2013

2013-03-25 Carta sobre la celebración del Triduo Pascual

Carta del presidente de CRISMHOM frente a la celebración del Triduo Pascual y la Semana Santa 2013.

Queridos todos:

Nos disponemos a vivir en estos días la memoria de la entrega final de Jesús. Su vida que fue una acogida de los últimos, de los rechazados, de todos aquellos que en la sociedad de su momento no daban la talla, le llevó a convertirse en uno más de ellos, y como ellos rechazado por los sumos sacerdotes y las autoridades.

Muchos de vosotros aprovechareis estos días para descansar y para recobrar las fuerzas que la vida diaria nos va desgastando. Pero ojalá que allí donde nos encontremos vivamos con espíritu de comunidad y de familia el profundo significado que las últimas horas de Jesús, su muerte y su Resurrección tienen para nosotros como comunidad. ¿Qué significan para nosotros como comunidad estos días santos? ¿Qué exigencias concretas se nos revelan para nosotros comunidad cristiana LGTB al hacer memoria de la entrega del Señor Jesús?

A veces entre nosotros surgen discusiones, pareceres diferentes, que en la mayoría de los casos no son sino intentos de ser el más grande, el más importante en la comunidad. Quizá fuera la misma circunstancia la que inspirara a Jesús el gesto del lavatorio de los pies. Mientras los discípulos están enfrascados en una animada discusión, él se levanta silenciosamente de la mesa, busca una jofaina de agua y una toalla, vuelve y se arrodilla delante de cada uno dejándolos sumidos en la mayor confusión.  En el lavatorio de los pies Jesús ha querido resumir todo el sentido de su vida, para que quedara bien grabado en la memoria de los discípulos. Este gesto expresa toda la vida de Jesús, que desde el principio hasta el final, fue un lavatorio de pies, esto es, un servir a los hombres.

Por eso, estos días deberíamos revisar nuestra vida como comunidad. Pero hacer una revisión valiente y sincera para ver si realmente vivimos en Crismhom nuestra vida cristiana como servicio a los hermanos, o, si por el contrario, nos servimos de ellos. ¿Nos mueve el servicio, o es por el contrario el ansia de dominio, la costumbre de imponer a los demás la propia voluntad y el propio modo de ver y hacer las cosas? No se puede servir seriamente a los demás quien se dedica de lleno a contentarse a sí mismo, quien hace un ídolo del propio descanso, del propio tiempo libre, del propio horario. Si cada uno es la medida de sí mismo, si cada uno puede reclamar siempre y sólo su propio derecho, sin preocuparse al mismo tiempo del bien de los demás nunca seremos comunidad de seguidores y seguidoras de Jesús al servicio de nuestro colectivo LGTB.

Pero ha llegado el momento de abordar el punto más importante a propósito de la entrega de la propia vida, siguiendo el ejemplo de Jesús. San Juan nos dice “Él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos. Si alguno que posee bienes de la tierra, ve a su hermano padecer necesidad y le cierra su corazón, ¿Cómo puede permanecer en él el amor de Dios? hijos  míos, no amemos de palabra ni de boca, sino con obras y según la verdad” (1Jn 3, 16-18)

¿Sabemos cuántos hermanos de nuestra comunidad sienten la soledad, la necesidad económica, la necesidad de cariño, de ternura? ¿Somos capaces de abrazos prolongados, sonrisas amplias, y tiempo compartido? Aquel que dijo sobre el pan:”Esto es mi cuerpo”, pronunció estas mismas palabras también sobre los que padecían cualquier necesidad. Lo hizo cuando hablando sobre lo que se ha hecho por el hambriento, por el sediento, por el prisionero, declaró solemnemente: “Amí me lo hicisteis”. Lo  hizo cuando identificándose con el hermano necesitado declaró: Yo tuve hambre, yo tuve necesidad de cariño, de ternura, de compañía, de que compartieras tu tiempo contigo, yo era forastero… Cada vez que estamos frente a una persona que sufre, deberíamos oír dentro de nosotros, con los oídos de la fe, la voz de Cristo que repite: “Esto es mi cuerpo”

Pero la entrega de Jesús no fue sólo por sus discípulos, por “los suyos” sino por todos los hombres. Así también nuestra comunidad no debe permanecer cerrada en sí misma. Hay situaciones de terrible injusticia a la que nos terminamos acostumbrando de tanto verlas. Y el gran riesgo de acostumbrarnos es la indiferencia: ya nada nos causa asombro, nos estremece, nos golpea. Algo así puede pasarnos con el paisaje que asoma cada vez en más en nuestras calles con motivo de la crisis económica. Nos acostumbramos a ver hombres y mujeres de toda edad pidiendo o revolviendo en la basura, durmiendo en los portales o cajeros buscando un poco de calor. Y al acostumbrarnos viene la indiferencia: no nos interesan sus vidas, sus historias, sus necesidades, ni su futuro…

Ojalá que estos días santos nos lleven a empezar como comunidad, una reflexión sobre como estamos viviendo el amor. Primero entre nosotros mismos, entre nuestros hermanos y hermanas de comunidad. A cómo estamos atentos los unos a las necesidades de los otros. Y después qué respuesta podemos dar, también como comunidad a los efectos terribles de la crisis económica en la medida de nuestras posibilidades.

Sólo así podremos comprender y vivir la entrega de Jesús: “ habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo” (Jn 13, 1) Jesús hoy también nos dice a nosotros: “Sabiendo esto, dichosos seréis si lo cumplís” (Jn 13, 17)

Con todo mi cariño

Gonzalo

 

Presidencia CRISMHOM

2013-05-22 CRISMHOM, Pentecostés LGTB

CRISMHOM, PENTECOSTÉS LGTB. Homilía sobre la Solemnidad de Pentecostés de 2013. Textos bíblicos: Hechos 2,1-11. 1 Corintios 12,3b-7.12-13. Juan 20,19-23. Con la creación hace siete años de Crismhom se produjo en Madrid el Pentecostés arco iris lgtb. El Espíritu Santo descendió sobre un grupo de cristianos homosexuales y formó una comunidad eclesial ecuménica. Crismhom será conducido no por la ley o norma gris eclesial que margina y condena la dignidad y el comportamiento lgtb sino por la rúah (espíritu) de Dios que crea una comunidad multicolor de rica diversidad afectivo- sexual. Es el Espíritu el único que hace posible que hombres y mujeres lgtb+h entren a formar parte del nuevo Pueblo de Dios.

En estos siete años hemos sido testigos de cómo el Espíritu ha ido construyendo esta comunidad cristiana de Crismhom. Hemos escuchado a muchos hermanos hablar con el lenguaje de la acogida, de la comprensión, de la tolerancia, del amor, propio de la rúah de Dios. En este lenguaje, hombres y mujeres diversos en su afectividad, edad, origen, raza, ideología y trayectoria eclesial se han comunicado las maravillas que Dios ha hecho en sus respectivas vidas. Este lenguaje del Espíritu inclusivo ha realizado verdaderas transformaciones en numerosos hermanos, ha cicatrizado heridas de falta de aceptación, de intolerancia y rechazo en muchos casos en el seno de las Iglesias, y ha ido configurando un estilo de comunidad fraterno, solidario y eclesial. Por todo esto, la existencia de Crismhom es motivo de acción de gracias a la rúah de Dios, de alegría y de fiesta para todos nosotros.  
 
En la segunda lectura, Pablo recuerda a los corintios la importancia de vivir unidos en el seno de las comunidades. Sus palabras responden al problema que había surgido en las comunidades de Corinto, en las que algunos que recibían dones o carismas extraordinarios competían entre ellos sobre cuáles eran los más importantes. Esta situación también se ha dado y se puede dar en el seno de nuestra comunidad de Crismhom. La diversidad de acentos eclesiales y de vivencias de la fe cuando se radicalizan y se intentan imponer unos a otros producen tensiones, críticas y rechazos que dañan a las personas y a la misma construcción de la comunidad cristiana. 
 
La diversidad de dones, vivencias y peculiaridades de nuestra comunidad lgtb es una gracia del Espíritu. La diversidad debe estar al servicio de la unidad, aunque eso nos suponga renunciar o relativizar algunos acentos propios en aras del bien común y de la misión de nuestra comunidad. Pidamos al Espíritu que nos vaya uniendo por dentro para que seamos "cuerpo del Señor" unido en nuestra rica pluralidad. El Espíritu nos pide que seamos una comunidad de comunión fraterna que siga siendo una referencia para la cristianos lgtb y un modelo comunitario evangélico para las respectivas Iglesias.
 
En el IV Congreso de Crismhom se nos habla de la unidad de la comunidad: " La comunidad en Crismhom supone crear un espacio fraterno en el que compartir medios y afecto de forma que no existan categorías o preeminencias en función de criterios intelectuales, económicos o sociales: todos/as iguales, todos/as uno en Cristo, todos/as uno en Crismhom" (1,5). Unidad en lo esencial que comporta también para la edificación de la comunidad plena libertad de opiniones y acciones, "especialmente a aquellas opiniones y acciones relativas al modo concreto de entender el compromiso cristiano en el mundo" (IV Congreso, 2.5.3 ). Se perfiló en el último Congreso el estilo comunitario de Crismhom con las siguientes características: “el pluralismo en la unidad; la sencillez en la organización y actividad; la tolerancia, la comunicación fluida y sincera; la información entre los miembros, la corrección fraterna, la generosidad en la dedicación y el tiempo; la búsqueda del bien común sobre los intereses personales" (2.5.2).
 
La rúah de Dios (el Espíritu) suscita dones y carismas en nuestra comunidad cristiana no sólo para nuestro crecimiento sino también para el enriquecimiento de toda la comunidad lgtb. El Señor, a través del  Espíritu de la Paz, nos envía a la comunidad y a cada uno de nosotros, a transmitir el Evangelio, con alegría y entusiasmo, a todos los hombres y mujeres lgtb: "Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo", hemos proclamado en el Evangelio.
 
Hoy, fiesta de Pentecostés, nuevamente el Espíritu nos impulsa a hablar de las maravillas de Señor a la comunidad lgtb alejada de Dios, a cambiar las mentalidades homófobas y excluyentes de la diversidad afectivo- sexual y a seguir luchando por el reconocimiento de la dignidad y de todos los derechos de la comunidad lgtb en la sociedad y en las diferentes Iglesias. 
 
Hoy Crismhom tiene nuevos retos en el interior de la comunidad y en su expresión exterior. En el interior, cuidarse y preocuparse unos de otros, configurar una espiritualidad propia, consolidar la comunidad cristiana, crecer en identidad  y en número los miembros comprometidos, revitalizar y acrecentar los grupos de fe y de vida; en el exterior, hacernos más presentes y partícipes en los colectivos lgtb y en todas las plataformas que luchen por la justicia e igualdad, seguir denunciando proféticamente las injusticias que sufre el colectivo lgtb y los sectores más pobres y marginados de nuestras sociedad y, al igual que el Espíritu impulsó a Pedro a llevar el Evangelio al pagano Cornelio y su familia, —en lo que se ha llamado el Pentecostés gentil— así también el Espíritu puede llevar a Crismhom a contactar y anunciar el Evangelio a las familias homoparentales que según el último informe, se sienten integradas socialmente pero perciben discriminaciones a nivel administrativo, social, laboral y en el seno de las propias familias, en muchos casos, por parte de miembros cristianos de mentalidad conservadora.
 
Pidamos por último a la rúah de Dios que, en palabras de Pablo, venga en ayuda de nuestra debilidad porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene. Y el que escudriña los corazones de los hombres nos dé Espíritu de sabiduría, inteligencia y ciencia para seguir construyendo la comunidad cristiana lgtb que necesita el colectivo lgtb y la Iglesia.
 
Ramón Llorente.
 

2013-06-09 Convivencia de CRISMHOM 2013

Como cada año, un grupo de miembros comprometidos y simpatizantes de Crismhom nos reunimos en Becerril de la Sierra los días 7-9 de junio de 2013 para tener unos días especiales de encuentro con el Señor y con los hermanos. En esta ocasión tuvimos el placer de contar con Aure, Coordinador del Area de Asuntos Religiosos de la FELGTB.

La Convivencia estuvo organizada y preparada por personas de la Junta Directiva que dedicaron mucho tiempo y esfuerzo para que todo saliera bien. Cabe mencionar a las personas que colaboraron también en la excelente preparación de las comidas -que este año iban por nuestra cuenta- y a quienes prepararon los momentos más lúdicos. 
 
 
Comenzamos el viernes con la cena y una breve oración para ponernos en situación y pedirle al Señor que nuestro “camino a Ítaca” sea largo y lleno de momentos en que podamos aprender, porque el camino no es un medio, sino un fin en sí mismo. 
 
El sábado fue el momento más intenso de nuestra Convivencia. Después de la oración matutina estuvimos trabajando algunos puntos del último documento de Crismhom por grupos respondiendo a preguntas tales como: ¿Quién es Dios para mí? ¿Cómo vivo mi compromiso Cristiano? ¿Y mi compromiso LGTB? etc. El debate en grupos dio paso, por la tarde, a una plenaria en donde se abordaron, de manera totalmente fraterna pero abiertamente, algunos temas que no estaban claros o que son susceptibles de provocar desencuentros en otras situaciones. Fue un momento de Gracia el participar en un debate sobre temas como el posicionamiento y el compromiso de Crismhom frente a la realidad social: recortes en servicios sociales, retrocesos del Estado del Bienestar, la mujer en la Iglesia, etc y llegar a algunas conclusiones. Tras este trabajo tuvimos un tiempo de Desierto orando con el texto de la “Viuda de Naím”. El trabajo del sábado terminó dando gracias a Dios con la celebración de la Cena del Señor, a la que se unieron las compañeras de Nueva Magdala, con las que también compartimos la cena y una velada teatral en donde se representó, abreviada, una muy especial “La Venganza de Don Mendo”. 
 
El domingo fue más lúdico. Un grupo desafió a las inclemencias del tiempo y, tras la oración de Laudes, fue de excursión a la presa de Navacerrada. Tras la comida, bajada del Monte Tabor, vuelta a la ciudad y a nuestros quehaceres, satisfechos por haber pasado unos días como hermanos, en compañía del Señor.
 
Fotografía: tomada desde la presa de Navacerrada

2013-08-14 Memoria de un viaje de ayuda humanitaria a Senegal

Tras una vida de adicción al trabajo como empresario y de alejamiento de la iglesia, Tino encuentra en la madurez de su vida, una fuente de paz y consuelo. Evitando juicios y valoraciones, contemplemos el simple hecho de un conjunto de viajes de ayuda humanitaria hechos por su cuenta y riesgo por distintos países con el único propósito de visitar orfanatos, leproserías y maternidades para llevarles alimentos y medicamentos. Esta es una crónica de su último viaje a Senegal, tras haber sufrido dos operaciones en el último año (la última de hernia de disco unos meses antes de hacer el viaje). Esta vez se llevó la ayuda económica de personas individuales y de CRISMHOM, para poder comprar más alimentos y ayuda allí. Siempre pensando en que cada viaje será el último, su gran ilusión (incluso tras ser operado), es poder pensar en hacer el siguiente.
 
 
 
Este año el viaje estaba proyectado para ser realizado por dos miembros de Crismhom: ConstanTINO y Alex, para amortiguar los gastos de viaje y poder aumentar la cantidad de medicamentos y alimentos, hicimos carteles de petición de donativos en mi parroquia, en la de nuestro hermano Ramón y la más importante, por añadir a lo económico el gran valor sentimental que me proporcionaba representar a los hermanos de Crismhom.
 
La primera dificultad se presentó antes de iniciar el viaje en Barajas. Resulta que hubo problemas y a pesar de que Alex tiene la tarjeta de residente en España, no le permitieron viajar por motivos de visado y con el tiempo de las consultas cerraron el vuelo. Sólo me dieron la tarjeta de embarque a mí. Llevábamos dos maletines de mano con los efectos personales y dos grandes maletas llenas de medicamentos (muy difíciles de conseguir en Senegal) que tuve que pasar por el control de Rayos X. El policía las abrió y avisó a la Guardia Civil. Fue una odisea demostrar que yo iba como misionero y con carta personal de recomendación de cónsul de Senegal. En fin, que me dejaron pasar y con 15 minutos que retrasaron la salida del avión embarqué bajo las miradas de enfado de las azafatas.
 
Llegada a Dakar, noche en un pequeño hotel y al día siguiente salida en vuelo a Zinguinchor, en el Extremo sur del país. En los siguientes días visité dos poblados de leprosos, unos 160, incluyendo gran cantidad de niños. Después de comprobar sus necesidades, me dediqué a ver los mejores precios en mayoristas de venta de arroz.
 
Efectué la compra de 2.800 Kg de arroz, 300 Kg de jabón y paquetes de galletas que entregué proporcionalmente en los dos poblados. Como en viajes anteriores, recibí mi más preciado premio, la alegría de los niños, pues las galletas se las entregaba personalmente. Sus sonrisas y miradas volvieron a alegrar mi espíritu, llenando mi alma de espiritualidad. Incluso dos ancianas llegaron a besarme las manos. A a todo esto, yo mostraba en mi pecho una cruz demostrando cómo un cristiano les llevaba la ayuda siendo ellos una comunidad musulmana.
 
En una maternidad existente en un poblado al que había que acceder en barca, entregué los medicamentos de las dos maletas. En aquel momento no tenían ni un solo antibiótico. Como tenía previsto, me trasladé a un pueblo donde hay un hotel junto al mar para relajarme un día y medio. Sin embargo, me informaron sobre un orfanato recientemente abierto y con el no mucho dinero que me quedaba, les proporcioné 600 Kg de leche en polvo.
 
Otra nota de dificultad fue que cancelaron el vuelo de vuelta a Dakar y la maleta ya la había metido dentro del aeropuerto … Vuelta a un hotel a las 12 de la noche para descansar unas horas. Al final y para no aburrirnos, terminé llegando a Madrid después de nueve días, con el alma muy llena de Cristo.
 
Deseo notificaros que si Dios me lo permite volveré en Noviembre, aunque también estudio la posibilidad de viajar a Somalia.
 
Un gran abrazo a todos y agradezco de nuevo vuestra valiosa generosidad,
 
Tino

2013-12-01 Felicitaciones de Navidad 2013

Comenzamos el tiempo de Adviento con el deseo de estar atentos y despiertos: porque un niño nace nuevamente entre nosotros. Un niño que con su inocencia entra en nuestra vida y lo va poniendo todo patas arriba.

Hoy pedimos para que le dejemos acampar y entrar. El Adviento va sobre preparativos, estar pendientes de un nacimiento, la esperanza de una venida, tener las cosas a punto. Cuando un niño nace, acapara toda la atención. El Adviento es la etapa final del embarazo. Un niño nace y acampa entre nosotros. Viene a compartir, a hacerse nuevamente uno de nosotros hasta la venida final del Señor. El inicio de nuestro Señor omnipotente es el de un niño indefenso que sólo puede subsistir con nuestros cuidados. Preparad el camino al Señor, haced rectas todas sus sendas. Que el lobo habite con el cordero. No harán daño y estrago por todo mi Monte Santo. Consolad, consolad a mi pueblo, que se ha cumplido su servicio y está pagado su pecado. Bajaste, y los montes se derritieron con tu presencia. Jamás oído oyó ni ojo vio un Dios, fuera de ti, que hiciera tanto por el que espera en él. Este es el clima del Adviento. Dispongámonos y preparémonos porque un niño se nos ha dado, al que llamarán Dios Todopoderoso, el Padre perpetuo, el Príncipe de la paz. Hagámosle un hueco en nuestra vida aunque nos ponga todo patas arriba. Él a cambio, nos dará la felicidad

 

Profetizando con denuncia y renuncia. Poniendo a Dios primero y después a las instituciones. Intentando hacer cosas ordinarias con amor extraordinario. Porque Dios no busca a los capaces, sino que capacita a los que buscan. Saliendo de nosotros mismos, de nuestros lugares cómodos, para salir a otros distintos donde a pesar de poder estar más incómodos, en realidad nos encontramoss mucho mejor. No queriendo sólo hacer memoria de lo que sucedió, sino deseando vivamente celebrar lo que está por venir. En nombre de CRISMHOM, os deseamos una muy FELIZ NAVIDAD:

 

Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado.

Y la soberanía reposará sobre sus hombros.

y le llamarán:

Maravilloso Consejero, Dios Todopoderoso,

Padre Perpetuo, Príncipe de la Paz.

(Isaías 9, 10)

“For unto us a child is born, Unto us a Son is given.

And the government shall be upon his shoulder.

And His Name shall be called:

Wonderful Counsellor, Almighty God,

The Everlasting Father, The Prince of peace”.

(Isaiah 9, 10)

 
 
 
FELICITACIÓN DEL PRESIDENTE
 

Queridos todos y todas:

 

Hace unos días un buen amigo me regaló un icono del Buen Samaritano. En mi oración de estos días esa parábola tan conocida ha estado muy presente. La parábola del Buen Samaritano no es uno de los Evangelios que podremos escuchar estos días en la Liturgia, pero creo que refleja muy bien el misterio de la Navidad. Sí, también la humanidad tirada al borde del camino, a veces malherida, y llena de victimas ha sido levantado por Dios, que cual buen samaritano se acerca a nosotros en la noche de Belén, y en las noches de la historia, curando nuestras heridas cargándonos en sus hombros y ofreciéndonos la salvación, una vida plena.

 

Saborear el amor de Dios, su cercanía, su caminar a nuestras lado para curar nuestras heridas, es Navidad. Lleno de amor hizo pequeña su grandeza, se ha entregado sin ninguna reserva; en una explosión de caridad se hizo pecado por nosotros para que no tuviéramos miedo al encontrarlo. A cada uno de nosotros, como buen Samaritano, nos levanta y nos devuelve la vida, la vida plena. Navidad es disfrutar este amor explosivo de Dios, inabarcable, inagotable, no sólo por la humanidad, sino por mí en particular. Y “si Dios nos ha amado de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros”.  Este es el mensaje central de la Navidad: el amor de Dios que se derrama y que da fruto, que se hace fraternidad universal, deseos de paz, de bondad y de belleza.

 

En nombre de la Junta directiva y en el mío propio, desearos una Navidad llena de Dios, de alegría y paz. No os aburro más, pero no me resisto a poneros unas palabras del Papa Francisco en la “Evangelium Guaudii”. Aparte de disfrutar de la pandereta, el polvorón y el confeti  no olvidéis deteneros silenciosamente en la cuna de Belén, y allí escuchad estas palabras que resumen muy bien el porqué Dios vino a la Tierra.

 

“El mundo está lacerado por la guerras y la violencia, o herido por un difuso individualismo que divide a los seres humanos y los enfrenta unos contra otros en pos del propio bienestar. En diversos países resurgen enfrentamientos y viejas divisiones que se creían en parte superadas. A los cristianos de todas las comunidades del mundo, quiero pediros especialmente un testimonio de comunión fraterna que se vuelva atractivo y resplandeciente. Qué todos puedan admirar cómo os cuidáis unos a otros, cómo os dais aliento mutuamente y cómo os acompañáis. Pidamos al Señor que nos haga entender la ley del amor. ¡Qué bueno es tener esta ley ¡Cuánto bien nos hace amarnos en contra de todo! Sí ¡en contra de todo! ¡Hagámoslo hoy! ¡No nos dejemos robar el ideal del amor fraterno!” (E.G. 100-101)

 

Feliz Navidad, y un año nuevo lleno de ilusión y de amor fraterno.