Celebraciones de la eucaristía católica

Comentario al Evangelio del domingo

2017

2017-10--22 "Jesús anuncia con palabras y signos la buena noticia del amor del Padre a todos los hombres"

Este domingo celebramos el Domund, la  Jornada Mundial de las Misiones 2017. Jesucristo es el primero y el más grande evangelizador (Pablo VI). Jesús anuncia con palabras y signos la buena noticia del amor del Padre  a todos los hombres con la fuerza del Espíritu Santo. La Iglesia continúa en la historia la misión de Jesús de Nazaret.
En una sociedad que ha eclipsado la realidad de Dios, la misión de la Iglesia se centra en el primer anuncio del Evangelio, de la persona de Jesucristo. Como nos dice para esta jornada el Papa Francisco “ A través del anuncio del Evangelio, Jesús se convierte de nuevo en contemporáneo nuestro, de modo que quienes lo acogen con fe y amor experimentan la fuerza transformadora de su Espíritu de Resucitado que fecunda lo humano y la creación, como la lluvia lo hace con la tierra”.
Todo cristiano por el bautismo está llamado a ser misionero, evangelizador. Se necesitan misioneros cristianos lgtb que proclamen el primer anuncio del Evangelio entre los hombres y mujeres lgtb indiferentes a Dios y alejados  de la Iglesia. Parafraseando el lema del Domund: SE VALIENTE  y atrévete a formarte y a ser el misionero en el colectivo lgtb. Te invitamos a que  participes en la comisión de evangelización de Crishmom que reflexiona, prepara, y realiza acciones de cara a la evangelización del colectivo lgtb.
(Padrre Ramon LLorente Garcia) 
 
Lectura del santo evangelio según san Mateo (22,15-21):

En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. 
Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no miras lo que la gente sea. Dinos, pues, qué opinas: ¿es licito pagar impuesto al César o no?» 
Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús: «Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto.» 
Le presentaron un denario. Él les preguntó: «¿De quién son esta cara y esta inscripción?» 
Le respondieron: «Del César.» 
Entonces les replicó: «Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.»

Palabra del Señor
 
 
 

2017-10--29 " Por encima de la ley está el amor que escucha, que acoge y se compromete."

En el judaísmo oficial había 613 preceptos, 248 positivos y 365 negativos. Esto significa que para ser buen judío había que dedicarse todo el día a cumplir normas y realizar ritos, prácticas externas con relación a la experiencia personal con Dios y con los demás hombres. Jesús les recuerda a los fariseos lo fundamental de la Ley: amar enteramente a Dios y al prójimo. Esta noche he transmitido el inmenso amor de Dios a un chico transexual que ha venido hablar conmigo después de la Eucaristía de Crishmom. Le he manifestado que es un hijo amado incondicionalmente por Dios y acogido con su identidad transexual por la Iglesia; me ha relatado su experiencia de crecimiento y aceptación personal en su proceso de reasignación de sexo. Le he animado a que continúe con este proceso si le hace feliz y le realiza como persona. Hay que  seguir luchando por la despatologizaciòn de la transexualidad.
Antes, en la Eucaristía, el amor se ha hecho compromiso con la incorporación como socio comprometido de Crismhom del primer joven que sale del grupo de jóvenes. Está llamado a ser un joven modélico cristiano para el resto de jóvenes de Crismhom.
Por último, a la entrada de la boca del metro para venir a mi casa tres jóvenes han dicho en alto la palabra “Padre”. Me he vuelto y  he estado hablando con ellos un rato. Eran tres jóvenes gays que esta noche iban al ambiente a buscar sexo. Les he interpelado para que en vez de sexo busquen una relación sana de pareja. Han manifestado las dificultades de encontrar pareja en el ambiente. Dos de ellos han manifestado ser cristianos. Les invitado a que pasen por el local de Crishmom otro día y hablemos más despacio. Es el amor hecho servicio, hecho anuncio evangelizador. Por encima de la ley está el amor que escucha, que acoge y se compromete .Doy gracias a Dios por la experiencia de estos tres encuentros con jóvenes gays en diferentes situaciones personales. Rezaré esta semana por todos ellos.
(Padre Ramon Llorente Garcia)
 
Lectura del santo evangelio según san Mateo (22,34-40):

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?» 
Él le dijo: «"Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser." Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas.»

Palabra del Señor

2017-11-05 "El discípulo es el que tiene modelo a Jesucristo: su enseñanza, su estilo de vida y su camino hacia la cruz."

El Evangelio de San Mateo es conocido como el evangelio de la iglesia porque recoge los problemas las necesidades y la vida de la comunidad cristiana. También es el Evangelio  que nos indica cómo ser discípulos. El discípulo es el que tiene modelo a Jesucristo: su enseñanza, su estilo de vida y su camino hacia la cruz. Los fariseos representan el antimodelo de ser discípulo: vivir de la apariencia, buscar la admiración y los primeros puestos o  pretender que nadie me quite mi sitio, mi silla o mi puesto.
Desgraciadamente el fariseísmo es una enfermedad del espíritu que afecta tanto a las personas como a las instituciones. Frente a ello, Jesús nos propone llevar la Palabra de Dios en el corazón sin presumir de llevar la etiqueta de buen cristiano; en  la comunidad no hemos de buscar solo relacionarlos y acoger a los más simpáticos, atractivos e influyentes  sino sentarnos y dedicar tiempo a los más tímidos, con peor apariencia y que están más solos. La comunidad cristiana de Crishmom debe visibilizar la fraternidad y la opción por los más pobres del colectivo LGTB.
(Padre Ramón Llorente Garcia)
 
Lectura del santo evangelio según san Mateo (23,1-12):

En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros. Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo. El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

Palabra del Señor

2017-10-01 "Muchos homosexuales y transexuales os precederán en el reino De Dios."

El evangelio denuncia el postureo, forma de vida con doblez de todos aquellos que dicen y no hacen justificándose con discursos y palabras sin plasmarse en obras.Jesús amonesta a aquellos que con muy buena educación defienden la ortodoxia y sin embargo no viven las exigencias de la fe.Por el contrario, felicita a quien es con palabras más bruscas y hechos desenfadados o menos ortodoxos llevan a término lo que Dios quiere de ellos. La consecuencia es clara: muchos homosexuales y transexuales os precederán en el reino De Dios.

(Padre Ramon Llorente Garcia)

Lectura del santo evangelio según san Mateo (21,28-32):

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: "Hijo, ve hoy a trabajar en la viña." Él le contestó: "No quiero." Pero después recapacitó y fue. Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: "Voy, señor." Pero no fue. ¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?» 
Contestaron: «El primero.» 
Jesús les dijo: «Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia, y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no recapacitasteis ni le creísteis.»

Palabra del Señor

 

2017-10-08 Sembradores y cosechadores en la viña del colectivo LGTB+H

Dios ha dado al hombre una viña que es la hermana tierra para que la cultive la cuide y la proteja. El cristiano ha sido llamado y enviado a transformar la tierra en el reino de Dios. En otoño el Señor viene a recoger los frutos de nuestra cosecha. Pedimos perdón al Señor porque a veces  hemos sido viñadores perezosos y no hemos trabajado suficientemente por la implantación del reino de Dios y sus valores en el colectivo lgtb. También te ofrecemos, Señor, los frutos evangelizadores que hemos cosechado a lo largo del curso pasado como asociación cristiana lgtb. Te pedimos, Señor, que nos capacites  y nos  muevas a estar más comprometidos en la evangelización del colectivo lgtb.

(Padre Ramon LLorente Garcia) 

Lectura del santo evangelio según san Mateo (21,33-43):

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: "Tendrán respeto a mi hijo." Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: "Éste es el heredero, venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia." Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?» 
Le contestaron: «Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos.» 
Y Jesús les dice: «¿No habéis leído nunca en la Escritura: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente?" Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos.»

Palabra del Señor

2017-10-15 "No dejen de andar alegres."

Hay dos aspectos que caracterizan el ministerio de Jesús de Nazaret: la participación en banquetes y su dedicación a sanar íntegramente a las personas. Desgraciadamente muchas veces hemos convertido el cristianismo en una religión donde se destaca el sufrimiento, el dolor, la tristeza, y la resignación. Como dice frequentemente el papa Francisco muchos cristianos andan con cara de funeral. El evangelio de este domingo nos invita a recuperar el sentido de gozo de sentirnos hijos e hijas de Dios, la alegría de vivir y transmitir la buena noticia de Jesús y el carácter festivo de nuestras celebraciones litúrgicas.
Hoy celebramos también la memoria de Santa Teresa de Jesús. Mujer animosa y entusiasta decía a sus monjas:”andar alegres sirviendo”. La verdadera santidad es alegría porque “ un santo triste es un triste santo”.
El colectivo lgtb ha sido y sigue siendo un colectivo perseguido, maltratado, y humillado. También es un colectivo que por su lucha militante ha ido consiguiendo el reconocimiento de sus derechos civiles. Esto tiene que ser motivo de felicitación y de alegría. Por el sufrimiento acumulado en muchas ocasiones el colectivo lgtb  cae en un victimismo dolorista. Por supuesto que hay que solidarizarse con el dolor de tantos hombres y mujeres que por su condición sexual han sido y son perseguidos y discriminados pero eso no debe llevarnos al pesimismo y a la tristeza.Frente a ello las personas lgtb deben vivir la alegría de su diversidad afectivo sexual y transmitir con gozo la riqueza existencial de su  condición sexual y la experiencia de sentirse amados por Dios y  miembros queridos de la Iglesia. Como resumen, unas palabras de la doctora de la Iglesia:” no dejen de andar alegres”.
(Padre Ramon Llorente Garcia)
 
Lectura del santo evangelio según san Mateo (22,1-14):

En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: "Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda." Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: "La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda." Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: "Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?" El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: "Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes." Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.»

Palabra del Señor

2017-10-24 "La Iglesia está llamada a convertirse actuando y mirando con los ojos de Dios."

Lectura del Santo Evangelio Según San Mateo (20,1-16)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: "Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido." Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: "¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?" Le respondieron: "Nadie nos ha contratado." Él les dijo: "Id también vosotros a mi viña." Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz: "Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros." Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: "Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno." Él replicó a uno de ellos: "Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?" Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos.»

Palabra del Señor

La lógica de Dios es diferente a la lógica humana. A Dios le impulsa la pura gratuidad mientras que a nosotros nos mueven los  esfuerzos y los méritos acumulados. Dios llama a trabajar en su reino a todos los hombres y mujeres sin distinción de raza, idioma, color, y condición afectivo sexual. Que hombres y mujeres lgtbi  sean llamados por Dios para trabajar en su viña y que reciban de Dios la misma valoración y recompensa que los heterosexuales sigue sorprendiendo y escandalizando a muchos cristianos. La Iglesia está llamada a convertirse actuando y mirando con los ojos de Dios.

(Padre Ramon Llorente Garcia)

2017-11-12 "Hace falta que los cristianos lgtb opten por una creciente vida espiritual y que llenen sus lámparas de la vivencia del Señor "

En una primera lectura, parece egoísta el comportamiento de las vírgenes sensatas porque parece que faltan a la caridad no queriendo compartir su aceite con las vírgenes descuidadas.Sin embargo la parábola no versa sobre la caridad sino sobre la sabiduría acumulada y el cultivo de la vida interior. Esto es un trabajo personal e íntimo que nadie puede hacer por otro. Es muy distinto pasan los días agotando la existencia a comprometerse a tener siempre la alcuza llena del aceite del amor experimentado por el Señor en la oración y en la entrega a los demás.En un mundo superficial e insensato, es bueno que los cristianos llenen sus alcuza de espiritualidad, de recogimiento y de amistad con Dios para que cuando llegue el Esposo estemos preparados para participar de su banquete.
Desgraciadamente en el colectivo LGTB hay excesivo postureo, cultivo de la imagen corporal y superficialidad. En muchos casos se identifica al colectivo con esta visión externa y parcial. Hace falta que los cristianos lgtb opten por una creciente vida espiritual y que llenen sus lámparas de la vivencia del Señor fraguada en la oración y en una vida desgastada por los demás.Sería una novedad y una gran aportación para la Iglesia  el que vaya tomando cuerpo entre los cristianos una auténtica y sana espiritualidad LGTB
(Padre Ramón Llorente Garcia) 
 
Lectura del santo evangelio según san Mateo (25,1-13):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Se parecerá el reino de los cielos a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: "¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!" Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas: "Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas." Pero las sensatas contestaron: "Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis." Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: "Señor, señor, ábrenos." Pero él respondió: "Os lo aseguro: no os conozco." Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora.»

Palabra del Señor

2017-11-19 "Los pobres no son un problema, sino un recurso al cual acudir para coger y vivir la esencia del Evangelio."

Celebramos este domingo la primera jornada mundial de los pobres instituida por el Papa Francisco. Esta jornada pretende que las comunidades cristianas se conviertan cada vez más y mejor en signo concreto del amor de Cristo por los últimos y por los necesitados.
Jesús amo y se dedicó a liberar a los pobres y marginados del yugo de la injusticia y la marginación. Uno de los primeros signos con los que la comunidad cristiana se presentó en la escena del mundo fue el servicio a los más pobres.A lo largo de la historia la Iglesia ha hecho grandes obras de asistencia, promoción y defensa de los más pobres. Hoy sigue siendo la única institución que está presente en todos los ámbitos de la pobreza y de la marginación en la sociedad.
Pero la acogida, el encuentro y la integración de los pobres no puede ser tarea de unos pocos o de algunas instituciones eclesiales como, por ejemplo, Caritas. Toda la iglesia, todas sus comunidades y todos y cada uno de los cristianos estamos llamados a conocer, implicarnos y apoyar a los pobres y marginados. Crishmom, como comunidad cristiana lgtb, está llamada a optar preferencialmente por las personas lgtb más pobres y marginadas. Opción que se convierte en ser voz de denuncia  profética de las personas lgtb más discriminadas y rechazados de la Iglesia, opción que lleva a acoger con ternura y misericordia a las personas lgtb heridas y expulsadas de la Iglesia. Opción que nos compromete a  invitar e integrar a las personas lgtb vulnerables y con menos recursos materiales y habilidades sociales en nuestra comunidad cristiana. Sirva como resumen estas palabras del Papa que pronuncia al final de su mensaje para esta jornada: los pobres no son un problema, sino un recurso al cual acudir para coger y vivir la esencia del Evangelio.
(Padre Ramón Llorente Garcia) 
 
Lectura del santo evangelio según san Mateo (25,14-30):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó. El que recibió cinco talentos fue en seguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar las cuentas con ellos. Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: "Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco." Su señor le dijo: "Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor." Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo: "Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos." Su señor le dijo: "Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor." Finalmente, se acercó el que había recibido un talento y dijo: "Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces, tuve miedo y fui a esconder mi talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo." El señor le respondió: "Eres un empleado negligente y holgazán. ¿Con que sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese empleado inútil echadle fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes."»

Palabra del Señor

2017-11-26 "Jesús es Rey y Juez Universal porque ha amado hasta dar la vida"

Con la fiesta de Jesucristo, Rey del Universo, la Iglesia finaliza el año litúrgico en el que ha recorrido los grandes misterios de la vida de Jesucristo.
Los hombres de todas las épocas han querido saber cuándo era el final de la historia y qué señales lo acompañaban. Para los cristianos este final de la historia ha empezado con Jesucristo. Él es Rey victorioso coronado de espinas, sentado en el trono de la cruz, arropado con el manto de la desnudez y  flanqueado con el séquito de dos ladrones. Jesús es Rey y Juez Universal porque ha amado hasta dar la vida alimentando a la multitud, calmando la sed con agua viva a la samaritana, curando a muchos enfermos y liberando a muchos encarcelados por el Maligno .Es el Juez que ha sido antes reo por defender, apostar e identificarse con los pobres y marginados.
Sus palabras en el juicio final son escandalosas porque dice que Dios está en el hambriento, en el sediento, en el enfermo, en  el extranjero y en el encarcelado y sin embargo las personas religiosas le ven solo en el templo y en la vida espiritual. Al final de la vida se examinará del amor al prójimo y no tanto de las horas dedicadas a la iglesia y  al cumplimento de normas.
cuánto tiempo dedico a conocer, a acompañar y a ayudar  a las personas lgtbi más pobres y marginados? Ya tenemos las preguntas del examen ahora nos toca a nosotros comprometerlos por la dignificación y el reconocimiento del colectivo Lgtbi.
(Padre Ramon Llorente Garcia) 
 
Lectura del santo evangelio según san Mateo (25,31-46)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas, de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: "Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme." Entonces los justos le contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?" Y el rey les dirá: "Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis." Y entonces dirá a los de su izquierda: "Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis. Entonces también éstos contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistirnos?" Y él replicará: "Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo." Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.»

Palabra del Señor
 
 
 

2017-12-03 "El Señor vendrá a nuestra vida"

Este domingo comienza el tiempo de Adviento. San Bernardo habla de tres Advientos: el histórico, que ya ocurrió con la encarnación del Hijo de Dios en la historia; el que cada uno y la humanidad entera espera como final de la historia terrena; el que puede acontecer en el presente, en cada momento, al percibir el paso del Señor en el ahora.
El Evangelio de hoy nos habla de esta tercera venida del Señor en la vida diaria. Para percibir la presencia de Jesucristo es necesario estar bien despiertos, estar atentos y vigilantes. Si estamos solos centrados en nuestras cosas, si andamos distraídos en los escaparates navideños y si bajamos la guardia de nuestra vida espiritual, el Señor vendrá a nuestra vida y no lo veremos. El Señor también viene en el hermano LGTBI que necesita ser escuchado, que reclama nuestro tiempo o precisa de una palabra de aliento. 
(Padre Ramón Llorente Garcia)

 

Lectura del santo Evangelio según San Marcos 13, 33-37.

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: —Mirad, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento. Es igual que un hombre que se fue de viaje, y dejó su casa y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara. 
Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer: no sea que venga  inesperadamente y os encuentre dormidos.  Lo que os digo a vosotros, lo digo a todos: ¡velad! 

 

2017-12-10 "Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos."

En este segundo domingo de Adviento el protagonista es Juan Bautista, el precursor del Mesías. Era un hombre con una gran autoridad moral por su humildad, austeridad de vida y su valentía profética.
Su función era preparar el corazón ante la inminente venida del Señor. Para ello era necesario dejar limpio y sin piedras la senda de la propia vida para que el Señor pueda aterrizar y circular por ella. Qué obstáculos y barreras ponemos a Dios para que no arraigue y transite por nuestra vida?
Juan Bautista invitaba a sus oyentes a la confesión de los pecados y a la conversión. Este tiempo de Adviento es un tiempo penitencial. Te sugiero que celebres el sacramento de la Reconciliación para que el Señor limpie de tropiezos tu camino vital y seas una autopista diáfana donde Él pueda circular.
Invito a las personas LGTBI  a que celebren este sacramento donde se sentirán amados profundamente por Dios en su condición afectivo sexual, recibirán el perdón de sus pecados , la acogida misericordiosa de la Iglesia y la gracia para crecer en la santidad. Tengo la seguridad que la mayoría de los sacerdotes acogerán y acompañarán con cariño y amor paternal a las personas LGTBI en el confesionario. Esto es lo que está pidiendo el papa Francisco a los confesores: que el confesionario no sea una sala de torturas sino un recinto del amor y misericordia de Dios para todos los penitentes.
(Padre Ramón Llorente Garcia) 
 

Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 1-8

 

Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.  Está escrito en el profeta Isaías: 

«Yo envío mi mensajero delante de ti  para que te prepare el camino. 
Una voz grita en el desierto: "Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos."»
Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados. Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados, y él los bautizaba en el jordán.
Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y proclamaba: –«Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias.
Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.»

2017-12-24 "Maria modelo de Iglesia inclusiva"

 
En este cuarto domingo de Adviento la protagonista es la Virgen María con el relato de la Anunciación del nacimiento del Hijo de Dios.
Ya a lo largo del Adviento hemos recordado la capital importancia de la madre del Salvador con dos fiestas marianas: el 8 de diciembre, con la fiesta de la Inmaculada Concepción de María y el 18 de este mes se ha hecho memoria de Santa María de la O y Virgen de la Buena Esperanza.
En el evangelio de San Lucas, Jesús es anunciado a su madre, la Virgen María, mientras que en San Mateo se le comunica al padre, San José. San Lucas, rompiendo los cánones de la época, da el protagonismo a la madre.
El texto si inicia con una introducción que presenta a los personajes y sus circunstancias. Lucas sigue  con una larga sección central estructurada en tres anuncios del ángel y  tres reacciones de María, indicando así una evolución en el proceso espiritual y de fe de María.


Tras el primer anuncio del ángel se produce en Maria una recepción interior(“se preguntaba”);tras una segunda intervención celeste, Maria responde con una objeción razonable(“cómo será eso?”) y, tras el anuncio de la intervención del Espíritu Santo, su aceptación y entrega confiada a los planes de Dios( “hágase en mí según tu palabra”).
María es modelo para todo cristiano LGTBI. Todo cristiano LGTBI, en una sociedad e Iglesia tradicionalmente homófobas, se ha preguntado por su condición afectiva sexual y se ha confrontado vitalmente con Dios. Le ha resultado difícil integrar su fe y su condición sexual viviendo la experiencia de la incomprensión, el rechazo y  la marginación.A pesar de todo, la mayoría, como Maria, han manifestado su fiat a Dios creyendo que Dios iba a revertir la  situación del colectivo  y personal a nivel social y eclesial y que la Iglesia irá descubriendo que las personas LGTBI son un sacramento de la presencia de Dios y un carisma para enriquecer a la Iglesia y el mundo.
El relato termina con una breve conclusión que indica la partida del ángel. El cristiano, tras el auxilio divino, debe recorrer solo y con sus propias fuerzas el camino de maduración de la fe.
!Gracias, María, madre de la nueva Alianza, por  proteger a todas las personas LGTBI y por ser modelo de Iglesia inclusiva!
                                                                             (Padre Ramón Llorente Garcia) 
 
 
Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,26-38):

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. 
El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» 
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. 
El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.» 
Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?» 
El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.» 
María contestó: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» 
Y la dejó el ángel.

Palabra del Señor

2017-17-12 "Estad siempre alegres, el Señor está cerca”

El tercer domingo de Adviento se llama domingo “de la alegría “ y señala el paso de la primera parte del Adviento, más austera y penitencial, o una segunda parte centrada en el gozo expectante de la venida del Salvador. El título de este domingo procede de las palabras que se escuchan al inicio de la Eucaristía:” Estad siempre alegres (Gaudete en latín) en el Señor, os lo repito, estad alegres. El Señor está cerca”(Filipenses 4,4-5).

En este domingo la felicidad y la alegría es fruto de la noticia de la llegada de Jesucristo, el Dios con nosotros. De este modo el Evangelio es la persona de Jesucristo y la feliz noticia de la irrupción de Dios en nuestra historia. En este tiempo navideño ponemos nuestra alegría en las vacaciones, fiestas y cenas navideñas, en el intercambio de regalos y en los reencuentros familiares. Esto es bueno y saludable, pero quizás olvidamos o no tenemos tan presente que nuestra alegría procede del nacimiento de Jesucristo que nos trae la salvación, que nos libera del pecado y nos hace crecer como personas. Cómo podemos celebrar estos días la alegría de la llegada de nuestro Mesías? A qué nos compromete?
En este domingo de Gaudete el color litúrgico es el rosa (paño del ambon y casulla).Por su significado y simbolismo este tercer domingo de Adviento podría ser el domingo LGTBI de la Iglesia Católica.El domingo en el que la Iglesia se dedicara a acoger, dar a conocer y ofrecer pistas de integración del colectivo LGTBI en el seno de las comunidades cristianas.
(Padre Ramón Llorente Garcia)
 
Lectura del santo evangelio según san Juan (1,6-8.19-28):

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. 
Y éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan, a que le preguntaran: «¿Tú quién eres?» 
Él confesó sin reservas: «Yo no soy el Mesías.» 
Le preguntaron: «¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?» 
El dijo: «No lo soy.» 
«¿Eres tú el Profeta?» 
Respondió: «No.» 
Y le dijeron: «¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?» 
Él contestó: «Yo soy la voz que grita en el desierto: "Allanad el camino del Señor", como dijo el profeta Isaías.»
Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: «Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?» 
Juan les respondió: «Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia.»
Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.

Palabra del Señor

2018

2018-01-28 "Ser liberados por el Señor significa tomar las riendas de nuestra vida"

Con este evangelio Jesús comienza su ministerio público acompañado de sus discípulos. Este evangelio es el inicio de la descripción de una jornada de Jesús de Nazaret. Este evangelio se divide en tres partes:
1.-La enseñanza de Jesús en la sinagoga de Cafarnaun y la reacción de la gente asombrada de su doctrina.
Frente a los maestros de la ley, Jesús enseña con autoridad. La palabra que se utiliza para hablar de la autoridad de Jesús es exousia, que  significa” de lo que uno es”. La autoridad  proviene de hacerlo desde lo que es uno realmente; hace referencia a la autenticidad. Jesús enseña con la autoridad de hacer lo que dice, es coherente porque une su fe y su vida. Frente a los escribas que se remiten a otros maestros, Jesús enseña con una autoridad propia. Jesús como el Hijo de Dios es la Palabra que ilumina a la persona, que le muestra la verdad y  que le conduce a Dios.
2.-El encuentro de Jesús con el hombre con un espíritu inmundo. Es la parte central y más importante de este evangelio. Jesús da órdenes con autoridad, el decir, hace que obedezca el espíritu inmundo y que salga del hombre poseído. La Palabra de Jesús libera integralmente a la persona , transforma a la persona sanándola desde lo más profundo de su ser, arrancando de raíz todo el mal que la atenazaba.


El espíritu del mundo sabe quién es Jesús, el Santo de Dios.Es la presentación pública de los dos polos: Dios y el demonio. Que el demonio reconozca a Dios es quererse poner a su altura, manifestar su indignación por querer ser extirpado del hombre y dejar claro la tensión entre ambos. Con Jesús ha llegado la soberanía definitiva de Dios y eso pone muy nervioso al Maligno. Lo fundamental de este texto es el comienzo de la victoria de Dios sobre el mal.
3.-La reacción de los presentes ante la curación del hombre con espíritu inmundo y la fama de Jesús que se extiende por Galilea.
La reacción de la gente es de estupor, esto es, ven y observan el poder de Dios sobre el mal y lo que implica ser sanado con el dedo de Dios . Ser liberados por el Señor significa tomar las riendas de nuestra vida, crecer personal y espiritualmente, y comprometernos con la implantación del Reino de Dios. Frente a esto, en muchas ocasiones preferimos el victimismo, el no ser sanados para vivir de la queja, con parálisis y centrados en nosotros mismos.
Que experiencia tengo de ser liberado y sanado por la Palabra de Jesús en mi condición LGTBI? Prefiero el victimismo o vivir mi condición LGTBI en un proceso de crecimiento personal pidiendo  al Señor sanar las heridas de mi condición afectivo-sexual?
(P.Ramòn Llorente Garcia) 
 
Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,21-28):

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos entraron en Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad.
Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar: «¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.»
Jesús lo increpó: «Cállate y sal de él.»
El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió. Todos se preguntaron estupefactos: «¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen.»
Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

Palabra del Señor
 

2018-02-11 "Las personas LGTBI son vasijas bien hechas por las manos del Alfarero Divino"

El evangelio nos describe la primera actividad de Jesús en Galilea que es la curación de un leproso. La lepra era considerada como uno de los peores males que uno podía sufrir. El leproso era como un muerto viviente, tenía que vivir apartado de la ciudad y era considerado impuro, por lo que nadie podía encontrarse con él; el que se encontraba y tocaba a un leproso se convertía en una persona impura. La curación de un leproso era comparada con la resurrección de un muerto. Además de la lepra ritual, es decir, aquella que hacía que el leproso fuera  tenido por impuro, estaba la lepra moral, que consistía en que se creía  que el leproso había cometido un pecado grave y por eso Dios le había castigado con esta enfermedad. El leproso era un pecador público y estaba estigmatizado.
Desgraciadamente hoy los hombres y mujeres lgtbi siguen siendo tratados en algunos sectores de la sociedad y de la Iglesia como leprosos sociales, como seres impuros, pecadores y enfermos. Lo más grave es la interiorización de esta apreciación negativa que hacen algunos sectores sociales y eclesiales en personas Lgtbi cristianas que lleva a la culpabilización y al autorechazo, a que se consideren ellas mismas leprosos morales.
Lo primero que hay que manifestar es que las personas Lgtbi como creadas por amor a imagen y semejanza de Dios, no están enfermas, son personas muy sanas y dignas en su identidad afectivo sexual; son vasijas bien hechas por las manos del Alfarero Divino.
Jesús, rompiendo las reglas rituales religiosas, acoge, toca y acompaña a los leprosos sociales de su época. Jesús sigue reconociendo, acogiendo, mostrando su amor e invitando al discipulado a hombres y mujeres Lgtbi, aún leprosos invisibles en la Iglesia. Además las personas lgtbi son invitadas, como hace el evangelista San Marcos con el leproso, a ser pregoneros del Evangelio en todas las partes especialmente en medio de su colectivo.
Lo segundo que quiero remarcar es pedir perdón de parte de la Iglesia por las actitudes y manifestaciones eclesiales que han atentado y atentan contra la dignidad de las personas lgtbi y que les causa tanto dolor y sufrimiento. Pedir perdón porque incomprensiblemente algunas diócesis española siguen promoviendo terapias reparadoras a las personas lgtbi con la iniciativa y apoyo de sus obispos.
Lo tercero es felicitar y alentar a las personas lgtbi que luchan y trabajan por la normalización y el reconocimiento de los derechos y la dignidad de las personas lgtbi en la sociedad y sobre todo en la Iglesia. Aunque se va despacio, ya se van viendo frutos de su trabajo en la Iglesia. El encuentro hace unos días de Crishmom con delegados de  la Vicaria de Pastoral  Social  e Innovación de la diócesis de Madrid y la visita y acogida en ese encuentro por parte de Don Carlos Osoro, arzobispo de Madrid es un paso esperanzador e ilusionante. Quiero dar las gracias especialmente al Vicario Episcopal, don José Luis Segovia por su implicación personal en la defensa y reconocimiento eclesial del colectivo lgtbi y por la iniciativa de este encuentro, su cálida acogida y sus palabras de apoyo y aliento.
Las personas lgtbi son personas  sanas y buenas  por su identidad afectivo sexual. Los leprosos y “malos” son aquellos que siguen culpabilizando y estigmatizando al colectivo lgtbi. Espero que ya en esta próxima Cuaresma, abriéndose al Espíritu Santo cambien de actitud, se curen pronto y se conviertan de “leprosos” en misioneros de la  diversidad afectivo sexual dentro y fuera de la Iglesia. Esperemos que den los primeros frutos en Pascua.
(Padre Ramón Llorente Garcia) 
 
Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,40-45):

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: «Si quieres, puedes limpiarme.»
Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Quiero: queda limpio.» 
La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio.
Él lo despidió, encargándole severamente: «No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés.»
Pero, cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo, se quedaba fuera, en descampado; y aun así acudían a él de todas partes.

Palabra del Señor
 

2018-03-11 "Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna."

El hombre en muchas ocasiones vive la experiencia del exilio, es decir de alejarse voluntariamente de Dios. Cuando el hombre vive apartado de Dios experimenta la tiniebla, la ausencia del amor, la frialdad y el desamparo. En estas circunstancias el hombre siente nostalgia del amor de Dios y descubre la necesidad de volver a encontrar la luz que le guíe al Señor.
Y, cuál es la luz que ilumina al hombre el camino de regreso a Dios? Qué llama calienta el corazón del hombre para sentir el amor misericordioso y el perdón de Dios? La luz es mirar y contemplar a Jesús Crucificado. Con estas palabras hoy el evangelio nos lo dice:”Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna”.
La Cruz es el signo máximo del exilio del amor de los hombres hacia Dios, el lugar donde el odio y la oscuridad se han aliado para matar al Inocente, al Hijo de Dios; el sitio donde se ha querido alejar y expulsar a Dios. Y a la vez la cruz es el sitio donde el amor de Dios se manifiesta en toda su plenitud perdonando de corazón a sus enemigos y ofreciendo la vida eterna a toda la humanidad. En la cruz el perdón y el amor gratuito de Dios es la Luz que nos hace volver hacia Él.
Invito a todo hombre y mujer Lgtbi que mire y contemple a Jesús crucificado y en Él descubrirá el amor desbordante de Dios, su perdón incondicional y su poder sanador que cambia la vida de la persona.Atrévete a mirar a Jesús crucificado y, a pesar de tener el rostro desfigurado, dolorido y ensangrentado, su mirada te atrae porque está llena de ternura, amor y perdón. Su mirada hace que te dé un vuelco el corazón, te sientas sanado, perdonado y descubras nuevamente la necesidad de volver tus ojos a Dios y de emprender el camino de regreso a la casa del Padre.El Crucificado te hará sentir la presencia transformadora  del Espíritu para ser el hombre y la mujer nuevos que Dios quiere de ti. Te sugiero que esta semana dediques un rato a mirar una estampa del Crucificado, un crucifijo y te dejes mirar por El. También estos días puede ser una ocasión para rezar el viacrucis y pedir por todas las personas Lgtbi que viven la experiencia de la cruz de la incomprensión, rechazo, discriminación, tortura y muerte.
(Padre Ramón Llorente Garcia)
 
Lectura del santo evangelio según san Juan (3,14-21):

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: «Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios. El juicio consiste en esto: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra perversamente detesta la luz y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras. En cambio, el que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.»

Palabra del Señor

2018-04-02 "Los cristianos Lgtbi como discípulos de Jesús están llamados a ser instrumentos de sanación "

El evangelio nos describe una jornada de la vida pública de Jesús en tres escenas:
1.-La curación de la suegra de Pedro. El escenario ha cambiado ya no es la sinagoga sino la casa, lugar profano. Allí también se va a manifestar la soberanía de Dios a través de la sanación de la suegra de Pedro. Que la mujer estuviera postrada en la cama con fiebre significa que estaba grave. Jesús en un gesto típico, la toma de la mano y la levanta. Con este signo Jesús manifiesta que la soberanía de Dios manifestada en la curación de la mujer se produce también en el ámbito profano, en la vida cotidiana. La mujer inmediatamente se pone a servirles. Es la característica propia y fundamental de discípulo: el servicio gratuito y callado.
2.-Un sumario de la actividad de Jesús centrado en sanaciones.  Al anochecer cuando la ley del sábado ya se había terminado y estaba permitido desplazarse, llevan a Jesús a todos los enfermos para que lossane. En esta escena se pasa de la curación individual a otras curaciones en masa.Jesús hace presente el reino de Dios a través de la liberación integral de la persona, incluida su sanación. Es la irrupción de la soberanía de Dios que va venciendo al mal ya en este mundo. Aparece aquí el misterio del enfermo no sanado. Aunque le llevaron todos los enfermos, Jesús curo a muchos pero no a todos. Es el misterio desgarrador de la enfermedad que no es sanada y que tiene que afrontarse desde el abandono y la confianza total en Dios.
3.-El encuentro de Jesús con sus discípulos, su oración matinal y la salida a Galilea. Aparece por primera vez la falta de comprensión de sus discípulos a las palabras de Jesús de que debe anunciar el Evangelio a otras regiones de Galilea mientras que los discípulos quieren retenerle en Cafarnaun. Los discípulos quieren marcar la agenda de Jesús, también los demonios quieren adelantar la identidad de Jesús. En ambos casos es querer atrapar a Jesús, es querer marcarle el camino. Ésa es la gran tentación del discípulo: no dejar que sea el maestro el que marque el camino sino que el discípulo quiere marcar el itinerario y el tiempo del maestro. Jesús siempre va por delante marcando el camino y la hora de su glorificación y reacciona con dureza cuando Pedro quiere trazar su camino. “Apártate de mí  Satanas”, le contesta a Pedro cuando no desea que Jesús afronte la cruz.
Galilea es el escenario de la predicación de Jesús confirmada con signos, en este caso, con curaciones físicas. También vemos en este episodio como Jesús de noche sale para orar en un lugar solitario. Por tanto en Jesús se unen estas tres dimensiones: la oración, la predicación y la misión. Todo discípulo, como Jesús, está llamado a orar para saber la voluntad de Dios sobre él, predicar el Evangelio con palabras y obras y realizar los mismos signos de sanación que hizo el Señor.
Los cristianos Lgtbi como discípulos de Jesús están llamados, desde la experiencia de ser sanados interiormente, a servir a los demás de manera gratuita y en gestos cotidianos. También son invitados a ser pescadores de hombres, es decir, siendo instrumentos de sanación de todas las heridas afectivo sexuales de sus hermanos del colectivo.
Y Jesús llama a los cristianos lgtbi  a que no se encierren en sus pequeñas comunidades cristianas Lgtbi sino que salgan fuera, a la Galilea de los gentiles, y allí anuncien el Evangelio con palabras y con signos.
(Padre Ramón Llorente Garcia) 
 

Lectura del santo evangelio según san Marcos 1,29-39

En aquel tiempo, al salir Jesús y sus discípulos de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar.

Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron. "Todo el mundo te busca." Él les respondió: "Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido." Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios.

Palabra del Señor 

2018-04-03 "Dios habita en ti y te hace ser lugar de encuentro de Dios para otras personas"

En el evangelio Jesús critica el abuso en la utilización del templo con fines mercantilistas. Hay una crítica de la fe por parte de Jesús cuando se establece una relación comercial con Dios. Esto sucede cuando se pone una vela, se hace un sacrificio, se visita un lugar santo, se hace una pequeña ofrenda, con la condición de que Dios me otorgue el favor , me quite la dificultad, me sane de la enfermedad y me libere de las cruces de la vida. Si me lo concede soy feliz, pero si el Señor no me da lo que le pido, me enfado con él, dejo de rezar e incluso puedo plantearme dejar de creer en El.
En el texto de San Juan también se diferencia templo de santuario. Templo es el edificio material y el santuario es símbolo del acontecimiento de la muerte de Jesús y de su resurrección. El cuerpo de Jesús, primero muerto y luego resucitado de entre los muertos es el verdadero templo, la casa de oración para todos los pueblos.
San Pablo nos recuerda también que somos templo de Dios y que le Espíritu Santo habita en nosotros. Cada persona es un templo del Espíritu Santo. Como hombre o mujer lgtbi, eres consciente que eres templo del Espíritu Santo, que Dios habita en ti y que te hace ser lugar de encuentro  de Dios para otras personas? Es un gran regalo de Dios, por el que hay que darle gracias. Y a la vez es una gran responsabilidad: Dios quiere que a través de nuestro templo, que es toda nuestra persona, los demás se encuentren y oren con El.
Cómo está tu persona como templo espiritual? Hago de mi templo un lugar de mercadeo con Dios? Cómo puedo crecer para que todo mi ser incluido mi cuerpo sea templo del Espíritu Santo?Es mi templo personal un lugar dedicado a la oración, alabanza de Dios, lugar de acogida y de caridad con el prójimo?
Ven, Espíritu Santo y haz de todo mi ser, también de mi corporalidad, un templo dedicado a Dios y santuario de  amor hacia los demás!
(Padre Ramóm Llorente Garcia)
 

Lectura del santo evangelio según san Juan 2,13-25

Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo: "Quitad esto de aquí; no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre." Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: "El celo de tu casa me devora." Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron: "¿Qué signos nos muestras para obrar así?" Jesús contestó: "Destruid este templo, y en tres días lo levantaré." Los judíos replicaron: "Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?" Pero hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.
Mientras estaba en Jerusalén por las fiestas de Pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo los signos que hacía; pero Jesús no se confiaba con ellos, porque los conocía a todos y no necesitaba el testimonio de nadie sobre un hombre, porque él sabía lo que hay dentro de cada hombre.

Palabra del Señor 

2018-07-01 "El Bautismo del Señor"

Celebramos este domingo la fiesta del bautismo de Jesús. En el evangelio de San Marcos el bautismo de Jesús es la pieza central de su prólogo teológico enmarcado entre el anuncio de Juan el Bautista y las tentaciones en el desierto. El bautismo de Jesús tiene tres escenas:
La primera escena es el hecho de que Jesús sea bautizado por Juan en el Jordán. Aquel que no cometió pecado se puso en la fila de los pecadores y se deja tratar como pecador para cargar sobre sus hombros el peso de la culpa de la humanidad, también de la culpa de cada uno de los hombres y, por tanto,  de cada una de nuestras culpas . Como señaló un poco más adelante Juan Bautista a sus discípulos :  “Ese es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.”También  el bautismo fue por parte de Jesús un gesto de humildad, su deseo de asumir plenamente la condición humana.Jesús también asumió y dignificó la condición LGTBI y, como consecuencia,le llama a cada persona LGTBI a su realización personal teniendo a Jesús como modelo de ser persona.
La segunda escena es la venida del Espíritu Santo sobre Jesús. Jesús es ungido no con óleo  como los reyes y sumos sacerdotes de Israel sino que es ungido con Espíritu Santo. Jesucristo viene a bautizar con Espíritu Santo para dar vida abundante, plena, eterna; vida que libera, sana y resucita; vida que invita a cada hombre a llevar a cabo el proyecto que Dios había diseñado sobre él.Bautizada en el Espíritu, toda persona LGTBI está llamada a desarrollar el proyecto que Dios ha pensado sobre él desde su condición afectiva y sexual.Todo bautizado LGTBI obtiene como don divino un sello espiritual indeleble que le marca interiormente para siempre como perteneciente a Jesucristo y como miembro vivo de su Iglesia.
En la tercera escena el Padre declara que Jesús, el Mesías, es su Hijo amado y manifiesta a la Humanidad la comunión perfecta que le une al Hijo. La obediencia del Hijo a la voluntad del Padre a lo largo de toda su vida  es la expresión de amor tan grande que le une al Padre. En el bautismo toda persona LGTBI es reconocida como hijo amado del Padre. El seguimiento  a Jesucristo de toda persona LGTBI  es la  mejor respuesta filial a la llamada amorosa al Padre. El Padre te dice a ti personalmente:” Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco “, es decir ,” estoy orgulloso de que seas mi hijo amado y se lo quiero decir a todo el mundo”.
(Padre Ramón Llorente Garcia) 

Evangelio según san Marcos (1,7-11)

En aquel tiempo, proclamaba Juan: «Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.» Por entonces llegó Jesús desde Nazaret de Galilea a que Juan lo bautizara en el Jordán. Apenas salió del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar hacia él como una paloma. Se oyó una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto.»         Palabra del Señor

 

2018-14-01 "El discípulo LGTBI está llamado a ser apóstol en la diversidad afectivo-sexual."

En el Evangelio según San Juan tras el prólogo inicial se describe una semana de la actividad de Jesús.El evangelio de este domingo nos narra el tercer día de la semana centrado en el comienzo del discipulado con Jesús. El evangelio tiene tres partes:
1.La presentación de Juan a Jesús y la transición de los discípulos de Juan a Jesús: Juan  presenta a Jesús como el Cordero de Dios inmolado en la cruz que Victorioso de pie abre el libro de la vida como nos recuerda el Apocalipsis:”Eres digno de recibir el libro y romper sus sellos porque has sido degollado y con tu sangre has adquirido para Dios hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación y los has constituido en reino para nuestro Dios y en sacerdotes que reinará sobre la tierra” (5,9). Juan indica a sus discípulos que sigan a Jesús, que no es el Mesías Poderoso y Espectacular sino  el Cordero degollado y sufriente.
2. El encuentro y diálogo de Jesús con los discípulos de Juan:El discípulo es aquel que escucha la palabra de Dios y busca la luz de la verdad, el agua viva, la felicidad plena.El discípulo es el que tiene actitud de  querer aprender continuamente, de estar dispuesto a cambiar de actitud, de abrir nuevos horizontes, de buscar caminos de compromiso y de evangelización.  El discípulo es aquel que cada día se deja enseñar por Jesús.Dejando a Juan, los discípulos siguen a Jesús, que es el Camino, la Verdad y la Vida (cf. Juan 14,6). Jesús ante la búsqueda de los discípulos y la pregunta de dónde vive les invita a entrar en su intimidad, formar parte de su familia e iniciarse en la escuela del discipulado de Jesús: “venid y veréis”. Estás dispuesto a entrar en el discipulado de Jesús, conocerle personalmente,profundizar en la fe, implicarte más en el proyecto de Jesús  y formar parte del grupo de discípulos ? Se necesitan discípulos LGTBI que opten por entrar en el discipulado de Jesús, que vivan su estilo de vida, que conozcan su mensaje y que se vayan pareciendo cada vez más al mismo Jesús. 
El discípulo también es el que permanece con Jesús.  El discípulo permanece unido a su palabra, en su amor y a la propia persona de Jesús:” permaneced unidos a mí, como yo lo estoy a vosotros. El que permanece unido a mí, como yo lo estoy unido a él, produce mucho fruto”(Juan 15,5).
3. Andres lleva a Simón donde Jesús: El discípulo que ha entrado en un proceso de discipulado y conoce más profundamente a Jesús se convierte a su vez en apóstol. Andrés es un discípulo misionero que lleva a Pedro a conocer a Jesús para que se convierta a su vez, a través del discipulado,  en discípulo misionero. El discípulo LGTBI está llamado a ser apóstol  en la diversidad afectivo-sexual. Simón  es llamado a una misión especial: ser piedra (Pedro)de la iglesia.  El discípulo LGTBI  debe estar bien formado y debe ser la piedra que señale y conduzca a las personas LGTBI a la Iglesia.
(Padre Ramòn Llorente Garcia)
 
Lectura del santo evangelio según san Juan (1,35-42):

En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: «Éste es el Cordero de Dios.» 
Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. 
Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: «¿Qué buscáis?» 
Ellos le contestaron: «Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?» 
Él les dijo: «Venid y lo veréis.» 
Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice: «Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo).»
Y lo llevó a Jesús. 
Jesús se le quedó mirando y le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro).»

Palabra del Señor

2018-18-02 "Jesús tentado en el desierto"

El evangelio del primer domingo de cuaresma tiene dos partes: la tentación de Jesús en el desierto y el comienzo de la predicación de Jesús en Galilea. Me voy a fijar solo en la primera parte: la tentación en el desierto.
Jesús ha recibido en el bautismo el Espíritu que ahora le empuja al desierto, lugar de duras pruebas, de tentación de Satanäs, y a la vez ,lugar del encuentro con Dios. Jesús estuvo 40 días en el desierto evocando los 40 años de Israel por el desierto hasta entrar en la tierra prometida. Cuarenta años era el tiempo de una generación en la época de Jesús. Esto significa que Jesús fue tentado por el Maligno a lo largo de toda su vida. Antes de iniciar su ministerio público, Jesús es tentado por el Demonio en su función mesiánica.  
En el Evangelio según San Marcos el desierto es una reconstrucción del paraíso original. Jesús es acompañado y vive en armonía con las fieras salvajes. Los ángeles le sirven y le administran alimentos. En este contexto Jesús, como Adán, es tentado por Satanas.
Jesús fue tentado a que actuara como Mesías con el poder de Hijo de Dios, es decir, en su naturaleza divina sin desarrollar su condición humana. Si como Dios, Jesús podía saciar el hambre de la humanidad, si con hechos super espectaculares podía mostrarse como Dios y la gente al verlos  se le rendirá y se postrará a sus pies, para que iba a perder el tiempo eligiendo a unos discípulos instruyéndoles poco a poco, haciendo pequeños signos que podían ser mal interpretados y para que se iba a enfrentar a las autoridades judías que podían acabar con Él sin demostrar claramente quién era. 
Nosotros en el paraíso de nuestra vida somos también tentados. El  Demonio nos dice que somos un objeto más de la creación, que no somos sujetos interlocutores de Dios , que no somos creados por amor y llamados a un proyecto especial. Dios nos creó y se ha olvidado de nosotros. Dios mira  impasible el sufrimiento humano. Por eso Satanas dice al hombre que viva la existencia como una pieza más del engranaje de la creación y, como consecuencia, le invita a que no se complique la vida sacando lo mejor de sí. Le dice: disfruta, consume, mira solo para ti, se competitivo. sube pisando al de al lado, no intentes cambiar el mundo, se insensible al dolor y necesidades ajenas, cultiva tu cuerpo y mente para tu satisfacción personal, y exprime tu vida aquí y ahora al máximo porque no hay nada más; cuando mueras a lo sumo, serás una pieza reemplazada por otra. Es la versión postmoderna del“ carpe diem”.
Jesús venció la tentación y encarnó la figura de Mesías que, sin dejar de ser Dios, asumiendo  las dificultades limitaciones ,contrariedades y sufrimientos de la condición humana.
Esto le llevó a ser un mesías sufriente, crucificado. Pero justamente Jesús, el Verbo de Dios, que asumió la condición humana hasta sus últimas consecuencias incluida la muerte en cruz, no salvó desde dentro de nuestra propia naturaleza humana. Por ello San Marcos le considera a Jesús como nuevo Adán que ha superado la tentación y nos abre el tiempo escatologico que describe Isaías con la paz mesiánica de la armonía de animales enfrentados y que en este evangelio se describe con la convivencia de Jesús con las fieras salvajes. 
Porque Jesús venció la tentación y nos ha salvado, nos da la seguridad de que podemos con Él vencer la tentación, que somos también hijos de Dios, un Tu con el que Dios se relaciona de igual a igual,que estamos llamados q ser cocreadores y colaboradores de su Reino y que respondemos a un proyecto que tiene como meta el cielo nuevo y la tierra nueva donde habite la paz y la justicia.
La versión original de Horacio “carpe diem” no es vivir el presente olvidando el futuro sino vivir sacando lo mejor de uno mismo para ofrecerlo a los demás. Vive el carpe diem poniendo todos tus talentos al servicio del Reino de Dios Así responderás al plan de Dios venciendo la tentación de una vida plana y sin horizonte.
Cuáles son los mayores tentaciones  que tienes como persona lgtbi?  Cómo te influye el carpe diem del ambiente lgtbi?Cómo puedes vencer estas tentaciones sacando lo mejor de ti mismo para ser partícipe de la construcción del Reino de Dios?
(Padre Ramóm Llorente Garcia) 
 
Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,12-15):

En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían. Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. 
Decía: «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.»

Palabra del Señor
 
 
 

2018-21-01 "Eres consciente de que el “aquí y ahora” es el tiempo que se te ofrece para optar por Jesucristo?"

Con el evangelio de hoy comienza la misión de Jesús en Galilea, que ocupa toda la primera parte del Evangelio según San Marcos. El evangelista empieza narrando que Juan Bautista ha sido encarcelado, para que no se olvide que también Jesús será encarcelado, sufrirá calamidades y tormentos, y será ajusticiado por la salvación de todos los hombres.
El texto tiene dos partes: una, la primera proclamación de Jesús. En esta primera parte hay cuatro afirmaciones fundamentales: 
1.-Ha llegado el momento clave de la historia, con Jesús irrumpe el momento definitivo de la revelación de Dios. Se nos pide que descubramos que hoy es el tiempo culminante de nuestra vida.  Es el momento oportuno para decidir y optar por la persona de Jesús y su proyecto.Eres consciente de que el “aquí y ahora” es el tiempo que se te ofrece para optar por Jesucristo?
2.-Está cerca el Reino  de Dios. Con Juan el Bautista se termina el tiempo de la promesa, el tiempo de los profetas que anuncian la llegada del reino de Dios. Con Jesús llega el reino de Dios; en Jesús ,Dios reina en la vida humana y en nuestra historia. Creer en Jesús significa aceptar que Dios reine en nuestra vida y luchar por la implantación del reino de Dios en el mundo. Pero el reino de Dios es un don de Dios, por eso todos los días en el padrenuestro repetimos: venga a nosotros tu reino. Dejas que Dios reine y gobierne tu vida? Das gracias a Dios porque te ofrece participar de su reino y te invita a construirlo con el?
3.-Convertíos. La experiencia de ser hijo amado partícipe del reino del Padre debe llevarte a la conversión, es decir, al cambio de actitudes,  el modo de pensar y actuar; apostar por unas opciones, fijar unas prioridades y desarrollar unos compromisos. Solo el que ha experimentado el amor De Dios y el que ha sentido la misericordia de Dios, siente la necesidad de convertirse. Sientes la necesidad de la relación personal y amorosa con Dios que te lleve a transformar tu vida, a crecer como persona y a ser colaborador en la construcción de su Reino?
4.-Creed en el Evangelio. El que opta por la persona de Jesucristo, el que deja que Dios reine en su vida y descubre como Dios la va transformando, experimenta la alegría de creer en el Evangelio, la buena noticia de Dios.Es el Evangelio, la Palabra de Dios, la fuente de tu alegría?
Después de que Jesús anuncia el contenido de su mensaje evangélico, llama a un grupo de discípulos para formarles y para que sean también los mensajeros del Evangelio. Es la segunda parte del Evangelio de hoy. Aquí llama a dos pares de hermanos, para  que dejándolo todo, vaya detrás de Él , esto es, vivan con él y le sigan incondicionalmente. Les mantiene el oficio, pero con diferentes destinatarios: ser pescadores de hombres utilizando  las habilidades y  los talentos que han recibido como pescadores. Jesús cuando llama a  alguien le hace fructificar sus talentos al servicio de la evangelización. Jesús saca lo mejor de cada persona, le hace ser más. La persona LGTBI que cree en Jesús y sigue su llamada descubre que el Señor le capacita para que desarrolle todos los talentos y  las habilidades como persona LGTBI y para que los use para  la evangelización del mundo LGTBI. Es motivo de acción de gracias al Padre que Jesús llame y potencie por el Espíritu Santo el carisma de ser LGTBI.
                                                                                        (Padre Ramón Llorente Garcia) 
 
Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,21-28):

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos entraron en Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad.
Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar: «¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.»
Jesús lo increpó: «Cállate y sal de él.»
El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió. Todos se preguntaron estupefactos: «¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen.»
Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

Palabra del Señor
 

2018-28-02 " Este es mi Hijo amado; escuchadlo".

Este domingo el evangelio nos narra la experiencia de la transfiguración de Jesús delante de sus discípulos más íntimos. Van camino de Jerusalén donde  tendrá lugar la pasión y muerte de Jesús y su Resurrección de los muertos.  Y Jesús quiere fortalecer la fe de sus discípulos para afrontar la experiencia dura de la persecución y muerte que con mucha probabilidad le pasara a Él y al círculo más cercanos de discípulos.
Con la transfiguración Jesús les muestra su origen divino y el Padre  lo ratifica con una invitación a escuchar el anuncio de la pasión del Hijo y creer las palabras que Jesús les dice. Aquí escuchar es sinónimo de creer y poner la confianza en El.
Pero, qué tienen que escuchar y creer los discípulos de Jesús?  Tienen que creer, fiarse y acompañar a Jesús en su camino de cruz que les ha anunciado antes de subir a Jerusalén. Jesús les anuncia su pasión y muerte y su deseo de que le acompañen, a lo que ellos se resiste. El Padre les pide a los discípulos que confíen en el Hijo y que le sigan incondicionalmente en el camino hacia su destino trágico. Ya no se pueden apoyar en sus signos, sus milagros, sus curaciones y palabras de vida. Ahora tienen que seguir al Cordero degollado, al que no usa su poder para librarse de la Cruz, al que casi no abrió la boca ni se resistió. Es seguir a un Crucificado y ser crucificados con El. Y seguir a un fracasado y poner solamente la esperanza en la promesa de un Dios fiel que no fallará.
Has tenido experiencias de transfiguración en tu vida relacionadas con tu afectividad lgtbi?
Estás dispuesto acompañar a Jesús hacia Jerusalén con una posibilidad de sufrir su mismo destino de muerte con la esperanza de que Dios es fiel y te resucitará con el?
Que el Señor nos fortalezca con experiencias de su presencia luminosa en nuestra vida para que nos ayude a asumir las cruces de cada día.
Que el Señor nos fortalezca la fe para estar dispuestos a subir detrás de Él a Jerusalén con nuestras cruces con la única seguridad de fiarnos totalmente de su palabra que nos promete resucitar con Él. 
(Padre Ramón Llorente Garcia)
 

Lectura del santo evangelio según san Marcos (9,2-10):

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús.
Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.»
Estaban asustados, y no sabía lo que decía.
Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube: «Este es mi Hijo amado; escuchadlo.»
De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos.
Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: «No contéis a nadie lo que habéis visto, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.»
Esto se les quedó grabado, y discutían qué querría decir aquello de «resucitar de entre los muertos».

Palabra del Señor

2019

2019-01-01 “María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón”

La liturgia del día de hoy, octava de la Natividad y comienzo del año, está dedicada a la maternidad de María, día que coincide, según el evangelio, con la circuncisión y la imposición del nombre de Jesús. Lucas es el evangelista que más destaca los gestos y actitudes de la Virgen María. En Belén y en el encuentro de los pastores con Jesús, María guardó y meditó aquella experiencia sencilla y profunda. María es la oyente de la Palabra. Siempre a la escucha de la Palabra, poniéndose a disposición del plan de Dios en su vida. María es la que escucha a Dios en los acontecimientos de la vida. Y María también es la oferente de la Palabra.En la circuncisión del Niño y al ponerle el nombre Jesús (Dios salva), María se desprende y ofrece a su hijo para la humanidad. Los hombres, al igual que hace más de dos mil años, siguen necesitando de Cristo. Pero pocos le reciben y le aceptan, porque se olvidan de la actitud que enseñan María y los pastores. 

El Evangelio nos dice que los pastores, después de escuchar el mensaje del ángel, “fueron a toda prisa”. Y es precisamente esto lo que necesitamos: ponernos en marcha. Para encontrar a Jesús hay que decidirse a dejar los “rebaños” del egoísmo, de la comodidad, la indiferencia, la insolidaridad; pues no existe un Jesús a nuestra medida, sino el único que encontraron los pastorcillos: “un niño envuelto en pañales recostado en un pesebre”. Para llegar a ver a Jesús hace falta ser humildes, porque el pesebre está en el suelo y exige inclinarse. María nos enseña que para llegar a Cristo hace falta también la oración. Ella “guardaba todas las cosas y las meditaba en su corazón”.

Desde todos los rincones de la tierra, los creyentes elevan hoy, Jornada por la Paz, la oración para pedir al Señor el don de la paz y la capacidad de llevarla a cada lugar. En este primer día del año, oremos todos para que caminemos con más firmeza por las sendas de la justicia y de la paz. Y comencemos en casa. Paz en casa, entre nosotros. Se comienza en casa y luego se sigue adelante, a toda la humanidad. Pero debemos comenzar con las personas próximas. La paz, en efecto, requiere la fuerza de la mansedumbre, la fuerza no violenta de la verdad y el amor. Comencemos el año como María, con paz, con disposición hacia Dios, con oración. Feliz año 2019.

Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Evangelio según san Lucas (2,16-21)
En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo hacia Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño.
Todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores. María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
Y se volvieron los pastores dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.
Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

 

2019-01-06 “Los magos, al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría”

Solemnidad de la Epifania del Señor 

Epifanía quiere decir manifestación de Dios en derredor. Qué emoción nos provoca ver a los niños cuando contemplan la cabalgata de Reyes. Este día es un día de regalos e ilusión, lo cual está muy bien; pero esta fiesta, ante todo, tiene otro significado. “Hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo”, dicen los magos, personajes en busca de Dios. La conducta de los magos, esto es, divisar la estrella y ponerse en camino, fue todo uno. Los magos no dudaron en seguir la estrella, porque su fe era sólida, firme; no titubearon frente a la fatiga del largo viaje, porque su corazón era generoso. Son los que vienen de lejos y buscan, preguntan y se asombran. La visión de un niño pobre los sorprende, pero una vez que se han asombrado, la alegría cambia sus vidas y ya no regresan por el mismo camino.

 

Epifanía quiere decir también reconocimiento y adoración a Jesús por todos los pueblos, que desde ahora se unen en un solo Pueblo de Dios, la Iglesia. Jesús ha venido no sólo para la salvación de Israel, sino para la de todos los hombres de cualquier raza o nación y condición, porque todos son hijos de Dios.

 

El camino de la Epifanía, descubrir el amor y manifestarlo, se muestra ahora como el camino verdadero. Epifanía es descubrir toda la bondad y la belleza de Dios donde no lo esperábamos: en la intemperie y el suelo del pesebre, en lo pequeño, y tocados por una nueva luz que alumbra esta vulnerabilidad, humildad y pobreza, llevar a Dios a los demás por un camino nuevo, un camino que ha de ser necesariamente de alegría, porque hemos visto a Dios.

                                                                     

                                                                     Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Evangelio según san Mateo (2,1-12)    

Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: «¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo.»  Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y todo Jerusalén con él; convocó a los  sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el  Mesías. Ellos le contestaron: «En Belén de Judea, porque está escrito en el profeta: "Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judá, pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel."»  Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: «Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo.»  Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que  habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus  cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido en sueños un oráculo para que no volvieran a Herodes, se  marcharon a su tierra por otro camino. 

2019-01-12 “Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego”

EL BAUTISMO DEL SEÑOR.

Cerramos el tiempo de Navidad celebrando el Bautismo del Señor.

La página del Evangelio presenta a Jesús siendo bautizado por Juan en el río Jordán. Después de los relatos de la infancia y como preparación a la actividad pública de Jesús, con el bautismo del Señor, san Lucas narra los acontecimientos que se refieren al inicio de la actividad de Jesús propiamente dicha.

Antes de la aparición de Jesús, acudían gentes de toda la región a recibir el bautismo de Juan. De esta manera, escuchaban su predicación y, tras someterse a este rito de purificación, se disponían a acoger el Reino de Dios, que estaba a punto de llegar.

Antes, Juan era quien preparaba a todos para recibir con el bautismo de conversión el perdón de Dios. Pero ahora, el centro de la historia es Jesús, es Él quien da comienzo al tiempo de salvación que se prolongará en el tiempo de la Iglesia. El primer acto de la vida pública de Jesús consiste en una inmersión, mediante la cual nos muestra que ha venido a sumergirse en nuestra realidad para hacernos participar de la suya. No sólo se encarna en medio de nosotros; nace y crece, como cualquiera de nosotros; y sin tener pecado alguno, quiso ser contado entre los pecadores. Lo que Jesús estaba haciendo era anticipar con su bautismo de penitencia, la misericordia que más adelante ejercería con los pecadores y preparando el momento del final de su vida con su muerte en la cruz. El sentido del bautismo de Cristo va más allá de la solidaridad con el hombre, dañado por el mal. Con esta acción, el Señor revelará, ante todo, que ha sido enviado por Dios para salvar al mundo. Así pues, al salir Jesús del agua «se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios descendía». Una voz de los cielos decía: «Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco». Estamos, pues, ante una nueva manifestación de Cristo, la de la dignidad de Jesús, ungido por el Espíritu.

El bautismo de Jesús que nosotros recibimos implica un cambio en el propio modo de ver las relaciones con Dios. Cambiar de vida significa practicar la fraternidad y la justicia según las enseñanzas de los profetas. Nosotros estamos llamados en virtud de nuestro bautismo, de fuego y Espíritu Santo como el del Señor, a continuar la misión de Jesús en el mundo actual.

Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Lectura del santo Evangelio según san Lucas (Lc 3, 15-16 . 21-22)

En aquel tiempo, el pueblo estaba expectante y todos se preguntaban si Juan no sería el Mesías; Juan dijo a todos: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego»En un bautismo de todo el pueblo, Jesús también se bautizó. Y mientras oraba, se abrió el cielo, bajó el Espíritu Santo sobre él en forma de paloma; y vino una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto».

 

2019-01-20 “Haced lo que Él os diga”

Segundo domingo del T.O. 

Después de la adoración de los magos en Belén y de su bautismo en el río Jordán, el evangelio de san Juan nos sitúa ante la tercera epifanía o manifestación pública del poder de Jesús, con la prodigiosa conversión del agua en vino. 

Las bodas de Caná son la manifestación del amor esponsal de Dios con su pueblo, simbolizado en el vino de la Alianza. Y por Cristo se lleva a cabo el vino nuevo de la Nueva Alianza.

Pero con este escenario de la Nueva Alianza, y junto con Jesús, contemplamos a su madre María y su sensibilidad para descubrir las necesidades de los invitados, y su libertad de corazón para actuar, aunque “aún no ha llegado su hora”. María nos hace reflexionar acerca de las posibilidades de nuestras tinajas y esperar lo que Jesús puede transformar en ellas si se le deja actuar. Una transformación siempre posible cuando acogemos las palabras de Jesús sobre el agua rutinaria de nuestras vidas y le esperamos con asombro. Cuando Jesús ofrece el mejor vino, quiere decir que su mensaje es una fiesta, y a nosotros nos pide no retenerlo sino repartirlo, hacernos solidarios con las necesidades de los hombres y mujeres de nuestro tiempo y reconocerles partícipes de esta fiesta.

Las bodas de Caná es el lugar donde María acompañará a su hijo en el inicio de su vida pública y donde nosotros aprendemos de ella. María nos indica una mirada transformadora sobre el potencial que esconde cada persona y nos invita a hacer lo que Jesús nos dice, pues sabe por experiencia que Dios da en abundancia, que Jesús da siempre más. El signo del mesianismo de Jesús es la abundancia de bienes y, por consiguiente, de gracia. Este evangelio nos demuestra que el reino de Jesús ha comenzado y que éstos son sus signos poderosos. ¿Ellos nos bastan para creer en Jesús como lo hicieron los discípulos?

Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

Evangelio según Juan (Jn 2, 1-11) 

Al tercer día se celebró una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús se encontraba allí. También habían sido invitados a la boda Jesús y sus discípulos. Cuando el vino se acabó, la madre de Jesús le dijo: —Ya no tienen vino. —Mujer, ¿eso qué tiene que ver conmigo? —respondió Jesús—.  Todavía no ha llegado mi hora. Su madre dijo a los sirvientes:  —Haced lo que Él os diga. Había allí seis tinajas de piedra, de las que usan los judíos en sus ceremonias de purificación. En cada una cabían unos cien litros. Jesús dijo a los sirvientes:  -Llenad de agua las tinajas. Y los sirvientes las llenaron hasta el borde.—Ahora sacad un poco y llevadlo al mayordomo—les dijo Jesús. Así lo hicieron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde había salido, aunque sí lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua. Entonces el mayordomo llamó aparte al novio y le dijo: —Todos sirven primero el mejor vino y, cuando los invitados ya han bebido mucho, entonces sirven el más barato; pero tú has guardado el mejor vino hasta ahora. Ésta es la primera de sus señales, la hizo Jesús en Caná de Galilea. Así reveló su gloria, y sus discípulos creyeron en él.

 

2019-01-27 “Hoy se ha cumplido esta Escritura”

TERCER DOMINGO DEL T.O.

Lucas nos introduce hoy su evangelio corroborando la solidez y veracidad de la enseñanza recibida por Teófilo y con la finalidad de confirmar a sus lectores en la fe.

Después de la manifestación del poder de Jesús en su bautismo y en las bodas de Caná, el inicio de su vida pública nos presenta a Jesús en Galilea con la escena de la sinagoga de Nazaret. El discurso de Jesús nos dice que Él es el Mesías esperado para anunciar la Buena Noticia.

El anuncio de la Buena Noticia impregnará todo el evangelio lucano. La Buena Noticia es la visita que Dios hace al pueblo. Y la Buena Noticia a los pobres hay que entenderla en paralelo a devolver la libertad a los cautivos, restablecer la vista a los ciegos, poner en libertad a los oprimidos y predicar un año de gracia.

El año de gracia del Señor evoca el  anuncio del Jubileo (Lev 25, 8-22) previsto cada 49 años, con el perdón de las deudas, la devolución de propiedades y la liberación de esclavos. Por ello el evangelio de Lucas es el evangelio social por antonomasia. Sin embargo, habría que entenderlo como el cumplimiento definitivo de la voluntad de Dios, esto es, la salvación por el perdón de los pecados.

Antes de comenzar a narrar la actividad de Jesús, Lucas quiere dejar muy claro a sus lectores cuál es la pasión que impulsa al Profeta de Galilea y cuál es la meta de toda su actuación. La frase “hoy se ha cumplido” se refiere a la presencia de Jesús, pero la evocación sirve para hacerla vital en la Iglesia en el momento presente.

Las palabras de Jesús comunican liberación, esperanza, luz y gracia a los pobres y cautivos. El Espíritu de Dios está en Jesús orientando toda su vida hacia los más necesitados y oprimidos, para restablecer su dignidad de hijos queridos por Dios. Los cristianos deben seguir el Espíritu de Dios que empuja a Jesús, pues seguirlo es precisamente caminar en su misma dirección. Esta es la orientación que Dios, encarnado en Jesús, quiere imprimir a la historia humana. ¿Estamos caminando en la misma dirección que Jesús? ¿Hemos iniciado el año deseando que sea un año diferente, un “año de gracia”, en que seamos conscientes qué cosas hay que liberar dentro y fuera de nosotros?

 

Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Del santo Evangelio según san Lucas (Lc 1, 1-4. 4, 14-21)
Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra, me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh ilustre Teófilo, para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido (…) Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor. Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por todos. Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de sábado entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres, a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos, a predicar el año de gracia del Señor. Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír. 

2019-02-10 “Por tu palabra, echaré las redes”

Este evangelio del episodio de la barca con el resultado de la pesca milagrosa nos abre a comprender la vocación de Simón Pedro y de los primeros discípulos. En los relatos anteriores, sólo Jesús anunciaba la Buena Nueva del Reino. Ahora otras personas van siendo llamadas e implicadas en la misión, pero una misión que no es obra de los hombres, sino de Dios, porque es Dios quien tiene la iniciativa.

Simón Pedro es el ejemplo del discípulo que necesita fiarse. Tras su desconfianza primero por la pesca frustrada y, después, tras confiar en la Palabra de Jesús que le indica echar las redes, siente la experiencia de la limitación propia y conciencia de su debilidad ante la misión: "¡Aléjate de mí, Señor, que soy un hombre pecador!".

Confiando en la Palabra del Señor. Simón Pedro experimenta que la Palabra de Jesús es la Palabra de Dios. Aquellos pescadores sintieron la experiencia de la fuerza de Dios, cobraron valor y confianza en Jesús. Simón Pedro y sus compañeros sintieron miedo y desconfianza y, al mismo tiempo, se sintieron poderosamente atraídos por su persona.

Dios es un misterio fascinante: da miedo y, al mismo tiempo, atrae. Pero Jesús aleja el miedo: "¡No tengas miedo!" Llama a Simón Pedro y le compromete en la misión, mandando que sea pescador de hombres. Tras confirmar a Simón Pedro en su vocación, "¡serás pescador de hombres!", los demás discípulos, "dejándolo todo, le siguieron".

Bogar mar adentro y echar las redes son dos acciones que recogen lo nuclear de la vocación cristiana, esto es, lo que ocurre en lo hondo del corazón, conversión, y lo que se despliega hacia los otros y con los otros, misión.

Ninguno de nosotros ha tenido la experiencia de ser directamente llamado por Dios, como Pedro, Juan, Santiago… desde la cercanía de su presencia. Nosotros lo seguimos desde la fe. Pero Dios se ha valido de otras voces y señales para llamarnos. La invitación que hace el Señor a Simón Pedro de echar las redes es la invitación que hoy nos hace a sus seguidores. Es la invitación a que miremos si en nuestra vida cristiana estamos confiando o por el contrario nuestros planes pueden más que los de Dios.

 

Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Del Evangelio según Lucas (Lc 5,1-11)

En aquel tiempo, estaba Jesús a la orilla del lago Genesaret y la gente se agolpaba a su alrededor para oír la palabra de Dios, cuando él vio dos barcas que estaban a la orilla del lago. Los pescadores habían bajado de ellas y estaban lavando las redes. Subiendo a una de las barcas, que era de Simón, le rogó que se alejara un poco de tierra; y, sentándose, enseñaba desde la barca a la muchedumbre.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.» Simón le respondió: «Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada; pero, por tu palabra, echaré las redes.» Y, haciéndolo así, pescaron gran cantidad de peces, de modo que las redes amenazaban romperse. Hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que vinieran en su ayuda. Vinieron, pues, y llenaron tanto las dos barcas que casi se hundían.
Al verlo, Simón Pedro cayó a las rodillas de Jesús, diciendo: «Aléjate de mí, Señor, que soy un hombre pecador.» Pues el asombro se había apoderado de él y de cuantos con él estaban, a causa de los peces que habían pescado. Y lo mismo de Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: «No temas. Desde ahora serás pescador de hombres.» Llevaron a tierra las barcas y, dejándolo todo, le siguieron.

 

2019-02-17 “Dichosos los pobres; ¡ay de vosotros, los ricos!”

SEXTO DOMINGO DEL T.O.

El evangelio nos presenta el relato según san Lucas de las bienaventuranzas, que podemos afirmar es la predicación más conocida de Jesús, cuyo paralelo es el relato del capítulo quinto de san Mateo.

Las bienaventuranzas describen las circunstancias en que se encuentran los seguidores de Jesús: son pobres, están hambrientos, lloran, son odiados y perseguidos por causa de Jesús. Frente a esta situación, Jesús propone un nuevo decálogo de la nueva Alianza,  las bienaventuranzas son una invitación a un nuevo estilo de vida cristiano. No son meros valores de solidaridad, es un nuevo programa, exigente y gozoso a la vez, que de ninguna manera inculca la “resignación” a los necesitados y oprimidos, o la inactividad frente al desorden y la injusticia.

Todo lo contrario, con sus antagonismos, san Lucas alerta y llama a la conversión. No se puede hablar de pobres ni de pobres de espíritu sin una tensión real hacia el desprendimiento. Y es que la pobreza crea más actitud de generosidad, menor confianza en sí mismo y en los propios recursos, y por consiguiente mayor confianza en Dios. Tampoco Jesús propone un tipo de organización social, pero sienta las bases y señala las pautas de toda verdadera fraternidad, rechazando el apego desordenado a la riqueza, la seguridad de los satisfechos, y las estructuras de injusticia.

Las bienaventuranzas son una paradoja, porque invierten los criterios del mundo apenas se ven las cosas desde la escala de valores de Dios, que es distinta de la de los hombres. Precisamente los que según los criterios del mundo son considerados pobres, hambrientos, afligidos y odiados por causa de Jesús, son los realmente dichosos, bendecidos, y pueden alegrarse, no obstante todos sus sufrimientos, porque las bienaventuranzas son promesas en las que resplandece la nueva imagen del mundo y del hombre que Jesús encarna superando las limitaciones de la naturaleza humana y de las estructuras sociales y temporales.

La novedad que Jesús quiere construir viene de la experiencia que tiene de Dios, Padre lleno de ternura que acoge a todos con todas sus situaciones de pobreza, de hambre, de aflicción y de persecución. Dimensiones que el mismo Jesús pobre, sufrido, odiado y perseguido, completó en su vida, y que se nos ofrecen como camino de humanización y de felicidad.

 

Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Del Evangelio según san Lucas (Lc 6, 17. 20-26)

En aquel tiempo, bajó Jesús del monte con los Doce y se detuvo en un paraje llano; había un gran número de discípulos suyos y gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y Sidón (…) Y él, alzando los ojos hacia sus discípulos, dijo: “Dichosos los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios.
Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque seréis saciados. Dichosos los que lloráis ahora, porque reiréis. Dichosos seréis cuando los hombres os odien, cuando os excluyan, os insulten y proscriban vuestro nombre como infame por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Pues de ese modo trataban vuestros padres a los profetas.

Pero ¡ay de vosotros los ricos, porque ya tenéis vuestro consuelo! ¡Ay de vosotros los que estáis saciados, porque tendréis hambre! ¡Ay de los que ahora reís, porque haréis duelo y llorareis! ¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros!  Eso es lo que hacían vuestros padres con los falsos profetas”.

 

2019-02-24 “Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo”

El Evangelio de este domingo, continuación del relato de las bienaventuranzas, nos enfrenta con un reto que parece imposible. Imposible para nosotros, pero no para Dios: Amad a vuestros enemigos. Se nos vienen a la memoria santos que sí lo han logrado: por ejemplo, los mártires mueren con palabras de perdón en sus labios. En el Evangelio, Cristo enseña y demuestra lo que es posible para Dios: el amor continuo y universal, que ni admite fronteras (pues, si amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis?), ni se reserva preferencias de personas o propiedades de objetos (a quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames), ni espera la recompensa de su acción (y si prestáis sólo cuando esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis?).

El argumento fundamental para esta actitud viene de Dios. Nuestros “enemigos” son también hijos de Dios y dignos de respeto y amor.

El trasfondo del mensaje del Evangelio es que el hombre se hace imagen de Dios cuando ama y cuando se compadece de los que son también imagen e hijos de Dios. Jesús nos enseña cómo ser imagen de Dios: siendo compasivos y misericordiosos.

El camino que propone Jesús no es un camino fácil o convencional. Pero tampoco es imposible, porque él lo pudo realizar, y nosotros deberíamos imitarlo, porque como seguidores de Jesús no podemos tener los mismos criterios que predominan en el mundo.

A pesar de la dureza de este Evangelio, hay una promesa de recompensa, grande y desproporcionada a la generosidad empeñada. Porque el amor no se pierde en la nada.

Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Evangelio según san Lucas 6, 27-38

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: 
—«A los que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian. Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, déjale también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. 
Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien sólo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores lo hacen. 
Y si prestáis sólo cuando esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo. ¡No! Amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; tendréis un gran premio y seréis hijos del Altísimo, que es bueno con los malvados y desagradecidos. 
Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida que uséis, la usarán con vosotros.» 

 

2019-03-02 “Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra”

CUARTO DOMINGO DEL T.O

Continuando la escena en la sinagoga de Nazaret, el evangelista Lucas recoge la reacción a las palabras de Jesús cuando viene a cumplir la profecía de Isaías al proclamarse como el Mesías. Por un lado, los presentes se admiran, pero después cambia su ánimo. No aceptan que Jesús sea el Mesías anunciado por Isaías. Quedan escandalizados porque Jesús habla de una buena noticia de acogida y liberación también para los gentiles.

Para ayudar a la comunidad a que supere el escándalo, Jesús recuerda las dos historias de Elías y de Eliseo. Elías fue enviado a la viuda de Sarepta(1 Re 17,7-16). Eliseo fue enviado a ocuparse del leproso extranjero de Siria (2 Reyes 5, 1-15). Ambas historias sirven para poner de manifiesto el prejuicio religioso y regionalista de la gente de Nazaret. El evangelista quiere mostrar que la apertura hacia los gentiles viene de Jesús, y que la salvación es para todos. Y a pesar de que Jesús se proclama Mesías, finalmente parece que no aceptan su propuesta, porque era uno de los suyos, no era el caudillo político que esperaba Israel.

¿Por qué les cuesta reconocer a Jesús como Hijo de Dios a pesar de los prodigios que venía obrando desde el inicio de su vida pública?

Aunque toda su vida y obras se habían vuelto transparentes, Jesús era demasiado humano y normal, un hombre como los demás, tan cercano a ellos que sus paisanos no pueden darle crédito. Jesús no es profeta en su propia tierra.

Jesús nos descubre que Dios actúa y salva, imprevisiblemente, y a través de aquellos que no esperaríamos, incluso extranjeros y distintos, simplemente por pura gracia divina. Es normal que nos cueste reconocer a Dios en las cosas y personas. Pero Jesús nos enseña una manera diferente de mirar no atada a la costumbre ni enturbiada de prejuicios.

Aceptemos que Dios pueda manifestarse en las cosas cotidianas y en las que ocurren de forma excepcional; valoremos y amemos a los cercanos, a los prójimos, y también a los lejanos, los de fuera de nuestro entorno, y llevemos a reflexión si estamos dispuestos a acoger, tolerar y aceptar.

 

Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Evangelio según san Lucas (Lc 4, 21-30)

 

En aquel tiempo, comenzó Jesús a decir en la sinagoga: "Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír." Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios. Y decían: "¿No es éste el hijo de José?" Y Jesús les dijo: "Sin duda me recitaréis aquel refrán: "Médico, cúrate a ti mismo"; haz también aquí en tu tierra lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún." Y añadió: "Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, mas que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, mas que Naamán, el sirio." Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús pasó por medio de ellos y se alejaba.

2019-03-03 “No juzguéis y no seréis juzgados”

Domingo VIII del T.O

El Evangelio de hoy, continuación del texto del domingo anterior, que estaba dedicado al amor a los enemigos, ahora concreta con detalle cómo deben ser las relaciones de convivencia entre los hermanos, esto es, el amor en la comunidad.  

Jesús aquí nos previene acerca de la actitud de juzgar a los demás. Constantemente estamos criticando a nuestros hermanos, por lo que piensan, por lo que hacen, por lo que dicen. Jesús nos aclara que quien juzga a los hermanos se equivoca, simplemente porque toma el lugar de Dios. El único que juzga es Dios. Jesús denuncia así a los fariseos, a los que denomina hipócritas, quienes para juzgar y resolver aplicaban su propia ley, y no la de la misericordia, enseñada por los profetas. Pero es más: Jesús, delante del Padre, nunca acusa; al contrario:defiende y perdona.

Quien juzga no sólo se equivoca, también se puede confundir. Y quien juzga terminará mal, porque la misma medida será usada para juzgarle a él. Quien se equivoca de sitio porque toma el lugar de Dios termina siendo juzgado con la medida con la que él juzga.

Cuando juzgamos a los demás, sin tener compasión de los pecados del prójimo, y lo juzgamos severamente, quiere decirse que no estamos todavía purificados. Los padres del desierto decían: “Cada vez que tapamos el pecado de nuestro hermano, Dios tapa también el nuestro. Y cada vez que denunciamos las faltas de los hermanos, Dios hace lo mismo con las nuestras”. Por tanto, para dar un fruto bueno es preciso reconocer nuestras debilidades, ser consecuentes y cambiar la actitud de juzgar por la de la generosidad.

Conocer nuestra debilidad nos ayudará a ser un poco más comprensivos, nos ayudará a aceptarnos y a aceptar a los demás. Conocer nuestras propias limitaciones, admitirlas y reconciliarnos con ellas, nos capacita para caer en la cuenta que los otros también tienen que soportar nuestras carencias. Sólo el amor sana las heridas. Nuestros pecados, nuestras equivocaciones, nuestros errores, nos tienen que servir para crecer en comprensión, amabilidad y humildad hacia los demás. Necesitamos aceptar los fallos y aprender de los errores para sanarlos.

 

Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Evangelio según san Lucas 6, 39-45

En aquel tiempo, Jesús ponía a sus discípulos esta comparación: ¿Podrá un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? No está el discípulo por encima del maestro. Será como el maestro cuando esté perfectamente instruido. ¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano y no reparas en la viga que hay en tu propio ojo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: `Hermano, deja que saque la brizna que hay en tu ojo', si no ves la viga que hay en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo y entonces podrás ver para sacar la brizna que hay en el ojo de tu hermano. Porque no hay árbol bueno que dé fruto malo y, a la inversa, no hay árbol malo que dé fruto bueno. Cada árbol se conoce por su fruto. No se recogen higos de los espinos, ni de la zarza se vendimian uvas. El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca lo bueno, y el malo, de la maldad saca lo malo. Porque de lo que rebosa el corazón habla su boca.

2019-03-17 “Éste es mi Hijo, el escogido, escuchadle”

Domingo II de Cuaresma.

La transfiguración narrada por Lucas tiene lugar en el contexto del primer anuncio de la muerte y resurrección de Jesús. Es una escena llena de simbolismos, se trata de una manifestación de Dios que revela anticipadamente la gloria pascual.

Jesús va al monte con estos tres discípulos que tenían grandes dificultades para entender el mesianismo no triunfalista de Jesús. El pasaje refuerza la persona y misión de Jesús, de quien dudaban los discípulos. Primero nos dice que la actividad de Jesús estaba de acuerdo con el Antiguo Testamento: la Ley, representada por Moisés, y los Profetas, representados por Elías. Segundo, la voz del cielo les manda que escuchen a Jesús. Tercero, la desaparición de los dos dialogantes significa que debemos escuchar sólo a Jesús, quien, mostrando su divinidad resplandeciente en su cuerpo humano, se presenta como realmente es, resplandor de la gloria del Padre, imagen de su ser, como leemos en Hebreos 1, 3. 

La transfiguración y el diálogo de Jesús con Moisés y Elías sobre su destino en Jerusalén, nos desvela una de las constantes de la vida cristiana, la unión simultánea de dos aspectos opuestos pero no contrastantes del único misterio pascual de Cristo: muerte y resurrección, cruz y gloria.

Esta constante también ocurre en la vida humana: Cuando algo nos sobrepasa nos impide ver, entender, precisar, asegurar y, automáticamente y por nuestra condición humana, entramos en miedo, en temor porque no sabemos qué va a pasar, y ante la duda, el miedo o temor es lo primero que hace su aparición.

Y lo que vieron los discípulos les fortaleció y reconfortó (“qué bien se está aquí”), porque Jesús les mostró su rostro. Contemplar el rostro de Dios fue siempre un anhelo del creyente en el Antiguo Testamento:“Señor, yo busco tu rostro, no me escondas tu rostro” (salmo 26), visión que en el monte Tabor se cumplió con el fin de robustecer la fe e infundir valor.

Jesús se compromete a favor de los hombres, y con esta visión nos prepara para creer en la Resurrección y no quedar paralizados por los tiempos duros, sino entender que son el camino de la gloria.

Para entrar en unión con Dios como los tres discípulos, para adentrarnos en el sentido último de las cosas, en el misterio que hace que las cosas se transfiguren y cobren nuevo aspecto, debemos escuchar a Jesús, contemplarlo en la Sagrada Escritura. Nos damos cuenta que ésa es la vida del creyente de hoy: Levantarse, contemplar la gloria y, al mismo tiempo, cargar con la cruz de cada día. Si miramos el sol, sólo lo podemos hacer por unos breves instantes, porque con el deslumbramiento, las demás cosas aparecen obscurecidas. En esta vida podemos desear la gloria, porque es adonde vamos, pero tenemos que seguir caminando. No será fácil, tenemos que esforzarnos en los tramos más difíciles. Pero Jesús nos muestra su luz para poder volver a la realidad y poder aceptarla, y con fe, transformarla en salvación.

En esta cuaresma acompañemos a Jesús para orar como hicieron estos tres apóstoles, y si estamos poco acostumbrados al silencio, a la introspección y a la oración, quizá nos dejemos vencer por el sueño, igual que les pasó a los apóstoles. Pero estemos atentos a escuchar, a sorprendernos por la palabra y las obras de Jesús, y vivirlas.  Ésa debe ser nuestra actitud. 

 

Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Evangelio según san Lucas 9, 28b-36

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto de la montaña, para orar. Y, mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos. De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que, apareciendo con gloria, hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén. Pedro y sus compañeros se caían de sueño; y, espabilándose, vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. Mientras éstos se alejaban, dijo Pedro a Jesús: «Maestro, qué bien se está aquí. Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.» No sabía lo que decía. Todavía estaba hablando, cuando llegó una nube que los cubrió. Se asustaron al entrar en la nube. Una voz desde la nube decía: «Éste es mi Hijo, el escogido, escuchadle.» Cuando sonó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por el momento, no contaron a nadie nada de lo que habían visto. 

 

 

2019-03-24 “Dios no castiga”

Domingo III de Cuaresma

Seguimos avanzando por el camino de la Cuaresma. El evangelio de hoy nos plantea este eterno problema: ¿son el mal y la muerte consecuencias del pecado? ¿Por qué si somos buenos a veces nos ocurren males?

Jesús nos responde con el relato de los galileos y judíos muertos por causa violenta, seguido de la parábola de la higuera. Y aborda una preocupación que ha llegado a nuestro tiempo. Noticias terribles como los desastres meteorológicos, el cambio climático, el terrorismo, las guerras, el hambre, las enfermedades, la desestabilización política y social, la violencia, las injusticias, la muerte de seres queridos, etc., nos hacen pensar con preocupación que los sufrimientos de la vida, sobre todo de las personas inocentes, tienen que ver con la amistad o enemistad con Dios. Así lo creían los judíos y así lo seguimos creyendo en nuestra mentalidad occidental. Los males se consideran castigos, y los bienes, premios. Cuando todo va bien, creemos que estamos en paz con Dios, y si ocurre al contrario, tendemos a pedirle explicaciones, tendemos a juzgar.

El problema del mal no tiene una solución satisfactoria si pretendemos exigir de Dios una explicación tranquilizadora. Dios no interviene contra la libertad de las personas aunque realicen el mal, ni contra las leyes naturales; pero eso no significa que Dios está contra nosotros. Es decir, Dios no castiga a los culpables, pero tampoco nosotros, porque nos creamos más justos que los demás, nos libraremos del mal. Y Jesúsenseña otra lección: Los que murieron no solamente no eran más pecadores que los demás, sino que todos, delante de Dios, somos igualmente pecadores y tenemos que convertirnos. Jesús insiste que todos pereceremos, es decir, seremos confundidos, si no nos convertimos, si no cambiamos de mentalidad y dejamos de juzgar a los demás como buenos y malos.

¿Acaso los miles de personas inocentes que mueren de forma violenta padecieron la muerte porque eran más pecadores que nosotros? Por supuesto que no, pues Dios no es un legislador cuya misión es castigar a quienes pecan. Mejor es preocuparnos por nuestra propia conversión y no juzgar a los demás sobre si su sufrimiento es merecido o no. Los acontecimientos dolorosos de la vida y el sufrimiento no significan que nuestros prójimos sean amados o abandonados por Dios.

En la segunda parte del evangelio, la parábola de la higuera nos muestra el camino de la conversión. La higuera, que simboliza al pueblo de Israel, ha de dar fruto en tres años (número que significa plenitud). Jesús cuenta esta parábola para educarnos sobre un modo de estar en la vida de creyentes. Aguarda el tiempo necesario para que la higuera dé su fruto, y mientras tanto sigue cuidando de ella. Porque el proyecto de Dios es que a todos llegue su amor. ¿Y si transcurre el año y no llega a fructificar? ¿la cortará? Ahora ya sabemos que no. Es su gran amor el que hace infinitamente paciente al hortelano, que no se cansa de darnos nuestro tiempo para madurar. Porque Dios quiere que seamos felices. No es fácil entender este comportamiento de la misericordia si estamos acostumbrados a juzgar.

Dios nos da todo el tiempo del mundo. Pero el tiempo para dar fruto es limitado: es el tiempo de nuestra vida. Somos únicos, irrepetibles, tenemos una tarea asignada, y Dios no la puede suplir. Y si no la llevamos a cabo, esa tarea se quedará sin realizar y la responsabilidad será nuestra. Ni Dios, ni nadie, vienen a premiarme o castigarme. Cumplir la tarea será el premio, no cumplir la tarea sí es un castigo, porque perderemos las oportunidades que vienen de Dios.

No nos hagamos ilusiones: no somos más privilegiados sólo por conocer a Dios, sino que Dios espera frutos de todo lo que ha sembrado en nosotros. Y si no nos convertimos, no daremos fruto. Convirtámonos, sin temor, porque Dios es como el hortelano paciente, siempre está dispuesto a darnos nuevas oportunidades. La tarea de la persona cristiana no es hacer muchas cosas sino hacerse, tomar conciencia del propio su ser y vivir esa realidad a tope.

                                                                      Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

 

Evangelio según san Lucas 13, 1-9

En aquel tiempo llegaron a Jesús algunos que le contaron lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios. Les respondió Jesús: ¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque acabaron así? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo. O aquellos dieciocho sobre los que se desplomó la torre de Siloé matándolos, ¿pensáis que eran más culpables que los demás hombres que habitaban en Jerusalén? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo. Les dijo esta parábola: «Un hombre tenía plantada una higuera en su viña, y fue a buscar fruto en ella y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: "Ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro; córtala; ¿para qué va a ocupar terreno en balde?" Pero él le respondió: "Señor, déjala por este año todavía y mientras tanto cavaré a su alrededor y echaré abono, por si da fruto en adelante; y si no da, las cortas."

2019-03-31 “Alégrate, este hermano estaba perdido y lo hemos encontrado”

Domingo IV de Cuaresma

El evangelio de hoy nos ofrece la parábola quizá más reveladora de Lucas con la que Jesús enseña asombrosamente cómo es nuestro Padre Dios. Un padre reparte por igual la herencia a sus dos hijos, y deja marchar al menor de ellos; pero éste, después de padecer mala ventura malgastando el dinero, decide regresar a su padre, que le perdona y celebra el reencuentro. El hijo mayor, que permanece y cumple rectamente con sus deberes, no asume el comportamiento de su padre ni acepta a su hermano. En este contexto, la parábola, en lugar del hijo pródigo, debería denominarse del padre misericordioso, que es el verdadero protagonista: sale al encuentro del hijo menor que vuelve a casa, pero también al encuentro del hijo mayor, que protesta porque su hermano ha sido recibido sin el menor reproche y con una fiesta.  

Más allá del significado de “este hijo estaba muerto y ha revivido” -que se menciona dos veces-, y la llamada a la conversión, nos interesa aquí la actitud del padre de la parábola, que supera la lógica justicia, sobre todo la justicia vindicativa: la del ojo por ojo y diente por diente. No piensa en pedir cuentas, no piensa en castigar, no mide el daño causado; por tanto, no condena. Simplemente se desborda de alegría por recuperar al hijo perdido. Tanto que al hijo mayor (con justa lógica) le parece muy mal que sea perdonado.

En la mayoría de los casos, solemos identificarnos con el hijo menor que vuelve a la casa del padre. Pero la enseñanza se dirige a los fariseos, que están del lado del hijo mayor. Éste observa la fiesta y experimenta que su padre también le estaba ofreciendo ese amor desde hace mucho, pero no tenía un corazón agradecido. Los fariseos se creían justificados y con la vida asegurada; para ellos Dios es sobre todo Ley y viven bajo el cumplimiento de deberes, y desprecian a los que no son como ellos: “ese hijo tuyo” le dice el mayor con desdén al padre; “ese hermano tuyo”, le responderá el padre conmovido; porque Jesús enseña que Dios es algo más que Ley.

Hay dos clases de hombres: los unos pecadores, que se creen justos; y los otros justos, que se creen pecadores (Pascal). Mientras nosotros seguimos clasificando a sus hijos, Dios nos sigue esperando a la puerta a todos. La medida de Dios no es la nuestra, la lógica de Dios no es nuestra lógica. Es Padre de todos, reparte a todos la herencia por igual. Explica el Papa Francisco: “Nosotros presumimos que somos justos, y juzgamos a los demás. Juzgamos también a Dios, porque pensamos que debería castigar a los pecadores, condenarlos a muerte, en lugar de perdonar. ¡Entonces sí que corremos el riesgo de permanecer fuera de la casa del Padre! Como ese hermano mayor de la parábola, que en lugar de estar contento porque su hermano ha vuelto, se enoja con el padre que lo ha recibido y hace fiesta. Si en nuestro corazón no hay misericordia, la alegría del perdón, no estamos en comunión con Dios, incluso si observamos todos los preceptos, porque es el amor el que salva, no la sola práctica de los preceptos. Es el amor por Dios y por el prójimo lo que da cumplimiento a todos los mandamientos. Y esto es el amor de Dios, su alegría, perdonar. Nos espera siempre. Quizá alguien tiene en su corazón alguna culpa grave, pero Él te espera, Él es Padre. Siempre nos espera” (Papa Francisco, Angelus del15.09.2013). Debemos ser conscientes que es Dios y no nosotros quien comienza el movimiento de conversión: “No me buscarías si no me hubieras ya encontrado”.

Resumiendo: con esta parábola Jesús nos muestra al Padre, Dios que se adelanta a todos, ama tiernamente a sus hijos y quiere hacer de la reconciliación entre los hermanos y de los hijos con su Padre una fiesta de reencuentro, alegría y perdón. Además, el hijo mayor supone una llamada de atención sobre nuestras actitudes de pretendida seguridad: ¿Somos testigos del amor misericordioso de Dios? ¿Nos ocupamos de los alejados de la fe y de la Iglesia? ¿Estamos construyendo comunidades abiertas que comprenden, acogen y acompañan a quienes buscan a Dios aun siendo diferentes? ¿Ofrecemos amistad o miramos con recelo? ¿Levantamos barreras o tendemos puentes? Sin esas condiciones, el banquete de los dos hijos no será una fiesta plena del encuentro y de la comunión.

 

                                                                      Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Evangelio según san Lucas (15, 1-3.11-32)

En aquel tiempo, solían acercaron a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo: - «Ese acoge a los pecadores y come con ellos.» Jesús les dijo esta parábola: - «Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte que me toca de la fortuna." El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se marchó a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y se contrató con uno de los ciudadanos de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Deseaba saciarse de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada. Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros." Se levantó y vino a donde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos. Su hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo," Pero el padre dijo a sus criados: "Sacad en seguida la mejor túnica y vestídsela; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y sacrificadlo; comamos y celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado." Y empezaron a celebrar el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y la danza, y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Este le contestó: "Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha sacrificado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud." El se indignó y no quería entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo Entonces él respondió a su padre: "Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; en cambio, cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado." El padre le dijo: "Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero era preciso celebrar un banquete y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado"».

2019-04-07 “En adelante no peques más”

Domingo V de Cuaresma, ciclo C

A partir de hoy entramos en el denominado tiempo de pasión, que precede al próximo domingo de Ramos e inicio de la semana santa. La liturgia, desde el pasado lunes propone la lectura continuada del último periodo de la vida pública de Jesús según el evangelio de san Juan, queriendo suscitar nuestra conversión con la mirada puesta en la cercana pasión del Señor.

El evangelio de este domingo nos ofrece el relato de la mujer adultera, que no aparece en el resto de evangelios sinópticos. Un análisis de este relato muestra una sintonía con el evangelio de Lucas, tan favorecedor de la mujer oprimida. Pero aunque se duda que el mismo san Juan fuese su autor, se trata de un relato de historicidad probada.

Los escribas y fariseos, deseosos de poner a prueba a Jesús, se le acercan para tenderle una trampa, como en otras ocasiones. La ley de Moisés dejaba claro que la adúltera debía morir; si Jesús aceptaba esta sentencia, se pondría en entredicho todo su mensaje centrado en la misericordia de Dios y el perdón de los pecados. Por contra, si Jesús no condenaba a la adúltera, se estaría rebelando contra la misma ley de Dios; aquello hubiese supuesto el fin de todo su movimiento: ningún judío podía ser seguidor de alguien que negase la ley de Moisés.

Imaginémonos una escena tensa, con la mujer en medio. La gente que escucha a Jesús se queda a la expectativa. Pero Jesús, con una de sus frases geniales, va a la médula del asunto: «El que esté sin pecado, que tire la primera piedra.» Y de nuevo vuelve a escribir en el suelo (probablemente escribe la nueva Ley).

Los acusadores recibieron el impacto de las palabras y del gesto de Jesús. Habían llevado ante Jesús a una mujer que había infringido la ley de Moisés, la cual no dejaba lugar a dudas. Pero los que estaban decididos para ejecutarla, con un simple gesto de Jesús y una breve frase, quedan desarmados. Jesús no entra a discutir la ley ni condena a la mujer, tan sólo les pide que se interroguen sobre su propio pecado, porque ¿qué pretendían con su juicio? Los fariseos tampoco se reconocen culpables y necesitados de perdón.Sea como sea, acaban marchándose todos, hasta el último: los más viejos entendieron el mensaje antes que los jóvenes.

Cuando se juzga a los demás, se rechazan las propias cosas. Por ello, los que querían apedrear a la adúltera se van retirando, uno a uno, con la certeza de que todos mereceríamos el mismo castigo si Dios aplicase justicia. Las palabras de Jesús proponen pasar de la ley que debe ser ejecutada, a la ley que debe ser interiorizada. Cristo nos hace ver que sólo Él puede juzgar los corazones de los hombres.

Jesús es el único que tiene auténtica autoridad para condenar a la mujer. Pero decide no hacerlo. Por otra parte, tampoco acepta el pecado, pues le dice «en adelante no peques más». Al final del evangelio leemos que Cristo perdona los pecados de esta mujer y a la vez le exhorta a una conversión de vida. Así, Jesús reconoce a la mujer, la anima y la bendice al dejarla libre, le devuelve la posibilidad de volver a amar y de ser amada.

El perdón de Jesús es un acontecimiento nuevo, supone un cambio, un antes y un después en la vida de la pecadora. El antes y el ahora son dos realidades distintas. En el «antes» están el pecado y el juicio, en el «ahora» sobreviene gratuitamente el perdón misericordioso de Dios. Es precisamente ese perdón, como acontecimiento transformador, el que hace posible que la mujer «ya no peque más».No se trata de una palmadita en la espalda de la mujer, sino de la gracia de Dios que viene a nuestra vida para hacer posible el arrepentimiento. Lo que la pecadora no sabe es que quien le habla dará su vida para el perdón de los pecados; será el propio Jesús, con su muerte en la cruz. La muerte y resurrección de Jesús será el auténtico punto de inflexión de la historia, la auténtica fractura entre el «antes» y el «ahora» del tiempo universal.

El ser humano sin Dios no puede salir del círculo vicioso del pecado; el amor de Dios se derrama en forma de perdón para darle la posibilidad de romper este círculo y recomenzar de nuevo.

La respuesta que da Jesús a los fariseos nos enseña que Dios aborrece el pecado. pero ama hasta el extremo al pecador. Así es como Dios se revela infinitamente justo y misericordioso.
Desprendámonos del peso de las acusaciones contra los demás y aceptémoslos, reconociendo también nuestras heridas, con la misericordia de Jesús.                                                                                                                      

                                                                                                                                                                                                Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Evangelio según san Juan 8, 1-11

En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba. Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?» Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo. Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: «El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra.» E inclinándose otra vez, siguió escribiendo. Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos. Y quedó sólo Jesús, con la mujer, en medio, que seguía allí delante. Jesús se incorporó y le preguntó: «Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?» Ella contestó: «Ninguno, Señor.» Jesús dijo: «Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más.» 

2019-04-14 “He deseado enormemente comer esta comida pascual con vosotros, antes de padecer”

Domingo de Ramos, ciclo C

Hoy es Domingo de Ramos. Este día marca el fin de la Cuaresma y el inicio de la Semana Santa, tiempo en que se celebra la pasión, crucifixión, muerte y resurrección de Cristo. Los cristianos hoy conmemoramos la entrada de Jesús en Jerusalén y su aclamación como Hijo de Dios. Es el día en que proclamamos a Jesús como el pilar fundamental de nuestras vidas, tal como lo hizo el pueblo de Jerusalén cuando lo recibió y aclamó como profeta, Hijo de Dios y rey. Jesús entró en Jerusalén montado sobre un asno y fue aclamado como rey por sus seguidores, quienes extendieron mantos, ramas de olivo y de palma a su paso. Gritaban: “¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!”;“¡Hosanna en las alturas!”.  Por esta razón, la eucaristía del Domingo de Ramos tiene dos momentos importantes.

El primer momento es la bendición de los ramos de olivo y las palmas, con su procesión. Los ramos de olivo y de palma son el signo por excelencia de la renovación de la fe en Dios. Se les atribuye ser un símbolo de la vida y resurrección de Jesucristo. Asimismo, recuerdan también la fe de la Iglesia en Cristo y su proclamación como Rey.

El segundo momento es la lectura de la Pasión del Señor, en el relato de san Lucas. La Pasión es el final del recorrido de la vida de Jesús, el momento culminante de su misión con la donación de la Eucaristía y su muerte voluntaria en la cruz. Por tanto, el objetivo de las lecturas de hoy es contemplar a Jesús crucificado en su Pasión.

 

Hoy reflexionamos acerca de este Jesús crucificado. La crucifixión es un acto que aparentemente mostraría el fracaso de toda su vida, pues aquí Jesús ha renunciado a su divinidad. Según el relato evangélico, los que pasaban sobre la colina del Gólgota ante Jesús colgado en la cruz se burlaban de él y, riéndose, le decían: «Si eres Hijo de Dios, bájate de la cruz». Jesús no responde. Su respuesta es silencio. Para nosotros las preguntas son inevitables: ¿Cómo es posible ver a Dios crucificado? ¿Por qué Dios elige una cruz? ¿Qué significa esta muerte? ¿No es el fracaso de la vida y religión de Jesús?

Dios crucificado constituyó un escándalo para los judíos y fracaso para los gentiles, y hoy nos obliga a cuestionar todas las ideas que los hombres y mujeres nos hacemos de Dios, al que atribuimos cualidades y valores humanos. Porque este Crucificado que contemplamos no tiene el rostro ni los rasgos que solemos atribuir a Dios.

El Dios crucificado no es un ser omnipotente y poderoso, superior, inmutable y ajeno al sufrimiento de los hombres, sino un Dios humillado que sufre con nosotros el dolor, la angustia y hasta la misma muerte. Ante la Cruz, o bien la rechazamos porque nos incomoda, o bien nos abrimos a una comprensión nueva y sorprendente de Dios que, encarnado en nuestro sufrimiento, lo transforma porque lo asume y también porque nos ama con todas las consecuencias.

Ante el Crucificado empezamos a intuir que Dios, en su último misterio, es alguien que sufre con nosotros. Nuestra miseria le afecta. Nuestro sufrimiento lo hace suyo. No existe un Dios al margen de nuestros dolores, lágrimas y miserias. Él está en todos los calvarios de nuestro mundo, solidarizándose siempre.

Este Dios crucificado nos pone mirando hacia el sufrimiento, el abandono y el desamparo de tantas víctimas de la injusticia y de las desgracias, otros tantos crucificados como él. Es con este Dios con quien nos encontramos cuando nos acercamos a cualquier hombre y mujer que sufre. Los creyentes no podemos evitar toparnos con el Dios crucificado cada vez que vemos dolor en tantos hermanos.

La manera más auténtica de celebrar la Pasión del Señor es reavivar nuestra compasión y solidaridad. Sin compromiso ni solidaridad ante los hermanos crucificados, no demostraremos la fe en el Jesús que se hace igual a nosotros para compadecerse de nosotros. Cuando meditemos la Pasión y adoremos la Cruz, pongámonos siempre mirando hacia quienes viven sufriendo cerca o lejos de nosotros y nos necesitan.

 

                                                                    Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas (22, 14-23, 56)

(Debido a la extensióndel relato de la Pasión, proponemos aquí un breve resumen de su contenido)  

La comida pascual. La institución de la Eucaristía. El anuncio de la traición de Judas. El carácter servicial de la autoridad. La recompensa prometida a los discípulos. El anuncio de las negaciones de Pedro. El combate decisivo. La oración de Jesús en el monte de los Olivos. El arresto de Jesús. Las negaciones de Pedro. Ultrajes a Jesús. Jesús ante el Sanedrín. Jesús ante Pilato. Jesús ante Herodes. Jesús y Barrabás. El camino hacia el Calvario. La crucifixión de Jesús. Injurias a Jesús crucificado. El buen ladrón. La muerte de Jesús. La sepultura de Jesús.

2019-04-21 “¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí. Ha resucitado”

Domingo de Pascua

En este día gozoso celebramos la resurrección de Jesús. Hoy es el día más grande de todo el año. Durante cuarenta días nos hemos purificado para acercarnos a la pascua de Jesús, y después de toda esta preparación de la Cuaresma, de todo este tiempo en el cual procuramos ir adentrándonos en el misterio grande de la pasión, muerte y resurrección de Jesús, por fin llegamos a esta noche santa.

El evangelio nos presenta la tumba vacía, que despierta admiración y una gran pregunta. Los discípulos estaban paralizados por el miedo, la culpabilidad y el desconcierto, pero las mujeres, que habían acompañado a Jesús hasta la cruz y su sepultura, se pusieron en camino. Les mueve la certeza de la muerte; pero no se quedan quietas. Las mujeres comunican a los discípulos la desaparición del cuerpo de Jesús, que se conmocionan, que no creen. Pedro, que no creía al comienzo, sale hacia el sepulcro, y constatará más tarde la resurrección.

Lo que nos dice el evangelio es que tal certeza habitaba en el corazón de los seguidores de Jesús desde esa mañana de Pascua, cuando las mujeres escucharon las palabras de los ángeles que les dijeron: «¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, HA RESUCITADO».

«¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?». Estas palabras resuenan también en nuestros corazones aquí y ahora; ¿cuántas veces, en nuestro camino cotidiano, necesitamos que nos lo digan? ¿Cuántas veces buscamos la vida entre las cosas muertas, entre las cosas que no pueden dar vida, entre las cosas que hoy están y mañana ya no estarán, las cosas que pasan transitoriamente...? La realidad es que Jesús ya no se encuentra entre los muertos, ni entre todos aquellos que se aferran a esta vida y a las cosas de esta vida y que por eso viven como muertos.

La resurrección de Jesús es la clave para entender su vida y la nuestra, es el origen de nuestras propias resurrecciones, una y otra vez purificados y elevados de nuestras debilidades. Jesús resucita para nosotros, para asociarnos a su resurrección. Nos fue fiel hasta la muerte y nos sigue siendo fiel en la resurrección. La última verdad de Jesús es que es enteramente amor y el amor no puede quedar enterrado en un sepulcro. Si la crucifixión fue un espectáculo cruel, un intento de exterminar a Jesús y acabar con sus seguidores, la resurrección, en cambio, será una experiencia personal que cambiará el curso de la historia y de la comunidad de creyentes, la Iglesia. Jesús vive en aquellos que por la fe creen en que él está vivo. Por eso, es la fe lo que vence al mundo. Los discípulos transformados por el resucitado saldrán al mundo como testigos fuertes de la novedad que da sentido a la historia y a la vida.

Que nosotros creamos profundamente en esta presencia viva de Jesús más allá de lo que los sentidos nos puedan decir, más allá de lo que nuestro propio sentimiento nos pueda reflejar.    

                                                                     Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Evangelio según san Lucas (24, 1-12)

El primer día de la semana, de madrugada, las mujeres fueron al sepulcro llevando los aromas que habían preparado. Encontraron corrida la piedra del sepulcro. Y, entrando, no encontraron el cuerpo del Señor Jesús. Mientras estaban desconcertadas por esto, se les presentaron dos hombres con vestidos refulgentes. Ellas quedaron despavoridas y con las caras mirando al suelo y ellos les dijeron: «¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí. HA RESUCITADO. Recordad cómo os habló estando todavía en Galilea, cuando dijo que el Hijo del hombre tiene que ser entregado en manos de hombres pecadores, ser crucificado y al tercer día resucitar». Y recordaron sus palabras. Habiendo vuelto del sepulcro, anunciaron todo esto a los Once y a todos los demás. Eran María la Magdalena, Juana y María, la de Santiago. También las demás, que estaban con ellas, contaban esto mismo a los apóstoles. Ellos lo tomaron por un delirio y no las creyeron. Pedro, sin embargo, se levantó y fue corriendo al sepulcro. Asomándose, ve solo los lienzos. Y se volvió a su casa, admirándose de lo sucedido.

2019-04-28 “Paz a vosotros”

II Domingo de Pascua.

Hoy es el II domingo de Pascua. El Papa Juan Pablo II estableció que en toda la Iglesia este día, el domingo siguiente a la Pascua, se denomine también Domingo de la Misericordia Divina.

El evangelio de hoy relata la experiencia de los discípulos en presencia de Jesús resucitado. Pero la manera en que relata esa experiencia indica que la fe en Jesús es un proceso que se enfrenta a dificultades y que requiere renovación continua.

Al comienzo de este pasaje, encontramos a los discípulos encerrados “por miedo de los judíos”. El evangelio de Juan presenta a los líderes judíos como los enemigos principales de Jesús. A pesar de que las puertas están cerradas, Jesús se muestra a los discípulos con su presencia acompañada por la paz y por la vida resucitada, en el lugar de las marcas de la muerte de manos y costado. La presencia de Jesús convierte el miedo de los discípulos en alegría. Como los creyentes lo hacemos hoy en día durante el tiempo de Pascua, los discípulos “se regocijaron” ante la presencia de Jesús resucitado. Luego Él les ofrece la paz por segunda vez. La primera oferta de paz fue en respuesta al miedo de los discípulos. Este segundo don de la paz se presenta como una confirmación de la alegría de los discípulos, y como envío a la misión. La implicación para los cristianos es que la paz de Jesús penetra la vida entera del discípulo, tanto en los tiempos buenos como en los malos. No siempre vamos a experimentar temporadas de alegría en nuestras vidas, y este relato del cuarto evangelio nos recuerda que la paz de Jesús está ahí en todos los tiempos. Jesús además, al enviar a los discípulos, les otorga el Espíritu Santo. Es un Espíritu que va a acompañar a los miembros de la comunidad durante todas las etapas de la vida.

El posterior relato de la incredulidad de Tomás es lo más conocido de este pasaje. Tomás no estaba presente cuando Jesús se les apareció a los discípulos por primera vez, y cuando se le dijo lo que había ocurrido, él insistió en que no iba a creer hasta que no viera a Jesús por sí mismo y tocara las marcas de muerte de Jesús.

Querer ver y comprobar no es en sí mismo algo malo, y de hecho puede ser parte del proceso para llegar a la fe en Jesús.Según san Juan, el testimonio confirmado por la visión presencial de Jesús resucitado es la garantía de la fe. Aquí, en este pasaje, vemos que cuando los discípulos le dicen a Tomás lo que ha sucedido, lo formulan en términos de haber visto al Señor. El deseo de ver a Jesús que tiene Tomás es entendible y las palabras de Jesús no necesariamente señalan que Tomás haya hecho algo malo. Además, después de ver a Jesús resucitado, Tomás realiza una confesión más completa que la de cualquier otro personaje del Evangelio con su exclamación: “¡Señor mío y Dios mío!”. “Jesús nos invita a mirar sus llagas, nos invita a tocarlas, como a Tomás, para sanar nuestra incredulidad. Nos invita, sobre todo, a entrar en el misterio de sus llagas, que es el misterio de su amor misericordioso” (Homilíade S.S. Francisco, 12 de abril de 2015).

Celebremos nuestra fe en Jesús resucitado con gratitud y alegría durante este tiempo de Pascua, pero debemos reconocer también que nuestra fe en la resurrección es un proceso que va más allá de la alegría que sentimos en la Pascua. No sólo tendremos momentos de alegría en nuestra relación de fe con Dios. Como les pasó a los discípulos, también tenemos momentos de miedo, incredulidad y duda. Pero el poder de nuestra fe en la resurrección es demostración de que la paz de Jesús y el don del Espíritu Santo permanecen con la comunidad siempre y en todo momento y a pesar de todo.

 

                                                                    Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Evangelio según san Juan (20, 19-31)

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros». Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo». Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos». Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor». Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo». A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros». Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente». Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!». Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Bienaventuradoslos que crean sin haber visto».Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

2019-05-05 “¿Me quieres? Entonces, sígueme.”

III Domingo de Pascua.

El evangelio de hoy nos relata la tercera vez que se presenta Jesús resucitado a los discípulos. Jesús se muestra a los discípulos con una invitación a una comida fraternal y a una misión. San Juan así lo revela con el testimonio confirmado por la visiónpresencial de Jesús, a quien llama “El Señor”.

El pasaje nos sugiere además los comienzos de la Iglesia después de la resurrección. La pesca está ligada a la misión; también a la comida fraterna, símbolo de la eucaristía, que Jesús prepara en la orilla. Es un pasaje lleno de simbolismos. La pesca simboliza la acción misionera, y por ello tiene también dimensión vocacional con Pedro como el primero de entre los apóstoles. Los siete discípulos a quienes se menciona es un número perfecto y alude a la totalidad de la Iglesia. El número de peces, 153, es un número simbólico que se refiere a la acción sobre los pueblos evangelizados. La red que no se rompe muestra la capacidad misionera de la Iglesia, por la fuerza del Espíritu. La pesca en alta mar simboliza la propia evangelización. Jesús en la orilla indicando echar de nuevo las redes, es quien acompaña en la misión. El pescado sobre las brasas y el pan que prepara y reparte, son símbolo de la eucaristía.

Vemos que la primera pesca es difícil y termina en fracaso, porque no está Jesús con ellos. Pero, cuando llega Jesús, los discípulos tienen éxito. Después viene el entusiasmo de Pedro, las preguntas de Jesús a Pedro, quien negó a Jesús tres veces la noche de su arresto, y que recibe el perdón por tres veces, y su confirmación como primer discípulo para pastorear el rebaño. Éste es el testimonio de los discípulos: la confianza en Jesús hacia la misión, y la habilitación de Pedro arrepentido.

El pasaje, para hoy y para nosotros, también nos recuerda que Jesús se aproxima a nuestra vida cotidiana, a nuestros quehaceres. Nos invita a echar de nuevo las redes aun cuando no hemos conseguido nada. Y nos interrogará sobre el amor. Lo que más cuesta es reconocer a Jesús en la normalidad con que se revela diariamente hoy, en nuestros días, y cómo nos interroga sobre la capacidad de amar y aceptar el perdón. La invitación fraterna de Jesús a la reconciliación está obrando en nosotros si la aceptamos con fe. Si nos preguntara Jesús: “¿Me amas más que los demás que están contigo, o más que tus hermanos, o más que tu propia vida?” ¿Cuál sería nuestra respuesta? ¿Podríamos decir que nuestro amor a Jesús es fuerte, en la comunidad y entre nuestros prójimos?

 

                                                                    Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

Evangelio según san Juan (21,1-19)

En aquel tiempo, Jesús se apareció a los discípulos junto al mar de Tiberíades. Y se apareció de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos. Simón Pedro les dice: Me voy a pescar. Ellos contestan: Vamos también nosotros contigo. Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús.
Jesús les dice: Muchachos, ¿tenéis pescado? Ellos contestaron: No. Él les dice: Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis. La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro: Es el Señor. Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos cien metros, remolcando la red con los peces.
Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les dice: Traed de los peces que acabáis de coger. Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y, aunque eran tantos, no se rompió la red. Jesús les dice: Vamos, almorzad. Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor. Jesús se acerca, toma el pan y se lo da; y lo mismo el pescado. Ésta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos. Después de comer, dice Jesús a Simón Pedro: Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos? Él le contestó: Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Jesús le dice: Apacienta mis corderos. Por segunda vez le pregunta: Simón, hijo de Juan, me amas? Él le contesta: Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Él le dice: Pastorea mis ovejas. Por tercera vez le pregunta: Simón, hijo de Juan, ¿me quieres? Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si le quería y le contestó: Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero. Jesús le dice: Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras. Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió: Sígueme.

2019-05-12 “Mis ovejas escuchan mi voz y ellas me siguen”

Domingo IV de Pascua

Hoy es el domingo del buen Pastor. La imagen del buen Pastor ha sido representada infinidad de veces en el arte cristiano de todos los tiempos: en pintura, escultura, en música… Es una imagen lírica y bucólica que ha inspirado a muchos poetas, músicos y artistas como tema de sus composiciones, y también a los Santos Padres y teólogos.

 

Pero mucho antes que en el arte y las letras, la figura del pastor con sus ovejas ya apareció primero en los profetas del antiguo testamento, y después, con el mismo Jesús.

 

Hace dos mil años, en el entorno rural de Palestina, la imagen del pastor era habitual: se podían ver rebaños de ovejas pastando bajo el cuidado de su pastor, que conocía cada oveja de su propiedad. En el lenguaje teológico-espiritual de las Escrituras, el pastor es Dios, y las ovejas, el pueblo elegido. Y en la predicación de Jesús, el pastor es Él mismo y las ovejas, nosotros, su Iglesia. San Juan hoy nos trae las palabras de Jesús, que compara a la humanidad con ovejas de un gran rebaño. En su discurso, Jesús mismo se define como el buen Pastor, el verdadero. Es el pastor por antonomasia. Éste apacienta a sus ovejas con amor, fidelidad, rectitud y misericordia. A éste lo conocen las ovejas, oyen su voz y las ovejas lo siguen; no hacen caso a los extraños porque no conocen su voz (Jn 10, 4-6). En abierta oposición a los falsos pastores, Jesús se presenta como el verdadero y único pastor del pueblo: los malos pastores explotan a las ovejas o las sacrifican; el pastor bueno piensa en sus ovejas y se esfuerza por ellas, las cuida y las conduce a pastos fértiles para que se críen y aumenten en número y en producción.

Él se ocupa de cada una de ellas, crea un vínculo, que hace que haya confianza entre pastor y ovejas. Por ello conoce a sus ovejas.

 

Pero las ovejas de las que habla Jesús no son un simple rebaño, sino que ellas conocen el coste que el pastor ha arriesgado para salvarlas. A diferencia del pastor asalariado, Cristo pastor participa en la vida de su rebaño, no busca otro interés, no tiene otra ambición que la de guiar, alimentar y proteger a sus ovejas. Y todo esto al precio más alto, el del sacrificio de la propia vida.

Jesús buen Pastor siempre estará dispuesto por sus ovejas para tener una relación personal, cercana e íntima. Para un semita, el conocimiento no es una actividad meramente intelectual, es también una actividad del corazón. El que conoce se acerca al objeto con interés y afecto. Cuando se trata de una persona, lo hace con amor. Por eso en este caso conocer es sinónimo de amar, y por tanto podemos decir que el buen pastor ama a sus ovejas y ellas lo aman a él. Indica por tanto una relación personal.

 

San Juan, que ha dedicado este capitulo 10 ala teología del buen pastor, llega a esta conclusión: El Padre está presente y se manifiesta en Jesús y, a través de él, realiza su obra creadora, que lleva a cumplimiento con su entrega pascual: yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Yo y el Padre somos uno. Las ovejas del rebaño de Jesús nos dejamos guiar, mimar, nos integramos en el redil de la nueva humanidad, que es la Iglesia, donde imperan el amor, la justicia y la solidaridad. Por ello debemos, dentro de la comunidad, cultivar y crecer en estos aspectos, y, además, estar abiertos a que las ovejas alejadas y perdidas fuera del redil puedan integrarse cuando comprendan, a través de nuestro testimonio, que el Pastor siempre está dispuesto a acoger y amar.

 

Formar el rebaño y seguir a Jesús buen Pastor es vivir como él. Andar por la vida con rectitud y mansedumbre, sin perjudicar, ayudando a los demás, cuidando la naturaleza, trabajando por la justicia… La Palabra del evangelio nos apremia a que nuestra fe no sea teórica, sino viva. Esto supondrá estar vigilantes para que en nuestra vida no nos ajustemos a los criterios de nuestra sociedad. Si creemos que Jesús es nuestro Pastor y Salvador, o nos convertimos en cooperadores y defensores de la humanidad con Él, o no somos de Jesús.

 

¿Cómo podemos escuchar hoy día esa voz del buen Pastor y sentir el amor de Jesús? Eso es lo que han de ofrecer los pastores de la Iglesia: ellos entregan al rebaño la enseñanza de Jesús, ellos dan a la comunidad vida eterna a través de los sacramentos, ellos guían al pueblo con su consejo. Pero, sobre todo, ellos hacen sentir el amor de Jesús, porque entregan su vida por el rebaño.

En este domingo también se celebra la Jornada mundial de oración por las vocaciones. Unámonos en oración por aquellas personas que se sienten llamadas a la tarea del pastoreo en sus comunidades.

 

                                                                    Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Evangelio según san Juan (10, 27-30)

 

En aquel tiempo dijo Jesús: “Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre es mayor que todas las cosas que me ha dado, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno”.

2019-05-19 “Conocerán todos que sois discípulos míos si os amáis unos a otros”

Domingo V de Pascua

Continuamos en el tiempo pascual, el tiempo de la glorificación de Jesús, Pero adelantando su despedida que tendrá lugar con la ascensión, el evangelio de hoy nos recuerda el mandamiento nuevo pronunciado momentos antes de su pasión. Jesús está celebrando la última cena con los suyos. Acaba de lavar los pies a sus discípulos. Judas había tomado ya su trágica decisión, y Jesús dijo: «Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Como yo os he amado, así amaos también vosotros los unos a los otros». Este es el testamento de Jesús.

Jesús habla de un ‘mandamiento nuevo’, ¿dónde está la novedad? La consigna de amar al prójimo está ya presente en la tradición bíblica, Dios ya había dado el mandato del amor (Lev 19,18). El antiguo testamento no presentaba ningún modelo de amor, sino que formulaba solamente el precepto de no vengarse de los hijos del pueblo de Dios y amar al prójimo. ¿Cuál es la novedad de Jesús? «Nuevo», «novedad», son palabras que evocan siempre significados positivos, como una vida nueva, un nuevo día, un nuevo empleo, el año nuevo, etc. Lo nuevo es noticia (news, en inglés). El Evangelio significa «buena noticia» precisamente porque contiene la novedad por excelencia.

Pero lo nuevo no se opone a lo antiguo, sino a lo viejo. El nuevo testamento de Jesús no se opone al antiguo testamento, sino que lo perfecciona. Jesús se presenta a sí mismo como nuevo modelo y como fuente de amor. Jesús, Dios hecho hombre, es la perfección del amor. Su amor no tiene límites, es universal, es capaz de transformar a toda la humanidad para progresar en el amor.

Pero también su mandamiento es nuevo porque Jesús añade algo muy importante: «Como yo os he amado, así amaos también vosotros los unos a los otros». Lo nuevo es precisamente este amar como Jesús ha amado.

Todo nuestro amar está precedido por el amor de Jesús y se refiere a este amor, se inserta en este amor, se realiza precisamente por este amor. Lo primero que los discípulos han experimentado es que Jesús los ha amado como a amigos, y los ha amado hasta el extremo: No os llamo siervos... a vosotros os he llamado amigos.

En la Iglesia nos hemos de tratar y querer como se amaron aquellos discípulos. Y entre los discípulos de Jesús se han de cuidar el servicio y la caridad. Jesús les recuerda su estilo: no he venido a ser servido, sino a servir. Y ése es el amor más grande, el de quien es capaz de dar la vida por sus amigos.

El mandamiento de Jesús es un mandamiento nuevo en sentido activo y dinámico: porque «renueva», hace nuevo, transforma todo. El amor fraterno (que la Eucaristía engendra y promueve) lo hace ya todo nuevo. “Os doy un mandamiento nuevo, que os améis unos a otros como yo os he amado”. El amor mutuo no es sólo el compendio del nuevo testamento sino, sobre todo, el distintivo del nuevo pueblo de Dios. De esta manera la vida de la iglesia comenzó sostenida por una fuerza de cohesión y de expansión absolutamente nueva y de extraordinario poder, en cuanto basada no sobre el amor humano, frágil, sino sobre el amor divino: el amor de Jesús revivido en las relaciones mutuas de los creyentes. Jesús resucitado es capaz de transformar la realidad y hacer nuevas todas las cosas; vivamos de modo sencillo y concreto el amor de Dios, en las familias, con el prójimo, en las comunidades, en los barrios. Y de este modo seremos signo de nuevos tiempos y testimonio ante el mundo que no cree o no experimenta el amor. Si nos amamos los unos a los otros, Jesús sigue estando presente entre nosotros, y sigue siendo glorificado en el mundo.

 

                                                                      Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Evangelio según san Juan (13, 31-33a. 34-35)

 

En aquel tiempo, cuando Judas salió del cenáculo, dijo Jesús: «Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará. Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros. Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también entre vosotros. La señal por la que conocerán todos que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros».

2019-10-03 “No sólo de pan vive el hombre”

Domingo I de Cuaresma

Entramos en el tiempo cuaresmal. El término cuaresma significa cuadragésimo día, es decir, cuarenta días. Es el tiempo litúrgico destinado a la preparación espiritual para la fiesta de Pascua, marcado por signos de purificación y de conversión. Este tiempo transcurrirá durante cinco domingos, con el Domingo de Ramos con que comienza la Semana Santa.

Los cuarenta días tienen gran significación en toda la Sagrada Escritura. En el Antiguo Testamento, la cifra evoca los cuarenta años de la marcha del pueblo de Israel por el desierto. El desierto es el lugar de la prueba y la purificación por antonomasia, donde frecuentemente somos tentados, pero también es el momento propicio para el encuentro con nosotros mismos y con Dios. Y en el evangelio de hoy, Lucas sitúa las tentaciones al comienzo de la misión de Jesús.

Como les ocurrió a los israelitas, muchas veces la tentación se presenta con apariencia de bien: pan para satisfacer el hambre, seguridad en las cosas que se poseen, y autoestima y reconocimiento personal. 

En el relato de las tentaciones, el diablo, en primer lugar, ofrece a Jesús que haga un acto de poder para demostrar su condición divina, con el fin de desbaratar el plan de Dios. Sin embargo, Jesús no actuó como un taumaturgo: no convirtió innecesariamente las piedras en pan. Nos dio el pan, no mediante magia, sino que, sin adelantar el tiempo de su misión, lo hizo con su predicación y su sacrificio en la cruz.

En segundo lugar, el diablo ofrece a Jesús el poder y la gloria humana, para confundir su mesianismo con el poder religioso y temporal. Sin embargo, Jesús realizó su misión, no arrojándose del alero del templo para ser salvado en su caída por los ángeles, sino colgado de un madero, y sólo fue coronado como rey muriendo en la cruz.

Por tanto, Jesús fue tentado con caminos más fáciles, pero los rechazó todos, porque era necesario que experimentase en sí mismo toda la condición humana y no concluir su misión hasta el momento en que todo fue cumplido (Jn 19, 30). Jesús así se mantuvo fiel a su misión de Hijo de Dios.

En este tiempo de cuaresma que comenzamos seamos conscientes de que estrenamos una oportunidad nueva: en la prueba, hay posibilidad de hacer bien las cosas, de elegir siempre el buen camino, de mirar a Dios. También es el tiempo de vivir de manera especial la misericordia de Dios. Es el tiempo de la conversión y el perdón. Dios nos regala una oportunidad nueva: la gracia para vivir esta nueva vida y hacerlo al estilo de Jesús.

 

Ricardo Rodríguez Villalba, pbro.

 

Evangelio según san Lucas 4, 1-13

En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y el Espíritu lo fue llevando durante cuarenta días por el desierto, mientras era tentado por el diablo. En todos aquellos días estuvo sin comer y, al final, sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan». Jesús le contestó: «Está escrito: “No sólo de pan vive el hombre”». Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo: «Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me ha sido dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo». Respondiendo Jesús, le dijo: «Está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”».  Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti, para que te cuiden”, y también: “Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece contra ninguna piedra”». Respondiendo Jesús, le dijo: «Está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”». Acabada toda tentación, el demonio se marchó hasta otra ocasión.

Preparación de la liturgia

2017

2017-09-02 Misa de Apertura Curso 2017-2018

CRISMHOM: CRISTIANOS Y CRISTIANAS DE MADRID HOMOSEXUALES
CURSO 2017-2018: 
ANUNCIO DE LA BUENA NOTICIA AL COLECTIVO LGTB+H
“AMES A QUIEN AMES DIOS TE AMA”
MISA DE APERTURA DEL CURSO: DOMINGO 22º DEL TIEMPO ORDINARIO
 
Monición de entrada.
Querid@s herman@s, con alegría venimos hoy, en la víspera del 22º Domingo del Tiempo Ordinario, para celebrar la Eucaristía, movidos por la fe en el mismo Dios, Uno y Trino: El padre nos convoca, en torno al hijo nos reunimos y el Espíritu nos alienta y vivifica. 
 
La celebración de hoy, tiene además, una nota distintiva muy especial: empezamos un nuevo curso, un nuevo reto, un nuevo camino en común, llenos del amor y la gracia de Dios y, sostenidos por el amor entre nosotros y hacia todas las personas LGTB+H de todo el mundo, especialmente las más vulnerables, las que sufren discriminación, acoso, opresión y otros horrores, por su orientación afectivo sexual e identidad de género, queremos anunciarles la buena noticia de la fe, la esperanza y el amor gratuito de Dios y, compartirles nuestra humilde experiencia de hombres y mujeres que intentamos integrar en nuestra vida, las dimensiones personales de creyentes y LGTB+H, en un mismo ser personas, hijos tod@s del mismo Dios.
 
Que el Señor que nos envía en nombre de su Padre y el Espíritu que inspira esta vocación, nos den la fuerza y dones necesarios, para llevar a cabo con ilusión y entusiasmo esta labor, que aunque nada fácil, sí muy emocionante.
 
Dispongamos nuestro corazón, para participar vivamente en esta Eucaristía.
 
Monición a las Lecturas:
Que la palabra de Dios es viva y eficaz, como dice San Pablo, es una realidad, o acaso nos parecerá coincidencia que justo hoy que iniciamos nuestro nuevo curso, con un proyecto apasionante, la liturgia nos traiga estas lecturas? Pues Dios no deja nada al azar, todo hace parte de un cuidado y amoroso proyecto.
 
También nosotros como Jeremías, nos encontramos a diario con situaciones en las que nos sentimos impotentes y desalentados, tanta crítica hacia nuestra manera de ser, tanto como LGTB y como creyentes, tanta incomprensión, tanta homofobia desde algunos sectores de la sociedad, a menudo tenemos que estar reivindicando, gritando, defendiendo nuestros derechos, y aunque a veces tengamos ganas de desistir, la voz de Dios es más fuerte, nos ha seducido y no podemos retroceder, sino seguir adelante ya que hemos sido amados y elegidos por El.
 
Con el salmista, debemos reconocer que tenemos un único Dios, el motor de nuestra vida, que tenemos sed de su amor y su palabra, que es Él quien nos auxilia siempre y a su sombra estamos seguros.
 
San Pablo nos pide que entreguemos nuestra vida, como ofrenda de verdadero culto a Dios.
 
En el Evangelio, es donde quizá más énfasis se hace, respecto de nuestra tarea para el curso que comenzamos: Jesús dice a sus discípulos, que tiene que padecer y morir en Jerusalén, y a Pedro no le parece tan buena idea, pero Jesús le recuerda que hay que hacer la voluntad de Dios siempre, tomar la cruz e ir hacia adelante.  Del mismo modo, nosotros, debemos pensar que este nuevo proyecto, nos supondrá muchas renuncias, mucho esfuerzo, mucho sacrificio, pero es nuestra responsabilidad y la forma en que Dios quiere que ayudemos a construir su reino y a ser luz y faro en el entorno LGTB+H de Madrid, como rezamos cada jueves en nuestra oración semanal.
 
Que Dios nos ayude a hacernos conscientes de que hay mucha tarea por realizar, para llevar a cabo el plan trazado para este nuevo curso y, que cada uno en la medida de sus posibilidades y carismas, se sienta movido a participar, poniendo su corazón, su ilusión para que podamos anunciar la buena noticia a nuestros herman@s.                                                                 
Escuchemos atentamente. 
 

2017-09-30 DOMINGO 26º DEL TIEMPO ORDINARIO

CRISMHOM: CRISTIANOS Y CRISTIANAS DE MADRID HOMOSEXUALES
CURSO 2017-2018: 
ANUNCIO DE LA BUENA NOTICIA AL COLECTIVO LGTB+H
“AMES A QUIEN AMES DIOS TE AMA”
MISA 30-09-2017: DOMINGO 26º DEL TIEMPO ORDINARIO
 
Monición de entrada.
Bienvenidos todos y tod@s, gracias por estar aquí una vez más.  Gracias por vuestra compañía y vuestra amistad.
Dios nos ha creado libres y eso es un poco problemático, pero es maravilloso, que todo un Dios espere nuestra reacción, incluso que se someta a nuestras decisiones, como veremos en el evangelio de hoy, en el que uno de los hijos dice voy y el otro dice no voy.
 
Realmente esos dos hijos somos nosotr@s, llenos de dudas y de pereza para hacer lo que sabemos que hay que hacer.  Pero Dios nos respeta.
 
Espera nuestras decisiones una vez más, acepta nuestros errores y egoísmos, nos da una nueva oportunidad, espera y perdona siempre, no hace otra cosa que perdonar los errores que cometemos.
 
Y por el nombre de Jesús seremos tod@s perdonad@s y levantad@s en su paz, no por nuestros patéticos esfuerzos, sino por su misericordia en Jesús.
 
Dispongamos nuestro corazón, para participar vivamente en esta Eucaristía, recordando muy especialmente a nuestros herman@s bisexuales.
 
Monición a las Lecturas:
A menudo nos sentimos con autoridad para poner en tela de juicio el proceder de los demás, y ni Dios se escapa de esa actitud crítica por nuestra parte, al punto de que llegamos a culpar a los demás o a Dios, de todo lo que nos pasa; hoy el Profeta Ezequiel nos habla del tema, y nos invita a reconocer que somos responsables de nuestras acciones y de sus consecuencias, para bien o para mal.
 
El salmista invoca al Señor, quien es bueno y recto, para que le enseñe sus caminas, para que le conduzca por la vida con lealtad y justicia.
San Pablo exhorta a los Filipenses y, ciertamente a nosotr@s, para que si de verdad creemos estar unidos en un mismo Espíritu, lo manifestemos viviendo unidos en armonía, en un mismo amor y un mismo sentir, que no obremos por rivalidad o envidia, pensando en intereses particulares, sino entregándonos un@s a otr@s para el bien común.
 
En el evangelio, Jesús destaca el don de la libertad, cada uno puede tomar la decisión de hacer la voluntad de Dios o de rechazarla, y pone por delante a los publicanos y prostitutas en el seguimiento del Maestro y, son los primeros en ese camino no por su condición pública, reprobable para la época, sino por su manera de aceptar la Palabra de Dios y ponerla en práctica.       Escuchemos atentamente. 
 
OFRENDAS
Luz.  Te presentamos Señor esta lámpara, en ella entregamos nuestros deseos de recibir tu Espíritu, para que nos ilumine y nos ayude a guiar a los demás en nuestro camino de conversión continua.
 
 
 
Pan y Vino.  Con el pan y vino, traemos a tu mesa Señor, nuestra realidad cotidiana, nuestro trabajo, nuestra búsqueda de empleo, nuestro cansancio, nuestras inquietudes y necesidades, personales, familiares, comunitarias; transfórmalos en vida para nosotr@s y para quienes nos rodean, especialmente nuestro colectivo LGTBI.
 
 
Bandera de la Bisexualidad.  Señor con este símbolo te ofrecemos la diversidad humana, por ti querida; hoy especialmente, a los hombres y mujeres bisexuales, para que su aceptación personal y visibilidad social sean cada día una realidad y puedan llegar a ser muy felices, siendo quienes son, tal como les has creado.
 
ACCIÓN DE GRACIAS
Padre te agradecemos la libertad que nos concedes todos los días, con frecuencia la aprovechamos mal y de forma egoísta para satisfacer nuestros pequeños intereses y no nos acordamos de ayudar a los demás, ni de ayudar a otr@s en peor situación que nosotr@s, más faltos de amor, de acogida, de techo y de pan; entre nosotr@s hay quienes no son amad@s nunca, algunos no tienen siquiera un estatus migratorio adecuado, están sin papeles que les permitan acceder a una vida mejor.
Ayúdanos a utilizar esta libertad que nos das, para hacer más libres a l@s herman@s, aunque no sean conocid@s nuestr@s, son tus hij@s querid@s.