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Blog de alberto

Semana Santa 2017

Por ti he aguantado afrentas, la vergüenza cubrió mi rostro. Soy un extraño para mis hermanos, un extranjero para los hijos de mi madre; porque me devora el celo de tu templo, y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí.

La afrenta me destroza el corazón, y desfallezco. Espero compasión, y no la hay; consoladores, y no los encuentro. En mi comida me echaron hiel, para mi sed me dieron vinagre.

Alabaré el nombre de Dios con cantos, proclamaré su grandeza con acción de gracias. Miradlo, los humildes, y alegraos, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón. Que el Señor escucha a sus pobres, no desprecia a sus cautivos.

Mi siervo justificará a muchos

Mi siervo justificará a muchos, porque cargó con los crímenes de ellos. Le daré una multitud como parte, y tendrá como despojo una muchedumbre, porque expuso su vida a la muerte y fue contado entre los pecadores, él tomó el pecado de muchos e intercedió por los pecadores (Is 53,11b-12).

Sobre el fracaso

Cuando sentimos y vivimos el fracaso podemos descubrir que estamos vivos, que hemos hecho lo que hemos podido y sabido, aunque no llegara a buen término. Somos criaturas, hay muchas cosas que no están en nuestra mano. Sólo podemos hacer lo posible. A veces sólo esquivar. Se puede cambiar de perspectiva. El fracaso nos sienta mal aunque no necesariamente nos hace mal. Es posible aprender a verlo así también.

¿Soy yo mejor que otros?

Contemplando a personas que critican a otras, que se entretienen despellejando lo que otros hacen y dicen. Hace unos días las miraba con cierto desdén. Hoy sin embargo pienso ¿quién soy yo para juzgar a nadie? ¿quién soy yo para pensar que acaso yo soy mejor que ellos?

Tus planes sobre mí

“Invocaré al Dios altísimo, al Dios que lleva a cabo sus planes sobre mí” (Salmo 56) ¡Cuánto me consuela, Señor, saber que tú tienes planes sobre mí! Para ti no soy algo inútil. No soy del montón, no soy una creación de rutina, no soy un producto accidental. Estoy en tus pensamientos y en tus planes desde antes del comienzo de todas las cosas [...] Tengo sentido ante ti antes de tenerlo ante mí mismo. Hay un plan para mí en tu corazón y eso basta para que yo valore mi vida y me atreva a existir [...] Tú me conoces y conociéndome, cuentas conmigo para llevar a cabo tus sueños del Reino. Tienes un plan para mí. Descubrirlo viviéndolo día a día es mi misma definición como persona. Quiero ser yo mismo, en fe cotidiana, hasta encontrarme a mí mismo en ti. Esa es mi vida (Busco tu rostro, Carlos García Vallés).

Ofreciendo el día

Iniciando el día con dificultad. No es pereza. Es más cansancio físico de despertarse demasiado pronto antes de que suene el despertador. Entrando en el día poco a poco, la vida se acelera y el fin del día se alcanza pronto. Ofreciendo el día a nuestro Creador y Señor en ese momento tempranero de cansancio. Para que disponga de todo según su voluntad. Para que nos ayude en todo a amar y servir y a verle en todas las cosas. Para que nos conceda su gracia.

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