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Retiro de Adviento 2018: "Una visión LGTBI sobre la exhortación apostólica "Alegraos y Regocijaos" ("Gaudete et Exsultate") del Papa Francisco sobre la llamada a la santidad

Este retiro de Adviento tendrá lugar el sábado 1 de diciembre de 2018 de 10:15h a 19h, en la Fundación San Martín de Porres situada en la c/ Vía Carpetana 47, 28047 Madrid (Metro Carpetana o Laguna de la línea 6).

 

El tema que se aborda es "Una visión LGTBI sobre la exhortación apostólica "Alegraos y Regocijaos" ("Gaudete et Exsultate") del Papa Francisco, sobre la llamada a la santidad. Este retiro está muy relacionado con el retiro de Cuaresma 2019

 

 

El retiro está facilitado por Juan Gomendio, que ha impartido diversas charlas en CRISMHOM sobre "La homosexualidad en las grandes religiones","La homosexualidad, ¿qué dice la iglesia?" o "Acompañamiento espiritual en personas homosexuales: dificultades y retos de un acompañante". Ha dado retiros de Adviento y Cuaresma anteriormente, acompañado convivencias y unos ejercicios espirituales y acompaña un grupo de personalización de la fe.

 

La fecha límite de inscripción será el viernes 30 de noviembre. Para inscribirte pulsa AQUÍ.


 

 

 

Vivir el Adviento a la luz de Gaudete et Exultate

 

Entramos en tiempo de Adviento, tiempo de hacer nuestra programación espiritual e interior. Este año seguiremos el Evangelio de Lucas. Si Mateo trata de que descubramos que Jesús es el Mesías, el Rey, y Marcos nos muestra a un Jesús afectivo, cercano, que se acerca a todos para servir, Lucas es aquel que nos va a hacer entrar en la dimensión de la justicia social. A lo largo de este año iremos recibiendo la enseñanza de Jesús el que ha venido al mundo a llevar a todos los seres humanos la Buena Noticia de que su Reino es un reino de justicia, paz y bien.

El año pasado, el retiro tenía como fondo la Exhortación apostólica Evangelii Gaudium y se centraba sobre nuestra misión evangelizadora, más concretamente la evangelización del mundo lgbt. Este año mi propuesta era hacerlo sobre la vocación a la santidad, a la luz de Gaudete et Exultate.

 

A- El Adviento

Para situarnos, permitidme que haga una breve introducción al Adviento, ya que se trata del marco de este retiro.

Hablar de Adviento, es hacer referencia a un camino de cuatro semanas que se encuentran bajo el signo de dos personajes bíblicos: Juan Bautista y María de Nazareth.

Juan representa el cumplimiento de las profecías del AT. María representa la esperanza que abre el NT.

Se establecen dos dinámicas, la de aquel que invita a preparar el camino de quien trae la esperanza y la de aquella que, habiendo aceptado la voluntad de Dios, hará posible la venida del Mesías. Dos personas muy distintas, dos realidades opuestas en su forma de vida y, sin embargo, complementarias.

La Iglesia sigue durante este tiempo un itinerario en cuatro etapas, cuatro semanas, con un significado y un contenido concreto.

  • Comienza con el tema de la esperanza (vela verde): “verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria. Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación." (Lc 21,28)
  • La segunda semana tiene por tema la conversión (vela morada): “(Juan) recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados” (Lc 3, 16).
  • La tercera semana está dedicada al Espíritu Santo (vela roja): “Yo os bautizo con agua; pero viene uno que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. El os bautizará con el Espíritu Santo y fuego” (Lc 3, 18).
  • Por fin, la cuarta está bajo el signo de María (vela blanca): “Dichosa tú, (María), que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá” (Lc 1, 45).

 

B- La exhortación GE: la llamada a la santidad

El papa Francisco sigue poco a poco, transmitiendo su enseñanza a través de una serie de documentos que se van encadenando y entrelazando. Podemos ver en las distintas exhortaciones del papa, Evangelii Gaudium, Amoris Laetitia y Gaudete et Exultate. una enseñanza que gira en torno a la misericordia y la búsqueda del prójimo en un clima de alegría y gozo, en la esperanza.

“En realidad, desde las primeras páginas de la Biblia está presente, de diversas maneras, el llamado a la santidad. Así se lo proponía el Señor a Abraham: «Camina en mi presencia y sé perfecto» (Gn 17,1)” (n. 1)[1].

Hemos sido bautizados, por tanto formamos parte de Cristo, estamos llamados a “pasar por el mundo haciendo el bien”, como Jesús, nuestra cabeza: “Deja que la gracia de tu Bautismo fructifique en un camino de santidad. Deja que todo esté abierto a Dios y para ello opta por él, elige a Dios una y otra vez. No te desalientes, porque tienes la fuerza del Espíritu Santo para que sea posible, y la santidad, en el fondo, es el fruto del Espíritu Santo en tu vida (cf. Ga 5,22-23)” (n. 15). Se puede decir que ésta es la clave de la exhortación.

Nuestro aval es que es Dios quien nos llama a ese camino, y no nuestro capricho o nuestro afán de protagonismo y superioridad. “Esto debería entusiasmar y alentar a cada uno para darlo todo, para crecer hacia ese proyecto único e irrepetible que Dios ha querido para él desde toda la eternidad: «Antes de formarte en el vientre, te elegí; antes de que salieras del seno materno, te consagré» (Jr 1,5)” (n. 13).

Esta expresión podemos decir que es fundamental para alguien lgbti, o quienes se sienten concernidos por ello.

 

C- Adviento iluminado por GE

Siguiendo el esquema de las cuatro semanas y el tema que les corresponde, veamos cómo GE aporta ideas para que podamos trabajar interiormente y llevar a cabo una reflexión que nos sea útil de cara a nuestra programación anual.

 

1- La Esperanza

Como acabo de apuntar, la enseñanza de Francisco va dirigida a crear un ambiente de esperanza a partir de la misericordia y el amor al prójimo.

El mensaje de la primera semana de Adviento está en clave de esperanza: “ya viene el Señor”, sentíos fuertes, porque se acerca el cambio. Se trata de salir de la negatividad y de la condena para saber que Cristo nos ha salvado y todos estamos llamados a vivir la misma dignidad: el ser santos.

Así comienza la exhortación: “«Alegraos y regocijaos» (Mt 5,12), dice Jesús a los que son perseguidos o humillados por su causa. El Señor lo pide todo, y lo que ofrece es la verdadera vida, la felicidad para la cual fuimos creados. Él nos quiere santos y no espera que nos conformemos con una existencia mediocre, aguada, licuada” (n. 1).

 

2- Actitudes negativas y necesidad de conversión

Al abordar el tema de la conversión, nos volvemos hacia nuestro interior y miramos en qué situación nos encontramos. Al seguir la exhortación GE, encontramos tres cuestiones que el papa nos invita a plantearnos.

Tienen la originalidad de no ser cuestiones que analizamos frecuentemente al hacer el examen de conciencia y vale la pena que hoy las meditemos en el tiempo de reflexión.

  • Gnosticismo: “doctrina sin misterio”.

Es una de las grandes tentaciones de aquellos que viven de cara y en Dios. Los «gnósticos» tienen una confusión en este punto, y juzgan a los demás según la capacidad que tengan de comprender la profundidad de determinadas doctrinas (n. 39).

“El gnosticismo es una de las peores ideologías, ya que, al mismo tiempo que exalta indebidamente el conocimiento o una determinada experiencia, considera que su propia visión de la realidad es la perfección […] Porque el gnosticismo «por su propia naturaleza quiere domesticar el misterio», tanto el misterio de Dios y de su gracia, como el misterio de la vida de los demás.” (n. 40).

“Cuando alguien tiene respuestas a todas las preguntas, demuestra que no está en un sano camino y es posible que sea un falso profeta, que usa la religión en beneficio propio, al servicio de sus elucubraciones psicológicas y mentales. Dios nos supera infinitamente, siempre es una sorpresa” (41).

“Tampoco se puede pretender definir dónde no está Dios, porque él está misteriosamente en la vida de toda persona, está en la vida de cada uno como él quiere, y no podemos negarlo con nuestras supuestas certezas” (n. 42). En realidad es reducir la experiencia a la razón.

  • Pelagianismo: “el poder que los gnósticos atribuían a la inteligencia, algunos comenzaron a atribuírselo a la voluntad humana, al esfuerzo personal. Así surgieron los pelagianos y los semipelagianos. Ya no era la inteligencia lo que ocupaba el lugar del misterio y de la gracia, sino la voluntad” (n. 48).

“Los que responden a esa mentalidad, «en el fondo solo confían en sus propias fuerzas y se sienten superiores a otros por cumplir determinadas normas o por ser inquebrantablemente fieles a cierto estilo católico»” (n. 49). “La Iglesia enseñó reiteradas veces que no somos justificados por nuestras obras o por nuestros esfuerzos, sino por la gracia del Señor que toma la iniciativa” (n. 49). “La Iglesia enseñó reiteradas veces que no somos justificados por nuestras obras o por nuestros esfuerzos, sino por la gracia del Señor que toma la iniciativa” (n. 52).

Este pelagianismo “se manifiesta en muchas actitudes aparentemente distintas: la obsesión por la ley, la fascinación por mostrar conquistas sociales y políticas, la ostentación en el cuidado de la liturgia, de la doctrina y del prestigio de la Iglesia, la vanagloria ligada a la gestión de asuntos prácticos, el embeleso por las dinámicas de autoayuda y de realización autorreferencial. En esto algunos cristianos gastan sus energías y su tiempo, en lugar de dejarse llevar por el Espíritu en el camino del amor, de apasionarse por comunicar la hermosura y la alegría del Evangelio” (n. 57).

  • Las dos actitudes extremas: dos ideologías que mutilan el corazón del Evangelio (nn. 100-101). GE denuncia dos formas de vida erróneas que llevan a lo contrario de lo que invita el Evangelio:
  • Por un lado los compromisos que, con la excusa de tener muchas tareas, separan al cristiano de la unión interior con Dios, de la mística, y conviertiéndolo en un miembro de una ONG, pero sin Dios.
  • Aquellos que, con la excusa de buscar la intimidad con Dios, se alejan del compromiso social con los demás.

La conversión es uno de los elementos esenciales del Adviento, y poder contar con herramientas que nos ayudan a detectar nuestras desviaciones y errores es uno de los grandes privilegios que tenemos los cristianos.

 

3- En el soplo del Espíritu: las bienaventuranzas

“Jesús explicó con toda sencillez qué es ser santos, y lo hizo cuando nos dejó las bienaventuranzas (cf. Mt 5,3-12; Lc 6,20-23). Son como el carnet de identidad del cristiano” (n. 63).

Las bienaventuranzas son la brújula que nos permite orientarnos. Cuando nos sentimos descarriados, o al menos despistados en nuestro camino hacia la santidad, las bienaventuranzas se convierten en una guía que nos permite ver dónde nos encontramos y ayudan a volver al camino de Jesús.

Extendernos aquí en este capítulo es imposible, pero recomiendo que se haga una lectura atenta y orante del capítulo tercero (nn. 63-94).

El año pasado en el retiro de Adviento ya vimos las Bienaventuranzas desde un ángulo concreto, este año estaría bien ampliarlo a la luz de GE que en el capítulo 4 aporta unas notas de gran valor y riqueza.

 

4- María y el discernimiento

María es aquella que “guardaba meditándolo en su corazón” (Lc 2, 19).

El crecimiento y la vida del cristiano son un largo proceso que se va desarrollando a través de la experiencia y el discernimiento.

“¿Cómo saber si algo viene del Espíritu Santo o si su origen está en el espíritu del mundo o en el espíritu del diablo? La única forma es el discernimiento, que no supone solamente una buena capacidad de razonar o un sentido común, es también un don que hay que pedir. Si lo pedimos confiadamente al Espíritu Santo, y al mismo tiempo nos esforzamos por desarrollarlo con la oración, la reflexión, la lectura y el buen consejo, seguramente podremos crecer en esta capacidad espiritual” (n. 166).

Con frecuencia debemos discernir cuál es el camino que debemos seguir, qué actitud tener ante una situación, cuál es “la palabra oportuna frente al hermano sólo y desamparado” (Plegaria eucarística Vb).

“El discernimiento no solo es necesario en momentos extraordinarios, o cuando hay que resolver problemas graves, o cuando hay que tomar una decisión crucial. Es un instrumento de lucha para seguir mejor al Señor” (n. 169).

 

D- Santidad y homosexualidad

Para aquellos que hemos vivido lo que ha sido la postura tradicional de la Iglesia respecto a las personas homosexuales, homosexualidad y santidad con realidades contrarias. La homosexualidad ha formado parte, y aún sigue siendo así para muchos, de una realidad que hace de la persona alguien abocado al mal. Es decir, sólo por el hecho de ser de una manera concreta, ya se está condenado. 

Al hablar de santidad debemos enmarcarla en la realidad personal de cada uno, y en nuestro caso debemos tener en cuenta nuestra especificidad. Cada uno es un santo con una misión concreta en función de quién es y cómo es.

Sin embargo, si leemos lo que Francisco transmite en su exhortación, encontramos una visión de la persona y que es perfectamente aplicable a cualquier ser humano sea quien sea y como sea y le abre las puertas a la esperanza y a la realización.

Voy a citar una serie de textos de la exhortación que espero que puedan alentar a cada uno a seguir el camino que Dios le pide a partir de su forma de ser y de entender la relación con Dios.

“Cada santo es una misión; es un proyecto del Padre para reflejar y encarnar, en un momento determinado de la historia, un aspecto del Evangelio” (n. 19).

“Ojalá puedas reconocer ese mensaje de Jesús que Dios quiere decir al mundo con tu vida” (n. 24).

“Tú también necesitas concebir la totalidad de tu vida como una misión. Inténtalo escuchando a Dios en la oración y reconociendo los signos que Él te da. Pregúntale siempre al Espíritu qué espera Jesús de ti en cada momento de tu existencia y en cada opción que debas tomar, para discernir el lugar que eso ocupa en tu propia misión…” (n. 23).

“Esto debería entusiasmar y alentar a cada uno para darlo todo, para crecer hacia ese proyecto único e irrepetible que Dios ha querido para él desde toda la eternidad: «Antes de formarte en el vientre, te elegí; antes de que salieras del seno materno, te consagré» (Jr 1,5)” (n. 13).

 “«Cada uno por su camino», dice el Concilio... Lo que interesa es que cada creyente discierna su propio camino y saque a la luz lo mejor de sí, aquello tan personal que Dios ha puesto en él (cf. 1 Co 12, 7), y no que se desgaste intentando imitar algo que no ha sido pensado para él. Todos estamos llamados a ser testigos, pero «existen muchas formas existenciales de testimonio»” (n. 11).

 “El desafío es vivir la propia entrega de tal manera que los esfuerzos tengan un sentido evangélico y nos identifiquen más y más con Jesucristo. De ahí que suela hablarse, por ejemplo, de una espiritualidad del catequista, de una espiritualidad del clero diocesano, de una espiritualidad del trabajo. Por la misma razón, en Evangelii gaudium quise concluir con una espiritualidad de la misión, en Laudato si’ con una espiritualidad ecológica y en Amoris laetitia con una espiritualidad de la vida familiar.” (n. 28).




[1] Las citas indicadas con n. se refieren a la exhortación Gaudete et exultate.

Nuevo evento: 
Sáb, 01/12/2018 - 10:15 - 19:00

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