2019-07-11: Amar con el cuerpo

 

Introducción.  El cristianismo ha sido muchas veces tildado y con razón de espiritualista. A lo largo de los siglos y hasta llegar al menos hasta el siglo XX desde los púlpitos y los libros de piedad se ha hablado una y mil veces de los pecados de la carne, del apartarse del mundo y todo lo que este conlleva para ocuparse de la salvación del alma, de preocuparse de las cosas de arriba y despreciar nuestra vida terrena. Sin embargo, si algo es esencial en nuestra fe es el concepto de la encarnación: Dios se ha hecho presente en Jesús, un hombre como nosotros, con su cuerpo como el nuestro. Jesús durante los años de su ministerio se dedicó a curar los cuerpos, tanto o más que las almas. Jesús no rehuyó el contacto físico con hombres, ni con mujeres, en acciones que muchas veces resultaron escandalosas para sus contemporáneos. Jesús nos  enseñó a estar en comunión los unos con los otros y con él comiendo su cuerpo y bebiendo su sangre. Jesús por último sufrió tormento en su cuerpo y murió ajusticiado en la cruz. El espiritualismo no aparece por ninguna parte, aunque es verdad que es esta una tentación de todas las religiones y la nuestra no ha sabido muchas veces huir de ella.

En esta tarde vamos a ponernos en la presencia de Dios y a meditar y orar, para que Jesús nos enseñe a amar como él amó, con todo nuestro ser, sin rehuir las manifestaciones de ternura, de cuidado del cuerpo de los otros, de afecto que se muestra en caricias y besos.
 
CANTO: Atraviesas ( Ain Karem)
ATRAVIESAS, SEÑOR, MI VIDA, DE PARTE A PARTE
ATRAVIESAS MI EXISTENCIA, ATRAVIESAS Y SANAS MI MAL.
¡AH! MI VIDA, TRANSIDA POR TI

Y es que no es tu estilo andar con rodeos,
y es que tú no huyes de la realidad, es que a ti te va el dar la cara,
porque tú eres el Dios encarnado.

Y atraviesas las ciudades y llamas a la gente por su nombre
y te quedas en sus casas y compartes su pan y su vino.
Y te haces samaritano que se acerca y compadece
y tú mismo curas nuestras heridas y eres tú quien permanece a nuestro lado.
 
LECTURA  (Cantar de los Cantares 7, 7-14)
El amado: ¡Qué hermosa eres, qué bella, encanto de mis amores!
Tu talle parece una palmera, tus pechos sus racimos.

Me dije: subiré a la palmera, tomaré sus racimos
Y serán sus pechos para mí como racimos de uvas,
tu aliento, aroma de manzanas.

Tu boca es un vino exquisito que corre suavemente para mí,
Fluyendo entre mis labios y mis dientes.
 
La amada: Yo soy de mi amado y él siente pasión por mí.
Vamos, amado mío, salgamos a la campiña,
Pasemos la noche en la aldeas;
De madrugada iremos a la viñas; veremos si ya verdea la viña,
Si las flores ya se abren, si florecen los granados.

Allí te daré mi amor.
Las mandrágoras exhalan su fragancia;
A nuestras puertas tenemos toda clase de frutos exquisitos,
frutos frescos y secos, que guardé, mi amor, para ti.
 
TODOS:
Al entrar en este mundo dice Cristo: “No has querido sacrificio ni ofrenda, pero me has formado un cuerpo; no has aceptado holocaustos ni sacrificios expiatorios. Entonces yo dije: Aquí vengo, oh Dios para hacer tu voluntad. Así está escrito de mí en un  capítulo del libro.”
 
ECOS DE LOS TEXTOS.

CANTO: Venid conmigo ( Ain Karem)
Venid, venid conmigo a un lugar tranquilo 
Y descansad en mí vuestro cansancio.
Dejad que os cure las heridas
Que el trabajo por el Reino os ha dejado.
Reponed con mi Pan vuestras fuerzas,
Con mi Vino alegrad el corazón.
Y ahora, venid...
 
LECTURA DEL EVANGELIO DE JUAN: (Jn 12, 1-8)
“Seis días antes de la pascua, vino Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, el que había estado muerto, y a quien había resucitado de los muertos. Y le hicieron allí una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con él. Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos;  y la casa se llenó del olor del perfume. Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote hijo de Simón, el que le había de entregar: ¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres? Pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella. Entonces Jesús dijo: Déjala; para el día de mi sepultura ha guardado esto. Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros, más a mí no siempre me tendréis”.
 
MEDITACIÓN: Jesús no observa la realidad desde ningún dualismo.
“Yo no tenía una mentalidad dualista, mi visión del mundo no era dicotómica, ni jerarquizada, ni separaba entre sagrado y profano. Esa mentalidad que contaminó el cristianismo no procede de mí, sino de filosofías posteriores.
 
Yo no me presenté, ni fui un asceta, como Juan, más bien escandalicé por mi forma festiva, placentera de vivir mi cuerpo y mis relaciones; disfruté de los banquetes con la gente, me gustaba estar en compañía de gente excluida y marginada por diversas razones, eso fue motivo de escándalo, el hecho de que me hayan acusado de “comilón, borracho, amigo de recaudadores y descreídos” es la mejor expresión de mi libertad relacional y de mi manera de vivir reconciliado con mi cuerpo y permitirme placeres corporales: comer, beber, dormir, descansar, disfrutar de los sentidos corporales la vista, el gusto, el olfato, el tacto.
 
Sé que también escandalicé cuando me preguntaron por qué mis discípulos no ayunan y yo les respondí:”¿Es que pueden ayunar los amigos del novio mientras el novio está con ellos?” Yo quería hacerles sentir que aceptar mi invitación a seguirme es aceptar participar en la fiesta y la alegría de vivir, es participar en la pasión para que todos puedan ser felices y eso es como participar del gozo del novio que se prepara para celebrar la fiesta del amor. Contemplando complacido como los chiquillos hacen juegos de boda y sus amigos no quieren bailar, les reprendí con ironía y dije a mis contemporáneos que ellos tampoco sabían bailar aunque les toquen la flauta.
 
Además yo viví mi cuerpo como un lugar para la relación sin miedos ni tabúes, toqué y me dejé tocar con una profunda libertad, escandalicé a mis discípulos disfrutando del contacto amoroso con María de Betania derramando sobre mí un carísimo perfume, en un gesto de total gratuidad, en una relación no mediada por ninguna necesidad curativa, sino solo por el deseo de compartir amor y gratitud.
 
Escandalicé aun más dejándome lavar los pies y enjugarlos con sus cabellos por una mujer, hambrienta de amor, que había amado mucho, aunque no siempre acertó en su manera de amar. Ella se convirtió en aquel banquete en la auténtica anfitriona de la casa, goce con su acogida amorosa, con sus besos y caricias y gocé aun más defendiéndola ante los que etiquetándola, la despreciaban.
 
Te animo a vivir tu vida cotidiana con mirada lúdica y contemplativa, queriendo hacer de tu cuerpo un lugar de encuentro, de vida, de amor, sin miedos ni tabúes; será más feliz y a la vez será agente de felicidad en tu entorno”
 
Jesús, el que supo ser feliz disfrutando en su vida cotidiana de la realidad de su cuerpo.
                                                                Emma Martínez Ocaña (Buscadores de felicidad)

 
Canto. Venid conmigo ( Ain Karem)
Venid, venid conmigo a un lugar tranquilo 
Y descansad en mí vuestro cansancio.
Dejad que os cure las heridas
Que el trabajo por el Reino os ha dejado.
Reponed con mi Pan vuestras fuerzas,
Con mi Vino alegrad el corazón.
Y ahora, venid...
 
SILENCIO.
 
BREVE ESPACIO PARA COMPARTIR
 
PADRE NUESTRO
 
 
 
 
 
 
 
 
Gesto: Nos damos un abrazo largo con la persona que tenemos a nuestro lado.
 
ORACIÓN COMUNITARIA.
Señor Jesucristo, imploramos tu protección e intercesión ante el Padre por toda la comunidad LGTBI+H, por todas aquellas personas que no se aceptan a sí mismas, que sufren en soledad, son perseguidas por su orientación sexual o su identidad de género y que no son comprendidas, ni aceptadas en su entorno más cercano. También te damos gracias y te pedimos por CRISMHOM, para que juntos construyamos tu Reino y seamos luz y faro de nuestra comunidad LGTBI+H de Madrid. AMÉN.
 
Bendición: El Señor nos bendiga y nos guarde; nos muestre su rostro y tenga misericordia de nosotros. Vuelva su rostro a nosotros y nos conceda la paz. El Señor nos bendiga, hermanos y hermanas.