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2018-10-18: TRANSFORMÁNDONOS: EN CAMINO HACIA EL SEÑOR

Introducción. Bienvenidos a este rato de encuentro con el Señor y con l@s herman@s.  Esta oración he querido enmarcarla, atendiendo a tres hechos concretos:

-El Tema del Curso: Transformados por el Amor de Dios.
-En este mes de octubre, hay un día especialmente dedicado a la lucha contra la Despatologización de la Realidad de la Transexualidad.

-Este año hemos tenido noticias alentadoras, pues la OMS ha dejado de considerar la Transexualidad como un “trastorno mental y del comportamiento”, aunque no es la situación ideal, pues aun lo considera como una “Incongruencia de Género”. 
 
Esto me trae a la mente, algo muy propio del Reino de Dios, la Fe y la Esperanza, pues la venida del Reino, es una experiencia del presente hacia el futuro, es una tensión continua, el “Ya pero todavía no…”, que nos impulsa hacia adelante, y nos invita a no conformarnos en nuestras seguridades, a comprender y ser conscientes de que aún queda mucho camino por andar, que debemos seguir buscando la meta, como cristianos: la perfecta configuración con Cristo y a la vez, como colectivo LGTBI+H: la plena inclusión de todas/os/es y, a no quedarnos estancados en lo que ya hemos logrado, ni perder de vista que muchas personas antes que nosotr@s, han sufrido, luchado y trabajado para que hoy gocemos de ciertas libertades.
 
 Por estas razones, la oración discurrirá en cuatro momentos:
1. En busca de la propia Verdad, de la Identidad Personal: En este texto, cada un@ de nosotr@s podemos vernos reflejad@s, pues a lo largo de nuestra vida, vamos intentando encontrar la respuesta a esa pregunta constante Quiénes Somos? Con más o menos aciertos y en ocasiones, no pocas, con altas dosis de sufrimiento causados por la sorpresa de descubrirnos distintos y por la incomprensión de los demás y, de su propia inadaptación y rechazo respecto de lo diferente a las  “normas y estándares” habituales. Pero, cuando se hace una búsqueda sincera, la verdad aflora y nos deja disfrutar de su belleza.
 
Eclesiástico 51, 13 - 22.
Siendo joven aún, antes de ir por el mundo,
Me di a buscar abiertamente la sabiduría en mi oración,
A la puerta delante del templo la pedí,
Y hasta mi último día la andaré buscando.
En su flor, como en racimo que madura,
Se recreó mi corazón.
Mi pie avanzó en derechura,
Desde mi juventud he seguido sus huellas.

Incliné un poco mi oído y la recibí,
Y me encontré una gran enseñanza.
Gracias a ella he hecho progresos,
A quien me dio sabiduría, daré gloria.
 
Pues decidí ponerla en práctica,
Tuve celo por el bien y no quedaré confundido.
Mi alma ha luchado por ella,
A la práctica de la ley he estado atento,
He tendido mis manos a la altura
Y he llorado mi ignorancia de ella.
 
Hacia ella orienté mi alma,
Y en la pureza la he encontrado.
Logré con ella un corazón desde el principio,
Por eso no quedaré abandonado.
 
Mis entrañas se conmovieron por buscarla,
Por eso he logrado una buena adquisición.
Me dio el Señor una lengua en recompensa,
Y con ella le alabaré.
 
Canto. Tú eres el agua viva…
 
2. El camino a seguir, La oración.  Poner todas nuestras inquietudes en las manos del Señor de las Misericordias, quien puede transformar por completo nuestra vida y convertir en gozo nuestro llanto.
 
Mateo 7, 7-11.
"«Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿O hay acaso alguno entre vosotros que al hijo que le pide pan le dé una piedra; o si le pide un pez, le dé una culebra? Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan! «Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas."
 
Canto. Pide y se te dará…
 
3. Reconocer en Cristo, al Siervo de Yahvé: Quien se hizo solidario con todos los hombres y mujeres de todos los tiempos y, vivió en carne propia la experiencia del dolor, del sufrimiento, del abandono y, unirnos a Él y poder encontrar fuerzas para continuar.
 
ISAÍAS 50, 4-7 El siervo de Yahvé.
Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado para saber decir al abatido una palabra de aliento. Cada mañana me espabila el oído para que escuche como los iniciados. El Señor Dios me ha abierto el oído y yo no me he rebelado ni me he echado atrás. Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, la mejilla a los que mesaban mi barba. No oculté el rostro a insultos ni salivazos. Mi Señor me ayudaba, por eso no quedaba confundido; por eso ofrecí mi rostro como pedernal, y sé que no quedaré avergonzado
 
Reflexión.
En este segundo libro de Isaías, llamado “el libro de la consolación”, aparece un personaje al que se ha llamado “El Siervo de Yahvé”, en cuatro cantos (Caps: 42, 49, 50, 52). Llamado por Dios desde el seno de su madre, aparece como un discípulo a quien Dios “le ha abierto el oído”, para que él pueda instruir a todos. Su misión se realiza sin brillo ni éxito externo, está expuesto a ultrajes y desprecios; se ha entregado por los pecad2ores y carga con sus pecados, convirtiéndose, por su humillación y sufrimientos, en salvación para todos.
 
La Iglesia ha visto siempre en este personaje una anticipación profética de la figura de Jesús, y representa un mesianismo opuesto al que era más habitual en Israel: el mesianismo regio, triunfal, al modo y modelo de David.
 
Canto. El Señor os dará su Espíritu Santo.
 
4.  La Acción de Gracias.
Una vez que la persona se configura con Cristo, su vida se llena de Luz, se transforma por ese Amor incondicional que recibe del Señor. Todo su ser se ve movido a la alabanza y glorificación de AQUEL, quien “ES TODO EN TODOS”.
"Eclesiástico 51, 1. Himno de Acción de Gracias.
 
Todos. Mira el Arco Iris y bendice a su Hacedor,
Qué maravilloso esplendor!
Rodea el cielo con un arco de gloria,
Tendido por las manos del Altísimo. (Eclesiástico 43, 11-12)
 
Quiero darte gracias, Señor, Rey,
Y alabarte, oh Dios mi salvador,
A tu nombre doy gracias. T/
 
Pues protector y auxilio has sido para mí,
Y has rescatado mi cuerpo de la perdición,
Del lazo de la lengua insidiosa,
De los labios que urden mentira; T/
 
Frente a mis adversarios
Has sido auxilio y me has rescatado,
Según la abundancia de tu misericordia
Y la gloria de tu nombre. T/
 
De las dentelladas de los dispuestos a devorarme,
De la mano de los que buscan mi alma,
De las muchas tribulaciones que he sufrido,
Del ahogo del fuego que me envolvía, T/

De entre el fuego que yo no había encendido,
De la hondura de las entrañas del abismo,
De la lengua impura, de la palabra mentirosa,
Calumnia de lengua injusta ante el rey. T/
 
Cerca de la muerte estaba mi alma,
Mi vida estaba junto al abismo, abajo.
Por todas partes me asediaban
Y no había quien auxiliara,
Volví los ojos a un apoyo humano
Y no había ninguno. T/
 
Entonces me acordé de tu misericordia, Señor,
Y de tu actuación desde la eternidad,
Que tú levantas a los que en ti esperan,
Y los salvas de la mano de enemigos. T/
 
Y elevé de la tierra mi plegaria,
Supliqué ser librado de la muerte.
Clamé al Señor, padre de mi Señor:
«No me abandones en días de tribulación,
Cuando mandan los orgullosos
Y me siento indefenso. T/
 
Alabaré tu nombre sin cesar,
Te cantaré en acción de gracias.» T/
 
Y mi oración fue escuchada,
Pues tú me salvaste de la perdición,
Y me libraste del momento malo.
Por eso te daré gracias y te alabaré,
Bendeciré el nombre del Señor. T/
 
Canto. Gracias Señor.
 
Silencio.  Ecos, Peticiones, Acción de gracias.
 
Padre Nuestro.
 
ORACIÓN COMUNITARIA:
Señor Jesucristo, imploramos tu protección e intercesión ante el Padre por toda la comunidad LGTBI, por todas aquellas personas que no se aceptan a sí mismas, que sufren en soledad, son perseguidas por su orientación sexual o su identidad de género y que no son comprendidas, ni aceptadas en su entorno más cercano. También te damos gracias y te pedimos por CRISMHOM, para que juntos construyamos tu Reino y seamos luz y faro en nuestra comunidad LGTBI de Madrid. Amén.
 
BENDICIÓN.
El Señor nos bendiga y nos guarde, nos muestre su rostro y tenga misericordia de nosotros, vuelva su rostro a nosotros y nos conceda la paz. El Señor nos bendiga, hermanas y hermanos. Amén.

 

 

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