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2019-12-12: "El acompañamiento pastoral"

Esta oración ecuménica tiene lugar el jueves 12 de diciembre de 2019 de 20:30h a 21:30h en Barbieri 18, Madrid. ¿Qué es el acompañamiento pastoral cristiano? ¿Qué suscita en mí? ¿Qué imágenes me evoca? ¿Qué busca? ¿A quién va dirigido? ¿Es para mí? Invocamos al Espíritu Santo para que a lo largo de esta oración encontremos alguna respuesta a estas preguntas. En septiembre de 2017, tras un retiro sobre acompañamiento espiritual, inició su andadura un grupo de acompañantes espirituales formado por hombres, mujeres, personas LGTBI y heterosexuales, sacerdotes, monjas y laicos. El grupo surgió como un espacio en el que personas que acompañaban a otras pudieran acompañarse mutuamente. También hemos trabajado en estos dos años la realidad LGTBI y la compatibilización entre fe y orientación sexual o identidad de género. Hoy nos hacemos presentes un grupo de nosotros para que nos conozcáis.

Canto: Hoy comienza una nueva era. Las lanzas se convierten en podaderas. De las lanzas hacen arados y los oprimidos son liberados.

El acompañamiento pastoral surge de la misma figura de Jesús de Nazaret que acompañó a diversas personas durante su vida. Suscita en los acompañantes los mismos sentimientos por la persona acompañada que tuvo Cristo Jesús y hunde sus raíces en la forma de ser y vivir de Jesús de Nazaret: encuentra a las personas donde están (sin que tengan que ir en su búsqueda), es compasivo, NUNCA condena ni juzga, es inclusivo hasta el escándalo (prostitutas, publicanos, leprosos, ¿personas LGTBI? …), trata a cada persona de forma individualizada y reafirma su valor, respeta sin estar condicionado por normas culturales, da a las personas lo que necesitan, aunque no sea necesariamente lo que piden, habla con autoridad pero NO IMPONE, usa un lenguaje sencillo sin manipular, acepta que rechacen su ayuda, sabe poner límites y cuidar de sí mismo pero no permite que sus necesidades pasen por encima de las otras personas, prefiere el diálogo frente al monólogo, ayuda y facilita poder saciar el hambre y sed de Dios y no sólo aconseja, sino que se da Él mismo.

 

Cristo modelo de vida (Filipenses 2, 1-7): Si queréis darme el consuelo de Cristo y aliviarme con vuestro amor, si nos une el mismo Espíritu y tenéis entrañas compasivas, dadme esta gran alegría: manteneos unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir. No obréis por rivalidad ni por ostentación, considerando por la humildad a los demás superiores a vosotros. No os encerréis en vuestros intereses, sino buscad todos, el interés de los demás. Tened entre vosotros los sentimientos de Cristo Jesús. El cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios; al contrario, se despojó de sí mismo tomando la condición de esclavo, hecho semejante a los hombres.

 

Testimonio de acompañantes/acompañados (3 minutos)

 

Jesús de Nazaret hace camino con nosotros en todo momento, sigue nuestras huellas y nos sostiene. Sin embargo, en muchas ocasiones no somos conscientes de que está a nuestro lado, no pensamos en Él o pensamos que se ha olvidado de nosotros. Acompañar es un regalo que todos necesitamos (acompañante y acompañado), es compartir una búsqueda, hacer camino con otra persona poniéndose a su lado, ser espejo para la otra persona y facilitar que encuentre las claves de la voluntad de Dios en su propio ititerario. Acompañar es facilitar que conectemos con el Jesús que camina a nuestro lado, descubrir su amor como fuerza sanadora e integradora de la persona y caer en la cuenta de que Dios nos conoce porque nos ha creado. El acompañante es testigo de esa conexión y encuentro, reconoce y revive el suyo propio descubriendo también en él lo que Dios le pide. El acompañante facilita esa conexión y encuentro sin ser obstáculo.

 

¿Qué quiere Dios de nosotros? Sabiduría 9, 13-18: ¿Qué hombre conocerá el designio de Dios? O ¿quién se imaginará lo que el Señor quiere? Los pensamientos de los mortales son frágiles e inseguros nuestros razonamientos, porque el cuerpo mortal oprime el alma y esta tienda terrestre abruma la mente pensativa. Si apenas vislumbramos lo que hay sobre la tierra y con fatiga descubrimos lo que está a nuestro alcance, ¿quién rastreará lo que está en el cielo? ¿Quién conocerá tus designios, si tú no le das la sabiduría y le envías tu santo espíritu desde lo alto? Así se enderezaron las sendas de los terrestres, los hombres aprendieron lo que te agrada y se salvaron por la sabiduría (Sabiduría 9, 13-18).

 

Testimonio de acompañantes/acompañados (3 minutos)

 

El acompañamiento no es sólo cuestión de sacerdotes sino de cualquier persona cristiana. No es cosa de varones sino también de mujeres. Es gratuito. No es un encuentro de amistad, no pretende agradar a la otra persona diciéndole lo que quiere oír, sino ayudarla. No tiene respuestas para todo; en realidad, canaliza y facilita que la persona acompañada pueda darse a sí misma esas respuestas. El acompañante no toma partido ni decide por la persona que acompaña; no es un terapeuta psicológico ni un recetario de soluciones. La persona acompañante, a través de una escucha activa completamente confidencial, es testigo y facilita el encuentro de la persona consigo misma y con Dios. Se pone al lado y facilita el discernimiento de los signos de la historia de quien acompaña. El acompañamiento produce frutos en la medida en que se hace de forma seria y periódica. El acompañamiento tiene que ser buscado por ambas partes y es cuestión de dos. Ambas partes tienen que sentirse completamente libres para interrumpir el acompañamiento.

 

Tú me sondeas y me conoces, tú me hablas a mí, Señor.

¿A donde iré yo sin tu espíritu?

¿Dónde huir de tu rostro Yahvé?

¿A donde iré yo sin tu espíritu?

¿Dónde huir de tu rostro Yahvé?

 

Tú me proteges y me defiendes,

y mi alma está viva por Ti.

Tú me proteges y me defiendes,

y mi alma está viva por Ti.

 

Tú me creaste para alabarte,

te doy gracias por siempre, Señor.

Tú me creaste para alabarte,

te doy gracias por siempre, Señor.

 

Testimonio de acompañantes/acompañados (3 minutos)

 

El acompañamiento pastoral, motivado por el amor a Dios y a las personas es una categoría inclusiva e incluye muchas realidades: las obras de misericordia (visitar al enfermo, asistir al moribundo, confortar al privado de libertad …), trabajo en la lucha por los derechos y dignidad de las personas, el crecimiento y maduración de las personas, el cuidado de la comunidad cristiana y el discernimiento y avance en el camino de la santidad. Los objetivos del acompañamiento son ayudar a sanar las heridas, facilitar el desarrollo del proceso de maduración personal, fomentar relaciones interpersonales sanas y abrir a las preguntas últimas y la relación con Dios.

 

El buen pastor (Juan 10, 11-18): Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. El asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, cuando ve venir al lobo, escapa abandonando las ovejas, y el lobo las arrebata y dispersa. Como es asalariado no le importan las ovejas. Yo soy el buen pastor: conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí, como el Padre me conoce y yo conozco al Padre; y doy la vida por las ovejas. Tengo otras ovejas que no pertenecen a este corral; a ésas tengo que guiarlas para que escuchen mi voz y se forme un solo rebaño con un solo pastor. Por eso me ama el Padre, porque doy la vida, para después recobrarla. Nadie me la quita, yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y para después recobrarla. Éste es el encargo que he recibido del Padre.

 

Testimonio de acompañantes/acompañados (3 minutos)

 

Canto: Canta aleluya al Señor, canta aleluya al Señor. Canta aleluya, canta aleluya, canta aleluya al Señor.

 

Los discípulos de Emaús (Lucas 24, 13-35): Ese mismo día, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén. En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido. Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos. Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran. Él les dijo: «¿Qué comentaban por el camino?». Ellos se detuvieron, con el semblante triste, y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: «¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!». «¿Qué cosa?», les preguntó. Ellos respondieron: «Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo, y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que fuera él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas. Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro y al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les había aparecido unos ángeles, asegurándoles que él está vivo. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a él no lo vieron». Jesús les dijo: «¡Hombres duros de entendimiento, ¡cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿No será necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?» Y comenzando por Moisés y continuando en todas las Escrituras lo que se refería a él. Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le insistieron: «Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba». El entró y se quedó con ellos. Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio. Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él había desaparecido de su vista. Y se decían: «¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?». En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos, y estos les dijeron: «Es verdad, ¡el Señor ha resucitado y se apareció a Simón!». Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

 

Silencio (10 minutos)

 

Espacio para compartir peticiones, vivencias y acción de gracias.

 

Uniendo nuestras manos, recitamos el Padrenuestro.

 

Oración comunitaria: Señor Jesucristo, te pedimos tu protección e intercesión ante el Padre, con la fuerza e intermediación del Espíritu Santo por toda la comunidad LGTBI, por todos aquellos hermanos que sufren en la soledad, que se sienten solos, que son perseguidos, que no son aceptados en su entorno más cercano. Y te damos gracias y pedimos por CRISMHOM, para que construyamos Reino y seamos luz y faro de nuestra comunidad LGTB de Madrid.

 

Bendición: Que el Señor nos bendiga y nos proteja. Que el Señor nos muestre su rostro, tenga misericordia de nosotros y nos conceda la paz. Así invocaremos el nombre del Señor y Él nos bendecirá.

 

Oración final: “¡Alegrémonos! ¡Sonriemos! ¡Cantemos y saltemos de alegría! porque hoy comienza una nueva era, las lanzas se convierten en podaderas, de las espadas se hacen arados, no se alzará pueblo contra pueblo, no se preparán para la guerra, habitará el lobo con el cordero y no causarán daño ni estrago por todo mi monte santo. ¡Estemos vigilantes! ¡No perdamos oportunidad! Porque el encuentro con Jesús de Nazaret se produce en cualquier momento, en cosas pequeñas, en la vida diaria.

 

Canto: Abro mi ser y alzo mis manos y mi voz hacia Tí. Quiero rendirme y entregarme a tu voluntad. Mi corazón se abre a la voz de tu espíritu de amor mi alma canta de gozo, mi alma canta de gozo mi alma canta de gozo en ti Señor.

 

Sacia la sed de tu Palabra que hay en mí, oh Jesús. No me abandones ni me dejes pues confío en Ti. Mi corazón se abre a la voz ...

 

Dame la luz de tu mirada, mírame, oh Jesús. Cambia mi vida con tu fuerza y yo te alabaré. Mi corrazón se abre a la voz ...

 

Nuevo evento: 
Jue, 12/12/2019 - 20:30 - 21:30

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