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2011-07-23 Cristianos en Positivo

Documento de Crismhom sobre la dignidad de las personas con VIH. Este documento ha sido escrito en 2011, año dedicado al colectivo de personas seropositivas.

Desde que apareciera en la década de los 80 los primeros casos de infección por VIH hasta la actualidad, ha sido una realidad trágica que ha afectado a millones de personas de cualquier índole social, cultural, religiosa; de igual manera afecta a cualquier condición sexual, orientación sexual e identidad de género


A pesar de los esfuerzos políticos, sociales y científicos, no se ha logrado completamente erradicar la expansión del virus causante que sigue afectando a toda la población, pero con mayor virulencia a los más desfavorecidos del planeta.

Se han logrado avances médicos en los tratamientos antirretrovirales, disminuyendo las muertes causadas por los efectos del VIH y logrando una mejor calidad de vida para los afectados. Sin embargo, este avance también supone la bajada de alerta en la prevención causando nuevas infecciones entre la población más joven.

Existe otra problemática, no menos importante que la que afecta a la salud física de las personas infectadas. Se trata del problema de la visibilidad de la persona seropositiva. Esta estigmatización social agrava la situación de estas personas pues a la enfermedad física deben unir la presión psicológica y social que experimentan en una sociedad que todavía, por desconocimiento o por falta de información, margina en determinados sectores laborales o sociales al seropositivo.

En este documento queremos desarrollar nuestro planteamiento cristiano sobre la dignidad de la persona con VIH y las respuestas que como comunidad cristiana lgtb+h queremos ofrecer a la sociedad, y de manera especial a nuestras hermanas y hermanos seropositivos. Pretendemos exponer un mensaje liberador pero, a la vez, comprometido y denunciante de toda marginación a causa del VIH.

Jesús, un mensaje liberador, un gesto solidario

Para muchas personas, Jesucristo sigue siendo modelo de coherencia y de profeta en la defensa de la dignidad de toda persona. Esta fuerza de su persona radica en la unión de sus palabras con sus obras: lo que dice, lo hace.

En los evangelios aparece de una forma clara y precisa la actuación de Jesús con las personas marginadas de su tiempo. Un sector importante que sufre la marginación son los enfermos. En la sociedad judía de la época de Jesús, la enfermedad no sólo era un estigma social, sino también religioso. Los enfermos, minusválidos, las personas con problemas mentales; eran apartados de la sociedad, vivían a las afueras de las ciudades y no podían trabajar para ganarse el sustento. Pero sufrían además una marginación religiosa, eran declarados “Impuros”, pues se consideraba su enfermedad como fruto de sus pecados o de los pecados de sus progenitores.

Jesús trae un mensaje liberador y sanador. Dios, que es Padre, no puede querer la enfermedad de sus hijos; Dios no castiga con enfermedades. La enfermedad tiene una causa natural, no religiosa. Y para demostrar este mensaje, realiza gestos solidarios de atención y curación de enfermos. Él mismo se convierte ante los ojos de la sociedad en un “impuro” al acercarse y tocar a los enfermos. La compasión de Jesús no es un sentimiento de pena, sino un gesto de padecer con aquellos que sufren, y devolverles la dignidad.

La acción de Jesús supone una revolución en la manera de entender la enfermedad pero, sobre todo, en la manera de tratar a las personas enfermas y ayudarles a visibilizar su realidad devolviéndoles la dignidad. Las personas no son enfermas; las personas tienen enfermedades. Esta diferencia es fundamental para entender la identidad de una persona que padece una enfermedad, que no debe ser considerada por su dolencia, sino por lo que ella es, con sus capacidades, cualidades y actitudes, que están mucho más allá de su enfermedad o diagnóstico médico. LC 10,29 ss; Jn 9,3 ss; LC 7,21; Mt 7.26; LC 4,18; LC 7,14; Mt 11,28.

Cristianos lgtb, cristianos en positivo

Como comunidad cristiana de diversidad sexual queremos continuar la misión de Jesús. Esta misión tiene una cualidad imprescindible: la positividad. Decir cristianos en positivo es mirar la realidad con esperanza; es afirmar la dignidad de toda vida humana, por encima de sus capacidades, disfunciones, enfermedades, limitaciones. Es apostar por la visibilidad de todos y crear una sociedad tolerante, solidaria e integradora.

Pero cristianos en positivo también supone denunciar todas aquellas acciones y actitudes que conlleven la discriminación de cualquier persona; y en especial, de aquellos que viven con la infección por VIH.

A continuación vamos a desarrollar diferentes apartados que pondrán de manifiesto nuestra postura y actuación frente a la realidad del VIH y las personas seropositivas.

La prevención

Una de las medidas importantes para frenar la transmisión del VIH son las medidas preventivas. La educación en salud sexual debe ser una de las prioridades de compromiso de nuestro colectivo lgtb cristiano.

La prevención supone evitar prácticas de riesgo sin las medidas que han demostrado mayor eficacia como es el uso del preservativo y la no exposición a sangre, semen y fluidos vaginales sin protección. Como cristianos defendemos su uso en toda relación sexual donde no haya seguridad de que ninguno de los dos miembros de la pareja sea seropositivo. Es una responsabilidad moral seria practicar sexo sin protección, pues estamos jugando con la salud e integridad de otra persona: máxime cuando uno de los dos conoce su situación serológica y no se lo expresa a la otra persona por miedo al rechazo. Cuando la pareja es estable, el diálogo y el amor entre ambos será el camino adecuado para vencer estos miedos usando la protección necesaria; en el sexo esporádico, si se práctica, no debe haber excusa alguna para realizar sexo sin protección.

La prevención no debe confundirse con el rechazo al seropositivo; la información adecuada y el uso de las medidas preventivas posibilitan la relación sexual plena entre dos personas VIH positiva y negativa sin riesgos de transmisión. Los análisis periódicos y exámenes médicos ayudarán también a vivir la sexualidad de una manera plena y responsable.

Como cristianos apostamos por el amor de pareja, con un proyecto de vida y amor que supone unas actitudes que fortalecen la unión de la pareja. Estos valores son la fidelidad; estabilidad, diálogo, la sinceridad, entre otros. Vivir esto valores desde nuestra fe también ayuda a la prevención de enfermedades de transmisión sexual, y entre ellas, el VIH. Esta forma de vida nos lleva a practicar la sexualidad de manera responsable y comprometida con nuestra pareja, sea esta seropositiva o no.

La persona con VIH

Cuando una persona contrae el VIH y tiene que comenzar un tratamiento es importante que no se sienta solo.; al problema de salud física se le añaden otros no menos importantes como son los psicológicos, los relacionales, familiares, laborales, etc. Supone un momento crítico de asimilación y adaptación a su nueva realidad que necesita de una red social positiva que le ayude a confrontar con objetividad y de forma constructiva su nueva realidad.

En nuestra comunidad cristiana lgtb hay personas seropositivas, y quizás están viviendo su situación en soledad por miedo a la visibilidad y al rechazo. Es importante recordar aquí la actitud de Jesús: Las personas no son enfermas, tienen un virus, pero no son el virus. Cualquier discriminación de una persona VIH positiva no sólo es antievangélica, sino inadmisible desde los derechos humanos de cualquier persona, que tiene una dignidad que está por encima de su situación física.

Nos sentimos solidarios con todas las personas seropositivas; en especial con aquellos que sufren más su situación por carecer de los recursos económicos necesarios para tener los tratamientos antirretrovirales eficaces. El VIH es también injusto socialmente, pues los pobres de la tierra son los que más lo sufren al carecer de medios frente a el.

Como cristianos denunciamos también cualquier discriminación laboral. Las personas VIH positivas pueden ejercer sus profesiones con total normalidad, no diferente a otras personas con enfermedades crónicas. Pedimos a los gobiernos medidas de protección laboral para estas personas; y a los sindicatos que se movilicen ante cualquier discriminación por esta causa.

Las políticas de sanidad no deben recortar gastos en la prevención y tratamiento del VIH; así mismo deben invertir en investigación. Los medicamentos antirretrovirales tienen un elevado coste; y puede parecer que la ciencia se mueve por motivos económicos más que humanitarios. Pedimos que se investigue para crear una vacuna que acabe con esta epidemia; que se redoblen los esfuerzos en investigación, no movidos por lo económico sino por el bien de la humanidad que está sufriendo las consecuencias de este virus. En nuestro país se ha recortado el dinero destinado a la prevención, y pensamos que esta medida puede tener consecuencias negativas, como es el incremento de casos de nueva infección por VIH.

Otros motivos de discriminación que consideramos inadmisibles son: problemas para la concesión de créditos bancarios e hipotecas a las personas seropositivas; restricción de entrada en algunos países de viajeros con VIH; estas discriminaciones acentúan el VIH social que probablemente tiene mayor incidencia en estas personas que el VIH físico.

La visibilidad

Las personas lgtb entendemos muy bien el significado profundo de esta palabra. Nosotros hemos vivido un proceso de “salida del armario” que nos ha costado muchos años de sufrimiento, miedos, culpabilidad, inseguridad. Este proceso lo hemos vivido cada uno de forma personal, y hemos decidido visualizar nuestra realidad lgtb en el tiempo y modo que nos ha parecido. Pero ¿le ocurre lo mismo a una persona lgtb seropositiva? Probablemente no, muchos seropositivos han salido del armario cuando fueron informados de que eran positivos, no eligieron ni el modo ni el tiempo; otros menos afortunados, han tenido que vivir este proceso en soledad por miedo a visibilizar su enfermedad, incluso en entornos familiares.

Si la visibilidad es un derecho que los colectivos lgtb hemos reclamado a la sociedad; la visibilidad de los lgtb VIH positivos, es un derecho que debemos no solo defender sino arropar con nuestra cercanía y solidaridad. Cristianos en positivo es el talante de nuestra comunidad cristiana; integradora de toda diversidad, integradora de toda realidad personal.

Las personas lgtb somos hijas e hijos de Dios; las personas lgtb con VIH son además hijas e hijos de Dios preferidos porque en ellos está el rostro sufriente de Jesús. “Dichosos los VIH positivos porque ellos experimentarán al Dios positivo, amoroso”.

CRISMHOM
Cristianas y cristianos de Madrid Homosexuales lgtb+h
Madrid 2 julio 2011

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