2018

#MeQueer

Estos días en tuiter se ha popularizado el hashtag #mequeer. Con esa etiqueta distintas personas LGTBI evocan momentos de su adolescencia y juventud, vivencias que han tenido que afrontar, a menudo en solitario. Se trata de hacer ver a mucha gente lo que supone ese ir tomando conciencia de la propia identidad, especialmente en la juventud y en momentos de muchísima inseguridad. Al ir escuchando esas distintas voces, se van superponiendo escenarios difíciles y muchas heridas. Las palabras homófobas dichas alegremente por familia y seres queridos que te deberían proteger, pero que dan por sentado que «esto» solo ocurre en otras familias. Las actitudes cómplices de educadores, disfrazadas de buen rollito, que sin embargo son munición para señalar, machacar y reforzar los muros que en muchos contextos van aislando al diferente. Chistes, miradas displicentes, violencia, comentarios gratuitos -y a menudo más nacidos de la ignorancia que de la malicia-, aceptación reticente de los «amigos especiales» de tu hijo mientras la familia no se entere. También hay testimonios distintos, positivos, de momentos de aceptación, de abrazos inesperados, de historias de liberación y fuerza.

Abundan los comentarios de quienes, leyendo muchos de estos tuits, dicen que esto deberían leerlo todos los... padres, madres, educadores... Pues bien, me voy a sumar a esos comentarios. Esto deberíamos leerlo todos los católicos. Porque, desgraciadamente, hoy en día hay muchísimas personas LGBTI que han tenido que vivir con enorme desgarro el ver que sus propias familias cargaban de culpa, de rechazo o teñían de desgracia lo que uno ni elige ni tiene por qué aborrecer «Hijo, ¿por qué nos haces esto? ¿No te hemos educado bien?». Tantas personas que han sentido que no cabían en el abrazo de ese Dios del que les hablaban diciéndoles, en el mejor de los casos, que les quería, pero con muchos más matices, peros y prevenciones que al resto.

Hay aún tantos pasos que dar...

José Maria Rodriguez Olaizola

Informe sobre incidentes de odio por LGTBfobia en la Comunidad de Madrid

Nos hacemos eco de la publicación del Observatorio Madrileño contra la Homofobia, Bifobia y Transfobia dando cuenta de los incidentes del pasado año 2017. Redactado por Arcópoli, FuenlaEntiende, Fundación 26 de Diciembre, FELGTB y otras trece entidades. Un documento prolijo, 218 páginas, bien documentado que tenéis disponible aquí.




 

La OMS deja de considerar la transexualidad como una enfermedad mental e incluye la adicción a videojuegos

Publicado en varios medios, reproducimos aquí la noticia del periódico El Mundo, lunes 18 de junio 2018.

 

 

 

Transexuales: dejar de ser enfermos mentales por ley

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha excluido la transexualidad como una enfermedad mental y ha incorporado -este lunes- el uso abusivo de los videojuegos como un desorden de comportamiento en la primera actualización de su Clasificación Internacional de Enfermedades.

La Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) tiene como objetivo codificar las diferentes afecciones comparando y compartiendo datos de manera consistente y estándar entre hospitales, regiones y países en distintos períodos de tiempo. Esta clasificación permite la conversión de los términos diagnósticos desde palabras a códigos alfanuméricos para facilitar su almacenamiento y examen: contiene alrededor de 55.000 códigos únicos para lesiones, enfermedades y causas de muerte.

 

Tras once años de trabajos y tres décadas desde la última revisión, la OMS ha decidido que la transexualidad, que es un desorden de la identidad de género, salga del apartado de enfermedades mentales -algo que llevaban años reclamando las asociaciones LGTBI-, y entre en el de los comportamientos sexuales.

Se mantiene de esta forma dentro de la clasificación para que cuando una persona busque ayuda médica la obtenga ya que en muchos países, si la diagnosis no está incluida en la lista, el sistema sanitario público o privado no reembolsa el tratamiento.

"Queremos que las personas que padecen estas condiciones puedan obtener la ayuda sanitaria cuando la necesiten", explicó en rueda de prensa el director del departamento de Salud Mental y Abuso de Substancias de la OMS, Shekhar Saxena a Efe.

Pero deja de ser considerada una enfermedad mental "porque no hay evidencias de que una persona con un desorden de identidad de género deba tener automáticamente al mismo tiempo un desorden mental, aunque suceda muy a menudo que vaya acompañado de ansiedad o depresión".

Además, "si a las personas con un desorden de identidad de género se las identifica automáticamente como alguien con un desorden mental, en muchos países se les estigmatiza y puede que se les reduzca las oportunidades de buscar ayuda".

 

 

Adicción a los videojuegos

Un semana después de la celebración de la feria más importante de videojuegos -el E3- , otra modificación añadida en la clasificación genera controversia. Se trata de la inclusión de los videojuegos en un nuevo desorden, el del "juego" pernicioso, que se incorpora a la misma lista donde también está la acción dañina de apostar. Estos son los síntomas, según expone la OMS:

  1. Deterioro en el control sobre el juego (frecuencia, intensidad, duración y finalización)

  2. Aumento en la prioridad otorgada a los juegos, en la medida en que estos tengan prioridad sobre otros intereses de la vida y las actividades diarias de la persona.

  3. Continuación del juego pese a la ocurrencia de consecuencias negativas.

"Incluimos el desorden de jugar de forma adictiva tras analizar las pocas evidencias que tenemos y tras escuchar a un Comité Científico que sugirió que este nuevo fenómeno se incluyera como una enfermedad que puede y debe ser tratada", resaltó Saxena. Precisamente, esta falta de datos empíricos es una de las razones para incluir este desorden en la lista, porque las informaciones que se han analizado apuntan hacia una dirección, pero la OMS quiere cerciorarse y valorar su alcance real.

De hecho, la OMS estima que entre un 2 y un 3 por ciento de los que juegan a videojuegos tienen un comportamiento abusivo y pernicioso, pero quieren tener certeza científica.

Asimismo, el hecho de que este desorden esté incluido en la lista de enfermedades permite a las personas que lo padecen contar con ayuda de forma oficial, dado que el sistema lo reconoce como una dolencia, por lo que está cubierto por los sistemas públicos de salud y por los seguros.

Saxena especificó que el hecho de jugar a un videojuego no es nocivo por si mismo, igual que no lo es ingerir alcohol, algo que hace regularmente el 40 por ciento da la población mundial o entre un 70 y 80 por ciento de los europeos. El problema es cuando el consumo es abusivo y cambia el comportamiento de la persona que lo ejerce, por eso se ha incluido en el apartado de uso de sustancias perniciosas y otros comportamientos adictivos.

"Si el niño, adolescente o adulto que juega lo hace sin parar y deja de salir con sus amigos, deja de hacer actividades con sus padres, se aisla, no estudia, no duerme y solo quiere jugar, eso son signos de alerta de que podría tener un comportamiento adictivo y que tiene que buscar ayuda", señaló Saxena. "Si encima hay incentivos como dinero cuando se juegan con otras personas, eso incrementa el comportamiento adictivo y por lo tanto, el desorden", agregó.

Un ejemplo de uso adictivo se encuentra en un caso que saltó a los medios en octubre de 2017. Una niña de nueve años de Reino Unido ingresaba en rehabilitación por su adicción al Fortnite, según el periódico británico The Mirror. El videojuego de Epic Games pasó de tener apenas siete millones de usuarios a más de 45 millones. Este título de acción ha comenzado a ser una preocupación para los padres viendo las horas a la semana que llegan a dedicarle algunos menores.

 

 

Beneficios del uso moderado

Si la adicción a los videojuegos llega a interrumpir las relaciones personales y profesionales además de la vida cotidiana del adicto -como en el ejemplo citado-, se requeriría de un periodo de observación de un año para que sea categorizado bajo el término de la OMS, contemplado en el catálogo CIE-11 del 2018. A pesar de esta nueva inclusión, cabe destacar que actualmente se está estudiando el uso de videojuegos como medio para tratar otros trastornos como el Alzheimer y el de Déficit de Atención.

Existen diversas investigaciones que han demostrado sus beneficios. A comienzos del año, un equipo internacional de psicólogos de la Universidad de Ginebra midieron el impacto de los videojuegos de acción (shooters) para el cerebro humano. Para ello recopilaron datos entre los años 2000 y 2015 para tener una visión global, además de someter a pruebas piscométricas a casi nueve mil personas de entre 6 y 40 años, jugadores habituales de shooters y no jugadores. Los psicólogos evaluaron sus capacidades cognitivas, como su capacidad de atención espacial o su capacidad para realizar varias tareas de forma simultánea. Los resultados concluyen que la cognición de los jugadores se mejoró más que la de los no jugadores.

 

 

Actualiza una versión de hace 28 años

La Clasificación Internacional de Enfermedades es una codificación estandarizada de todas las dolencias, desórdenes, condiciones y causas de muerte que sirve para que los países obtengan datos estadísticos y epidemiológicos sobre su situación sanitaria y puedan planear programas y recursos en consecuencia. La última revisión de esta norma se hizo hace 28 años, y durante 11 años se ha analizado la información científica más reciente para crear un nuevo estándar que está disponible para ser usado por el personal médico del mundo entero, aunque los Estados tienen tiempo para adaptarse hasta el 1 de enero de 2022. Este proceso ha servido para actualizar una clasificación que en muchos casos estaba desfasada, no reflejaba la realidad o no incluía comportamientos que ahora se consideran enfermedades o desórdenes.

La nueva CIE-11 incorpora los últimos avances en medicina. Por ejemplo, los códigos relacionados con la resistencia a los antimicrobianos están más en línea con el Sistema Mundial de Vigilancia de la Resistencia a los Antimicrobianos (GLASS, por sus siglas en inglés). Además, es capaz de capturar mejor los datos relativos a la seguridad en la atención médica, lo que significa que las situaciones innecesarias que pueden dañar la salud -como flujos de trabajo inseguros en hospitales- se pueden identificar y reducir.

Asimismo, la nueva CIE incluye nuevos capítulos. Por ejemplo, uno sobre medicina tradicional, usada por millones de personas en todo el mundo; y otro sobre salud sexual, que reúne condiciones que previamente se categorizaron de otras maneras (como la incongruencia de género, que anteriormente se encontraba en salud mental) o se describieron de forma distinta (como el trastorno de juego, que se ha agregado a la sección sobre trastornos adictivos).

Sin embargo, no será hasta mayo de 2019 cuando se presente en la Asamblea Mundial de la Salud para su adopción por los estados miembros, y entrará en vigor el 1 de enero de 2022. El lanzamiento previo esta semana permitirá a los países planificar cómo usar la nueva versión y capacitar a los profesionales de la salud.

 

 

 

Manifiesto acerca de las declaraciones del presidente de la UCAM

 

Desde CRISMHOM queremos manifestar nuestra solidaridad con las luchas que el colectivo LGTBI ha venido sosteniendo desde hace décadas para ser reconocidos como ciudadanos de pleno derecho, para reivindicar la plena visibilidad sin discriminación en todos los ámbitos de la vida social, la despatologización de las diversas orientaciones sexuales e identidades de género y el derecho a vivir y manifestarse abiertamente a cualquier edad y en cualquier contexto de acuerdo con la propia orientación e identidad sentida. Apoyamos también cualquier iniciativa de visibilización de la realidad LGTBI en los centros educativos Desde CRISMHOM nos congratulamos de los avances legislativos que han tenido lugar en nuestro país y los reivindicamos con firmeza.

 

Considerar “barbaridad que gays y lesbianas den charlas en colegios” es recurrir al prejuicio y la falta de caridad para dirigirse a nuestro colectivo. Dichas charlas se enmarcan en el objetivo de concienciar a los adolescentes y jóvenes de la diversidad afectivo-sexual y de género existentes en la naturaleza humana. En ningún caso se trata de adoctrinar o “convencer” de que la orientación o identidad se puede elegir. Desde pequeños la identidad de género viene marcada en nuestro ser, y puede no coincidir con el sexo. La orientación sexual, en la mayoría de los casos, es hacia las personas de distinto sexo, pero en el ser humano también se puede dar la atracción física hacia personas del mismo sexo o de ambos sexos.

 

Este tipo de declaraciones yerran constantemente al afirmar que las leyes aprobadas por los diferentes parlamentos en materia LGTBI buscan confundir e implantar ideologías. Nada más lejos de la realidad. Educar en la igualdad y en el conocimiento de la diversidad afectivo-sexual y del género redunda en construir una sociedad más cercana al Evangelio. La identidad no se cambia, puesto que no es algo que se aprende. Lo que sí se aprende es a discriminar.

 

Los/las cristianos/as LGTBI no queremos de nuestras iglesias una misericordia paternalista, que nos acoja individualmente como a ovejas descarriadas, sino el inicio de un diálogo franco y sin prejuicios; que reconozca el inmenso daño causado desde la institución a las personas y que deponga actitudes dogmáticas, rígidas e ignorantes para ir aceptando todo lo que las ciencias sociales nos han enseñado sobre la diversidad sexual humana y para, abriéndose así a los signos de los tiempos y al soplo del Espíritu, desarrollar una nueva teología de la creación que incluya la realidad LGTBI y haga realidad la auténtica acogida que Dios, a través de Jesús, siempre dispensó a todos los seres humanos.

 

Hoy, 17 de Mayo, día contra la LGTBIfobia, nos unimos a nuestros compañeros de No Te Prives en su lucha por la concienciación y educación en el respeto y la diversidad.

 

 

 

http://lacronicadelpajarito.com/region/presidente-ucam-no-vamos-a-permit...

 

http://lacronicadelpajarito.com/region/hasta-cuando-permitiremos-a-mendo...

 

 

Marciano Vidal: «Humanæ vitæ no es magisterio irreformable»

Nos hacemos eco de esta noticia de José Lorenzo aparecida en Vida Nueva Digital acerca de la encíclica de Pablo VI, que ahora cumple cincuenta años.

 

Fuente original de la noticia

 

Medio siglo después de su promulgación, Humanæ vitæ sigue siendo “el texto pontificio más controvertido de los últimos tiempos, tanto dentro como fuera de la Iglesia”, en palabras del teólogo moralista, Marciano Vidal (San Pedro de Trones, León, 1937). Una encíclica que para este religioso redentorista “no es magisterio infalible e irreformable”. Es más, según él, algunas intervenciones del papa Francisco a preguntas de los periodistas “no cierran la puerta a una solución futura; parecen dejarla entornada. ¿Será abierta?”, se pregunta.

PREGUNTA.- Recientemente se ha sabido que Pablo VI valoró la posibilidad de introducir métodos anticonceptivos como la píldora dentro del matrimonio. Según desvela un libro publicado por la Libreria Editrice Vaticana, incluso hizo una consulta a los obispos. Una mayoría de los que respondieron, lo hicieron afirmativamente. Finalmente no tomó en cuenta esas consideraciones y se publicó Humanæ vitæ. ¿Qué razones cree que pudieron influir en esa decisión final? ¿Por qué no vio la luz la otra encíclica que tenía preparada, De nascendae prolis?

RESPUESTA.- Casi todos los datos a los que alude el reciente estudio al que se refiere ya se conocían. Lo novedoso –y lo valioso– de esa investigación es haber aportado las pruebas. Aunque hay algunos documentos en la Congregación para la Doctrina de la Fe, la mayor parte de la documentación sobre la Humanæ vitæ se encuentra en los archivos de la Secretaría de Estado del Vaticano, ya que la Comisión pontificia para la población estaba inserta en la Secretaría de Estado.

Se sabía que había habido una redacción del texto pontificio realizada en los primeros meses del año 1968 y que no agradó al Papa (y a otros) por la forma con que era presentado el contenido. Pablo VI encomendó una nueva redacción a monseñor P. Poupard y al padre jesuita canadiense E. Hamel, profesor de la Gregoriana, pidiéndoles una redacción más pastoral. De seguro que será interesante cotejar las dos redacciones. Pero, no creo que haya diferencias fundamentales en el contenido. Por eso, tampoco creo que sea objetiva esa idea de que en la primera redacción se aceptaba la contracepción.

También se sabía que Pablo VI había pedido el parecer sobre el tema a los obispos reunidos en el primer Sínodo de Obispos (septiembre-octubre de 1967). Se sospechaba cuál había sido el resultado de esa consulta: opinión mayoritaria a favor de aceptar la contracepción para realizar la procreación responsable. Ahora, a partir del estudio a que nos referimos, tendremos conocimiento más preciso de los resultados (personas y contenido) de esa encuesta.

Como ve, no creo en “revelaciones” nuevas sobre lo que pudo haber sido y no fue. Hay ya estudios muy valiosos sobre el tema; el problema está en que no son conocidos por la opinión pública, ni civil ni eclesiástica.

 

 

Pablo VI no varió su postura

P.- Entonces, ¿cree que no hubo variación en la mente del papa Pablo VI?

R.- Uniéndome a los mejores estudiosos sobre el tema, estoy convencido de que no hubo variación alguna. Creo que Pablo VI nunca dudó acerca de la inmoralidad de la contracepción artificial. Tenga en cuenta estos tres datos:

– Pablo VI intervino (23 de noviembre de 1965) con 4 enmiendas (modi) para que en el tratamiento del tema de la procreación en la futura constitución pastoral Gaudium et spes no se sobrepasara lo dicho por Pío XI en la encíclica Casti connubii (1930).

– Pablo VI no siguió el parecer de la mayoría conciliar, reservándose la decisión para después del Concilio, según se desprende de la nota 14 de la citada constitución Gaudium et spes.

– Pablo VI no aceptó el parecer de la mayoría de la Comisión pontificia, que él mismo había agrandado en número (hasta llegar a 43 personas) creando además una Supercomisión de 16 obispos (1966).

Se ha especulado sobre la influencia directa que pudieron tener algunos teólogos sobre la opinión del Papa. Hasta se ha escrito que fue el padre jesuita español Marcelino Zalba quien, en audiencia privada, inclinó hacia el no el parecer del pontífice. Creo que es más objetivo sostener que Pablo VI no cambió nunca su opinión negativa, preocupado por el uso (personal y político) que podría hacerse de la píldora y condicionado por el magisterio eclesiástico precedente, singularmente el de Pío XI y el de Pío XII.

Reconociendo las muy valiosas actuaciones en el pontificado de Pablo VI, me adhiero a quienes han visto en la forma mentis papal de Montini una quizás exagerada autoconciencia de que era él quien tenía que dedicir magisterialmente sobre el tema. Quizás le faltó lo que hoy día llamamos una eclesiología moral, es decir, tener en cuenta el carácter eclesial de las decisiones morales. Creo que este aspecto concreto de no atenerse suficientemente a la eclesialidad en la decisión acerca de la contracepción fue examinado y contrastado en el proceso en orden a la beatificación del papa Montini.

P.- Se cumplen ahora 50 años de la publicación de Humanæ vitæ. ¿Cómo ha sido acogida entre los teólogos? ¿Y entre los fieles?

R.- En términos generales, se puede decir que ha sido el texto pontificio más controvertido en los últimos tiempos, tanto dentro como fuera de la Iglesia. Es muy difícil cuantificar y, menos aún, cualificar, las aceptaciones y los rechazos. Sin embargo, hay datos claros que no pueden ser negados ni obviados. Me fijo en los datos de rechazo.

Inmediatamente después de la aparición de la Humanæ vitæ (25 de julio de 1968) se inició una notable oposición –no a toda la encíclica, sino básicamente al n. 14 de la misma en que se declara inmoral toda intervención contraceptiva– en altos ambientes eclesiásticos y por parte de muchos teólogos. A este respecto, el dato más llamativo fue la intervención de algunas Conferencias episcopales nacionales con documentos formalmente inatacables desde el punto de vista teológico, pero con un mensaje contestario; los documentos más duros fueron el de los obispos belgas y el de los obispos canadienses. En cuanto a los teólogos contestatarios, baste citar el nombre del gran moralista de entonces: el padre redentorista Bernhard Häring.

Entre los fieles católicos hubo un desconcierto inicial. Hasta llegar a la situación presente que los obispos y un grupo de teólogos y pastoralistas de Alemania han descrito de este modo en orden al último Sínodo sobre la familia (1914, 1915), según recogió Il Regno: “La encíclica Humanæ vitæ (1968) sobre la paternidad responsable es conocida solo por la generación más anciana. Desde el principio, se redujo su contenido a la prohibición de los llamados métodos anticonceptivos artificiales. La distinción entre métodos ‘naturales’ y ‘artificiales’ es considerada irrelevante; de ahí que la contracepción no guarde relación con la práctica sacramental de la penitencia (a la que acuden muy pocas personas) y de la eucaristía”.

Hablando en lenguaje teológico, creo que se puede afirmar que la encíclica no ha conseguido la categoría de recepción eclesial, según la exigencia eclesiológica formulada por el teólogo Yves Congar. Muchos fieles, numerosos teólogos y bastantes pastores -sacerdotes y obispos- no se identifican con la doctrina oficial acerca de la inmoralidad de la contracepción. Como dijo el téologo Dietmar Mieth, “cuarenta años sin recepción de una prohibición detallada debieran bastar para considerar una revisión”.

A muchos nos han impresionado las palabras del cardenal Carlo Mª. Martini en el libro Coloquios nocturnos en Jerusalén: “Lo más triste es que la encíclica es en parte culpable de que muchos ya no tomen más en serio a la Iglesia como interlocutora o maestra. Pero sobre todo a los jóvenes de nuestros países occidentales ya casi ni se les ocurre acudir a representantes de la Iglesia para consultarlos en cuestiones atinentes a la planificación familiar o la sexualidad. Debo admitir que la encíclica Humanæ vitæ ha suscitado también un desarrollo negativo. Muchas personas se han alejado de la Iglesia, y la Iglesia se ha alejado de los hombres. Se ha producido un gran perjuicio (…). Es en cierto modo trágico que la Iglesia se haya alejado tanto de los afectados por estas cuestiones y de los que buscan respuestas para ellas”.

 

 

¿Ha superado la prueba del paso del tiempo?

P.- ¿En qué aspectos Humanæ vitæ puede decirse que ha acertado en su diagnóstico, que su propuesta ha superado la prueba del paso del tiempo, y en cuáles estima que ha sido superada?

R.- La encíclica ha superado la prueba del tiempo en puntos esenciales: la vinculación de la sexualidad con el amor; la proclamación del bien de la procreación dentro del matrimonio; la afirmación de la responsabilidad en la procreación: Humanæ vitæ no utiliza el sintagma “procreación responsable”, pero sí introduce la categoría de responsabilidad en el ejercicio de la procreación.

Opino que están superadas orientaciones como sacralizar “lo natural” y tender a demonizar “lo artificial”; unir, de modo cuasi-cronológico y en una forma que no corresponde a la “naturaleza” de la sexualidad humana, el significado unitivo y el significado procreativo de la relación sexual conyugal; afirmar que todo acto contraceptivo artificial es inmoral aun cuando se pretende realizar una procreación responsable.Obispos participantes en el Sínodo de la Familia, en 2015

P.- ¿Cómo afrontó su recepción y alcance el pasado Sínodo sobre la Familia de 2014 y 2015?

R.- La Relación final del Sínodo Ordinario, aprobada en dicha asamblea y entregada al papa Francisco el 24 de octubre de 2015, contiene un número sobre “la transmisión de la vida” (n. 62) y otro sobre “la responsabilidad procreadora” (n. 63). De todo ese conjunto temático sobresalen, a mi modo de ver, las siguientes afirmaciones y/u orientaciones acerca de la procreación responsable:

– “La apertura a la vida es una exigencia intrínseca del amor conyugal” (n. 62). “De ahí la necesidad de divulgar siempre más los documentos de la Iglesia que promueven la cultura de la vida” (n. 62).

– “Según el orden de la creación el amor conyugal entre un hombre y una mujer y la transmisión de la vida están ordenados recíprocamente (cf. Gn 1, 27-28” (n. 63).

– Se asumen las categorías antropológico-éticas de planificación familiar, paternidad (mejor sería: procreación) responsable. Para formar el juicio de conciencia, además de recoger los criterios señalados por Gaudium et spes, n. 50, se añade: “De acuerdo con el carácter personal y humanamente completo del amor conyugal, el camino adecuado para la planificación familiar presupone un diálogo consensual entre los esposos, el respeto de los tiempos y la consideración de la dignidad de cada uno de los miembros de la pareja” (n. 63).

– En esa misma Relación final del Sínodo Ordinario, se afirma que “la Iglesia rechaza con todas sus fuerzas las intervenciones coercitivas del Estado en favor de la anticoncepción, la esterilización e incluso el aborto” (n. 63).

– Es preciso resaltar las afirmaciones referidas a la encíclica Humanæ vitæ. En ella se destaca el signo de contradicción que llevaba inscrito desde su nacimiento; su carácter profético; la afirmación de valores fundamentales.

 

 

“¿Para ser buenos católicos debemos ser como conejos?”

P.- En algunas intervenciones puntuales, generalmente a preguntas de la prensa, el papa Francisco ha aludido a la “procreación/paternidad responsable”, llegando a señalar incluso que algunos creen “que para ser buenos católicos debemos ser como conejos”. ¿Cuál cree que es el pensamiento de Bergoglio sobre el problema eclesial suscitado en torno a Humanæ vitæ? ¿Cree que puede afrontar su reforma en un espíritu de continuidad o la encíclica contiene doctrina definitiva?

R.- El papa Francisco ha hecho tres alusiones a la cuestión de la procreación responsable en tres ruedas de prensa con ocasión de sus viajes apostólicos. El día 19 de enero de 2015, volviendo de Manila, el Papa afirmó que la prohibición de métodos contraceptivos no significaba reproducirse como conejos: “Algunos creen, perdonen la expresión, que para ser buenos católicos debemos ser como conejos. No. Paternidad responsable”. Añadió que, según el parecer de los técnicos, el número de tres hijos es el adecuado para mantener el equilibrio de la población humana.

La segunda alusión del Papa a la procreación responsable tuvo lugar el 30 de noviembre de 2015, en el avión que le traía de regreso de la República Centroafricana, previo paso por Kenia y por Uganda. Se le preguntó si, ante la difundida epidemia del sida, no tendría que cambiar la doctrina católica sobre el uso del preservativo con el fin de evitar nuevas infecciones. El Papa inició su respuesta anotando que la pregunta era, sí, interpelante, pero también parcial. Añadió, situando el interrogante en clave evangélica (“¿Es lícito curar en sábado?”): “Cuando todos estén curados, cuando no haya injusticia en este mundo podremos hablar del sábado”.

El 18 de febrero de 2016, en su viaje de regreso de México al Vaticano, en el avión fue interrogado sobre el riesgo que corrían las mujeres embarazadas que pudieran ser infectadas por el virus zika y sobre las soluciones abortistas o de control artificial de natalidad que, como mal menor, estaban promoviendo algunas autoridades políticas. En su respuesta el Papa estableció una distinción neta entre aborto y control de natalidad. El primero, dijo, “no es un mal menor (…); es un mal absoluto (…), es un mal que debe ser condenado por sí mismo”. En cuanto al control de natalidad, el papa Francisco recordó que el papa Pablo VI “permitió a las monjas usar anticonceptivos cuando estuvieran en riesgo de ser violadas”; porque “evitar el embarazo no es un mal absoluto”.

Creo que estas intervenciones puntuales del papa Francisco no cierran la puerta a una solución futura; parecen dejarla entornada. ¿Será abierta? Veo una dificultad sobreañadida: la admiración que siente el papa Francisco hacia la figura del papa Pablo VI. Desde el punto de vista teológico es posible –y, a mi ver, deseable– un progreso puntual dentro de la continuidad magisterial sobre la responsabilidad en la procreación humana: bastaría reinterpretar parte del n. 14 de Humanæ vitæ. No conviene olvidar que el contenido de la encíclica no es magisterio infalible e irreformable. Esto sí lo sabemos hasta con datos documentales: el texto final de la encíclica salió de la Congregación para la Doctrina de la fe hacia la Secretaría de Estado con la calificación de magistero infalibile y retornó de esta a la primera con la calificación de magistero autentico.