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Celebración Ecuménica de la Palabra: Reconciliación. El amor de Cristo apremia a todas las personas LGTB+H

El sábado 16 de septiembre de 2017 a las 20:30h en Barbiari 18 tiene lugar esta celebración ecuménica de la Palabra. En el contexto del 500 aniversario de la Reforma, el Consejo de las Iglesias de Alemania vio con claridad que se debería celebrar la gracia y el amor de Dios, la «justificación de la humanidad a través de la sola gracia», reflejando la preocupación principal de las Iglesias marcadas por la Reforma de Martín Lutero. Por otro lado, también se debería reconocer el dolor por las profundas divisiones subsiguientes que afligieron a la Iglesia, hablar claramente de las faltas de amor y ofrecer una oportunidad para dar pasos hacia la reconciliación. Hoy la exclusión de las personas LGTB dentro de muchas iglesias cristianas trae también el dolor de la separación y división así como el deseo de dar pasos hacia la reconciliación.

CRISMHOM te invita a participar en esta Celebración de la Palabra que será conducida este día por el presidente de CRISMHOM. El sentido de esta celebración es ofrecer a cualquier persona cristiana un espacio de oración y acogida. Personas no cristianas en búsqueda de un compartir espiritual también pueden encontrar cabida en este lugar. Se leen textos bíblicos, cantos, se comparten vivencias, sentimientos, acciones de gracias y peticiones.

 

Reconciliación. El amor de Cristo nos apremia a todas las personas LGTB+H

 

Introducción: En el contexto del 500 aniversario de la Reforma, el Consejo de las Iglesias de Alemania vio con claridad que se debería celebrar la gracia y el amor de Dios, la «justificación de la humanidad a través de la sola gracia», reflejando la preocupación principal de las Iglesias marcadas por la Reforma de Martín Lutero. Por otro lado, también se debería reconocer el dolor por las profundas divisiones subsiguientes que afligieron a la Iglesia, hablar claramente de las faltas de amor y ofrecer una oportunidad para dar pasos hacia la reconciliación. Hoy la exclusión de las personas LGTB dentro de muchas iglesias cristianas trae también el dolor de la separación y división así como el deseo de dar pasos hacia la reconciliación.

Canto: Busca el silencio, ten alerta el corazón, calla y contempla.

Acto de perdón:

1. El tiempo no perdona, perdonamos cada uno de nosotros. El olvido que da el tiempo no es el perdón. Para perdonar lo imperdonable, tratamos de comprender. Sin embargo la raíz honda del perdón es el amor sin comprensión. Ostentamos nuestro poder de perdonar, decidiendo y negociando el momento y la forma en que perdonamos. El verdadero perdón es incondicional.

 

2. La causa del perdón no es el tiempo, la comprensión o el poder personal de perdonar. Cuando el perdón ocurre, es un auténtico acontecimiento que se produce en un instante concreto, inspirado, "mágico", que se recuerda con día y hora rozando lo sobrenatural, que viene de fuera y nos sorprende hasta el punto de reconocer que no es nuestro. El perdón es ese instante, quizá desencadenado por un proceso previo, tras el que se inicia otro: la reconciliación.

3. El perdón supone una relación no deseada con el mal que se nos hace, una vinculación con el resquemor, la venganza y otros sentimientos que experimento en mi interior y que conscientemente decido no volcar en los demás, para sufrirlos yo. No se puede perdonar a medias. Es preciso una renuncia, a veces faraónica, a uno mismo, a mis propias heridas.

4. El perdón consciente, incondicional y gratuito sólo puede darse cuando uno ha sido y se siente infinitamente querido y perdonado. Y tan agradecido por ello, que uno no puede sino imitar ¡aquello tan grande que le han regalado.

 

5. Para los creyentes, el perdón verdadero, el más hondo y puro se realizó una vez en la historia: cuando Jesús con sus brazos extendidos en la cruz nos acoge diciendo: "perdónalos, Padre, porque no saben lo que hacen". Y tras ese instante sobrenatural, nos encomendó una tarea: la de intentar replicarlo con su ayuda hasta el confin de los tiempos.

 

Peticiones de perdón:

Lector: Dios de bondad, el amor de Cristo nos apremia a que pidamos perdón por nuestra falta de amor. Oramos humildemente. Todos: perdónanos Señor, Padre nuestro y Madre nuestra.

Lector: Dios de bondad, el amor de Cristo nos apremia a que pidamos perdón por nuestro odio y desprecio de unos contra otros. Oramos humildemente.Todos: perdónanos Señor, Padre nuestro y Madre nuestra.

Lector: Dios de bondad, el amor de Cristo nos apremia a que pidamos perdón por denunciar y acusarnos falsamente unos a otros. Oramos humildemente.Todos: perdónanos Señor, Padre nuestro y Madre nuestra.

Lector: Dios de bondad, el amor de Cristo nos apremia a que pidamos perdón por todas las formas de prejuicios y discriminaciones de unos contra otros. Oramos humildemente.Todos: perdónanos Señor, Padre nuestro y Madre nuestra.

Lector: Dios de bondad, el amor de Cristo nos apremia a que pidamos perdón por perseguir y torturarnos unos a otros. Oramos humildemente.Todos: perdónanos Señor, Padre nuestro y Madre nuestra.

Lector: Dios de bondad, el amor de Cristo nos apremia a que pidamos perdón por mantener rota la comunión entre nuestras Iglesias. Oramos humildemente.Todos: perdónanos Señor, Padre nuestro y Madre nuestra.

Lector: Dios de bondad, el amor de Cristo nos apremia a que pidamos perdón por vivir nuestras vidas cristianas divididos unos de otros y alejados de nuestra común vocación a favor de toda la creación. Oramos humildemente.Todos: perdónanos Señor, Padre nuestro y Madre nuestra.

Lector: Dios de bondad, el amor de Cristo nos apremia a que pidamos perdón porlas veces en las que nos hemos aislado de nuestros hermanos y hermanas cristianos y de las comunidades en las que vivimos. Oramos humildemente.Todos: perdónanos Señor, Padre nuestro y Madre nuestra.

 

Canto: En mi debilidad

 

2 Corintios 5, 14-20: En todo caso, es el amor de Cristo el que nos apremia, al pensar que, si uno murió por todos, todos en cierto modo han muerto. Cristo, en efecto, murió por todos, para que quienes viven, ya no vivan más para sí mismos, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. Así que en adelante a nadie valoramos con criterios humanos. Y si en algún tiempo valoramos a Cristo con esos criterios, ahora ya no. Quien vive en Cristo es una nueva criatura; lo viejo ha pasado y una nueva realidad está presente. Todo se lo debemos a Dios que nos ha puesto en paz con él por medio de Cristo y nos ha confiado la tarea de llevar esa paz a los demás. Porque sin tomar en cuenta los pecados de la humanidad, Dios hizo la paz con el mundo por medio de Cristo y a nosotros nos ha confiado ese m ensaje de paz. Somos, pues, embajadores de Cristo y es como si Dios mismo os exhortara sirviéndose de nosotros. En nombre de Cristo os pedimos que hagáis las paces con Dios. Al que no tuvo experiencia de pecado, Dios lo trató por nosotros como al propio pecado, para que, por medio de él, experimentemos nosotros la fuerza salvadora de Dios.

 

Salmo 18, 25-32

Todos (canto): Te amo, Señor, fortaleza mía.

Eres fiel con quien es fiel, honrado con el honrado, sincero con el sincero, sagaz con el retorcido. Porque tú salvas al pueblo humillado y abates las miradas altivas.

Todos (canto): Te amo, Señor, fortaleza mía.

Tú enciendes mi lámpara, Señor, iluminas, ¡oh Dios!, mi oscuridad. Contigo me lanzo al asalto, con mi Dios franqueo la muralla. El camino de Dios es perfecto, la palabra del Señor exquisita; es un escudo para los que en él confían. Pues, ¿quién es Dios, aparte del Señor? ¿Quién una fortaleza, sino nuestro Dios? Dios es quien me ciñe de fuerza y hace perfecto mi camino.

Todos (canto): Te amo, Señor, fortaleza mía.

 

Canto: Canta aleluya al Señor, canta aleluya al Señor. Canta aleluya, canta aleluya, canta aleluya al Señor.

 

Lucas 15, 11-24:  Y Jesús dijo: Cierto hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos le dijo al padre: “Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde.” Y él les repartió sus bienes[a].  No muchos días después, el hijo menor, juntándolo todo, partió a un país lejano, y allí malgastó su hacienda viviendo perdidamente.  Cuando lo había gastado todo, vino una gran hambre en aquel país, y comenzó a pasar necesidad.  Entonces fue y se acercó[b] a uno de los ciudadanos de aquel país, y él lo mandó a sus campos a apacentar cerdos.  Y deseaba llenarse el estómago[c] de[d] las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada.  Entonces, volviendo en sí, dijo: “¡Cuántos de los trabajadores de mi padre tienen pan de sobra, pero yo aquí perezco de hambre!  “Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: ‘Padre, he pecado contra el cielo y ante ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo; hazme como uno de tus trabajadores.’”  Y levantándose, fue a su padre. Y cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y sintió compasión por él, y corrió, se echó sobre su cuello y lo besó[e]. 21 Y el hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y ante ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo[f].”  Pero el padre dijo a sus siervos: “Pronto; traed la mejor ropa y vestidlo, y poned un anillo en su mano y sandalias en los pies; y traed el becerro engordado, matadlo, y comamos y regocijémonos;  porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado.” Y comenzaron a regocijarse.  Y su hijo mayor estaba en el campo, y cuando vino y se acercó a la casa, oyó música y danzas.  Y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era todo aquello.  Y él le dijo: “Tu hermano ha venido, y tu padre ha matado el becerro engordado porque lo ha recibido sano y salvo.”  Entonces él se enojó y no quería entrar. Salió su padre y le rogaba que entrara.  Pero respondiendo él, le dijo al padre: “Mira, por tantos años te he servido y nunca he desobedecido ninguna orden tuya, y sin embargo, nunca me has dado un cabrito para regocijarme con mis amigos; pero cuando vino este hijo tuyo, que ha consumido tus bienes[g] con rameras, mataste para él el becerro engordado.” Y él le dijo: “Hijo mío, tú siempre has estado[h] conmigo, y todo lo mío es tuyo.  “Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque éste, tu hermano, estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado.”

 

Canto: Canta aleluya al Señor, canta aleluya al Señor. Canta aleluya, canta aleluya, canta aleluya al Señor.

 

Silencio (10 minutos).

Espacio para compartir.

 

Credo del Dios peregrino

Creemos en un Dios peregrino, que sobrepasa fronteras, límites y barreras, que deja atrás su grandeza y nos encuentra en el camino y se nos presenta tendiéndonos su mano: “yo soy el Señor, tu Dios, yo te cuido, voy contigo”.

Creemos en Jesucristo, que caminó nuestra tierra, que nació fuera de un hogar, que no encontró un lugar, caminante y peregrino, ya perseguido de niño, que reveló la justicia y trajo paz a la gente, que se jugó la vida hasta la misma muerte.

Creemos en el Espíritu, que nos pule y nos revela, con viento fuerte y arena, y que nos da valor para ser testimonio de la inmensa gracia de Dios.

(Margarita Ouwerkerk, Argentina)

 

Peticiones

Dios todopoderoso, has enviado a tu Hijo Jesucristo para reconciliar al mundo contigo. Te alabamos por aquellos que mandas en el poder del Espíritu a proclamar el Evangelio todas las naciones. Te damos gracias porque en todas las partes del mundo ha surgido una comunidad de amor reunida por sus oraciones y sus trabajos y de que en todas partes tus siervos invocan tu nombre. Hoy damos gracias porque también surgen comunidades LGTB+H que nos ayudan a compatibilizar fe, orientación sexual e identidad de género. Que tu Espíritu despierte en cada comunidad hambre y sed de unidad en ti. Oremos al Señor. Todos: escucha nuestra oración.

Dios de bondad, oramos por nuestras Iglesias. Llénalas de toda paz y verdad. Donde la fe se ha corrompido, purifícala; donde las personas se pierden, redirígelas; donde dejan de proclamar el Evangelio, refórmalas; donde dan testimonio de lo que es justo, refuérzalas; donde pasan necesidad, atiéndelas; donde están divididas, reúnelas. Oremos al Señor. Todos: escucha nuestra oración.

Dios creador, nos has hecho a tu imagen y nos has redimido por medio de Jesucristo, tu Hijo. Mira con compasión a toda la familia humana; quita de nosotros la soberbia y el odio que infectan nuestros corazones; rompe los muros que nos separan; únenos con lazos de amor. Y también en nuestras debilidades, sigue obrando para realizar tu propósito en el mundo, para que todos los pueblos y las naciones te puedan servir en armonía en torno a tu trono celestial. Oremos al Señor. Todos: escucha nuestra oración.

Peticiones libres.

 

Rito de la paz: La paz del Señor esté siempre con todos nosotros. Démonos una señal de paz.

 

Padrenuestro.

 

Oración comunitaria: Señor Jesucristo, te pedimos tu protección e intercesión ante el Padre por toda la comunidad LGTB, por todos aquellos hermanos que sufren en la soledad, que se sienten solos, que son perseguidos, que no son aceptados en su entorno más cercano. Y te damos gracias y pedimos por CRISMHOM, para que construyamos Reino y seamos luz y faro de nuestra comunidad LGTB de Madrid.

 

Bendición: Que el Señor nos bendiga y nos proteja. Que el Señor nos muestre su rostro, tenga misericordia de nosotros y nos conceda la paz. Así invocaremos el nombre del Señor y Él nos bendecirá.

 

Canto despedida: Llevad la buena noticia, a todo ser que respira y decidles que la paz está dentro de sus vidas, y que ellos paz serán si desparraman amor, a todos los hombres que encuentren, por esos caminos de Dios ...

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Sáb, 16/09/2017 - 20:30 - 21:30

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