2011

2011-07-24 Entrevisa a Julio M. Ex-presidente de Crismhom

 

1.- ¿Qué es Crismhom?

- Es la comunidad de cristianas y cristianos de Madrid homosexuales. Es un Asociación LGTB registrada en la comunidad de Madrid, y asociada a la Federación estatal de Lesbianas, gays y transexuales, Felgt.

 

2.- ¿Por qué se fundo Crismhom?

- Por la necesidad de dar respuesta a la demanda de muchas personas de vivir de una forma integrada y normalizada dos realidades vitales, la fe cristiana y la identidad u orientación sexual. Es un espacio donde compartimos la fe y la vida; donde nos ayudamos mutuamente a superar las contradicciones que hemos vivido; y queremos ser también testimonio y acogida para muchas personas que todavía viven con tensión su fe e identidad sexual.

 

3.- ¿Cuáles son vuestros objetivos?

1/ la normalización del hecho homosexual y cristiano.

2/ La socialización de sus miembros, creando un espacio para la convivencia.

3/ El testimonio de cara al colectivo lgtb y a las diferentes iglesias cristianas.

4/ La denuncia de aquellas manifestaciones que discriminen o atenten contra nuestra dignidad humana como homosexuales y cristianos.

 

4.- ¿Qué tipo de actividades se realizan en Crismhom?

- Las actividades son diversas:

  1. Revisión de vida a la luz del evangelio, donde contrastamos nuestras vidas con el mensaje de Jesús.
  2. Formación; al ser un grupo muy plural, intentamos formarnos en temas cristianos o sociales. Somos coscientes que sin una buena formación no podemos ser un buen testimonio
  3. Celebración de la eucaristía.
  4. Actos de militancia o de apoyo a diferentes causas en defensa de los derechos humanos.
  5. Testimonio con otros grupos cristianos y Lgtb.
  6. Elaborando documentación sobre homosexualidad y cristianismo.
  7.  

5.- ¿Contáis en Crismhom con gente preparada para llevar dichas actividades?

- Somos un grupo fundado hace un año, todavía somos pocos miembros, unos 18 socios y socias, y algunos simpatizantes. No nos preocupa el número, aunque es cierto que si queremos desarrollar las actividades y objetivos, no es tan importante el número como la implicación personal de los miembros. Todavía nos queda mucho por recorrer, pero la ilusión y corresponsabilidad de todas y todos en el proyecto es un requisito fundamental si lo queremos llevar a cabo.

Por otro lado, es una comunidad diversa en cuanto formación y vivencias; hay personas muy preparadas y formadas en diversos campos, pero lo importante es la capacidad de acoger, compartir y convivir de su miembros; aportando cada uno de ellas y ellos su granito de arena en la comunidad. Quizás todavía nos falta perder miedos y complejos en cuanto a la capacidad de cada uno, y lanzarnos todas y todos a participar desde nuestras posibilidades.

 

6.- ¿Cómo concilias tu fe y tu condición de homosexual?

- Jajajaja, en general como puedo y me dejan. En realidad ha sido un proceso largo de discernimiento, de dudas y sufrimiento. Hay dos experiencias fundamentales que me ayudaron a conciliar ambas realidades: por un lado la experiencia intima de encuentro con el Dios de la misericordia encarnado en Jesús de Nazaret, que lejos de culpabilizarme, potencio en mi la libertad de vivir mi realidad homosexual como querida y creada por Dios; y por otro la reflexión racional teológica y antropológica. Yo creo que ambas realidades, la fe y la razón, íntimamente unidas, me disponen a vivir ambas realidades de una forma unitaria; lo cual, no quiere decir, ni mucho menos, que no me plantee continuamente la coherencia entre fe y vida. Tanto en el homosexual como en el heterosexual, la fe debe manifestarse en la vida, y la vida debe leerse desde la fe.

 

7.- ¿Cómo se ve al cristianismo y a la Iglesia Católica dentro del mundo gay?

- En general con recelo, cuando no, con abierto enfrentamiento. Pero esto debe ser matizado:

- Respecto al Cristianismo, el mundo gay comparte la misma realidad de la sociedad en general. Los valores cristianos envuelven la realidad histórica de occidente, aunque hay un empeño actual de negar esta realidad. Ser cristiano no está de moda, quizás porque los mismos cristianos vendemos mal el mensaje de Jesús. No debemos olvidar que los valores de libertad, igualdad y fraternidad, que conforman los valores fundamentales de las democracias modernas, son valores genuinos del cristianismo. Aquí tenemos un puente magnifico para unir la lucha por los derechos humanos con la fe cristiana, y entre ellos los derechos del colectivo LGTB.

- Respecto a la Iglesia católica, la realidad es distinta. No debemos olvidar la dureza e incomprensión de la jerarquía católica ante la realidad homosexual. Esta falta de apertura y diálogo, provoca que los colectivos lgtb sientan rechazo y hostigamiento frente a la Iglesia. Quizás sea necesaria una labor de educación e información. No toda la iglesia comparte los supuestos de la jerarquía. La Iglesia es más grande , de hecho, hay comunidades cristianas que se sienten muy cercanas a nosotros en la defensa de los derechos humanos, y entre ellos, de los nuestros.

Desde estos planteamientos, es comprensible la doble marginación que como comunidad cristiana homosexual podemos vivir: la de la jerarquía de la Iglesia y la de algunos colectivos lgtb.

 

8.- ¿Qué labor quiere llevar dentro de la FELGT el colectivo Crismhom?

    - Fundamentalmente una labor de presencia y testimonio como homosexuales cristianos. Una labor militante, necesaria para continuar en la prosecución de los derechos que nos son negados. Una función de diálogo y propuesta con la Iglesia católica, pero también de denuncia si es oportuno. Dentro de la Felgt creemos que podemos ser un instrumento válido de asesoramiento en temas religiosos, pero también de acogida y ayuda para muchas personas que siguen viviendo la realidad homosexual cristiana como disociada.

 

9.- ¿Habéis tenido problemas por ser cristianos?

- Dentro de la Felgt no, es más, fuimos acogidos por unanimidad de sus miembros. Hemos encontrado apoyo logístico y humano. Los problemas surgen con personas concretas dentro de los colectivos, pero ello es normal debido fundamentalmente a dos causas: la postura intransigente de la jerarquía católica; y por otro lado, como no, a los prejuicios y falta de formación de algunas personas del colectivo lgtb.

 

10.- ¿Por qué abandonaron la Car de Cogam?

- Fue un proceso complejo, lleno de matices y muy meditado. Durante los dos años precedentes a nuestra marcha, muchos miembros de la Car experimentamos que el proyecto de la Car no respondía bien a nuestras inquietudes como homosexuales y cristianos. La Car tiene un proyecto interreligioso, valido y necesario, pero no nos daba identidad como grupo y causaba bastante falta de cohesión entre sus miembros. Decidimos que lo que nos unía era nuestra fe cristiana, y pronto descubrimos que esto nos daba una identidad y una vivencia de nuestra realidad homosexual  más eficaz.

Este proyecto de cristianos homosexuales no fue asumido por el último Congreso de Cogam, el cual, optó por una orientación interreligiosa. Nosotros vivimos este momento con tensión pero, también como una llamada a crear una nueva asociación, y así surgió Crismhom.

Nosotros nos fuimos porque no encontramos el espacio que necesitamos como homosexuales cristianos en Cogam.

 

11.- ¿Ha tenido algo que ver vuestro documento contra la campaña de apostasía del grupo de derechos humanos de Cogam?

- Pues es realidad no tengo una respuesta clara a esa pregunta, quizás sería una buena labor suya como periodista preguntárselo a ellos jejejejejee. Es evidente que aquel documento no gustó a muchos miembros de Cogam. Nosotros lo escribimos por coherencia con nuestro pensamiento y vivencia de fe, no para molestar ¿que sentido tiene que los cristianos estén a favor de la apostasía, es decir, renunciar a la fe en Dios?

Creo que la libertad de expresión y pensamiento es un requisito indispensable de cualquier colectivo. La uniformidad de pensamiento empobrece a cualquier grupo, produciendo estancamiento, cuando no la dictadura de la mayoría. Esta afirmación la hago pensando en nuestro propio colectivo, Crismhom. Me preocupa mucho que no sea respetada la libertad de expresión y la capacidad crítica de las personas.

 

12.- ¿Es cierto, que como cristianos, habéis celebrado valientemente eucaristías en el mismo epicentro de la campaña de apostasía?

- Nosotros hemos celebrado la eucaristía siempre, pues siempre celebramos lo que es importante en nuestras vidas, y la fe lo es. Nunca ocultamos nuestra fe, si eso le parece valiente, pues lo es. Pero le recuerdo que esto pertenece a la esencia de la Iglesia. Nunca los cristianos dejaron de celebrar la eucaristía desde los orígenes. Y le recuerdo que los primeros cristianos la celebraban en las catacumbas durante las persecuciones romanas arriesgando su vida por ello. Eso si era valiente. Lo nuestro simplemente era y es coherencia entre fe y vida.

 

13.- ¿Cuál es su relación actual con Cogam y con su presidenta?

- Nuestra relación con Cogam es cordial aunque no tengamos contacto frecuente. No debe olvidar que Cogam fue uno de los colectivos, junto con transexualia, que avalaron nuestra entrada en la Felgt. Además participamos en diferentes foros comunes, como son Redes cristianas o en el área de asuntos religiosos de la Felgt.

Respecto a la presidenta, Miriam Navas, nuestra relación es de aprecio y respeto mutuo, siempre contamos con su simpatía; y además mostró su apoyo público a nuestro proyecto cristiano en el Congreso de Cogam, jugándose su reelección como presidenta. Por tanto, agradecimiento y cariño.

 

14.- ¿Cómo colectivo os sentís algo apoyados por la Iglesia Católica?

- Oficialmente no; los documentos y discursos oficiales de la Iglesia Católica siguen siendo discriminatorios sobre nuestra realidad. Sin embargo, nos sentimos cercanos a otros grupos de la Iglesia que también luchan por los derechos humanos; como son Redes cristianas o comunidades cristianas parroquiales. También hemos sentido cerca el rostro amable de la Iglesia en las palabras y cercanía de sacerdotes que nos animan y acompañan.

 

15.- ¿Cómo preparáis las misas?¿Las misas las hacéis con pan o con obleas? ¿Os ajustáis a la liturgia de la Iglesia?

- Si hay algo maravilloso y único de la Iglesia es la unión que podemos experimentar los cristianos de todo el planeta al celebrar el misterio de nuestra fe. No existe ninguna otra institución que una a un español, con un australiano, un japonés, un senegalés o un argentino como la celebración de la eucaristía. No existe ninguna hora del día en que no este alguien rezando o celebrando la misa. Este es el gran misterio de la unidad de los cristianos.

La unidad no es equivalente a la uniformidad. La liturgia de la Iglesia garantiza esta unidad, pero permite la expresión y adaptación de ella a las comunidades para que esta celebración sea de la vida, y no de un mero ritual repetitivo. En este sentido, nos ajustamos a lo fundamental de la liturgia de la Iglesia, pero haciendo que la eucaristía tenga también gestos, símbolos y momentos de participación de la comunidad. Toda ella es la que celebra, aunque el sacerdote presida la celebración. De esta forma. si nos ajustamos a la liturgia de la Iglesia, celebrando los tiempos litúrgicos y siguiendo las lecturas y ritos tal y como lo dispone el misal.

Si me permite, también es necesario afirmar una reforma urgente de la liturgia de la Iglesia. Muchas de las palabras y gestos utilizados carecen de significación para el hombre actual. Es necesario realizar un trabajo de reforma litúrgica si queremos que diga algo a la vida de las personas.

En cuanto al uso del pan u oblea: Jesús en la última cena usó el pan y el vino, como símbolo de su cuerpo y sangre. ¿Por qué usar otro elemento material si pertenece a la originalidad y palabras del propio Jesús? Ahora bien. Jesús partió y repartió el pan, por eso somos partidarios de partir y repartir el pan, pues simboliza mejor el sentido comunitario de la entrega de Cristo. la oblea individual no refleja bien el sentido de comunidad.

2011-12-31 Balance del 2011

 

Esta carta hace un sencillo balance de la actividad de CRISMHOM durante el 2011 y habla de horizontes para el 2012.
 
Estimados hermanos y hermanas en la fe:
 
Todos los días se comienza y se acaba una nueva historia y, de estas pequeñas historias se hace nuestra vida. Hoy, por ser el día de fin de año de 2011 parece que tenemos una cierta inercia social y mediática a realizar un análisis de lo vivido en el Año y, establecer unos objetivos personales para el año entrante y, esta inercia la llevamos también a las organizaciones y asociaciones de las que formamos parte.
 
Crismhom está imbuida en una sociedad, la madrileña y la española, que vive de forma plena los paradigmas de la sociedad occidental, en la que las personas nos preocupamos más por lo material, por aferrarnos a lo que nos da seguridad, a satisfacer nuestro ego, que por dejar fluir el amor por nuestros corazones y de esta forma, llenarnos de soledad, la gran Calcuta de Occidente como muy bien decía la Beata Madre Teresa.
 
Como ya os comenté, al ser elegido presidente de la asociación en febrero de este año 2011, siento que Crismhom está llamado a ser un faro de la luz de Cristo, en esta sociedad que se apaga en valores y compromisos y, es el Señor el que nos da Luz para nuestros pasos y, es ahí por donde debemos caminar, movidos únicamente por la fuerza del espíritu en todos y cada uno de nuestros corazones.
 
El año 2011 ha sido prolijo en actividades en la asociación, se han puesto en marcha varias comisiones que han llevado a cabo su labor con gran amor y entrega, entre ellas la de acción social, la comisión de ocio y tiempo libre y, se han desarrollado nuevas actividades como el coro o el grupo de teatro que, sin lugar a dudas contribuyen a estrechar lazos de fraternidad y hermandad entre todos nosotros, al mismo tiempo que el resto de comisiones continuaban con su actividad como la de liturgia o la de ecumenismo.
 
Este dinamismo de la asociación es muestra de lo Vivo que está Crismhom y, de la gran importancia que tiene la labor de todos y cada uno de nosotros en su actividad, siendo la junta directiva la encargada de canalizar e impulsar esta actividad, desde un plano de hermandad e igualdad con el resto de miembros de Crismhom.
 
El año 2012 comienza lleno de retos de lo social y personal para cada uno de nosotros, pido a Abba Padre y a Jesucristo Hijo que a través del Espíritu Santo nos iluminen a todos y cada uno de nosotros en nuestro corazones y que, su Luz resplandezca en nuestros actos, nuestra coherencia y fidelidad para vivir nuestra fe y nuestras relaciones de fraternidad, de pareja y en general todas nuestras formas de relación en cada uno de los ámbitos de nuestras vidas.
 
Un abrazo fraterno y querido en el corazón de cada uno de nosotros.
Vuestro siempre,
 
Presidente de Crismhom

2011-07-23 Los fieles del Arco Iris

Este artículo escrito por Gerardo Elorriaga fue publicado por el periódico local "El Correo" de Bilbao y otros periódicos locales en toda España el 28 de junio de 2011. Da unas pinceladas del sentido y misión de nuestra asociación junto a testimonios de alguno de sus socios.

Martes, 05 de Julio de 2011 21:45


Cuarenta hombres asisten a una celebración en el corazón de Chueca, el barrio gay de Madrid. Es una noche de sábado más. Pero no, no gira ninguna bola de espejos sobre ellos ni se escucha música de baile. El conductor del evento recuerda que un día como ese, víspera de Pentecostés, hace cinco años, un puñado de fieles creó Crismhom, Cristianos y Cristianas de Madrid Homosexuales. Acto seguido lee la primera carta del apóstol San Pablo a los corintios. Entonces, eran cuatro o cinco. Actualmente, cuentan con 150 asiduos a sus oraciones ecuménicas, encuentros formativos y retiros espirituales.

El acto tiene lugar en un sótano y resulta inevitable imaginar la primitiva iglesia, aquella que se refugiaba en catacumbas para escapar de la hostilidad de los poderes establecidos. «¿Catacumbas?», sonríe Xavier F., presidente de la entidad. «Si se refiere a la oficial, sí, pero nosotros nos consideramos parte de la Iglesia como cuerpo místico, como comunidad de creyentes, de seguidores de Cristo. No estar reconocidos no nos condiciona. Nos sentimos muy orgullosos de ser unas personas normales, cristianas y gays».

La presencia central del crucifijo y la bandera del arco iris, emblema del colectivo homosexual, simbolizan esa doble condición, aparentemente contradictoria dada la hostilidad existente entre los estamentos eclesiásticos y la minoría. Aunque este colectivo no la vea «porque interpretamos la palabra de Cristo como un mensaje de libertad y apoyo a los oprimidos, siempre enfocado desde la caridad y el amor», aduce Xavier. Y resta dramatismo a su situación: «La gente cree que sufrimos más presión de la que padecemos en realidad».

En cualquier caso, en España no abundan los grupos como el suyo. Existe alguno en Canarias, Levante, Cataluña y Andalucía, pero se trata de pequeñas iniciativas. «No es fácil, el entorno social no lo propicia, se precisa ser muy maduro en tu fe y en tu aceptación sexual para dar el paso y pensar que este proyecto de vida es posible». El madrileño está formado mayoritariamente por católicos, aunque también lo frecuentan algunos luteranos o evangelistas. «No somos una iglesia ad hoc, somos una parte más, una porción olvidada del rebaño».

Su intención última es testimoniar que otra forma de hacer es posible en el seno de la institución eclesiástica. «En un mundo que busca seguridades de todo tipo, hemos decidido movernos en la inseguridad, demostrar que el mensaje cristiano comporta la liberación del ser humano», defiende el presidente. Recurre a la Historia para defender sus posiciones. «Hay muchas realidades en la Iglesia. San Francisco de Asís tuvo una revelación e intentó cambiar la estructura con mucho rechazo, y Santa Teresa peleó también desde dentro para demostrar que las mujeres eran capaces de crecer espiritualmente. Ellos también trabajaron desde la modestia y seguramente llegaron a pensar que su propósito era irrealizable, pero lo consiguieron. Si la presencia del Espíritu es fuerte se pueden cambiar las cosas».
Los participantes en la ceremonia oran, cantan y piden perdón por sus debilidades, manifiestan dudas o demandan esperanza para quienes sufren. Su edad oscila entre los 35 y 45 años, aunque también se ve a algún un estudiante universitario que comparte oración con personas cercanas a la jubilación. «No hay Iglesia tan diversa en la edad, tanto social como ideológicamente», coinciden sus integrantes.

La militancia femenina es escasa en Crismhom. La mayoría de sus miembros desempeñan profesiones liberales y evidencian una prolongada experiencia religiosa al haber tomado parte en comunidades de base. Los hay incluso que trabajan para la Iglesia. El celebrante finaliza el acto reclamando un espacio común para todos los que recalan en Chueca y quieren compartir su fe, independientemente de las circunstancias personales: «Un lugar donde quepan todos, heterosexuales y homosexuales, gays y lesbianas, transexuales y bisexuales, jóvenes y viejos, guapos y feos, con pluma o sin ella». Tampoco se olvidan de los más desprotegidos. Crismhom ofrece un servicio de acogida a marginados, como personas que hacen la calle o adolescentes especialmente vulnerables. Hoy, Día del Orgullo Gay, llevarán sus reivindicaciones a la calle. Aquí nos dan cuenta de su testimonio, pero, por evitar problemas, prefieren hacerlo sin revelar completamente su identidad.

 

«En el seminario me decían que callara y trabajara desde dentro»

Julio se formó como sacerdote, pero antes de ordenarse declaró su homosexualidad a los superiores del seminario. «Me dijeron que no resultaba lo más adecuado que diera el paso», recuerda. Eran los tiempos en que empezaban a aflorar los casos de pederastia que alentaron recelos contra los homosexuales, como si el fenómeno se tratara de un problema específico del colectivo. «Muchos compañeros, de la misma condición, defendían que no tenía que haberlo dicho para luego poder trabajar por la aceptación desde dentro. Comprendo esa actitud, pero mi conciencia me decía que un gay tiene la misma dignidad, recursos, equilibrios y desequilibrios que un 'hetero' para la vida célibe. Y yo, hasta entonces, la había mantenido con total entrega».

Intentó incorporarse al clero regular y fue descartado. Fue entonces cuando su proyecto de vida entre los 18 y los 30 años se vino abajo. «Supuso una gran frustración», recuerda. «Tuve dos opciones, rebelarme y abandonar la Iglesia o, desde la fe, plantearme que Dios me había dado unos talentos que me tenían que servir para quienes no poseen esa suerte».

Julio probó el sexo y luego contactó con otros creyentes que le ayudaron a encontrar su equilibrio personal. ¿Hace falta que la gente salga de armario y diga que es gay y, además, cristiano? «Sí, mucho, aunque es complicado. Las leyes te amparan y criticar está mal visto, pero otra cosa es la homofobia. Además, algunos trabajan para la Iglesia y, quizás, sufrirían repercusiones».


«En Chueca encontramos mucho cachondeo, pero faltaba Jesucristo»

Un sacerdote en Lourdes le aconsejó que encauzara su vida, que buscara una chica y formara la pertinente familia. «Fue milagroso porque me abrió los ojos, se lo tengo que agradecer», recuerda Pablo. Hasta entonces había cargado con su homosexualidad como si fuera un estigma, según propias palabras. «Me sentía diferente, inferior, cuando yo soy hijo de Dios como los demás y no se me puede discriminar. Aquellas palabras me hicieron recapacitar».

Pablo había vivido una doble vida, con un desarrollo emocional paralelo al de sus amigos, pero orientado a su propio sexo, salpicado por amores platónicos. A la vez, fomentaba una búsqueda espiritual en el seno de una comunidad de base. «Una vez alguien del grupo vino a mi casa y al ver la decoración me dijo: 'Pablo, ¿no serás maricón?'». No repitió la experiencia.

A través de internet, contactó con otros gays creyentes. Sus reuniones fueron el germen de Crismhom. La dueña del local donde se reúnen lo cedió por un alquiler simbólico. «En Chueca encontramos mucho cachondeo, pero faltaba Jesucristo y abrimos el centro. La gente empezó a venir, algunos para cotillear, otros por morbo, algunos pensando que encontrarían aquí individuos con más principios, y seguimos manteniendo la puerta abierta a todo el mundo».


Pablo convive con su pareja, también cristiano, y sigue participando en un grupo parroquial donde no ha confesado su condición sexual. «Sopeso y creo que es más positivo callar». Su posición frente a la postura oficial de la Iglesia es rotunda: «Nos tiene que pedir perdón y yo seguiré luchando para que se normalice y obtengamos el respeto de todos».


«Es como si tu propia madre te tratara mal, aunque no dejas de quererla»

A Jesús le dolían las declaraciones agresivas y dolorosas de la Iglesia en torno a la homosexualidad. «Como si tu propia madre te tratara mal, aunque no dejas de quererla», protesta. «No es nada evangélico rechazar a una persona por su orientación sexual». También reconoce que fueron sacerdotes quienes más le ayudaron para aceptarse, los que le animaron a seguir adelante con su vida y vencer el sentimiento de culpabilidad.


Ya se ha acostumbrado a luchar contracorriente en todos los planos. Se define como gay, católico romano y, baja la voz, de derechas. «¿Por ser homosexual tienes que ser ateo y de izquierdas?», se pregunta, aunque admite el acierto socialista de aprobar el matrimonio gay. También asegura que su pretensión es cambiar la Iglesia. «Para que sea más abierta, más comprensiva con nosotros, que somos hijos de Dios».

Él explica el éxito de Crismhom desde el respaldo más privilegiado. «Este remanso de paz, de bálsamo para las heridas, es obra de Dios, opus dei, él nos hace ver que es posible vivir con naturalidad la orientación sexual y crecer en la fe. Nosotros creemos en un Dios del amor».

 

«Mi salida del armario tuvo una audiencia de lujo»

Alberto conoció otra iglesia, abierta, lejana, nada menos que al otro lado del Atlántico. Este ingeniero tuvo sus primeros contactos con el cristianismo gay en un templo del barrio neoyorquino de Chelsea donde los homosexuales constituían la mitad de la parroquia. No obstante, su formación espiritual siempre se había canalizado en un grupo cercano a la Compañía de Jesús, al que regresó tras su vuelta a Madrid y donde acabó exponiendo abiertamente su condición. «No hubo reacciones adversas, mi salida del armario tuvo una audiencia de lujo».
Pero en la vida cotidiana las cosas no son tan fáciles. «No hablo de mis convicciones religiosas cuando las relaciones son superficiales para evitar el estereotipo». Su falta de pareja guarda relación con su identidad. «Si quiero compartir mi vida con alguien ha de participar también en esa fe porque si no es así, no va a entender mi comportamiento».