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En el nombre del Señor

Canto:
En el nombre del Señor nos hemos reunido (BIS)
Ved qué gozo que los hermanos se quieran (BIS)  
Cristo siempre está en medio de nosotros (BIS)

ORACION a  una sola voz
Dios, dame el día de hoy fe para seguir adelante,
Dame grandeza de espíritu para perdonar
Dame paciencia para comprender y esperar
Dame voluntad para no caer
Dame fuerza para levantarme si caído estoy
Dame amor para dar
Dame lo que necesito y no lo que quiero
Dame elocuencia para decir lo que debo decir
Haz que yo sea el mejor ejemplo para mis hijos
Haz que yo sea el mejor amigo de mis amigos
Haz de mi un instrumento de tu voluntad
Hazme fuerte para recibir los golpes que me da la vida
Déjame saber que es lo que tu quieres de mi
Déjame tu paz para que la comparta con quien no la tenga
anda conmigo y déjame saber que así es.


Canto:      Nada nos separará,
        nada nos separará,
        nada nos separará
        del amor de Dios.


Texto a  2  voces


Vuestra soy, para Vos nací,
¿Qué mandáis hacer de mí?
Soberana Majestad,
Eterna sabiduría,
Bondad buena al alma mía;
Dios, alteza, un ser, bondad,
La gran vileza mirad,
Que hoy os canta amor así.
¿Qué mandáis hacer de mí?
Vuestra soy, pues me criastes,
Vuestra, pues me redimistes,
Vuestra, pues que me sufristes,
Vuestra, pues que me llamastes,
Vuestra, porque me esperastes,
Vuestra, pues no me perdí.
¿Qué mandáis hacer de mí?
¿Qué mandáis, pues, buen Señor,
Que haga tan vil criado?
¿Cuál oficio le habéis dado
A este esclavo pecador?
Veisme aquí, mi dulce Amor,
Amor dulce, veisme aquí,
¿Qué mandáis hacer de mí?
Veis aquí mi corazón,
Yo le pongo en vuestra palma,
Mi cuerpo, mi vida y alma,
Mis entrañas y afición;
Dulce Esposo y redención
Pues por vuestra me ofrecí.
¿Qué mandáis hacer de mí?
Dadme muerte, dadme vida:
Dad salud o enfermedad,
Honra o deshonra me dad,
Dadme guerra o paz crecida,
Flaqueza o fuerza cumplida,
Que a todo digo que sí.
¿Qué queréis hacer de mí?
Dadme riqueza o pobreza,
Dad consuelo o desconsuelo,
Dadme alegría o tristeza,
Dadme infierno, o dadme cielo,
Vida dulce, sol sin velo,
Pues del todo me rendí.
¿Qué mandáis hacer de mí?


Meditemos  en ello

Canto: La misericordia del Señor
          cada día cantaré.


LECTURAs   a 2 voces


Señor, ¡qué bueno es amarte!
Oh, ¡qué bueno es serte fiel!
¡Qué bueno es en todo tiempo
una alabanza tener!

Quiero alabarte, adorarte
en espíritu y verdad
y así poder compartir
tu amor con la humanidad.
Es necesario entregarse
sin reservas, mi Señor
para poder conocer
ese verdadero Amor.

Aquel que Tú nos mostraste
en aquella cruenta cruz
manifestándolo al mundo
en tu Hijo amado: JESUS.

Perfeccióname, Dios mío;
perfeccióname en tu amor
para guardar siempre puro
y santo mi corazón.

Ese amor que es sufrido,
que en vez de recibir, da;
no se goza en la injusticia,
mas se goza en la verdad.

Aquel que no tiene envidia,
no sabe de vanidad,
todo lo cree y soporta,
que es y siempre será.

Es el camino excelente,
también es la Ley real,
es mayor que la esperanza
y que la fe: la Caridad.

Ese es el amor, Dios mío,
que quiero manifestar
a este mundo que se pierde
porque no sabe amar.

Llena de amor a tu pueblo;
se establezca la unidad;
para que entonces podamos
al mundo testificar
que el REY de Reyes hoy reina
y por siempe reinará.                            

Canto:
No adoréis a nadie, a nadie más que a El.
No adoréis a nadie, a nadie más que a El.
No adoréis a nadie, a nadie más,
no adoréis a nadie,  a nadie más,
no adoréis a nadie, a nadie más que a El.


Lectura a voces voluntarias


Salmo 33 

El Señor, salvación de los justos
Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen
y se alegren.

Proclamad conmigo
la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias.

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor,
El lo escucha
y lo salva de sus angustias.

El ángel del Señor acampa
en torno a sus fieles y los protege.
Gustad y ved que bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a El.

Todos sus santos, temed al Señor,
porque nada les falta
a los que le temen;
los ricos empobrecen y pasan hambre,
los que buscan al Señor
no carecen de nada.

Venid, hijos, escuchadme:
os instruiré en el temor del Señor;
¿Hay alguien que ame la vida
y desee días de prosperidad?

Guarda tu lengua del mal,
tus labios de la falsedad;
apártate del mal, obra el bien,
busca la paz y corre tras ella.

Los ojos del Señor miran a los justos,
sus oídos escuchan sus gritos;
pero el Señor se enfrenta
con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria.

Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias;
el Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.

Aunque el justo sufra muchos males,
de todos lo libra el Señor;
El cuida de todos sus huesos,
y ni uno sólo se quebrará.

La maldad da muerte al malvado,
los que odian al justo serán castigados.
El Señor redime a sus siervos,
no será castigado quien se acoge a El.


Meditación
Oraciones: Gratitud y peticiones
El Padre Nuestro
Bendición Final

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