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Confiar

Como novelista que soy, desde muy joven he sabido qué páginas de mis libros estaban inspiradas y cuáles no. Las inspiradas son aquellas que he escrito olvidado de mí, sumergido en la escritura, abandonado a su suerte; las menos inspiradas, en cambio, las que he trabajado más, las que he planificado y redactado de forma más racional y menos intuitiva […] Por eso, para escribir, como para vivir o amar, no hay que apretar, sino soltar, no retener sino desprenderse […] Cuando digo que conviene estar sueltos o desprendidos me refiero a la importancia de CONFIAR. (6, “Biografía del Silencio”, Pablo d’Ors).

Así mi alma te busca a ti, Dios mío

SALMO 41-42 Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío; tiene sed de Dios, del Dios vivo: ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? Las lágrimas son mi pan noche y día. mientras todo el día me repiten: «¿Dónde está tu Dios?» Recuerdo otros tiempos, y desahogo mi alma conmigo: cómo marchaba a la cabeza del grupo, hacia la casa de Dios, entre cantos de júbilo y alabanza, en el bullicio de la fiesta. ¿Por qué te acongojas, alma mía, por qué te me turbas? Espera en Dios que volverás a alabarlo: «Salud de mi rostro, Dios mío.» Cuando mi alma se acongoja, te recuerdo desde el Jordán y el Hermón y el Monte Menor. Una sima grita a otra sima con voz de cascadas: tus torrentes y tus olas me han arrollado. De día el Señor me hará misericordia, de noche cantaré la alabanza del Dios de mi vida. Diré a Dios: «Roca mía, ¿por qué me olvidas? ¿Por qué voy andando, sombrío, hostigado por mi enemigo?» Se me rompen los huesos por las burlas del adversario; todo el día me preguntan: «¿Dónde está tu Dios?» ¿Por qué te acongojas, alma mía, por qué te me turbas? Espera en Dios que volverás a alabarlo: «Salud de mi rostro, Dios mío.» Hazme justicia, oh Dios, defiende mi causa contra gente sin piedad, sálvame del hombre traidor y malvado. Tú eres mi Dios y protector, ¿por qué me rechazas?, ¿por qué voy andando sombrío, hostigado por mi enemigo? Envía tu luz y tu verdad: que ellas me guíen y me conduzcan hasta tu monte santo, hasta tu morada. Que yo me acerque al altar de Dios, al Dios de mi alegría; que te dé gracias al son de la cítara, Dios, Dios mío. ¿Por qué te acongojas, alma mía, por qué te me turbas? Espera en Dios, que volverás a alabarlo: "Salud de mi rostro, Dios mío." Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Hildegarda

 Hoy se celebra a Hildegarda de Bingen. Mujer, cristiana, mística, profetiza, escritora, religiosa y compositora que influyo en la religión y la política del siglo XII. Para algunos biógrafos también una mujer de orientación sexual diversa.

Para los buscadores de amigxs, maestrxs y tutorxs en este mundo, encontraran en ella a una de las buenas.

Aprendiendo a vivir la incertidumbre

Contemplando la incertidumbre en torno al futuro. Pidiéndole a mi queridísimo Señor, que me conceda la paz y lucidez para vivir en el hoy, convirtiendo el agobio de anticipar el mañana en el disfrute de un presente incierto donde se gesta una oportunidad para dar un paso hacia adelante, aprender a ser más feliz, aunque aún no sepa cuándo, cómo o con qué medios. No permitas que desperdicie esta oportunidad.

Mucho más que una canción

 De todo se aprende y allí donde nuestro ego nos lleva en nuestras decisiones (muchas veces camufladas de Dios) se puede rectificar.

La verdadera voluntad de Dios se encuentra en el centro de un bosque en nuestro interior, rodeado de espejismos que hay que limpiar de la mente-emoción.

Confiar y aceptar la incertidumbre es el verdadero camino de la Fe y de la recta intención. 

CAMINAR SOBRE LAS AGUAS es el camino del verdadero cristiano.

Creí que obraba bien, 
creí tener respuestas.
Tome el camino que encontré, 
y me ha traído aquí.

 
Me dediqué a luchar, 
supliqué tu ayuda,
ahora que rendido estoy 
lo veo claro al fin.

Sabes mejor que yo, qué debo hacer.
No importa saber el por qué, 
lo sabes mejor que yo.

Si me quieres probar, 
no veo el motivo.
Tal vez saberlo, ¡qué se yo!
sea bueno para mí.
Intento mejorar, 
la Fe siempre me ayuda
a ver que la mejor opción es confiar en Ti.

y... Sabes mejor que yo, 
qué debo hacer.
No importa saber el por qué. 
Lo sabes mejor que yo.

Creí que el cielo era mi hogar.
Creí que volaría como un ave.
Mas tuyo es el poder de hacer volar.
Quiero que me enseñes y me llenes.

Tú sabes mejor que yo, qué debo hacer.
No importa saber el por qué

Cualquier respuesta aceptaré.

Lo sabes mejor que yo.

Tomando decisiones importantes

Cuando tenemos que tomar una decisión importante, ese deseo de saber lo que Dios quiere puede ocultar a veces nuestra dificultad para soportar una situación de incertidumbre: querríamos estar dispensados de tener que decidir por nosotros mismos. No obstante, la voluntad del Señor suele ser la de que sepamos decidir, incluso si no estamos absolutamente seguros de que esta decisión es la mejor. En efecto, en esta capacidad de decidir en medio de la incertidumbre, haciendo lo que creemos lo mejor y sin pasar horas dándole vueltas, existe una actitud de CONFIANZA y ABANDONO: “Señor, he reflexionado y rezado para conocer tu voluntad; no la veo muy claramente, pero no me inquieto, y no voy a pasarme horas dándole vueltas; decido tal cosa, porque bien estudiado, me parece lo mejor que puedo hacer. Y dejo todo en tus manos. Sé muy bien que, incluso si me equivoco, Tú no te enfadarás conmigo, pues he actuado con recta intención; y si me equivoco, sé que sabras sacar un bien de este error mío. ¡Será para mí una fuente de humildad, y obtendré de ello alguna enseñanza”. Y me quedo TRANQUILO (“La paz interior”, Jacques Philippe).

Jesús, ¿qué me dices cuando callas?

Cuando callo lo que digo es “que te quiero”, que mi amor te ama en silencio, como en silencio muere el grano para darse por entero. Cuando callo lo que digo es “dame tiempo”, el tiempo necesario para poner sobre tu rostro un beso nuevo. Cuando callo lo que digo es “que te espero”, que siempre te he esperado, aunque tú, no siempre aquí hayas vuelto. Cuando callo lo que digo es “que me cuentes lo que vives y sin miedo”; pues cuando tímido me dices: “¿Señor, no sé en verdad cómo comienzo?”, Yo ya he empezado a leer en tu secreto. Cuando callo lo que digo es “te respeto”, pues siendo el que todo lo hizo y aún más puedo, para hacerlo ahora en ti, necesito tu “sí, quiero”. Cuando callo lo que digo es “que de ti estoy sediento”; de regalarte la verdad que dé tu alumbramiento. ¡Quiero llenarte de Vida !!!! Cuando callo lo que digo es “¡escuchemos!”, el soplo del Espíritu ya va a levantar vuelo y en él se eleva tu gemido: “¡Señor, sin Ti, no puedo!” Jesús, afíname el oído para escuchar lo que tu amor por mí está haciendo, de modo que no tenga que pedirte que me hables ¡cuándo tanto me dice tu silencio!

Morir y nacer y morir y ...

 "La diferencia entre vivir desde el alma y vivir sólo desde el ego radica en tres cosas: la habilidad de percibir y aprender nuevas maneras, la tenacidad de atravesar senderos turbulentos y la paciencia de aprender el amor profundo con el tiempo... Se necesita un corazón que esté dispuesto a morir y nacer y morir y nacer una y otra vez".

Clarissa Pinkola Estes

Estar sin aprovechar, sin rendir

Para fortalecer mi convicción y apuntalar mi voluntad, me centré en lo que estimé que era más determinante: EL SILENCIO. Me refiero tanto a lo que hay en el silencio como al silencio mismo, que es una auténtica revelación […] Para alguien como yo, occidental hasta la médula, fue un gran logro comprender, y empezar a vivir, que yo podía estar sin pensar, sin proyectar, sin imaginar; ESTAR SIN APROVECHAR, SIN RENDIR: un estar en el mundo, un con-fundirme con él, un ser del mundo y el mundo mismo sin las cartesianas divisiones o distinciones a las que tan acostumbrado estaba por mi formación. (4, “Biografía del Silencio”, Pablo d’Ors).