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Retiro de Cuaresma 2018: El desierto esconde un pozo

Este retiro de Cuaresma tiene lugar el 3 de marzo de 2018 de 10:15 a 17:30h con una eucaristía católica de 18 a 19h para quien quiera asistir con el objeto de prepararnos a vivir el tiempo de Pascua. Tendrá lugar en la Fundación San Martín de Porres situada en la c/ Vía Carpetana 47, 28047 Madrid (Metro Carpetana o Laguna de la línea 6). En este retiro se abordará el tema del desierto en nuestra vida y el hecho que en todo desierto se oculta un pozo de vida. El desierto es el lugar de la falta de poder y la des-protección. Allí es donde las estrellas pueden guiar. Es el lugar del silencio y la itinerancia. Allí es donde el amor se puede encontrar. En la profundidad y la intimidad del desierto. Allí se esconde un pozo donde todos los viajeros pueden beber.

Tenemos el gran privilegio de contar como facilitador con Pablo Romero, natural de Chile, que es licenciado en Ciencias Económicas y Administrativas, bachiller en Filosofía y Humanidades, licenciado en Teología y Máster en Teología Moral y Pastoral. Ha sido asesor de la pastoral de la diversidad sexual (PADIS) que es la primera comunidad de acogida y apoyo a personas homosexuales al interior de la Iglesia Católica Chilena y actualmente forma parte del grupo de acompañantes espirituales de CRISMHOM. El precio del retiro es de 15€ para simpatizantes o personas externas a CRISMHOM y de 12€ para socios. La participación en la comida es voluntaria con un precio adicional de 7€ que se abonará junto con la inscripción del retiro. Quien tenga problemas para cubrir estos gastos, que se ponga en contacto con tesoreria@crismhom.org. Está disponible por escrito y en audio todo el material del retiro. Están disponibles los registros de audio de: BLOQUE 1, BLOQUE 2 y BLOQUE 3.

 
El programa del retiro tendrá la estructura siguiente:
 
10.15-10:30  Llegada y acogida.
10.30-11.45  BLOQUE 1: Los desiertos de nuestra vida (meditación de Pablo Romero y oración personal guiada)
11.45-12.00 Descanso
12.00-13.15 BLOQUE 2: Las tentaciones, ansiedades y adicciones en el desierto (meditación de Pablo Romero y oración personal guiada)
13.15-14.00 Compartir en grupos pequeños (opcional)
14.00-15.30 Comida/Descanso
15.30-17.00 BLOQUE 3: El desierto esconde un pozo (meditación de Pablo Romero y oración personal guiada)
17.00-18.00 Puesta en común. Diálogo. Y fin del retiro.
18.00-19:00 Eucaristía católica voluntaria para quien se quiera quedar.

 

 

BLOQUE 1: Los desiertos de nuestra vida

Está disponible el AUDIO de esta meditación. Es cierto que llevamos un poco más de la mitad de la cuaresma pero los tiempos litúrgicos no necesariamente van de la mano de los tiempos vitales de cada uno. Y esto no necesariamente por negligencia nuestra. Es que la historia de cada uno inevitablemente está tonificada por muchos otros hechos que funcionan también como invitaciones a moverse por derroteros variados. Quizás esto sea ayudado por la vida más secularizada en la que muchos vivimos, donde el tiempo litúrgico es uno más de otros tantos tiempos, pero creo que es más bien parte de cualquier vida expuesta a la vida de otros. No es de extrañar incluso que el Espíritu de Dios pueda habernos conducido, estas semanas, por caminos que no necesariamente son los más específicamente cuaresmales.

Este retiro es una ocasión especial entonces para ponerse a disposición y pedir la gracia de cuaresma: la gracia de convertirse yendo a lo profundo, donde está Dios.  Si Dios quiere poner otros acentos en este día, lo agradeceremos igual. Pero podemos pedir la gracia de la conversión con fe. No sólo para que se nos regale individualmente sino también como grupo.

Para esto voy a utilizar en las meditaciones la imagen del lugar geográfico por excelencia de este tiempo: el desierto. Os propongo esta mañana ahondar en la experiencia de conversión en el desierto. Que esta mañana seamos conducidos-arrastrados por el Espíritu, como Jesús, hacia el desierto. Y con esto no me refiero sólo a que sea una mañana de silencio exterior, que lo vamos a necesitar. Sino que nos pongamos, a modo de composición de lugar, en el desierto geográfico y lo que ello implica a nivel de experiencia. El desierto. Son de esas palabras que por el uso espiritual, lo tenemos como sinónimo inmediato de: silencio, escucha, en algún caso, sequedad. Pero, aunque para allá iremos, les propongo primeramente contemplar el desierto como lugar geográfico. Así podremos recuperar quizás también la vitalidad que él esconde.

 

El desierto físico

Fotos … ¿Qué veis?

1° Sinaí

2° Atacama.

 

Yo sólo conozco el desierto de Atacama. Dicen los expertos que es el más seco del mundo. En medio de él hay lugares conmovedores que son un polo de atracción único para turistas como yo: noches plagadas de estrellas, minerales que brillan con distintos colores en los cerros y valles, el misterio que rodea todo ello. Las máximas atracciones: El valle de la luna, el valle de la muerte, los salares. Pero eso es para estar un día, dos días, yendo y viniendo a algún hotel. El romanticismo es simplemente imposible a las pocas horas si no estás conectado con la civilización. Es que se trata de un lugar inhabitable en sí mismo. Tienes que traer todo allí para siquiera sobrevivir. En el desierto no sólo no hay estímulos, tampoco hay frutas que recoger, no hay agua, no hay animales que cazar. Sólo minerales. No hay a qué echar mano. Llevándolo al punto más dramático: no hay vida.

Ser conducido, o más bien, y con mayor justicia, ser arrastrado al desierto por el Espíritu, es estar expuesto no sólo al silencio sino a la falta de vida exterior. A un lugar in-hóspito donde las relaciones que estableces con el mundo exterior son infecundas. Donde no hay vida esperándote, estimulándote, haciéndote sentir que eres importante, que están hechas para ti. En el desierto tú pareces no ser importante. Por ello en el desierto muchas personas que no están acostumbradas a él suelen sentir una angustia grande. Se sienten desamparadas.

Jesús fue llevado allí después de su bautismo en el Jordán. Después de la experiencia de la elección y la predilección de Dios… el desierto.

 

Desiertos existenciales

Cuaresma es un tiempo donde el Espíritu nos arrastra también allí. No será el Sahara ni el Atacama, pero pueden ser desiertos existenciales en los cuales se nos lleva a situarnos. Algunos de nosotros quizás en varias dimensiones de la vida ya estamos situados allí hace un buen tiempo o se proyectan en el futuro. Se trata de lugares o momentos de nuestra vida donde:

  • Parecen no haber fuentes (o mediaciones) que nos ayuden a vivir mejor o, las que hay, no nos sirven, no nos alimentan.
  • Las fuentes de gratificación, de estímulo, de reconocimiento, si las hay, se agotan pronto.
  • Nuestra acción parece no generar vida, o no la suficiente como para que se justifique estar allí.
  • Algunos lo buscan, la mayoría de las veces las personas somos empujadas a él, arrastrados. Se llega normalmente a ellos en la crisis de otros; en la crisis personal.
  • En el quiebre de una pareja. Amigos separados estos últimos meses.
  • En la impotencia ante las exigencias propias y ajenas. Problemas de salud, tensión, dificultad para dormir…
  • En accidentes y la enfermedad. Mi amigo Julián.
  • Crisis vocacional/vital… falta de sentido…
  • En la separación, en la distancia física… en el extranjero…
  • La vejez…
  • Y cuando aparece esa amante inoportuna… que se llama Soledad. Y algunas veces suelo recostar. Mi cabeza en el hombro de la luna. Y le hablo de esa amante inoportuna. Que se llama soledad

En el desierto, cuando no huimos de él, aparece nuestra fragilidad, nuestra dependencia radical…. Y con ella una apertura a la trascendencia…ç

 

Proyección de la película "Todos los caminos llevan a casa": 00h:00m:00s - 00h:16m:15s (los 16 primeros minutos).

 

Preguntas para la oración del bloque 1:

  • ¿Qué aparece en nuestro silencio? Sin juzgar… Que llegue… Y dejo
  • ¿Reconozco algún desierto en mi vida? Algún lugar de impotencia, de soledad, de ansiedad, de falta de aparente falta de vida, de falta de mediaciones, alimentos…

 

Bloque 2. Las tentaciones y ansiedades en el Desierto: La Huida

Está disponible el AUDIO del bloque 2. El desierto no suele ser un lugar deseado en sí mismo para nadie. Estamos hechos para vivir en el jardín del Edén y nuestras necesidades son auténticas (al menos muchas de ellas, y si no, son vividas como tales). Son parte de nosotros. Por lo mismo no se puede decir que sea nuestra casa, nuestro hogar. Más bien suele ser el lugar de la ansiedad y la búsqueda de satisfacer esas necesidades muchas veces a costa de cualquier cosa. Es el lugar de las preguntas sobre distintas alternativas. Un lugar que se presta para la tensión y la tentación. 

Jesús fue llevado allí por el Espíritu (Lc 4, 1-11) y sufrió tres tentaciones que nosotros y cualquier persona solería ser tentado:

  • Ante la ansiedad por la falta de alimentación/por la falta de cosas/por la falta de personas, “satisfácelas usando tu poder”.
  • Ante infecundidad y la ansiedad de reconocimiento, “realiza algo extraordinario y sé el protagonista”.
  • Ante la indigencia, “adora a otros dioses que pueden darte lo que quieres”.

La tentación en el desierto, y es muy humano sentirla, es en el fondo, sentirse tan mal, tan “víctima”, tan “necesitado”, que ello justifica ponerse uno en el centro. De otra forma, la gran voz es la que Jesús escuchó en la cruz y que cualquiera experimenta en situaciones difíciles: “Desconfía del que te ha llevado hasta aquí” y “Sálvate a ti mismo”. …

Nosotros parecido… Arrastrados por…

  • aférrate a las seguridades.
  • Llena el silencio artificialmente
  • Apegos que terminan rayando en adicción
  • HUIR DEL SILENCIO Y DEL DESIERTO… NO SOPORTARLO

 

Preguntas para la oración del bloque 2Poner ante Dios aquellas tentaciones, ansiedades y adicciones de estos últimos tiempos que se han dado en medio de mis desiertos. Búsquedas y respuestas auto-centradas, desconectadas de Dios y de los demás. Momentos y situaciones en los que HUYO DEL SILENCIO Y DEL DESIERTO:

  • Me aferro a falsas seguridades.
  • Lleno el silencio artificialmente
  • Me apego a cosas y personas rayando en la adicción 

 

Meditación 3: El desierto esconde un pozo

Está disponible el AUDIO del bloque 3. El desierto lugar de la confirmación y el consuelo. Jesús hizo memoria, vivió desde allí y esperó… y vino la confirmación, el consuelo de Dios: “Y he aquí que se acercaron unos ángeles y le servían” (v. 11). Jesús encontró el pozo en medio del desierto. El desierto escondía un tesoro, y Jesús lo encontró. Hizo memoria, vivió de esa memoria y esperó encontrar el pozo. Y Dios se lo regaló.

En sentido hondo: el lugar del amor recíproco. La iniciativa ya la había tomado Dios antes. El desierto es el lugar respuesta y del encuentro más amoroso: “El amor es comunicación entre dos partes” (EE.EE 231).

  • Allí es donde el amor se puede encontrar.
  • En la profundidad y la intimidad del desierto se esconde un pozo donde todos los viajeros pueden beber.
  • Historia del pozo de Bermejo
  • La posibilidad de acoger, comprender, reconciliar.

“Él te condujo por el desierto, y en esa tierra seca y sin agua ha hecho brotar para ti un manantial de agua de la roca dura” (Dt 8,15)

 

Preguntas para la oración del bloque 3:

  • Encontrar a Dios, el agua profunda,  en los pozos de nuestra vida …  
  • ¿Quiénes son esos ángeles que como a Jesús, me dan de beber de esas aguas?
  • Encontrar a otros tan vulnerables como yo …

 

EL DESIERTO ES BELLO

 

Nos hallábamos en el octavo día de mi avería en el desierto y ... tomaba la última gota de mi provisión de agua. (...)

 

            - Vamos a morir de sed... -dije. (...)

            - Yo también tengo sed..., busquemos un pozo... -dijo el Principito.

 

Tuve un gesto de cansancio; es absurdo buscar un pozo al azar, en la inmensidad del desierto. Sin embargo, nos pusimos a buscarlo.

 

Cuando hubimos caminado horas, distinguí como en sueños las estrellas, pues tenía un poco de fiebre a causa de la sed. Las palabras del Principito danzaban en mi memoria.

            - ¿Tú también tienes sed?- le pregunté.

Él no contestó la pregunta; simplemente me dijo: -El agua puede ser buena para el corazón.

            No comprendí su respuesta, pero me callé...

            Yo sabía bien que no hacía falta interrogarle.

            Estaba fatigado y se sentó. Me senté junto a él. (...)

 

            - El desierto es hermoso- dijo.

            Y era verdad. Siempre me ha gustado el desierto. Uno se sienta sobre una duna de arena. No ve nada. No oye nada. Y sin embargo, algo irradia en silencio...

 

            - Lo que embellece el desierto- dijo el Principito -es que oculta un pozo en alguna parte.

 

            Me sorprendió comprender de pronto esta misteriosa irradiación de la arena. Cuando yo era muchachito habitaba una vieja casona y la leyenda contaba que allí había un tesoro enterrado. En verdad nadie ha sabido descubrirlo y posiblemente ni siquiera se ha buscado. Pero encantaba toda la casa. Mi casa escondía un secreto en el fondo de su corazón...

 

            - Sí, -dije al Principito -trátese de una casa, de las estrellas o del desierto, ¡lo que constituye su belleza es invisible! (...)

 

            Como el Principito se dormía, lo tomé en mis brazos y continué la marcha. Estaba conmovido. Me parecía llevar un tesoro frágil. Yo miraba a la luz de la luna esa frente pálida, esos ojos cerrados, esos mechones de pelo que ondulaban en el viento y me dije: “Lo que veo, aquí, es sólo corteza. Lo más importante es invisible...” (...)

            Caminando así, descubrí el pozo al nacer el día.

 

Antoine de Saint Exupéry: El Principito

 

Proyección de la película "Todos los caminos llevan a casa":  01h:03m:50s - Final

 
Nuevo evento: 
Sáb, 03/03/2018 - 10:15 - 19:00

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