Miércoles XIII del Tiempo Ordinario: Jesús se acerca y nos salva

Mt 8, 28-34

Llegó Jesús a la otra orilla ... Me sorprende este pasaje: parece que el Señor se doblega ante la petición de unos espíritus inmundos. O al menos habla con ellos. 

Es sorprendente ver cómo Jesús escucha y acoge a unos marginados de su tiempo: unos endemoniados (locos agresivos) que viven entre las tumbas, muy cerca de una piara de cerdos (animal despreciable para los judíos), al otro lado del mar de Galilea (lugar poco correcto de la fe judía).

Todo nos presenta a un Señor atrevido que se acerca a la pobreza humana. Y cuando lo hace, realiza una acción para salvar a unas personas.

No efectúa un comentario doctrinal correcto, ni regaña a esta pobre gente, ni les da consejos, sino que realiza una acción salvífica para estos endemoniados. Cuando Dios actúa, y lo hace mucho, siempre es para salvar.

Contemplar hoy este Evangelio es contemplar a este Dios que salva, que se acerca a cualquier orilla, a cualquier lugar, y obra siempre salvando.

Muy lejos de dogmatismos y posturas morales intransigentes, Jesús trae la salvación y la liberación de todo aquello que hace infeliz al ser humano. 

Contemplar al Señor, pedirle que se me acerque a mis orillas, a ni persona, sentirme tranquilo y en paz con Él, dejarle que me salve.