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2016-02-18 Cuaresma, tiempo para sembrar paz.

En este tiempo de oración queremos acercarnos a Jesús de Nazaret, el maestro, el único protagonista de nuestro encuentro, el que nos ha seducido con su vida. No vamos a tener prisas con Él en este rato.  Porque se trata de estar con Él. Nuestra oración no tiene otras pretensiones. Evitemos el efectismo, que busca lo bonito y acaba olvidando al Señor. Superemos el cansancio, dejando que el Espíritu encienda en nosotros el deseo del encuentro con el Señor. Acudamos a su presencia con humildad, derramando nuestro corazón herido ante Su Presencia. No nos escondamos ante su mirada por miedo o por comodidad. No cerremos nuestros labios ante sus oídos comprensivos. No dejemos que se enfríe nuestro corazón ante el fuego de Su Corazón. Vayamos juntos a Su Presencia.

 

Canto, Bendigamos al Señor

Todos, Oración inicial
Señor Jesús, Tú eres nuestra paz, venimos a nutrir  nuestra  fe en este encuentro de amor, donde te contemplamos como el Dios vivo que nos acompaña en nuestros gozos y esperanzas, en nuestros dolores y miedos. Al  contemplarte nos transformas desde nuestro interior y nos haces descubrir que nuestra esperanza es más fuerte que nuestros miedos. Señor Jesús, Tú eres nuestra paz; Eres nuestro consuelo en el sufrimiento, llénanos de tu amor, de tu fuerza, de tu compasión, de tu perdón. Queremos superar nuestros miedos y abrirte las puertas de nuestro corazón. Queremos ser mensajeros de tu paz. Señor Jesús, Tú eres nuestra paz, Eres nuestro compañero en el camino; Luz radiante que ilumina nuestra oscuridad; Lámpara que alumbra nuestro camino. Eres Tú quien da valor a nuestro espíritu para vivir con esperanza y sacudirnos el yugo del miedo.
Canto: Te amo, Señor


Salmo de los dos caminos
(A dos coros)

1. Aquí estoy, Señor Jesús, a la vera del camino, sin camino;  mis pasos buscan tus huellas donde poner mis pisadas, la vida y la muerte están ante mí como un reto; el bien y el mal se cruzan en mi corazón que sin descanso busca, pide y llama.

2. Yo quiero ser dichoso, Señor Jesús, hombre en camino; yo quiero ser libre con la libertad de tu Evangelio;  libre en opción sincera y decidida a tu Palabra.

1. Quiero dejar atrás las llamadas opresoras del dinero, del poder, del placer, de lo que en el fondo es nada.

2. Quiero hacer de tu Evangelio norma de vida y escucharlo día y noche hasta que penetre en el fondo de mi alma.

1. Quiero ser, Señor Jesús, como el árbol que crece junto al río y bebe en profundidad y hondura en las corrientes del agua.

2. Quiero dar en su tiempo frutos de paz y bien, y dejar que las semillas que has sembrado en mí germinen.

1. No dejes jamás, Señor, que se marchiten mis hojas verdes, ni que el viento las arranque una a una de sus ramas.

2. Quiero seguir el camino del hombre nuevo, del hombre que dice sí a la vida y la guarda con tesón.

1. Quiero ser un hombre de espíritu, que luche contra la carne y que haga del amor la Carta Magna y  Ley fundamental de tu Reino. Quiero estar abierto al corazón del hombre de manera radical siguiendo todas tus Bienaventuranzas.

 

2. No me dejes caminar por el camino de Caín, el cual lleva sangre y a cada paso deja las señales del que mata. No quiero ser como paja que lleva el viento y hace de ella un juego fácil entre sus alas.

1. Quiero ser, desde mis raíces y mi historia de ilusiones y fracasos, desde mis luchas y mis crisis, un camino de esperanza abierto hacia la Vida eterna, donde tú moras y esperas, con un corazón de amigo, mi llegada.

2. Tú eres, Señor Jesús, el camino de un corazón nuevo, el camino de Abel, el camino de la vida en la cruz entregada por la salvación del hombre, de todo hombre que busca  en ti la respuesta cierta y segura en la encrucijada.

1. Señor Jesús, contigo esta pesada carga se hace más suave y ligera, y el camino se allana si Tú me acompañas.

2. Quiero ser discípulo tuyo y aprender de Ti, oh Maestro, a ser libre como el viento,  en tu Espíritu, que guía y salva.
    
Lectura de la carta de San Pablo a los Efesios (2,13-19)
“Pero ahora, en Cristo Jesús y por su sangre, ustedes que estaban lejos han venido a estar cerca. El es nuestra paz. El ha destruido el muro de separación, el odio, y de los dos pueblos ha hecho uno solo. En su propia carne destruyó el sistema represivo de la Ley e hizo la paz; reunió a los dos pueblos en él, creando de los dos un solo hombre nuevo. Destruyó el odio en la cruz, y habiendo reunido a los dos pueblos, los reconcilió con Dios por medio de la misma cruz. Vino como evangelizador de la paz: paz para ustedes que estaban lejos, y paz para los judíos que estaban cerca. Y por él los dos pueblos llegamos al Padre en un mismo Espíritu. Así, pues, ya no son extranjeros ni huéspedes, sino ciudadanos de la ciudad de los santos; ustedes son de la casa de Dios".
Palabra de Dios.

 

Meditación
A la paloma, símbolo de la paz, Noé la metió en el arca; pues la paz va dentro. La paz ha de alojarse en tu corazón. Ese es su clima, su atmósfera. La paz se inaugura en el interior. Es imposible hacer la paz fuera sino gozas de ella en tu corazón. Los comienzos son muy humildes, insignificantes, diminutos. En lo pequeño, en la nada va el todo. En la pequeña semilla va el pinar, el robledal. En tu humilde silencio, en la nada, en el vacío que es tu silencio va toda la paz, toda la luz, todo el amor. Deja que se dilate, que se expanda y eclosione. Será como un estallido de luz, como una maravillosa revelación del amor. El mundo mejora si tú permites que la semilla de amor madure en tu interior. Si se activa la paz en tu corazón, colmará e influenciará en el mundo, en tu entorno, como una rosa que al estar colmada nos regala su aroma o como la nube que nos regala su agua. La manera de ejercer una influencia pacificadora no es las meras palabras sino la paz que rezuma de tu corazón y que todo lo va impregnando de gracia y de bondad. Irradiarás lo que se alberga dentro: amor, luz, paz, serenidad. Esa atmósfera interior armonizará el exterior, reorquestará la vida entera en su diversidad.

 

La paz, como el sol, no es un asunto privado, alcanza a todos, contagia, seduce y enamora. Tampoco es un asunto privado el silencio. Siempre tiene una resonancia social, cósmica. "Mi padre es como el sol, sale para todos". "El desarme general" de bombas atómicas, nucleares, de destrucción masiva no garantiza la paz mundial. Es el desarme del ego, de ambiciones, de codicias lo que asegura la paz en el territorio interior, y en la geografía exterior, en todos los territorios de la tierra. El silencio es el sendero de la paz.

 

Video, reflexiones sobre la paz.

 

Todos, Oración de San Francisco de Asís

Señor, hazme un instrumento de tu paz: allí donde haya odio, que yo ponga amor, allí donde haya ofensa, que yo ponga perdón; allí donde haya discordia, que yo ponga la unión; allí donde haya error, que yo ponga la verdad; allí donde haya duda, que yo ponga la fe; allí donde haya desesperación, que yo ponga la esperanza; allí donde haya tinieblas, que yo ponga la luz; allí donde haya tristeza, que yo ponga alegría.  Señor,  haz que yo busque: consolar y no ser consolado,  comprender y no ser comprendido,  amar y no ser amado. Porque: dando es como se recibe,  olvidándose de sí es como uno se encuentra,  perdonando es como se recibe el perdón,  y muriendo es como se resucita a la Vida.


 

Tiempo de silencio
La oración se completa en el silencio, como dice la doctrina monástica. Callar tiene, en este caso un doble sentido: escuchar y fundirse en un solo ser en Dios.


Los monjes distinguen tres tipos de pensamientos en la oración de silencio     


- Los pensamientos que nacen de Dios provocan siempre paz interior y una tranquila relajación.
- Los pensamientos que vienen del demonio suscitan agitación y miedo, provocan también tensión muscular.
- Los pensamientos que surgen de mi me distraen y me vuelven superficial; me alejan de mi mismo y me siento después vacío.

Anselm Grün

 

Algunas preguntas que nos pueden ayudar en este rato de silencio

Por todos los caminos honestos de la tierra quiere el Señor a sus hijos, echando la semilla de la comprensión, del perdón, de la convivencia, de la caridad, de la paz.

 ¿Qué hago?
¿Trato de ser instrumento de paz entre lo que me rodean?

 ¿Qué hago de positivo para sembrar la paz en mi mismo, en mi familia, en mi comunidad?

¿Quiero dar en su tiempo frutos de paz y bien, y dejar que las semillas que has sido sembrada en mí corazón germinen?


BREVE ESPACIO PARA COMPARTIR
Reflexiones, peticiones y acción de gracias.

Antes de terminar nuestra oración démonos un abrazo de paz.
 

 

Canto, Evenu shalom aleijem

PADRE NUESTRO

BENDICIÓN
Que el Señor nos bendiga y nos proteja. Que el Señor nos muestre su rostro, tenga misericordia de nosotros y nos conceda la paz. Así invocaremos el nombre del Señor y Él nos bendecirá.


Canto, Santa Maria del Camino

 

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