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2017-04-11 Descubierto un campo de concentración para hombres homosexuales en Chechenia

Siguen apareciendo más informaciones sobre la persecución organizada de las autoridades chechenas contra su población homosexual. Días atrás nos hacíamos eco de la tortura sufrida por un hombre gay, sometido a la corriente de una silla eléctrica casera para que delatara a otros homosexuales. Con el mismo objetivo parece que se constituyó un ilegal campo de concentración de prisioneros gais en la ciudad chechena de Argún, a unos 15 kilómetros de Grozni (la capital de la república). Según recoge Novaya Gazeta (el mismo diario ruso que destapó el escándalo sobre los secuestros, torturas y homicidios de homosexuales en la república rusa de Chechenia), el campo se ubica en un antiguo complejo militar, oficialmente sin uso desde hace años. El mismo medio también deja claro que no es el único centro de detenciones que las autoridades chechenas mantienen en secreto.
Aunque en España el caso de Chechenia está quedando en una tercera línea informativa, desde dosmanzanas estamos atentos a las fuentes internacionales para poder seguir narrando las atrocidades cometidas, principalmente, contra hombres gais (sin descartar otras posibles víctimas LGTB). Estas actividades al margen de la legalidad, supuestamente estarían auspiciadas por las autoridades de esta república de la Federación de Rusia (que hasta el momento se han negado a reconocer los hechos).  El argumentario oficial se sostiene en la premisa de que “no puedes detener a personas que no existen en nuestra república. Si personas así existieran en Chechenia, las fuerzas de orden público no tendrían que preocuparse de ellas: sus propias familias se encargarían de enviarlas donde no pudiesen volver”.
 
La última noticia que nos llega de Chechenia, atendiendo a lo publicado por Novaya Gazeta y a su vez recogido por medios de comunicación de distintos países, desvela que en la ciudad chechena de Argún se ha establecido un campo de concentración de prisioneros homosexuales, ubicado en un antiguo complejo militar (oficialmente sin uso desde hace años). Y todavía más, el propio Ramzán Kadýrov, presidente de la República de Chechenia, habría podido visitar esta prisión secreta, acompañado por un grupo de funcionarios (un extremo que no se ha contrastado aún). En todo caso, Kadýrov es un aliado estratégico de Vladimir Putin en la región (con el objetivo de contener el movimiento separatista checheno). No en balde, el presidente checheno es miembro de Rusia Unida y está en posesión de uno de los mayores reconocimientos nacionales: “Héroe de la Federación de Rusia” (una condecoración recibida de manos del propio Putin). Paradójicamente, Kadýrov también cuenta con distinciones por el mantenimiento del “orden público”.
 
Como la mayoría de representantes públicos de Rusia Unida, Ramzán Kadýrov y Vladimir Putin comparten una aversión sin tapujos por la comunidad LGTB y sus derechos más fundamentales. Desde que el Parlamento ruso aprobara en 2013 la prohibición de informar positivamente sobre relaciones sexuales “no tradicionales” a menores, se ha ido agudizando de facto la persecución del colectivo LGTB, cometiendo toda clase de injusticias y persecuciones sociales y políticas contra cientos de activistas. Pero las “fuerzas de seguridad” chechenas, con el presunto beneplácito del propio presidente de la república, han decidido ir todavía más lejos.
 
Como explicábamos en nuestra anterior entrada, la comisionada para de Derechos Humanos en Rusia, Tatiana Moskalkova, ha enviado una solicitud oficial al Fiscal General sobre la persecución de personas homosexuales en Chechenia. Moskalkova decía que “no importa la raza, el género, las tendencias [sexuales] o las creencias religiosas. El secuestro es un delito”. Mucho nos tememos, a tenor de las últimas informaciones publicadas (así como por el historial de LGTBfobia de Estado de los últimos años), que el Gobierno del Kremlin está más preocupado por silenciar a la oposición política que por velar a favor de los derechos humanos en todo el territorio ruso.
 
Hasta el momento, “más de 100 personas han sido detenidas por razones arbitrarias en cárceles no oficiales, donde las víctimas están siendo torturadas mediante corriente eléctrica, cruelmente golpeadas y obligadas a difundir los contactos personales de otros hombres homosexuales en Chechenia”, tal y como ha denunciado desde ILGA-Europa (la rama europea de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gais, Bisexuales, Transexuales e Intersexuales). Estos hechos están mereciendo la condena internacional (incluyendo a las autoridades europeas y organizaciones no gubernamentales como Amnistía Internacional o Human Rights Watch). También han reclamado una “investigación” países como los Estados Unidos, el Reino Unido o Alemania.
 
 

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