2015-08-06 ¡Resucitad!

¡Resucitad!

CANCIÓN:

Vengo ante ti, mi Señor,
a olvidar las prisas de mi vida.
Ahora solo importas Tú,
Dale tu paz a mi alma.
Vengo a Ti, mi Señor, a encontrarme
con tu paz que me serena.
Ahora sólo importas Tú,
dale tu paz a mi alma.
Vengo ante Ti, mi Señor, a que en mi
lo transformes todo en nuevo.
Ahora sólo importas Tú,
Dale tu paz a mi alma.
Vengo a Ti, mi Señor.
 
Evangelio del Día. Evangelio según San Marcos 9,2-10
«Seis días después, Jesús tomó a Pedro, Santiago y Juan, y los llevó a ellos solos a un monte elevado. Allí se transfiguró en presencia de ellos. Sus vestiduras se volvieron resplandecientes, tan blancas como nadie en el mundo podría blanquearlas.
Y se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Pedro dijo a Jesús: “Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”.
Pedro no sabía qué decir, porque estaban llenos de temor. Entonces una nube los cubrió con su sombra, y salió de ella una voz: “Este es mi Hijo muy querido, escúchadlo”.
De pronto, miraron a su alrededor y no vieron a nadie, sino a Jesús solo con ellos. Mientras bajaban del monte, Jesús les prohibió contar lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. Ellos cumplieron esta orden, pero se preguntaban qué significaría “resucitar de entre los muertos”.»
 
Creemos en CRISTO resucitado
Cuando nos adentramos en la formación del Nuevo Testamento, concretamente de los evangelios, descubrimos que la primera parte que se puso por escrito fue la experiencia de la Resurrección precedida de la Pasión y Muerte. Por ello los seguidores de Jesús, eran cristianos, porque creían en “Cristo muerto y resucitado”.
La experiencia cristiana de la resurrección tiene una implicación a corto y otra a largo plazo. Comencemos en esta parte de la oración de nuestra tarde con la experiencia a corto plazo, es decir con el día a día.
En un momento de silencio volvamos sobre las palabras del evangelio y en
NUESTRO INTERIOR preguntémonos qué significa que yo viva mirando la vida desde los ojos de “Cristo resucitado”.
El cristiano sabe que siempre habrá sufrimiento, pero que le puede dar sentido,
puede convertirlo en acto de amor, de entrega confiada en las manos de Dios, que no nos abandona y, de este modo, puede constituir una etapa de crecimiento en la fe y en el amor. Viendo la unión de Cristo con el Padre, incluso en el momento de mayor sufrimiento en la cruz (cf. Mc 15,34), el cristiano aprende a participar en la misma mirada de Cristo. Incluso la muerte queda iluminada y puede ser vivida como la última llamada de la fe, el último « Sal de tu tierra », el último « Ven », pronunciado por el Padre, en cuyas manos nos ponemos con la confianza de que nos sostendrá incluso en el paso definitivo.
Encíclica Lumen Dei, §56, Papa Francisco
 
No permitáis jamás que la tristeza os invada hasta el punto de hacernos olvidar el gozo de Cristo resucitado.
Todos experimentamos el ardiente deseo del cielo, allí donde se encuentra Dios. Pues bien, desde ahora está en poder de todos nosotros estar en el cielo con él, ser, con él, felices desde este mismo instante. Esta felicidad inmediata con él quiere decir: amar como él ama, ayudar como él ayuda, dar como él da, servir como él sirve, socorrer como él socorre, permanecer con él todas las horas del día, y tocar su mismo ser presente detrás del rostro de la aflicción humana.
Madre Teresa de Calcuta
 
BREVE TIEMPO DE SILENCIO
 
CANTO
Nada nos separará, nada nos separará,
nada nos separará del amor de Dios.
 
PALABRAS PARA ILUMINAR NUESTRA MEDITACIÓN
Tú, Señor, eres mi escudo protector (Salmo 3)
3:1 Salmo de David. Cuando huía de su hijo Absalón.
3:2 Señor, ¡qué numerosos son mis adversarios, cuántos los que se levantan contra mí!
3:3 ¡Cuántos son los que dicen de mí: "Dios ya no quiere salvarlo"!
3:4 Pero tú eres mi escudo protector y mi gloria, tú mantienes erguida mi cabeza.
3:5 Invoco al Señor en alta voz y él me responde desde su santa Montaña.
3:6 Yo me acuesto y me duermo, y me despierto tranquilo porque el Señor me sostiene.
3:7 No temo a la multitud innumerable, apostada contra mí por todas partes.
3:8 ¡Levántate, Señor! ¡Sálvame, Dios mío! Tú golpeas en la mejilla a mis enemigos
y rompes los dientes de los malvados.
3:9 ¡En ti, Señor, está la salvación, y tu bendición sobre tu pueblo!
 
HACIENDO COMUNIDAD
El primer jueves de mes es costumbre pasar la cesta de la colecta para ayudar
en las necesidades de la comunidad de Crishmom.
En este momento mientras cantamos vamos pasando la “mariquita”.
 
CANTO
Gracias quiero darte por amarme.
Gracias quiero darte yo a ti, Señor.
Hoy soy feliz porque te conocí.
Gracias por amarme a mí también.
Yo quiero ser, Señor amado, como el barro en manos del
alfarero. Toma mi vida, hazla de nuevo, yo quiero ser un
vaso nuevo. (Bis)
 
Te conocí y te amé.
Te pedí perdón y me escuchaste.
Si te ofendí, perdóname, Señor,
Pues te amo y nunca te olvidaré.
Yo quiero ser, Señor amado, como el barro en manos del
alfarero. Toma mi vida, hazla de nuevo, yo quiero ser un
vaso nuevo. (Bis)
 
Nos adentramos ahora en el segundo momento de oración de la tarde, y es la vivencia de la Resurrección como horizonte de vida. El no sentirnos nada, el no sentir que el vacío se abre ante nosotros, sino que estamos llamados a la vida.
Cuando nos encontramos con la muerte de las personas que comparten nuestro
caminar y cuando nosotros mismos nos veamos cara a cara con ella, aquí se hará presente nuestra fe en la resurrección que profesamos en el Credo.
«Hemos de pensar hermanos míos y reflexionar sobre lo mismo: que hemos renunciado al mundo y que vivimos aquí durante la vida como huéspedes y viajeros. Abracemos el día que a cada uno señala su domicilio, que nos restituye a nuestro reino y paraíso, que una vez escapados de este mundo y libres de sus lazos. (…) Nos esperan allí muchas de nuestras personas queridas, nos echa de menos la numerosa turba de padres, hermanos, hijos, seguros de su salvación, pero preocupados todavía por la nuestra»
San Cipriano de Cartago (Padre de la Iglesia, s. III)
 
«Resulta claro que la fe es la prueba decisiva de las cosas que no se ven, pues las que se ven, ya no son objeto de la fe, sino del conocimiento.
Causa mucha alegría lo que sigue a continuación “bienaventurados los que sin haber visto han creído” (Jn 20,29). En esta sentencia estamos especialmente comprendidos nosotros, que confesamos con el alma al que no hemos visto en la carne. Sí, en ella se nos designa a nosotros, pero con tal que nuestras obras se conformen a nuestra fe, pues quien cumple en la práctica lo que cree, ése es el que cree de verdad»
San Gregorio Magno (Padre de la Iglesia, s.VI)
 
ACOMPAÑAMOS A TERESA DE ÁVILA CON SU POEMA
Vivo sin vivir en mí
y tan alta vida espero
que muero porque no muero.
Vivo ya fuera de mí,
después que muero de amor,
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí;
cuando el corazón le di
puso en mí este letrero:
«Que muero
porque no muero».
Esta divina unión,
y el amor con que yo vivo,
hace a mi Dios mi cautivo
y libre mi corazón;
y causa en mí tal pasión
ver a mi Dios prisionero,
que muero porque no muero.
¡Ay, qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros,
esta cárcel y estos hierros
en que está el alma metida!
Sólo esperar la salida
me causa un dolor tan fiero,
que muero porque no muero.
Acaba ya de dejarme,
vida, no me seas molesta;
porque muriendo, ¿qué resta,
sino vivir y gozarme?
No dejes de consolarme,
muerte, que ansí te requiero:
que muero porque no muero.
 
PALABRAS PARA ILUMINAR NUESTRA MEDITACIÓN
ORACIÓN COMUNITARIA
Señor Jesucristo, te pedimos tu protección e intercesión ante el Padre por toda la comunidad LGTB, por todos aquellos hermanos que sufren en la soledad, que se sienten solos, que son perseguidos, que no son aceptados en su entorno más cercano. Y te damos gracias y pedimos por CRISMHOM, para que construyamos Reino y seamos luz y faro de nuestra comunidad LGTB de Madrid.
 
Bendición: Que el Señor nos bendiga y nos proteja. Que el Señor nos muestre su rostro, tenga misericordia de nosotros y nos conceda la paz. Así invocaremos el nombre del Señor y Él nos bendecirá.