2016-04-07 Los rostros de la misericordia

¿Cuántos son los rostros de la misericordia, con los que Dios viene a nuestro encuentro? Son verdaderamente muchos; es imposible describirlos todos, porque la misericordia divina es un crescendo continuo. Dios no se cansa nunca de manifestarla. Siempre es algo nuevo que provoca estupor y maravilla al ver la gran fantasía creadora de Dios, cuando sale a nuestro encuentro con su amor.
 
Canto: Bendigamos al Señor
Bendigamos al Señor,
Dios de toda la creación,
por habernos regalado su amor.
Su bondad y su perdón
y su gran fidelidad,
por los siglos de los siglos durarán.
 
El espíritu de Dios
hoy está sobre mí,
Él es quien me ha ungido
a proclamar
la buena nueva
a los más pobres,
la gracia de su salvación. (bis)
 
Enviado con poder,
y en el nombre de Jesús,
a sanar a los enfermos del dolor,
a los ciegos dar visión,
a los pobres la verdad
y a los presos y oprimidos libertad.
 
El espíritu de Dios
hoy está sobre mí,
Él es quien me ha ungido
a proclamar
la buena nueva
a los más pobres,
la gracia de su salvación. (bis)
 
Así como la naturaleza de Dios es grande e infinita, del mismo modo es grande e infinita su misericordia. Recorriendo las páginas de la Sagrada Escritura, encontramos que la misericordia es sobre todo cercanía de Dios a su pueblo. Una cercanía que se manifiesta principalmente como ayuda y protección. Es la cercanía de un padre y de una madre que se refleja en una bella imagen del profeta Oseas: «Con lazos humanos los atraje, con vínculos de amor. Fui para ellos como quien alza un niño hasta sus mejillas. Me incliné hacia él para darle de comer» (11,4). Es muy expresiva esta imagen: Dios toma a cada uno de nosotros y nos alza hasta sus mejillas. Cuánta ternura contiene y cuánto amor manifiesta.
 
Jesús no sólo lleva sobre sus espaldas a la humanidad, sino que además pega su mejilla a la de Adán, hasta el punto que los dos rostros parecen fundirse en uno.No tenemos un Dios que no sepa comprender y compadecerse de nuestras debilidades (cf. Hb 4, 15). Al contrario, precisamente en virtud de su misericordia, Dios se ha hecho uno de nosotros. Por lo tanto, en Jesús no sólo podemos tocar la misericordia del Padre, sino que somos impulsados a convertirnos nosotros mismos en instrumentos de su misericordia. Puede ser fácil hablar de misericordia, mientras que es más difícil llegar a ser testigos de esa misericordia en lo concreto. Este es un camino que dura toda la vida y no debe detenerse. Jesús nos dijo que debemos ser “misericordiosos como el Padre” (cf. Lc 6,36).
Canto:
CON AMOR ETERNO ¡TE AMO!,
POR ESO DERRAMARÉ MI GRACIA EN TI,
CON MISERICORDIA SERÁS RECONSTRUIDA
Y SIEMPRE, CON TERNURA, TE AMARÉ.
 
Así dice el Señor:
Te sanaré, curaré tus heridas,
lleno de amor por ti, cuido tu vida.
 
CON AMOR ETERNO ¡TE AMO!...
 
Así dice el Señor:
Cambiaré tu suerte en el desierto,
el llanto de tu pueblo consolaré.
 
CON AMOR ETERNO ¡TE AMO!...
 
¡Cuántos rostros, entonces, tiene la misericordia de Dios! Ésta se nos muestra como cercanía y ternura, pero también como compasión y comunicación, como consolación y perdón. Quién más la recibe, más está llamado a ofrecerla; no se puede tener escondida ni retenida sólo para sí mismo. Es algo que quema el corazón y lo estimula a amar, porque reconoce el rostro de Jesucristo sobre todo en quien está más lejos, débil, solo, confundido y marginado.
 
Queridos hermanos y hermanas, la misericordia nunca puede dejarnos tranquilos. No debemos tener miedo, es un amor que nos alcanza y envuelve hasta el punto de ir más allá de nosotros mismos, para darnos la posibilidad de reconocer su rostro en los hermanos. Dejémonos guiar dócilmente por este amor y llegaremos a ser misericordiosos como el Padre.
Permanezcamos con el corazón abierto, para que el Espíritu pueda transformarlo; y así, perdonados y reconciliados, seamos testigos de la alegría que brota del encuentro con el Señor Resucitado, vivo entre nosotros.
 
Canto:
A ti, que haces salir el sol sobre buenos y malo;
a ti, que haces caer la lluvia sobre justos e injustos;
a ti, que todo lo viste bueno y has confiado en la persona;
a ti, a ti te canto mi Dios.
 
CANTO TU MISERICORDIA,
CANTO TU FIDELIDAD, 
CANTO TU AMOR INFINITO,
CANTO TU BONDAD.
 
Meditación (cinco minutos)
 
Ecos de la meditación, peticiones, palabras de agradecimiento...
 
Colecta
 
LA FÓRMULA (Tony de Mello)
El místico regresó del desierto. 
«Cuéntanos», le dijeron con avidez, «¿cómo es Dios?».
Pero ¿cómo podría Él expresar con palabras lo que había experimentado en lo más profundo de su corazón? ¿Acaso se puede expresar la Verdad con palabras?
Al fin, les confió una fórmula -inexacta, eso sí, e insuficiente-, en la esperanza de que alguno de ellos pudiera, a través de esa fórmula, sentir la tentación de experimentar por sí mismo lo que él había experimentado. Ellos aprendieron la fórmula y la convirtieron en un texto sagrado. Y se la impusieron a todos como si se tratara de un dogma. Incluso se tomaron el esfuerzo de difundirla en países extranjeros. Y algunos llegaron a dar su vida por ella.
Y el místico quedó triste. Tal vez habría sido mejor que no hubiera dicho nada.
 
Oración comunitaria
Señor Jesucristo, te pedimos tu protección e intercesión ante el Padre por toda la comunidad LGTB, por todos aquellos hermanos que sufren en la soledad, que se sienten solos, que son perseguidos, que no son aceptados en su entorno más cercano. Y te damos gracias y pedimos por CRISMHOM, para que construyamos Reino y seamos luz y faro en nuestra comunidad LGTB de Madrid.
 
Bendición
El Seños nos bendiga y nos guarde, nos muestre su misericordia, vuelva su rostro a nosotros y nos conceda la paz. Amen.