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Miércoles XIII del Tiempo Ordinario: Jesús se acerca y nos salva

Mt 8, 28-34

Llegó Jesús a la otra orilla ... Me sorprende este pasaje: parece que el Señor se doblega ante la petición de unos espíritus inmundos. O al menos habla con ellos. 

Es sorprendente ver cómo Jesús escucha y acoge a unos marginados de su tiempo: unos endemoniados (locos agresivos) que viven entre las tumbas, muy cerca de una piara de cerdos (animal despreciable para los judíos), al otro lado del mar de Galilea (lugar poco correcto de la fe judía).

Todo nos presenta a un Señor atrevido que se acerca a la pobreza humana. Y cuando lo hace, realiza una acción para salvar a unas personas.

No efectúa un comentario doctrinal correcto, ni regaña a esta pobre gente, ni les da consejos, sino que realiza una acción salvífica para estos endemoniados. Cuando Dios actúa, y lo hace mucho, siempre es para salvar.

Contemplar hoy este Evangelio es contemplar a este Dios que salva, que se acerca a cualquier orilla, a cualquier lugar, y obra siempre salvando.

Muy lejos de dogmatismos y posturas morales intransigentes, Jesús trae la salvación y la liberación de todo aquello que hace infeliz al ser humano. 

Contemplar al Señor, pedirle que se me acerque a mis orillas, a ni persona, sentirme tranquilo y en paz con Él, dejarle que me salve. 

Domingo XIII del Tiempo Ordinario: la fe, vertebradora de nuestra vida

Mt 10, 37-42.

La fe no es una prenda de vestir que me pongo, ni algo externo a mí.

La fe "funciona" igual que cuando descubrimos a alguien y nos enamoramos de esa persona, está pasa a formar parte de nuestra vida. 

La fe no es algo exterior, sino que nos cala hondo, y es algo nuestro, porque el Señor Jesús no es una ideología, ni unas ideas que nos convencen. Es Alguien que pasa a formar parte de nuestro yo. 

Así se puede entender hoy el Evangelio. No como algo que contrapone nuestra vida con nuestra fe, sino que esta nos cala tanto, que empapa todo lo que sentimos; no hay en nosotros departamentos estancos, sino que todo está impregnado por nuestra relación con el Señor. No es posible decir que queremos más a alguien que al Señor, sino que nuestro encuentro con Él orienta y da identidad a nuestra vida, y todo tiene "su color". Dios que es Amor, llena de amor todo nuestro ser, y, por supuesto, da identidad a nuestras relaciones familiares y sociales. 

Contemplar hoy el Evangelio no es pensar a quien queremos más, sino sentir que nuestra relación con Dios inunda toda nuestra vida y nuestra persona, y así en todo vivimos unidos con Él, hasta haciendo insignificante (dar un vaso de agua), estamos unidos con Él. 

Qué vivamos hoy el Evangelio sintiendo que nos convoca a estar unidos con el Señor.

Martes XI del Tiempo Ordinario

Mt 5, 43-48

"Amad, sed hijos, sed como vuestro Padre Celestial..." 

En pocas palabras, Jesús ha presentado claramente quién es Él, y nos presenta la vocación a la que somos todos llamados. 

Jesús es la persona que más plenamente ha vivido y vive el amor. Morirá perdonando a los que le ajustician y le agreden, le escupen, escarnian, e insultan. Su vida entera es de amor y perdón. No sólo en la cruz. Vida completa entregada.

Vive plenamente ser hijo de Dios, y siente a Dios como Padre que le ama intensamente. 

Hoy se nos llama a contemplar al Hijo, a Jesús, a saborear internamente como es Él, como es su vida, y a caer en la cuenta de que somos llamados a ser semejantes a Él. Aquí en la tierra, algún día en el cielo. Pero comenzamos ya a vivir nuestra gran vocación. Vivir como hijos, sentir al Padre todo  Amor y Bondad, ir siendo como Él. La perfección no es la falta de error. Es el Amor sin medida. Ser como el Padre.

Contemplar para acercarnos a Él, llevarle a nuestro interior, unirnos a Él, vivir con Él, ir siendo como Él.

Domingo del Corpus Christi

Domingo del Corpus Christi. 
Jn 6, 51-59.

Quien me come habita en mi y yo en él. 

Siempre me ha impresionado esta fiesta, esta especie de segundo Jueves Santo.

Caer en la cuenta de la presencia real del Señor en el pan y vino consagrados en el altar me llena de admiración y estremecimiento. 

No quiero pecar de beato, pero me estremece pensar que en este trozo de pan está Cristo realmente. No quiero soltar ahora la homilía de este día. Por ello no deseo explicar lo que es esta Presencia Real en la vida de la Iglesia, que es mucho, muchísimo. Pero si indicar mi vivencia. 

No puedo concebir la vida de la comunidad sin esta Presencia sencilla, callada, profunda y fiel en ella. 

Caer en la cuenta de esta Presencia me estremece profundamente, y me invita a tener un una actitud de silencio profunda y de admiración ante este admirable misterio: la presencia del Señor en el camino de mi vida. 

Mi camino que a veces me lleva a valles y lugares llenos de vida, y otras veces llenos de muerte, como esta maldita epidemia que estamos viviendo. Pero una Presencia que nunca deja de estar de estar presente.

Admirar y contemplar la Presencia, comer de este pan, sentirme unido con Él, intentar vivir como Él y con Él. Comunión en la contemplación y en los hechos de la vida. Sentirme arropado y lleno de Él. Como dice Él mismo, habita en nosotros. Y nosotros en Él. 

Qué contemplar el inmenso amor que mueve a Dios a quedarse presente en ese pan, y que contemplar en el silencio su Presencia nos llene de gozo, ofrecimiento de nuestra vida y acción de gracias a este Dios que tanto tanto nos quiere.

Lunes X del Tiempo Ordinario

El proyecto de Jesús: las bienaventuranzas. 

A veces me ha costado bastante ver estos dichos del Señor como un proyecto. Igual porque las he leído desde una gran carga moral: como yo deberia ser. Hasta que tomé conciencia de que todas estas frases, admirables, son en realidad un retrato de cómo es el mismo Jesús. 

Creo que hoy al leer este pasaje evangélico se nos llama a leerlo despacio, e ir dibujando la persona que sale de él: Jesús es realmente el misericordioso, el limpio de corazón, el que espera en su llanto porque sabe que será consolado, el que trabaja por la paz...

Hoy se nos llama a darnos cuenta de cómo es el Señor, y a pedirle que nos identifiquemos cada uno con Él. 

Contemplar este Evangelio es contemplar a nuestro Señor. 

Os invito a leer despacio este pasaje. Y a pedir descubrir aquí a nuestro Dios, para poco a poco hacer nuestra esa forma de ser.

Mateo 15,1-19

Visitado por Dos

 MaríaHoy, por partida doble, nos visitan. Nos visita el Espíritu Santo y nos visita María. Realmente no se a quien agasajar más o si el dogma me obliga colocar a uno por encima del otro.

Creo que, aunque me quemen en la hoguera, agasajaré a ambos por igual. Les daré mi atención por igual y parte de mi corazón por igual.

Ambos son importantes en mi vida y ambos me han engendrado a mi vida espiritual.

Hoy más que nunca, para vivir la "nueva" normalidad, se necesita los dones del Espíritu y la protección de María.

Gracias Mamá y gracias Ruah.

Reconociendo la propia fragilidad

"Cuando vine a vosotros a anunciaros el misterio de Dios, no lo hice con sublime elocuencia o sabiduría, pues nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo y este crucificado. También yo me presenté a vosotros débil y temblando de miedo; mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humana, sino en la manifestación del Espíritu, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de personas, sino en el poder de Dios" (Corintios 2, 1-5).

Poniendo de manifiesto mi fragilidad y vulnerabilidad aquel día con un persona de mi trabajo: "no me encuentro bien, ojalá lo estuviera". Sin ocultar mi emoción, ni mis lágrimas, no ocultando estos sentimientos y situaciones, conectando y construyendo sobre ellos.

En medio de la crisis del coronavirus, he contemplado a personas en una situación semejante: "en mi casa estamos viviendo una situación muy tensa, pensaba que la podría gestionar pero me está sobrepasando y no he podido estar centrada en el trabajo estos días".

En mi caso, reconocer estas situaciones, mostrar mi fragilidad es lo que permitió volver a encontrar mi centro y la paz para salir adelante.

Aprendiendo a pedir

Si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora  no habéis pedido nada en mi nombre; pedid y recibiréis para que vuestra alegría sea completa [...] Aquel día pediréis en mi nombre y no os digo que yo rogaré por vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque vosotros me queréis y creéis que yo salí de Dios (Juan 16, 23-27).

¡Cuántas cosas pedimos! ¿Cuántas se nos dan? ¿Cómo las pedimos? ¿Para quién? Hoy pido a Dios que nos bendiga a cada uno, bendiga a nuestras familias, amigos y conocidos. Dios bendiga a las personas mayores, a los enfermos y a quienes viven con angustia la incertidumbre de no saber cómo salir adelante. Dios bendiga a quienes se reunieron con él y conceda paz y consuelo a quienes los echamos de menos. Dios despierte nuestra solidaridad ante quienes están cerca de nosotros y sabemos que necesitan ayuda y ante quienes están lejos y no conocemos pero que con certeza necesitan de nuestro apoyo y nuestra oración. Dios bendiga nuestras peticiones para que pidamos en su nombre en el día en que "no os digo que yo rogaré por vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque vosotros me queréis y creéis que yo salí de Dios".

Gracias Mamá por tu Amor ...

Nuestra Señora de Todos los Pueblos Hoy se celebra el día de la madre en España. Nelly, mi madre natural falleció hace años pero hoy quiero celebrar a otra Madre que me concibió espiritualmente. Siempre ha estado allí presente y siempre me escucha aunque no he sacado sus genes.

Gracias Mamá por tu Amor ...

 

Los locos de Dios

Cristo Las personas que me conocen, saben que estoy loco.
Las que aún no lo han descubierto ... ¡no se para donde están mirando!!!!

"Una vez existió un gran Kabbalista que cuando su mundo se desmoronaba a su alrededor, sonreía, reía a carcajadas y bailaba incluso más que en el resto de su vida.
La certeza del sabio de que el Creador está en todo y que todo es para lo mejor era tan fuerte que ningún dolor, ningún temor y ninguna negatividad podían tocarlo.
Sus estudiantes estaban preocupados y pensaron que su maestro se había vuelto loco.
Cuando le preguntaron cómo era posible que tuviese tanto júbilo, él respondió: “Tengo certeza”.
Para las personas que no la tienen, la certeza puede parecer una completa locura. No dejes que eso te detenga."
Kabbalah Judía