt 2, 23). El evangelista precisa el destino último del niño, Nazaret, en la Galilea de los paganos. Nazaret tiene gran importancia para Mateo, pues sugiere el camino del Mesías desde Israel hacia los paganos.

Por último nos preguntamos: si Jesús había nacido en Belén ¿por qué se le llamaba "nazareno"? Mateo responde dando mucha importancia a los nombres de los lugares donde se desarrollan los episodios de la infancia de Jesús: Belén, Egipto y por último Nazaret. Este texto es también una descripción de lo que sería la vida de Jesús: Jesús fue perseguido; tuvo que huir; y fue nazir o nazareno  -o sea, consagrado-, como otros personajes del Antiguo Testamento. Esta palabra se pone en relación con Nazaret, donde Jesús luego vivió su vida oculta antes de su misión. 

Siendo hoy el domingo de la Sagrada Familia, este evangelio también es motivo de aliento para las familias, para todo tipo de familias que, por vivir conforme al evangelio, como Jesús, María y José, sufren dificultades. La enseñanza práctica del evangelio de hoy es la experiencia de la fe frente al miedo. Por un lado, Herodes representa el poder político y el sistema de valores que temen el reinado del niño Jesús, el reinado de los valores evangélicos y la presencia de creyentes comprometidos con la justicia y la libertad; por otro lado, a ese miedo José responde con una fe incondicional.

La jornada de la Sagrada Familia fue instituida en 1921 por el Papa Benedicto XV, que extendía esta fiesta a la Iglesia universal, unificando las diferentes devociones de patronazgos y cofradías. ¿Qué significa hoy vivir y sentir como la Sagrada Familia? Jesús enseña que Dios tiene un gran proyecto: construir en el mundo una gran familia humana. Jesús predicará que somos hijos de Dios, y quiere que todos sientan a Dios como Padre y todos aprendan a vivir como hermanas y hermanos. Este es el camino que conduce a la salvación de la humanidad. La fiesta de hoy también nos invita a revisar la calidad de nuestras relaciones familiares y fortalecer el vínculo del amor en el seno de cada familia. Es una buena oportunidad para permitir que el cariño, la solidaridad y la fe nos fortalezcan y nos hagan redescubrir la fuerza de Dios que nos anima a seguir caminando.

                                                                                                      Ricardo Rodríguez Villalba

 

Evangelio según san Mateo (2, 13-15. 19-23)

Cuando se retiraron los Magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo». José se levantó, tomó al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta: «De Egipto llamé a mi hijo». Cuando murió Herodes, el ángel del Señor se apareció de nuevo en sueños a José en Egipto y le dijo: «Levántate, coge al niño y a su madre y vuelve a la tierra de Israel, porque han muerto los que atentaban contra la vida del niño». Se levantó, tomó al niño y a su madre y volvió a la tierra de Israel. Pero al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre Herodes tuvo miedo de ir allá. Y avisado en sueños se retiró a Galilea y se estableció en una ciudad llamada Nazaret. Así se cumplió lo dicho por medio de los profetas, que se llamaría nazareno.

 

“El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”

 

30º Domingo del TO

El evangelio de este domingo comienza con una advertencia de Jesús hacia los que confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás, proponiéndoles una parábola. Lucas se refiere, simultáneamente a los hombres del tiempo de Jesús y a los de las comunidades cristianas de tradición antigua, que despreciaban a las personas que procedían del paganismo (Hch 15,1-5).

En aquella época, se decía que un publicano, cobrador de impuestos, no podía dirigirse a Dios, porque era una persona impura. El publicano sabe que su presencia en el templo es mal vista por todos. Su oficio de recaudador es odiado y despreciado.

Con esta parábola del fariseo y del publicano, el evangelio nos habla de la religiosidad de dos hombres. Ante Dios, son dos actitudes muy diferentes. Uno cree que puede salvarse por sí solo. Solamente tiene en cuenta sus méritos, pues ha observado escrupulosamente la Ley y se considera justo, no cuenta nada sobre sus pecados. Al rezar se alaba a sí mismo, contemplando complacido su perfección moral y presentándose justificado ante Dios. El otro es un pecador que tiene conciencia de serlo y lo confiesa sinceramente. Su oración se reduce a pedir misericordia porque como pecador sólo tiene necesidad de piedad. Ni siquiera se atreve a levantar los ojos pues sabe que ha cometido pecado delante de Dios.

La parábola del fariseo y el publicano podría resumirse en que alaba la humildad del pecador arrepentido frente a la soberbia del justo presuntuoso. La parábola nos dice más: nos presenta una vida en la verdad y una vida en la mentira. La vida en la verdad es reconocer que somos pecadores y, en consecuencia, sentirnos necesitados de misericordia. La vida en la mentira es creernos justos, buenos, perfectos por nosotros mismos, sin necesidad de Dios, como hace el mundo.

Hay en san Lucas, por tanto, una llamada a la humildad dirigida a aquellos que están seguros de ser justos por sus obras y que hacen además alarde de su «justicia» frente a los que parecen estar fuera de la ley.

En los evangelios los fariseos no son sólo personajes reales que Jesús tuvo que confrontar en su tiempo. El fariseo es, en los evangelios, aquel que habla de una manera y actúa de otra, un hipócrita. Esa incoherencia está presente en el comportamiento de muchos cristianos y es una peligrosa posibilidad para las y los miembros de la Iglesia. El fariseísmo es presentado también como la tentación permanente del cristiano. Pero aun diciéndonos cristianos podemos caer en el engaño de la actitud farisaica, pensando que la simple y meticulosa observancia de los mandamientos ya nos basta, sin captar la humildad, la misericordia y la conversión a Dios, como nos ha enseñado Jesús.

Pero tener humildad no significa dejar de esforzarse para vivir según Dios ni significa abstenerse de denunciar la injusticia. El fariseo no falla porque vive una vida virtuosa y se esfuerza por vivir según los mandamientos de Dios. El fariseo comete error a causa de su actitud, por la cual se enaltece y desprecia a quienes no tienen tanto éxito en cumplir con los mismos mandamientos. Similarmente, Jesús no nos propone al publicano como un modelo porque es un pecador, sino por su actitud penitente frente de Dios. El publicano muestra que hasta los peores pecadores con verdadero remordimiento pueden acercarse a Dios y tener confianza en su misericordia. Este es otro tema indispensable para Lucas, el evangelista de la misericordia.

La parábola del fariseo y del publicano, que censura la soberbia y premia la humildad, expresa que Dios nos evalúa según criterios diferentes de los que tendemos a usar para evaluarnos los unos a los otros.

Y la parábola se aplica a todas las personas, porque la persona más justa no es tan justa como Dios.

Dios nos ve más que nada con misericordia, y ésta es la característica en la base de nuestro trato con las y los demás.

                                                                                 Ricardo Rodríguez Villalba               

Evangelio según san Lucas (18, 9-14)

Dijo también esta parábola a algunos que confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás: «Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: “¡Oh Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo”. El publicano, en cambio, quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: “¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador”. Os digo que éste bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido». 

2020

2020-01-01 “María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón”

Santa María, Madre de Dios

Hoy es el día de año nuevo y la fiesta de Santa María, madre de Dios. La liturgia de hoy, octava de la Natividad (es decir, ocho días después del día de Navidad), está dedicada a felicitar a Maria por su maternidad. Y el evangelio de Lucas nos presenta el encuentro de los pastores con el niño, con María, su madre, y José. Todos juntos, los pastores y esta familia de María y José «con el niño acostado en el pesebre», son como una imagen preciosa de la Iglesia en adoración.

El evangelio nos dice que los pastores, después de escuchar el mensaje del ángel, «fueron corriendo». Fue la respuesta inmediata a la revelación de un hecho extraordinario. Los pastores se maravillaron y reaccionaron sin dudar, y fueron y vieron «un niño acostado en un pesebre». Se nos señala aquí un primer fruto del “encuentro” con Jesús: «Todos los que lo oían se admiraban». Lucas habla de un “encuentro”, de un encuentro de los pastores con Jesús. En efecto, sin la experiencia de un “encuentro” personal con el Señor no se da la fe. Sólo este “encuentro”, el cual ha comportado un “ver con los propios ojos”, y en cierta manera un “tocar”, hace capaces a los pastores de llegar a ser testigos de la Buena Noticia. Y para encontrar a Jesús hay que decidirse a dejar los “rebaños” del egoísmo, de la comodidad, del escepticismo, de la indiferencia, la insolidaridad, y acercarse a Jesús con sencillez de corazón.

Hay todavía un segundo fruto de este encuentro: «Y se volvieron los pastores dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto». La adoración del Niño les llena el corazón de entusiasmo por comunicar lo que han visto y oído, y la comunicación de lo que han visto y oído los conduce a ser verdaderos evangelizadores que pueden dar a conocer lo que les habían dicho acerca de aquel niño. Y es precisamente esto lo que necesitamos: ponernos en marcha. Hemos de pedir la gracia de saber suscitar esta admiración en nuestros hermanas y hermanos.

María nos enseña que para llegar a Jesús es necesaria también la oración. Ella «conservaba todas las cosas meditándolas en su corazón». Lucas es el evangelista que más destaca los gestos y actitudes de la Virgen María. En Belén y en el encuentro de los pastores con Jesús, María guardó y meditó aquella experiencia sencilla y profunda. María es la oyente de la Palabra. Siempre a la escucha de la Palabra, poniéndose a disposición del plan de Dios en su vida. María es la que escucha a Dios en los acontecimientos de la vida. Y María también es la oferente de la Palabra.

Nos dice el evangelio que hoy también se cumplen los ocho días para la circuncisión y la imposición del nombre de Jesús. En la circuncisión del Niño y al ponerle el nombre Jesús (Dios salva), María se desprende y ofrece a su hijo para la humanidad. Los hombres, al igual que hace más de dos mil años, siguen necesitando de Jesús. Pero pocos le reciben y le aceptan, porque se olvidan de la actitud que enseñan María y los pastores.

Hoy también celebramos la Jornada por la Paz, Desde todos los rincones de la tierra los creyentes se reúnen en oración para pedir al Señor el don de la paz y la capacidad de llevarla a cada lugar. En este primer día del año, oremos todos para que caminemos con más firmeza contra la guerra y la violencia. Y comencemos en casa. Paz en casa, entre nosotros. Debemos comenzar por las personas próximas. La paz, en efecto, requiere la fuerza de la mansedumbre, la fuerza no violenta de la verdad y el amor. Comencemos el año como María, con paz, con disposición hacia Dios, con sencillez de corazón. Feliz año 2020.

 

                                                                                                     Ricardo Rodríguez Villalba

Evangelio según san Lucas (2, 16-21)

En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores. María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Y se volvieron los pastores dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho. Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

 

2020-01-05 y 06 “Vieron al niño, y cayendo de rodillas lo adoraron”

2º domingo de Navidad y Epifanía del Señor

Hoy segundo domingo después de Navidad y mañana día de la Epifanía continuamos celebrando los misterios de la encarnación y nacimiento de Jesús. Navidad y Epifanía son dos caras del mismo acontecimiento. Si la Navidad celebra el acontecimiento histórico de la manifestación de la salvación de Dios en Jesús de Nazaret, la Epifanía incide en el significado de la iluminación, la aparición y el desvelamiento, siendo la fiesta de la luz. «La Palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros» (Jn 1,14). Este fragmento del evangelio de san Juan nos habla de la Palabra de Dios que se nos ofrece, que nos proporciona la Vida en Dios, en un crecimiento sin límite, y que también nos alumbra con la Luz de Dios. El evangelista nos dice que Dios asumió la condición humana y se instaló entre nosotros. Y en estos días lo encontramos en el seno de una familia: ahora en Belén, y más adelante con ellos en el exilio de Egipto, y después en Nazaret. Dios ha querido que su Hijo comparta nuestra vida. La Palabra se hace hombre para acompañarnos en este camino de nuestra vida mediante la luz y vida que comunica. Y nosotros lo reconocemos por medio de lo visible, el niño que acaba de nacer. Y continúa el evangelista: «Hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad». La presencia de Dios en la historia humana es uno de los aspectos del misterio de la Navidad. Dios no nos salva desde lejos, sino que se hace nuestro compañero de camino. Así es como nuestra misma historia se convierte en una historia de salvación. Y es nuestra gran alegría.

En la Epifanía, Jesús se manifiesta a los magos de Oriente. Los magos vienen del Oriente pagano. No conocen las Escrituras Sagradas de Israel, pero sí el lenguaje de las estrellas. Buscan la verdad y se ponen en marcha para descubrirla. Se dejan guiar por el misterio, sienten necesidad de «adorar». “Hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo”, dicen los magos en busca de Dios. La conducta de los magos, esto es, divisar la estrella y ponerse en camino, fue todo uno. Los magos no dudaron en seguir la estrella, porque su convicción era sólida, firme; no titubearon frente a la fatiga del largo viaje, porque su corazón era generoso. Son los que vienen de lejos y buscan, preguntan y se asombran. Por fin se encuentran con el niño y, «cayendo de rodillas, lo adoraron». Después, le entregan las riquezas que tienen y los tesoros más valiosos que poseen. La visión de un niño pobre los sorprende, pero una vez que se han asombrado, la alegría cambia sus vidas y ya no regresan por el mismo camino.

El evangelista san Mateo nos indica dos reacciones muy diferentes ante Jesús: la actitud de los magos y la de Herodes. La contraposición es muy fuerte: unos viajan, están atentos a los signos, preguntan con toda sinceridad y se alegran inmensamente cuando encuentran al niño. El otro tiene miedo del adversario que le pueda quitar el trono y hace cálculos con engaño… Esto es lo que encontrará Jesús a lo largo de su vida: hostilidad y rechazo desde el poder político; indiferencia y resistencia en los líderes religiosos judíos. Sólo quienes buscan el reino de Dios y su justicia lo acogerán. Jesús recién nacido: él es el Mesías esperado, que va a ser rechazado por los judíos pero acogido por muchos paganos. Los magos de Oriente representan a esos paganos que han sido capaces de leer los signos de los tiempos despuntando como aurora en la noche de la historia.

Epifanía quiere decir también reconocimiento y adoración a Jesús por todos los pueblos, que desde ahora se unen en un solo Pueblo de Dios, la Iglesia. Jesús ha venido no sólo para la salvación de Israel, sino para la de todos los hombres y mujeres de cualquier raza o nación y condición, porque todos son hijos e hijas de Dios. El camino de la Epifanía, descubrir el amor y manifestarlo, se muestra ahora como el camino verdadero. Epifanía es descubrir toda la bondad y la belleza de Dios donde no lo esperábamos: en la intemperie y el suelo del pesebre, en lo pequeño, y tocados por una nueva luz que alumbra esta vulnerabilidad, humildad y pobreza; es llevar a Dios a los demás por un camino nuevo, un camino que ha de ser necesariamente de alegría, porque hemos visto a Dios.

Jesús se cruza en la vida de muchas personas. Para encontrarle se requiere voluntad de buscarle, de moverse, de preguntar sin desanimarse, como los magos de Oriente, de salir de nuestra poltronería, de nuestra rutina, de apreciar el inmenso valor de encontrar al Señor. Este relato de la Epifanía y adoración de los magos nos plantea preguntas decisivas: ¿Qué cosas o a quién adoramos? ¿Cómo se llama el «dios» que adoramos en el fondo de nuestro ser? Nos decimos cristianos, pero ¿vivimos adorando al niño de Belén y buscándole sólo a Él? Si no le encontramos y no lo adoramos, no hemos encontrado nada en la vida, porque sólo Él es el Salvador: encontrar a Jesús es, como dice san Juan en su evangelio, encontrar el camino que nos lleva a conocer la verdad que nos da la vida.

                                                                                                      Ricardo Rodríguez Villalba

 

Evangelio según san Mateo (2, 1-12)

Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: «¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo.»  Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y toda Jerusalén con él; convocó a los  sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el  Mesías. Ellos le contestaron: «En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta: "Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las poblaciones de Judá, pues de ti saldrá un jefe que pastoreará a mi pueblo Israel."»  Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: «Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo.»  Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se  marcharon a su tierra por otro camino. 

2020-01-12 El Bautismo del Señor “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco"

Con la fiesta del Bautismo del Señor cerramos el tiempo de Navidad. A partir de mañana reanudaremos el denominado tiempo ordinario anterior a la Cuaresma.

La página del evangelio presenta a Jesús siendo bautizado por Juan en el río Jordán. Después de los relatos de la infancia y como preparación a la actividad pública de Jesús, con el bautismo del Señor, san Mateo narra los acontecimientos que se refieren al inicio de la actividad de Jesús propiamente dicha.

Antes de la aparición de Jesús, acudían gentes de toda la región a recibir el bautismo de Juan, un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. De esta manera, las gentes escuchaban la predicación de Juan y, tras someterse a este rito de purificación, se disponían a acoger el reino de Dios, que estaba a punto de llegar.

Pero ahora, el centro de la historia es Jesús, es Él quien da comienzo al tiempo de salvación (que se prolongará en el tiempo de la Iglesia). El primer acto de la vida pública de Jesús consiste en una inmersión, demostrándonos con este gesto que asume nuestra realidad para hacernos partícipes de la suya. El gesto de Jesús no ha de ser entendido, sin más, como un acto de humildad de quien no hace alarde de su categoría de Dios. Adorado por los pastores el día de Navidad, y adorado por las naciones, representadas en los magos el día de la Epifanía, Jesús hoy se manifiesta humano y sencillo, y nos quiere enseñar también desde el principio de su ministerio que ha venido a cumplir por completo la voluntad del Padre, como hijo amado de Dios, cumpliendo toda justicia. No sólo se encarna en medio de nosotros; Jesús nace y crece, como hombre integral; y sin tener pecado alguno, quiso ser contado entre los pecadores. Lo que Jesús estaba haciendo con este gesto era anticipar la misericordia que más adelante ejercería con los pecadores y preparando el momento del final de su vida con su muerte en la cruz.

El sentido del bautismo de Jesús también va más allá de la solidaridad con los hombres y mujeres, dañados por el pecado. Con esta acción, Jesús revelará, ante todo, que ha sido enviado por Dios para salvar a la humanidad, y esto se manifiesta de forma solemne: al salir Jesús del agua «se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma». Y una voz de los cielos decía: «Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco». Estamos, pues, ante una nueva manifestación de Jesús ungido por el Espíritu y enviado para una misión.

Los cristianos participamos del bautismo de Jesús. El bautismo que nosotros recibimos implica nuestra adhesión a Él, un cambio en el propio modo de ver las relaciones con Dios. Los cristianos creemos en un Dios que conoce de cerca nuestras miserias y debilidades, nuestros problemas y pobrezas, nuestras discriminaciones e injusticias, como también compartió los sentimientos de su pueblo, el deseo de liberación del yugo opresor, la amistad de sus discípulas y discípulos, la plegaria, la inocencia de los niños, el llanto y la desesperación por el dolor, la enfermedad y la muerte. Por eso nuestra vida en Jesús tiene sentido y se puede hacer tan cercana, tan íntima, tan intensa con Él. Por eso podemos confiar en su misericordia, en su comprensión. No rezamos a un dios abstracto, a una idea, a una filosofía, ni siquiera a unos valores. Rezamos a un Dios que, de verdad, se ha hecho hombre, que «pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos» (Hch 10, 38).

Con el bautismo -no sólo el primer bautismo, sino el bautismo que cada día renovamos optando por el seguimiento de Jesús-, cambiamos de vida, lo que significa practicar la fraternidad y la justicia, como enseñaron los profetas que prepararon el camino del Mesías. Y estamos llamadas y llamados en virtud de este bautismo, a continuar con la Iglesia la misión de Jesús en el mundo actual.

 

 

                   Ricardo Rodríguez Villalba

 

 

Evangelio según san Mateo (3,13-17)

Por entonces viene Jesús desde Galilea al Jordán y se presenta a Juan para que lo bautice. Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole: «Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?». Jesús le contestó: «Déjalo ahora. Conviene que así cumplamos toda justicia». Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz de los cielos que decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco».

2020-01-19 “Yo he visto al Cordero de Dios, y he dado testimonio”

El evangelio de hoy está en continuidad con el que escuchamos el domingo pasado, el día del Bautismo del Señor. El texto de hoy no narra el Bautismo de Jesús pero sí nos cuenta el testimonio que Juan Bautista daba sobre Jesús, fundándose en el episodio del Bautismo.

El pasaje de san Juan comienza en el versículo 29 con la frase «al día siguiente». El contexto nos permite apreciar mejor el anuncio que hizo Juan Bautista «al día siguiente». El día anterior ha estado respondiendo a los que han sido enviados a preguntarle si era el Mesías. No lo es. ¿Es Elías? No lo es. ¿Es el profeta? Tampoco lo es. ¿Quién es, pues? Juan responde, citando a Isaías 40: «Yo soy la voz que grita en el desierto: “Allanad el camino del Señor”» (Jn 1,19-23).

Cuando ve a Jesús acercándose al río Jordán, le reconoce como el Hijo de Dios, y anuncia a los presentes que es «el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo».

Este título de Cordero de Dios evoca la memoria del Éxodo. En la noche de la primera Pascua, la sangre del cordero pascual con la que se señalaban las puertas de los judíos constituía para el pueblo señal de liberación (Ex 12,13-14). Los judíos que escuchaban a Juan Bautista también estaban familiarizados con los sacrificios del templo, donde se sacrificaban animales y se ofrecían a Dios para pedir el perdón. El “cordero de Dios” del que Juan habla quiere decir que Jesús es el último y definitivo ofrecimiento de un antiguo sistema de sacrificios que ha estado en vigor por mil quinientos años.

Para los primeros cristianos Jesús es el nuevo cordero pascual que libera a su pueblo (1Cor 5, 7; 1P 1, 19; Ap 5, 9). Para liberar a su pueblo, Jesús se hace hombre y entregará voluntariamente su vida en la cruz. Jesús lo dice repetidamente en el evangelio de san Juan: que él da su vida por su propia voluntad para liberarnos del pecado y darnos vida eterna. El hecho de que Juan Bautista lo presente como un cordero indica que su fuerza estará en la debilidad e incluso en la mansedumbre de un cordero (signo bíblico de la dulzura) dispuesto a ser “degollado”.

En este evangelio Juan Bautista afirma dos veces que «no conocía» a Jesús. Él recibió la misión de bautizar con agua, pero todavía no conocía a Jesús. Sólo en el momento del bautismo Juan Bautista comprenderá quién es Jesús, y por eso ya podrá anunciarlo. Jesús es el hombre lleno del Espíritu de Dios; sobre él ha bajado el Espíritu para residir en él. El testimonio del Bautista insiste en que a Jesús se le reconoce por la acción del Espíritu. Juan Bautista manifiesta que “no conoce” a Jesús sino por la manifestación de Dios en Él. Entonces da testimonio a favor de Jesús. Porque lo ha visto de parte de Dios, dice «yo lo he visto, y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios.» Hijo de Dios es el título que resume todos los demás.

Todo el evangelio de Juan fue escrito para revelarnos a Jesús, para proveernos un espacio para encontrarlo en su identidad más plena. El autor dice claramente al finalizar el evangelio: «Pero estos signos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre» (Jn 20, 31).

Jesús, el Hijo de Dios, es el que trae de parte de Dios un mensaje de alegría, de paz, de justicia, de solidaridad, de perdón, de amor. Jesús en su misión liberadora, cura, consuela, enseña, denuncia la injusticia, devuelve la dignidad y es misericordioso con el pecador, pero sobre todo da la vida y borra la muerte. En un mundo como el nuestro, de ausencia de Dios y lleno de oscuridad, de males, sufrimientos, pobreza, violencia, injusticias, marginación, materialismo, Jesús es el que viene a “quitar el pecado del mundo”. De este modo con su entrega servicial suscita vida a su alrededor.

Y hoy actúa su Espíritu en su Iglesia. A Jesús se le reconoce en su Iglesia. Si somos mujeres y hombres de espíritu, debemos, como Juan Bautista, ser testigos del Señor, pero testigos creíbles, que no hablamos de oídas; al contrario, tenemos experiencia directa de lo que vivimos, del Espíritu de Dios en la comunidad, y lo anunciamos. Pero antes necesitamos «llenarnos» de Dios, tener familiaridad con él, encontrarnos habitualmente con él en la oración, en la escucha de su Palabra, en la presencia de la comunidad, en las celebraciones, en el ejercicio de la justicia y la caridad. Nosotros sabemos muchas cosas de Jesús, pero ¿lo conocemos de veras? ¿Hemos experimentado en nosotros su amor, su presencia, su amistad? Podría ser un buen propósito que deberíamos hacernos cada día: conocer más íntimamente a Jesús, amarlo, «vivirlo», para poder anunciarlo y dar testimonio de él ante los demás. Sólo una vida llena de Dios puede testimoniar realmente ante el mundo quién es Jesús. Dando ese testimonio colaboramos con Jesús en la tarea de evitar el mal, el pecado, y dar vida; en definitiva, en conseguir un mundo y una vida plenamente humanos.

 

 

Ricardo Rodríguez Villalba

 

Evangelio según san Juan (1, 29-34)

Al día siguiente, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: “Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”. Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel». Y Juan dio testimonio diciendo: «He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: “Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ese es el que bautiza con Espíritu Santo”. Y yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios».

2020-01-26. “Jesús proclama el evangelio y cura toda enfermedad y dolencia”

3º Domingo del TO

Hoy leemos el comienzo programático que nos presenta el evangelista Mateo de la misión de Jesús. Este pasaje realiza la transición entre la presentación de Jesús del capitulo 1 y el comienza de su misión en Galilea. Jesús abandona Nazaret, su lugar de residencia y se establece en Cafarnaúm, que será desde este momento su ciudad. En este hecho descubre Mateo un significado profundo a la luz de Is 8, 23-9, 1, pues Cafarnaúm está situada en el límite de Zabulón y Neftalí, en el camino del mar. Mateo quiere mostrar que el comienzo de la predicación de Jesús se ajusta al anuncio hecho por los profetas, y que la predicación cristiana llegará a toda la humanidad. Galilea es tierra de paganos, y allí la luz del evangelio debe alumbrar a todos los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte.

Esto, que podría no tener mayor importancia, es visto por Mateo con mucha más profundidad, porque él conoce las Escrituras y la historia del pueblo judío. Precisamente en Galilea, siglos antes, comenzó la deportación del pueblo de Israel cuando fue vencido por el ejército de Asiria alrededor del año 721 a.C. Después de la dispersión de las diez tribus, los asirios repoblaron la tierra con exiliados venidos de otras naciones conquistadas. La deportación no era simplemente perder la casa y la tierra, era perder la tierra prometida por Dios, suponía el desplome de las creencias del pueblo. Por eso Isaías les anunció la salvación como una liberación: «El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande». Mateo se da cuenta de que Jesús es la auténtica luz resplandeciente, y ha ido a vivir precisamente junto al lago. Los maestros de la Ley y los sabios del pueblo nunca lo hubiesen imaginado; pensaban que el Mesías debía vivir en Jerusalén, el centro religioso y de poder. Jesús, en cambio, comenzó su obra salvadora en Galilea, y Mateo entiende que es allí donde debía comenzar el anuncio de que el reino de Dios está a punto de llegar; de hecho, ya ha llegado porque Jesús está presente. Así comenzó Jesús su predicación diciendo: «Convertíos porque está cerca el reino de los cielos». Cuando Jesús supo que Juan estaba preso, volvió a Galilea y retomó el mismo mensaje de Juan invitando a la conversión (Mt 3,2).

A continuación, Mateo nos narra el primer relato de vocación. Jesús pide a unos pescadores que le sigan. ¿Por qué Jesús busca discípulos? Es importante tener presente que el plan de Dios para la humanidad incluye a cada hombre y mujer como sus actores principales. Es misión universal desde el comienzo (Mt 4, 23-25): Jesús empieza por toda Galilea. No queda parado esperando que la gente llegue. Él mismo va a las reuniones del pueblo, en las sinagogas, para anunciar su mensaje. El pueblo lleva a los enfermos, a los endemoniados, y él los acoge a todos y los cura. La curación de los enfermos forma parte de la Buena Noticia y revela al pueblo la autoridad de Jesús y la presencia de su reino. Así, la fama de Jesús se extiende por toda la región. El evangelio de Mateo está preocupado en mostrar que la salvación que Jesús trae no es sólo para los judíos, sino para toda la humanidad. Anticipación ya del envío último de Jesús resucitado (Mt 28,19): haced discípulos a todas las naciones, a todos los pueblos.

La Buena Noticia afirma que todos tienen un lugar en el reino de Dios y somos convocados a que nos pongamos a trabajar para construir el reino de Dios. No hay persona por sencilla que sea que no tenga algo importante que hacer en el reino de Dios. Es más, eso es algo que ninguna otra persona puede hacer por él o ella. Así debemos ver nuestra propia participación en la tarea que nos toque hacer. Por eso, invitar a la fe es también invitar a descubrir que Dios nos ama y estima lo que somos y lo que hacemos.

Jesús pasa y nos llama a dejarlo todo atrás y a seguirlo. Nos invita a que hagamos brillar la luz, que Dios ha depositado en nuestro interior, para las personas que andan en oscuridad, en sombras de muerte sin conocerle a él. Cuando descubrimos lo mismo que aquellos hombres que dejaron la pesca para seguir a Jesús, y respondemos, somos dueños de nuestra vida, encontramos la energía para vivir sin esclavitud, la libertad y el amor para vivir y compartir, nos hacemos más cercanos y acogedores. La mejor forma de transmitir el amor de Dios es sentirlo y vivirlo. Y una vez que hayamos tomado conciencia de ello, no quedarnos para nosotros el hallazgo, sino compartirlo con alegría y vitalidad.

 

Ricardo Rodríguez Villalba

Evangelio según san Mateo (4,12–23)

Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea. Dejando Nazaret se estableció en Cafarnaún, junto al mar, en el territorio de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías: «Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló». Desde entonces comenzó Jesús a predicar diciendo: «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos». Paseando junto al mar de Galilea vio a dos hermanos, a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, que estaban echando la red en el mar, pues eran pescadores. Les dijo: «Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres». Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y pasando adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre, y los llamó. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron. Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo

 

Preparación de la liturgia

2017

2017-09-02 Misa de Apertura Curso 2017-2018

CRISMHOM: CRISTIANOS Y CRISTIANAS DE MADRID HOMOSEXUALES
CURSO 2017-2018: 
ANUNCIO DE LA BUENA NOTICIA AL COLECTIVO LGTB+H
“AMES A QUIEN AMES DIOS TE AMA”
MISA DE APERTURA DEL CURSO: DOMINGO 22º DEL TIEMPO ORDINARIO
 
Monición de entrada.
Querid@s herman@s, con alegría venimos hoy, en la víspera del 22º Domingo del Tiempo Ordinario, para celebrar la Eucaristía, movidos por la fe en el mismo Dios, Uno y Trino: El padre nos convoca, en torno al hijo nos reunimos y el Espíritu nos alienta y vivifica. 
 
La celebración de hoy, tiene además, una nota distintiva muy especial: empezamos un nuevo curso, un nuevo reto, un nuevo camino en común, llenos del amor y la gracia de Dios y, sostenidos por el amor entre nosotros y hacia todas las personas LGTB+H de todo el mundo, especialmente las más vulnerables, las que sufren discriminación, acoso, opresión y otros horrores, por su orientación afectivo sexual e identidad de género, queremos anunciarles la buena noticia de la fe, la esperanza y el amor gratuito de Dios y, compartirles nuestra humilde experiencia de hombres y mujeres que intentamos integrar en nuestra vida, las dimensiones personales de creyentes y LGTB+H, en un mismo ser personas, hijos tod@s del mismo Dios.
 
Que el Señor que nos envía en nombre de su Padre y el Espíritu que inspira esta vocación, nos den la fuerza y dones necesarios, para llevar a cabo con ilusión y entusiasmo esta labor, que aunque nada fácil, sí muy emocionante.
 
Dispongamos nuestro corazón, para participar vivamente en esta Eucaristía.
 
Monición a las Lecturas:
Que la palabra de Dios es viva y eficaz, como dice San Pablo, es una realidad, o acaso nos parecerá coincidencia que justo hoy que iniciamos nuestro nuevo curso, con un proyecto apasionante, la liturgia nos traiga estas lecturas? Pues Dios no deja nada al azar, todo hace parte de un cuidado y amoroso proyecto.
 
También nosotros como Jeremías, nos encontramos a diario con situaciones en las que nos sentimos impotentes y desalentados, tanta crítica hacia nuestra manera de ser, tanto como LGTB y como creyentes, tanta incomprensión, tanta homofobia desde algunos sectores de la sociedad, a menudo tenemos que estar reivindicando, gritando, defendiendo nuestros derechos, y aunque a veces tengamos ganas de desistir, la voz de Dios es más fuerte, nos ha seducido y no podemos retroceder, sino seguir adelante ya que hemos sido amados y elegidos por El.
 
Con el salmista, debemos reconocer que tenemos un único Dios, el motor de nuestra vida, que tenemos sed de su amor y su palabra, que es Él quien nos auxilia siempre y a su sombra estamos seguros.
 
San Pablo nos pide que entreguemos nuestra vida, como ofrenda de verdadero culto a Dios.
 
En el Evangelio, es donde quizá más énfasis se hace, respecto de nuestra tarea para el curso que comenzamos: Jesús dice a sus discípulos, que tiene que padecer y morir en Jerusalén, y a Pedro no le parece tan buena idea, pero Jesús le recuerda que hay que hacer la voluntad de Dios siempre, tomar la cruz e ir hacia adelante.  Del mismo modo, nosotros, debemos pensar que este nuevo proyecto, nos supondrá muchas renuncias, mucho esfuerzo, mucho sacrificio, pero es nuestra responsabilidad y la forma en que Dios quiere que ayudemos a construir su reino y a ser luz y faro en el entorno LGTB+H de Madrid, como rezamos cada jueves en nuestra oración semanal.
 
Que Dios nos ayude a hacernos conscientes de que hay mucha tarea por realizar, para llevar a cabo el plan trazado para este nuevo curso y, que cada uno en la medida de sus posibilidades y carismas, se sienta movido a participar, poniendo su corazón, su ilusión para que podamos anunciar la buena noticia a nuestros herman@s.                                                                 
Escuchemos atentamente. 
 

2017-09-30 DOMINGO 26º DEL TIEMPO ORDINARIO

CRISMHOM: CRISTIANOS Y CRISTIANAS DE MADRID HOMOSEXUALES
CURSO 2017-2018: 
ANUNCIO DE LA BUENA NOTICIA AL COLECTIVO LGTB+H
“AMES A QUIEN AMES DIOS TE AMA”
MISA 30-09-2017: DOMINGO 26º DEL TIEMPO ORDINARIO
 
Monición de entrada.
Bienvenidos todos y tod@s, gracias por estar aquí una vez más.  Gracias por vuestra compañía y vuestra amistad.
Dios nos ha creado libres y eso es un poco problemático, pero es maravilloso, que todo un Dios espere nuestra reacción, incluso que se someta a nuestras decisiones, como veremos en el evangelio de hoy, en el que uno de los hijos dice voy y el otro dice no voy.
 
Realmente esos dos hijos somos nosotr@s, llenos de dudas y de pereza para hacer lo que sabemos que hay que hacer.  Pero Dios nos respeta.
 
Espera nuestras decisiones una vez más, acepta nuestros errores y egoísmos, nos da una nueva oportunidad, espera y perdona siempre, no hace otra cosa que perdonar los errores que cometemos.
 
Y por el nombre de Jesús seremos tod@s perdonad@s y levantad@s en su paz, no por nuestros patéticos esfuerzos, sino por su misericordia en Jesús.
 
Dispongamos nuestro corazón, para participar vivamente en esta Eucaristía, recordando muy especialmente a nuestros herman@s bisexuales.
 
Monición a las Lecturas:
A menudo nos sentimos con autoridad para poner en tela de juicio el proceder de los demás, y ni Dios se escapa de esa actitud crítica por nuestra parte, al punto de que llegamos a culpar a los demás o a Dios, de todo lo que nos pasa; hoy el Profeta Ezequiel nos habla del tema, y nos invita a reconocer que somos responsables de nuestras acciones y de sus consecuencias, para bien o para mal.
 
El salmista invoca al Señor, quien es bueno y recto, para que le enseñe sus caminas, para que le conduzca por la vida con lealtad y justicia.
San Pablo exhorta a los Filipenses y, ciertamente a nosotr@s, para que si de verdad creemos estar unidos en un mismo Espíritu, lo manifestemos viviendo unidos en armonía, en un mismo amor y un mismo sentir, que no obremos por rivalidad o envidia, pensando en intereses particulares, sino entregándonos un@s a otr@s para el bien común.
 
En el evangelio, Jesús destaca el don de la libertad, cada uno puede tomar la decisión de hacer la voluntad de Dios o de rechazarla, y pone por delante a los publicanos y prostitutas en el seguimiento del Maestro y, son los primeros en ese camino no por su condición pública, reprobable para la época, sino por su manera de aceptar la Palabra de Dios y ponerla en práctica.       Escuchemos atentamente. 
 
OFRENDAS
Luz.  Te presentamos Señor esta lámpara, en ella entregamos nuestros deseos de recibir tu Espíritu, para que nos ilumine y nos ayude a guiar a los demás en nuestro camino de conversión continua.
 
 
 
Pan y Vino.  Con el pan y vino, traemos a tu mesa Señor, nuestra realidad cotidiana, nuestro trabajo, nuestra búsqueda de empleo, nuestro cansancio, nuestras inquietudes y necesidades, personales, familiares, comunitarias; transfórmalos en vida para nosotr@s y para quienes nos rodean, especialmente nuestro colectivo LGTBI.
 
 
Bandera de la Bisexualidad.  Señor con este símbolo te ofrecemos la diversidad humana, por ti querida; hoy especialmente, a los hombres y mujeres bisexuales, para que su aceptación personal y visibilidad social sean cada día una realidad y puedan llegar a ser muy felices, siendo quienes son, tal como les has creado.
 
ACCIÓN DE GRACIAS
Padre te agradecemos la libertad que nos concedes todos los días, con frecuencia la aprovechamos mal y de forma egoísta para satisfacer nuestros pequeños intereses y no nos acordamos de ayudar a los demás, ni de ayudar a otr@s en peor situación que nosotr@s, más faltos de amor, de acogida, de techo y de pan; entre nosotr@s hay quienes no son amad@s nunca, algunos no tienen siquiera un estatus migratorio adecuado, están sin papeles que les permitan acceder a una vida mejor.
Ayúdanos a utilizar esta libertad que nos das, para hacer más libres a l@s herman@s, aunque no sean conocid@s nuestr@s, son tus hij@s querid@s.

Celebraciones ecuménicas de la Palabra

Este apartado contiene los materiales utilizados en las celebraciones de la Palabra que se realizan los segundos sábados de cada mes.

 

 

2011 Celebración ecuménica de la palabra

2011-07-25: Sobre el fin de los tiempos

Celebración de la Palabra


1. Palabras de acogida y bienvenida

2. Canto de entrada: “In manus tuas Pater, commendo spiritum meum”

(En tus manos, Padre, encomiendo mi espíritu)

3. Petición de perdón. (Espontáneamente, quien quiera, en voz alta)

Entre petición y petición cantamos: “En nuestra oscuridad enciende la llama de tu
amor Señor, de tu amor Señor, en nuestra oscuridad enciende la llama de tu
amor Señor, de tu amor Señor” (Taizé)

4. Primera Lectura (Ml 3, 19-20ª)

“Mirad que llega el día,
ardiente como un horno:
malvados y perversos serán la paja,
y los quemaré el día que ha de venir
-dice el Señor de las Huestes-,
y no quedará de ellos ni rama ni raíz.

Pero a los que honran mi nombre
los iluminará un sol de justicia
que lleva la salud en las alas.”

Canto antes del Salmo (Taizé): « Laudate Domino, laudate Domino, omnes gentes,
Aleluya! »

(todos juntos)

Tocad la cítara para el Señor,
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas,
aclamad al Rey y Señor.

Retumbe el mar y cuanto contiene,
la tierra y cuantos la habitan,
aplaudan los ríos, aclamen los montes,
al Señor que llega para regir la tierra.

Regirá el orbe con justicia,
y los pueblos con rectitud.

Canto después del Salmo (Taizé): « Laudate Domino, laudate Domino, omnes
gentes, Aleluya! »

6. Segunda lectura (2 Ts 3, 7-12)

Pablo escribe:
“Hermanos:
Ya sabéis cómo tenéis que imitar mi ejemplo:
No viví entre vosotros sin trabajar,
nadie me dio de balde el pan que comí,
sino que trabajé y me cansé día y noche,
a fin de no ser carga para nadie.
No es que no tuviera derecho para hacerlo,
pero quise daros un ejemplo que imitar.
Cuando viví con vosotros os lo dije:
el que no trabaja, que no coma.

Porque me he enterado de que algunos
viven sin trabajar, muy ocupados en no hacer nada.
Pues a esos les digo y les recomiendo,
por el Señor Jesucristo,
que trabajen con tranquilidad
para ganarse el pan.”

7. Canto antes del Evangelio

(Solo) Aleluya.
(Todos) Aleluya, aleluya, aleluya.
(Solo) Slava tiebie Boze, Slava tiebie Boze, Slava tiebie Boze. (te alabamos Señor)
(Todos) Aleluya, aleluya, aleluya

“En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de
la piedra y los exvotos. Jesús les dijo:
-Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra:
todo será destruido.
Ellos le preguntaron:
-Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está
para suceder?
El contestó:
-Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usando mi nombre
diciendo: «Yo soy» o bien «el momento está cerca»; no vayáis tras ellos.
Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico.
Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida.
Luego les dijo:
-Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes
terremotos, y en diversos países epidemias y hambre.
Habrá también espantos y grandes signos en el cielo.
Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a los
tribunales y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores por
causa de mi nombre: así tendréis ocasión de dar testimonio.
Haced propósito de no preparar vuestra defensa: porque yo os daré palabras y
sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario
vuestro.
Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y
matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa de mi nombre.

Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá: con vuestra perseverancia
salvaréis vuestras almas.”

9. Ecos del Salmo y las lecturas (Espontáneamente, en voz alta, quien lo desee)

(Mientras se desarrolla, cantamos “Da pacem Domine, da pacem Oh Christe, in
diebus nostris” (©Taizé)

11. Peticiones y Acción de Gracias (Espontáneamente, quien quiera)

Señor Jesucristo te pedimos tu protección e intercesión ante el Padre por toda la
comunidad LGTB, por todas aquellas hermanas y hermanos que sufren en la soledad,
que se sienten solos, que son perseguidos, que no son aceptados en su entorno más
cercano y te damos gracias y pedimos por Crismhom, para que construyamos Reino
y, seamos luz y faro en nuestra comunidad LGTB de Madrid.

(Por el bautismo, todos hemos sido llamados a participar en el ministerio sacerdotal
de Jesucristo, por lo que nos imponemos las manos los unos a los otros y nos
bendecimos entonando)

“En nombre de Dios, que es Padre y Madre y que nos ama tal como somos, mujeres,
hombres y sea cual sea nuestra condición afectivo-sexual, nos bendecimos (†) en el
nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Hermanas y hermanos, vayamos en paz a comunicar al Mundo el mensaje de amor de
Cristo. Amén”

15. Canto de salida. (Mientras recogemos y apagamos las velas, cantamos):

« Magnificat, magníficat, magníficat anima mea Dominum, magníficat, magníficat,
magníficat anima mea » (©Taizé)

2011-09-10: Sobre el perdón

Sábado 10 de Septiembre Celebración de la Palabra "Perdón es la fragancia que la violeta suelta, cuando se levanta el zapato que la aplastó"

 

Introducción

La celebración de la Palabra de este sábado nos centra en uno de los dones más misteriosos y preciosos del corazón de Dios. El perdón, la misericordia. "Misericordia quiero, que no sacrificios" repite Jesús en el Evangelio de Mateo, refiriéndose a la actitud hipócrita de sus discípulos. Y es necesario encontrar en nuestra vida una luz, el Amor de Dios, que nos ayude a ser misericordiosos con el prójimo, sobre todo con aquellos que nos hieren. Dios nos ha hecho así, a su imagen y semejanza. Podemos perdonar, y estamos creados para perdonar.

Un fraile dominico, Henri Lacordaire, decía habitualmente: "¿Quieres ser feliz un instante? Véngate. ¿Quieres ser feliz toda la vida? Perdona". La primera lectura nos habla de la actitud de Dios ante la venganza. Dios actúa en aquellos que son misericordiosos. A estos les escucha, les perdona, les sana y les salva.

El salmo es un canto al derroche de misericordia que el Señor tiene con cada uno de sus hijos. Es preciso sentir ese amor por nosotros para ser capaces de perdonar desde Él. "La experiencia liberadora del perdón, aunque llena de dificultades, puede ser vivida también por un corazón herido, gracias al poder curativo del amor, que tiene su primer origen en Dios-Amor. La inmensa alegría del perdón, ofrecido y acogido, sana heridas aparentemente incurables, restablece nuevamente las relaciones y tiene sus raíces en el inagotable amor de Dios." (Juan Pablo II)

La segunda lectura de Pablo nos recuerda la necesidad de pertenecer a nuestro señor en todo momento. Y así debe ser en todas las etapas y situaciones de nuestra vida. Vivir en el Señor, perdonar en el Señor, acoger en el Señor… La comunidad de Romanos en la época de Pablo sufrió grandes tribulaciones y persecución, por tanto es muy significativo que Pablo se dirija a esta comunidad y les pida que también mueran en el Señor, como Él, perdonando a sus verdugos. Y he aquí que muchos de aquellos que murieron por su fe lo hicieron perdonando, y por ello, siendo mártires y ejemplos de la misericordia de Dios.

 

Comenzamos nuestra oración invocando al Espíritu Santo, para que abra nuestros corazones y nos inunde del amor sanador y la misericordia del Señor. Con el corazón abierto hacemos propósito de escucharle lo que nos tenga que decir.

Canto de entrada: Ven, Espíritu de Dios.

Ven Espíritu de Dios y de tu amor enciende la llama.

Ven Espíritu de Amor, ven Espíritu de Amor.

Libro del Eclesiástico (27, 33—28, 9)

Cosas abominables son el rencor y la cólera; sin embargo, el pecador se aferra a ellas. El Señor se vengará del vengativo y llevará rigurosa cuenta de sus pecados. Perdona la ofensa a tu prójimo, y así, cuando pidas perdón se te perdonarán tus pecados. Si un hombre le guarda rencor a otro, ¿le puede acaso pedir la salud al Señor? El que no tiene compasión de un semejante, ¿cómo pide perdón de sus pecados? "Perdón es la fragancia que la violeta suelta, cuando se levanta el zapato que la aplastó"

Cuando el hombre que guarda rencor pide a Dios el perdón de sus pecados, ¿hallará quien interceda por él? Piensa en tu fin y deja de odiar, piensa en la corrupción del sepulcro y guarda los mandamientos. Ten presentes los mandamientos y no guardes rencor a tu prójimo. Recuerda la alianza del Altísimo y pasa por alto las ofensas.

Salmo 102

Bendice al Señor, alma mía;

que todo mi ser bendiga su santo nombre.

Bendice al Señor, alma mía,

y no te olvides de sus beneficios.

El Señor perdona tus pecados

y cura tus enfermedades;

él rescata tu vida del sepulcro

y te colma de amor y de ternura.

El Señor no nos condena para siempre,

ni nos guarda rencor perpetuo.

No nos trata como merecen nuestras culpas,

ni nos paga según nuestros pecados.

Como desde la tierra hasta el cielo,

así es de grande su misericordia;

como un padre es compasivo con sus hijos,

así es compasivo el Señor con quien lo ama.

Carta del apóstol san Pablo a los romanos (14, 7-9)

Hermanos: Ninguno de nosotros vive para sí mismo, ni muere para sí mismo. Si vivimos, vivimos para el Señor; y si morimos, morimos para el Señor. Por lo tanto, ya sea que estemos vivos o que hayamos muerto, somos del Señor. Porque Cristo murió y resucitó para ser Señor de vivos y muertos.

Canto: Los misericordiosos

Tengo miseria de no tener, soy miserable en la cumbre.

Por querer ser quien no soy, no soy ni siquiera yo.

Mi vacío me hace comprender a quienes no me entienden

y a aquellos que me maltratan ¡Sé que yo no soy mejor!

Espero ser yo algún día, en mi miseria yo espero

que algo nazca de mi nada, aunque sé que nada soy.

Alguien repite en mi mente que en mi miseria me ama,

con misericordia me quiere y ese alguien es mi Dios.

Si me sintiese herido o tratado con violencia,

nunca quisiera sentirme lleno de odio y rencor.

Ha de llenarse mi alma de infinita misericordia.

Hay alguien que me lo pide y ese alguien es mi Dios.

Canto: Aleluya

Evangelio según san Mateo (18, 21-35) "Perdón es la fragancia que la violeta suelta, cuando se levanta el zapato que la aplastó"

En aquel tiempo, Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: "Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?" Jesús le contestó: "No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete". Entonces Jesús les dijo: "El Reino de los cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus servidores. El primero que le presentaron le debía muchos millones. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su mujer, a sus hijos y todas sus posesiones, para saldar la deuda. El servidor, arrojándose a sus pies, le suplicaba, diciendo: „Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo‟. El rey tuvo lástima de aquel servidor, lo soltó y hasta le perdonó la deuda.

Pero, apenas había salido aquel servidor, se encontró con uno de sus compañeros, que le debía poco dinero. Entonces lo agarró por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le decía: „Págame lo que me debes‟. El compañero se le arrodilló y le rogaba: „Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo‟. Pero el otro no quiso escucharlo, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que le pagara la deuda. Al ver lo ocurrido, sus compañeros se llenaron de indignación y fueron a contar al rey lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: „Siervo malvado. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haber tenido compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?‟ Y el señor, encolerizado, lo entregó a los verdugos para que no lo soltaran hasta que pagara lo que debía.

Pues lo mismo hará mi Padre celestial con vosotros, si cada cual no perdona de corazón a su hermano".

Silencio

Impresiones

Oración de Crismhom:

Abba, Padre, ilumina nuestros corazones con el vendaval del Espíritu Santo, pon en pie nuestra alegría y disipa nuestros miedos, para que Crismhom sea cada día más instrumento tuyo, para que construyamos Reino y tomemos nuestras decisiones individuales y comunitarias inspirados por Ti.

Señor, también te pedimos por todos aquellos hermanos y hermanas LGTB que sufren en la soledad, que se sienten solos, que son perseguidos, que no son aceptados en su entorno más cercano. Te pedimos, que nadie se sienta solo en nuestra presencia, que viéndonos a nosotros te vean a ti. Por eso, te rogamos Señor, por estas manos nuestras que tantas veces se cierran, por nuestros corazones que no aman como debieran, para que cada día abramos más las puertas de nuestra vida a tu presencia.

Que tu Espíritu Santo anime, ilumine y guíe nuestra comunidad para llevar adelante la misión otorgada por ti de evangelizar al colectivo LGTB.

Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Paz: Oracion de la Sencillez

Señor, hazme instrumento de tu paz,

donde haya odio ponga amor,

donde haya ofensa, perdón

donde haya error, ponga yo verdad "Perdón es la fragancia que la violeta suelta, cuando se levanta el zapato que la aplastó"

Donde haya tinieblas ponga luz,

donde haya duda ponga fe,

donde haya tristeza, alegría.

Oh, mi Señor, ponga yo tu amor.

Porque dando yo recibiré,

olvidándome te encontraré,

comprendiendo al hombre te seguiré.

Oh, mi Señor, enséñame a querer. (bis)

Padre Nuestro

Acción de gracias

Bendición y canto de salida: Vaso nuevo

Gracias quiero darte por amarme.

Gracias quiero darte yo a ti, Señor.

Hoy soy feliz porque te conocí.

Gracias por amarme a mí también.

YO QUIERO SER, SEÑOR AMADO,

COMO EL BARRO EN MANOS DEL ALFARERO.

TOMA MI VIDA, HAZLA DE NUEVO,

YO QUIERO SER UN VASO NUEVO. (Bis)

Te conocí y te amé.

Te pedí perdón y me escuchaste.

Sí, te ofendí, perdóname, Señor,

pues te amo y nunca te olvidaré.  

2011-10-08: El banquete de bodas

CELEBRACIÓN DE LA PALABRA

CRISMHOM, 8 DE OCTUBRE DE 2011

Introducción

Todas las culturas religiosas han dado a la comida un sentido comunitario,

entre sus miembros o con la divinidad. En la Biblia el banquete es un gesto de

capital importancia. La comida humana significa fiesta, hospitalidad, amistad,

paz sagrada. El banquete alcanza su mayor expresividad cuando viene Cristo.

Se le invita a la mesa de Lázaro,a las bodas de Caná, a casa de Sim6n, come

con publicanos, aprueba la hospitalidad, recomienda el último puesto en el

banquete y da de comer a la multitud. Al resucitar se hace reconocer con un

banquete, la comunidad cristiana revive al resucitado en la fracción del pan,

en la alegría y comunión fraterna.

Interesa por tanto comprender y profundizar el significado de la parábola de

los convidados a la boda del hijo del rey, que vamos a leer y disfrutar hoy.

Dejémonos por tanto deducir por la invitación al banquete de nuestro Señor.

Un banquete abierto a todos y todas, independiente de nuestra historia

personal, nuestra vida, nuestros gustos, orientación sexual, origen, raza, ideas o

aspecto físico. Solo se nos pide que aceptemos la invitación y que vayamos

vestidos (o revestidos) con el amor y la luz interior que se ajustan a este

especial convite.

Canción

No sé como alabarte, ni qué decir, Señor.

Confío en tu mirada, que me abre el corazón.

Toma mi pobre vida, que sencilla ante ti,

quiere ser alabanza por lo que haces en mí.

GLORIA, GLORIA A DIOS (4)

Siento en mí tu presencia, soy como Tú

me ves; bajas a mi miseria, me llenas de tu paz.

Indigno de tus dones, más por tu

gran amor, tu Espíritu me llena;

gracias te doy, Señor.

Revisión de nuestras faltas

Como es normal en cualquier invitación, para el banquete del Señor es

importante tanto la asistencia como la indumentaria interior que llevemos.

Hagamos una reflexión personal de aquellos detalles de nuestra vida que

queramos mejorar. Compartamos si queremos con la Comunidad aquello de lo

que queramos pedir el perdón del Maestro.

Lectura del libro de Isaías 25, 6-10a

El Señor de los ejércitos

ofrecerá a todos los pueblos sobre esta montaña

un banquete de manjares suculentos,

un banquete de vinos añejados.

Él arrancará sobre esta montaña

el velo que cubre a todos los pueblos,

el paño tendido sobre todas las naciones.

Destruirá la muerte para siempre;

el Señor enjugará las lágrimas

de todos los rostros,

y borrará sobre toda la tierra

el oprobio de su pueblo,

porque lo ha dicho Él, el Señor.

Y se dirá en aquel día:

«Ahí está nuestro Dios,

de quien esperábamos la salvación:

es el Señor, en quien nosotros esperábamos;

¡alegrémonos y regocijémonos de su salvación!»

Porque la mano del Señor se posará sobre esta montaña.

Palabra de Dios

Salmo (a dos coros)

El Señor es mi pastor,

nada me puede faltar.

Él me hace descansar en verdes praderas,

me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas.

Me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre.

Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal,

porque Tú estas conmIgo:

tu vara y tu bastón me infunden confianza. R.

Tú preparas ante mí una mesa,

frente a mis enemigos;

unges con óleo mi cabeza

y mi copa rebosa. R.

Tu bondad y tu gracia me acompañan

a lo largo de mi vida;

y habitaré en la Casa del Señor,

por muy largo tiempo.

Amen

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos 4,

12-14. 19-20

Hermanos:

Yo sé vivir tanto en las privaciones como en la abundancia; estoy hecho

absolutamente a todo, a la saciedad como al hambre, a tener de sobra como

a no tener nada. Yo lo puedo todo en Aquél que me conforta.

Sin embargo, ustedes hicieron bien en interesarse por mis necesidades.

Dios colmará con magnificencia todas las necesidades de ustedes, conforme a

su riqueza, en Cristo Jesús.

A Dios, nuestro Padre, sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Palabra de Dios

Aleluya

Evangelio de Mateo 22, 1-14.

En aquel tiempo, volvió a hablar Jesús en parábolas a los sumos sacerdotes y a

los senadores del pueblo, diciendo: El Reino de los cielos se parece a un rey que

celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los

convidados, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados encargándoles que

les dijeran: «Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses

cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda».

Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus

negocios, los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta

matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos

asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: «La boda

está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de

los caminos y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda». Los criados

salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos.

La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a

los comensales reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: «Amigo,

¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?». El otro no abrió la boca.

Entonces el rey dijo a los camareros: «Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera,

a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. Porque muchos son los

llamados y pocos los escogidos».

Palabra de Dios

REFLEXIÓN PERSONAL EN SILENCIO

COMPARTIR REFLEXIÓN PERSONAL

El “banquete de bodas” es llamada a participar en el gozo del Reino de Dios.

Los llamados son muchos, son todos. Es voluntad de Dios que la entera

comunidad humana entre en su Alianza. Pero va a ser la respuesta libre de

cada hombre la que determine el número real de los “escogidos”. Dios sigue

llamando a su banquete a todos los hombres y mujeres del mundo. Todos

somos convocados. Especialmente a los excluidos de la sociedad. Dios nos invita

en serio, pues es nuestro Padre y quiere ver la sala del banquete llena y alegre.

Como Dios es Padre y Madre a la vez, tiene los sentimientos que tienen los

padres y las madres, pero en grado infinito y perfecto. ¿Cómo respondemos a

esta llamada?

Paz

En las bodas se ofrecen regalos. Que mejor regalo en la reunión de la

celebración de esta Comunidad de Crismhom que ofrecernos los unos a los

otros la Paz de Dios.

Padre Nuestro

Acción de gracias y peticiones de la comunidad

Libremente.

Bendición

Canción final

El amor es la palabra limpia que hace vivir.

Es el fruto de la tierra buena y es sufrir.

Es decirle al hermano pobre: solo no estás...

No dejes que pase tu tiempo sin más.

EL AMOR ES NUESTRO CANTO A LA VIDA QUE SE DA.

Y QUE ESPERA UN AMANECER EN LA VERDAD (BIS)

El amor es el regalo eterno que nos da Dios.

Es tener el corazón abierto y es perdón.

Es la fe y la esperanza cierta del más allá.

No dejes que pase tu tiempo sin más.

El amor es un camino largo y sin final.

Es la luz que inunda sombras en la oscuridad.

Es la vida que nos brinda un tiempo de oportunidad.

No dejes que pase tu tiempo sin más.

Señor, bendice a esta comunidad y a todos quienes la integra, para que así entremos en tu

banquete con el corazón alegre y espíritu firme. Por Jesucristo nuestro Señor

2011-11-11: El buen samaritano

LITURGIA DE LA PALABRA

 

Ven, Espíritu de Dios, sobre mí

Me abro a tu presencia

Cambiarás mi corazón. (2)

 

Toca mi debilidad,

Toma todo lo que soy.

Pongo mi vida en tus manos

Y mi fe.

Poco a poco llegarás

A inundarme de tu luz.

Tú cambiarás mi pasado.

Cantaré.

 

 

 

 

Quiero ser signo de paz.

Quiero compartir mi ser.

Yo necesito tu fuerza,

Tu valor.

Quiero proclamarte a ti.

Ser testigo de tu amor.

Entra y transforma mi vida.

¡Ven a mí!


 

 

Ten piedad (4 veces)  Ten piedad de mí Señor, tengo que reconocer que falló mi poco amor, que me ha faltado fé. No me siento fuerte para andar sin Ti, me faltan tus manos, necesito creer en Ti.
Si alguna vez te fallé perdóname, sabes que nada valgo si no te puedo tener... Ten piedad, Señor ten piedad (2 veces) Señor (señor), Señor (señor), Señor (señor ten piedad, Señor) Señor (señor) Señor (señor) Señor ten piedad.

 

 

LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS TESALONICENSES 5, 1-6

 

Hermanos:

En lo referente al tiempo y a las circunstancias no necesitáis que os escriba. Sabéis perfectamente que el Día del Señor llegará como un ladrón en la noche. Cuando estén diciendo: "paz y seguridad", entonces, de improviso, les sobrevendrá la ruina, como los dolores de parto a la que está encinta, y no podrán escapar. Pero vosotros, hermanos, no vivís en tinieblas, para que ese día no os sorprenda como un ladrón, porque todos sois hijos de la luz e hijos del día; no lo sois de la noche ni de las tinieblas. Así, pues, no durmamos como los demás, sino estemos vigilantes y despejados.

 

 

SALMO ( a dos coros)

 


 

De ti, Señor, nos fiamos,
en ti confiamos siempre,
pues sabemos que tú
jamás abandonas
a todos tus amigos,
de los que cuidas
con infinita ternura.

Sabemos, Padre bueno,
de tus inmensos cuidados
para con el pájaro y la flor.
Sabemos, nos lo han contado,
de tus infinitos detalles
de delicadeza y amor
que vas sembrando por la vida.

Te damos gracias,
te alabamos siempre,
porque cuidas de los pobres,
de «los Lázaros» de este mundo,
de los que no traen nada.
Tú eres siempre
sabor a hogar y a pan
para los sin nada.


Ayúdanos a descubrirte
a ti que eres fortaleza. Amén.


CANTO: Aleluya Cantará quien perdió la esperanza y la tierra sonreirá, Aleluya.

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 25, 14-15.19-21

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:

--Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó. El que recibió cinco talentos fue enseguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.

Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar las cuentas con ellos. "Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco." Su señor le dijo: "Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor." Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo: "Señor, dos talentos me dejaste; mira he ganado otros dos." Su Señor le dijo: "Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor."

Finalmente, se acercó el que había recibido un talento y dijo: "Señor, sabía que eras exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces; tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo." El señor le respondió: "Eres un empleado negligente y holgazán. ¿Conque sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco para que al volver yo pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al quien tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese empleado inútil echadlo fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes”.

ECOS DE LA PALABRA

Comentario: El texto del Evangelio de hoy nos habla de un hombre que entrega un cierto capital a tres empleados suyos. Dos de ellos negocian con lo recibido arriesgan… y duplican lo recibido. En cambio el tercero decide esconder lo recibido, prefiere no invertir, apuesta por dejar las cosas tal como están; ¿para qué complicarse la vida? La Parábola alaba la actitud de los dos primeros, que recibe una merecida recompensa. Por el contrario, critica la del último, al que llama negligente y holgazán, y aquello que había guardado con tanto cuidado le es quitado, a causa de su talante excesivamente prudente. En nuestras comunidades, con frecuencia, sobran actitudes exageradamente razonables: es mejor no cambiar nada, no arriesgar. El proceder al que nos invita Jesús es bien diferente. Cada uno de nosotros ha recibido diversos talentos. Lo fácil, algunos dirán lo aconsejable, es dejar las cosas como están, no complicarse la vida, no apostar por echarle imaginación y ganas a la tarea a la que estamos llamados comunitaria y socialmente, convencernos que si arriesgamos podemos perder lo que tenemos. El mensaje del Evangelio no es compatible con esa forma de ver las cosas.

 

 

 

Canto: Quiero Alabarte

Quiero alabarte más y más aún

Quiero alabarte más y más aún

buscar tu voluntad, tu gracia conocer  quiero alabarte.

Yo quiero amarte más y más aún

Yo quiero amarte más y más aún

hacer tu voluntad, tu gracia recibir yo quiero amarte.

Las aves del cielo cantan para Ti

las bestias del campo alaban tu poder

quiero yo cantar  quiero levantar mis manos hacia Ti.

 

COMPARTIR, ACCIÓN DE GRACIAS, PETICIÓN

 


 

Padre nuestro tu que estás

en los que aman la verdad,

has que el reino que por Ti se dio

llegue pronto a nuestro corazón,

que el amor, que tu hijo,

nos dejó, ese amor...

habite en nosotros.

 

(Se reza la oración tradicional del Padre Nuestro)

 

Y en el pan de la unidad,

Cristo danos Tu la paz

y olvídate de nuestro mal,

si olvidamos el de los demás,

no permitas, que caigamos

en tentación...

oh señor...

y ten piedad...

del mundo.


 

 


 

¡CUÁNTO MIEDO TENGO, SEÑOR!

De no invertir mi vida como, Tú en la cruz, lo hiciste:

con silencio, grandeza y dolor

con perdón, humildad y sacrificio

con fe, esperanza o misericordia

 

¡CUÁNTO MIEDO TENGO, SEÑOR!

De mirarme a mí mismo,

y viendo lo mucho que me has dado

creer que no merece la pena arriesgarlo todo:

por Dios y por el hombre

por la Iglesia y por el mundo

por mis hermanos y por mí mismo

 

¡CUÁNTO MIEDO TENGO, SEÑOR!

Que vengas…y me pilles con el pie cambiado

lejos de tus caminos y, con mis talentos,

sin haberlos utilizado a fondo.

Amén



 

Sois la semilla que ha de crecer
Sois estrella que ha de brillar
Sois levadura, sois grano de sal
Antorcha que ha de alumbrar
Sois la mañana que vuelve a nacer
Sois espiga que empieza a granar
Sois aguijón y caricia a la vez
Testigos que voy a envíar

Id amigos por el mundo, anunciando el amor
Mensajeros de la vida, de la paz y el perdón
Sed amigos los testigos de mi resurrección
Id llevando mi presencia, con vosotros estoy

 

2012 Celebración ecuménica de la palabra

2012-11-02: Cumplimiento de la promesa

 

INTRODUCCIÓN


CANCIÓN: In manos tuas Pater, commendo Spiritus meum


ORACIÓN:

Que seamos, Cristo, manos reunidas en oración y en
el don. Unidas a tus Manos en las del Padre, unidas a las alas
fecundas del Espíritu, unidas a las manos de los pobres.
Manos del Evangelio, sembradoras de Vida, lámparas de
Esperanza, vuelos de Paz.
Unidas a tus Manos solidarias, partiendo el Pan de todos. Unidas
a tus Manos traspasadas en las cruces del mundo. Unidas a tus
Manos ya gloriosas de Pascua.
Manos abiertas, sin fronteras, hasta donde haya manos. Capaces
de estrechar el Mundo entero, fieles al Tercer Mundo, siendo
fieles al Reino.
Tensas en la pasión por la Justicia, tiernas en el Amor. Manos
que dan lo que reciben, en la gratuidad multiplicada, siempre más
manos, siempre más unidas.
Pedro Casaldáliga


• SALUDOS entre los miembros de la comunidad. Manos.


REVISIÓN DE V IDA


LECTURAS


Salmo 110

Doy gracias al Señor de todo corazón, en compañía de los rectos,
en la asamblea.
Grandes son las obras del Señor, dignas de estudio para los que
las aman.
-
Esplendor y belleza son su obra, su generosidad dura por
siempre;
ha hecho maravillas memorables, el Señor es piadoso y clemente.
-
Él da alimento a sus fieles, recordando siempre su alianza;
mostró a su pueblo la fuerza de su obrar, dándoles la heredad de
los gentiles.
-
Justicia y verdad son las obras de sus manos, todos sus preceptos
merecen confianza;
son estables para siempre jamás, se han de cumplir con verdad y
rectitud.
-
Envió la redención a su pueblo, ratificó para siempre su alianza;
su nombre es sagrado y temible.
-
Primicia de la sabiduría es el temor del Señor, tienen buen juicio
los que lo practican; la alabanza del Señor dura por siempre.
A

men
1 carta de Juan 3, 16-20


En esto conocemos lo que es el amor: en que Jesucristo entregó
su vida por nosotros. Así también nosotros debemos entregar la
vida por nuestros hermanos. Si alguien que posee bienes
materiales ve que su hermano está pasando necesidad, y no tiene
compasión de él, ¿cómo se puede decir que el amor de Dios
habita en él? Queridos hijos, no amemos de palabra ni de labios
para afuera, sino con hechos y de verdad. En esto sabremos que
somos de la verdad, y nos sentiremos seguros delante de Él.


Evangelio Lc 4, 14-21


Con la fuerza del Espíritu regresó Jesús a Galilea, y la noticia se
difundió por toda la comarca. Enseñaba en aquellas sinagogas, y
todos se hacían lenguas de él. Llegó a Nazaret, donde se había
criado. El sábado entró en la sinagoga, según su costumbre, y se
levantó para tener la lectura. Le entregaron el volumen del
profeta Isaías y, desenrollando el volumen, dio con el pasaje
donde estaba escrito:
El Espíritu del Señor descansa sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha
enviado a dar la buena noticia a los pobres, a proclamar la libertad a los
cautivos y la vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos, a
proclamar el año favorable del Señor.
Enrolló el volumen, lo devolvió al sacristán y se sentó. Toda la
sinagoga tenía los ojos clavados en él y empezó a hablarles:
“Hoy ha quedado cumplido este pasaje ante vosotros que lo
habéis escuchado”.


MANOS DISPUESTAS


• DINÁMICA CON MANOS


ORACIÓN:


Porque las manos son símbolo de trabajo, de esfuerzo, de ayuda,
de unión, de confianza, de cariño, de ternura y solidaridad...

2013 Celebración ecuménica de la palabra

2013-01-12: En torno al agua del bautismo

Esta celebración de la palabra tuvo lugar el sábado 12 de enero de 2013. El tema es el bautismo de Jesús y gira en torno al símbolismo del agua.

Abro mi ser y alzo mis manos y mi ser hacia Ti. Mi corazón se abre a la voz de tu Espíritu. Dame la luz de tu mirada. Calma la sed de tu Palabra que hay en mí. Quiero rendirme y entregarme a tu voluntad. No me abandones ni me dejes pues confío en ti.

Mi corazón se abre a la voz de tu Espíritu (Juan 1, 19-34)
Este fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron donde él desde Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle: «¿Quién eres tú?». El confesó, y no negó; confesó: «Yo no soy el Cristo.». Y le preguntaron: «¿Qué, pues? ¿Eres tú Elías?» Él dijo: «No lo soy.» - «¿Eres tú el profeta?» Respondió: «No.» Entonces le dijeron: «¿Quién eres, pues, para que demos respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?» Dijo él: «Yo soy la voz del que clama en el desierto: Rectificad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías.» Los enviados eran fariseos. Y le preguntaron: «¿Por qué, pues, bautizas, si no eres tú el Cristo ni Elías ni el profeta?» Juan les respondió: «Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está uno a quien no conocéis, que viene detrás de mí, a quien yo no soy digno de desatarle la correa de su sandalia.» Esto ocurrió en Betania, al otro lado del Jordán, donde estaba Juan bautizando.

Al día siguiente ve a Jesús venir hacia él y dice: «He ahí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es por quien yo dije: Detrás de mí viene un hombre, que se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo. Y yo no le conocía, pero he venido a bautizar en agua para que Él sea manifestado a Israel.» Y Juan dio testimonio diciendo: «He visto al Espíritu que bajaba como una paloma del cielo y se quedaba sobre Él. Y yo no le conocía pero el que me envió a bautizar con agua, me dijo: "Aquel sobre quien veas que baja el Espíritu y se queda sobre Él, ése es el que bautiza con Espíritu Santo." Y yo le he visto y doy testimonio de que éste es el Elegido de Dios.»

Mi alma canta de gozo
1. Abro mi ser y alzo mis manos                              2. Calma la sed de tu Palabra
y mi voz hacia ti.                                                        que hay en mí, oh, Jesús.
Quiero rendirme,                                                        No me abandones ni me dejes
entregarme a tu voluntad.                                         pues confío en ti.

3. Mi corazón se abre a la voz                                    4. Dame la luz de tu mirada,
de tu Espíritu de amor.                                                mírame, oh Jesús,
Mi alma canta de gozo (3)                                         cambia mi vida con tu fuerza
en ti, Señor.                                                                    y yo te alabaré.

Dame la luz de tu mirada (Hechos de los Apóstoles, 10, 34-38)
En aquellos días, Pedro se dirigió a Cornelio y a los que estaban en su casa, con estas palabras: “Ahora caigo en la cuenta de que Dios no hace distinción de personas, sino que acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que fuere. Él envió su palabra a los hijos de Israel, para anunciarles la paz por medio de Jesucristo, Señor de todos. Ya sabéis lo sucedido en toda Judea, que tuvo principio en Galilea, después del bautismo predicado por Juan: cómo Dios ungió con el poder del Espíritu Santo a Jesús de Nazaret, y cómo éste pasó haciendo el bien, sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él”.

Cambia mi vida con tu fuerza (Juan 2, 1-11)
En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea y la madre de Jesús estaba allí; Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino y la madre de Jesús le dice:
−No les queda vino.
Jesús le contesta:
−Mujer, déjame: todavía no ha llegado mi hora.
Su madre dice a los sirvientes:
−Haced lo que Él os diga.
Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dice:
−Llenad las tinajas de agua.
Y las llenaron hasta arriba. Entonces les manda:
−Sacad ahora y llevádselo al mayordomo.
Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino, sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llama al novio y le dice:
−Todo el mundo pone primero el vino bueno, y cuando ya están bebidos el malo; tú, en cambio, has guardado el vivo bueno hasta ahora.
Así, en Caná de Galilea, Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria y creció la fe de sus discípulos en Él.

Del ritual del bautismo
- RENUNCIO a Satanás: esto es: al pecado, como negación de Dios; al mal, como signo del pecado en el mundo; al error, como ofuscación de la verdad; a la violencia, como contraria a la caridad; al egoísmo, como falta de testimonio del amor.

DANOS UN CORAZÓN             Hombres nuevos, creadores de la historia,
GRANDE PARA AMAR;             constructores de nueva humanidad.
DANOS UN CORAZÓN             Hombres nuevos que viven la existencia
FUERTE PARA LUCHAR.            como riesgo de un largo caminar.

- RENUNCIO a sus obras, que son: mis envidias y odios, mi pereza e indiferencia; mi cobardía y mis complejos; mis tristezas y desconfianzas; mis injusticias y favoritismos; mi materialismo y sensualidad; mi falta de fe, de esperanza y de caridad.

DANOS UN CORAZÓN             Hombres nuevos, creadores de la historia,
GRANDE PARA AMAR;             constructores de nueva humanidad.
DANOS UN CORAZÓN             Hombres nuevos que viven la existencia
FUERTE PARA LUCHAR.            como riesgo de un largo caminar.


- RENUNCIO a todas sus seducciones, como puede ser: el creerme el mejor, el verme superior; el estar muy seguro de mí mismo; el creer que ya estoy convertido del todo; el quedarme en las cosas, medios, instituciones, métodos, reglamentos, y no ir a Dios.


DANOS UN CORAZÓN             Hombres nuevos, creadores de la historia,
GRANDE PARA AMAR;             constructores de nueva humanidad.
DANOS UN CORAZÓN             Hombres nuevos que viven la existencia
FUERTE PARA LUCHAR.            como riesgo de un largo caminar.

Calma la sed de tu Palabra (Juan 4, 1-45)
Llegó, pues, a una ciudad de Samaría, llamada Sícar, junto al campo que dio Jacob a su hijo José. Estaba allí el pozo de Jacob. Jesús, fatigado del camino, se había sentado junto al pozo. Era alrededor de la hora sexta. Vino una mujer de Samaría a sacar agua. Jesús le dijo: Dame de beber. Sus discípulos se habían marchado a la ciudad a comprar alimentos. Entonces le dijo la mujer samaritana: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy una mujer samaritana? Pues no se tratan los judíos con los samaritanos. Jesús le respondió: Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice dame de beber, tú le habrías pedido y Él te habría dado agua viva. La mujer le dijo: Señor, no tienes ni con qué sacar agua y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas, pues, el agua viva? ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebió él, sus hijos y sus ganados? Respondió Jesús: Todo el que bebe de esta agua tendrá sed de nuevo, pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed nunca más, sino que el agua que yo le daré se hará en él fuente de agua que salta hasta la vida eterna.

DIÁLOGO: Danos de esa agua (Oración joven, p.149)
Nos anuncian muchas fuentes
para apagar la sed de felicidad.
Pero no todas son buenas;
las hay contaminadas.
Al beber en ellas, te intoxicas
y te llenas de sed irresistible.
Id a la fuente de agua viva.
¿Dónde está esa fuente de agua viva?
El secreto lo tiene la samaritana.
¿Cómo descubriste el agua viva
que quita la sed del corazón?
“Acercaos al lugar donde Jesús está
esperándonos con sed,
para descubrir vuestra sed;
Él os dará su agua viva
si aceptáis su Palabra”.
He aquí la comunidad que busca al Señor.


Quiero rendirme, entregarme a tu voluntad (Juan 13, 1-5 y 12-16)
Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Durante la cena, cuando ya el diablo había puesto en el corazón a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarle, sabiendo que el Padre le había puesto todo en sus manos y que había salido de Dios y a Dios volvía, se levanta de la mesa, se quita sus vestidos y, tomando una toalla, se la ciñó. Luego echa agua en un lebrillo y se puso a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla con que estaba ceñido.

Después que les lavó los pies, tomó sus vestidos, volvió a la mesa, y les dijo:
- ¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis "el Maestro" y "el Señor", y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros. Porque os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros. En verdad, en verdad os digo: no es más el siervo que su amo, ni el enviado más que el que le envía.
No me abandones ni me dejes, pues confío en Ti (J.A. Pagola, 2007)

El Bautista habla de manera muy clara: «Yo os bautizo con agua», pero esto sólo no basta. Hay que acoger en nuestra vida a otro «más fuerte», lleno de Espíritu de Dios: «Él os bautizará con espíritu santo y fuego».

Son bastantes los «cristianos» que se han quedado en la religión del Bautista. Han sido bautizados con «agua», pero no conocen el bautismo del «espíritu». Tal vez, lo primero que necesitamos todos es dejarnos transformar por el Espíritu que cambió totalmente a Jesús. ¿Cómo es su vida después de recibir el Espíritu de Dios?

Jesús se aleja del Bautista y comienza a vivir desde un horizonte nuevo. No hay que vivir preparándonos para el juicio inminente de Dios. Es el momento de acoger a un Dios Padre que busca hacer de la humanidad una familia más justa y fraterna. Quien no vive desde esta perspectiva, no conoce todavía qué es ser cristiano.

Movido por esta convicción, Jesús deja el desierto y marcha a Galilea a vivir de cerca los problemas y sufrimientos de las gentes. Es ahí, en medio de la vida, donde se le tiene que sentir a Dios como «algo bueno»: un Padre que atrae a todos a buscar juntos una vida más humana. Quien no le siente así a Dios, no sabe cómo vivía Jesús.

Jesús abandona también el lenguaje amenazador del Bautista y comienza a contar parábolas que jamás se le hubieran ocurrido a Juan. El mundo debe saber lo bueno que es este Dios que busca y acoge siempre a sus hijos perdidos porque sólo quiere salvar, no condenar. Quien no habla este lenguaje de Jesús, no anuncia su buena noticia.

Jesús deja la vida austera del desierto y se dedica a hacer «gestos de bondad» que el Bautista nunca había hecho. Cura enfermos, defiende a los pobres, toca a los leprosos, acoge a su mesa a pecadores y prostitutas, abraza a niños de la calle. La gente tiene que sentir la bondad de Dios en su propia carne. Quien habla de un Dios bueno y no hace los gestos de bondad que hacía Jesús desacredita su mensaje.

Y yo te alabaré (Oración joven, p. 205)
Te doy gracias, Señor,
por el don del bautismo.
Me has incorporado a tu Iglesia
y me cuentas entre tus hijos.
Has abierto la fuente de agua viva
y yo puedo venir
y beber de ella hasta saciarme.

Te doy gracias, Señor, por esta vida nueva
que debo ir cultivando en mí;
una vida de cercanía contigo,
una vida de encuentro,
una vida de sentirme tan unido a Ti
como lo está el sarmiento con la cepa.

Te doy gracias, Señor, por esta familiaridad
a la que me has llamado.
No eres un Dios lejano e innombrable,
eres el Dios Padre que, cada mañana,
abre sus brazos
para recibir al hijo que sale de la noche.

Te doy gracias, Señor,
por las aguas del bautismo
que un día cayeron sobre mí
y riegan mi vida ya para siempre.
Siempre podré beber en tu fuente divina,
siempre podré tener un sitio a tu mesa,
siempre podré sentirme hermano
de cuantos te invocan como padre.

 

2013-03-09: Celebración del perdón 2013

Esta celebración del perdón tuvo lugar el sábado 9 de marzo de 2013 en Barbieri 18. Se centró en la reconciliación interior de cada uno y entre los presentes.

Ritos iniciales
Canto: Ven, no apartes de mí los ojos,  te llamo a ti, te necesito para que se cumpla en el mundo el plan de mi Padre.


Saludo del presidente
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Bendito sea Dios,
Que en su infinito amor nos ha dado a su Hijo Jesucristo.
Que su misericordia esté siempre con todos vosotros.

Oración presidencial:
Oremos pidiendo a Dios que nos ilumine para poder ver con claridad el camino de la conversión (Instantes de silencio)

Dios Padre, rico en  Misericordia, al poner en tu presencia y revisar nuestras vidas, descubrimos que estamos lejos de responderte con total generosidad y por ello reconocemos tu bondad y nuestro pecado. Danos ánimo para recorrer con entusiasmo el camino de conversión a ti, siguiendo a tu Hijo Jesucristo. Envíanos tu Espíritu santo, Espíritu que sane nuestras heridos, anime nuestro seguimiento y enderece nuestros caminos. A Ti, Padre bueno, y lleno de ternura que nos amas con amor inmenso por tu Hijo, Jesucristo nuestro Señor. Amen.

Primera Lectura: Lucas 10, 25-28)
Se levantó un legista, y dijo para ponerle a prueba: “Maestro, ¿qué he de hacer para tener en herencia vida eterna? Él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees? Respondió: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. Dijo entonces: “bien has respondido haz eso y vivirás”.

¿Quién es tu Dios? ¿A que Dios ha entregado tu corazón? ¿Cuáles son tus ídolos? Tenemos necesidad de sanar nuestras imágenes de Dios. Dios es como una madre, que siempre está pendiente de ti. ¿Cuántas veces Dios ha sido presentado como el enemigo de nuestra felicidad, como un aguafiestas, un policía siempre vigilándonos, un Dios sádico que disfruta con nuestros sacrificios y nuestro sufrimiento. Pero Dios es amor, es luz, es tu plenitud. Te tiene tatuada en sus manos, te lleva siempre en sus palmas. ¿A qué Dios sirves? ¿Estás dispuesta a abandonar los ídolos, que te conducen a la muerte?

Canto: Cuánto he esperado este momento, cuánto he esperado que estuvieras aquí, cuánto he esperado que me hablaras, cuánto he esperado que vinieras a Mí. Yo sé bien lo que has vivido, Yo sé bien lo que has llorado, Yo sé bien lo que has sufrido, pues de tu lado no me he ido. /Pues nadie te ama como Yo,/ (bis) mira la Cruz, esta es mi más grande prueba, nadie te ama como Yo. /Pues nadie te ama como Yo,/ (bis) mira la Cruz, fue por ti, fue porque te amo, nadie te ama como Yo.

Segunda lectura: Mateo 18, 21-35
Entonces Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: Señor, si mi hermano me hace algo malo, ¿cuántas veces debo perdonarlo? ¿Hasta siete veces?  Jesús le contestó: No basta con perdonar al hermano sólo siete veces. Hay que perdonarlo una y otra vez; es decir, siempre. Muchas veces estamos heridos. Cuantas cosas que no nos hemos perdonado.

Cuanto miedo y rencor habitan en nuestro corazón. ¿Te sientes perdonado por Dios? Deja entrar el perdón de Dios en tu vida. ¿Tienes que perdonar a alguien que te ha ofendido? Quizá a tus padres por los que nunca te sentiste querido, o a  la Iglesia o sus sacerdotes que no dejaron que te quisieras y aceptaras?  ¿Aquella ofensa que nunca has podido olvidar? ¿Aquella infidelidad que está siempre en tu recuerdo? Deja que el perdón de Dios entre en tu vida. Déjate perdonar por Dios para poder perdonar.


Canto: Me levantaré e iré a  mi Padre, le declararé te amo Señor

Tercera lectura (1Corintios 1, 10ss)
Os conjuro, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que tengáis todos un mismo hablar, y no haya entre vosotros divisiones; antes bien, estéis unidos en una misma mentalidad y un mismo juicio. Porque, hermanos míos, estoy informado de vosotros, por los de Cloe, que existen discordias entre vosotros.

Me refiero a que cada uno de vosotros dice: "Yo soy de Pablo", "Yo de Apolo", "Yo de Cefas", "Yo de Cristo" ¿Esta dividido Cristo? ¿Acaso fue Pablo crucificado por vosotros? ¿O habéis sido bautizados en el nombre de Pablo? Porque mientras haya entre vosotros envidia y discordia ¿no es verdad que sois carnales y vivís a lo humano?  ¿No sabéis que sois pueblo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? Si alguno destruye el pueblo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el Pueblo de Dios es sagrado y vosotros sois ese pueblo.

 

Canto: Como el Padre me amo

Cuarta lectura: (Mateo 35,35ss)
«Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. Serán congregadas delante de él todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces dirá el Rey a los de su derecha: "Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme."  Entonces los justos le responderán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos?  ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?"  Y el Rey les dirá: "En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis." Entonces dirá también a los de su izquierda: "Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles.  Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber;  era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis."  Entonces dirán también éstos: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?"  Y él entonces les responderá: "En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo." E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna.»

¿Podemos celebrar la Eucaristía hoy sin sentir el aguijón de que al otro lado de la mesa del Señor de todos se sienta más de la mitad de la humanidad que pertenece a la multitud de desheredados, por lo que Jesús sentía una conmovedora compasión? ¿Somos cristianamente epulones, indiferentes a los Lázaros de nuestras puertas?

Liturgia del Perdón
Presidente
: Conscientes de nuestra realidad, acudimos a Dios, rico en misericordia:


Canto: Ten piedad (4 veces)
Ten piedad de mí Señor, tengo que reconocer que falló mi poco amor, que me ha faltado fe. No me siento fuerte para andar sin ti me faltan tus manos, necesito creer en ti. Si alguna vez te fallé perdóname sabes que nada valgo si no te puedo tener. Ten piedad, Señor ten piedad (2 veces) Señor (señor) Señor (señor) Señor (señor ten piedad Señor) señor (señor)

Perdón Señor por nuestros egoismos, nuestra insolidaridad, por la dureza de nuestros corazones. Perdón Señor por nuestras intolerancia. Perdón Señor, por nuestras comodidades riquezas y apegos.

Canto.

Perdón Señor por nuestros orgullos y por menospreciar a los demás. Perdón, Señor, por nuestros individualismos. Perdón Señor, por no descubrirte en el pobre.

Canto
 

Celebración de la reconciliación
Acción de gracias
En verdad es junto y necesario darte gracias, Señor, Padre santo, porque no dejas de llamarnos a una vida plenamente feliz.

Tú, Dios de bondad y misericordia, ofreces siempre tu perdón e invitas a los pecadores a recurrir confiadamente a tu clemencia.

Muchas veces los hombres hemos quebrantado tu alianza; pero tú, en vez de abandonarnos, has sellado de nuevo con la familia humana, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, un pacto tan sólido que ya nada lo podrá romper.

Y ahora, mientras ofreces a tu pueblo un tiempo de gracia y reconciliación, lo alientas en Cristo para que vuelva a ti, obedeciendo más plenamente al Espíritu Santo, y se entregue al servicio de todos los hombres viviendo el mandamiento del amor.

Por eso, llenos de admiración y agradecimiento, unimos nuestras voces a las de los coros celestiales para cantar la grandeza de tu amor y proclamar la alegría de nuestra salvación:

 

Gesto de la paz: En Cristo que nos ha enseñado el servicio y la entrega con su ejemplo y nos ha hecho hermanos y hermanas con su cruz, y como signo de reconciliación daos fraternalmente la paz.

Padre Nuestro: Haznos Señor Jesús como tu: pobres, humildes, serviciales, solidarios, generosos y compasivos. Con la oración que tú mismo nos enseñaste nos dirigimos a tu Padre y a nuestro Padre.


Oremos al Dios que nos ha perdonado
Dios Padre bueno, te damos gracias por el perdón recibido. Aquí nos tienes a hacer eficaz la luz recibida, abierto a tus llamadas. Queremos proclamar que tu vives, y que tu misericordia es eterna. Bendito sea por los siglos de los siglos. Amen.

Bendición
Dios Padre os bendiga y os ayude a ser testigos del perdón celebrado. Amen

Que habiendo recibido la misericordia de Dios, podíais comprender las faltas de los demás como Dios comprende las vuestras. Amen

Que en su bendición aleje de vosotros las envidias, las faltas de amor, y las ideologías para que crezca la comunión y se construya la comunidad Cuerpo de Cristo. Amen

Canto final: Esta es la casa del Señor
 

 

Foto: cuadro de R. Margareto.

2013-03-10: La oveja perdida

Introducción


Nos juntamos hoy para celebrar y hacer vida la Palabra de Jesús, nuestro compañero en este camino hacia el Padre. En nuestro peregrinar se nos hace arduo en ocasiones andar porque nos damos cuenta que nos hemos alejado de ese camino. Por ello vamos a implorar al Padre bueno que nos envíe con un canto su Espíritu Santo.
Acto seguido, explicaremos la dinámica de esta celebración, en la que nuestras palabras se van a ver contestadas por la respuesta del Padre.
Después, leeremos el capítulo de Lucas donde Jesús expone, mediante parábolas, la misericordia del Padre que acabamos de experimentar.
Escucharemos una canción que actualiza el mensaje de Jesús en esta Palabra de ánimo y esperanza, para por último expresar nuestra gratitud. Es la mirada agradecida de un hijo que se da cuenta del infinito amor de su Padre, y reconoce la necesidad que tiene de él.
Hagamos, pues, silencio orante, para pedir luz a Dios.

ENVÍANOS TU SOPLO DE PADRE
Mándanos, Dios, tu Espíritu Santo,
envíanos, Dios, tu soplo de Padre,
que nos haga entender que tu fraternidad
somos toda la humanidad.

Padre, alúmbranos,
¡danos tu luz!
Infunde en las almas de los hombres tu amor,
que nadie quede fuera de nuestro corazón.

¡Ven, Santo Espíritu!,
renueva la tierra,
tráenos tu soplo que nos convierta,
pongamos la vida en vivir tu plan,
que todos sintamos tu amor y tu paz.

Padre, alúmbranos,
¡danos tu luz!
Infunde en las almas de los hombres tu amor,
que nadie quede fuera de nuestro corazón.

NADIE TE AMA COMO YO
Cuánto he esperado este momento
cuánto he esperado que estuvieras así,
cuánto he esperado que me hablaras,
cuánto he esperado que vinieras a mí.

Yo sé bien lo que has vivido,
yo sé bien por qué has llorado,
yo sé bien lo que has sufrido,
pues de tu lado no me he ido.

PUES NADIE TE AMA COMO YO,
PUES NADIE TE AMA COMO YO.
MIRA LA CRUZ, ESA ES MI
MAS GRANDE PRUEBA.
NADIE TE AMA COMO YO.
PUES NADIE TE AMA COMO YO.
PUES NADIE TE AMA COMO YO.
MIRA LA CRUZ, FUE POR TI,
FUE PORQUE TE AMO.
NADIE TE AMA COMO YO

Yo sé bien lo que me dices,
aunque a veces no me hablas,
yo sé bien lo que en ti sientes,
aunque nunca lo compartas.

Yo a tu lado he caminado,
junto a ti yo siempre he ido.
Aún a veces te he cargado,
yo he sido tu mejor amigo.

ME LEVANTARÉ
Me levantaré e iré a mi Padre,  
le declararé: “Te amo, Señor”

Lectura del Evangelio de Lucas 15

Todos los publicanos y los pecadores se acercaban a él para oírle, y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Este acoge a los pecadores y come con ellos.»
Entonces les dijo esta parábola. «¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las 99 en el desierto, y va a buscar la que se perdió hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, la pone contento sobre sus hombros; y llegando a casa, convoca a los amigos y vecinos, y les dice: "Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me había perdido." Os digo que, de igual modo, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por 99 justos que no tengan necesidad de conversión.
O, ¿qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca cuidadosamente hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, convoca a las amigas y vecinas, y dice: "Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido." Del mismo modo, os digo, se produce alegría ante los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.»
Dijo: «Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo al padre: "Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde." Y él les repartió la hacienda. Pocos días después el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino.
Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba. Y entrando en sí mismo, dijo: "¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros." Y, levantándose, partió hacia su padre.
Estando él todavía lejos, le vió su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. El hijo le dijo: "Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo." Pero el padre dijo a sus siervos: "Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado." Y comenzaron la fiesta.
Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Él le dijo: "Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano." El se irritó y no quería entrar. Salió su padre, y le suplicaba. Pero él replicó a su padre: "Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; y ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!" «Pero él le dijo: "Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado."»

PADRE Y MADRE
Una vida distinta quiero empezar, sin más dependencias,
sin más malgastar.
Dije “Padre, dame mi parte” y atrás dejé su ley a cambio del vacío
del volar y del tener.
Padre, pequé, como un siervo trátame.
Malgasté toda tu herencia, por favor: acógeme. (Bis)
Con ternura me espera, ¡sigo siendo su hijo!
He vuelto a la hacienda, es como un nuevo bautizo.
Él me acepta cual soy, me enjoya y me viste.
“porque estabas muerto y hoy ya renaciste.”
Padre, a ti iré. Me levantaré. No te dejaré por ninguna otra ley. (Bis)
De mi egoísmo me levantaré. De mi prepotencia me levantaré.
Mi autosuficiencia la abandonaré, porque sólo tú eres Padre y Madre. (Bis)
Padre, a ti iré. Me levantaré. No te dejaré por ninguna otra ley. (Bis)


EXTIENDE TU MANO
Extiende tu mano, Señor
pues todo lo puede tu amor
hoy te confieso
mi Dios, mi Señor salvador
ya no hay tinieblas en mí
solo hay luz
ahora extiende tu mano, Jesús (Bis)

Escucha, Señor mi oración
hoy te entrego mi corazón
borra mis faltas, Dios salvador
hoy te confieso, Señor
Borra mis faltas, Dios salvador
hoy te confieso, Señor (Bis)

 

2013-05-05 Sobre el día de la madre

 

Saludo e invocación

Queridos hermanos y hermanas: bienvenidos a esta Celebración Ecuménica de la Palabra. Mañana celebramos el Día de la Madre y esta noche vamos a celebrar la maternidad, pero no la maternidad ñoña del Corte Inglés, sino la maternidad sin género, a la que todos estamos llamados: la maternidad que es origen, vida y meta. Origen, porque fue una mujer la que nos dio a luz. La luz de la fe también nos la da una mujer, la Ruah, la tercera persona de la Trinidad que confesamos y cuya venida celebraremos dentro de poco. Vida, porque es en la Gran Madre Tierra en la que vivimos, ella es quien nos da sus frutos para alimentarnos, su agua para beber y lavarnos y su aire para respirar y para cantar. Meta, porque en nuestra comunidad todos debemos llegar a ser madres los unos de los otros. Y más aún: meta definitiva, puesto que sólo reposaremos en Dios, que nos quiere con el amor de una madre. Así pues comenzamos nuestra celebración invocando a la Trinidad que todos confesamos: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.


Reconciliación con Dios, con nosotros y con los hermanos
¿Dónde me esconderé de Dios? ¿Dónde te esconderás, hermano? En su misma misericordia. Nadie puede huir de Dios mas que refugiándose en su misericordia (San Agustín, Sermón 351).

No es posible celebrar la acción de Dios en nuestra vida si no tenemos conciencia de que Le necesitamos, de que caminamos hacia Él a oscuras, tropezando, y que para levantarnos tenemos que reconocer que estamos en el suelo.

Vamos a pedirle al Señor perdón por todo aquello que nos aparta de El. Con cada petición de perdón sale una flor de primavera.

 

(Peticiones tras la reconciliación)

Confiados en que el Señor renueva y revitaliza a aquéllos que reconocen sus faltas, decimos todos juntos: Dios Todoamoroso tiene misericordia de nosotros, perdona nuestros pecados y nos lleva a la Vida Eterna. Amén.

 

Paz (2 coros)

Que el Señor os bendiga y os proteja
Que el Señor os mire con agrado
Que el Señor os muestre su Bondad.
Que el Señor os mire con amor
(todos) y que nos conceda la Paz y la Unidad. Amén.

 

Lecturas
Lectura del libro del Génesis

Como hubiese envejecido Isaac, y no viese ya por tener debilitados sus ojos, llamó a Esaú, su hijo mayor: ¡Hijo mío!» El cual le respondió: «Aquí estoy.» «Mira, dijo, me he hecho viejo e ignoro el día de mi muerte. Así pues, toma tus saetas, tu aljaba y tu arco, sal al campo y me cazas alguna pieza. Luego me