2019-07-03: TERCERA JORNADA DE PUERTAS ABIERTAS ORGULLO LGTBI 2019. “Dios es amor: Sin edades, sin fronteras, sin armarios”

Canto.
 
Monición introductoria.
El cristianismo no es una doctrina, sino una vida. La fe cristiana no es primordialmente un sistema religioso, un código moral, una tradición ritual, sino una experiencia vital. La historia de la fe cristiana es la historia de una experiencia que se va transmitiendo de unas generaciones a otras y que siempre parte de un encuentro personal con Jesús. Renovemos en esta oración nuestro encuentro con Jesús, nuestra experiencia original, para que llenos de Él, seamos testigos y comuniquemos con sencillez a todos la Buena Nueva de Dios.
 
Canto.
 
Lectura del santo evangelio según san Mateo (23,1-12)
En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros. Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo.

El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»
Meditación.
Hay quien lo aplaude y quien lo detesta. Hay quien considera que un desfile como el que suele recorrer las calles de algunas capitales, es una horterada que ayuda poco a legitimar a los homosexuales. Hay quien, en cambio, defiende que es una forma de gritar con rebeldía y descaro contra la represión que tuvieron que sufrir durante mucho tiempo y que, aún hoy, hace que muchos hombres y mujeres  vivan su orientación a escondidas por miedo al rechazo. (Sí, hoy en día, también).
Lo que parece claro es que, al margen de desfiles o “días de…” lo que subyace es la intención de reivindicar una causa. En este caso, la integración e igualdad de los homosexuales. Es importante separar formas y fondos. La forma de esa reivindicación – el desfile, su buen o mal gusto  y si es eficaz o contraproducente- es opinable. El fondo, el respeto a cada persona en su diferencia y su situación, debería ser indiscutible.

En ámbitos eclesiales necesitamos, ya, decir una palabra distinta. Salir de las eternas discusiones que pivotan en torno a un término pero terminan evitando ir a la verdadera cuestión: Hay personas homosexuales. No lo han elegido. Tampoco quieren vivir avergonzados por ello. Y sienten que la doctrina católica es insuficiente al no plantearles otra opción que un celibato que, si no se vive como vocación, niega algo de lo fundamental de las personas. No se sienten mejores, ni peores. De hecho, no son ante todo “homosexuales”. Son Javier, Ana, Enrique, Elena, Antonio… Unos son promiscuos, otros no. Unos son frívolos, otros no. Unos son creyentes, otros no. (Como los heterosexuales). Solo que resulta que ellos, entre otras cosas, viven atraídos hacia personas de su mismo sexo. Hay muchas personas y grupos en la Iglesia que ya han sido capaces de dar ese paso hacia la acogida, el respeto, la comprensión y la igualdad. Pero se va haciendo necesario, de veras, que la Iglesia dé un paso más para abrazar, también desde el magisterio, cada historia, cada realidad, a cada persona, en su unicidad. Con el amor incondicional de quien a todos ama sin distinción.                                                                          José Maria Rodríguez Olaizola, sj
 
Canto.

BREVE ESPACIO PARA COMPARTIR
 
(Reflexiones, peticiones y acción de gracias)
 
 
 
 
 
 
 
 
PADRENUESTRO.
 
ORACIÓN COMUNITARIA.
Señor Jesucristo, imploramos tu protección e intercesión ante el Padre por toda la comunidad LGTBI+H, por todas aquellas personas que no se aceptan a sí mismas, que sufren en soledad, son perseguidas por su orientación sexual o su identidad de género y que no son comprendidas, ni aceptadas en su entorno más cercano. También te damos gracias y te pedimos por CRISMHOM, para que juntos construyamos tu Reino y seamos luz y faro de nuestra comunidad LGTBI+H de Madrid. AMÉN.
 
Bendición: El Señor nos bendiga y nos guarde; nos muestre su rostro y tenga misericordia de nosotros. Vuelva su rostro a nosotros y nos conceda la paz. El Señor nos bendiga, hermanos y hermanas.